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Full text of "Diccionario argentino, ilustrado con numerosos textos"

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DICCIONARIO  ARGENTINO 


Diccionario 


Argentino 


ILUSTRADO    CON    NUMEROSOS    TEXTOS 


POR 


TOBÍAS    GARZÓN 


Profesor  Nacional  de  Enseñanza  Secundaria 


publicado  bajo  los  auspicios 

de  la  comisión  nacional  del  centenario  de  la  revolución  de  mayo 

y  de  la  universidad  nacional  de  córdoba 

(república  argentina) 


BARCELONA 

IMPRENTA   ELZEVIRIANA    DE   BORRAS   Y   MESTRES 

Rambla  de  Cataluña,  núms.   12  y   14 

1910  


ye 

^5 


Es   PROPIEDAD   DEL   AUTOR 


10  7  3  35  7 


niq 


INTRODUCCIÓN 


«  ... ;  ita  verborutn  vetus  interit  aetas,  et  juvenutn 
rituflorent  modo  nata,  vtgentque.» 

(Horacio.) 

«La  palabra  humana  es  más  expresiva  y  dura- 
dera que  el  monumento.  Señálense  las  palabras 
que  usaba  un  pueblo  y  se  sabrá  sus  ideas,  lo  que 
se  hallaba  al  alcance  de  sus  manos  ó  de  su  inteli- 
gencia, lo  que  conocía  y  lo  que  ignoraba.-» 

(Escritos  del  Dr.  D.  Nicolás  Avellaneda;  t.  I, 
1883,  pág.  100,) 


i  Cuál  es  el  fin  que  me  propuse  al  emprender  este  trabajo  ? 

Al  principio  comencé  á  formar  un  vocabulario  de  barbarismos  ;  pero 
resultaron  tantos  y  tan  generalizados  en  el  país  ( y  me  refiero  al  lenguaje 
de  la  gente  culta),  que  empezó  á  repugnarme  el  nombre  de  barbarismos 
dado  á  este  inmenso  caudal  de  voces,  entre  las  cuales  hay  un  número  no 
insignificante  que  corren  también  en  las  otras  naciones  de  la  América 
hispana.  Veía  en  esto  un  desconocimiento  de  la  ley  ineludible  y  universal 
de  la  evolución  de  la  lengua.  Me  parecía  el  colmo  de  la  insensatez  bauti- 
zar con  tal  nombre  los  vocablos  neumonía,  cactus.,  tifus,  torreja,  paraleló- 
gramo.,  omóplato.,  azucarera.,  presupuestar ,  influenciar  (*)  y  tantísimos 
otros,  por  no  estar  aceptados  en  esta  forma  por  la  Real  Academia  Espa- 
ñola, pues  equivalía  á  admitir,  como  me  decía  en  una  carta  notable  el  emi- 
nente lingüista  peruano  D.  Ricardo  Palma,  que  diez  y  ocho  millones  de 
españoles  nos  impongan  la  ley  a  cincuenta  y  tantos  millones  de  americanos. 

Pero  no  fué  esto  solo.  Empecé  á  darme  cuenta  de  que  una  multitud 
de  términos  usados  en  la  República  Argentina  no  constaban  en  el  Diccio- 
nario déla  Lengua.  Había  además  otros  muchos  que  tenían  muy  distinto 
significado  en  la  península,  tales  como  fiambrera  (caja  de  tela  metálica 

(*■)    Según  la  Academia,  heumonia,  cacto,  tifo,  torrija,  paralelogt  amo,  omoplato,  azucarero,  pre- 
suponer, influir. 


VI 

para  guardar  la  carne  y  otros  comestibles),  que  para  los  españoles  signi- 
fica lo  que  nosotros  llamamos  viandas ;  pellón  ( cuero  peludo  ó  lanudo 
que  va  sobre  la  montura  de  la  caballería),  vestido  talar  antiguo,  que  era 
regularmente  de  pieles,  según  la  Academia;  calabasa,  voz  con  que  de- 
signan el  zapallo  en  España,  aunque  para  nosotros  es  muy  distinta  la 
una  del  otro  por  su  forma,  color  y  sabor;  mecedora,  la  silla  de  hamaca 
de  los  argentinos ;  rejilla,  la  esterilla,  según  nosotros... 

¿Será  posible,  me  decía,  que  este  idioma  nuestro,  nacional,  —  caste- 
llano por  su  índole  analógica  y  sintáctica  y  casi  en  su  totalidad  por  sus 
elementos  prosódicos  y  ortográficos,  pero  cada  día  más  distinto  del  que 
se  habla  en  la  península  por  su  vocabulario  ó  expresión  de  las  ideas 
madres,  —  carezca  de  un  diccionario  propio,  que  registre  las  palabras, 
frases  y  modismos  usados  en  la  República  Argentina  y  que  no  están 
incluidos  en  el  Diccionario  de  la  Academia,  ó  que,  si  lo  están,  no  tienen 
el  significado  que  nosotros  les  damos? 

Todo  esto  me  indujo  á  cambiar  de  plan,  y  la  obrilla  que  en  un  princi- 
pio no  era  más  que  un  simple  índice  alfabético  de  barbarismos,  vino  á  ser 
un  Diccionario  Argentino.  Pero  no  atribuya  el  lector  la  elección  de  este 
nombre,  que  no  corresponde  ala  limitada  extensión  y  escasa  importancia 
de  este  trabajo,  á  un  defecto  que  es  y  ha  sido  durante  toda  mi  vida  la 
contraria  de  mi  carácter.  No:  no  es  una  vana  y  ridicula  pretensión  lo  que 
me  ha  sugerido  la  idea  de  poner  al  frente  de  este  modesto  libro  el  aparen- 
temente rumboso  título  de  Diccionario  Argentino.  Me  repugnaba  este 
nombre,  y  confieso  que  lo  borré  varias  veces  del  manuscrito,  substitu- 
yéndolo por  el  de  Diccionario  de  Argentinismos  ;  pero  encontrando  que 
él  expresaba  lo  que  yo  quería,  aunque  imperfectamente,  pues  no  es  un 
diccionario  completo,  ni  hay  una  lengua  argentina  sino  castellana,  opté 
por  él,  en  vista  de  que  este  vocabulario  registra  muchas  voces  cuyo  uso 
se  halla  extendido  por  los  demás  países  de  Hispano- América  ( las  que  no 
son  argentinismos  sino  americanismos  )  ,  y  en  cambio,  otras  son  regio- 
nales de  ciertas  y  determinadas  comarcas  de  la  República  Argentina. 
Agregúese  á  esto  que  hay  en  él  no  pocos  vocablos  que  tienen  carta  de 
ciudadanía  en  todo  el  mundo  civilizado.  He  tomado,  pues,  el  adjetivo 
Argentino  en  la  simple  acepción  de  perteneciente  á  nuestro  país  ó  que 
tiene  relación  con  él,  y  Diccionario  en  la  que  le  da' restrictivamente  el 
Sr.  Zorobabel  Rodríguez  en  el  título  de  su  Diccionario  de  Chilenismos. 

Quien  crea  que  este  vocabulario  es  del  lenguaje  gaucho  estará  en  un 
grave  error.  Sin  salir  de  la  a,  salteando  al  acaso  artículos  y  dejando  de 
lado  los  afines,  son  de  uso  corriente  en  todo  el  territorio  de  la  República,  y 
nada  tienen  de  guasas,  las  voces  a6«rro/a>'  (en  el  juego  de  la  malilla), 
abiscochar,  abordar  ( un  tema,  una  cuestión ) ,  acaparar,  acápite,  acciden- 
tado (campo,'  terrerío,  eto.) ,.  acoplado  (  referido  á  un  tranvía ),  flcr/íí?o, 
acuerdista,  achira,  adjuntar,  aeronave,  aeroplano ,  aguada  ( nuestras 
acepciones) ,  aguapey,  ajedrecista,  alambrar,  alambre-carril,  albardón. 


VII 

algodonero ,  alienado ^  almacén  {nuestra,  más  común  acepción ) ,  altruis- 
mo, antipestoso,  apendicitis,  etc.,  etc. 

Volviendo,  ahora,  á  la  pregunta  que  hice. al  empezar  este  prólogo, 
puede. ya  fácilmente  descubrir,  con  lo  dicho,  el  lector,  que  en  esta  obra 
me  he  propuesto  demostrar  el  estado  actual  de  la  lengua  en  la  República 
Argentina  y  que  en  ella  no  se  habla  ya  el  idioma  que  hablan  en  España, 
si  el  Diccionario  de  la  Real  Academia  traduce  con  fidelidad  el  uso  co- 
rriente en  la  península. 

Á  más  de  algunas  noticias  acerca  del  origen  y  formación  de  un  buen 
número  de  palabras,  se  halla  ilustrado  con  un  copioso  caudal  de  textos  ó 
pasajes  de  autores  americanos,  particularmente  argentinos,  — historiado- 
res, estadistas,  educacionistas,  hombres  de  ciencia  y  de  gobierno,  orado- 
res, viajeros,  poetas,  etc. 

He  pedido  también  al  diario,  á  la  revista  y  á  la  crónica  su  valiosa 
cooperación.  Ellos  son  la  lengua  ;  ellos  son  el  alma  y  la  vida  de  las  socie- 
dades. Su  vocabulario  es  el  vocabulario  del  pueblo  en  sus  múltiples  mani- 
festaciones, en  las  diversas  situaciones  creadas  por  la  varia  fortuna,  la 
posición  y  los  distintos  estados  de  sus  individuos,— vocabulario  notable  en 
pintura  y  en  colorido,  porque  expresa  la  realidad,  la  verdad,  y  nos  mues- 
tra todo  lo  más  interesante  que  presenta  el  escenario  de  la  sociedad— su 
modo  de  vivir,  de  sentir  y  de  pensar,— en  su  lenguaje  propio,  lleno  de  va- 
riedad, riqueza  y  esplendor.  La  crónica  es  el  cuadro  vivo  de  la  cultura  de 
un  pueblo.  Ella  habla  ligero  y  sin  vueltas;  cambia  todos  los  días,  y  aun 
en  un  mismo  día,  las  escenas,  relatando  lo  que  sucede  con  el  lenguaje 
sencillo  y  espontáneo  délas  multitudes,  ó  se  eleva  como  el  águila  á  las 
altas  regiones,  siguiendo  el  vuelo  del  pensamiento  que  marcha  á  la  van- 
guardia de  la  civilización.  Va  muy  de  prisa,  como  el  vapor  y  la  electrici- 
dad. Sigámosla,  no  la  desdeñemos,  si  no  queremos  quedarnos  atrás.  Ella 
triunfará  al  fin  é  impondrá  la  ley.  «  Los  novelistas  »  ,  dice  el  señor  E.  Gó- 
mez Carrillo,  «los  poetas,  los  filósofos,  los  publicistas,  se  especializan 
cada  día  más.  Los  cronistas  no,  porque  son  de  consuno  novelistas  y  poe- 
tas, filósofos  y  publicistas,  psicólogos  y  artistas.  El  universo  entero  les 
pertenece.  Les  pertenece  con  sus  almas  y  sus  paisajes,  con  sus  crímenes, 
con  sus  felonías,  con  sus  lágrimas,  con  sus  dolores,  con  sus  goces,  con 
sus  heroísmos,  con  sus  noblezas,  con  lo  que  se  ve  y  con  lo  que  no  se  ve: 
con  el  mundo  y  los  mundos,  en  fin.  »....  «  Leed  las  noticias  cotidianas  de 
un  periódico.  Cualquiera  de  ellas  contiene  una  crónica.  El  borracho  que 
insulta,  el  ratero  que  cae  en  el  garito,  el  marido  que  se  venga,  la  mujer 
que  se  escapa,  el  niño  que  se.pierde,  el  libra  que  aparece,  la  comedia  que 
se  representa,  el  cuadro  que  se  expone,  la  actriz  que  triunfa,  el  compañe- 
ro que  se  bate,  todo  es  «  croniqueable  »  .  No  se  me  critique,  pues,  el  haber 
pedido  al  diario  y.á  la  crónica  su  ilustrada  contribución,  llenando  esta 
obra  de  citas  y  pasajes,  con  los  cuales  me  propongo  demostrar  en  los 
respectivos  artículos  la  sanción  del  uso. 


viil 

Si  es  condición  -  esencial  de  una  lengua  completa  el  no  carecer  de 
nombres  para  designar  las  cosas,  fuerza  es  convenir  en  que  en  un  diccio- 
nario destinado  también  para  los  americanos  no  deben  faltar  las  voces  que 
en  América  dan  á  conocer  las  cosas  que  en  ella  existen.  El  no  haberlas  en 
España  no  es  motivo  para  que  sus  nombres  no  figuren  en  el  diccionario 
oficial,  pues  esta  es  una  de  las  causas  de  que  ciertas  obras  hispanoameri- 
canas, por  no  decir  todas,  son  entendidas  á  medias  en  España,  porque  su 
léxico  no  da  ninguna  luz  para  conocer  el  significado  de  dichos  nombres. 
El  señor  Juan  Valera,  miembro  distinguido  dé  la  R.  Academia  Espa- 
ñola, en  carta  de  26  de  marzo  de  1888,  dirigida  á  nuestro  celebrado  poeta 
don  Rafael  Obligado,  le  decía :  «Tan  nuestras,  tan  españolas  considero' 
yo  las  poesías  de  Vd.,  que  me  avergüenzo  de  no  entender  por  completo 
aquellos  vocablos  que  significan  objetos  de  por  ahí,  como  aberemoa,  guaya- 
cán,  pucará,  quinchar^  hurucuyá,  seibo,  ombú,  payador,  chajá,  ñandu- 
bay ,molle,  chañar,  achiras,  totoral,  camalote,  quena  y  otros  ;  y  si  no  es- 
tán en  nuestro  Diccionario,  como  sospecho,  quisiera  definirlos  bien  é  in- 
cluirlos en  él » . 

Se  dirá,  tal  vez,  que  siendo  la  lengua  española,  no  deben  introducirse 
en  ella  vocablos  que  no  se  usan  en  España.  Este  argumento  prueba  de- 
masiado y  por  consiguiente  no  prueba  nada.  Siendo  también  y  llamándo- 
se castellana,  no  debieran  haberse  incluido  en  ella,  como  se  ha  hecho,  nu- 
merosos vocablos  que  no  se  usan  en  Castilla  :  el  diccionario  de  la  Acade- 
mia, aunque  castellano,  registra  muchas  voces  provinciales  que  sólo  se 
emplean  en  determinadas  regiones  de  España.  ¿Por  qué,  entonces,  no  han 
de  agregarse  también  las  nuestras,  aunque  no  se  usen  en  la  península  ? 
i  No  somos  nosotros  españoles  de  origen  ? 

Pero  nuevo  mundo  exige  nueva  lengua,  no  hay  más  remedio,  y  así 
parece  creerlo  la  Academia ;  j  c\i'á.náo  áecivaos  nueva,  no  queremos  sig- 
nificar con  esto  una  transformación  radical  ó  fundamental  de  su  sintaxis, 
uña  nueva  formación  del  plural  de  los  nombres  y  del  género  de  los  adje- 
tivos, ni  tampoco  una  revolución  en  la  conjugación  de  los  verbos  ( por 
más  que  no  hay  ya  poder  humano  que  haga  decir  á  un  crecido  número  de 
argentinos  arrienda,  aprieta,  invierna,  asuela,  dolerá,  queramos,  satis- 
ficiese, vidria,  adecúa,  evacúa,  etc. ) ;  no,  en  fin,  una  degeneración  del  sis- 
tema particular  en  que  está  basada  la  lengua  española  y  que  la  distingue 
de  las  demás,  sino  simplemente  mudanza,  renovación  ( que  las  lenguas 
son  como  los  árboles,  que  voltean  y  renuevan  sus  hojas,  según  el  sentir 
de  Horacio);  enriquecimiento  de  su  vocabulario,  aun  cambiando,  si  nece- 
sario fuere,  la  prosodia,  por  la  introducción  de  palabras  de  pronunciación 
y  origen  exóticos,  pero  que  ya  están  incorporadas  por  el  uso  al  idioma  de 
los  argentinos  ;  tales  como  chalet,  chauffeur ,  chic,  chop,  foot-ball,  sport, 
turf  y  tantas  otras,  entre  las  cuales  hay  unas  erí  que  lá  ch  francesa 
( equivalente  á  la  sc^  alemana)  juega  un  rol  importante>  y  exige  que  sea 
substituida  por  un  nuevo  signo  para  evitar  el  que  se  la  confunda  con  la 


IX.. 

ch  castellana,  y  otras  cuya  ortografía  debiera  también  reformarse  de: 
acuerdo  con  la  nuestra ;  con  ló  cual,  familiarizándonos  con  los  sonidos 
exóticos  de  los.  idiomas  de  las  naciones  que  nos  los  traen  con  süs  progre-- 
sos  y  civilización,  nos  acercamos  cada  vez  más  á  ellas,  ganando  no  poco 
en  esta  aproximación  dé  caráctei"  cosmopolita.  Y  adviértase  que  muchas 
de  estas  voces  no  tienen  equivalentes  en  castellano.  Nuevo  mundo  reclama, 
nueva  lengua  ;  nuevos  objetos  piden  nuevos  nombres ;  nuevas  produccio- 
nes, nuevos  animales,  nuevas  plantas,  nuevas  cosas,  nuevas  riquezas,  exi- 
gen nuevas  voces.  Las  modas,  los  usos  y  las  costumbres,  las  circunstan-^ 
cias,  las  situaciones  de  los  hombres,  los  modos  de  vivir;  que  cambian  con 
el  tiempo  y  con  el  contacto  de  unos  pueblos  con  otros,  el  desarrollo*de  las 
ciencias,  de  las  artes  y  de  las  industrias,  el  progreso,  en  fin,  trae  tatóhién: 
consigo  aparejado  el  de  la  lengua,   cuyos  cambios  son  los  latidos  de  la 
vida  de  un  pueblo  en  la  carrera  triunfal  de  sus  adelantos.. 

Por  otra  parte,  ■  en  un  país  cosmopolita  como  el  nuestro,  adonde; 
afluye  copiosamente  la  inmigración  extranjera,— no  como  los  bárbaros  en- 
el  mediodía  de  Europa,  sino  como  los  portavoces  pacíficos  del  progreso^ 
con  sus  múltiples  elementos  de  origen  extraño  que  se  entremezclan  y  sé} 
confunden  con  los  nuestros  por  los  vínculos  de  la  amistad,  de  las  relacio-; 
nes  comerciales  y  hasta  de  la  familia,  no  es  posible  evitar  la  aclimatación 
de  voces  de  otros  idiomas,  que,  aun  sin  ser  necesarias,  se  aprenden  en  ■ 
ciertos  centros  donde  no  se  conocen  sus  equivalentes  castellanas  con  la 
frecuencia  de  oírlas  nombrar.  Unas,  por  lo  novedosas,  otras,  por  lo  cam- 
pantes y  sonoras,  despiertan  vivo  interés  y  mueven  á  la  atención,  que  las; 
graba  en  la  imaginación  de  las  multitudes  :  así,  ellas,  primero,  empiezan 
á  usarlas  por  hacer  alarde  de  que  las  conocen,  y  después  concluyen  por 
apropiárselas  y  transmitirlas  insensiblemente  á  todos  los  gremios. 

Hay  en  la  República  Argentina  una  lucha  entre  el  elemento  civili- 
zado y  el  pueblo  indocto,  en  la  que  el  uno  sostiene  la  pureza  del  caste- 
llano hasta  donde  es  posible,  dada  la  variedad  de  agentes  que  obran 
sobre  él,  pero  enriqueciéndolo  gradualmente  con  nuevas  voces,  muchas 
de  las  cuales,  como  hemos  visto,  repugnan  á  su  índole  prosódica  y  orto- 
gráfica; el  otro  persiste  en  mantener  la  jerga,  las  formas  ridiculas  y,;_^ 
heteróclitas,  con  sus  cambiantes  de  colorido,  que  dan  las  diversas  regio,-; 
nes  y  el  contacto  con  las  gentes  que  vienen  del  extranjero ;  pero  ambos, 
eso  sí,  y  es  lo  más  lamentable,  van  desterrando  sin  conmiseración  un 
sinnúmero  de  vocablos  que  hacen  falta  y  que  eran  lustre  y  esplendor  de  ■ 
la  hermosa  lengua  de  Castilla  :  enriquecimiento  por  una  parte;  desfigura-  - 
miento,  desgarramiento  y  empobrecimiento,  por  otra.  Y  esta  es  una  ley 
fatal  del  desenvolvimiento  de  los  pueblos,  contra  la  cual  son  impotentes 
todos  los  esfuerzos.  El  mundo  marcha  .sin  tregua  y  sin:  descanso,  y  enj 
esta  marcha  la  lengua  parécemé  el  clarín  que  ajiunciá  la  victoriay  ó  laí.) 
voz  apagada  de  los  caídos  y  de  los  rezagados,  cuando  los  pueblos  iV^aní) 
descendiendo,  dejando  á  sus  espaldas  los  trofeos  de  sus  conquistas.  No  ;, 


atajemos^  paes,  este  movimiento — y  ¡quién  podrá  poner  puertas  al 
campo  !  —  ni  sigamos  los  caprichos  del  vulgo,  dando  carta  de  ciudadanía 
á  giros  exóticos,  que  desfiguran  la  lengua.  Si  hemos  abierto  de  paren 
par  nuestros  puertos  al  comercio  de  todas  las  naciones^  fuerza  es  tam- 
bién que  tengamos  abierto  nuestro'  vocabulario,  introduciendo  en  él  las 
voces  nuevas  que  designan  los  objetos  y  productos  nuevos  que  ellas  nos 
envían. 

«  Las  lenguas  cultivadas  »,  dice  A.  Darmesteter,  citado  por  Rivodó, 
«no  pueden  vivir  las  unas  al  lado  de  las  otras  sin  hacerse  mutuos  présta- 
mos. Las  relaciones  pacíficas  entre  pueblos  civilizados  no  consisten  sola- 
mente en  el  cambio  de  ideas  y  de  productos ;  hay  también  una  importa- 
ción de  palabras,  que  tienen  la  ventaja  sobre  las  otras,  de  no  empobrecer 
á  la  nación  que  da.  » 

»  El  desenvolvimiento  del  comercio  y  de  la  industria  ha  hecho  así 
pasar  de  pueblo  á  pueblo,  con  millares  de  objetos  nuevos  y  de  ideas  nue- 
vas, los  términos  con  que  se  designan ;  los  cuales,  franqueando  las  barre- 
ras con  menosprecio  de  las  aduanas,  van  á  aclimatarse,  cuáles  en  Fran- 
cia, cuáles  en  Inglaterra,  cuáles  en  Alemania,  en  Italia,  en  España,  y 
algunos  á  la  vez  en  todas  partes.  » 

No  tenemos  la  pretensión  de  que  nuestro  Diccionario  sea  una  obra 
completa :  es  una  simple  y  modesta  contribución ,  que  con  otras  del 
mismo  género  concurrirán  á  formar  en  tiempo  más  ó  menos  lejano  ese 
monumento  de  la  lengua  que  propiamente  puede  llamarse  la  obra  de 
los  siglos. 

Pero,  entretanto,  algo  habremos  hecho  nosotros,  poniendo  nuestro 
humilde  grano  de  arena  en  esa  gigantesca  pirámide,  donde  estarán  en- 
cerrados el  pasado  y  el  presente  de  los  pueblos  del  Plata.  Porque  el 
diccionario  de  la  lengua  de  una  nación  es  como  un  registro  ó  un  museo 
muy  hermoso  y  colosal  donde  se  guardan  las  riquezas  que  ella  posee. 
En  él  están  sus  costumbres,  su  civilización,  sus  adelantos  y  sus  deca- 
dencias; los  restos  de  sus  tradiciones  pasadas,  con  sus  vocablos  olvidados; 
las  voces  nuevas  que  surgen  á  la  vida  llenas  de  luzy  lozanía,  iluminadas 
y  fecundadas  por  el  mismo  sol  que  baña  con  sus  rayos  de  luz  y  de  pro- 
greso las  cosas  y  los  objetos  nuevos  que  ellas  significan. 

Nuestro  Diccionario  cuenta  con  algunos  millares  de  palabras,  frases 
y  modismos,  y  aun  refranes,  usados  en  la  República  Argentina  y  que,  ó 
no  figuran  en  el  Diccionario  de  la  Real  Academia  de  1899,  ó  difieren  de 
sus  homónimos  parcial  ó  totalmente  en  su  significado.  Contiene  también 
un  considerable  número  de  voces  castellanas  que  han  sufrido  transfor- 
mación, y  otras  que,  anticuadas  en  España,  son  en  la  Argentina  de  uso 
corriente;  lo  que  demuestra  que,  en  lo  tocanteá  la  lengua,  vivimos  como 
de  prestado  ó  de  favor.  Numerosos  vocablos  y  frases  notables  —  muchos 
de  los  cuales  están  consagrados  por  el  uso  aun  en  el  lenguaje  oficial  — 
andan. peregrinando  de  boca  en  boca  y  de  pueblo  en  pueblo  como  pros- 


XI 

critos  ó  desterrados,  sinr  hallar  utta  patria  que  los  adopte,  cobijándolos 
bajo  los  pliegues  de  su  bandera.  Las  columnas  de  un  diccionario  nacional 
son  los  paflos  de  esta  bandera  protectora,  y  la  nación  que  carece  de  él  no 
ha  construido  todavía  el  arca  que  ha  de  guardar  las  riquezas  de  su 
lengua,  que  son  sus  tradiciones,  su  historia*  sus  conquistas  y  su  civili- 
zación. 

Por  la  premura  con  que  he  tenido  que  publicar  esta  obra,  que  debe 
ser  presentada  á  la  Comisión  Nacional  del  Centenario  en  el  próximo  mes 
de  Mayo,  no  me  ha  sido  posible  definir  numerosas  voces  y  frases,  que 
quedarán  para  un  suplemento  que  se  publicaría  en  otra  oportunidad;  ni 
he  podido  tampoco  consultar  muchos  y  respetables  autores  que  tenía 
señalados  en  mis  apuntaciones.  Por  esta  causa,  y  la  de  no  tener  á  mano  las 
obras,  he  dejado  sin  describir  algunas  plantas.  Pero,  aunque  deficiente  como 
es  este  trabajo,  me  queda  la  satisfacción  de  haber  contribuido  en  la  medida 
de  mis  fuerzas  á  la  realización  de  una  obra  de  patriotismo,  desde  que  con 
esta  publicación  ya  podrá  figurar  nuestro  país  entre  las  naciones  sudameri- 
canas que  tienen  un  vocabulario  propio,  si  bien  éste,  como  he  dicho  antes, 
y  lo  repito  nuevamente,  está  muy  lejos  de  ser  un  trabajo  completo.  La 
República  Argentina  y  las  de  Bolivia  y  el  Paraguay  son  las  únicas  que 
carecen  de  un  diccionario  nacional.  El  Brasil  tiene  á  Beaurepaire-Rohán; 
la  República  O.  del  Uruguay,  á  don  Daniel  Granada  ;  Chile,  á  Zorobabel 
Rodríguez  y  Aníbal  Echeverría  y  Reyes ;  el  Perú,  á  Paz  Soldán  y  á 
Palma  ;  el  Ecuador,  al  Dr.  Carlos  R.  Tobar;  Colombia,  á  don  Rufino  José 
Cuervo,  y  Venezuela  á  Zerolo,  Toro  y  Gómez,  Isaza,  Rivodó  y  otros.  No 
pasaré  por  alto  la  importante  contribución  que  han  prestado,  acumulando 
ricos  materiales  para  la  ulterior  formación  de  un  Diccionario  Argentino, 
que  será  la  obra  del  tiempo  y  de  la  labor  de  muchos,  á  más  de  don  Daniel 
Granada  con  su  erudito  Vocabulario  Ríoplatense  Razonado;  don  Sa- 
muel A.  Lafone  Quevedo,  con  su  preciosa  obra  Tesoro  de  Catamarque- 
ÑisMos ;  don  Antonio  Dellepiane,  con  su  interesante  libro  El  Idioma  del 
Delito  ;  los  señores  Luciano  Abeille  y  Ernesto  Quesada,  con  sus  prolijas 
y  luminosas  disquisiciones  sobre  el  idioma  de  los  argentinos,  y,  por  fin, 
don  R.  Monner  Sans  con  su  infatigable  é  ilustrada  labor  que  ha  dado  al 
país  obras  de  verdadero  mérito,  como  Desvestir. y  Notas  al  Castellano 
EN  LA  Argentina  (1903). 

No  terminaré  este  prólogo  sin  manifestar  mi  más  profundo  reconoci- 
miento á  la  Comisión  Nacional  del  Centenario  y  á  la  Universidad  Nacio- 
nal de  Córdoba,  bajo  cuyos  auspicios  se  publica  esta  obra  en  los  días  del 
gran  aniversario  de  nuestra  gloriosa  Revolución  de  Mayo. 

T.  Garzón 
Barcelona,  20  de  Abril  de  1910. 


v;r:  DOS  PALABRAS  MÁS 

El  lector  encontrará  voces  que  llevan  esta  indicación :  Arg.  (Repú- 
blica Argentina),  y  que,  sin  embargo,  son  subrregionales,  loque  vale 
decir  que  se  usan  solamente  en  algunas  partes  más  ó  menos  extensas  del 
territorio  argentino.  Esta  falta  de  determinación  es  debida  á  la  dificultad 
con  que  hemos  tropezado,  en  la  multitud  de  casos,  para  establecer  con 
exactitud  la  distribución  geográfica  de  todos  los  vocablos,  en  una  obra, 
como  ésta,  casi  totalmente  original.  Contribuciones  ulteriores,  ó  una 
segunda  edición  de  la  obra,  salvarían  en'  parte  esta  deficiencia.  Pero 
cuando  hemos  podido  averiguar  la  ubicación  exacta  de  los  vocablos,  ó 
que  en  una  provincia  ó  región  tienen  una  acepción  distinta  de  la  que 
ha  consagrado  el  uso,  en  otras,  lo  hemos  indicado  con  las  abreviatu- 
ras correspondientes. 

Como  muchos  artículos  de  este  vocabulario  se  refieren  á  palabras  ó 
frases  que  se  usan  en  España  y  en  la  Argentina,  pero  con  acepciones 
distintas,  para  distinguir  las  de  nuestro  país  hemos  puesto  en  ellas  la 
abreviatura  Arg.,  que  quiere  decir  :  V03  {ó  frase J  que  corre  en  la  Argen- 
tina en  esta  acepción;  pero,  volvemos  á  repetir:  no  quiere  decir  argen- 
tinismo; la  razón  queda  ya  apuntada  en  la  página  VI  de  la  Introducción. 

El  Diccionario  de  la  Academia  que  cito  es  el  de  1899. 

Pido  disculpa  á  los  autores  de  quienes  he  tomado  textos  para  ilustrar 
esta  obra,  si,  por  no  separarme  de  este  propósito,  y  en  atención  á  la  bre- 
vedad, he  tenido  que  retazar  preciosos  pasajes,  dejando  no  pocas  veces  lo 
mejor,  que  con  gusto  hubiera  tomado  íntegros,  dando  con  ellos  á  los 
artículos  más  realce  é  interés.  Y  si  con  otros  he  hecho  lo  contrario,  tras- 
cribiéndolos íntegros,  ó  una  parte  considerable,  ha  sido  porque  contenían 
varios  regionalismos,  para  evitar  el  retaceo  del  texto  en  la  ilustración  de 
los  diversos  artículos.  Es  lo  que  he  hecho,  por  ejemplo,  con  el  soneto  del 
Dr.  Lorente,  que  en  el  artículo  Chaludo  he  incluido  íntegro,  porque  en 
él  campean  otros  argentinismos,  tales  como  flete,  pangaré,  parejero, 
compadrito,  palenque,  pispar,  cimarrón,  mandarse  mudar,  puyo, ato- 
rrante, etc.  En  los  artículos  encabezados  por  estas  palabras,  no  hago 
más  que  citar  el  texto  contenido  en  el  artículo  Chaludo,  agregando  sim- 
plemente que  ahí  está  empleada  la  voz  ó  frase  correspondiente. 

A  propósito  del  libro  del  Sr.  R.  Monner  Sans,  Notas  al  Castellano 
EN  LA  Argentina,  permítaseme  manifestar  con  franqueza  que  él  está 
calcado  en  el  mismo  plan  del  presente,  el  cual  dos  años  antes  de  la  fecha 
(1903)  en  que  se  publicó  esa  obra,  le  hiciera  conocer  al  señor  Monner 
Sans,  en  todos  sus  detalles,  en  carta  de  que  conserva  copia,  el  que  estas 
líneas  escribe.  Puede  ya  imaginarse  el  lector  la  mala  impresión  que  me 
causaría,  cuando,  habiendo  llegado  á  mis  manos  por  primera  vez  ese 
libro,  debido  á  la  atención  de  mi  distinguido  amigo  el  Sr.  don  Martín  Gil, 
me  encontré  con  que  muchas  voces  que  yo  ya  tenía  definidas  en  mi  Dic- 
cionario, se  hallaban  incluidas  en  la  obra  del  señor  Monner  Sans. 

Mucho  agradecerá  el  autor  de  este  libro  á  los  amantes  de  las  letras 
hispano-americanas,  si  tuviesen  á  bien  favorecerlo  con  su  juicio,  haciendo 
las  observaciones  que  oportunas  creyeren  sobre  sus  deficiencias  y  defec- 
tos, que,  en  verdad,  no  son  escasos,  por  las  dificultades  que  envuelve  un 
trabajo  de  este  género,  y  por  la  insuficiencia  del  que  tuvo  la  audacia  de 
emprenderlo  y  de  seguir  adelante  en  su  atrevido  propósito,  sin  desmayar 
ante  la  magnitud  de  una  idea  superior  á  sus  fuerzas. 

Debo  un  recuerdo  cariñoso  al  Sr.  Dr.  Juan  A.  Domínguez,  Director  del 
Museo  de  Farmacología  de  la  Facultad  de  Ciencias  Médicas  de  la  ciudad 
de  Buenos  Aires  y  catedrático  de  la  materia,  cuya  ilustrada  contribución 
me  ha  servido  para  la  clasificación  y  descripción  de    algunas  plantas. 


ABREVIATURAS  EMPLEADAS  EN  ESTE  DICCIONARIO 


a verbo  acti\  o. 

abl ablativo. 

abr abril. 

Ac,  ó  Acad Real  Academia. 

acep acepción. 

aceps acepciones. 

adj adjetivo. 

adv adverbio. 

adv.  afirm.   ...  adverbio  de  afirmación. 

advi  c adverbio  de  cantidad. 

adv.  1 adverbio  de  lugar. 

adv.  m.     .     .     .     •     •     •  adverbio  de  modo. 

adv.  neg adverbio  de  negación. 

adv.  t adverbio  de  tiempo. 

ag agosto. 

Agr •  Agricultura. 

al alemán. 

Albañ Albaflilería. 

Alq Alquimia. 

amb.     .     .    .    .    .    .     .  ambiguo. 

Amér.  .......  América. 

Amér.  Merid.   .     .         .  América  Meridional. 

ant.  .    .    '. anticuado,  d  anticuada. 

Api Aplícase. 

Api.  ápers.,  út.c.  s.    .  Aplicado    á    persona,  úsase 
también  como  sustantivo. 

ar. árabe. 

Árg.     .     .     .    .    ,     .    .  Argentina. 

Arq Arquitectura. 

Arqueol Arqueología. 

art artículo. 

Astrol Astrología. 

Astron Astronomía. 

aum aumentativo. 

Blas Blasón. 

b.  lat bajo  latín. 

Bot Botánica. 

bras brasileño,  ó  brasileña. 

bret bretón,  ó  bretona. 

Bur Burmeister. 

cae cacan,  ó  cacana. 

cap.  fed capital  federal. 

Carp. Carpintería. 

cat catalán,  ó  catalana. 

célt céltico,  <í  céltica. 

Cetr Cetrería. 

Cir Cirugía. 

cit citado,  ó  citada,  ó  cita. 

colect colectivo. 

Colom Colombia. 

Com.     .         Comercio. 

com común  de  dos. 

comp comparativo,  d  comparativa. 

compl complemento. 

compl.  dir complemento  directo. 

conj conjunción. 

conj.  advers conjunción  adversativa. 

conj.  comp conjunción  comparativa, 


conj.  condiCi     ....  conjunción  condicional. 

conj.  copulat.    ....  conjunción  copulativa. 

conj.  distrib conjunción  distributiva. 

conj.  disyunt.    ....  conjunción  disyuntiva. 

conj.  ilat conjunción  ilativa. 

contrac.    .     .     .     •    .     .  contracción. 

corrup corrupción. 

Chil Chile. 

d diminutivo. 

Danz Danza. 

dat.  .     .     ; dativo. 

defect; .......  verbo  defectivo. 

der. derivado,  ó  derivada. 

despect. despectivo,  d  despectiva. 

dic diciembre. 

Dice.    .     ...     .    .     .  Diccionario. 

Dice.  Ac,  d  Dice.  Acad.  Diccionario  de  la  Real  Aca- 
d  Dice.  R.  Ac.  demia. 

díg.  ........  dígase. 

Ecuad.      ......  Ecuador. 

en enero. 

Equit Equitación. 

Esc. Escultura. 

escand escandinavo,  d  escandinava. 

Esgr Esgrima. 

exclam exclamación,    exclamatorio, 

exclamatoria. 

explet expletivo,  d  expletiva. 

expr expresión. 

expr.  elípt expresión  elíptica. 

f sustantivo  femenino. 

fam .    .  familiar. 

Farm Farmacia. 

febr febrero. 

fem femenino. 

fest. festivo,  d  festiva. 

fig figurado,  d  figurada. 

Fil Filosofía. 

Fís. Física. 

Fisiol Fisiología. 

flam ñamenco,  d  ñamenca. 

For.      .  ■ Foro. 

for forense. 

Fort Fortificación. 

Fotogr Fotografía. 

fr frase. 

franc francés,  d  francesa. 

frec frecuentativo,  d  frecuenta- 
tiva. 

ir.  fig frase  figurada. 

fr.  fig.  y  fam fra^e  figurada  y  familiar. 

fr.  proverb frase  proverbial. 

frs frases. 

fut futuro. 

gall gallego. 

gen género. 

genlt genitivo. 

Geod Geodesia. 


XIV 


Geogr Gografía. 

Geol. Geología. 

Geom Geometría. 

ger gerundio. 

Germ Germanía. 

germ germánico,  germánica. 

Gnom Gnomónica. 

gót gótico,  gótica. 

gr griego,  griega. 

Gram Gramática. 

Gran Dr.  Daniel  Granada. 

Gris,  ó  Griseb.    .    .    .  Grisebach. 

guar guaraní. 

hebr hebreo,  hebrea. 

Hein Heine. 

Hldrául Hidráulica. 

Hier Hierónymus. 

Hig Higiene. 

Hist.  Nat Historia  Natural. 

hol holandés,  holandesa. 

imperat.  ......  modo  imperativo. 

impers verbo  impersonal. 

Impr Imprenta. 

ind.,  ó  indio modo  indicativo. 

indet indeterminado. 

Inf.,  ó  inñnit.    ....  modo  infínitivo. 

ingl inglés,  ó  inglesa. 

ínter. interior  de  la  República  Ar- 
gentina, 

ínterj.  ...:...  interjección. 

Inus inusitado,  ó  inusitada. 

irón irónico,  o  irónica. 

irreg irregular. 

ital. . italiano,  ó  italiana. 

jul julio. 

jun junio. 

Jurisp Jurisprudencia. 

L Lorentz. 

lat latín. 

Ling Lingüística. 

lit litoral. 

loe locución. 

loe.  fam locución  familiar. 

loe.  fam.  conj locución  familiar  conjuntiva. 

loe.  fig.  y  fam locución  figurada  y  familiar. 

m sustantivo  masculino. 

m.  adv modo  adverbial. 

mar marzo. 

Mar Marina. 

Mar.  arg Marina  argentina. 

mase masculino. 

Mat Matemáticas. 

may mayo. 

m.  conj modo  conjuntivo. 

Med Medicina. 

Méj Méjico. 

mej mejicano,  ó  mejicana. 

Metal Metalurgia. 

metapl metaplasmo. 

metát metátesis. 

Mil Milicia. 

Min Minería. 

Mineral Mineralogía. 

Mont Montería. 

ms.  advs modos  adverbiales. 

Mus.     .......  Música. 


m.  y  f sustantivo  masculino  y  fe- 
menino. 

n verbo  neutro. 

neg negación,  ó  negativo,  ó  ne- 
gativa. 

negat negativo,  ó  negativa. 

nomlnat nominativo. 

nov .  noviembre. 

n.  p nombre  propio. 

núm número. 

Numlsm Numismática. 

núms números. 

Obst Obstetricia. 

oct octubre. 

Ortogr Octografía. 

p participio. 

p.  a participio  activo. 

part.  comp partícula  comparativa. 

part.  conj partícula  conjuntiva. 

part.  insep partícula  Inseparable. 

Per •  Perú. 

pers persona. 

Phll Philipl. 

Pint Pintura. 

pl plural. 

poét poético,  ó  poética. 

Por  antonom Por  antonomasia. 

Por  excel Por  excelencia. 

Por  ext Por  extensión. 

port portugués,  ó  portuguesa. 

p.  p participio  pasivo. 

pr provincia,  d  provincial. 

pr.  Alb provincial  de  Albacete. 

pr.  Alie provincial  de  Alicante. 

pr.  And provincial  de  Andalucía. 

pr.  Antlll provincial  de  las  Antillas. 

pr.  Ar provincial  de  Aragón. 

pr.  Áv provincial  de  Ávila. 

pr.  Bad provincial  de  Badajoz. 

pr.  Bal provincial  de  las  Baleares. 

pr.  Bs.  Aires provincia  de  Buenos  Aires. 

pr.  Burg provincial  de  Burgos. 

pr.  Cád provincial  de  Cádiz. 

pr.  Can provincial  de  Canarias. 

pr.  Cast provincial  de  Castilla. 

pr.  Cat provincial    de    Cataluña;  ó 

provincia  de  Catamarea,  en 
la  República  Argentina. 

pr.  Córd provincial  de  Córdoba  (Es- 
paña); ó  provincia  de  Cór- 
doba ( República  Argen- 
tina). 

pr.  Corr provincia  de  Corrientes. 

pr.  Cub provincial  de  Cuba. 

pr.  Entrerr provincia  de  Entrerríos. 

prep preposición. 

prep.  insep preposición  inseparable. 

pres presente. 

pret.  pretérito. 

pr.  Extr provincial  de  Extremadura. 

pr.  Fillp provincial  de  Filipinas. 

pr.  Gal provincial  de  Galicia. 

pr.  Gran provincial  de  Granada. 

priv.,  d  privat.     .     .    .  privativo,  d  privativa. 

pr.  Juj provincia  de  Jujuy. 

pr.  Mal provincial  de  Málaga. 


XV 


pr.  Malí provincial  de  Mallorca. 

pr.  Manch provincial  de  la  Mancha. 

pr.  Mend provincia  de  Mendoza. 

pr.  Mure provincial  de  Murcia. 

pr.  Nav provincial  de  Navarra. 

pron pronombre. 

pron.  dem pronombre  demostrativo. 

pron.  pers pronombre  personal. 

pron.  poses pronombre  posesivo. 

pron.  relat pronombre  relativo. 

pronúnc pronunciase,  dpronúncianse. 

prov provenzal. 

provs provincias. 

provs.  ínter provincias  del  interior. 

provs.  lit provincias  del  litoral. 

pr.  Pal provincial  de  Palma. 

pr.  Rio] provincial  de  la  Rioja  ( Es- 
paña); ó  provincia  de  la 
Rioja  ( República  Argen- 
tina). 

pr.  Sal provincial  de  Salamanca. 

pr.  Sal.,  ó  pr.  Salt.  .    .  provincia  de  Salta. 

pr.  Sant provincial  de  Santander. 

pr.  Sant.  Est provincia    de    Santiago   del 

Estero. 

pr.  Seg provincial  de  Segovia. 

pr.  Sev provincial  de  Sevilla. 

pr.  S.  L provincia  de  San  Luis. 

pr.  Sta.  Fe provincia  de  Santa  Fe. 

pr.  Tol provincial  de  Toledo. 

pr.  Tuc provincia  de  Tucumán. 

pr.  Val provincial  de  Valencia. 

pr.  Zar provincial  de  Zaragoza. 

p.  US poco  usado,  ó  usada. 

quich quichua. 

Quím Química. 

r verbo  reflexivo. 

R.  Acad Real  Academia. 

rec verbo  recíproco. 

ref refrán. 

refs refranes. 

reg regular. 

Ret Retórica. 

Rodr Zorobabel  Rodríguez. 

s sustantivo. 

sánscr sánscrito. 

s.  c sustantivo  común  de  dos. 

Sch.,  ó  Schl Schlecht. 

sent sentido. 

separat separativo,  ó  separativa. 

sept septiembre. 


s.  f sustantivo  femenino. 

Sh Shelley. 

sing singular. 

s.  m sustantivo  masculino. 

St.  Hil St.  Hilaire. 

subj subjuntivo. 

sup superlativo. 

t tiempo. 

Taurom Tauromaquia. 

Teol Teología. 

territ territorio. 

territs territorios. 

teutón teutónico,  ó  teutónica. 

Tint Tintorería. 

Topogr Topografía. 

Ú.  d  ú Úsase. 

Ú.  c,  ó  ú.  c Úsase  como... 

últ último,  ó  última. 

Ú.  m.  c Úsase  más  como. 

Ú.  m.  c.  r Úsase  más  como  reflexivo. 

Ú.  m.  c.  s Úsase  más  como  sustantivo. 

Usáb.,  ó  usáb Usábase. 

Ú.  t.  c.  a Úsase  también  como  activo. 

Ú.  t.  c.  adj Úsase  también  como  adje- 
tivo. 

Ú.  t.  en Úsase  también  como  neutro. 

Ú.  t.  c.  r Úsase  también  como  refle- 
xivo. 

Ú.  t.  c.  s. Úsase  también  como  sustan- 
tivo. 

V.,  ó  V Véase. 

V.  a verbo  activo. 

vasc vascuence. 

v.  defect verbo  defectivo. 

Venez Venezuela. 

Veter Veterinaria. 

V.  frec verbo  frecuentativo. 

V.  n verbo  neutro. 

vocat vocativo. 

Vol Volatería. 

v.  r verbo  reflexivo. 

Zool Zoología. 

Para  las  voces  guaraníes,  empleamos,  como  el  Doc- 
tor D.  Daniel  Granada  en  su  Vocabulario  Ríoplaten- 
SE  RazOíNado,  los  siguientes  signos: 

••     gutural. 

■^    gutural-nasal. 

'      nasal. 


A 


ABA 


ABI 


A...  prep.  que,  delante  de  los  infinitivos, 
denota  que  está  por  hacerse  lo  que  el  verbo 
significa;  construcción  gálica  muy  en  boga 
en  la  Rep.  Arg. 

«El  temperamento  á  adoptarse»...  «sería  el  de  dar 
al  presupuesto  el  carácter  de  una  ley  permanente.» 
(La  Nación  de  7  de  novbre.  de  1901.)  —  «  Hemos  indi- 
cado ya  un  procedimiento  para  ablandar  las  astas:  en 
cuanto  á  su  derretimiento  para  poder  amoldarlas,  esto 
también  se  practica  en  la  industria,  empleándose  en 
algunas  fábricas  cubas  cerradas,  en  cuyo  interior 
pasa  una  corriente  de  vapor,  disponiendo  la  masa  á, 
tratar  de  manera  que  no  experimente  arriba  de  50 
grados  de  calor  durante  todo  el  tiempo  de  la  opera- 
ción.«  (Diario  citado,  de  23  de  dicbre.  de  1902; 
sección  «  Correo  >■>.) 

AB AJERA,  s.  f.  Arg.  Parte  de  la  cincha 
que  va  por  abajo,  cruzando  la  barriga  de  la 
cabalgadura  ó  de  la  caballería  de  carga.  || 
Arg.  (pr.  B.  Aires.)  Manta  gruesa  y  or- 
dinaria ó  cuero  de  carnero  esquilado,  que 
se  pone,  al  ensillar  ó  aparejar,  sobre  el  lomo 
de  la  caballería,  para  que  absorba  el  sudor  y 
no  lastime  éste  al  animal,  preservando  al 
mismo  tiempo  las  piezas  que  van  sobre  ella. 

ABAJERO,  RA.  adj.  Arg.  Dícese  de 
una  cosa  que  se  pone  debajo  de  otra.  Es 
muy  usado  entre  nuestra  gente  del  campo. 
(V.  en  Caronilla,  Caronilla  abajera.) 

ABARROTADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que 
tiene  la  costumbre  de  abarrotar,  nuestra 
acep.  Ú.  t.  c.  s. 

ABARROTAR,  v.  n.  Arg.  En  el  juego 
de  la  malilla,  matar  con  una  carta  que  no  es 
la  mayor  que  se  tiene  del  mismo  palo,  reser- 
vando ésta  para  hacer  después  otra  baza  y 
llevarse  en  ella  cartas  de  más  valor. 

ABARROTE,  s.  va.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  abarrotar,  nuestra  acep. 


ABATATADO,  DA.  adj.  fam.  Arg.  Acor- 
tado, tímido  y  encogido.  (  V.  Abatatar.  ) 

— «  ¡Bravo,  amigazo!  —  exclamó  dejándonos  abata- 
tados.» fi^/a^-ío  Los  Principios,  de  Córd.,  de  30  de 
mar.  de  1906;  «  El  día  político».) 

ABATATAMIENTO.  s.  m.  fam.  Arg.  Ac- 
ción y  efecto  de  abatatatar  ó  abatatarse. 

ABATATAR,  v.  a,  Arg.  Poner  á  uno  en- 
cogido y  tímido,  acortado,  achirlado.  Ú.  m. 
c.  r.  En  castell.  tenemos  el  v.n.fam.  aporrar, 
sin  uso  entre  nosotros.  (  V.  Porro.  ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
La  Razón  inserto  en  el  art.  Rebenquear 
de  este  Dice. 

ABATÍ.  (Del  guar.  abatí,  según  Granada.) 
s.  m.  ant.  Arg.  Maíz.  ||  Arg.  Aguardiente  he- 
cho de  este  grano. 

«  Si  vienen  como  hermanos,  con  ellos  gozaremos 
De  un  cielo  siempre  puro;  con  ellos  libaremos 

En  paz  el  abatí. 
Si  quieren  guerra...  ¡guerra!  de  asalto  y  emboscada! 
i  Tal  vez  será  destruida...  mas  nunca  esclavizada 
La  tribu  querandí !» 
(Adolfo  Lamarque;  Canto  de  guerra  de  los  Que- 

RANDÍES.) 

ABIPÓN,  NA.  adj.  Arg  Dícese  de  una 
parcialidad  de  indios  que  vivían  hacia  el  sud 
del  Chaco,  en  la  margen  derecha  del  río  Pa- 
raná. Ú.  t.  c.  s.  I  A7'-g.  Perteneciente  á  dichos 
indios.  II  s.  m.  Arg.  Dialecto  de  los  abipo- 
nes. Según  el  Sr.Lucien  Adam.(MATÉRiAUX 

POUR  SERVIR  Á  L'eTABLISSEMENT  d'UNE 
GRAMMAIRE    COMPARÉE     DES     DIALECTES 

DE  LA  FAMILLE  GUAICURÚ;  París,  i8pgj, 
el  Abipón,  el  Mocoví,  el  Toba  y  el  Mbaya 
son  dialectos  de  la  familia  lingüística  Guaicu- 
rú.  La  pronunciación  de  los  abipones  está 
caracterizada  por  estas  palabras  del  P.  Do- 


ABO 


ABO 


brizhoífer,  según  el  autor  citado:  jam  lingua 
sibilando,  jam  naribus  rronchissando,  jam 
dentibus  stridendo,  jam  gutture  strepitando. 

«Los  abipones,  bravos  y  belicosos,  después  de  ha- 
ber batallado  largo  tiempo,  ya  contra  los  españoles, 
ya  contra  otras  parcialidades  del  Chaco,  se  redujeron 
á  la  vida  civil  á  mediados  del  siglo  decimoctavo, 
formando  varios  pueblos  en  Santa  Fe  y  Corrientes, 
bajo  la  dirección  de  los  jesuítas.»  (Z>r.  Daniel  Gra- 
nada; VocABUL.  RíoPL.  Raz.) 

ABlZCOCHAMIENTO.s.  m.Arg.  Acción 
y  efecto  de  abizcochar  y  abizcocharse. 

ABIZCOCHAR.  v.  a  Arg.  Bizcochar,  re 
cocer  el  pan  poniéndolo  seco  y  quebradizo 
como  el  bizcocho.  Ú.  t.  c.  r.  —  La  Academia 
no  trae  abizcochar,  y  sí  el  adj.  abizcochado 
en  la  acep.  de  «  Parecido  al  bizcocho».  Biz- 
cochar, que  registra  la  Acad.,  no  corre  en 
la  Arg. 

ABOMBADO,  DA.  adj.  Arg.  «Entre  atur 
dido  é  imbécil»,  como  dice  Granada  en  su 
VocAB.  RíoPL.  Raz.;  que  siente  cierta  ofus- 
cación en  las  ideas  que  no  le  deja  á  uno  dis- 
currir ni  pensar  con  claridad,  como  suele 
acontecer  á  las  personas  nerviosas  cuando 
está  cargada  de  vapores  la  atmósfera,  ó 
cuando  reina  entre  nosotros  el  viento  nor- 
te. Tener  la  cabeza  abombada,  estar  uno 
abombado.  ||  Arg.  Aplícase  al  aguaií  otro 
líquido  que  se  ha  echado  á  perder  despi- 
diendo mal  olor,  y  también  á  la  carne  cuando 
la  descomposición  es  reciente.  ||  (am.  Arg. 
Dícese  del  que  procede  atolondradamente, 
que  no  se  fija  ni  pone  cuidado  en  lo  que 
debe  hacer.  Ú.  t.  c.  s.  —  La  Academia  trae 
el  adj.  fam.  bombo,  ba,  en  la  acep.  de  «Atur- 
dido, atolondrado,  con  alguna  novedad  ex 
traordinaria  ó  con  algún  dolor  agudo».  Esta 
acep.  se  aproxima  á  la  primera  nuestra  de 

ABOMBADO. 

Parece  que  en  Chile  se  usa  también  en 
nuestra  primera  acep.,  según  esta  redondilla 
de  Guajardo  (El  gustador),  citada  por  el 
señor  Zorobabel  Rodríguez,  si  bien  éste 
pretende  dar  á  abombado  el  sentido  de 
ebrio,  que  para  nosotros  no  tiene  en  esta 
estrofa: 

El  que  líquido  ha  lomado 
De  noche  por  fantasía 
Amanece  al  otro  día 
Atónito  y  abombado. 

ABOMBAMIENTO,  s  m.  Arg.  Aturdi- 
miento, atolondramiento  que  siente  uno  cuan- 
do está  abombado.  \  Arg.  Acción  y  efecto 
de  abombar  ó  abombarse  el  agua  ú  otro  lí- 
quido, y  también  la  carne. 

ABOMBAR,  v.  a.  Arg.  Aturdir,  atolon- 
drar, marear,  ya  sea  esto  efecto  de  un  ruido 
fuerte  y  continuado  ó  de  una  conversación 
sostenida  y  enfadosa,  ya  de  una  atmósfera 


pesada,  un  aire  viciado,  etc.  Ú.  t.  c.  r.  El  se- 
ñor Daniel  Granada  lo  da  t.  c.  n.  Nunca  lo 
he  visto  usado  como  tal  en  la  Rep.  Arg.  || 
Arg.  Echar  á  perder  el  agua  de  manera  que 
despida  mal  olor,  y  también  la  carne,  hacien- 
do que  empiece  á  descomponerse  y  oliscar. 
Ú.  m.  c.  r.  —  La  R.  Acad.  trae  este  verbo  en 
la  acep,  de  «dar  figura  convexa»,  y  en  la  fig. 
y  fam.  de  «asordar,  aturdir». 

ABORDAR,  v  a.  fig.  Arg.  Aplicado  á  una 
dificultad,  una  cuestión,  un  tema  ó  asunto, 
tratarlos,  discutirlos  franca  y  resueltamente, 
á  fin  de  darles  solución  pronta  y  definitiva. 
—  «Abordar.  (De  a  y  bordo.)  a.  Mar.  Lle- 
gar ó  tocar  una  embarcación  á  otra,  chocar 
con  ella,  ya  sea  para  embestirla,  ya  para  cual- 
quier otro  fin,  ya  por  descuido.  Ú.  t.  c.  n.  |] 
Mar.  Atracar  una  nave  á  un  desembarcade 
ro,  muelle  ó  batería.  ||  n.  Mar.  Aportar,  to- 
mar puerto,  llegar  á  una  costa,  isla,  etc.» 
(Dice.  Acad.) 

«Aceptó  él  (el  Dr.  Civit)  la  delicada  misión,  y  con 
firme  y  plausible  empeño  se  puso  á  la  obra,  cuya  ges- 
tación ha  sido  larga  y  no  exenta  de  mortificaciones, 
habiendo  sido  necesario  abordarla  contra  corrientes 
de  intereses  opuestos  y  á  veces  bajo  los  dardos  de  una 
crítica  implacable,  como  el  soldado  que  marcha  al 
asalto  de  la  fortaleza  bajo  el  fuego  del  enemigo.»  (Dis- 
curso del  presidente  Roca  al  inattgtirar  los  trabajos 
del  puerto  del  Rosario,  el  26  de  octubre  de  1902.) 

«No  abordemos  cuestiones  tan  serias.»  (Arturo 
Giménes  Pastor:  «Sinfonía»;  en  Caras  y  Caretas, 
de  16  de  abr.  de  1904.) 

«,..;  no  siendo  este  el  momento  de  reincidencia  en  la 
militarización,  el  más  propiciopara  abordar  un  punto 
que  exige  ante  todo  calma  en  los  espíritus  y  ecuani- 
midad en  el  pensamiento  diplomático.»  (La  Nación  de 
19  defebr.  de  1902;  «.Ecos  del  día».) 

«Pero,  señores,  nuestro  gran  problema,  el  que  re- 
solverá en  definitiva  todos  los  problemas  de  la  repú- 
blica, es  poblar  nuestros  ricos  é  inmensos  territorios, 
Tengo  la  profunda  convicción  de  que  el  país  en  breve 
tendrá  que  abordarlo  con  decisión  y  energía  y  que, 
para  realizar  ese  gran  propósito,  no  habrá  esfuerzo 
que  no  se  haga  ni  inconveniente  que  no  se  salve.» 
(Dr.  Norberto  Quirno  Costa,  vicepresidente  de  la 
reptihiica;  discurso;  en  La  Nación  de  28  de  junio 
de  1903;  «El  banquete  al  Dr.  Quirno  Costa>-.) 

«Durante  largos  años  no  ha  '¡ido  posible  abordar 
la  reforma  de  los  planes  de  estudios...»  (  V.  Magnasco; 
circular  á  los  rectores  de  los  Colegs.  Nacionales  so- 
bre el  plan  y  programas  de  estudios  de  27  de  fe- 
brero de  1901.) 

«Y  para  terminar  con  esie  punto,  señalo  también  el 
desconocimiento  de  un  libro  verdaderamente  admira- 
ble y  que,  para  el  completo  esclarecimiento  del  tema 
abordado  por  el  señor  Abeille,  era  fundamental.» 
(Miguel  Cañé;  Prosa  Lighra  ;  B.  .Aires,  1903,  p.  53.) 

«Abordando  los  problemas  de  la  enseñanza  secun- 
daria, el  ministro  Pizarro  discute  y  analiza  sus  pre- 
misas fundamentales.»  (Antecedentes  sobre  Ense- 
ñanza Secundaria  y  Normal  en  la  Rep.  Arg.;  Minis- 
terio de  Justicia  é  Instr.  Públ.;  B.  Aires,  1903, 
pág.  249 j. 

"  Pero  para  llegar  á  ser  un  agrónomo  hecho  y  de- 
recho, es  preciso  haber  recorrido  brillantemente  el 
ciclo  de  la  instrucción  secundaria,  antes  de  abordar 
la  enseñanza  técnica  dispensada  en  institutos  supe- 
riores »...  i' C/íacar^^o  Viejo;  <í  Vistas  rurales» ;  en 
La  Nación  de  8  de  jun.  de  1906,  p.  5  ). 

ABOTONADURA.  s.  f.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  abotonar  ó  abotonarse,  cerrar, 
unir  ó  ajustar  una  prenda  de  vestir,  metiendo 


ACÁ 


ACÁ 


el  botón  ó  los  botones  por  el  ojal  ó  los  oja- 
les. I!  fig.  y  fam.  ^rg:  Acción  y  efecto  de 
abotonarse,  nuestra  acep  —  «Botonadura. 
f.  Juego  de  botones  para  un  traje  ó  prenda 
de  vestir.»  (Dice.  Ac.) 

ABOTONARSE,  v.  r.  fig.  y  fam  Arg.  Que- 
darse el  perro  con  la  perra,  después  de  ha- 
berla cubierto,  unidos  por  las  partes  natura- 
les, y  sus  cuerpos  invertidos  en  dirección 
contraria. 

ABRA.  s.  f.  Arg  Abertura  ancha  y  des- 
pejada de  una  cadena  de  montañas  ó  un 
bosque,  generalmente  á  modo  de  un  hemici 
cío  ó  herradura.  —  Semejante  á  la  nuestra, 
es  esta  acep.  que,  entre  otras,  trae  la  Acad.: 
«Abertura  ancha  y  despejada  entre  dos  mon- 
tañas.» 

—  «  Entonces,  seguiremos  ? 

—  Me  parece  mejor:  en  el  monte  sufrirán  menos  los 
animales;  porque  si  Hueve,  caerá  piedra. 

—  Y  no  se  perderán  algunos  caballos? 

—  No  se 'han  de  mover;  los  tendremos  á  ronda  ce- 
rrada en  alguna  abra. » 

(Lucio  V.  Mansilla  ;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ran- 
QUELEs;  B.  Aires,  1870,  t.  II,  p.  346. J 

ABREBOCA,  adj.  fam.  Arg.  Dícese  de  la 
persona  sumamente  distraída  y  que  no  se  da 
cuenta  de  lo  que  hay,  se  dice  ó  hace  á  su 
alrededor.  Ú.  t.  c.  s. 

ABRIBOCA  adj  fam.  Arg.  Abreboca. 
Ú.  t.  c.  s. 

ABSORBER.  —  V  su  uso  incorrecto  en 
la  Arg.,  en  el  art.  ToSER. 

ABSTRAER.  —V.  su  uso  en  Traer, 

ABUELA.  —  El  que  más  no  tiene,... 
Arg.  ref.  equivalente  al  que  sigue,  del  que 
por  elipsis  se  ha  suprimido  la  cláusula  final. 
|]  El  que  más  no  tiene,  con  su  abuela 
se  entretiene.  Arg.  ref.  con  que  se  signi- 
fica que  cuando  no  puede  uno  conseguir  todo 
lo  que  desea,  tiene  que  conformarse  con  lo 
que  posee  ó  está  á  su  alcance.  ||  Que  se  lo 
cuente  á  su  abuela,  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Expresa  incredulidad  respecto  á  la  verdad  ó 
exactitud  de  lo  que  se  está  diciendo.  ||  Si  mi 
abuela  no  se  hubiera  muerto,  esta- 
ría viva.  Arg.  fr.  fig  y  fam.  con  que  se 
critica  al  que  afirma  un  hecho  bajo  una  con- 
dición negativa  muy  conocida  como  causa 
de  él. 

ABUENAR.  V.  a.  Arg.  Calmar  ó  apaci- 
guar el  ánimo  de  una  persona  que  tiene  un 
disgusto  ó  está  dominada  de  la  ira.  Ú.  m.  c.  r. 

ABURRIDOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  causa 
aburrimiento.  Aplicado  á  persona,  ú.  t.  c.  s. 

ACABAR.  —  Y  san  se  acabó,  fr.  fig.  y 
fam.  .^'Irg.  Sirve  para  denotar  ser  suficiente 
lo  que  acaba  de  manifestarse  y  no  ser  nece- 


sario ni  quererse  agregar  nada  más;  equivale 
á  esta  otra:  Y  basta. 

«  Perfectamente  :  que  no  diga  nada  »  ( el  artículo  del 
proyecto  en  discusión  ),  «6  que  diga  lo  que  dice.  Ysaa 
seaoabó.»  (Diputado  nacional  Dr.  Ponciano  Vi- 
vanco;  sesión  de  la  cámara,  de  2  de  oct.  de  1901.) 

ACABIRAY.  s.  m.  Arg.  «Variedad  del 
iribú,  de  color  pardo  obscuro,  menos  el  de 
la  cola  y  alas,  que  es  en  su  mayor  parte  blan- 
quizco, y  cárdeno  el  de  la  cabeza.»  (Doctor 
Granada;  VoCAB.  RÍOPL.  Raz.)  —  (V.  Iri- 

BUACABIRAY.) 

ACACIO,  s,  m,  Arg.  Acacia,  segiín  la 
Acad  ;  voz  que  se  usa  también  en  la  Arg., 
aunque  casi  nunca  en  el  lenguaje  familiar. 
En  el  Dice,  de  la  Acad.  de  1884  estaba  tam- 
bién acasia,  forma  que  quedó  eliminada  en 
el  de  1899. 

ACALAMBRAR.  v.  a.  Arg.  Dar  ó  produ- 
cir calambres.  Ú.  t.  c.  r. 

ACAPARAMIENTO,  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  acaparar,  nuestra  acep.  y  la  de 
la  Acad. 

«Allí  nació  el  antagonismo  entre  las  arcas  fiscales 
y  el  contribuyente,  procurándose,  de  un  lado,  el  aca- 
paramiento del  tributo,  y  del  otro,  el  cercenamiento 
de  las  rentas  con  su  cortejo  de  ocultaciones  y  de  do- 
los, como  medio  de  conservar  lo  propio,  lo  que  legíti- 
mamente pertenecía  al  trabajo  honrado  del  nativo.» 
(Dr.  Roque  Sáenz  Peña;  Derecho  Públ.  Americ.  ; 
B.  Aires,  1905,  p.  240. ) 

ACAPARAR  V.  a.  Arg.  Tomar  uno  para 
sí  un  todo  que  en  justicia  debiera  distribuirse 
entre  varios.  Acaparar  todos  los  empleos  ; 
acapararse  la  dulcera.  —  D.  Baldomcro  Ri- 
vodó,  en  sus  Voces  Nuevas  en  la  Len- 
gua Castell.  (París,  i88p),  da  á  este 
verbo  la  acep.  de  «Tomarlo  todo  para  sí  ». 
La  R.  Acad.,  en  su  Dice  de  1899,  ha  intro- 
ducido este  neologismo,  y  lo  define  así;  «Ad- 
quirir y  retener  cosas  propias  del  comercio 
en  cantidad  suficiente  para  dar  la  ley  al  mer- 
cado». También  corre  en  la  Arg.  en  esta 
acep.  Véase  en  Santo  lo  que  la  Acad.  en- 
tiende por  la  fr.  fig.  y  fam.  x.  Alzarse  uno  con 
el  santo  y  la  limosna  ». 

«  ... :  y  Gramajo  aprovechaba  el  tiempo  acaparán- 
dose todos  los  mates,  que  por  fuerza  debían  ser  cima- 
rrones desde  que  Terry  no  dejó  un  terrón  en  la  azu- 
carera. »  (Seman.  Caras  y  Caretas,  de  9  de  j'ul. 
de  1904 ;  al  pie  de  la  látnina  «  Ches  Roca  ».) 

«  La  acción  absorbente  que  desarrollan  los  Estados 
Unidos  devorándose  á  Puerto  Rico  y  á  Filipinas,  aca- 
parándose el  comercio  de  Cuba,  desmembrando  á 
Colombia,  haciéndose  dueños  del  canal  de  Panamá, 
incautándose  las  aduanas  de  Santo  Domingo,»... 
(Juan  B.  .Selva;  Ki.  Castell,  en  Ahér.  ;  La  Plata, 
1906,  págs.  73  y  74.) 

«...;los  hombres  todos  del  globo  que,  movidos  por 
esa  claustrofobia  que  echa  á  los  seres  humanos  fuera 
de  su  casa  y  de  su  patria  —  y  que  otrora  no  tenían 
más  norte  que  París,  —  se  sienten  hoy  atraídos  por 
muchos  otros  centros  que,  explotando  las  afinidades 
de  raza,  y  las  facilidades  del  idioma,  hacen  esfuerzos 
de  todo  género  por  acaparar  una  parte  de  la  incom- 
parable clientela  de  París. »  (Miguel  Cañé;  Prosa  Li- 
gera ;  B.  Aires,  1903,  pág.  261.  ) 


ACC 


ACÓ 


«  •  han  hecho  de  la  enseñanza  una  capa  de  remien- 
dos, mostrando  á  la  vez  gran  celo  para  acapararlo 
todo  y  pasmosa  volubilidad  para  cambiar  de  rumbo.  » 
(Enrique  Vera  y  Gonsáles;  «La  clave  del  pro- 
blema»; en  La  Nación  de  7  de  Jun.  de  1906.) 

«  Pero  el  senado  de  la  nación,  Indirectamente  com- 
prometido y  afectado  por  esos  abusos  Perpetrados 
para  acapararse  una  de  sus  bancas,  puede  influir».. . 
(La  Nación  de  12  de  jul.  de  1906;  «  Ecos  del  dia-», 
g.^art.) 

«  •  despojar  á  la  corona  y  á  los  monasterios  de  las 
inmensas  extensiones  de  tierra  que  aoaparaii,»... 
(Erasmo;  «  Nuevos  rumbos  » ;  en  La  Nación  ae  a 
de  ag.  de  1906,1.'  art.) 

ACÁPITE,  s.  m.  Arg.  Párrafo  apar- 
te, en  nuestra  acep.  H  Hacer  un  acápite, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Hacer  un  paréntesis  en 
la  conversación,  cortar  el  hilo  del  discurso  ó 
de  lo  que  se  estaba  tratando,  para  pasar  á 
otro  asunto. 

ACCIDENTADO,  DA.  adj.  Arg.  Que 
tiene  accidentes,  tomada  esta  palabra  en 
nuestra  acep.  y  referida  particularmente  á  un 
terreno  quebrado.  H  Arg.  Alterado  por  ac- 
cidentes ó  sucesos  eventuales. 

Esta  voz  está  empleada  por  Mansilla  en  el  pasaje 
inserto  en  el  artículo  Yeguarizo. 

«Bórrese  del  retrato  histórico  de  Güemes  el  nom- 
bre de  caudillo,  y  Güemes,  ó  no  será  nada  como  mili- 
tar ó  será  cuando  más  el  activo  jefe  de  una  vanguar- 
dia, hostilizando  á  un  enemigo  que,  invadiendo  un 
país  accidentado,  y  cuya  opinión  le  es  contraria, 
viendo  cortados  los  recursos  por  la  resistencia  de  la 
población  en  masa,  se  ve  al  fin  obligado  a  retirarse 
después  de  una  serie  de  combates  y  guerrillas...  v 
(Bartolomé  Mitre. ) 

«Habitar  una  pieza  alta,  que  dominaba  los  vastos 
campos,  desde  donde  se  contemplaba  el  espléndido 
panorama  de  una  naturaleza  accidentada,  hacer  lar- 
gos paseos  á  caballo,  cazar  comadrejas  en  las  noches 
de  luna,  habrían  sido  perspectivas  muy  halagüeñas 
para  quien  pudiese  gozar  de  esos  Inocentes  Placeres 
de  los  campos,  con  el  corazón  sano  y  el  alma  tran- 
quila.» (Enrique  E.  Rivarola;  Amar  al  vuelo; 
B.  Aires,  1905,  pág.  172). 

«Otras»  (veces),  «como  en  San  Bernardo,  cerca  de 
Toledo,  la  configuración  del  terreno  es  de  tal  manera 
accidentada  que  se  necesitan  las  piernas  de  acero 
que  tenía  nuestro  inolvidable  Lucio  López,  uno  de 
los  primeros  cazadores  de  mi  tierra,  para  resistir  un 
par  de  h.or&s.»  ( Miguel  Cañé;  Prosa  Ligera;  B.  Ai- 
res, 1903,  p.  48. ) 

«Traigo  la  máquina  fatigada  porque  la  jornada  ha 
sido  larga  y  el  camino  muchas  veces  accidentado  y 
Ásv^TO.%  (Discurso  del  Dr.  Carlos  Pellegrint  en  I  a 
2.^  sesión  preparat.  déla  cámara  nacional  de  U.  U., 
8  de  mayo  de  1906.) 

«Descendimos  después  entrando  en  una  zona  más 
accidentada»...  (Lucio  V.  ^«««f «« / Una Excurs.  a 
LOS  Indios  Ranqueles  ;  JB.  Aires,  1870;  t.  II,  p.  IIH .) 
«para  todos  los  elementos  que  se  hacía  aparecer 
como  complicados  en  la  tramitación  accidentada  del 
asunto»...  (La  Nación  de  8  de  jun.  de  1907 ;  «.El 
fallo  del  senador,  secc.  «  Ecos  del  diav. ) 

ACCIDENTE,  s.  m.  Arg.  Desigualdad, 
eminencia  ó  depresión — natural  ó  artificial 
—  de  un  terreno  ó  de  la  superficie  de  un 
cuerpo. 

«  las  posiciones  fortificadas  del  enemigo  constitu- 
yen un  cuadrilátero  cerrado  por  todas  partes,  de  me- 
nor extensión  que  la  que  á  primera  vista  parecía 
existir  entre  sus  puntos  fuertes,  que  se  liga  por  acci- 
dentes naturales  á  Curupalty  y  Humaitá...»  (Bario- 
lomé  Mitre,  general  en  Jefe  de  los  ejércitos  aliados 
contra  el  gobierno  del  Paraguay  ;  nota  al  marqués 
de  Caxias,  de  9  de  agosto  de  1867 .) 


«El  terreno  presenta  pocos  accidentes;  cafladas  y 
cañadones  que  se  van  encadenando,  montecitos  de 
pequeños  arbustos  quemados  aquí,  creciendo  ó  reto- 
ñando allí ;  salitrales  que  engañan  á  la  distancia,  con 
su  superficie  plateada  como  la  del  agua  .»  [Lucio  V. 
Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles; 
1870,  p.  84. ) 

ÁCCIDO,  DA.  adj.,  y  s.  m.  Arg.  La  voz 
correcta  es  ácido,  que  es  la  que  usa  la  gente 
ilustrada. 

ACEITE.-  Aceite  de  olivo. ^r^.  Como 
olivo  es  el  árbol,  y  oliva,  ó  aceituna,  el  fruto, 
y  de  éste  se  extrae  el  aceite,  lo  correcto 
es  aceite  de  oliva,  que  también  corre  en 
la  Arg. 

ACEPTAR.  V.  a.  Arg.  Correspondería 
dama  al  cariño  del  galán.  Ella  lo  acepta, 
ó  no  lo  acepta.  También  se  dice  familiar- 
mente: Ella  le  lleva,  ó  no  le  lleva,  el  apunte. 

ACERA,  s.  f.  Arg.  Lado  de  la  calle  en 
las  poblaciones.  La  calle  no  tenía  vereda  en 
la  acera  norte.  (V.  Vereda.) 

ACERÁCEO,  CEA.  adj.  y  s.  Bot.  (Arg) 
La  Acad.  trae  acerineo. 

ACESAR.  V.  n.  Arg.  Jadear,  respirar  con 
dificultad  y  fatiga  por  el  cansancio. 

ACETILENO.  (V.  Gas  Acetileno.) 

ACIONERA.  (De  ación.)  s.  f.  Arg.  Ar- 
golla, presilla  ú  otra  cosa  semejante  de  don 
de  pende  la  ación  ó  estribera.  Es  cosa  sin- 
gular que  los  que  ignoran  completamente  la 
palabra  española  ación,  inusitada  en  la  Arg., 
empleen  el  derivado  acionera,  aunque  de- 
generado por  los  paisanos,  que  suelen  decir 
aicionera. 

ACOBARDAMIENTO,  s.  m.  Arg.  Ac- 
ción y  efecto  de  acobardar  ó  acobardarse. — 
La  Acad.  trae  acobardar,  pero  no  acobar- 
damiento. ( V.  Acobardar.  ) 

ACOBARDAR,  v.  a.  Arg.  Desanimar, 
hacer  perder  á  una  persona  ó  animal  el  áni- 
mo que  antes  tenía  para  una  cosa.  Ú.  t.  c.  r. 
—  La  Acad.  da  á  este  verbo  la  acep.  de 
«  Amedrentar,  causar  ó  poner  miedo  »,  y  lo 
trae  como  activo,  y  t.  c.  r.  De  manera  que, 
según  esta  definición,  se  acobarda,  sin 
más  acá  ni  más  allá,  un  niño  á  quien  le 
cuentan  una  historia  terrible  que  le  infunde 
miedo ;  para  nosotros  no  es  esto  acobar- 
darse, sino  amedrentarse.  Se  habrá  aco- 
bardado si  ha  perdido  el  ánimo  para  oir 
otra  historia  del  mismo  género  de  la  narra- 
da. Se  acobarda  para  continuar  un  negocio 
un  comerciante  que  no  recibió  de  éste  sino 
pérdidas.  Se  acobarda  un  caballo  cansado 
para  seguir  el  viaje.  Se  ve,  pues,  que  rios- 
otros  damos  á  este  verbo  un  sentido  relativo. 

ACOLCHAR.  V.  a.  Arg.  Poner  algodón. 


ACÓ 


ACT 


lana  ú  otra  cosa  semejante  entre  dos  telas, 
y  después  pespuntarlas.  Véaselo  que  entien- 
de la  R.  Acad.  por  acolchar,  en  el  art. 
Capitonear  de  este  Dice. 

ACOLLARAR,  v.  a.  Arg.  Unir  por  el 
pescuezo  dos  animales,  particularmente  los 
yeguarizos,  para  que  anden  juntos  y  no  se 
extravien.  —  Semejante  á  la  nuestra,  es  esta 
acep.,  una  de  las  tres  que  da  la  Acad.  al  ver- 
bo acollarar :  «  Unir  unos  perros  á  otros 
por  sus  collares  para  que  no  se  extravíen  ». 

El  general  Lucio  V.  Mansilla,  en  su  obra 
titulada  EscuRSiÓN  Á  los  Indios  Ranque- 
LES  (B.  Aires,  iSyo,  t.  II,  p.  420),  cita 
un  lugar  de  los  territorios  del  sur  denomi- 
nado «  Las  Acollaradas ». 

ACOMETIVIDAD,  s.  f.  Arg.  Impulso  ó 
ímpetu  ardiente  que  caracteriza  al  acome- 
tedor. 

« ...:  el  hombre  de  gobierno  y  el  caudillo  popular. 
Todo  prudencia  el  primero,  todo  acometividad  el  se- 
gundo. Aquél  la  resistencia,  éste  el  empuje.»  (Dis- 
curso del  Dr.  Belisario  Roldan  en  la  inhumación 
de  los  restos  del  Dr.  Carlos  Pellegrini. ) 

ACOPIADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  acopia. 
Refiérese  comúnmente  á  granos  y  comesti- 
bles. Ü.  t.  c.  s. 

«Los  obreros  de  los  talleres  de  Banfield,  del  ferro- 
carril del  Sud,  que  hace  89  días  permanecen  en 
huelga,  como  consecuencia  del  cierre  que  hizo  la  em- 
presa de  aquéllos,  en  ocasión  de  la  última  huelga 
general,  han  dirigido  una  nota  á  los  acopladores  y 
exportadores  de  frutos  para  tratar  de  demostrarles 
las  dificultades  que  se  presentan  para  hacer  un  rá- 
pido trasporte  de  los  cereales  por  la  vía  del  ferro- 
carril mencionado,  debido  al  mal  estado  en  que  se 
encuentra  su  material  rodante  ».  (  La  Prensa  de  31 
de  oct.  de  1907 ;  «  Asociaciones  y  Gremios  ».) 

ACOPIO,  s.  m.  Arg.  Copia,  muchedum- 
bre, reunión  de  cosas 

«Pocos  años  después,  con  mayor  acoplo  de  ciencia 
y  experiencia,  reincidimos  en  esos  ensayos,  sobre 
una  enferma  que  frecuentaba  la  clínica  de  Ja  Facul- 
tad de  Medicina,  en  el  hospital  San  Roque.»  (Doctor 
José  Ingegnieros;  «La  transmisión  del  pensa- 
miento-»; en  La  Nación  de  31  de  ag.  de  1906). 

ACOPLADO,  DA.  Arg.  adj.  y  p.  p.  del 
verbo  acoplar.  Ú.  t.  c.  s. —  Los  tranvías  aco- 
plados se  llaman  en  B.  Aires,  figurada  y 
festivamente,  cucarachas. 

«No  ha  hecho  lugar  la  intendencia  á  la  petición  de 
la  empresa  del  tranvía  Anglo-Argentino  para  poder 
hacer  circular  coches  acoplados  durante  todo  el  día.» 
( La  Nación  de  23  rfe  dic.  de  1902;  secc.  «.Munici- 
pales».) 

«Los  diarios  continúan  pidiendo  ala  municipalidad 
que  haga  desaparecer  los  coches  acoplados  en  las 
líneas  de  tranvías  eléctricos.»  (Diario  La  Voz  del 
Interior,  de  Córd-,  de  1.°  de  agosto  de  1904;  secc.[te- 
legráfica. ) 

«Es  este  un  aspecto  de  la  cuestión.  Pero  hay  otro 
que  debe  también  interesarnos.  Mal  ó  bien,  el  aco- 
plado llena  una  de  las  más  urgentes  necesidades  ac- 
tuales del  tráfico.  El  número  de  pasajeros  ha  crecido 
en  estos  últimos  tiempos  según  una  proporción  que 
desorienta  todas  las  previsiones.  La  cantidad  de  per- 
sonas que  diariamente  viajan  de  la  ciudad  á  los  ba- 
rrios suburbanos  es  tal,  que  los  coches-motores  no 
bastan,  sobre  todo  en  ciertas  horas  de  la  mañana  ó 
de  la  tarde.  Por  otra  parte  es  sabido  que  los  acopla- 


dos» (rtco/>/íi>2os  está  en  el  texto)  «transportan  por 
mitad  de  precio  á  los  obreros.»  (La  Nación  de  25  de 
sept.  de  1906]  «Tranvías  acoplados».)  Aquí  está 
usado  como  sustantivo. 

ACOPLADURA,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efec- 
to de  acoplar,   nuestra  acep. 

ACOPLAR.  V.  a.  Arg.  Unir  por  su  delan- 
tera un  coche  de  tranvía  á  la  trasera  de  otro 
para  que  éste  lo  lleve  como  de  remolque. 

ACRIDIO.  (Del  lat.  acridium. )  Arg. 
Langosta  saltona. 

«Noticias  de  Calamarca  y  La  Rioja  anuncian  que 
en  la  mayoría  de  los  departamentos  de  esas  provin- 
cias nace  la  langosta  saltona  en  alarmante  manera.  — 
De  Córdoba  dicen  que  también  allí  existe  gran  can- 
tidad de  acridio  en  la  primera  faz  de  su  crecimiento.» 
(La  Voz  DEL  INTERIOR,  dc  Córdoba,  de  24  de  abril 
de  1904 ;  sec.  telegr. ) 

ACRIOLLADO.  DA,  adj.  Arg.  p.  p.  del 
verbo  acriollarse.  Que,  sin  ser  criollo,  parti- 
cipa de  sus  caracteres  físicos  ó  morales. 
Ú.  t.  c.  s. 

Esta  voz  se  halla  empleada  en  el  texto  de 
Gil  transcrito  en  el  art.  Atorrante. 

ACRIOLLARSE,  v.  r.  Arg.  Acomodarse 
el  extranjero  á  los  usos  y  costumbres  de  los 
hijos  del  país. 

ACROBATISMO,  s.  m.  Arg.  Ejercicio 
del  acróbata. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Bálsamo  que  hemos  insertado  en  el  artículo 
Atletismo. 

ACTUACIÓN,  s.  f.  Arg.  Figuración,  pa- 
pel de  una  persona,  ejercicio  de  las  funcio- 
nes que  le  son  propias.  —  «  Actuación,  f. 
For.  Acción  y  efecto  de  actuar  (4.^  acep.) 
pl.  For.  Autos  ó  diligencias  de  un  procedi- 
miento judicial.  »  (Dice.  Ac. )  La  4.^  acep. 
de  actuar  es  :  «  Formar  autos,  proceder  ju- 
dicialmente ».  Estas  son  también  aceps.  co- 
nocidas entre  nosotros. 

«En  estos  últimos  diez  años  su  actuación»  (la  del 
Sr.  Nicolás  H.  Palacios )  «  en  el  país  ha  sido  muy  ac- 
tiva y  eficaz,  pues  ha  llegado  día  en  que  la  división  de 
su  mando  ha  sido  el  único  freno  que  han  tenido  los 
partidos  en  lucha.»  (Caras  y  Caretas,  de  31  de 
agosto  de  1901 ;  art.  «  Necrología  ».) 

ACTUALIDAD,  s.  f.  Arg.  Oportunidad, 
conveniencia  de  tiempo  y  lugar.  Artículo 
de  actualidad.  ||  Arg.  Hechos  opie  consti- 
tuyen la  fisonomía  ó  carácter  propio  del 
tiempo  actual  ó  de  una  faz  de  él.  Actuali- 
dad poliiica.  —  «  Actualidad,  f.  Tiempo 
presente.  ||  Calidad  de  actual  (3.^  acep.)» 
(Dice.  Ac. )  La  3.^  acep.  de  actual  es: 
«  Activo,  que  obra  ».  Ni  actual  ni  actuali- 
dad se  usan  en  esta  acep. 

«Las  convulsiones  sísmicas  que  están  ocurriendo 
en  estos  meses,  y  que  repercuten  de  Europa  en  Amé- 
rica, hasta  hacer  llegar  sus  últimas  vibraciones  á 
nuestra  provincia  de  Salta  (  Rosario  de  la  Frontera), 
dirigen  naturalmente  la  atención  pública  hacia  los 
fenómenos  geológicos  de  que  en  tiempo  más  6  menos 
remoto  fué  teatro  este  país,  ó,  mejor  dicho,  algunas 


ACH 


ACH 


de  sus  regiones.  —  Esta  atención  viene  á  dar  cieña 
actualidad,  entre  otros  hechc*  importantes,  á  catás- 
trofes tan  sonadas  como  la  que  hizo  desaparecer  —  en 
la  época  de  la  conquista  —  ala  naciente  y  floreciente 
ciudad  de  Esteco.  »  (Sttpleni.  Ilustr  de  La  Nación,  de 
3  de  mayo  de  1906 ;  3.^  pág.,  !?■  coltim.) 

«  El  cuadro  de  la  actualidad  nacional  ofrece  en  su 
conjunto  una  demostración  tan  concluyente  de  ener- 
gía, de  vitalidad  y  de  expansión  progresiva,  que  »... 
(Mensaje  del  presid.  de  la  repúbl.  Dr.  José  Figue- 
roa  Alcorla  en  la  apertura  del  congreso  de  1907.) 

«  Sobre  las  dudas  que  inspira  el  porvenir  económico 
de  esta  provincia,  gravita  pesadamente  su  actuali- 
dad financiera.  »  (  Dr.  Roque  Sáens  Peña;  Derecho 
PÓBL.  Americ.  ;  B.  Aires,  1905,  p.  248. ) 

ACTUALIZACIÓN,  s.  f.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  actualizar. 

ACTUALIZAR,  v.  a.  Arg.  Conformar  las 
cosas  del  presente  á  las  exigencias  del  futuro. 

...,  «  porque  resulta  que  lo  que  hicimos  aj'er  con  el 
pensamiento  en  el  futuro,  lo  ha  alcanzado  y  vencido 
la  generación  presente,  actualizando  su  posteridad.» 
{Dr.  Roque  Sáeiis  Peña;  discurso-programa  pro- 
nunciado en  B.  Aires  el  12  de  ag.  de  1909  ) 

ACUCURRAMIENTO  s.m.Arg.  Xcáón 
y  efecto  de  acucurrarse. 

ACUCURRARSE.  (Metátesis  de  la  voz 
acurrucarse.)  v.  r.  Arg.  Acurrucarse. 

ACUERDISTA,  adj.  Arg  Dícese  de  los 
individuos  de  una  fracción  ó  partido  que 
sostiene  un  acuerdo  ó  pacto  con  otro,  parti- 
cularmente si  es  éste  del  gobierno,  á  fin  de 
robustecer  mutuamente  su  acción.  Ú  t.  c.  s. 

«Un  grupo  de  diputados  acuerdistas  hace  gestiones 
para  activar  ante  Roca  los  trabajos  sobre  la  nueva 
fórmula  de  la  gobernación  de  B.  Aires:  Alberto  Ca- 
sares y  Emilio  Frers.  »  (La  Libertad,  diario  de  Cór- 
doba, de  1.°  de  cct.  de  1901 ;  corresp.  telegr.  de  Bue- 
nos Aires. ) 

ACURRUCAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  acurrucarse.  La  Acad.  trae  el 
verbo,  pero  no  este  derivado. 

ACUTÍ  (Voz  gnar. )  s.  m.  Arg.  (Corr.  y 
Mis.)  «  Cuadrúpedo  montes,  de  unas  dos 
cuartas  »  (cuarenta  y  tres  centímetros  )  «  de 
longitud,  de  color  pardo  verdoso  el  lomo  y 
bayo  blanquizco  el  pecho,  pelo  largo  y  en 
algunas  de  sus  condiciones  parecido  al  co- 
nejo. »  (Granada. ) 

ACHATAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  achatar  d  achatar  se,  nuestras  aceps. 
— La  R.  Acad.  trae  este  nombre  con  la  misma 
definición ;  pero  como  no  da  á  achatar  to- 
das las  acep.  con  que  corre  este  verbo  en  la 
Arg.,  resulta  que  su  derivado  achatamiento 
es  más  comprensivo  entre  nosotros  que  en  la 
península. 

«Cuando  surgen  en  el  recuerdo  los  hombres  del 
pasado,  el  contraste  con  este  presente  de  achata- 
miente  trae  lágrimas  á  los  ojos.  »  {Diario  La  Razón, 
de  B.  Aires,  de  11  dejul.  de  1907 ;  «.Ministerio  del 
Iníerior».) 

ACHATAR.  (De  chato.)  v.  a.  Arg.  Apre- 
tar, aplastar  ó  aplanar  una  cosa  por  presión 


ó  golpe,  disminuyendo  su  grueso  ó  espesor. 
Ú.  t.  c.  r.  I  Arg.  Reducir  ó  disminuir  la  al- 
tura que  conviene  ó  corresponde  á  una  cosa 
por  su  naturaleza,  índole  ó  destino.  Ú.  t  c.  r. 
II  fig.  y  fam.  Af^g.  Degradar  ó  rebajar;  hu- 
millar ó  envilecer.  -  «Achatar,  a.  Poner 
chata  alguna  cosa.  Ú.  t.  c.  r.»  (Dice.  Acad.) 
Al  adj.  chato  le  da  la  Acad.  estas  acep.,  que 
corresponden  exactamente  al  uso  corriente 
en  la  Arg.:  «Que  tiene  la  nariz  casi  llana  y 
como  aplastada.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Dícese  también 
de  la  nariz  que  liene  esta  figura.  |1  Aplícase 
á  algunas  cosas  que  de  propósito  se  hacen 
sin  punta  y  con  menos  elevación  que  la  que 
regularmente  suelen  tener  las  de  la  misma 
especie.   Clavo  chato,  embarcación  chata.  % 

«La  sala  de  «pasos  perdidos»,  por  ejemplo,  sería 
hermosa  si  antes  de  la  mitad  de  su  altura  no  osten- 
tara un  doble  balcón  corrido  que  la  aplasta,  que  la 
achata  y  le  quita  toda  la  elegancia. »  ( Ignacio 
Oyuela  ;  «  El  palacio  del  congreso  —  Su  gran  de- 
fecto »;  en  La  Nación  de  23  de  mayo  de  1906,  p.  3. ) 

«  Hasta  las  cosas  más  grandes  aparecen  en  él  »  ( en 
Franklin  )  «  mezquinas  y  achatadas  y  nos  presenta 
todavía  el  ejemplo  único  de  una  honradez  sin  dignidad 
y  una  virtud  sin  nobleza.  »  iStylo;  «Franklin» ;  en 
el  diario  arriba  citado  ;  18  de  mayo  de  1906. ) 

ACHICHARRAMIENTO  s.  m.  Arg.  Ac- 
ción y  efecto  de  achicharrar  ó  achicharrarse. 
La  Acad.  trae  este  verbo,  pero  omite  el  de- 
rivado. 

ACHINADO,  DA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
persona  que  tiene  el  mismo  color  y  facciones 
que  el  chino,  referida  esta  voz  al  descen- 
diente de  indio  y  zamba  ó  de  india  y  zambo. 
i|  Arg.  Perteneciente  ó  relativo  á  las  cuali- 
dades del  chino. 

«Los  demás,  que  eran  cuatro,  tenían  el  rostro  des- 
cubierto, de  color  achinado.»  (La  Nación  de  7  de 
octubre  de  1902 ;  sección  «  Policía». ) 

ACHIRA,  s.  f.  Arg.  Sagittaria  montevi- 
densis  Cham.  Schl.  (J.  Hieronymus);  planta 
palúdica  y  acuática,  de  la  familia  de  las  Alis- 
máceas  (Dr.  Carlos  Berg).  La  corola  de  la 
flor  es  blanca,  con  mancha  obscura  en  la 
base  (A.  Grisebach).  Es  una  planta  muy  her- 
mosa, que  crece  hasta  más  de  dos  metros; 
sus  hojas  son  grandes,  aovadas  y  puntiagu- 
das; de  sus  semillas,  redondas,  negras  y  lus- 
trosas, se  hacen  cuentas  de  rosario.  Se  la 
halla  en  todas  las  provincias  de  la  República 
Argentina,  en  el  Uruguay  y  Brasil  meridio- 
nal, según  don  J.  Hieronymus.  «Yerba  acuá- 
tica, cuyas  hojas  y  rizomas  tienen  virtudes 
rubefacientes  y  refrigerantes,  y  han  sido  re- 
comendadas contra  la  epilepsia.  Las  hojas 
machacadas  se  apHcan  en  torma  de  cata- 
plasmas para  hernias  recientes.  La  planta 
constituye  un  buen  pasto  para  las  cabras  y 
los  animales  caballares  y  vacunos.»  (El  mis- 
mo.) II  Arg.  Flor  de  esta  planta. 


ACH 


ACH 


«■  Las  hojas  de  esas  achiras 
Eran  el  tosco  abanico 
Que  refrescaba  mi  frente 
Y  humedecía  mis  rizos.  » 

(  Olegario  V.  Atidrade ;  «  La  vuelta  al  hogar  —  Re- 
cuerdos » . ) 

ACHIRLAMIENTO.  s.  m  Arg:  Acción  y 
efecto  de  achirla?''  y  achirlarse. 

ACHIRLAR.  V.  a.  Arg.  Hacer  líquida  ó 
muy  blanda  y  suelta  una  cosa;  como  el  en- 
grudo, la  goma  de  pegar,  el  dulce,  etc.  Ú.  t. 
c.  r.  II  fig.  y  fam.  At'-g:  Acortar,  avergonzar, 
turbar  de  manera  que  se  quede  uno  sin  sa- 
ber qué  decir  ni  qué  hacer.  Ú.  m.  c.  r  En 
esta  forma  dícese  también  familiarmente  aba- 
tatarse. (V.  Abatatar.)  Corresponde,  en 
esta  acep.,  al  verbo  castellano  fig.  y  fam.  cha- 
far, que  define  así  la  Acad.:  «Deslucir  á  uno 
en  una  conversación  ó  concurrencia,  cortán- 
dole y  dejándole  sin  tener  qué  responder». 
Este  verbo  chafar  no  corre  en  la  República 
Argentina  en  este  sentido  ni  en  los  otros  que 
le  da  la  Acad.  Como  reflexivo,  achirlarse 
equivale  al  verbo  español  cortarse,  que  tam- 
bién se  usa  entre  nosotros,  y  que  define  así 
la  Acad.  en  la  acep.  á  que  nos  referimos: 
«Turbarse,  faltar  á  uno  palabras  por  causa 
de  la  turbación». 

ACHOLARSE,  v.  r.  fam.  Arg.  Abata- 
tarse. —  La  R.  Acad.  trae  el  adj  acholado, 
da,  como  voz  de  Amér.  aplicada  ala  perso- 
na que  tiene  la  tez  del  mismo  color  que  la 
del  cholo,  ó  sea  del  mestizo  de  europeo  é  in- 
dia, voz  que  también  corre  entre  nosotros  en 
esta  acep. 

ACHUCHADO,  DA.  Arg.  adj.  y  p.  p.  del 
verbo  achuchar  ó  achucharse.  Acometido 
del  chucho. 

«  ..,  llegaremos  á  casa,  con  el  paso  presuroso,  aohn- 
ohados,  restregándonos  las  manos,  ansiosos  de  la  pie- 
cita  mimosamente  calentada,  donde  la  lámpara  amo- 
rosa, el  felpudo  zalamero,  la  poltrona  amiga,  el  libro 
familiar  y  la  taza  de  té  humeante  nos  están  espe- 
rando. »  (Ludus  ;  «  El  frió  atnable  y  el  frío  trágico  »/ 
en  La  Nación  de  25  dejun.  de  1906;  primer  art. ) 

ACHUCHAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  achuchar  y  achucharse. 

ACHUCHAR.  V.  a.  Ar^.  Achuschar. 
Ú.  t  c.  r. 

«Heladas  en  la  sierra,  calores  del  valle,  achucha- 
ban una  anoche,  al  que  achicharraban  al  día  si- 
guiente, á  punto  de  que  el  coya,  salido  de  la  más 
elevada  ciudad,  bueno  3'  sano,  fuerte  y  robusto,  con 
un  puñado  de  coca  por  todo  sustento,  maíz  ni  chicha 
le  reponían.»  (Pastor  S.  Oft/ígado/ «El  primer  gra- 
bado ( Su  tradición  )  >-;  Suplem.  Ilustr.  de  La  Nación 
de  15  de  mar.  de  1905,  l.^  pág. ) 

ACHUCHARRAMIENTO.  s.  m.  Arg. 
Achicharramiento. 

ACHUCHARRAR,  v.  a.  Arg.  La  voz  au- 
torizada por  la  Acad.  es  achicharrar,  que 


también  corre  en  la  Arg.,  aunque  no  tanto 
como  achucharrar.  Ü.  t.  c.  r. 

Hay  escritores  argentinos,  como  el  señor 
Pastor  S.  Obligado,  que  emplean  la  voz  cas- 
tellana achicharrar.  Véase  el  texto  de  este 
autor  en  el  art.  Achuchar  de  este  Dice. 

ACHUMADO,  DA.  adj.  Arg.  (provs. 
Rioj.  y  Cat. )  Ebrio,  borracho,  en  estado  de 
beodez. 

«El  comisionado  le  disculpaba  por  su  cuenta  con- 
ñdencialmente,  diciéndome  que  estaba  aohumado 
(ebrio).»  {Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqueles;  B.  Aires,  1870,  t.  I.  p.  176.)  — 
«Nadie, y  eso  que  había  muchísima  gente  aohumada, 
nos  faltó  al  respeto  en  lo  más  mínimo  »  {Obra  y  tonto 
citados,  p.  265.) 

ACHURA,  s.  f.  Arg.  Cualquiera  de  los 
menudos  ó  parte  de  ellos,  del  animal  vacuno, 
lanar  ó  cabrío,  especialmente  del  primero. 
(V.  Menudos,  i."  acep.)  ||  Arg.  Cualquier 
pedazo  ó  lonja  de  carne  que  se  corta  ó  se- 
para en  el  acto  de  la  carneada  de  la  res  ó  de 
la  distribución  ó  colocación  de  las  piezas, 
particularmente  si  es  para  comerlo  en  se- 
guida. 

ACHURADOR.  s.  m.  Arg.  «El  que  achu- 
ra. »  (Dan.  Gran. ) 

ACHURAR.  V.  a.  Arg.  Achurear. 

«¡Qué  cosa  bárbara!...  ¡Páseme  al  otro  lado,  por 
vida  suya!...  ¡  Me  van  á  achurar  en  este  albardón! 
Si  había  habido  un  gentío  tremendo  y  una  mozada 
bravísima!»  (  Cuentos  de  Fray  Mocho,  1906;  «Cada 
cual  se  agarra  con  las  uñas  que  tienen,  p.  19 .) 

ACHUREADOR,  RA.  com.  Arg.  Per- 
sona que  achurea. 

ACHUREAR.  v.  n.  Arg.  Quitar  de  la  res 
las  achuras.  Ú.  t.  c.  a.  ||  Arg.  Tomar  cada 
uno  para  sí  mxí2í.  achura,  terminado  el  acto  de 
la  carneada.  Ú.  t.  c.  a.  [|  Arg.  Comer  de 
ella.  II  V.  a.  fig.  y  fam.  Arg.  Tajear  ó  lastimar 
mucho  á  una  persona  ó  un  animal.  ||  v.  a.  fig. 
y  fam.  Arg.  Causar  á  uno  mucho  daño  en 
sus  bienes  ó  hacienda,  menoscabándola  ó 
quitándole  ó  arrebatándole  una  parte  consi- 
derable de  ella. 

ACHUSCHADO,  DA.  Arg.  p.  p.  del  ver- 
bo achuschar  y  achuscharse.  Acometido  del 
chuscho. 

ACHUSCHAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  achuschar  y  achuscharse. 

ACHUSCHAR.  v.  a.  Arg.  Producir,  hacer 
contraer  la  enfermedad  llamada  chuscho.  Ú. 
t.  c  r.  II  Arg.  Hacer  sentir  chuscho,  frío  in- 
tenso, acompañado  generalmente  de  temblor 
del  cuerpo  Ú.  m.  c.  r  —  En  el  Vocab.  Río- 
plat.  Raz.  del  Dr.  Daniel  Granada  se  en- 
cuentra achucharse  solamente,  y  en  la  i.^ 
acep. ;  tampoco  está  chuscho,  forma  muy 
usada  en  las  provincias  del  interior. 


ADO 


AER 


ADECUAR.  —  Véase  cómo  se  conjuga 
este  verbo  en  la  Arg.  contra  los  cánones  de 
la  gramática,  en  el  art.  Evacuar. 

ADENTROS,  s.  m.  pl,  Arg.  Es  muy  usado 
en  la  fr.  decir  uno  para  sus  adentros, 
que  significa  razonar  consigo  mismo ;  equi- 
valente á  éstas,  consagradas  por  la  Acad.  y 
usadas  también  en  la  Arg. :  Decir  uno  para 
sí,  ó  entre  sí. 

«  Debe  ser,  dije  para  mis  adentros,  la  contesta- 
ción del  capitán  Rivadavia»...  {Lucio  V.  Mansilla; 
Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqüeles;  B.  Aires,  1870; 
t.JI.p.  406). 

ADIVINANZA.—  Adivinanza  de  Pe- 
ro Grullo...  ref.  Arg.  Adivinanza  de 
Pero  Grullo,  que  á  la  mano  cerrada 
le  llaman  puño.  I  Adivinanza  de  Pe- 
ro Grullo,  que  á  la  mano  cerrada  le 
llaman  puño.  ref.  Arg.  Es  equivalente  á 
este  que  trae  la  Acad. :  Las  verdades  de 
Perogrullo,  que  á  la  mano  cerrada  llaman 
puño.  Hay  también  este  otro,  consagrado 
por  la  misma  autoridad :  Al,  madrina,  que 
eso  ya  me  lo  sabía. 

ADJUNTAR.  V.  a.  Arg.  Acompañar,  jun- 
tar ó  agregar  una  cosa  á  otra.  ||  Arg.  Remi- 
tir una  cosa  adjunta  á  otra.  —  Casi  no  hay 
una  nota  oficial  ó  una  carta  que,  en  llegando 
la  ocasión,  no  lleve  este  verbo  consagrado 
por  el  uso  de  la  gente  educada  en  nuestro 
país.  La  R.  Acad.  quiere  que  se  diga  acom- 
pañar, remitir  ó  enviar  adjunta  la  cosa  á 
que  referimos  nosotros  el  verbo  adjuntar. 

Véase  en  el  artículo  Lapicera  el  texto  de 
E.  G.,  donde  está  empleada  esta  voz. 

Hasta  en  Chile  la  usan.  D.  Zorobabel  Ro- 
dríguez dice: 

«Según  lo  atestigua  D.  Gonzalo  Hernández  de  Ovie- 
do y  Valdés  en  el  vocabulario  de  voces  americanas 
que  adjuntó  á  su  Historia  general  de  las  Indias, 
charca  es  una  voz  aimará-»...  (Dice,  de  Chilenismos; 
articulo  Chacra.) 

«Ayer  á  la  tarde  tuve  el  honor  de  recibir  la  comu- 
nicación de  V.  E.  adjuntándome  copia  de  la  que 
había  pasado  el  señor  almirante  de  la  Escuadra  Im- 
perial»... {Bartolomé  Mitre,  general  en  jefe  délos 
ejércitos  aliados  contra  el  Gobierno  del  Paraguay ; 
nota  de  9  de  agosto  de  1867,  al  marqués  de  Caxías. ) 

«Al  mismo  tiempo,  se  adjuntarán  las  pruebas  ó 
ejercicios  escritos  efectuados  por  los  alumnos  como 
trabajo  de  recapitulación  mensual.»  {Decreto  del 
Gobierno  de  la  Nación  de  2  de  abril  de  1906;  firmado 
por  el  Dr.  José  Figueroa  Alcorta  y  el  Dr.  Federico 
FHnedo.) 

ADOBE,  s.  m.  Arg.  Masa  de  barro  en 
forma  de  prisma  rectangular  como  el  ladrillo, 
pero  más  gruesa  que  éste  y  seca  al  sol  ó  co- 
cida en  los  hornos,  que  se  emplea  en  la  cons- 
trucción de  paredes  ó  muros.  Según  la  Acad.: 
«  Masa  de  barro  mezclado  á  veces  con  paja, 
de  forma  de  ladrillo  y  seco  al  sol,  que  se 
emplea  en  la  construcción  de  paredes  ó  mu- 
ros. »  Según  la  Acad  ,  el  adobe  es  siempre 


crudo ;  entre  nosotros  puede  ser  cocido.  || 
Adobe  cocido.  Arg.  El  que,  secado  al 
sol,  pasa  por  la  acción  del  fuego  en  los  hor- 
nos destinados  á  este  objeto.  ||  Adobe  cru- 
do. Arg.  El  seco  al  sol  y  no  cocido. 

ADOBERA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Pie  muy  gran- 
de de  persona.  Ú.  m.  en  pl. 
.  ADOQUÍN. —  Ser  una  persona  un  ado- 
quín, ó  un  pedazo  de  adoquín,  fr.  fig. 
y  fam.  Arg.  Ser  ruda  y  tarda  en  aprender  ó 
percibir  las  cosas  que  se  le  enseñan  ó  se  le 
dicen ;  ser  un  zoquete. 

ADUCIR.  Véase  en  el  art.  Producir 
cómo  conjugan  las  personas  ignorantes  estos 
verbos  en  la  Arg. 

ADUEÑADO,  DA  adj.  Dícese  del  que  se 
apropia  ó  adueña  de  una  cosa  que  no  le  per- 
tenece en  justicia.  Ú.  t.  c.  s. 

«No  creemos  necesario  recordar  los  estragos  que 
cometían  en  las  poblaciones  fronterizas  de  la  provin- 
cia de  Buenos  Aires  los  salvajes  adueñados  de  las 
extensas  y  fértiles  llanuras  de  la  pampa,  pues  vivo 
aún  en  la  memoria  de  todos  está  el  recuerdo  de  los 
hechos.  Es  historia  novísima  y  palpitante.»  La 
Prensa  de  29  de  jun.  de  1907 ;  «La  Guerra  al  ma- 
lón^ por  el  comandante  Pradov;  secc.  « Biblio- 
grafía ». ) 

ADUEÑAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  adueñarse,  de  hacerse  uno  dueño 
de  una  cosa  ó  de  apoderarse  de  ella.  —  La 
Acad.  trae  el  verbo,  pero  no  el  sustantivo. 

«...  el  proceso  de  abusos  y  desmanes  de  que  se  ha 
echado  mano  para  consumar  el  plan  de  adueñamlen- 
to  del  gobierno  de  la  provincia.»  (  La  Nación  rfe  i3 
defebr.  de  1902;  «Ecos  del  día»,  primer  artículo.) 

ADULONERÍA.  s.  f.  Arg.  Cualidad  ser- 
vil y  baja  del  adulón.  ||  Arg.  Acción  de  adu- 
lar. —  La  R.  Acad.  trae  adulón  en  el  Supl. 
de  su  Dice  ,  pero  no  adulonería.  Ambos 
son  igualmente  usados  en  la  Arg. 

AEREOLITO.  Díg.  aerolito  (del  gr.  ávjp, 
aire,  y  V^ac,,  piedra). 

AEREONAUTA.  Díg.  aeronauta  (del  gr. 
áT¡íp,  aire,  y  vaÓTi^i;,  navegante ). 

AEREONAVE.  Díg.  aeronave.  (V.J 

AEREOPLANO.  Díg.  aeroplano.  (V.) 

AEREOSTÁTICO,  CA.  Díg.  aerostático, 
aerostática. 

AEREOSTATO.  Díg.  aeróstato  (delgr. 
ái^'p,  aire,  y  oTaxoí;,  parado,  en  equilibrio ). 

AEROLITO.  Muchos  hacen  esdrújula  esta 
voz  llana. 

AERONAVE.  (Del  gr.  áiip,  aire,  y  nave.) 
s.  f.  Arg.  Globo  aerostático  con  una  nave 
colgante  para  conducir  personas.  Esta  voz 
está  empleada  continuamente  por  la  prensa 
diaria. 

Al  frente  de  una  bella  lámina  de  La  Na- 


AFI 


AGA 


CIÓN  de  3  de  agosto  de  1903,  hay  esta  le- 
yenda, en  la  parte  superior: 

«La  última  aeronave  de  Santos  Dumont.  —  Las 
fantásticas  e;íCursiones». 

AEROPLANO.  ( Del  gr.  árip,  aire,  y  pla- 
no.) s.  m.  Arg.  Máquina  ó  vehículo  vola- 
dor, con  uno  ó  dos  planos  que  sirven  para 
sostenerlo  en  el  espacio,  paletas  balanceables 
y  desviables  que  hacen  de  alas,  y  cola  ó  ti- 
món. 

«Treinta  y  ocho  aeroplanos  se  habían  inscripto 
en  el  concurso  que  se  efectuó  en  Reims  durante  la 
«gran  semana  de  Champagne»  del  22  al  29 de  agosto. 
Algunos  no  se  presentaron,  ya  por  falta  de  ajuste  ó 
de  preparación  del  piloto,  ó  por  cualquier  otra  causa. 
Mas,  aunque  el  concurso  estuviese  reducido,  como  se 
suponía,  á  unos  quince  aviadores,  no  por  eso  este 
mitin  audaz  dejó  de  ofrecer  un  interés  excepcional .» 
(La  Nación- rfe  75  de  sept.  de  1909;  «La  gran  se- 
mana de  aviación  en  Reinis-». ) 

AERÓSTATO,  s.  m.  Arg.  Globo  aeros- 
tático. Según  la  Acad.,  aeróstato. 

«Hay  que  agregar  que  en  el  campo  donde  cayó»  (el 
aeronauta)  «pastaba  una  novillada  no  muy  mansa, 
que  al  notar  la  presencia  del  aeróstato  se  alborotó 
é  hizo  temer  á  Sillimbani  consecuencias  graves  »  (La 
Prensa  de  2  de  jul.  de  1907 ;  «La  aventura  aérea 
del  domingo».) 

AFEITADA,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  afeitar,  y  afeitarse,  en  la  acep.  que,  entre 
otras,  da  la  Acad.  á  este  verbo,  de  «  Raer 
con  navaja  la  barba  ó  el  bigote,  y  por  ext.  el 
pelo  de  cualquiera  parte  del  cuerpo  ». 

«—¡Caray!  entonces  la  o/)^yaci<J«  resultará  dolo- 
rosísima. 

»—  No,  no  es  dolorosa,  porque,  antes  de  afeitará 
los  clientes,  los  cloroforman. 

»  Bueno,  pues  con  anestésico  y  todo,  la  afeitada, 
según  Gallardete,  resulta  de  una  modicidad  sorpren- 
dente,...» 

(Casimiro  Prieto;  «Sinfonía'»;  en  Caras  y  Care- 
tas de  9  de  abr.  de  1904. ) 

AFFICHE.  (  Voz  franc. ;  del  lat.  affixus, 
fijado  ó  fijo,  de  affigere,  fijar.)  s.  m.  Arg. 
Cartel  ó  aviso  al  público,  fijado  en  las  calles 
ó  plazas,  ó  en  otra  parte  visible,  con  una 
figura  simbólica  correspondiente  á  la  pro- 
paganda ó  reclamo  que  quiere  hacerse.  — 
A  fines  de  1909  hubo  una  exposición  de  affi- 
ches  para  la  conocida  casa  de  Gath  y  Cha- 
ves, en  la  ciudad  de  B.  Aires,  con  motivo  de 
un  concurso  artístico  que  llamó  mucho  la 
atención  del  público.  En  años  anteriores  se 
reahzaron  otros  concursos  de  la  misma  ín- 
dole como  el  de  la  fábrica  de  los  cigarrillos 
«  París  »  y  el  de  la  joyería  y  relojería  Esca- 
sany. 

AFILADOR.  RA.  adj.  fig.  y  fam.  Arg. 
Que  tiene  costumbre  de  afilar.  (  V.  Afi- 
lar.) Ú.  t.  c.  s. 

AFILAR,  v.  a.  fig.  y  fam.  Arg.  Estimular, 
incitar  un  hombre  á  una  mujer,  y  viceversa, 
requiriéndola  on  festejos  y  galanteos.  ||  fig. 
y  fam.  Arg.  ( B.  Aires J.  Adular. 


AFILE,  s.  m.  fam.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  afilar,  nuestras  aceps. 

AFLOJAR.  —  Véase  cómo  suele  conju- 
garse este  verbo,  en  el  art.  Toser. 

AFLOJAR.  V.  n.  fig.  y  fam.  Arg.  Acce- 
der; consentir  uno  en  aquello  á  que  antes 
manifestaba  repugnancia  ú  oposición.  —  Se- 
mejante á  la  nuestra,  pero  distinta,  es  esta 
acep.  fig.  que  da  la  Acad.  á  este  verbo :  «  De- 
jar uno  de  emplear  el  mismo  vigor,  fervor  ó 
aplicación  que  antes  en  alguna  cosa.  Aflojó 
en  sus  devociones,  en  el  estudio  ». 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  La 
Opinión  del  Rosario  que  hemos  transcrito 
en  el  art.  Pata. 

Á  FORTIORI.  loe.  adv.  lat.  Arg.  Con 
mayor  razón.  Pronúnc.  la  t  como  s. 

«  Pero,  debo  ir  más  allá  y  demostrar,  no  en  son  de 
reproche,  sino  como  una  confirmación  á  fortiori  de 
mi  presente  aserto,  que  el  mismo  presidente  Mitre, 
después  de  la  muerte  de  Paz,  y  cuando  tuvo  que 
abandonar  el  campo  de  batalla  por  el  de  la  lucha  elec- 
toral, propendió  con  toda  su  influencia  al  triunfo  —  que 
resultó  imposible  —  de  su  ministro  de  relaciones  exte- 
riores. »  {P.  GroHSsac;  Roque  Sáenz  Peña  candidato 
PARA  PRESID.  DE  LA  REPÚBL.  ;  1909,  págs.  24  y  25.  ) 

AFRECHERO.  s.  m.  Arg.  Pájaro  algo 
más  grande  que  el  jilguero,  de  color  gris  y  pin- 
tas cafés ;  el  macho  tiene  copete.  Abunda 
mucho  en  la  provincia  de  Córdoba,  y  andan 
á  bandadas. 

AFTOSA.  s.  f.  Arg.  Enfermedad  de  cier- 
tos animales  que  se  caracteriza  por  ulceracio- 
nes en  la  boca  que  los  hacen  babear.  Esta 
baba,  vertida  sobre  los  pastos,  produce  el 
contagio  de  los  otros  animales.  También  se 
les  ulceran  las  pesuñas.  Probablemente  es  lo 
que  la  Acad.  denomina  afta,  sin  uso  en  la 
Arg.,  y  que  define  así ;  «  f.  Med.  Úlcera 
pequeña,  ordinariamente  blanquizca,  que  se 
forma  en  la  membrana  mucosa  de  la  boca  ó 
en  la  del  tubo  digestivo  ».  El  mismo  Dice, 
registra  el  adj.  aftoso,  sa  con  esta  defini- 
ción: «Que  padece  afta».  (V.  Epizootia.) 

AGACHADA,  s.  f.  Arg.  Acto  y  efecto  de 
agachar  ó  agacharse,  en  su  sentido  recto.  La 
Acad.  trae  el  verbo,  pero  no  el  nombre.  ||  pl. 
fig.  y  fam.  Arg.  Pretextos,  subterfugios  para 
zafarse  de  un  compromiso  ó  exigencia.  Ü. 
m.  con  el  verbo  ser:  Estas  son  agachadas 
de  Eduardo.  ||  pl.  fig.  y  fam.  Arg.  Camán- 
dulas, nuestra  acep. 

AGALLUDO,  DA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
persona  que  tiene  agallas  ó  ánimo  esforza- 
do ;  valiente. 

AGAPITO.—  Agapito,  date  corte,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Sirve  para  motejar  al  que  se 
da  á  sí  mismo  importancia  ó  hace  ostenta- 
ción de  su  valimiento  personal. 


10 


AGE 


AGR 


AGARRADERA,  s.  f.  Arg.  Asa  ó  maqgo 
de  cualquier  cosa ;  agarradero,  según  la 
Acad. 

AGARRAR,  v.  n.  Ai^g.  Unirse  fuertemen- 
te unas  cosas  con  otras,  formando  un  solo 
cuerpo  compacto  y  resistente  ;  como  en  las 
fábricas  de  albañilería,  la  argamasa  con  los 
adobes,  cuando  se  seca.  En  castell.,  fra- 
guar, voz  inusitada  en  la  Rep.  Arg.  ||  v.  a. 
Arg.  Asir,  coger  ó  tomar  con  la  mano  ó  de 
otro  modo.  Según  la  Acad.  ha  de  ser  « fuer- 
temente ».  1|  fig.  y  fam.  Arg.  Pillar,  i.^ 
acep.  II  fig.  y  íam.  Arg.  Referido  á  ciertas 
enfermedades,  contraerlas.  Ha  agarrado 
un  resfrío,  un  catarro,  una  bronquitis,  que 
no  lo  deja.  La  Acad.  lo  trae  en  esta  acep. 
como  reflexivo :  «  Se  le  agarró  la  calentu- 
ra, la  ronquera,  la  tos  »/  en  la  Arg.  no  co- 
rre en  esta  forma,  sino  como  activo,  y  no 
sólo  sirviendo  de  sujeto  el  paciente  de  la  en- 
fermedad, como  lo  acabamos  de  ver,  sino 
haciendo  á  ésta  sujeto  y  al  paciente  comple- 
mento directo ;  v.  gr. :  Me  ha  agarrado 
una  tos  que  no  me  deja  dormir.  ||  v.  r.  fig.  y 
fam.  Arg.  Seguido  de  la  prepos.  de  y  un 
complemento,  tomar  lo  que  éste  expresa, 
como  disculpa  ó  pretexto  para  decir  ó  hacer 
lo  que  se  quiere.  Se  agarró  de  esto  (de 
que  estaba  lloviendo,  ó  que  tenía  mucho 
que  hacer,  etc. )  para  no  asistir  á  la  cita. 
Entre  las  varias  aceps.  do  asirse,  trae  ésta 
(fig.)  la  Acad. :  «  Tomar  ocasión  ó  pretexto 
para  decir  ó  hacer  lo  que  se  quiere  ».  Sin 
uso  en  la  Argentina.  |i  Agarra,  ó  agárra- 
te, ésa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Toma  tu 
torta.  Dícese  generalmente  agarra,  y 
agárrate. 

AGAUCHADO,  DA  adj.  Arg.  Parecido 
al  gaucho  ó  gaucha  (4  ^,  5.*^,  6.^,  7.^  y  8.^ 
aceps. ),  que  trata  de  imitarlos  ó  va  tomando 
sus  costumbres  ó  maneras.  Ú.  t.  c.  s. 

Véase  el  texto  del  Dr.  Ernesto  Quesada, 
donde  está  usada  esta  voz,  en  el  art.  Taño. 

AGAZAPARSE  v.  r.  Arg.  Agacharse, 
abajar  la  cabeza  ó  el  cuerpo,  para  no  ser 
visto.  —  «  Agazapar.  (De  ¿^  y  gazapo.)  a. 
fig.  y  fam.  Agarrar,  coger  ó  prender  á  algu- 
no. II  r.  fig.  y  fam.  Esconderse  ú  ocultarse 
para  no  ser  visto.  »  (Dice.  Ac.J  Inusitado 
en  la  Arg.  en  estas  aceps.  Respecto  á  la  2.^, 
observaremos  que,  según  nuestro  modo  de 
hablar,  el  que  se  oculta  se  agazapa  sola- 
mente cuando  se  agacha ;  si  no  es  así,  no 
usamos  nunca  el  verbo  agazaparse. 

AGENCIERO,  s.  m.  Arg.  Agente  de  ne- 
gocios, particularmente  de  lotería. 


«  El  juez  de  instrucción  Dr.  Frías,  que  levantaba 
un  sumario  con  los  antecedentes  enviados  por  la  po- 
licía respecto  de  las  denuncias  hechas  contra  la  lo- 
tería nacional,  y  que  dio  lugar  á  la  prisión  del  ag^en- 
oiero  Fernández,  ha  terminado  la  investigación...» 
( Diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de 22  de  septiembre 
de  i905;  secc.  telegráf. ) 

«  Como  los  billetes  tuvieron  premios  que  fueron  pa- 
gados por  un  ag^enolero  de  la  calle  Las  Heras,  éste 
ha  sido  citado  á  declarar.  »  {  La  Prensa  de  1 2  de  no- 
viembre de  i907 ;  <^  Dos  billetes  de  lotería  falsos»; 
secc.  «  Noticias  de  Policía  » . ) 

AGENTE,  s.  m.  Arg.  Empleado  subalter- 
no de  orden  público,  que  se  ocupa  en  la  in- 
dagación y  persecución  de  los  delitos;  Sigen- 
Xe  de  policía,  según  la  Acad.;  nombre  que 
también  usamos  los  argentinos.  ||  Arg.  Po- 
liciano. II  Agente  de  seguridad.  Arg. 
Agente,  nuestras  aceps. 

«Algún  empleado  superior  »,...,  «ha  indicado  que 
se  carece  de  agrentes  en  las  secciones,  entre  otras 
causas  porque  se  destinan  cinco  para  formar  retenes 
en  las  comisarías  y  porque  hay  bajas  y  enfermos.  — 
Suprimiendo  los  primeros,  se  repararía  en  parte  la 
carencia  de  vigilantes  y  aumentaría  la  policía  de  se- 
guridad,»... (La  Prensa  de  22  de  mar.  de  igoj; 
«  Las  patotas  suburbanas  v  ,  secc.  «Noticias  de  po- 
licía y .  ) 

Esta  voz  está  empicada  en  el  pasaje  de  La 
Razón  que  hemos  insertado  en  el  art.  Aper- 
cibir. 

AGOBIADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  ago- 
bia; abrumador,  cansador,  muy  molesto. 

«La  ausencia  del  esposo  durante  la  última  separa- 
ción ha  durado  cincuenta  ó  sesenta  días,  días  que  para 
él  han  transcurrido  allá  en  la  ausencia  con  la  ag^o- 
biadora  pesadez  de  un  siglo.  »  (Santiago  V.  Gitsmán; 
La  Mujer  ante  la  Ley  Civil,  la  Polít.  y  el  Matrim.  ; 
B.  Aires,  i882,  p.  40. ) 

En  el  texto  pusieron  los  cajistas  agovia- 
dor,  con  v. 

AGREDIR.  V.  a.  Arg.  La  Acad.  trae 
«agresión»,  pero  no  su  verbo  afine  agredir, 
que  nosotros  usamos  en  la  acepción  de  aco- 
meter á  alguno  para  matarle,  herirle  ó  hacer- 
le otro  daño,  y  en  la  figurada  de  cometer 
cualquier  acto  contrario  al  derecho  de  otro. 
Agredir  á  uno  eti  sus  i7tás  sagrados  dere- 
chos. Es  defectivo,  y  lo  empleamos,  como 
«garantir»,  «abolir»,  etc.,  solamente  en  aque- 
llas voces  cuya  desinencia  tiene  i. 

AGREGADO,  DA.  adj.  Arg.  Dícese  de 
la  persona  que,  sin  ser  parienta  del  dueño  de 
casa,  vive  en  ella  á  costa  de  éste.  Ú.  m.  c.  s. 

AGRIURA,  s.  f.  Arg.  Agrura,  calidad  de 
agrio. 

AGROPECUARIO,  RÍA.  adj.  Arg.  Per- 
teneciente ó  relativo  á  la  agricultura  y  la  ga- 
nadería. La  derivación  de  esta  palabra  es 
puramente  latina:  de  ager,  agri,  el  campo,  y 
pecuarius,  ría,  iHum,  perteneciente  al  ga- 
nado —  La  Acad.  sólo  trae  el  simple  pe- 
cuario. 

«Nuestros  dos  más  importantes  puntos  de  produc- 
ción, la  agricultura  y  la  ganadería,  están  perfecta- 


AGU 


AGU 


11 


mente  representados  en  este  museo.  —  Una  de  las 
mejores  colecciones  de  la  sección  Industrias  Agrrope- 
ouarias,  que  ocupa  el  extremo  este  del  salón  del  piso 
bajo,  es  la  preparada  por  la  Cámara  Mercantil  del 
Mercado  Central  de  Frutos  de  Barracas  al  Sur, 
bajo  la  inmediata  dirección  de  su  presidente  el  señor 
Carlos  Lix  Klet. »  (  La   Nación  de  1 2  de  oct.  de  igoi. ) 

«...,  aliviándola»  (á  la  campaña)  «de  las  cargas 
pesadas  que  comienzan  á agobiar  la  producción  ag^ro- 
pecnaria»...  ( Los  Principios,  de  Córd.,  de  30  de  mar- 
so  de  19O6  ;  «  El  día  político  »,  último  stibtitulo. ) 

«La  Sociedad  Rural  continúa  los  preparativos  para 
el  certamen  agrropecuario  que  tendrá  lugar  en  el 
mes  de  septiembre.»  (La  Nación  de  i2  de  julio  de 
19O6;  corresp.  telcgr.  de  Santa  Fe,  pág.  7.) 

«Los  negocios  agpropeouarioB  del  pafs  tienden  á 
expandirse  en  busca  de  nuevos  mercados».  (  La  Pren- 
sa de  ig  de  agosto  de  ig07; primer  articulo.) 

El  Nacional  de  Buenos  Aires,  de  26  de 
octubre  de  1907,  en  la  sección  «De  La  Pla- 
ta», trae  un  suelto  bajo  el  título  «El  censo 
agropecuario». 

AGRUPAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  agrupar  ó  agruparse.  Agrupa- 
miento  de  gente,  de  cosas.  —  «Agrupa- 
ción, f.  Acción  y  efecto  de  agrupar  ó  agru- 
parse. I  Conjunto  de  personas  agrupadas.» 
(Dice.  Ac.J 

«La  imaginación  y  el  ag^rupatnlento  de  los  hechos 
á  que  ella  preside  ó  á  que  da  colorido,  es  todo  nuestro 
contingente  literario.»  (Bartolomé  Mitre;  carta  al 
Sr.  D.  Diego  Barros  Arana,  de  20  de  oct.  de  i875). 

AGUA.  —  Agua  de  Vichy.  Agua  mine- 
ral alcalina  muy  afamada  por  sus  propieda- 
des curativas  del  estómago  y  que  procede  de 
la  fuente  de  la  villa  del  mismo  nombre,  en  el 
distrito  de  La  Palisse,  Francia.  Pronunciase 
agua  de  Vichi. 

«Era  un  hombre  callado,  taciturno,  seguramente 
enfermo  del  estómago  y  quizá  con  algunas  perturba- 
ciones en  el  hígado.  Nunca  pude  hablar  con  él  sin 
tener  que  dominarme  para  no  ofrecerle  una  botella 
de  agua  de  Vlchy ».  (  Miguel  Cañé;  Prosa  Ligera  ; 
igo3,pdgs   1 79  y  i8o.) 

AGUA.  —  Agua  Florida.  Arg.  Agua 
olorosa  preparada  para  el  tocador,  en  la  ciu- 
dad de  Florida  (Estados  Unidos  de  Norte 
América). 

AGUA.  —  Agua  llovida.  Arg.  La  que 
cae  de  las  nubes.  En  castell.,  agua  lluvia, 
agua  de  lluvia,  agua  llovediza  y  simplemen- 
te lluvia  ó  lluvias.  En  la  Arg.  corren  la  se- 
gunda y  tercera  formas,  con  preferencia  la 
tercera. 

«En  el  fondo  del  pozo  hay  agujeros  por  los  cuales 
el  ag^na  llovida  lleva  los  residuos  por  cuatro  canales 
á  otros  tantos  pozos  subterráneos  cuyos  fondos  están 
cubiertos  por  espesa  capa  de  arena. »  (Novicio;  «El 
viaje  de  la  Sarmiento  —  Goay  Bombay»;  en  La  Na- 
ción de  12  de  enero  de  igm. ) 

AGUA.  —  Calentar  uno  el  agua  para 
que  otro  tome  mate.  fr.  fig.  y  fam.  Aj-g. 
Ponerse  en  un  trabajo  ó  hacer  las  diligencias 
para  obtener  una  cosa,  y  aprovechar  otro  de 
sus  resultados. 

AGUA.  —  Convertirse,  quedar,  etc., 
una  cosa,  en  agua  de  borrajas,  ó  de  bo- 


rraja, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Desvanecerse  ó 
frustrarse  lo  que  se  pretendía  ó  esperaba. 
Nuestra  fr.  corresponde  á  éstas,  autorizadas 
por  la  R.  Acad.,  pero  sin  uso  en  la  Argentina: 
%.  Hacerse  una  cosa  agua  de  cerrajas  i,,  ó 
«  Convertirse  en  agua  de  cerrajas  ». 

AGUA.  —  Dejar  una  cosa  en  agua  de 
borrajas,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Quedar  en 
pensamiento  ó  en  proyecto,  sin  poder  reali- 
zarse 

«La  desaparición  de  D.  Bernardo,  que  dejaba  en 
ag^ua  de  borrajas  el  proyectado  entaee,  fué  objeto 
de  grandes  comentarios  en  los  círculos  sociales.» 
(Enrique  E.  Rivarola;  Amar  al  vuelo;  B.  Aires 
igo5,pág.  148.) 

AGUA.  —  De  media  agua.  Arg.  Díce- 
se  del  tejado  que  tiene  un  solo  techo  ó  ver- 
tiente. 

«Una  pequeña  casa  de  material,  con  techo  de  hierro 
de  media  agrua,  ocupaba  el  fondo  de  un  cuadrado.» 
(Miguel  Cañé;  Prosa  Ligera,  1903;  pdgs.  logy  no.) 

AGUA  —  Hacer  uno  aguas,  fr.  fam. 
Arg.  Evacuar  el  vientre.  En  Buenos  Aires 
no  se  usa  esta  frase,  sino  el  verbo  castellano 
cagar,  que,  aunque  muy  generahzado  en  el 
país,  en  el  interior  se  le  tiene  por  muy  vul- 
gar y  ordinario.  -  La  Acad.  trae  hacer 
aguas,  por  orinar,  en  su  acep.  natural  y  co- 
mún. Nosotros  no  lo  usamos  en  este  sentido, 
á  no  ser  que  agreguemos  el  determinativo 
menores.  También  suele  llegar  á  emplearse, 
por  evacuar  el  vientre,  hacer  aguas  mayo- 
res. II  Hacerse  uno  aguas,  fr.  fam.  Arg. 
Irse  de  cámaras,  saiírsele  sin  querer  las  aguas 
mayores.  En  Buenos  Aires  es  inusitada. 

AGUA.  —  Más  claro,  echarle,  ó 
échenle,  agua;  ó  si  quieres,  ó  quie- 
ren, más  claro,  échale,  ó  échenle, 
agua.  fr.  fig.  y  fam.  (Arg.)  con  que  se  re- 
fuerza lo  que  acaba  de  decirse  con  claridad 
y  franqueza. 

La  fr.  más  claro,  échenle  agua,  está 
empleada  en  el  pasaje  del  Sr.  Rivarola  que 
hemos  transcrito  en  el  art.  Macanazo. 

«Si  se  quiere  má,8  olaro...  echarle  ag^ua.»  (£)ía- 
rio  La  Opinión,  de  B.  Aires,  de  20  abril  de  1904; 
«El  enemigo  del  acuerdo >> . ) 

AGUACHADO,  DA.  fig.  Arg.  p.  p  de 
aguachar  y  aguacharse,  2.°  art.  nuestro. 

AGUACHAR.  {^^ guacho.)  v.  a.  Arg.  Re- 
tirar la  madre  al  cordero,  ternera,  etc.,  de 
teta,  para  que  se  críe  solo.  Ú.  t.  c  r. 

....;  las  ovejas  habrían  parido,  pero  para  que  se 
aguacharan  en  seguida  los  corderos.»  («Los  mila- 
gros de  la  Argentina.  -  Linda  cria»;  en  La  Nación 
de  23  de  junio  de  1906;  primer  articulo. ) 

AGUACHAR  v.  a.  fig.  Arg.  Hinchar  la 
barriga  de  un  caballo  el  estar  pastando  ocio- 
so una  larga  temporada.  Ú.  m.  c.  r. 


12 


AGU 


AGU 


AGUACHENTO,  TA.  adj.  Arg.  Diremos 
con  Salva,  porque  esta  es  la  misma  acepción 
nuestra  (y  parece  que  se  usa  igualmente  en 
Venezuela,  segtin  Rivodój:  «Lo  que  pierde 
su  jugo  y  sales  por  estar  muy  impregnado  de 
agua.  Se  dice  particularmente  de  las  frutas.» 
No  corresponde  á  ésta  la  voz  aguanoso,  que 
define  así  la  Acad.:  «Lleno  de  agua,  ó  de- 
masiadamente húmedo». 

AGUADA,  s.  f.  Arg.  En  los  campos,  de- 
presión natural  del  terreno,  excavación  ó  re" 
presa  artificial,  donde  se  depositan  aguas  po- 
tables para  los  animales.  —  *f.  Mar.  Provi- 
sión de  agua  potable  que  lleva  un  buque  I 
Mar.  Sitio  en  tierra,  adecuado  para  tomar 
agua  potable  y  conducirla  á  bordo.  ||  Min. 
Avenida  de  aguas  que  inunda  total  ó  par- 
cialmente las  labores  de  una  mina,  ||  Pint. 
Color  disuelto  en  agua  sola,  ó  en  agua  con 
ciertos  ingredientes,  como  goma,  miel,  hiél 
de  vaca  clarificada,  etc.  ||  Pint.  Diseño  ó 
pintura  que  se  ejecuta  con  colores  prepara- 
dos de  esta  manera.»  (Dice.  Acad.)  —  || 
Aguada  permanente.  Arg.  Aquella  que 
no  se  seca  ó  donde  no  falta  en  ninguna  de 
las  estaciones  del  año  el  agua  potable. 

«Esta  agpuada  es  un  inmenso  charco  de  agua  re- 
vuelta y  sucia,  apenas  potable  para  las  bestias.» 
{Lucio  V.  Mansilia:  \Jíi\E,scvRS.  Á  los  Indios  Ran- 
QüELEs ;  /.  I,  carta  XII.) 

«Los  campos  de  la  jurisdicción  de  la  ciudad  de 
Corrientes  son  fértiles,  amenos  y  deliciosos,  así  por 
las  muchas  lagunas  que  en  sí  contienen  y  los  bañan, 
como  por  los  muchos  montes  y  frondosos  bosques  que 
hay  en  ellos,  con  aginadas  permanentes  de  buen 
sabor  y  salubles.»  {Descrip  de  Corr.  por  Bernar- 
dina López  Lujan ;  cit.  por  D.  Daniel  Granada. ) 

Yofruá  emplea  esta  voz  en  el  pasaje  qve 
hemos  introducido  en  el  art.  Alambrado. 

«....tiene  forzosamente  que  sacarle»  (al  campo) 
«producto,  ya  poblándolo  él  mismo  con  haciendas,  ó 
ya  arrendándolo  ;  pero  para  esto  tiene  que  hacer 
ag'uadas. »  (  Señor  Santiago  A.  Bello,  inspector  de 
tierras  y  colonias;  «  El  territorio  del  Netiquen  »,-  en 
La  Nación  de  18  de  ag.  de  igo6. ) 

AGUAPEY.  s.  m.  Arg.  Eichhornia  spe- 
ciosa.  Planta  acuática  de  la  familia  de  las 
pontederiáceas,  como  el  ayupey,  que  se  cría, 
como  éste,  en  las  orillas  de  los  grandes  ríos 
y  de  las  lagunas  en  Buenos  Aires,  Corrientes, 
Entrerríos  y  Santa  Fe,  y  en  el  Paraguay  y 
Brasil.  —  Tiene  las  mismas  aplicaciones  que 
el  ayupey.  (V.  Ayupey.) 

El  poeta  don  Juan  María  Gutiérrez  tiene 
una  bella  composición  titulada  «A  un  gajo 
de  Aguapey»,  que  empieza  así: 

«i  Cuan  semejante  es  tu  destino  al  mío, 

O  planta  desterrada 
Del  lecho  azul  de  tu  paterno  río  ! » 

AGUARÁ,  s.  m.  Arg.  «Especie  de  zorro 
grande,  de  pelo  ondulado  y  largo,  amarillo 
rojizo  y  crin  negra.  » —  Del  guaraní  aguará. 


— « Es  fama  que  su  piel  cura  las  hemorroides, 
sentándose  sobre  ella  por  la  parte  del  pelo.» 

(Daniel  Granada.)  (V.  Aguarás.) 

AGUARAIBÁ.  (Del  guar.  aguarai'bá.)  s. 
m.  Arg.  Aguarlbay. 

AGUARAIBÁ  Y.  s.  m.  Arg.  Aguaribay. 

AGUARÁS,  s.  m.  Arg.  Aguará.  Úsase 
esta  forma,  aguarás,  en  las  provincias  cen- 
trales de  la  Rep.  Arg. 

AGUARDIENTOSO,  SA.  adj.  Arg. 
Aguardentoso.  Ú.  t.  esta  forma  en  la  Arg. 

AGUAREBAY.  s.  m.  Arg.  Aguaribay. 

AGUARIBAY.  s.  m.Arg.  (provs.  Córd., 
Corr.,  Entrerr.  y  rep.  Parag.)l!AoVí.Q^Q 
Bolivia.  (V.  este  nombre  en  el  articulo 
MoLLE.)  También  es  usada  la  voz  aguare - 
hay,  al  menos  en  Córdoba.  Jorge  Hierony- 
mus,  en  su  obra  Plantae  Diaphoricae 
Florae  Argentinae,  y  el  Dr.  Carlos  Berg, 
en  sus  Elementos  de  Botánica,  traen  sólo 
aguaribay. 

Así  está  empleada  en  estos  versos  popu- 
lares: 

«En  una  noche  de  luna. 
Estando  en  el  Paraguay 
Aspirando  el  dulce  aroma 
De  un  frondoso  ag^uarlbay.» 


AGUARRÁS,  s.  f.  Arg.  Siguiendo  el  gé- 
nero del  primer  elemento  componente  de 
este  nombre,  los  argentinos  lo  usamos  como 
femenino.  Aguarrás  mezclada  con  aceite. 
La  Acad.  lo  da  como  mascuHno. 

AGUASCHADO,  DA.  adj  Arg.  Dícese 
de  las  plantas,  particularmente  del  maíz,  y 
también  de  los  animales,  que  no  alcanzan  el 
desarrollo  ó  crecimiento  que  les  es  propio. 
El  maíz  aguasaliado  toma  un  color  ana- 
ranjado, y  su  tallo  es  delgado  y  endeble,  os- 
tentando unas  muñecas  pequeñas  y  raquíti- 
cas, que  no  alcanzan  á  granar  bien. 

AGUATERO;  RA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Perso- 
na que  tiene  por  oficio  llevar  ó  vender  agua. 
En  castell.,  autorizado  por  la  Acad.,  agua- 
dor, ra,  voz  que  también  corre  en  la  Argen- 
tina, aunque  no  tanto  como  aguatero.  Este 
nombre  ú.  m.  c.  s.  m.  y  referido  al  hombre 
que  vende  agua. 

Está  empleado  en  el  texto  de  Hogg  que 
hemos  transcrito  en  el  art.  Petizo. 

AGUAY.  s.  m.  Arg.  Mataojos.  (Véase.) 
II  Arg.  Chrysophyllum  lucumifolium.  Ár- 
bol mediano,  ó  arbusto,  de  la  misma  familia 
que  el  anterior.  Su  madera  es  de  buena  cla- 
se, según  Hierónymus.  Se  le  encuentra  en 
Oran  y  en  Bolivia.      El  Sr.  Daniel  Granada 


AHU 


AIM 


13 


trae  las  siguientes  definiciones:  «  Aguay. 
m.  Árbol  recto  y  alto;  de  hoja  estrecha;  que 
da  un  fruto  muy  oloroso,  de  olor  algo  pare- 
cido al  del  melón,  pero  delicado;  tan  dulce 
que  empalaga,  no  comible,  antes  causa  náu- 
seas é  irritación  de  estómago,  ovalado,  del 
tamaño  de  un  higo,  colorado  cuando  pintón, 
negruzco  de  maduro,  con  caroso.  —  Árbol 
parecido  al  antedicho;  de  hoja  más  estrecha; 
de  aspecto  semejante  al  del  olivo;  y  de  fruto 
también  semejante  á  una  aceituna,  amarillo, 
comible,  con  carozo.  —  Fruto  de  estos  árbo- 
les. —  Del  guar.  agnai.  —  Al  primero  llaman- 
le  también  aguay  bravo  y  mataojo  colorado, 
por  ser  muy  semejante  al  árbol  de  este  nom- 
bre y  tener  de  su  color  la  cascara.  » 

AGÜERÍA.  s.  f.  Arg.  Agüero.  Ú.  m.  en 
plural.  (V.  Agüero.) 

AGÜERO,  RA  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
persona  que  cree  en  agüerías.  Ú.  t.  c.  s.  — 
«Agüero.  (V.  Augurio.)  m.  Presagio  que 
algunos  pueblos  gentiles  sacaban,  ya  del  can- 
to y  vuelo  ú  otros  indicios  que  observaban 
en  las  aves,  ya  de  señales  que  notaban  en 
animales  cuadrúpedos,  ya  de  fenómenos  me- 
teorológicos. II  Presagio  ó  señal  de  cosa  fu- 
tura. II  Pronóstico,  favorable  ó  adverso,  for- 
mado supersticiosamente  por  señales  ó  ac- 
cidentes sin  fundamento.  »  (Dice.  Ac.J 

AGUNCHI,  s.  m.  Arg.  (provs.  de  la  Rioja 
y  Córd.)  Aunchi.  (Véase.)  Ú.  mucho  en 
la  fr.  fam.  dar  agunchis,  ó  muchos 
agunchis,  á  uno,  con  que  se  significa  iró- 
nicamente que  le  han  dado  muy  pocos  ó  que 
no  le  han  dado  de  ellos  nada. 

¡  AH  !  Arg.  interj.  de  desaprobación  y  de 
vaya.  Ú.  alargando  la  a,  como  si  fuesen  va- 
rias. 

¡  AH !  —  ¡ Ah  mal  haya!  fr.  interj.  Arg. 
Expresión  con  que  se  manifiesta  vivo  deseo 
de  que  suceda  una  cosa.  Es  equivalente  á  la 
interj.  castellana  «  ¡ojalá!  »  — La  Acad.  trae 
solamente  «  ¡  mal  haya !  »  como  «  exclama- 
ción imprecatoria»:  ^  ¡Malhaya  el  diablo!  •>-> 
También  se  usa  en  la  Rep.  Arg. 

AHOGO,  s.  m.  Arg.  Opresión  y  fatiga  en 
el  pecho,  que  impide  respirar  con  libertad; 
ahoguío,  voz  casi  sin  uso  en  la  Rep.  Arg. — 
«Ahogo,  m.  fig.  Aprieto,  congoja  ó  aflic- 
ción grande.  H  fig.  Estrechez,  penuria,  falta 
de  recursos.  »  (Dice.  Ac.) 

AHORITA,  adv.  t.  fig.  y  fam.  Arg.  Aho- 
ra mismo,  dentro  de  un  momento. 

«Caniupan  me  dijo:  — Ese  comisión  ahorita  to- 
pando.» (jLíícío  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  In- 
dios Ranqüeles;  1870,  1. 1,  232). 

AHUNCHI  (pronunciase  a-tín-chi).  s.  m. 


Arg.  (provs.  de  Córd. y  la  Rioj.)  Aunchi. 
(V.  ésta  y  la  voz  Agunchi.) 

AHUR,  interj.  fam.  Arg.  En  castell.,  au- 
torizado por  la  Acad.,  agtir  ó  abur.  Esta  úl- 
tima corre  también  en  la  Arg. 

AHUYENTARSE,  v.  r.  Arg.  Apartarse 
con  velocidad,  por  miedo  ó  por  otro  motivo, 
de  personas,  animales  ó  cosas,  para  evitar 
un  daño,  disgusto  ó  molestia;  huir.  ||  Arg. 
Retirarse  una  persona  ó  animal  de  un  sitio  ó 
lugar  que  antes  frecuentaba.  —  La  R.  Acad. 
trae  este  verbo  solamente  como  activo,  en 
estas  aceps.,  como  es  corriente  también 
entre  nosotros :  «  Hacer  huir  á  alguno.  ||  fig. 
Desechar  cualquiera  pasión  ó  afecto,  li  otra 
cosa  que  moleste  ó  aflija.  » 

AIGRETTE.  (Voz  franc.)  s.  f.  Arg.  Pe- 
nacho que  llevan  por  adorno  los  sombreros 
y  gorras  de  las  mujeres  y  los  cascos  ó  mo- 
rriones de  los  militares. 

«María  Ramos  Mexía,  vestido  celeste  con  incras- 
taclones  de  encaje,  sombrero  negro  con  algrrette 
blanco.  »  (La  Prensa,  de  13  de  nov.  1905;  «  El  gran 
premio  internacional » . ) 

i  AIJUNA!  Arg.  interj.  muy  vulgar  y  usa- 
da particularmente  por  nuestra  gente  del 
campo.  Expresa  ira;  sorpresa  ó  admiración; 
otras  veces,  pena ;  otras,  repulsión  ó  amena- 
za. Es  elipsis  y  contracción  de  ¡  Ah!  hijo 
de  una...!;  la  que  con  mucha  frecuencia 
suele  complementar  el  paisano,  exclamando: 
Aijuna  gran  puta! —  Dice  el  Dr.  Daniel 
Granada  en  su  Vocab.  Ríoplat.  Raz.  : 
«  Es  expresión  enteramente  vulgar,  agreste ; 
y  pertenece  á  la  familia  de  las  puteadas  (V.). 
Pero  hacemos  mención  de  ella,  porque  Beau- 
repaire  -  Rohán  la  registra  como  provincial 
de  Río  Grande  del  Sur  del  Brasil,  sin  dar 
razón  de  su  etimología  ú  origen,  bajo  el  tí- 
tulo de  /  aicuna  !  definiéndola  :  «  expresión 
»  de  admiración  «/  Aicuna  !  qué  valiente  mi- 
» Htar ! »  Los  riograndenses  tomaron  esta 
expresión  de  sus  vecinos  los  orientales  del 
Uruguay,  y,  á  lo  menos  hacia  el  sur  de  la 
provincia,  esto  es,  del  lado  de  la  frontera, 
pronuncian  claramente  aijuna.  ¡  Aijuna  ! 
que' valiente  militar!  equivale  á  decir:  ¡Oh! 
que'  militar  valiente  !  pero  literalmente  sig- 
nifica: ¡Ah!  militar  valiente,  hijo  de 
tma...  ! »  —  «  Otras  veces  parece  como  que 
sueltan  la  reserva,  dando  á  conocer  velado 
su  pensamiento:  ¡  aijunamante  !  á  saber: 
/  ah  !  hijo  de  icna  ama7tte  !  » 

AIM  ARA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la  princi- 
pal raza  de  indios  que  habita  la  región  del 
lago  Titicaca  que  forma  hoy  el  departamen- 
to peruano  de  Puno  y  el  boliviano  de  La 
Paz.  Ú.  t.  c.  s.  ¡I  s.  m.  Arg.  La  lengua  ó 


14 


AIR 


ají 


idioma  de  estos  indios,  cuyo  vocabulario, 
impreso  por  un  jesuíta,  se  conserva  aún.  To- 
davía se  habla  en  la  parte  septentrional  de 
Bolivia,  y  en  el  alto  Perú  actual,  ó  sea  la  re- 
gión meridional  del  Perú,  generalmente  por 
la  plebe.    . 

«Basta  observar  la  nomenclatura  geográfica  del 
Perú  para  notar  la  semejanza  que  existe  entre  mu- 
chos vocablos  de  la  lengua  aimará  y  nombres  chinos. 
Ignoro  si  esta  circunstancia  ha  sido  apreciada  por 
algún  lingüista.  El  hecho  de  que  los  aimaraes  usaran 
trenzas  como  los  chinos  viene  á  confirmarnos,  por 
otra  parte,  en  la  creencia  de  que  alguna  relación  ha 
debido  existir  entre  estas  dos  razas.»  {Juan  B.  Selva; 
El  Castell.  en  América;  La  Plata,  1906,  p.  28, 
nota. ) 

AINDIADO,  DA.  adj.  Ar^-.  Dícese  de  la 
persona  cuya  fisonomía  y  color  se  parecen  á 
los  del  indio.  ||  Ar^-.  Dícese  también  del  ca- 
bello lacio  y  cerdoso,  como  el  del  indio. 

AIRE,  s  m.  Ar£:  Cierta  tocata  de  un  es- 
tilo particular  en  que  predomina  la  gracia  y 
primor,  ejecutada  comúnmente  en  la  guita- 
rra. U'n  aire  criollo.  ||  Arg.  Canto  al  son 
de  esta  música.  (  V.  en  Aires  lo  que  en- 
tiende la  Acad.  por  aire  popular.) 

«Sufren  »  (los  paisanos,  acostumbrados  á  cierto  gé- 
nero de  vida)  ♦  todas  las  intemperies,  lo  mismo  el  sol 
que  la  lluvia,  el  calor  que  el  frío,  sin  que  jamás  se  les 
Oiga  una  murmuración,  una  queja.  Cuando  más  tristes 
parecen,  entonan  un  airecito  cualquiera.  »  {Lucio  V. 
Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ; 
B.  Aires,  1870, 1. 1,  p.  22. )  i 

«Durante  el  almuerzo,  la  banda  del  crucero  ejecutó 
aires  criollos,  mereciendo  especial  elogio  el  pericón 
nacional,  que  tuvo  los  honores  del  bis.  »  (La  Nación 
de  21  de  ag.  de  1906;  «  Mr.  Root  en  viaje  ». ) 

AIRES,  s.  m.  pl.  Arg.  Baile  entre  dos  — 
hombre  y  mujer  —  muy  en  uso  entre  la  gen- 
te de  nuestra  campaña,  con  vueltas  como  el 
gato,  pero  sin  zapateo,  en  vez  del  cual,  suspen- 
dida la  música  (que  es  de  guitarra)  y  el  can- 
to, dice  uno  de  los  bailarines  alguna  rela- 
ción  ó  versos,  á  los  que  contesta  el  compa- 
ñero cuando  le  toca  el  turno;  se  hace  esto  á 
cada  dos  vueltas.  |i  Arg.  Música  á  cuyo  son 
se  baila.  Se  canta  en  seguidillas.  —  La  R. 
Acad.  trae  aire  popular  en  una  acep.  más 
comprensiva  que  la  2.^  nuestra,  pues  lo  de- 
fine así :  «  La  canción  ó  la  sonata  bailable 
propia  y  característica  del  pueblo  ». 

He  aquí  algunas  relaciones  recogidas  del 
cantar  popular : 

«  La  sortija  que  me  diste  , 
En  el  valle  se  quedó: 
Un  trompeta  como  tú 
Del  dedo  me  la  sacó. » 

«Ayer  pasé  por  tu  casa. 
Me  tirastes  un  limón: 
El  limón  cayó  en  el  suelo 

Y  el  golpe  en  mi  corazón.  » 

«Antenoche  soñé  un  sueño, 
Que  dos  negros  me  mataban, 

Y  eran  tus  hermosos  ojos 
Que  enojados  me  miraban.  » 


«  El  naranjo  del  cerro 
No  da  naranjas, 
Pero  da  los  azahares 
De  la  esperanza. • 

«  Átame  con  un  hilito 
En  el  pilar  de  tu  cama. 
Que  aunque  el  hilito  se  corte 
No  hay  cuidado  que  me  vaya. » 

«  Aires  de  las  comarcas  donde  he  nacido. 
Vuestros  dulces  acordes  llevo  en  mi  oído  ; 
Por  mucho  que  me  aleje  no  he  de  olvidaros 
Ni  han  de  faltarme  rimas  para  cantaros. 
Vibrad  eternamente  junto  á  mi  oído, 
Aires  de  las  comarcas  donde  he  nacido  !  ■> 

(  Carlos  Roxlo;  La  Reconciliación.  ) 

AJEDRECISTA,  s.  cora.  Arg.  Jugador  ó 
jugadora  de  ajedrez.  Ú.  t.  c.  adj.  —  Toro  y 
Gómez  trae  ajedrista,  sin  uso  en  la  Arg.  La 
Acad.  no  registra  ni  la  una  ni  la  otra  fiarma. 

AJÍ.  s.  m  Arg.  Planta  herbácea,  anual,  de 
la  familia  de  las  solanáceas,  llamada  también 
pimiento,  como  en  España  ||  Arg.  Fruto  de 
esta  planta ;  pimiento,  voz  más  generalizada 
en  los  centros  urbanos  de  la  Rep.  Arg.  — 
La  palabra  ají,  en  las  dos  aceps.,  se  emplea 
mucho  entre  la  gente  del  campo. 

AJÍ.  —  Ají  cumbarí.  (Del  guar.  cúm- 
barí.)  Arg.  Especie  de  pimiento  muy  pi- 
cante, que  consiste  en  una  baya  de  forma 
oval  y  de  un  centímetro  de  largo.  Cuando 
está  maduro,  es  encarnado,  y  sus  semillas, 
chatas  y  acorazonadas,  se  ponen  de  color 
amarillo.  Molido,  sirve  de  condimento  para 
los  guisados  y  el  puchero.  Es  estomacal.  Llá- 
mase también  simplemente  ají ;  con  cuyo 
solo  nombre  solemos  designar  la  planta  que 
produce  este  fruto,  trayéndolo  también  la 
Acad.  con  estas  definiciones:  ((Ají.  m. 
Planta  americana  de  la  familia  de  las  sola- 
náceas, especie  de  pimiento,  de  fruto  encar- 
nado, pequeño  y  picante  que  se  usa  como 
condimento.  i¡  Fruto  de  esta  planta.  ||  AjiacOj 
I  ^  acep.  »  —  Es  muy  común  en  las  provin- 
cias centrales  y  en  los  territorios  del  N.  de 
la  Rep.  Arg.  y  en  el  Paraguay. 

AJÍ.  —  Ser  uno  más  bravo  que  un 
ají.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Ser  de  muy  mal 
genio. 

AJICILLO,  s.  m.  Arg.  Polygomtm  acre 
H.  B.  K.  Planta  de  la  familia  de  las  poligo- 
náceas ;  rizomatosa  y  de  raíces  largas  y  tor- 
tuosas ;  tallo  de  treinta  á  cincuenta  centíme- 
tros de  altura,  erecto,  articulado,  delgado, 
con  los  entrenudos  coloreados  de  rojizo; 
hojas  simples,  enteras,  de  pecíolo  corto, 
acompañadas  de  ocreas  estrechas,  membra- 
nosas, de  borde  desflecado.  Inflorescencia 
en  espigas  delgadas,  filiformes,  terminales, 
con  flores  blancas  hermafroditas  ó  políga- 
mas por  abortamiento.  Según  el  Sr.  Juan  A. 
Domínguez   (  Datos  para  la  Materia 


ALA 


ALB 


15 


MÉD.  Arg.;  B.  Aires,  ipo^J  ( de  quien  to- 
mamos esta  descripción,  suprimiendo  algo 
que  no  nos  parece  propio  del  carácter  de 
esta  obra ),  *  la  planta  fresca  tiene  sabor  acre 
y  es  considerada  como  estimulante,  diuré- 
tica y  antidisentérica ». 

AJO.  s.  m.  Ar£-.  Nombre  de  la  interj.  /ca- 
rajo/\\  Echar  ajos  y  cebollas,  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Echar  ajos  y  puteadas ;  cara- 
jear  y  putear .  (  Véanse  estas  palabras. )  || 
Estar  uno  los  ajos.  fr.  Arg.  Estar  cara- 
jeando  repetidamente.  ( V.  Carajear.  )  || 
Estar  los  ajos  y  cebollas,  fr.  Arg.  Estar 
echando  ajos  y  puteadas  por  repetidas 
veces. 

ALA.  —  Cagarlo  á  uno  en  el  ala.  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Causarle  un  perjuicio  ó  un 
mal  inesperado  que  le  viene  á  quitar  el  en- 
tusiasmo y  aliento  que  antes  tenía.  ||  Ca- 
garse en  el  ala.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Sufrir 
este  mal  ó  perjuicio  inesperado,  por  causa 
propia. 

ALAMBRADO,  DA.  p.  p.  de  alambrar, 
nuestra  acep.  ||  s.  m.  Arg.  Cerco  de  alam- 
bres estirados  y  paralelos,  sostenidos  por 
postes  y  torniquetes,  con  que  se  cierra  por 
uno  ó  más  lados  una  extensión  de  terreno. 
II  Arg.  Acción  de  alambrar,  nuestra  acep. 
—((Alambrado,  la.  Alambrera,  i.'acep.» 
(Dice.  Ac.J  Esta  acep.  de  alambrera,  se 
gún  la  Ac,  es :  «  Red  de  alambre  que  se 
pone  en  las  ventanas  y  otras  partes:».  No 
corre  alambrado,  en  la  Arg.,  en  este  sen 
tido,  ni  alambrera,  en  el  cual  solemos  em- 
plear las  voces  rejilla  y  tela  metálica,  que 
también  se  usan  en  España. 

«Etilos  corrales,  las  aguadas  y  los  alambrados, 
construidos  sin  mezquindad,  y  hasta  con  lujo,  había 
realizado  don  Manuel  uno  de  sus  mas  caros  deseos. » 
(  Yofruá;  «  Los  milagros  de  la  Argentina.  —  Linda 
cria*;  en  La  Nación  de  23  de  jun.  de  1906;  primer 
articulo.)  -  «Los  alambrados,  bien; compuestos, 
no  dejaron  ya  pasar  intrusos»...  {El  mismo;  «.Los 
milagros  de  la  Arg.  —  El  ojo  del  amo»;  en  el  diario 
citado,  de  i.°  dejnl.  de  igo6;  primer  art.) 

"En  la  estación  Roca  hay  material  para  alambra- 
dos »...  (  D.  Santiago  A.  Bello,  inspector  de  tierras 
y  colonias:  «  El  territ.  del  Neuquen»;  en  La  Nación 
de  18  de  ag.  de  1Q06. ) 

Esta  voz  está  empleada  también  en  el  pa 
saje  de  La  Nación  que  hemos  insertado  en 
el  art.  Rodeo,  y  en  el  de  La  Prensa,  art. 
Carnear. 

«Por  aquí,  un  alambrado  y  una  puerta.»  (Chin- 
chilla; '  Córdoba  agrícola»;  en  La  Libertad,  de 
Córd.j  de  14  de  abr.  de  1894. ) 

ALAMBRAR,  v.  a.  Arg.  Cerrar  con  alam- 
bres afianzados  en  postes  una  extensión  de 
terreno  ó  parte  de  ella.  Alambrar  la  es- 
tancia. Alambrarla  por  un  costado.  — 
(( Alambrar,  n.  pr.  Salam.  Aclarar,  des- 


pejarse el  cielo.  »  (Dice.  Ac.J  Desconocido 

en  la  Arg.  en  esta  acep. 

«  ..,  arar  y  sembrar,  cosechar,  emparvar,  trigo, 
alambrar  campos,  etc., »...  (  Yofruá;  «Los  milagros 
de  la  Argentina.—  Linda  cria  »;  en  La  Nación  de  23 
de  jun.  de  igo6;  primer  art. ) 

ALAMBRE- CARRIL,  s.  m.  Arg.  Torzal 
colgante,  de  alambre,  que  sirve  para  condu- 
cir cargas  en  vagonetas.  Se  usa  en  terrenos 
montañosos,  para  evitar  la  construcción  de 
puentes.  En  la  provincia  de  la  Rioja  hay  un 
alambre-carril  inaugurado  en  agosto 
de  1904. 

En  la  secc.  «  Administración  Nacional  », 
de  La  Nación  de  13  de  oct.  de  1906,  hay 
un  suelto  con  este  título:  (( Alambrecarril 
de  Famatina  ». 

ALARIFE,  s  m.  Arg.  Hombre  astuto  y 
picaro.  —  La  Acad.  le  da  estas  aceps. :  «  Ar- 
quitecto ó  maestro  de  obras.  ||  Min.  Albañil.» 

ALARMISMO,  s.  m.  Arg.  Propensión  ó 
tendencia  á  alarmar,  exagerando  ó  inven- 
tando algún  peligro.  ||  Arg.  Esta  misma  exa- 
geración ó  invención. 

«No  podemos,  ni  debemos  seria  y  patrióticamente 
complicarnos  con  nuestra  propaganda  en  este  alar- 
mismo teatral,  incitando  extemporáneamente  á  la 
opinión  y  manteniendo  perplejos  intereses  de  mucha 
consideración,  «...  (La  Nación  de  14  de  enero  de 
1902). 

ALARMISTA,  adj.  Arg.  Que  causa  ó  in 
funde  alarma.  Dícese  así  de  personas  como 
de  cosas.  Individuo  alarmista,  diario 
alarmista.  Referido  á  personas,  ú.  t.  c.  s. 
—  ((Alarmista,  com.  Persona  que  hace 
cundir  noticias  que  causan  alarma.  »  (Dice. 
Acad.) 

«Las  vías  de  solución  tranquila  y  razonable  que 
han  tomado  las  reclamaciones,  han  vuelto  la  calma  á 
la  opinión,  que  una  vez  más  se  convence  de  que  todas 
estas  emergencias,  si  bien  suscitadas  por  prevencio- 
nes y  por  una  noticia  alarmista,  no  tiene  poder 
para  perturbar  profundamente  las  relaciones,»... 
(  La  Nación  de  27  de  nov.  de  1901 ). 

«Habrá  que  comenzar  á  dar  crédito  á  los  rumores 
alarmistas?»  (  La  Prensa  rfe  79  de  jun.  de  190J; 
(i¿ Hay  algo  grave?'»;  secc.  «Noticias  Varias». ) 

ALBACA,  s.  f.  Arg.  Según  la  Acad.,  al- 
bahaca,  forma  conocida  también  en  la  Arg. 
Hay  diccionarios  que  incluyen  las  dos. 

ALBARDÓN.  s.  m,  Arg.  Loma  ó  parte 
de  tierra  sobresaliente  dentro  de  las  lagunas, 
esteros,  campos  anegadizos  ó  costas  bajas  y 
explayadas.  ||  Si  así  es  en  el  albardón, 
i  cómo  será  el  cañadón  !  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Se  aplica  á  la  mujer  con  bigotes,  dando 
á  entender  que  son  ellos  un  indicio  de 
superabundancia  de  pelos  en  las  partes  pu- 
dendas. Suele  decirse  también :  Si  así  es  eii 
la  lomada,  ¡  cómo  será  en  la  cañada  ! 

«El»  (habitante)  «del  Sud  que  ha  pagado  un  tercio 
de  su  valor,  como  que  ha  comprado  grandes  charcas 
con  albardones  chicos,  debe  ser  integrado  por  el 
del  Norte,  que  ha  de  costear  drenajes  y  canales  hasta 


16 


ALB 


ALC 


que  se  restablezca  la  Igualdad  de  precio,  á  favor  de 
la  igualdad  de  impuesto.»  (£>r.  Roque  Sáens  Peña; 
Derecho  Pübl.  Americ.  ;  B.  Aires,  IgOS,  p.  245. ) 

ALBARICOQUE.  —  Albaricoque  del 
campo.  Arg.  ( Córd.,  S.  Luis  y  Salta). 
Albarillo  del  campo.  (  V.  este  nombre.) 

ALBARICOQUILLO.  Arg.  (Córd.,  S. 
Luis  y  Salta).  Albarillo  del  camipo. 
(  V.  este  nombre.) 

ALBARILLO.  s.  m.  Arg.  Árbol  muy  co- 
nocido con  este  nombre  en  la  Rep.  Arg.,  y 
en  España  con  el  de  albaricoquero  ( sin  uso 
entre  nosotros )  y  albaricoque.  Su  madera  se 
emplea  en  ebanistería.  El  salón  de  grados 
de  la  Universidad  Nacional  de  Córdoba 
ostenta  en  uno  de  sus  costados,  al  frente  de 
la  puerta  principal,  una  hermosa  tribuna  ó 
plataforma  elevada,  á  cuyo  pie,  y  delante  de 
ella,  hay  una  tarima,  con  gradas  por  tres 
costados,  donde  se  sienta  el  postulante  al 
doctorado ;  el  padrino  sube  á  la  plataforma 
superior.  Esta  gran  tribuna  es  de  madera  de 
albarillo,  lustrada.  ||  Arg.  Fruto  de  este 
árbol.  En  España,  albaricoque,  nombre  que 
no  se  usa  en  la  Rep.  Arg.  en  esta  acep.  || 
Albarillo  del  campo.  Arg.  (provs.  de 
Córd.,  S.  Luis  y  Salta.)  Ximenia  ameri- 
cana L.,  de  la  familia  de  las  oleáceas;  alba- 
rillo silvestre  que  se  cría  hasta  uno  y  medio 
metro  de  altura.  Muy  ramificado ;  ramitas 
axilares  espinosas;  hojas  de  pecíolo  corto, 
simples,  alternas,  oval- lance  oladas,  enteras, 
obtusas,  coriáceas  y  articuladas  en  la  base. 
Flores  amarillas,  pequeñas,  solitarias  ó  re  - 
unidas  encorimbos  pauciflores,  pedicelados; 
cáliz  corto,  persistente,  lampiño,  con  cuatro 
divisiones  poco  profundas,  puntiagudas ;  cua- 
tro ó  cinco  pétalos  oblongos  lampiños  por 
fuera  y  vellosos  en  la  base  de  su  cara  in- 
terna. «  La  corteza  de  la  raíz  se  emplea  para 
curtir  y  para  teñir  color  café.  Las  frutas,  del 
tamaño  de  ciruelas,  son  sabrosas  y  refres- 
cantes, se  comen  crudas  y  sirven  para  hacer 
dulce  y  aguardiente;  sus  pepinas,  aceitosas, 
tienen  un  gusto  á  almendra.  Las  hojas  po- 
seen propiedades  purgantes.  La  madera  del 
tronco,  que  se  cría  hasta  un  diámetro  de 
quince  centímetros,  es  buena  y  apreciada 
para  la  fabricación  de  muebles  finos. »  (Hie- 
rónymus.)  Crece,  según  este  autor,  en  Cor 
doba,  San  Luis,  Catamarca,  Rioja,  Tucumán, 
Salta,  Jujuy,  Oran,  etc.  En  Córd.,  San  Luis  y 
Salta  se  le  conoce  también  con  los  nombres 
de  albaricoque  del  campo,  ó  simplemente 
albaricoque  y  albaricoquillo,  y  en  Cata- 
marca,  con  el  de  pata.  ||  Arg.  fCatam.,  San 
Luis  y  Salta).  Fruto  de  este  árbol,  cuyos 
otros  nombres,  arriba  expresados,  lleva  tam- 
bién, según  las  localidades. 


ALBAZO.  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto  de 
albear  ó  levantarse  á  la  madrugada.  Ü.  m. 
con  el  verbo  dar.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  anticipar  la  ejecución  de  una 
cosa  al  tiempo  regular  ó  señalado .  —  La 
Academia  trae  este  nombre  como  anticuado 
y  en  la  acep.  de  alborada,  por  «  acción  de 
guerra  al  amanecer». 

ALBEADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  se  le- 
vanta al  alba;  madrugador.  Ú.  t.  c.  s. 

ALBEAR.  v.  n.  Arg.  Levantarse  al  alba, 
madrugar.  —  La  R.  Acad.  trae  este  verbo 
como  sinónimo  de  blanquear  en  las  aceps. 
de  «  mostrar  una  cosa  la  blancura  que  en  sí 
tiene»,  y  de  «  tirar  á  blanco  » .  Blanquear 
corre  en  la  Arg.  en  estos  dos  sentidos ;  pero 
albear,  en  ninguno  de  ellos. 

ALBOROTADO,  DA.  Arg.  p.  p.  de  al- 
borotar y  alborotarse.  ||  fig.  Arg.  Enmara- 
ñado, revuelto,  aplicado  al  cabello  y  otras 
cosas  análogas.  —  «  Alborotado,  da.  adj. 
Que  por  demasiada  viveza  obra  precipitada- 
mente y  sin  reflexión.»  (Acad.)  También 
entre  nosotros  en  esta  acep. 

ALBOROTAMIENTO,  s.m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  alborotar  y  alborotarse,  en 
nuestras  aceps.  —  «  AlborotaraLiento.  m. 
ant.  Alboroto.»  (Dice.  Ac.)  Tampoco  se 
usa  en  esta  acep.  en  la  Arg. 

ALBOROTAR,  v.  a.  Arg.  Excitar  entu- 
siasmo y  curiosidad,  despertando  en  el  áni- 
mo un  vivo  deseo.  Ú.  t.  c.  r.  ||  fig.  Arg.  Re- 
volver, enredar,  enmarañar;  como  el  cabe- 
llo, una  madeja  de  seda,  etc.  Ú.  t.  c.  r.  — 
También  lo  usamos  nosotros  en  la  acep.  que 
le  da  la  Acad. :  «  a.  Causar  alboroto.  Ü.  t.  c. 
n.  y  c.  r.  » 

ALBOROTO,  s.  m.  Arg.  Entusiasmo,  cu- 
riosidad, deseo  vehemente  manifestado  con 
palabras  ó  acciones.  —  También  usamos 
nosotros  este  nombre  en  las  aceps.  de  la 
Acad. :  «  Vocerío  ó  estrépito  de  cualquier 
género,  causado  por  una  ó  varias  personas. 
II  Desorden,  tumulto.  ||  Asonada,  motín,  se- 
dición. » 

ALBUMINÓIDEO,  DEA.  adj.  Quim. 
(Arg.)  La  Acad.  sólo  autoriza  albuminoi- 
deo,  con  la  acentuación  prosódica  en  la  e. 

ALCAHUETE,  TA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Per- 
sona chismosa.  CJ  t.  c.  adj. 

ALCAHUETE,  s  m.  Arg.  En  las  canchas 
de  pelota,  barra  ó  listón  de  hierro  que  hay 
en  la  parte  superior  del  friso  del  frontón  y 
bajo  de  la  cual  no  debe  tocar  la  pelota. 

ALCAHUETEAR,  v.  n.  Arg.  Chismear. 

ALCE.  —  No  dar  alce.  fr.  fig.  y  fam. 


ALE 


ALF 


17 


Ar£:  No  dar  tregua,  no  dar  un  momento  de 
reposo.  Las  visifas  no  le  daban  alce. 

«Esta  madrugada  fué  de  nuevo  atacado  Saravia. 
Mantuvo  un  breve  tiroteo  y  se  retiró,  siempre  perse- 
guido. —  Retrocede  hacia  Treinta  y  Tres,  buscando 
el  Cebollatí.  —  No  se  le  da  aloe.»  (Diario  La  Opi- 
nión, de  Bs.  Aires,  de  18  de  enero  de  1904;  'Sucesos 
del  Uruguay".) 

—  «¿Cómo  le  ha  ido  de  pelea,  amigo?  — le  dije. — 
Lindo,  señor,  hemos  peleado  sin  darles  aloe.»  (£'rfo. 
Fació  Hebequer:  «El  Manchao';  en  el  Supl.  Ilnstr. 
de  La  Nación,  de  12  de  jut.  de  1906. ) 

ALCOHOLISMO,  s.  m.  Ar^-.  Abuso  de 
las  bebidas  alcohólicas.—  « Alcoholismo, 
m.  Enfermedad,  ordinariamente  crónica, 
ocasionada  por  el  abuso  de  las  bebidas  al- 
cohólicas. »  (Dice.  Acad.) 

«Los  males  del  alcoholismo»,  dice  Bergeret,  «no 
sólo  afectan  al  individuo,  á  la  familia  y  á  la  sociedad  ; 
ellos  la  desmoralizan,  y  la  historia  nos  dice  que  los 
excesos  alcohólicos  se  multiplican  tanto  más  en  los 
pueblos,  cuanto  más  cerca  se  hallan  de  la  época  de  su 
decadencia.»  (Dr.  Cometió  Moyana  Gacittía;  Curso 
DE  Ciencia  Criminal  y  Derecho  Penal  Argentino; 
Bs.  Aires,  1899,  pág.  188. ) 

ALCOHOLISTA.  adj.  Arg.  Aficionado 
al  uso  de  las  bebidas  alcohólicas.  Ú.  m.  c.  s 
II  Arg.  Borracho,  que  se  embriaga  habitual- 
mente.  Ú.  m.  c.  s. 

«Generalmente  va  seguida  de  un  grupo  de  chicue- 
los  mal  entretenidos  y  peor  educados,  que  provocan  á 
la  degenerada  limosnera,  alcoholista  consuetudina- 
ria, por  más  señas. »  (  Diario  Córdoba,  de  24  de  enero 
de  1904;  sección  «  Varias  ». ) 

ALCORZA.  —  Ser  uno  una  alcorza, 
fr.  fig  y  fam.  Arg.  Ser  extremamente  sensi- 
ble y  que  llora  por  cualquier  cosa.  Aplícase 
comúnmente  á  los  niños. 

ALEGACIÓN,  s.  f.  At^g.  Acción  y  efecto 
de  alegar,  nuestra  acep. 

ALEGADOR,  RA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
persona  que,  por  defenderse  ó  disculparse, 
trae  maliciosamente  á  su  favor  fútiles  pre- 
textos, ó  pruebas  fuera  de  razón  ó  justicia. 
Ú.  t.  c.  s.  II  Arg.  Cuestionador.  Ú.  t.  c.  s. 

ALEGAR.  V.  a.  Arg.  Porfiar  y  altercar 
con  calor  y  vehemencia.  Ü.  t.  c.  n.  —  No 
corresponden,  á  nuestro  juicio,  á  la  acep. 
que  acabamos  de  dar,  éstas  que  trae  la 
Acad.,  del  verbo  alegar,  y  en  las  cuales 
es  de  muy  frecuente  uso,  también,  en  la 
Rep.  Arg. :  «  Citar,  traer  uno  á  favor  de  su 
propósito,  como  prueba,  disculpa  ó  defensa, 
algún  hecho,  dicho,  ejemplo,  etc.  ||  Tratán- 
dose de  méritos,  servicios,  ete.,  exponerlos  ó 
referirlos  para  fundar  en  ellos  alguna  preten- 
sión. II  Por.  Traer  el  abogado  leyes,  autori- 
dades y  razones  en  defensa  del  derecho  de 
su  causa. » 

ALELADO,  DA.  adj.  Arg.  Enamorado  ó 
encantado  de  alguna  cosa,  como  abstraído 
de  todo  lo  que  no  sea  ella.  Esíá  alelado 
C071  SU  7iovia,  coft  su  obra,  etc.  Ú.  t.  c.  s.  — 


La  R.  Acad,  trae  el  verbo  activo  alelar,  por 
«  poner  lelo  »,  y  lo  da  más  como  recíproco. 
Al  adj  lelo,  que  no  corre  en  nuestra  tierra, 
lo  define  así:  «  Fatuo,  simple  y  como  pasma- 
do »;  dándolo  también  como  sustantivo.  Nos- 
otros usamos  lele  y  alelar  en  aceps.  algo  se- 
mejantes á  las  de  lá  Acad.  (V.  Lele  y  Ale- 
lar.) 

ALEL AMIENTO,  s.  m.  Arg.  Efecto  de 
alelarse,  en  nuestras  aceps. 

ALELAR,  v.  a.  Arg.  Poner  ó  volver  á  uno 
lele.  (V.  Lele  y  Alelado.)  Los  mimos  de 
la  madre  han  alelado  al  hijo.  Ú.  t.  c.  r.  1|  v. 
r.  Arg.  Quedarse  como  distraído,  encantado 
ó  ensimismado.  ¡Que  facilidad  para  ale- 
larse de  ¿odo.l—Esle  verbo,  en  las  dos  aceps. 
dichas,  se  usa  más  en  el  modo  infinitivo. 

ALESNA.  Es  les/za  ó  lesna. 

ALETEADA,  s.  f.  Af^g.  Movimiento  de 
las  alas.  En  castellano,  aletada,  voz  comple- 
tamente sin  uso  entre  nosotros. 

ALEZNA.  Es  lezna  ó  lesna,  formas  cono- 
cidas también  en  la  Arg. 

ALFA  (apócope  de  alfalfa),  s.  i.  Arg. 
Muy  usado  en  la  Arg.,  como  también  su 
equivalente  alfalfa;  pero  la  voz  alfalfe  es 
desconocida. 

ALFAJOR,  s.  m.  Arg.  Masa  vidriada  con 
almíbar  gruesa,  compuesta  de  dos  ó  más 
hojas  de  pan  ó  bizcocho,  circulares,  cuadra- 
das ó  cuadrilongas,  entre  las  cuales  hay  dul- 
ce de  leche  ó  de  batata,  ó  jalea  de  duraz- 
nos, etc.  Cuando  la  masa  es  con  huevo,  llá- 
mase tableta  ó  quesadilla.  Estas,  en  vez 
de  dulce,  tienen  jalea  con  pasas  de  uva;  su 
forma  es  cuadrilonga,  y  su  largo  varía  entre 
diez  y  cincuenta  centímetros.  Las  hacen  muy 
buenas  y  exquisitas  en  las  provincias  de  San 
Juan,  Mendoza  y  la  Rioja.  —  La  R.  Acade- 
mia trae  alfajor  en  estas  aceps.:  «  Pasta  de 
almendras,  nueces,  y  á  veces,  piñones,  pan 
rallado  y  tostado,  especia  fina  y  miel  bien 
cocida.  II  Pasta  hecha  de  harina  de  yuca,  pa- 
pelón, pina  y  jengibre,  que  se  usa  en  Améri- 
ca. »  CV.  Mazapán  ) 

En  el  artículo  Quillango  hay  un  texto 
de  don  Carlos  María  Ocantos  en  que  están 
empleados  tableta  y  alfajor. 

Esta  voz  está  empleada  también  en  el  pa- 
saje del  general  Mansilla  (el  primero)  inserto 
en  el  artículo  Desgraciarse  de  este  Dice. 

—  «Tu  mama  vendía  alfajores...»  (Cuentos  de 
Fray  Mocho,  rgo6;  « El  ahijado  del  comisario » ; 
página  ly. ) 

ALFARJÍA  s.  f.  Carp.  (Arg.)  Listón  de 
madera,  generalmente  de  algarrobo,  más  ó 
menos  largo,  como  de  tres  pulgadas  de  an- 


18 


ALG 


ALI 


cho  por  una  de  grueso.  Sirven  particulai¡j 
mente  para  los  techos  de  azotea,  donde  se 
colocan  transversalmente  sobre  las  llaves  ó 
tirantes,  en  filas  paralelas  y  á  distancia  con- 
veniente una  de  otra  para  poder  asentar  so- 
bre ellas  los  ladrillos.  —  La  Acad.  da  á  este 
nombre  la  acep.  de  «  Madero  de  sierra  de 
catorce  centímetros  de  ancho  y  diez  de 
grueso,  que  se  emplea  principalmente  para 
marcos  y  largueros  de  puertas  y  ventanas  ». 

ALFARJOR.  s.  m.  Arg.  Alfajor. 

ALFEÑIQUE,  s.  m  Arg.  Pasta  de  azú- 
car cocida  en  agua  y  amasada.  —  La  Acade- 
mia define  así  este  nombre:  «  Pasta  de  azú 
car  amasada  con  aceite  de  almendras  dul- 
ces II  fig.  y  fam.  Persona  delicada  de  cuerpo 
y  complexión.  »  En  la  segunda  acep.  corre 
también  en  la  Arg.;  la  primera  difiere  en  algo 
de  la  nuestra,  por  lo  que  hemos  incluido 
esta  voz. 

ALFILERCITO.  Arg.  dim.  de  alfiler, 
muy  usado  en  la  Rep.  Arg.  y  conforme  con 
la  regla  de  la  Acad.  para  la  formación  de  los 
diminutivos  de  las  voces  polisílabas  agudas 
terminadas  en  r,  las  cuales  reciben  el  incre- 
mento cito.  Pero  la  Acad.,  en  su  gramática, 
trae  como  excepción  de  esta  regla  alfileri- 
lio,  que  sigue  el  canon  general  para  la  for- 
mación de  los  diminutivos.  Es  muy  común 
el  uso  de  esta  última  forma  entre  la  gente 
educada. 

ALFILERILLO.  s.  m.  Arg.  «  Erodium 
cicutarium  (Leman  in  DC.  fl  fr.  4,  p.  840).  » 
(J.  HierÓHymiis.)  Hierba  de  la  familia  de  las 
geraniáceas,  que  crece  en  la  Patagonia, 
Mendoza,  Entrerríos,  Córdoba,  San  Juan, 
Catamarca,  Tucumán,  Salta,  etc.  «  Usan  esta 
yerba,  originaria  de  Europa,  como  secante 
de  heridas,  úlceras,  llagas,  etc.,  y  también  en 
infusión  teiforme  como  febrífugo  y  estoma- 
cal. Los  estilos  persistentes  de  los  frutos  ma- 
duros, que  se  enroscan  en  forma  de  tirabu- 
zón, son  muy  higrométricos  y  pueden  usarse 
para  fabricar  instrumentos  para  medir  el 
contenido  de  humedad  en  el  aire.  »  (Ajitor 
diado.) 

ALFIÑIQUE.  s.  m.  Arg.  Alfeñique.  La 
gente  educada  usa  esta  última  forma. 

ALGARROBILLA,  s.  f  Arg.  (Corr.J 
Cápsula  ó  vaina  que  encierra  las  semillas  del 
guayacán.  (V.  GuAYACÁN.)  ||  Arg.  La  vai- 
na del  espinillo  ó  algarrobillo  cuyo  nombre 
científico  es  Acacia  atramentaria.  (Ve'ase.) 
II  Arg.  Prosopis  humilis  Gilí.  Arbusto 
pequeño,  muy  espinoso,  y  rastrero,  de  la 
familia  de  las  leguminosas,  que  crece  en 
Córdoba  1|  Arg.  Prosopis  sericantha  Gilí. 


Arbusto  de  la  misma  familia  que  el  ante- 
rior y  cuya  altura  llega  apenas  á  un  metro, 
siendo  muy  tieso  y  espinoso,  en  los  alrede- 
dores de  las  salinas  grandes,  en  Córdoba, 
San  Luis,  Rioja,  Catamarca  y  Santiago.  Las 
vainas  de  estas  dos  especies  son  alimento 
para  los  animales.  —  La  R.  Acad  trae  alga- 
rrobilla como  sinónimo  de  arveja,  cuyo 
significado  es  este:  (( Algarroba,  primera 
y  segunda  aceps.  »  La  primera  acep.  de  al- 
garroba e?,  «  Planta  anua,  de  la  familia  de 
las  leguminosas,  de  flores  blancas  y  semilla 
algo  parda  con  pintas  obscuras,  y  que,  seca, 
se  da  de  comer  á  las  palomas,  á  los  bueyes 
y  caballerías  »;  la  segunda:  «  Semilla  de  esta 
planta  ».  En  la  Rep.  Arg.  no  corre  alga- 
rrobilla, ni  arveja,  ni  algarroba,  en  estas 
aceps.  Ya  hemos  visto  los  distintos  sentidos 
en  que  tomamos  nosotros  la  primera  de  estas 
voces;  véase  ahora  en  el  art.  Alverja,  los 
que  damos  á  este  nombre,  ó  sea,  también,  á 
arveja,  pues  empleamos  ambas  formas  como 
sinónimas. 

ALGODONERO,  s.  m.  Arg.  Árbol  que 
da  el  algodón.  La  Acad.  denomina  algodón- 
así  á  la  borra  blanca  encerrada  en  el  fruto 
de  este  árbol,  como  al  árbol  mismo. 

ALHAJERA,  s.  f  Arg.  Arquilla  ó  caja  de 
cristal,  madera  ó  metal,  que  sirve  para  guar- 
dar alhajas.  Las  hay  de  distintas  formas  y 
tamafños. 

ALHAJERO,  s.  m.  Arg.  Alhajera. 
(P^e'ase.J 

—  «  Veamos:  ¿  qué  es  lo  que  has  podido  rapifíar  ?  — 
diría  un  caballero  respetable  á  su  señora.  —  Un  alha- 
jero de  cristal  de  roca  con  dos  anillos,  un  prendedor, 
un  abanico, «...  ( <•<  Chai'las  del  pebete  »,  en  el  p  b  t  de 
19  de  mayo  de  1906,  p  40.  ) 

ALICATE,  s.  m.  Arg.  La  Acad.  trae  ali- 
cates,  como  s.  m.  pl.  No  coire  en  la  Arg.  en 
esta  forma,  á  no  ser  que  se  quiera  significar 
que  los  alicates  son  varios. 

El  general  Man  silla,  en  su  obra  Una  Es- 
CURSIÓN  A  LOS  Indios  Ranqueles  (Bue- 
nos Aires,  1 8 JO,  t.  II,  pág.  38 j),  dice: 
«un  alicate». 

ALIENADO,  DA.  s.  m.  y  f  Arg.  Loco; 
que  ha  perdido  la  razón.  Hospital  de  alie- 
nados. —  La  R.  Acad.  sólo  trae  alienar, 
por  «  enajenar  »,  y  svs  derivados  alienable, 
alienación. 

«Habiendo  comprobado  el  Dr.  Montes  de  Oca  que 
en  el  hospital  nacional  de  mujeres  sólo  hay  capacidad 
para  5!X)  enfermas  y  que  se  asilan  1900,  con  riesg-o  del 
contagio,  el  ministro  ordenará  en  el  mismo  otras  am- 
pliaciones y  la  fundación  de  una  colonia  regional  de 
alienadas.»  (Diario  Los  Principios,  de  Córd.deS 
de  ahr.  de  1906:  secc.  telegr. ) 

ALIENISTA,  adj.  Arg.  Médico,  ó  médi- 
ca, que  se  dedica  al  estudio  de  las  enferme- 
dades mentales  y  su  tratamiento.  Ú.  t.  c.  s. 


ALM 


ALQ 


19 


«  Ahí  van  !  sin  que  siquiera  los  sabios  alienistas 
Estudien  sus  procesos  ni  palpen  sus  frontales  ; 
Ahí  van  !  con  sus  ropajes  de  ultra-fantasistas 
AI  caño  donde  pasan  las  noches  invernales  !  » 

C  Rafael  Fragueii'o;  «  Los  caballeros  de  la  mugre  « ; 
en  Caras  y  Caretas  de  18  de  jun.  de  1904. ) 

ALINEAR.  —  Este  verbo  y  delinear  tie 
nen  las  voces  llanas,  como  todos  los  verbos 
regulares,  en  todas  las  personas  del  singular 
y  la  tercera  del  plural  del  pres  de  indic;  y 
así  se  debe  decir:  a-li-ne'-o,  a-li-ne'-as,  a-li-ne'- 
a,  a-li-ne-ati;  de-li-jie-o,  de-li-né-as,  etc.;  aun- 
que por  regla  ortográfica  no  se  marca  acen 
to.  Sin  embargo,  en  la  Arg.  es  general  eos 
tumbre  hacer  esdtújulas  estas  voces,  dicien 
do:  a-lí-ne-o,  a-lí-ne-as,  a-lí-ne-a, 
a-lí-ne-an ;  de-lí-ne-o,de-lí-ne-as, 
etcétera.  —  En  el  pres.  de  imperat.  y  en  el 
de  subj.  solemos  cambiar  la  e  de  la  raíz  en 
//  V.  gr.:  alinia  tú,  alinie  //,  aliniemos 
nosotros,  etc.;  delinia  tú,  delinie  //,  de- 
liniemos  nosotros,  etc.;  en  vez  de  alinea 
til,  alinee  e'l, ...;  delinea  tú,  delinee  e'l, . . . 

ALMA.  —  Sólito,  ó  sólita,  su  alma. 
fr.  fam.  Arg.  Solo,  sin  compañía.  ||  fr.  fam. 
Arg.  Solo,  que  no  tiene  quien  le  ampare, 
socorra  ó  consuele  en  sus  necesidades  ó 
afliccione?.  ||  Solo,  ó  sola,  su  alma.  fr. 
fam.  Arg.  Sólito  su  alma. 

...,  f- puesto  que  refleja  el  alma  de  un  meritorio  mu- 
chacho, lleno  de  talento  y  fortaleza,  que  sólito  su 
alma  se  va  abriendo  camino,  paso  á  paso.  >;  (  Dr.  Mar- 
tiniano  Legtiisainón;  carta  sobre  el  pintor  argentino 
Martin  A.  Malharro;  en  La  Actividad  Humana,  re- 
vista tnens.  del  Paraná;  sept.  de  1901,  pág.  43. ) 

ALMA.  —  Tirarse  dos  personas  al  al- 
ma, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Herirse,  ofenderse, 
injuriarse  de  palabra  en  lo  más  íntimo  ó 
gravemente.  Ú.  t.  tirar  al  alma,  quitando 
al  verbo  la  reciprocidad.  Y  ya  se  emplee 
esta  forma  ó  la  otra,  suele  referirse  también 
á  una  acción  material.  Ett  la  pelea,  Luis  se 
mostró  violento :  le  tiraba  al  alma  á  su 
contendor.  Ó :  La  pelea  fue'  co7i  ensaña- 
mie7tto :  los  dos  se  tiraban  al  alma. 

ALMACÉN,  s.  m.  Arg.  Casa  donde  se 
venden  al  menudeo,  principalmente,  todo  lo 
que  sirve  para  el  uso  doméstico  manual  y 
frecuente,  como  utensilios  de  comedor,  de 
cocina,  etc. ;  azúcar,  yerba,  bebidas  y  con- 
servas; accesorios  de  montar  á  caballo  como 
frenos,  maneas,  etc.  Hay  muchos  almace- 
nes donde  se  venden  fiambres,  quesos,  man 
teca,  legumbres  secas,  —  como  porotos,  ar- 
vejas, lentejas,  etc.  —  pero  no  telas  ni  tejidos 
ultramarinos,  ni  cintas,  ni  prendas  de  vestir, 
lo  que  le  daría  el  carácter  de  tienda,  á  más 
del  de  almacén.  —  La  voz  castell.  abace- 
ría, que  es  una  tienda  ó  puesto,  según  la 
Acad  ,  donde  se  venden  comestibles,  es  com 
pletamente  inusitada  en  la  Rep.  Arg.  (  V. 


,TiENDA. )  —  La  Acad,  da  á  la  voz  alma- 
cén estas  aceps.,  en  las  cuales  casi  no  la 
usamos  nosotros,  á  excepción  de  la  referida 
á  los  depósitos  en  las  estaciones  de  ferro- 
carriles y  en  los  puertos  :  «  Casa  ó  edificio 
público  ó  particular  donde  se  guardan  por 
junto  ó  se  venden  cualesquiera  géneros, 
como  armas,  pertí  echos,  comestibles,  etc.  |1 
ant.  Conjunto  de  municiones  y  pertrechos 
de  guerra » . 

ALMACENCITO.  s.  m.  dim.  de  almacén. 
Arg.  La  Acad.  trae  en  su  gramát.,  como 
excepción  de  la  regla  de  los  polisílabos  ter- 
minados en  ;¿,  almacenillo,  que  también  llega 
á  usarse  en  la  Arg. 

ALMACENERO,  s.  m.  Aj^g.  El  que  tiene 
almacén,  nuestra  acep.  ||  Arg.  El  que  se 
ocupa  en  vender  en  él. 

Esta  voz  está  empleada  por  Martel  en  el 
texto  transcrito  en  el  art.  1'endero  de  este 
Dice. 

ALMANAQUE.  —  Sacar  á  uno  ven- 
diendo almanaque,  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Sacarlo  como  rata  por  tirante.  (V. 
estafr.)  \\  Salir  uno  vendiendo  alma- 
naque, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Salir  como 
rata  por  tirante.  (Ve'ase.) 

ALMÍBAR,  s.  f.  Arg.  Nosotros  lo  usamos 
como  femenino.  La  almíbar  espesa.  La 
Acad.  lo  trae  como  masculino. 

ALOJA,  s  f.  Arg.  Bebida  refrigerante  y 
muy  agradable,  hecha  de  algarroba  blanca 
molida  y  fermentada  en  agua.  Llámase  tam- 
bién chicha.  (  V.) 

ALPARGATERO,  s.  m.  Arg.  El  que  tie- 
ne el  oficio  de  hacer  alpargatas. 

«  Alpargrateros.  —  Los  huelguistas  de  este  gremio 
han  constituido  una  cooperativa  y  establecido  el  local 
en  la  calle  Victoria,  núm.  ?,684.»  (La  Nación  de  19 
de  novbre.  de  1902;  sección  «Movimiento  Obrero». ) 

ALQUITRANADO,  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  alquitranar.  —  ((Alquitranado, 
m.  Alar.  Lienzo  impregnado  de  alquitrán.  » 
(Dice.  Ac.) 

«El  administrador  general  de  limpieza  propone 
ahora  á  la  Intendencia  la  aplicación  de  sustancias 
oleaginosas,  no  empleadas  todavía  entre  nosotros  con 
ese  objeto.  —  Se  trataría  de  poner  una  capa  de  alqui- 
trán sobre  los  pavimentos  de  macadán  ó  madera,  para 
obtener  la  conglutinación  del  polvo  en  las  calzadas  y 
evitar  que  ¿1  se  eleve  al  menor  soplo  ó  al  pasaje  rápi- 
do de  un  automóvil  ó  de  un  coche.  —  La  administra- 
ción de  limpieza,  al  apuntar  la  idea  para  que  la  Inten- 
dencia resuelva  al  respecto,  pide  autorización  para 
hacer  un  ensayo.  Acordado  el  consentimiento  por  la 
superioridad,  se  procederá  al  alquitranado  de  las 
avenidas  Sarmiento  y  Alvear  y  las  interiores  del 
Parque  3  de  Febrero,  á  las  que  concurren  infinidad  de 
automóviles  que,  con  í-u  circulación  rápida,  levantan 
grandes  polvaredas  y  mortifican,  como  es  natural,  á 
la  concurrencia  siempre  numerosa  en  ese  paseo  pú- 
blico. »  (  La  Prensa  de  18  de  sept.  de  1907;  «  Contra 
las  nubes  de  />o/f  o.  —  Alquitranado  de  las  ave- 
nidas » . ) 


20 


ALT 


ALV 


ALTERNABLE.  adj.  Arg.  Dícese  de  las 
cosas  que  están  dispuestas  de  tal  modo  que 
se  producen  con  alternación. 

ALTILLO,  s.  m.  Arg.  Especie  de  buhar- 
da ;  guardilla  ó  desván,  habitación  contigua 
al  tejado.  —  La  Acad.  trae  altillo  en  esta 
acep.,  desconocida  en  la  Rep.  Arg. :  «  Ce- 
rrillo ó  sitio  algo  elevado  ». 

«A  mí  me  mandaron  desalojar  la  habitación  que 
ocupaba  y  dléronme  de  alcoba  un  altillo  del  fondo, 
que  más  bien  parecía  gatera  y  donde  no  podía  mover- 
me.» (Car/os  María  Ocantos;  Dox  Perfecto;  Barce- 
lona, 1902,  pág.  22.) 

ALTIPLANICIE,  s.  f.  Arg.  Llano  más  ó 
menos  extenso  en  la  cumbre  de  una  sierra  ó 
montaña.  Corresponde  á  las  voces  castella- 
nas meseta,  mesa,  usadas  también  en  la  Arg., 
particularmente  la  primera.  ||  Arg.  Llanura 
elevada  y  más  ó  menos  extensa,  aunque  no 
esté  en  la  cumbre  de  una  montaña. 

ALTRUISMO.  ( Del  fr.  arctrui,  y  éste  del 
\a.t.  alter,  otro.)  s.  m.  Arg.  Doctrina  filo- 
sófica que  subordina  el  egoísmo  al  interés 
general  ó  de  la  humanidad  presente  y  futura 
II  Arg.  Sentimiento  generoso  que  inclina  al 
hombre  á  satisfacer  los  anhelos  y  procurar 
el  bienestar  y  felicidad  de  sus  semejantes. 

«Su  substituto»  ( el  de  Francisco  Way land  Parker  ) 
«en  dicho  acto,  que  habló  sobre  el  altruismo  en  la 
educación  y  honró  la  memoria  del  disertante  ausen- 
te «,.,.  (/.  B.  Zuhiaur;  Un  Gran  Educacionista,  Fran- 
cisco Wayland  Parker  ;  en  La  Nación  de  11  de 
mayo  de  1902  . ) 

«Su  acción»  (la  de  Giuseppe  Garibaldi)  «en  ambas 
márgenes  del  Plata,  es  un  vivo  ejemplo  de  amor  á  la 
libertad  y  de  altruismo  práctico,  con  un  solo  fin,  con 
una  sola  idea  generatriz,  sin  móviles  ocultos,  sin  do- 
bleces, que  se  recuerda  siempre  con  cariñoso  afecto.» 
(R.  R.;  en  el  se  manar.  Caras  y  Caretas,  de  4  de 
jun.  de  1902;  art.  «Garibaldi  —  22.°  aniversario  de 
su  muerte  »  . ) 

«...,  preclaro  por  el  talento,  por  sus  servicios  á  las 
instituciones  democráticas,  hasta  por  el  noble  al- 
truismo con  que  ha  batallado  durante  cuarenta  años 
en  la  política  uruguaya,'»  {Diario  La  Opinión,  de 
Bs.  Aires,  de  22  de  nov.  de  1903;  ■^ Notas  políticas  ». ) 

«Tiene  esta  fabuleja, 
como  todas,  su  sana  moraleja, 
que  bien  puede  inferir  hasta  el  más  lerdo 
al  oir,  no  sin  pasmo, 

hablar  de  altruismo  á  un  inocente  cerdo, 
y,  lo  que  es  aún  peor,  con  entusiasmo. » 
(  Casimiro  Prieto;  El  Cerdo  y  La  L,mBRE,  fábula; 
en  Caras  y  Caretas,  n.°  372  ) 

ALTRUISTA,  adj.  Arg.  Perteneciente  ó 
relativo  al  altruismo.  (V.  altruismo.)  |i 
Arg.  Que  profesa  esta  doctrina.  Ú.  t.  c.  s. 
II  Arg.  Noble,  generoso,  desinteresado,  que 
está  poseído  de  sentimientos  altruistas. 
Ú.  t.  c.  s. 

«  Porque  le  animaba  »  (  al  Dr.  Carlos  Berg )  «  un 
vivo  entusiasmo  por  las  demás  manifestaciones  del 
espíritu  en  la  patria  adoptiva,  y  el  suyo  era  altruis- 
ta, comunicativo,  abierto  como  una  flor  silvestre  en 
la  cual  todos  los  insectos  beben  una  gota  de  miel;  era 
un  educador  que  vertía  la  ciencia  á  manos  llenas  en 
formas  siempre  atractivas,  un  sembrador  sin  fatiga, 
un  obrero  sin  rebeliones  ni  protestas,  con  amor  inten- 
so por  la  obra  en  sí  misma  y  una  persistencia  serena. 


fundada  en  la  fe,  en  los  propósitos  de  progreso  conce- 
bidos y  acariciados  :  erft,  en  suma,  un  alma  engran- 
decida, purificada  y  embellecida  por  la  ciencia,  que 
abre  al  mundo  .-.us  tesoros  de  saber  sin  la  noción  egoís- 
ta de  la  propiedad.»  {Dr.  Joaquín  V.  Gonsáles; 
discurso  pronunciado  sobre  la  tumba  del  Dr.  Carlos 
Berg. ). 

V.  la  cita  del  Sr.  Floro  Costa  en  el  artículo 

Convencionalismo. 

«  Es  una  vida  consecuente  consigo  misma,  es  decir  : 
clara,  límpida,  alimentada  por  ideales  puros  y  altruis- 
tas, » ...  ( Ernesto  A.  Bavio;  «  Alejatidro  Carbó  » ;  en 
la  revista  del  Paraná  La  Actividad  Humana,  sept. 
de  1901,  p.  65. ) 

«No  hay  que  forjarse  ilusiones  con  respecto  al  re- 
sultado de  todos  esos  movimientos  de  protesta  que 
invocando  sentimientos  hidalgos  y  altruistas,  tienen 
acosadas  á  las  sociedades  contemporáneas.»  (Pater; 
«  Mentiras  » ;  en  La  Nación  de  16  de  jun.  de  1906 : 
primer  articulo. ) 

« Altruista  de  corazón,  derramó  á  manos  llenas 
sus  beneficios,  fundando  asilos  que  sostenía  con  su 
peculio,  y  sin  hacer  ostentación,  ni  reclamar  por 
ello  honores  ni  agradecimientos.  >>  (La  Verdad^  dia- 
rio de  Córd.,  de  22  dejul.  de  1906;  «  Andrés  Pinero 
t  ayer  en  esta  ciudad  ».) 

«  i  Por  qué  condenar  el  «  yo  creo  »,  que  es  discreto, 
recto,  fórmula  de  una  opinión  absolutamente  perso- 
nal, sin  imposición  alguna,  y  como  tal  eminentemente 
altruista?  •  (  Delagoa;  'La  novela  y  el  público '; 
primer  art.  en  La  Nación  de  19  de  ag.  de  1906. ) 

«Inspirada  en  los  altruistas  preceptos  del  Evange- 
lio, —  por  cuya  difusión  la  sociedad  denominada 
Young  Men's  Christian  Association  ha  trabajado  en 
muchas  partes  del  mundo  organizando  núcleos  de 
jóvenes  á  los  que  proporciona  punto  de  reunión  }• 
diversiones  honestas,  «...  (Tribuna,  de  Bs.  Aires,  de 
24  de  ag.  de  1906;  «  Una  gran  obra  benéfica  »...) 

ALTURA,  s.  f.  fig.  Arg.  Punto,  estado 
actual  de  un  asunto  ó  negocio,  cuando  está 
muy  adelantado.  Estando  las  cosas  á  esta 
altura,  no  es  posible  retroceder.  \\  A  esas 
alturas,  ó  á  esa  altura,  m.  adv  fig.  y 
fam.  Arg.  Se  usa  para  indicar  la  lejanía  ó 
distancia  considerable,  ó  inferioridad,  de  un 
paraje  ó  lugar  respecto  de  otro.  A  esas  al- 
turas, ó  á  esa  altura,  no  hay  U7i  solo 
centro  de  familias.  ||  Por  esas  alturas, 
m  adv.  fig.  y  fam.  Arg.  A  esas  alturas. 
II  Por  aquellas  alturas,  m.  adv.  fig.  y 
fam.  Arg.  A  esas  alturas. 

ALÚA,  s,  f.  Arg.  «Luciérnaga  grande, 
especie  de  escarabajo,  con  dos  discos  lumi- 
nosos permanentes  cerca  de  la  cabeza. » 
(Granada.)  (  V.  Tuco.^ 

«Nada  dijo  demás  el  P.  Alonso  de  Sandoval  cuando 
dijo,  refiriéndose  á  los  cucuyos,  como  las  nombran  » 
( á  las  alúas )  «  en  otras  partes  de  América :  A  mí  me 
faltó  (la  luz)  en  una  noche  oscura, y  acabé  de  resar 
con  la  que  ellos  me  comunicaron.>>  {Autor  citado  .) 

ALVERJA,  s.  f.  Arg.  Planta  anua,  hor- 
tense, de  la  familia  de  las  leguminosas,  muy 
conocida  entre  nosotros  con  este  nombre  y 
el  de  arveja,  y  en  España  con  el  át  gni- 
sante,  voz  cuasi  inusitada  en  nuestro  país.  |i 
Arg.  Semilla  de  esta  planta,  que  constituye 
un  excelente  alimento,  de  fácil  digestión, 
cuando  está  aún  tierna.  —  Nosotros  usamos 
indistintamente  alverja  y  arveja,  pero, 
familiarmente,  más  el  primero.  Véanse  en  el 


ALL 


AMA 


21 


artículo  ALGARROBILLA  las  aceps.  que  da  la 
R.  Acad.  á  arveja,  ó  alverja,  su  equivalente, 
para  ella  y  para  nosotros,  pero  en  distintos 
sentidos.  —  Hierónymus,  en  su  obra  Plan- 
TAE  Dlaphoricae  Florae  Arg.,  trae 
alberja,  con  b,  probablemente  por  equivo- 
cación, pues  todo  el  mundo  escribe  este 
nombre  con  v. 

ALZADO,  DA.  p.  p.  del  verbo  alzarse. 
Arg.  Api.  á  animales  ó  personas,  según  el 
sentido  en  que  se  tome.  (  V.  Alzarse.^  || 
Andar  alzada  de  una  parte  una  persona, 
frase  fig.  y  fam  Arg.  Estar  retirada  de  ella ; 
hacer  mucho  tiempo  que  no  concurre  á  la 
casa  que  solía  frecuentar,  ó  que  vive  au 
senté  de  la  suya.  |  Andar  alzado  un  ani- 
mal, fr.  Arg.  Andar,  en  el  campo  ó  en  el 
potrero,  fugitivo  y  lejos  del  alcance  de  las 
personas. 

«En  un  inmenso  pajonal  sembrado  de  grandes  ár- 
boles diseminados,  pillamos  un  caballo  que  hacia 
pocos  días  andaba  por  allí,  pues  no  estaba  alzado 
aún.  »  (Lucio  V.  MansiUa  ;  Una  Escurs.  á  los  Indios 
Ranqueles  ;  Bs.  Aires,  1870;  t.  I,  pág.  85. )  —  '<  No  es 
cierto  que  los  cristianos  les  hayan  robado  á  ustedes 
nunca  sus  ganados,  contesté.  —  Sí,  es  cierto,  dijo 
Mariano  Rosas  ;  mi  padre  me  ha  contado  que  en  otros 
tiempos,  por  las  Lagunas  del  Cuero  y  del  Bagual 
había  muchos  animales  alzados.»  {Obra  citada, 
t.  II,  pág.  250. )  —  Esta  palabra  está  empleada  tam- 
bién por  el  mismo  autor  en  el  pasaje  que  hemos  trans- 
crito en  el  art.  Bagual. 

ALZAMIENTO  s.  m.  Arg.  Dolores  ner- 
viosos á  la  cara  ó  á  la  cabeza;  elevación  de 
sangre.  Muy  usado  entre  la  gente  del  campo. 

ALZARSE.  V.  r.  Arg.  Dispararse,  huir 
los  animales  lejos  de  donde  pueda  pillárselos 
ó  darles  caza.  ||  Arg.  Apartarse  los  ani- 
males, retirarse,  alejarse  del  alcance  de  las 
personas.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Dejar  de  con- 
currir una  persona  por  algún  tiempo,  sin 
motivo  conocido,  á  donde  solía  ir  con  fre- 
cuencia. Andar  á  monte,  según  la  Acad.;  sin 
uso  en  la  Arg.  (  V.,  eii  Santo,  Alzarse 
uno  con  el  santo  y  la  limosna. ) 

«  La  operación  de  mudar  tomando  á  lazo  en  el  me- 
dio del  campo,  á  más  del  riesgo  de  que  los  caballos 
menos  asustadizos  se  espanten,  disparen  y  se  alcen, 
es  sumamente  morosa,  requiere  gran  destreza  y 
ofrece  peligros.  »  ( Lucio  V.  MansiUa  :  Una  Escurs.- 
Á  LOS  Indios  Ranqueles,  t.  I.  pág.  207 ;  Bs.  Aires, 
1870)  — '<E1  primero  ha  sido  soldado  varias  veces. 
El  segundo  formó  alguna  vez  parte  de  un  contin- 
gente, y  en  cuanto  vio  luz  se  alzó. »  (  Obra  citada, 
t.II,  págs.  222  y  223.) 

ALLEGADO,  DA.  adjv.  Arg.  Dícese  de 
la  persona  que,  sin  ser,  por  lo  común,  pa- 
rienta  del  dueño  de  la  casa,  vive  en  ella  á 
expensas  de  éste.  Ú.  m. es.  —  «  Allegado, 
da.  adj.  Cercano,  próximo.  |1  Pariente,  pri- 
mera acep.  Ú.  m.  c.  s.  ||  Parcial,  últ.  acep. 
Ú.  t.  c.  s.  »  {Dice.  Ac.)  La  i.^  acep.  de 
pariente,  según  la  Acad.,  es  ésta:  «Dícese 
de  todos  los  ascendientes,  descendientes  y 
colaterales  de  una  familia  por  consanguinidad 


ó  afinidad.  Ü.  m.  c.  s.»  La  última  át parcial, 
según  la  misma,  es:  «Que  sigue  el  partido  de 
otro,  ó  está  siempre  de  su  parte.  Ü.  t.  c.  s.  » 
En  la  2.^  acep.,  es  de  poco  uso  en  la  Arg. 
esta  voz  allegado. 

—  «  Y  si  no  tienen  amigos  ? 

—  No  pueden  dejar  de  tener. 

—  Pero  todos  los  hombres  no  tienen  amigos  que 
paguen  por  ellos. 

—  Aquí  sí ;  no  ve,  seflor,  que  en  cada  toldo  hay 
alleg:ados,  que  viven  de  lo  qne  ajencia  el  dueño  >» 

(Lucio  V.  MansiUa;  Una  Escursión  á  los  Indios 
Ranqueles,-  Bs.  Aires,  1870,  t.  II,  pág.  190. ) 

ALLICITO.  adv.  1.  fam.  Arg.  Allí,  muy 
cerca  de  aquí.  Es  muy  usado  entre  la  gente 
del  campo. 

—  <•  Señor,  cuando  íbamos  llegando  á  un  charco  que 
está  allicito  no  más,  cerca  del  médano  de  la  Verde, 
me  salió  un  indio  malazo,  con  cuatro  más  ,»  ...  ( Pala- 
bras que  el  entonces  coronel  LucioV.  MansiUa  pone 
en  boca  del  cabo  Mendosa:  Una  Escursión  á  los  In- 
dios Ranqueles,  1870,  t.  I,  p.  199.) 

AMADRINAR,  v.  a.  Arg.  «  Acostumbrar 
á  un  caballo  á  andar  en  tropilla  siguiendo  la 
yegua  inadrina.  »  (Granada. )  (V.  Ma- 
drina.^ Ú.  t.  c.  r.  —  Lo  propio  en  el  Perú, 
según  el  mismo  Gran.,  que  cita  á  este  pro- 
pósito á  Palma.  —  De  las  cuatro  aceps.  que 
da  al  verbo  amadrinar  la  R.  Acad  ,  éstas 
son  desconocidas  entre  nosotros:  «  Unir  dos 
caballerías  con  la  correa  llamada  madrina  » 
li  ...  II  «  Venes.  Amansar  el  ganado  por  me- 
dio de  la  manada  llamada  madrina.  » 

«Se  amadrinan  mejor  á  la  yegua,  si  ésta  tiene  po- 
trillo »  (Asara,  citado  por  Granada  .) 

El  participio  pasivo  de  este  verbo  está 
empleado  en  el  pasaje  del  general  MansiUa 
que  hemos  insertado  en  el  art.  Tropillero. 

AMANSADURA.  s.f.  Arg.  Amansamiento 
de  un  animal,  acción  de  amansarlo. 

«...;  el  tratamiento  debe  basarse  sobre  el  mismo 
principio  que  la  amansadnra  de  los  potros.  » (i?z- 
cardo  Hogg;  Una  Tropilla  de  misturaos;  p.  70.) 

AMANTE,  s.  m.  y  f.  Arg.  Querido,  to- 
mado en  mala  parte.  —  Según  la  Acad. : 
<  p.  a.  de  amar.  Que  ama  Ú.  t.  c.  s.  » 

«...,  y  el  collar  de  brillantes  como  garbanzos  que 
ha  costado  á  su  amante  diez  mil  pesos  de  los  dos- 
cientos mil  ganados  con  el  simple  traspaso  del  boleto 
de  un  campo  que  no  tuvo  necesidad  de  escriturar. » 
(Julián  Martel;  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  1905,  p.  144.) 

AMARETE.  (Del  \ia\.amaretto,  amargui- 
llo.) s.  m.  Arg.  Dulce  seco,  de  forma  circu- 
lar, compuesto  de  clara  de  huevo  y  aiúcar, 
con  almendras  de  durazno  molidas.  En  cas- 
tell.,  autorizado  por  la  R.  Acad.,  tenemos 
amargo,  ó  amarguillo :  «  Dulce  seco  com- 
puesto con  almendras  amargas  » ;  sin  uso  en 
la  Arg. 

AMARILLAR,  v.  n.  Arg.  Mostrar  una 
cosa  la  amarillez  que  en  sí  tiene  Los  duras- 
nales  están  amarinando.  Ú.  solamente 
en  el  presente  de  infinitivo,  y  en  el  gerundio 
con  el  verbo  estar.  En  los  demás  modos  se 


22 


AMB 


AME 


emplea  amarillear,  forma  autorizada  por  la 
Acad. ;  pero  su  sinónimo  amarillecer  no 
corre  en  la  Arg. 

AMARRA. —  Soltar  un  barco  las  ama- 
rras, ó  amarras,  fr.  ^g.  Arg.  Ponerse  en 
movimiento  para  marchar,  previo  el  despren- 
dimiento de  las  amarras. 

«  Concluida  la  comida,  el  presidente  y  demás  invi- 
tados se  despidieron  de  los  viajeros,  retirándose  del 
crucero,  que  soltó  amarras  á  las  2,30  de  la  tarde.  » 
(Caras  y  Caretas  de  Í2  de  mayo  de  1906;  «Par- 
tida del  crucero  «  Bs.  Aires  ». ) 

AMARRO,  s.  m.  fam.  Arg.  (prov.  Cal.) 
Atado  ó  lío  de  cigarrillos.  —  «  Amiarro. 
m.  Amarra.  »  (Dice.  Ac. ) 

AMASANDERO,  RA.  s  m.  y  f.  Arg. 
Persona  que  amasa  la  harina  para  hacer 
pan,  tortas,  etc.  —  La  Acad.  trae :  *  Ama- 
sador, ra.  adj.  Que  amasa.  Ú.  t  es  » 
Esta  palabra  casi  no  se  usa  en  la  Arg.  en  la 
acep.  restringida  de  la  nuestra  amasande- 
ro ;  y  decimos  restringida,  porque  la  de  la 
Acad.  es  más  general,  pues  no  sólo  se  amasa 
harina,  sino  también  yeso,  tierra,  etc. 

AMATEUR.  (Voz  franc.)  s.  m.  y  f  Arg. 
Persona  aficionada  á  un  arte  ó  que  lo  cultiva 
sin  tenerlo  por  oficio. 

AMBROSÍA,  s.  í.  Arg.  Dulce  de  leche  y 
yemas  de  huevo  medio  batidas,  el  cual  se 
hace  echando  esta  mezcla  en  almíbar  y  po- 
niéndola á  cocer  en  fuego  lento,  tapando  la 
cacerola  con  un  latón  con  brasas.  —  La 
Acad  da  á  este  nombre,  á  más  de  la  de 
cierta  planta,  las  siguientes  aceps  :  «  Mit. 
Manjar  ó  alimento  de  los  dioses.  ||  fig.  Cual- 
quier vianda,  manjar  ó  bebida  de  gustó  sua- 
ve ó  delicado.  » 

AMBULANCIA,  s.  f.  Arg.  Coche  grande 
de  primeros  auxilios  médicos  que  tiene  la 
municipalidad,  en  las  ciudades  ó  pueblos, 
para  el  servicio  público. — «  Ambulancia. 
( De  ambulante.)  i.  Hospital  establecido  en 
los  cuerpos  ó  divisiones  de  un  ejército  y  des 
tinado  á  seguir  los  movimientos  de  las  tro- 
pas, á  fin  de  prestar  los  primeros  auxiUos  á 
los  heridos.  |I  fija.  La  establecida  en  un  si- 
tio seguro,  provisto  de  agua.  ||  volante.  La 
que  lleva  los  auxilios  á  la  misma  línea  de  ba 
talla.  »  (Dice.  Acad.) 

«Hay  siempre»  (en  el  municipio  de  B.  Aires)  «am- 
bulancias completamente  listas  para  salir,  de  modo 
que  en  cuanto  el  teléfono  avisa  de  un  accidente  ocu- 
rrido en  cualquier  parte,  sólo  falta  que  suba  á  ella  el 
practicante  y  echen  á  trotar  los  caballos.  Tres  mi- 
nutos después,  ya  está  preparada  otra  ambulancia, 
que  substituye  á  la  que  acaba  de  salir.»  (<  Suple- 
mento Ilustrado»  de 'La  Nación  de  I."  de  Febrero 
de  1906;  1.^  pág.,  última  columna.) 

« Intervino  la  policía  y  la  víctima  fué  conducida  en 
una  ambulancia  a]  hospital  San  Roque. »  (  La  Prensa 
de  22  de  mar.de  1907 :  «Accidentes  en  la  vía  pú- 
blica •  ,•  secc.  «  Noticias  de  Policía  ». ) 


AMÉRICA.— Hacer  uno  la  América. 

fr.  Arg.  Enriquecerse,  labrarse  una  buena 
fortuna  en  la  América  un  extranjero  que  ha 
venido  pobre  á  ella. 

AMERICANA,  s.  f.  A7-g.  Carruaje  para 
seis  personas,  cuyos  asientos  dan,  unos  el 
frente,  y  otros  la  espalda,  á  la  caballería,  ha- 
ciendo bis  á  bis  los  de  la  caja  principal. 
Tiene  capota,  que  avanza  mucho  hacia  ade- 
lante, sostenida,  por  esta  parte,  en  pilares  de 
hierro  que  descansan  en  los  ladillos  de  los 
asientos  del  vidrio.  Cuando  decimos  vidrio, 
no  queremos  significar  que  los  haya;  nos  va- 
lemos de  un  término  que,  si  bien  no  se  usa 
entre  nosotros,  es  muy  castizo  y  está  consa- 
grado por  la  Acad.  —  «Americana,  f. 
Especie  de  chaqueta  que  baja  hasta  los  mus- 
los. »  (Dice.  Ac. )  No  corre  en  la  Rep.  Arg. 
en  esta  acep. 

«  ... ;  ligeras  americanas,  de  un  caballo,  sencillas, 
bonitas,  como  las  usa  la  juventud  elegante  para  pa- 
sear sus  galas  y  su  regocijo  ; ...»  (Julián  Martel;  La 
Bolsa  ;  És.  Aires,  1905,  pág.  13. ) 

AMERICANISMO,  s.  m.  Arg.  Apego  de 
los  naturales  de  América  á  ella  y  á  cuanto  le 
pertenece.  1|  Arg.  índole,  costumbres,  ca- 
rácter, modalidad  délos  americanos.  ||  Arg. 
Influencia  ó  intromisión  del  gobierno  de  los 
Estados  Unidos  de  América  en  los  asuntos 
domésticos  de  las  otras  naciones  del  Nuevo 
Continente.  —  «  Americanismo,  m.  Vo- 
cablo ó  giro  propio  y  privativo  de  los  ame- 
ricanos que  hablan  la  lengua  española.  » 
(Dice.  Ac.)  También  en  la  Arg.  en  esta 
acep. 

«  No,  no  es  posible  sostener  que  la  adhesión  de  San 
Martín  á  Rosas  venía  de  su  americanismo  exaltado 
y  de  su  temor  ó  su  odio  al  extranjero.  (  Miguel  Cañé; 
Prosa  Ligera  ;  Bs.  Aires,  1903,  p.  226.  ) 

Es  curiosa,  porque  revela  el  triste  concep- 
to de  una  época,  que,  felizmente  para  nos 
otros,  ya  pasó,  la  pintura  que  hacía  del 
americanismo  M.  Charles  de  Mazade  en 
la  Revista  de  Ambos  Mundos,  en  el  nú- 
mero de  15  de  nov.  de  1846,  á  propósito  de 
la  inmortal  obra  de  don  Domingo  F.  Sar- 
miento, Civilización  y  Barbarie.  El  pá- 
rrafo está  en  la  pág.  232  del  libro  arriba  ci- 
tado, Prosa  Ligera,  del  Dr.  Cañé.  Dice 
así : 

«  El  americanismo  representa  la  holgazanería,  la 
indisciplina,  la  pereza,  la  puerilidad  salvaje,  todas 
las  inclinaciones  estacionarias,  todas  las  pasiones  hos- 
tiles á  la  civilización  ;  la  ignorancia,  la  degeneración 
física  de  las  razas,  así  como  su  corrupción  moral... 
Obligando  á  las  potencias  europeas  á  emplear  las  ar- 
mas contra  él,  el  americanismo  ha  puesto  en  claro 
un  hecho  que  resume  las  relaciones  de  ambos  mundos  : 
es  que  la  Europa  se  verá  fatalmente  empujada  á  hacer 
la  conquista  material  de  la  América,  si  no  hace  pací- 
ficamente su  conquista  moral.»— «  El  segundo  término 
del  vaticinio,  dice  el  Di'.  Cañé,  se  va  cumpliendo,  pero 
¡  cuan  lentamente  !  » 

«Roto  el  eslabón  comercial  por  el  fracaso  del  blo- 


AÍ^IO 


AMU 


23 


queo  continental  maquinado  contra  el  comercio  euro- 
peo, el  amerioanismo  ha  vuelto  á  caer  bajo  el  dia- 
fragma de  las  cordilleras,  las  montañas  3M0S  ríos.— 
He  dicho  mal :  él  renace  y  se  complica  con  interven- 
ciones arbitrarias,  como  lo  fué,  sin  duda  alguna,  la 
ejercida  en  Venezuela,  y  la  que  hubo  de  imponerse  ! 
en  1879  para  hacer  cesar  la  guerra  entre  el  Peni, 
Chile  }'  Bolivia.  »  (  Dr.  Roque  Sdens  Peña:  Derecho 
PÚBL.  Americ.  ;  Bs.  Aires,  1905,  p.  199.) 

AMERICANO,  s.  m.  Arg.  Vals  ameri- 
cano. 

AMICHO,  CHA  adj.  Arg.  Dícese  de  cada 
uno  de  dos  ó  más  frutos  que  se  crían  unidos 
y  como  formando  uno  solo,  como  suele  su- 
ceder á  veces  con  los  duraznos,  las  uvas,  etc. 
Ú.  m.  c.  en  pl.,  y  t.  c.  s.  ||  Ar£^.  El  conjunto 
de  frutos  así  formado.  Ú.  t.  c.  s.  —  Véase  su 
etimología  en  Michu. 

AMICHU,  s.  m.  Arg.  (pr.  Cat.)  «  Dos 
cosas  unidas  en  una  ó  gemelas,  siendo  de 
una  especie  ó  forma :  las  dos  caras  del  dios 
Jano  serían  un  amichu. ))  ( Lafone  Qjieve- 
do.J  Quizá  se  derive,  según  este  autor,  de  la 
voz  castell.  amigo,  adoptada  por  el  aymará, 
viniendo  á  significar  «  amigado  ó  hermana- 
do »  ;  ó,  según  el  mismo,  de  michu,  entreme- 
ter, que  «  acaso  haya  dado  origen  á  la  pala- 
bra amicho,  dos  en  uno,  porque  así  están, 
metido  lo  uno  en  lo  otro  ». 

AMOJOSAR.  V  a.  Arg.  Enmohecer  ó 
amohecer ;  cubrir  de  moho  una  cosa.  Ú.  m. 
c.  r.  Enmohecer  también  corre  en  la  Arg  , 
particularmente  entre  la  gente  culta,  que,  al 
escribir,  casi  no  Uia  amojosar.  Amohecer 
es  inusitado. 

AMOLAR.  V.  a.  Arg.  Causar  algún  mal; 
dañar  ó  perjudicar.  Ú.  t.  c.  r.  Este  verbo, 
que  cambia  la  o  en  el  diptongo  iie  en  todas 
las  personas  del  siiig.  y  la  tercera  del  pl.  de 
los  presentes  de  indic,  imperat.  y  subj. 
(amuela,  amuele,  etc.),  solemos  hacerlo  re 
guiar.  —  (( Amolar,  a.  Sacar  corte  ó  punta 
á  un  arma  ó  instrumento  en  la  muela.  ||  fig.  y 
fam  Molestar,  enfadar.»  (Dice.  Ac.J  Tam- 
bién corre  en  la  Arg.  en  estas  aceps. 

AMONEDADO,  DA.  p.  p.  de  amonedar, 
nuestra  acep.  Arg. 

«Puede  suceder  muy  bien  que  algunos  restos  de  esa 
emisión  fraudulenta  de  papel  no  amonedado,  estén 
aún  en  poder  de  almaceneros  vicedoctos  y  entonces 
aun  se  podrá  recuperar  siquiera  una  cienmilésima  de 
lo  perdido.  >>  ( «  Charlas  del  p  bt  «  ;  n.°  del  12  de  mayo 
de  1906,  pág.  40.) 

AMONEDAR,  v.  a.  Arg.  Reducir  á  mo- 
neda un  papel  ó  metal.  (V.  Amonedado.) 
—  Según  la  R.  Acad. :  «  Reducir  á  moneda 
algún  metal ». 

AMONIACO,  s.  m.  Arg.  La  voz  correcta 
es  esdrújula:  amoníaco.  Es  más  común  en  la 
Arg.  hacerla  grave. 

AMOR.  —  Hacerle  el  amor  un  hom- 


bre á  una  mujer,  expr.  fam.  Arg.  Decirle 
amores  ó  requiebros,  enamorarla. 

«  Yo  al  principio  creí  que  era  juguete  de  la  niña  ; 
pero  después  vi  que  me  quería  y  le  empecé  á  haoer 
el  amor,  >>...  (  Lucio  V.  Mansilla ;  Una  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqueles  ;  B.  Aires,  1870,  t.  I,  p.  285.) 

AMPALAGUA.  s.  f.  Aj-g.  Boa  de  laRep. 
Arg.  conocida  entre  nosotros  con  este  nom- 
bre y  los  de  lampalagua  y  ampalava.  El 
Dice,  de  Una  Sociedad  Literaria  (año  1868) 
trae  ampalaba.  Tiene  esta  serpiente  algunos 
metros  de  largo  y  es  bastante  gruesa.  Se  en- 
gulle vizcachas,  comadrejas,  zorros,  etc.,  y 
hasta  criaturas.  —  Según  el  Sr  Lafone  Que- 
vedo,  se  compone  esta  voz,  de  ampa,  térmi- 
no cacano  de  interpretación  ignorada,  y 
lahua,  lagna  ó  lava,  «  voz  que  reaparece  en 
el  nombre  de  yerba  ca7tchalah7íay>.  «Es  más 
que  probable  »,  agrega,  «  que  lahua  sea  ex- 
presión del  idioma  local,  Cacan  ú  otro  cual- 
quiera. En  Aymará  lahua  es  cosa  dura  ó 
tiesa,  ó  que  se  levanta  así.  »  (  Tesoro  de 
Catamarqueñismos.  ) 

AMPALAVA.  s.  f.  Arg.  Ampalagua. 
(V.  Ampalagua.  ) 

AMPELIDÁCEO,  CEA.  adj.  y  s.  f.  Bol. 
(Arg.J  Ampelideo,  dea,  según  la  Acad.  En 
libros  de  enseñanza,  escritos  por  autores  ex- 
tranjeros residentes  en  nuestro  país,  se  en- 
cuentra esta  voz  exótica,  que  seguirá  abrién- 
dose paso  entre  la  juventud  estudiosa. 

AMPER.  (De  ampére.)  s.  m.  Arg.  Es  lo 
que  la  Acad.  llama  amperio,  que  no  usamos 
nosotros,  y  que  define  así:  «  Unidad  de  me- 
dida de  corriente  eléctrica,  que  corresponde 
al  paso  de  un  culombio  »  (por  un  error  —  ti- 
pográfico, sin  duda,  —  dice  columbio)  «  por 
segundo  ». 

AMUCHAMIENTO,  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  amuchar. 

AMUCHAR.  (De  mticho.)  v.  a.  fam.  Arg. 
Aumentar  una  cosa  en  número  y  cantidad. 
Amuchar  la  ració?i,  la  cosecha,  la  deuda, 
etcétera.  Ú.  t.  c.  r.  Tiene  una  particular  gra- 
cia este  verbo  usado  en  tono  festivo: 

Se  hafi  amiuchado  mis  penas 
Desde  qice  te  conocí, 
Y  aquellas  noches  serenas 
Ya  no  existen  para  mí. 

«... ;  veríamos  lamentables  apariciones  del  pasado, 
sombras  evocadas  de  los  campos  elíseos  de  la  política, 
espectros  restituidos  á  la  existencia  planetaria  para 
amuchar  la  concurrencia  y  los  votos.»  (La  Nación  de 
13  de  octubre  de  1903 ;  «.  Ecos  del  día  >>.  ) 

«Se  ha  hecho  un  fondo  bastante  considerable  y  con 
él  se  piensa  hacer  frente  á  toda  la  campaña  de  la  con- 
vención, habiéndose  comenzado  desde  ahora  á  sub- 
vencionar con  un  peso  diario  á  todos  los  que  amuchan 
la  concurrencia  al  comité.»  ( Diario  L,\  Opi.nió.n,  de 
Buenos  Aires,  de  14  de  novbre.  de  1903;  <.<  Notas 
Políticas  » . ) 


24 


ANA 


ANC 


Amusgar,  v.  a.  Arg.  Echar  hacia  atrás 
las  orejas  el  caballo,  el  toro,  el  buey,  etc.,  sea 
en  ademán  de  querer  morder,  tirar  coces, 
corcovear  ó  embestir,  ó  como  indicio  ó  señal 
de  sujeción,  timidez  ó  acobardamiento.  Úsa- 
se siempre  con  las  orejas  como  complemen- 
to. ¡1  fig.  y  fam.  Arg.  Acceder  uno  contra  su 
voluntad  y  por  violencia  ó  por  temor,  á  la 
pretensión  de  otro,  después  de  una  tenaz  re- 
sistencia. Ú.  indistintamente  con  el  comple- 
mento dicho  ó  sin  él.  —  Según  la  Acad.:  «  a. 
Echar  hacia  atrás  las  orejas  el  caballo,  el 
toro,  etc.,  en  ademán  de  querer  morder,  tirar 
coces  ó  embestir.  Ú.  t.  c.  n.  ||  Recoger  la 
vista  para  ver  mejor.  »  En  la  segunda  acep- 
ción no  corre  en  la  Arg.;  la  primera  queda 
modificada  según  nuestra  primera  definición. 

ANACHELCO.  s.  m.  Arg.  Cheleo. 

ANALFABETISMO,  s.  m  Arg.  Cualidad 
6  estado  de  analfabeto.  (V.  Analfabeto  ) 

«Un  largo  capítulo  dedica  la  memoria  á  la  solución 
del  problema  del  analfabetismo,  habiéndola  encon- 
trado el  consejo  en  alternar  no  las  horas  sino  los  días 
fijados  para  la  enseñanza,  recibiendo  en  las  escuelas 
la  mitad  de  la  población  escolar  tres  días  alternados 
de  la  semana,  y  la  otra  mitad  los  otros  tres  días  ó 
cuatro  alternados.»  (La  Nación  de  27  de  febrero 
de  1902.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  El 
País  transcrito  en  el  art.  Porcentaje. 

«Esta  masa  analfabeta  y  adulta,  pesa  no  obstante 
en  la  balanza  de  la  cultura  general,  consignada  por 
las  estadísticas  corrientes,  y  expone  á  la  República 
ante  las  naciones  extranjeras  con  un  índice  de  anal- 
fabetismo que  ellas  concurren  á  formar...»  (Minis- 
tro de  Instrucción  Pública  de  la  República  Arg,en- 
tinaDr.  Joaquín  V.  Gonsáles;  discurso  pronunciado 
en  la  inauguración  de  la  Escuela  Normal  de  Perga- 
mino;  en  el  diario  El  País,  de  Bs.  Aires,  de  25  de 
sept   de  1905.) 

«...  y  no  permite»  (la  educación  común)  «empal- 
mes con  la  instrucción  secundaria,  por  tener  fin  dife 
rente  y  valerse  de  medios  propios  para  combatir  el 
analfabetismo.»  (La  Pre.nsa  de  24  de  enero  de  1907 ; 
primer  articulo. ) 

ANALFABETO,  TA.  adj.  Arg.  Que  no 
sabe  leer.  Ú.  t.  c.  s. 

V.  el  empleo  de  este  adj.  en  el  texto  del 
discurso  del  ministro  Dr.  González,  transcri- 
to en  el  art.  Analfabetismo. 

«  Profesor  de  primeras  letras  para  bestias  analfa- 
betas, el  domador  tiene  que  ser,  á  la  vez,  indulgente 
para  terquedades  de  novicios,  inexorable  para  mañas 
de  resabios. »  (  Ricardo  Hogg  ;  Una  Tropilla  de  mis- 
turaos ;  p.  7.) 

«La  instrucción  primaria  tiene  ya  en  las  lej'es  que 
la  rigen  su  organización  estable  y  falta  sólo  dotarla 
de  elementos  complementarios  que  el  Consejo  Nacio- 
nal de  Educación  necesita  para  conseguir  estos  dos 
objetivos :  reducir  el  número  de  analfabetos  y  mejo- 
rar lo  calidad  de  la  enseñanza».  {Mensaje  del  pre- 
sidente de  la  república  Dr.  Figueroa  Alcorta,  pro- 
nunciado en  la  apertura  del  congreso  el  12  de  mavo 
de  1906. ) 

«  Alguien  ha  dicho  que  la  prosperidad  de  una  nación 
se  revela  por  el  número  de  analfabetos  «  que  no  tie- 
ne»... iPater:  «.Bibliotecas  públicas-»:  en  La  Na- 
ció.v  de  21  de  mayo  de  1906. ) 


ANANÁ.  ( «  Del  guar.  andiid:  nana,  la 
planta ;  anana,  su  fruto  »,  según  Gran. )  s.  m. 
Arg.  Ananas  sativa  L.,  de  la  familia  de  las 
bromeliáceas.  Planta  vivaz  (laR.  Acad.  la 
da  como  «  anua  »,  y  el  nombre  como  feme- 
nino y  como  voz  llana),  de  hojas  radicales 
gríseas,  largas,  estriadas,  espinosas  en  los 
bordes.  Del  centro  de  ellas  nace,  al  finalizar 
el  tercer  año,  un  tallo  grueso  que  da  origen 
á  una  espiga  florífera  terminada  por  una  co- 
rona de  hojas  semejantes  á  las  de  la  base, 
pero  más  pequeñas.  Flores  regulares,  herma- 
froditas,  colocadas  en  la  axila  de  una  bráctea 
violácea.  Fruto  en  baya.  Después  de  la  flo- 
ración, las  brácteas  y  la  porción  del  eje  co- 
rrespondiente á  la  espiga  se  hacen  carnosas 
y  torman  con  los  frutos  una  especie  de  pina, 
ovoidea,  que  constituye  la  parte  comestible. 
Habita  en  toda  la  América  tropical.  ||  Arg. 
Fruto  de  esta  planta.  —  El  plural  es  ananás. 
Lo  correcto  sería  ananaes. 

«Se  ve  en  los  mercados  buena  cantidad  de  uva 
blanca  y  negra,»  ....«  bananas,  ananás  y  cocos,».., 
(La  Nación  de  4  de  enero  de  1Q02;  «.En  los  mer- 
cados » . ) 

ANARQUÍA,  s.  f.  Arg.  Disconformidad, 
oposición,  desunión,  contrariedad,  desacuer- 
do en  las  ideas  ó  pareceres,  ó  en  las  volun- 
tades. —  Según  la  Acad.  :  «  Falta  de  todo 
gobierno  en  un  estado.  ||  fig.  Desorden,  con- 
fusión, por  ausencia  ó  flaqueza  de  la  autori- 
dad pública. »  También  en  la  Argentina  en 
estas  aceps. 

ANARQUIZAR,  v.  a.  Arg.  Introducir  la 
anarquía  en  un  estado,  sociedad  ó  familia,  ó 
entre  personas  que  antes  estaban  unidas  por 
el  afecto  ó  por  la  comunidad  de  ideas  ó  pa- 
receres. II  V.  a.  Arg.  Introducir  en  éstos  la 
desconformidad  y  oposición. 

« Y  es  que  vuelven  con  sus  ideas  anarquizadas 
por  escuelas  y  tendencias  distintas  v  ( Martin  A.  Mal- 
harro;  carta  al  Dr.  Martiniano  Leguisamón  sobre 
el  libro  de  éste,  Montaraz  ;  revista  La  Actividad 
Humana,  del  Paraná:  sept.  de  igoi,  p.  45.) 

ANCO.  s.  m.  Arg.  {pr.  Tuc. )  Especie  de 
zapallo  comestible,  cuya  cascara,  por  su  co- 
lor, es  parecida  á  la  de  la  calabaza.  Los  hay 
de  diferentes  tamaños. 

ANCUA,  s.  f.  Arg.  Maíz  tostado.  Se  come 
generalmente  entre  la  gente  pobre.  Se  tuesta 
por  lo  común  en  un  casco  de  olla  de  fierro  — 
callana,  —  echándole  ceniza  para  que  no  se 
queme  el  grano.  La  que  tiene  más  flores  es 
la  mejor  ancua  de  maíz  común.  La  de  ca- 
pia es  más  tierna  y  sabrosa  que  la  de  cual- 
quier otra  clase  de  maíz.  —  En  el  Perú  el 
ancua  se  denomina  cancha,  según  don  Ri- 
cardo Palma;  y  don  Zorobabel  Rodríguez  lo 
prueba  con  estos  versos  que  cita,  de  don 
Juan  de  Arona: 


AND 


ANG 


25 


« ]  Viva  la  chicha  que  ensancha 
Los  ánimos  apocados ! 
1  viva  la  chomba  ancha ! 
I  viva  también  la  cancha, 
Que  es  pan  comido  á  puñados  ! » 

II  Flor  de  ancua.  Arg.  (  V.  en  el  ar- 
ticulo Flor.)  ||  Harina,  ó  polvo,  de 
anciía.  Arg.  La  que  resulta  de  moler  el 
ancua  y  cerner  el  polvo.  Se  mezcla  general- 
mente con  azúcar.  En  el  Perú,  máchica,  del 
quichua,  según  Palma:  «  La  harina  de  maíz 
tostado  que,  á  puñados,  comen  nuestros  in- 
dios, mezclándola  con  azúcar  y  canela». 
« También  se  hace  tjzáchica  del  maní  ó 
cacahuete,  tostado  »  (El  mismo.)  Esta  voz 
máchica,  en  la  i.^  acep.  que  le  da  Palma,  la 
ha  introducido  la  R.  Acad.  en  el  suplemento 
de  su  Dice,  de  ¿899.  Los  orientales  de  la 
Rep.  del  Uruguay  la  llaman  gofio,  voz  que 
no  consta  en  el  léxico  oficial  arriba  citado. 
Es  exactamente  nuestra  harina  de  ancua 
(maíz  tostado  y  despue's  molido  y  cernido)  ó 
la  harina  de  maíz  molido  y  cernido  y  des- 
pue's tostada,  con  azúcar  ó  sin  ella.  Este 
alimento,  tan  apetecible  como  grato  al  pala 
dar,  es  artículo  de  algún  consumo  en  el  co- 
mercio de  la  vecina  república,  particular- 
mente entre  la  gente  pobre  oriunda  de  las 
Canarias.  Se  les  da  también  á  los  canarios 
(pájaros),  que  lo  devoran  con  fruición. 

ANDADOR,  s.  m.  Arg.  Es  lo  que  la 
Academia  ditr\oxa\r\z.  pollera  y  define  así  en 
una  de  sus  aceps. :  «  Artificio  hecho  de  mim 
bres,  que  se  pone  á  los  niños  para  que 
aprendan  á  andar.  Es  de  figura  de  una  cam- 
pana, que  por  arriba  se  ajusta  á  la  cintura, 
y  desciende  ensanchándose  hasta  llegar  al 
suelo,  para  seguridad  de  que  no  se  caiga  la 
criatura.  »  Esta  voz  pollera  no  corre  en  la 
Argentina  en  esta  acep.  —  La  Acad.  trae 
aduladores  {^\.^  y  lo  define  así:  «Tirantes 
que  sirven  para  sostener  al  niño  cuando 
aprende  á  andar». 

ANDALUCISMO,  s.  m.  Arg.  Vocablo  ó 
giro  propio  de  los  andaluces. 

Hasta  en  Venezuela  es  conocida  esta  voz. 
Don  Baldomero  Rivodó,  en  su  obra  Voces 
Nuevas  en  la  Leng.  Castell.,  dice: 
«...;  y  los  llamados  cubanismos,  chilenis- 
mos, mejicanismos,  peruanismos,  venezola- 
nismos,  etc  ;  así  como  los  andalucismos, 
aragonismos,  vizcainismos,  y  aun  los  casti- 
llanismos  (no  decimos  los  castellanismos), 
no  son  más  que  provincialismos,  que  en  su 
mayor  parte  sólo  deben  figurar  en  los  dic- 
cionarios peculiares  de  éstos,  que  se  publi- 
quen en  cada  país  respectivamente. » 


ANDANADA.  —  Por  andanadas,  adv. 
m.  fig.  y  fam.  Arg.  Superabundantemente, 
con  abundancia  excesiva. —  «  Andanada, 
f.  Descarga  cerrada  de  toda  una  andana  ó 
batería  de  cualquiera  de  los  dos  costados  de 
un  buque.  ||  Locahdad  cubierta  y  con  dife- 
rentes órdenes  de  gradas,  destinada  al  pú- 
blico en  las  plazas  de  toros.  ¡|  fig.  y  fam.  Re- 
prensión, reconvención  agria  y  severa.  Ú.  m. 
en  la  fr.  soltarle  á  uno  una  andanada.  » 
(Dice.  Acad.) 

«Ycomolasmodificaciones  vienen  por  andanadas, 

las  correcciones  y  verificaciones  individuales  re- 
quieren un  tiempo  enorme.»  (La  Prensa  rfe  21  de 
febr.  de  1909 ;  «  La  contabilidad  nacional.  —  Conse- 
cuencias del  retraso  del  presupuesto^^.) 

ANDAR.  Andar,  ó  estar,  noviando. 
fr.  fam.  Arg.  Andar  en  galanteos  un  mozo 
con  una  niña,  ó  ser  ésta  festejada  por  aquél. 

ANDULLO,  s.  m.  Arg.  (pr.  Tuc.)  Mazo 
de  hojas  de  tabaco  superpuestas  longitudi- 
nalmente y  de  modo  que  los  troncos  van  de 
un  solo  lado. —  ((Andullo,  m.  Tejido  que 
se  pone  en  las  jaretas  y  motones  de  los  bu- 
ques, para  evitar  el  roce.  ||  Hoja  larga  de  ta- 
baco arrollada.  »  (Dice.  Ac.)  Como  se  ve, 
nuestra  acep.  difiere  de  la  segunda  de  la 
Academia. 

ANEGAR.  —  Es  general  entre  la  gente  del 
pueblo  decir  aniego,  aniegas,  aniega, 
etcétera.  (V.  Celebrar.) 

ANEXIONAMIENTO,  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  anexionar;  anexión.  (V.  Ane- 
xionar. ) 

ANEXIONAR,  v.  a.  Arg.  Anexar,  cuando 
se  trata  de  jurisdicciones  locales  ó  territoria- 
les, ó  de  reparticiones  ú  oficinas  públicas.  Es 
un  verbo  que  tiene  puramente  una  apHca- 
ción  oficial.  —  La  Acad  trae  anexar  en  esta 
acepción  (que  nosotros  le  damos  también), 
más  lata  que  la  de  anexionar:  «  Unir  ó  agre- 
gar una  cosa  á  otra  con  dependencia  de 
ella.  Ú.  principalmente  hablando  de  la  agre- 
gación (le  una  ciudad  ó  provincia  á  una  na- 
ción, de  una  nación  á  otra,  ó  de  un  benefi- 
cio eclesiástico  á  otro  ».  (V.  Anexionismo.  ) 

ANEXIONISMO,  s.  m.  A7^g.  Doctrina  ú 
opinión  favorable  al  a^iexionamiento .  (  V. 
Anexionamiento  j^»  Anexionar.)  ||  Arg. 
Facción  ó  partido  que  sustenta  esta  opinión. 
—  La  R.  Acad.  no  trae  sino  anexionista,  al 
que  le  ha  dado  recientemente  carta  de  ciu- 
dadanía en  el  Suplemento  de  sa  Diccionario 
de  1 899;  no  admite  anexionismo,  anexio- 
namiento ni  anexionar. 

ANGADA,  s.  f.  Arg.  Jangada,  nuestras 
aceps. 

«Nuestro  corresponsal  viajero  nos  ha  remitido  las 
fotografías  que  reproducimos,  en  las  que  se  asiste  á 


26 


ANO 


ANT 


una  voladura  de  raigones  de  quebracho  que  forman 
las  ang^adas  y  que  obstaculizan  la  navegación  del 
río.  »  (El  Hogar  ;  Bs.  Aires,  29  defebr.  de  1908 ;  «  A 
través  de  la  América  —  La  navegación  del  Pilco- 
mayo  » .) 

ANGOLA,  adj.  Arg.  Natural  de  la  región 
del  África  occidental  conocida  con  este 
mismo  nombre.  Ú.  t.  c.  s.  Negro  angola ; 
angola  Jiiio.  \\  Arg-.  Por  ext.,  aplícase  á 
cualquiera  persona  cuya  piel  es  de  color  ne- 
gro. Ú.  t.  c.  s.  II  fig.  y  fam.  Ar£-.  Dícese  del 
individuo  rudo,  lerdo  y  de  cortos  alcances. 
Ú.  t.  c.  s.  Esta  acep.  es  casi  equivalente  á  la 
fig.  y  fam,  «Simple,  necio  ó  idiota»,  que 
asigna  la  Acad.  al  adj.  y  sustantivo  bozal, 
que  nosotros  usamos  exactamente  en  el  mis- 
mo sentido  de  angola  en  esta  nuestra  ter- 
cera acep.  También  se  acerca  mucho  á  esta 
otra,  fig.  y  fam.  ( de  bozal),  contenida  en  el 
citado  léxico :  «  Nuevo  ó  principiante  en  al- 
gún ejercicio  ».  —  ^  V.  e?i  Zapallo,  Zapa- 
llo ANGOLA.  » 

ANGURRIA,  s.  f.  Arg.  Hambre  extra- 
ordinaria, deseo  vehemente  y  continuo  de 
comer.  ||  Arg.  Enfermedad  conocida  en 
castellano  con  el  nombre  de  «  hambre  cani- 
na», voz  que  también  corre  en  la  Rep.  Arg. 
—  La  Acad.  trae  estangiirria  ó  angurria, 
este  último  como  fam.,  en  la  acep.  de  «  En- 
fermedad en  la  vía  de  la  orina  cuando  ésta 
gotea  frecuentemente  y  á  pausas  ».  También 
registra  angurria  (  como  ant. )  por  «  san- 
día», planta  y  fruto.  Completamente  sin  uso 
entre  nosotros  en  estas  aceps. 

«Conquistado  el  Norte  y  el  Sur  de  África,  por  la 
inteligente  angrurria  colonial  inglesa ,  usucapiado 
el  Egipto  bajo  el  disfraz  de  un  protectorado  finan- 
ciero,...» ( Ane,el  Floro  Costa;  <<  Visita  internacio- 
nal »/  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  30  de  mayo  de 
1903. ) 

ANGURRIENTO,  TA.  adj.  fam.  Arg. 
Que  tiene  angurria.  (V.  esta  voz.)  Corres- 
ponde al  vocablo  castellano  hambróti,  auto- 
rizado por  la  R.  Acad.  y  desconocido  en  la 
Rep.  Arg.  (V.  Hambruna.)  Ú.  t.  c.  s. 

ANÍS.  s.  m.  Arg.  En  castell.,  autorizado 
por  la  Acad.,  anisado,  voz  que  también  corre 
en  la  Arg. ;  aguardiente  anisado.  —  La  Acad. 
designa  con  el  vocablo  anís  la  planta  cono 
cida  con  este  nombre,  y  también  su  semilla 
ó  grano,  como  igualmente  la  dicha  semilla 
con  baño  de  azúcar,  y  por  ext.,  toda  confi- 
tura menuda ;  también  así  en  la  Rep.  Arg. 

ANIVELAR.  V.  a.  Arg.  Nivelar.  Esta  úl- 
tima forma  es  más  usada. 

ANORMALIDAD,  s.  f.  Arg.  Irregulari- 
dad, calidad  de  lo  anormal,  irregular  ó  anó- 
malo. ¡I  Arg.  Estado  anormal  de  una  cosa. 

<»  Es  un  hecho  público  j' notorio  que  no  funciona  el 
poder  legislativo  en  la  provincia  de  Córdoba  y  esto 
implica  la  paralización  de  uno  de  los  grandes  resor- 


tes indispensables  para  el  juego  regular  }•  armónico 
de  los  poderes  ;  esto  implica  una  anormalidad,  una 
perturbación  en  su  régimen  legal.»  {Diput.  nac.  doc- 
tor Pedro  Olaechea  y  Alcorta ;  ses.  de  11  de  ag.  de 
1009;  intcrv.  á  Córd.) 

ANORMALMENTE,  adv.  m,  Arg.  De  un 
modo  anormal. 

ANTARCA.  (Del  quich.  an  ó  han,  arriba, 
en  alto,  y  larca,  corvas  de  las  piernas. )  adv. 
m.  fam.  Ai^g.  (provs.  de  Sa?it.,  Cal.yTtic.J 
De  espaldas.  Ú.  en  la  fr.  caer,  ó  caerse,  an- 
tarca. 

ANTARCARSE.  (De  antarca.)  v.  r.  Arg. 
(pr.  Tuc.)  Caerse  de  espalda,  boca  arriba. 
(  V.  Ant/\rca.  ) 

ANTARQUEARSE.  v.  r.  fam.  Arg.  (prov. 
Tuc.)  Echarse  para  atrás,  inclinando  la  ca- 
beza y  la  espalda. 

ANTEPALCO,  s.  m.  Arg.  En  los  teatros, 
cuarto  pequeño  que  comunica  con  el  palco 
y  donde  se  dejan  los  abrigos  y  los  som- 
breros. 

«  Entran  en  un  antepalco,  donde  dejan  los  abrigos 
y  los  sombreros.»  (Julián  Martel ;  La  Bolsa  ;  Bue- 
nos Aires,  1905,  p.  74.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Grifo  que  hemos  insertado  en  el  art.  Baig- 
noire. 

ANTICLERICAL  adj.  Arg.  Contrario, 
opositor  al  clero.  Ú.  t.  c.  s.  La  pre?isa  an- 
ticlerical ;  los  anticlericales  de  la  cá- 
mara. II  Arg.  Perteneciente  ó  relativo  á  los 
anticlericales.  Cuestiones  anticlerica- 
les. 

«  El  movimiento  anticlerical  comprende  muchas 
tendencias.  Venidos  de  todas  partes,  los  liberales 
profesan  opiniones  no  sólo  diversas  sino  antagóni- 
cas, pero  tienen  todos  un  fondo  común  de  senti- 
miento.»  (S7_y/o;  <<  ¿os  cm^m/zííos  déla  Iglesia ';  en 
La  Nación  de  15  defebr.  de  1906.) 

ANTICLERICALISMO.  s.  m.  A7'g.  Ani- 
madversión contra  el  clero.  ||  Arg.  Bande- 
ría, facción  ó  partido  que  lo  combate. 

í'La  gran  república  del  Norte,  protestante  en  la 
inmensa  mayoría  de  su  población,  no  se  siente,  sin 
embargo,  inficionada  de  ese  anticlericalismo  faná- 
tico y  ridículo  que  aun  sirve  de  bandera  á  las  gentes 
de  poco  fundamento,  muy  numerosas,  por  desgracia, 
en  las  naciones  católicas  de  la  raza  latina  .»  (  Diario 
Los  Principios^  de  Córd.,  de  26  de  enero  de  igo2.) 

ANTIDILUVIANO,  NA.  adj.  Arg.  Ante- 
diluviano, voz  poco  usada  entre  nosotros, 
aunque  es  la  forma  correcta  y  más  concor- 
dante con  la  etimología. 

<<...;  diríase,  al  verlos»  (á  los  perros  de  los  indios, 
en  las  tierras  de  Baigorrita),  «que  son  habitantes  fó- 
siles de  las  remotas  épocas  anti-dilnvianas,''...  (¿m- 
cio  V.  Mansilla;  Una  Escursión  á  los  Indios  Ranque- 
LES  ;  Bs.  Aires,  1870.  t.  II,  p.  400.) 

ANTIFAZ,  s.  m.  Aí^g.  Velo,  máscara  ó 
cosa  semejante  que  sólo  cubre  el  rostro  des- 
de la  frente  hasta  el  labio  superior.  Es  lo  que 
la  Acad.  llama  «  mascarilla». —  «Antifaz. 
(De  ante  yjaz.)  m.  Velo,  máscara  ó  cosa 


AÑA 


APA 


27 


semejante  con  que  se  cubre  la  cara.»  (Dice. 
Acad.) 

ANTIHIGIÉNICO,  CA.  adj.  Arg.  Con- 
trario á  la  higiene. 

«...,  muchos  padres  de  familia  no  vacilarían  en 
preferir  la  vida  sana  del  campo  para  sus  hijos  á  la 
vida  antihigriénioa  de  la  ciudad.  »  (  Fonsvettis ;  «  Un 
colegio  modelo i>;  en  La  Nació.n,  de  Bs.  Aires,  de  21  de 
jun.  de  1906;  prtjner  art.) 

ANTINATURAL,  adj.  Ai^g.  Contrario  al 
orden  de  la  naturaleza  ;  contranatural. 

«El  Imperio  Universal,  y  su  succedáneo  el  Imperio 
Cristiano,  tuvieron  consecuencias  desastrosas  sobre 
el  pueblo,  como  que  pretendían  la  supervivencia  de 
un  estado  artificial  ;  y  de  este  modo,  pronto  desapare- 
cen á  su  sombra  todas  las  virtudes  que  constituyen  el 
término  medio  común  de  las  sociedades  normales, 
para  ser  reemplazadas  por  las  condiciones  heroicas, 
es  decir  de  excepción,  necesarias  al  sostenimiento  de 
un  estado  antinatural.»  (L.  Lugones;  El  Imperio 
Jesuítico  ;  Bs.  Aires,  1904,  pcíg.  20.) 

ANTIPATRIÓTICO,  CA.  adj.  Arg.  Con- 
trario al  patriotismo,  que  repugna  á  él. 

ANTIPESTOSO,  SA.  adj.  Arg.  Que  es 
contra  peste  ó  preserva  de  ella  á  los  ani- 
males. Dícese  particularmente  de  las  subs- 
tancias que  se  inyectan  en  la  sangre,  y  de 
las  mismas  inyecciones.  Suero  antipes- 
toso. 

ANTIQUISTA.  s.  com.  Arg.  Persona 
aferrada  á  la  lengua  que  se  hablaba  antigua- 
mente y  que  se  opone  á  la  introducción  en 
ella  de  neologismos.  —  La  Acad.  sólo  trae 
antiqtiismo. 

«Allá,  enceguecida  con  el  fulgor  deslumbrante  de 
los  tiempos  de  oro,  la  falange  de  los  antiquistas, 
más  religiosa  que  científica,  ha  vivido  abroquelada 
entre  las  viejas  murallas  de  la  tradición  ;  vive  aún 
de  los  eternos  ídolos,  y  sorda  á  los  clamores  de  refor- 
ma se  mueve  en  el  círculo  estrecho  de  Castilla  y  oir 
no  quiere  las  voces  de  las  demás  regiones  peninsula- 
res ni  tampoco  las  de  más  lejanas  tierras  de  abolengo 
común.»  {Severus;  "La  lengua  castell.»  ;  primer 
articulo  en  La  Nación  de  13  de  ag.  de  1906.) 

ANTIYER.  adv.  t.  íam.  Arg.  La  Acad. 
trae  anteayer,  que  también  corre  en  la  Arg., 
y  el  familiar  aittier,  menos  usado. 

ANUDAR.  —  Anudársele  á  uno  la 
garganta,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Estrecharse 
el  tragadero  como  si  le  hubieran  hecho  un 
nudo.  Dice  lo  mismo  el  verbo  neutro  amiz- 
gar,  autorizado  por  la  Acad.  y  sin  uso  en  la 
Argentina. 

AÑAPA,  s.  f.  Arg.  ( Rio  ja,  Córd.,  Saní. 
Esf.  y  Catatn.)  Harina  de  algarroba  que 
sirve  de  alimento  á  las  personas.  ||  Arg. 
(las  7nismas  provs . )  Esta  harina  amasada 
con  agua  ó  leche.  ||  Arg.  (provs.  antedi- 
chas.) Bebida  cuyo  elemento  es  la  harina  de 
algarroba  desleída  en  agua,  y  que  se  toma 
antes  que  entre  en  fermentación. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  del  se- 
ñor Selva  que  hemos  transcrito  en  el  art. 
Ardidoso. 


AÑAPA.  —  Hacer  añapa  una  cosa,  fr 
fig.  y  fam.  Arg.  (provs.  Rio  ja,  Córd., 
Sant.  Est.  y  Catam. )  Hacerla  menudos  pe- 
dazos. Corresponde  á  las  frases  españolas 
hacer  jigote,  hacer  trisas,  una  cosa,  la  pri- 
mera de  las  cuales  no  corre  en  la  Arg.  Ü.  t. 
el  verbo  como  reflexivo. 

AÑASGADO,  s.  m.  Arg.  Labor  que  se 
hace  en  las  telas  blancas  de  lienzo,  sacando 
de  ellas  varios  hilos  y  formando  huecos  ó 
calados,  que  se  labran  después  con  la  aguja, 
según  el  gusto  de  quien  los  trabaja.  Corres- 
ponde exactamente  á  la  voz  deshilado,  espa- 
ñola, que  también  corre  en  la  Argentina. 

AÑASGAR.  V.  a.  Arg.  Hacer  añasgado 
en  la  tela. 

«Vestía  entonces»  (Quiroga)  «calzoncillo  afiasgra- 
do,  bota  de  potro  i  espuela,  chiripá  de  espumilla  car- 
mesí i  manta  de  paño  colorado.»  {Domingo  F.  Sar- 
miento; Aldao,  Apuntes  Biográficos.) 

ANILINA,  s.  f.  Arg.  Anilina,  voz  que 
también  se  usa  en  la  Arg.  Reputamos  tan 
propio  el  uno  como  el  otro ;  si  bien  anilina 
es  más  conforme  con  su  etimología  primiti- 
va, pues  añil,  según  la  Acad.,  es,  en  árabe, 
üjinilach,  derivación  del  persa  nila,  hierba, 
pastel  ó  glasto. 

APACHOCHAR.  v.  a.  Arg.  En  el  juego 
de  la  malilla,  dar  á  uno  muchas  cartas  de  un 
mismo  palo.  Ú.  t.  c.  r.  ||  Arg.  Poner  este 
juego,  ó  el  naipe,  en  el  mismo,  por  haber 
barajado  mal,  de  modo  que  los  jugadores 
salen  con  pachocha,  ó  sea  con  muchas  car- 
tas de  un  mismo  palo.  Ú.  t.  c.  r. 

APAÑADOR,  RA  adj.  Arg.  Que  apaña, 
en  nuestras  aceps.  (  V.  Apañar.  )  Ú.  t.  c.  s. 
—  La  Acad.  trae  también  este  adj.  con  la 
misma  definición,  pero  tomando  el  verbo 
apañar  en  sentidos  muy  diferentes  del  que 
en  la  Arg.  le  damos ;  y  como  s.  m.  en  este  : 
«  El  que  congrega  gente  para  que  le  oiga  su 
predicación  ».  Inusitado  en  la  Rep.  Arg., 
también,  en  esta  acep. 

APAÑADURA,  s,  f.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  apañar,  en  nuestras  aceps.  ( V.  Apa- 
ñar. )  —  La  Acad.  define  también  así  este 
nombre,  pero  tomando  el  verbo  apañar  en 
aceps.  que  difieren  de  las  nuestras;  y  le  da 
este  otro  sentido:  «Guarnición  que  se  ponía 
al  canto  ó  extremo  de  las  colchas,  frontales 
y  otras  cosas  »,  agregando  que  se  usa  más 
en  plural  que  en  singular.  No  corre  en  la 
Arg,  en  ninguna  de  estas  aceps. 

APAÑAR.  V.  a.  Arg.  Tapar,  encubrir  ó 
disculpar  maliciosamente  las  picardías,  tra- 
vesuras ó  delincuencia  de  otro.  Rafael 
apaña  á  Luciano,  ó  las  bellaquerías  de 
Luciano.  \  yír^.  Esconderlo  ú  ocultarlo  para 


28 


APA 


APE 


que  no  lo  castiguen.  Las  madres  suelen 
apañar  á  sus  hijos  cuando  se  levanta  el 
inexorable  azote  del  padre.  —  La  R,  Acad. 
registra  este  verbo  en  estas  aceps. :  «  Asir  ó 
coger  con  la  mano  ||  fig.  Tomar  alguna  cosa  ó 
apoderarse  de  ella,  capciosa  ó  ilícitamente. 
II  Aderezar,  asear,  ataviar.  ||  fam.  Abrigar, 
arropar.  |1  fam.  Remendar  ó  componer  lo 
que  está  roto.  ||  r.  fam.  Darse  maña  para 
hacer  alguna  cosa.  »  Inusitado  entre  nos- 
otros en  estas  aceps.  —  El  Sr.  Enrique  Teó- 
filo Sánchez,  en  su  interesante  obra  Voces 
Y  Frases  Viciosas,  trae  el  verbo  apañar 
como  peruanismo  y  equivalente  á  «  discul- 
par »  :  «  Dar  razones  ó  pruebas  que  descar- 
guen de  una  culpa  ».  Para  nosotros  hay  dife 
rencia  entre  apañar  y  disculpar :  el  que 
disculpa  una  falta  con  justas  razones  y  sin 
pretender  encubrir  la  verdad,  no  apaña : 
nuestro  verbo  envuelve  la  idea  de  encubri- 
miento ü  ocultación.  ¿No  vendrá  el  sentido 
que  nosotros  le  damos,  del  que  primitiva- 
mente tuviera  en  las  regiones  del  Plata  bajo 
el  gobierno  de  la  península,  y  el  mismo  que 
la  Acad.  le  asigna,  de  «  abrigar,  arropar  »  ; 
el  que,  por  la  acción  de  los  apañadores,  de 
tapar  ó  cubrir  con  ropas,  etc.,  á  los  culpa- 
dos, se  habrá  tal  vez  convertido  en  las  dos 
aceps.  nuestras  ? 

APARCERÍA,  s.  f  Arg.  Trato  ó  comer- 
cio diario  del  aparcero  ó  aparcera  (nues- 
tra acep.)  en  la  casa  donde  verifica  sus 
compras.  —  La  Acad.  le  da  esta  acep.: 
«  Trato  ó  convenio  de  los  que  van  á  la  parte 
en  una  granjeria».  También  se  usa  en  la 
Arg.  en  este  sentido. 

APARCERO,  RA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Parro- 
quiano de  una  carnicería,  ó  de  una  tienda  ó 
puesto  en  los  mercados  de  abasto,  que  acos- 
tumbra comprar  en  ella  lo  que  necesita.  — 
Según  la  Acad.:  «Persona  que  tiene  aparce- 
ría con  otra.  »  (  V.  e7i  el  art.  Aparcería  lo 
que  entiende  la  Acad.  por  esta  voz.)  ||  «Per- 
sona que  tiene  parte  con  otra  ú  otras  en  al- 
guna heredad  ó  cosa.  ||  ant.  fig.  Compañero, 
ra.  »  En  esta  última  acep.  lo  usan  todavía 
los  paisanos  en  algunas  provincias .  particu- 
larmente entre  la  gente  del  campo,  como 
puede  verse  en  esta  redondilla  de  don  Hila 
rio  Ascasubi,  en  que  hace  hablar  al  paisano 
Anselmo  Morales,  en  su  composición  «  Bal- 
domero  El  Gaucho  »  .• 

«  Aquí  me  tiene,  ya  ve, 
De  patriota  y  de  pueblero 
Atrás  del  pleito,  aparcero, 
Sin  recular.  Siéntese.  » 
APAREJAR,  v.  a.  Arg.  Poner  el  aparejo 
(nuestra  acep. )  á  las  caballerías  de  carga. — 


Según  la  Acad.,   «  Poner  el  aparejo  á  las  ca- 
ballerías. »  (  V.  Aparejo.  ) 

f< ... ;  mandé  ensillar  y  aparejar,  y  á  la  media  hora, 
cuando  el  sol  del  último  dia  de  >Íarzo  se  perdía  ra- 
diante en  el  lejano  horizonte,  puse  pie  en  el  estribo.» 
( Lucio  V.  Mansilla ;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ran- 
QUELES  ;  Bs.  Aires,  1870,  t.  I,  p.  2g.) 

APAREJO,  s.  m.  Arg.  Albarda  que  se 
pone  á  las  caballerías  de  carga.  ¡|  Arg.  Arreo 
necesario  para  cargarlas.  —  Esta  acep.,  en- 
tre otras,  que  da  la  Acad.  á  este  nombre,  es 
más  comprensiva  que  la  segunda  nuestra: 
«Arreo  necesario»,  dice,  «{jara  montar  ó 
cargar  las  caballerías  ».  A  la  montura  no  la 
llamamos  nosotros  nunca  aparejo. 

APARRAGADO,  DA.  adj.  Arg.  La  Acad. 
sólo  trae  la  forma  achaparrado,  da,  que  casi 
no  se  usa  en  la  Rep.  Arg.  en  el  lenguaje  co- 
mún, y  aparrado,  da,  completamente  des- 
conocida. 

APARTE,  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto  de 
apartar  los  animales  que  pastan  en  un  campo 
ó  potrero  ajeno.  ||  Arg.  Acción  y  efecto  de 
apaitar  unos  animales  de  otros  con  cualquier 
otro  objeto.  —  «  Acción  y  efecto  de  apartar 
ó  apartarse  »,  es  una  de  las  aceps.  que  da  la 
Acad.  al  substantivo  apartamiento,  que  tam- 
bién usamos  nosotros. 

*Art.  181.  El  que  reclamare  sus  anímale':,  deberá 
pagar  previamente  al  dueño  del  campo,  por  derecho 
de  aparte,  diez  centavos  por  cabeza  de  ganado  ma- 
yor y  dos  centavos  nacionales  por  ganado  menor...» 
(  CÓD.  RuR.  DE  LA  Prov.  de  Córd.  ;  / j  de  diciembre 
de  188S.  ) 

...,  «se  encontraba  el  Sr.  Cándido  Zubillaga,  res- 
petable estanciero  de  ese  partido,  presenciando  el 
aparte  de  una  porción  de  ganado. »  (  La  Prensa  de 
14  de  mar 30  de  igoy ;  «Los  efectos  de  tina  centella  >>.) 

APEALAR.  V.  a.  Arg.  Pialar. 

Este  verbo  lo  empleó  Azara,  según  Gra- 
nada. 

APECHUGAR,  v.  n.  fig.  y  fam.  Aj^g.  Ha- 
cer frente  á  una  dificultad  ó  apuro,  para  aca- 
bar con  ella.  Ú.  t.  c.  a. 

V.  empleado  este  verbo  en  el  texto  de  Fi- 
garillo  inserto  en  el  art.  Calotear. 

APENAS  —  Apenas  si...  fr.  elíptica, 
condic.  y  dubitativa.  Arg.  Es  muy  usada  en 
nuestro  país.  —  Dice  don  Andrés  Bello  en 
su  Gram.  de  la  Leng.  Castell.:  «  Se  ha  intro- 
ducido recientemente,  tomada  de  la  lengua 
francesa,  la  frase  apenas  si,  que  se  en- 
cuentra con  bastante  frecuencia  en  las  obras 
de  Martínez  de  la  Rosa :  «  Apenas  si  se 
oía  el  confuso  rumor  de  los  pasos  ».  No  creo 
deba  desecharse,  porque  se  ajusta  bien  á  la 
significación  de  los  elementos  que  la  com- 
ponen, y  la  elipsis  que  la  acompaña  es  natu- 
ral y  expresiva :  si  se  oía,  era  apenas. » 

«Era»  (el  sitio  puesto  por  el  general  Urquiza  á 
Bs.  Aires)  «en  los  primeros  días  de  Noviembre  de 
1859,  y  en  la  plaza  sitiada  corría  el  rumor  de  un  pro- 


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ximo  ataque,  cuyo  éxito  apenas  si  era  dudoso.  » 
{Lttis  V.  Várela;  «¡Sursiiiii  corda!»;  septiembre 
ig  de  1888. ) 

<vNo  tiene  patria  aún,  hogar,  ni  calma, 
Y  apenas  si  en  sus  sendas  escabrosas 
Le  guía  un  vago  instinto  de  las  cosas. 
Especie  de  crepúsculo  del  alma!» 

(  Joaquín  Castellanos;  «  El  viaje  eterno  ». ) 

«...,  apenas  si  descubrimos  una  ciega  ignorancia 
3-  el  paso  de  una  voluntad  regida  por  las  inconscien- 
cias.» (La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  27  de  mar.  de 
1907 ;  primer  articulo. ) 

«  Por  esto,  pues,  hi-itoria,  idiomas,  costumbres,  todo 
ha  desaparecido,  y  apenas  si  quedan  algunas  confu- 
sas tradiciones  populares,»  ...  (  Memoria  del  Sr.  don 
Luis  Ve^a-Rey  y  Falcó  ;  Congreso  Literario  Hispa- 
no-Americano  ;  Madrid,  1893,  pág.  272. ) 

APENDICITIS.  s.  m.  Arg.  Inflamación 
del  apéndice.  Es  muy  usado  ya  entre  nos- 
otros, y  es  raro  que  no  figure  ni  en  el  dic- 
cionario de  la  Acad.,  ni  en  el  de  Roque 
Barcia. 

«Por  fin  el  telégrafo  nos  informa  que  la  enfermedad 
que  ha  postrado  al  soberano  es  una  peritiflitis  que, 
por  sus  manifestaciones  alarmantes,  ha  requerido 
una  intervención  quirúrgica.  —  La  peritiflitis  es  lo  que 
hoj',  salvo  mu3'  rara  excepción,  se  conoce  con  el  nom- 
bre de  apenaicitis :  la  inflamación  aislada  de  la  par- 
te del  intestino  grueso  denominado  «ciego»,  no  se 
produce  casi  nunca,  y  es,  por  regla  general,  la  infla- 
mación del  apéndice  lo  que  determina  el  cuadro  sinto- 
mático alarmante  y  repentino  que  ha  presentado  ayer 
el  rey  de  Inglaterra.»  (La  Nación  de  25  de  junio 
de  1902. ) 

APEÑUSCADOR,  RA.  adj.  Aj^g.  Que 
apeñusca,  tomado  este  verbo  en  la  acep.  de 
la  Acad.  y  en  la  nuestra.  Movimiento  ape- 
ñuscador.  —  Es  raro  que  la  Acad.  traiga 
apeñusca)'  {qu  su  Dice,  de  1899),  que  no 
figuraba  en  el  del-  84,  como  equivalente  de 
apañuscar,  y  no  incluya  apeñuscador, 
ra,  sino  solamente  apañtiscador,  ra.  En  la 
Arg.  es  muy  poco  usado  este  último.  (V. 
APEÑUSCAR  y  Peñusco.  ) 

APEÑUSCAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  apeñuscar  y  apeñicscarse,  en 
nuestra  acep  y  la  de  la  Acad.  (  V.  este 
verbo.) 

APEÑUSCAR.  V.  a.  Arg.  Juntar  ó  agru- 
par estrechamente  personas  ó  cosas.  Corres- 
ponde exactamente  á  la  voz  castell.  apiñar. 
Ú.  m.  c.  r.  —  La  R.  Acad.  trae  apañuscar 
ó  apeñuscar,  el  primero  como  fam.,  en  la 
acep.  de  «  Coger  y  apretar  entre  las  manos 
alguna  cosa,  ajándola  ».  En  la  Arg.  también 
se  usa  en  este  sentido  la  segunda  forma ;  la 
primera,  rarísima  vez.  (  V.  Peñusco  y  Api- 
ñuscar.  ) 

APERADO,  DA.  adj.  Arg.  Api.  á  la  ca- 
balgadura, y  va  precedido  generalmente  de 
los  adverbios  bieti,  mal,  etc.,  para  significar 
la  calidad  del  apero  que  se  le  pone  ó  lleva. 
También  se  aplica  al  jinete.  Va  bien,  mal  ó 
lujosamente  aperado.  —  La  R.  Acad.  no 
trae  este  adj.,  pero  sí  el  v.  a.  aperar  en  esta 


acep.  casi  completamente  desconocida  en 
nuestro  país :  «  Componer,  aderezar  ó  hacer 
carros  ó  galeras  y  aparejos  para  el  acarreo  y 
trajino  del  campo  ».  (V.  Apero.) 

n  Mariano  montaba  un  caballo  oscuro  de  su  predi- 
lección, aperado  con  sencillez.»  {Lucio  V.  Mansilla; 
Una  Escuks.  á  los  Indios  Ranqueles  ;  Bs.  Aires,  1870, 
t.  II,p.25.) 

«  Montando  en  ágiles  fletes  bien  lustrosos  y  apera- 
dos, llega  al  rancho  la  mozada  bullanguera  y  chaco- 
tona.  »  (  Daniel  D,  Albornos  ;  «  Aires  criollos  »  /  en 
Caras  y  Caretas  de  20  de  oct.  de  1906. ) 

APERCIBIR  V.  a.  Arg.  Advertir;  darse 
cuenta  de  una  cosa,  reparar  en  ella.  Ú.  t.  c.  r. 
—  ((Apercibir.  (De  a  y  percibir.)  a.  Pre- 
venir, disponer,  preparar  lo  necesario  para 
alguna  cosa.  Ú.  t.  c.  r.  j|  Amonestar,  adver- 
tir. II  For.  Requerir  el  juez  á  alguno,  conmi- 
nándole para  que  proceda  según  le  está  or- 
denado. »  (Dice.  Ac.J  En  la  Rep.  Arg.  tam- 
bién se  usa  en  estas  aceps.,  á  excepción  de 
la  primera.  —  (( Percibir.  (Del  lat.  percipe- 
re.)  a.  Recibir  una  cosa  y  entregarse  de  ella. 
Percibir  el  dinero,  la  renta.  ||  Recibir  por 
uno  de  los  sentidos  las  especies  ó  impresio- 
nes del  objeto.  |l  Comprender  ó  conocer  una 
cosa.  »  (Dice.  Ac.J  Es  muy  general  entre 
nosotros  confundir  estos  dos  verbos,  em- 
pleando apercibir  por  percibir,  como  se 
ve  en  estas  expresiones:  No  he  apercibido 
un  solo  centavo  de  lo  que  me  tocaba.  — 
« ...,  porque  todos  aperciben  con  claridad 
las  altas  consecuencias  del  hecho  ». 

«La  vida  se  pasa  sin  sentir.  —  >  Como  dice  la  sen- 
tencia árabe,  no  es  más  que  el  camino  de  la  muerte.— 
«(Cuando  menos  lo  esperábamos,  nos  sorprende  el 
invierno,  y  recién,  como  la  cigarra  imprevisora,  nos 
apercibimos  de  que  hemos  pasado  el  verano  can- 
tando, sin  pensar  en  nada.  »  {Lucio  V.  Marsilla;  Una 
Escürsión  á  los  Indios  Ranqueles  ;   carta  XLIV. ) 

«No  habíamos  andado  media  cuadra,  cuando  un 
grito  sofocado  de  Larrea  me  hizo  apercibir  que  me 
encontraba  literalmente  á  babuchas  de  Eyzaguirre, 
quien  á  su  vez  aplastaba  al  gordo,  que,  entre  gemi- 
dos, estaba  tendido  á  lo  largo,  sobre  algo  informe  que 
se  debatía  en  el  barro  y  que  un  ligero  examen  poste- 
rior reveló  ser  el  cuerpo  de  Larrea.»  (  Miguel  Cañé ; 
Juvenilia;  j5s.  Aires,  iQoi,p.  i5i.) 

«El  Poder  Ejecutivo  se  halla  apercibido  de  la  es- 
casa atención  que  se  presta  desde  hace  algún  tiempo 
á  la  enseñanza  de  las  materias  que  más  directa  rela- 
ción tienen  y  más  influencia  ejercen  en  la  formación 
del  espíritu  nacional,  V  ...  (9.°  considerando  del  de- 
creto de  Plan  de  Estudios  de  los  Colegios  Naciona- 
les y  Escuelas  Normales,  de  4  de  mar.  de  igo5.) 

«La  reserva  que  se  le  manifestó,  si  es  que  de  ella 
se  apercibió,  no  le  hizo  la  menor  impresión.»  (M- 
guel  Cañé :  Prosa  Ligera;  Bs.  Aires,  1903,  p.  168) 

«Un  agente  de  la  sección  12.*,  que  recorría  las  ca- 
lles confiadas  á  su  vigilancia,  dio  la  voz  de  alarma 
al  apercibirse  del  humo  y  llamas  que  salían  del 
negocio. »  {Diario  La  Razón,  de  Bs.  Aires,  de  i."  de 
oct.  de  1907;  secc.  «  Policía».) 

El  Dr.  Roque  Sáenz  Peña,  en  su  discurso  sobre  el 
Sollverein  Americano  pronunciado  en  la  Conferencia 
Internacional  de  Washington,  dice  en  el  tercer  pá- 
rrafo: ...,  «errores  deque  me  he  apercibido  con 
pesar»,... 

APEREÁ.  (Del  guar.  apereá,  según  Gran.) 
s.  m.  Arg.   Mamífero  roedor,  de  menos  de 


30 


API 


APO 


un  pie  de  largo,  del  color  de  la  rata  y  seme- 
jante á  ella,  pero  sin  cola. 

APERITAL,  s.  m.  Ar£:  Bebida  amarga 
y  aperitiva,  que  se  toma  regularmente  con 
soda,  antes  de  comer. 

APERO,  s.  m.  Ar£:  Recado  de  montar  á 
caballo  que  usan  nuestros  paisanos  ú  hom- 
bres de  campo.  1|  Arg:  Arreos  de  montar, 
propios  de  ellos,  y  que  comprenden  las  jer- 
gas abajeras,  las  caronillas,  la  carona,  el 
recado,  ó  basto,  el  pellón  y  el  sobrepellÓ7i  ó 
sobrepuesto.  —  ((  Apero.  ( De  aperar.)  m. 
Conjunto  de  instrumentos  y  demás  cosas  ne- 
cesarias para  la  labranza.  |i  Por  ext.  conjun- 
to de  instrumentos  y  herramientas  de  otro 
cualquier  oficio.  Ú.  m.  en  pl.  »  —  «  Apero. 
(Del  vasc.  abere,  ganado.)  m.  Majada,  pri- 
mera acep.  II  ant.  Rebaño  ó  hato  de  gana- 
do. »  Estos  dos  artículos  son  del  Dice,  de  la 
Real  Acad.  En  ninguna  de  estas  aceps.  corre 
la  voz  apero  en  la  Rep.  Arg. 

<<Encima  de  esto  va  el  <^  apero»  propiamente  dicho, 
hoy  hechos  por  el  modelo  de  don  Domingro  Colina  y 
con  bastos  de  sauce.  El  que  puede  lo  hace  chapear.» 
(  Sr.  Samuel  A.  Lafone  Quevedo;  Tesoro  de  Cata- 
MARQUE.*sisMos;  aví.  Recado  ó  Montura.  ) 

«....;  pensé  en  Medea,  en  Atalanta,  pensé  en  los 
jefes  de  caballería  que  regaban  el  camino  de  \s.  reti- 
rada con  las  prendas  de  su  apero.  (  Miguel  Cañé ; ]v- 
vENiLiA  ;  Bs.  Aires,  1901,  p.  135.) 

«Criollos  viejos  de  alpargatas  y  descalzos,  cuyo 
apero  integro  no  alcanzaría  el  valor  de  un  peso.  Sus 
recaditos  tenían  por  matras  pedazos  de  bolsas  vie- 
jas, y  por  estribo  sólo  del  lado  de  montar  una  sogui- 
ta  de  cuero  crudo  con  un  nudo  para  meter  los  dedos 
áe.\  pie,.. .t>  (Ricardo  Ho^g ;  Una  Tropilla  de  mistu- 
raos, p.  14. ) 

Esta  voz  la  emplea  don  Juan  B.  Selva:  véase  el 
texto  en  el  art.  Mancarrón. 

«Su  caballo,  un  lordillopequefio,  fornido,  ágil,  lucía 
un  vistoso  apero  plateado  que  había  sido  objeto  de 
admiración  para  Donato,  hasta  que  vló  el  portentoso 
«herrajes  de  Segundo  Rodríguez,  el  coloso  que  murió 
gloriosamente  en  la  acción  del  Sauce.»  {Javier  de 
Viana ;«  Entre  piír puro st;  en  el  Suplemento  Ilus- 
trado de  La  Nación  de  Bs.  Aires  de  15  de  mar.  de 
1906;  primera  pdg.) 

«Consistía»  (el  regalo)  «en  doscientas  yeguas,  cin- 
cuenta vacas  y  diez  toros  de  un  pelo,  dos  tropillas  de 
overos  negros  con  madrinas  oscuras,  un  apero  com- 
pleto con  muchas  prendas  de  plata,  »...  {Lucio  V.  Man- 
silla;  Una  Escurs.  .\  los  Indios  Ranqueles  ;  Bs.  Aires 
1870,  t.  II,  pdg.  8.) 

API.  s.  m.  Arg.  Mazamorra.  En  Cata- 
marca,  Santiago  y  la  Rioja,  es  muy  general 
el  uso  de  este  nombre.  En  Catamarca,  s^giin 
el  Sr.  Lafone  Quevedo,  hay  «  api  de  maíz, 
de  trigo,  de  arroz  ». 

APILONAR.  V.  a.  Arg.  Hacer  pilas  gran 
des,  pilones. 

..., «se  encuentra  en  la  última  sesión  ordinaria  y 
apllona  todo  hasta  el  año  entrante,»  ...  (La  Prensa 
de  Bs.  Aires,  de  1.°  de  oct.  de  1907;  secc.  'Actua- 
lidad •>.) 

APIÑUSCADOR,  RA.  adj.  Arg.  Ape- 
ñuscador.  (Véase.)  Ú.  solamente  por  la 
gente  inculta.    ■ 

APIÑ  use  AMIENTO,  s.  m.  Arg.  Ape- 


ñuscamiento.  Muy  usada  entre  la  gente 
rústica. 

APIÑUSCAR.  V.  a.  Arg.  Apeñuscar. 
Ú.  t.  c.  r.  Voz  corriente  entre  nuestros  cam- 
pesinos y  gente  del  pueblo,  ¿Derívase  átpi- 
ñusco?  CV\  PiÑusco. )  Tal  vez  del  lat.  ap- 
pingere,  añadir,  juntar,  ó  del  nombre  caste- 
llano pina. 

APLASTAR.  V.  a.  Arg.  Cansar,  acobar- 
dar un  animal  de  mañera  que  se  quede 
plantado  y  no  dé  un  paso  más.  Ú.  m.  c.  r. 

«Las  cabalgaduras  se  habían  aplastado  algo 
con  la  legua  y  media  de  guadal  —Aplastarse,  e< 
un  término  del  país,  que  vale  más  que  fatigarse  y 
menos  que  cansarse,  cuando  se  quiere  expresar  el  es- 
tado de  un  caballo  V  (Lucio  V.  Mansílla  ;  Una  Escuk- 
siÓN  Á  LOS  Lndios  Ranqueli-s  ;  B.  Aires,  1870,  t.  I,  pá- 
gina 85. )  —  «  Oh  !  conlestó  el  paisano,  echándole  una 
mirada  de  compasión  al  caballo  de  su  interlocutor  ; 
es  que  si  lo  sigue  apurando  al  iñancarrón,  ahoritano 
más  se  le  va  á  aplastar.»  [Obra  citada,  t.  II,  pá- 
gina 395. ) 

APLICACIONES,  s.  f.  pl.  Arg.  Encajes 
ó  telas  bordadas  que,  cosidos  en  ciertas 
prendas  del  vestido  de  las  mujeres,  y  aun  en 
los  cortes  de  las  basquinas  ó  sayas  (polle- 
ras), sirven  de  adorno,  y  son  como  adhe- 
rencias ó  labores  del  género  á  que  se  aplican. 

APOCHONGADO,  DA.  p.  p.  del  v,  apo- 
chongarse. Arg.  Ú.  mucho  como  adj. 

APOCHONGAMJENTO.  s.  m.  Arg.  Ami 
lanamiento,  apocamiento,  falta  de  ánimo  y 
de  disposición  para  obrar  en  cualquier  sen- 
tido. 

APOCHONGARSE,  v.  r.  Arg.  Amila- 
narse, entristecerse,  apocarse,  faltarle  á  uno 
el  ánimo  ó  la  disposición  de  hacer  cualquier 
cosa. 

APORREAR.  V.  a.  Arg.  Tratar  mal  auno, 
trayéndolo  con  violencia  y  golpes  de  una 
parte  á  otra.  |¡  fig.  y  fam.  Arg.  Apretar  á  uno 
en  la  disputa  ó  en  la  pendencia,  trayéndole 
á  mal  traer,  sin  dejarle  arbitrio  para  la  res- 
puesta ó  la  satisfacción.  —  La  R.  Acad.  trae 
zamarrear  en  estas  aceps. ;  sólo  en  la  se- 
gunda lo  empleamos  nosotros.  —  « Apo- 
rrear, a.  Golpear  con  porra  ó  palo,  ó  dar 
de  palos  ó  porrazos.  Ú.  t.  c.  r.  ||  r.  fig.  Ata- 
rearse con  suma  fatiga  y  aplicación.  »  (Dice. 
Acad.)  Sólo  en  la  primera  acep.  corre  en 
la  Arg. 

APORTAR.  V.  a.  Arg.  Tratándose  de  una 
obra,  estudio  ó  empresa,  llevar  uno  á  ella  su 
concurso  material  ó  moral.  —  El  Dice,  de  la 
R.  Acad.  separa  en  dos  artículos  este  verbo, 
por  su  distinta  derivación,  una  de  la  voz 
castellana  «  puerto  »,  y  otra  «  del  lat.  appor- 
tare ;  de  ad,  á,  y  portare,  llevar  ».  Estas  son 
las  aceps.  en  el  segundo  artículo :  «  Causar, 
ocasionar.  ||  For.  Llevar  cada  cual  la  parte 


APU 


AQU 


31 


que  le  corresponde  á  la  sociedad  de  que  es 
miembro,  y  más  comúnmente,  llevar  bienes 
el  marido  ó  la  mujer  á  la  sociedad  conyugal». 
Muy  usado  entre  nosotros  en  la  segunda 
acep  ;  en  la  primera,  en  rarísimos  casos. 

«Sobre  «Divorcio»  versa  la  tesis  del  Dr.  Alfredo 
E.  Hudson.  Aunque  breve,  es  un  trabajo  muy  subs- 
tancioso que  aporta  buenos  elementos  al  estudio  de 
la  cuestión.»  {  Diario  La  Nación,  ác  Bs.  Aires, de  25 
de  iiovbrc.  de  1902;  sección  «  Bibliografía  ». ) 

APRENDER.  —  Es  uso  general  entre  la 
gente  sin  educación,  en  la  Arg.,  decir: 
apriendo,  apriendes,  etc.  Véase  cómo 
debe  conjugarse  este  verbo,  en  el  art.  Cele- 
brar. 

APRENSIÓN,  s  f.  Ar£:  Prevención,  con- 
cepto desfavorable  que  se  tiene  de  una  per 
sona  ó  cosa,  particularmente  si  es  infundado 
Le  has  tomado  aprensión  á  Fulano.  — 
En  las  aceps.  (jue  le  da  la  Acad.,  lo  usamos 
también  nosotros. 

APRETADERA,  s.  f  Arg.  Aprieta- 
papel. 

«...  en  aquel  ancho  escritorio-ministro  ya  no  se  es- 
cribía un  solo  alegato,  ni  reposaba  un  solo  pliego  de 
papel  sellado  bajo  las  apretaderas  de  cristal,  pris- 
máticas, que  ahora  servían  para  impedir  que  se  vola- 
sen los  muchos  diarios...  ■»  ( Julián  Martel;  La  Bolsa  ; 
Bs.  Aires,  1905,  p.  39. ) 

APRETAPAPEL.  s.  m.  Arg.  Aprieta- 
pel.  C  V.  Apretar  ) 

APRETAR.  --  Véase  su  uso  en  la  Arg  , 
en  el  art.  Cimentar. 

«En  cuanto  Echagüe  le  apreté  las  clavijas,  va  á 
marcar  el  paso  hasta  dormido.»  (La  Opinión,  de  Santa 
Fe,  de  4  defebr.  de  1909 ;  .  El  día  político  •■>. ) 

APRIETAPAPEL.   s.  m.  Arg.  En  caste 
llano,   «  pisapapeles  »,  que  no  usamos  nos- 
otros. 

APROVISIONADO,  DA.  adj.  Arg.  Pro 
visto  de  los  mantenimientos  necesarios. 

APUNTAR,  v.  n.  fig.  y  fam.  Arg.  Seguido 
de  la  preposición  para  y  un  nombre  que  in- 
dique un  punto,  sitio  ó  lugar,  significa  em- 
prender uno  la  marcha  con  dirección  á  él. 
Apuntar  para  sus  pagos,  para  la  casa  de 
sus  simpatías. 

APUNTE.  —  Llevar  á  uno  el  apunte, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Hacer  caso  la  dama  del 
galán,  y  viceversa ;  corresponder  á  sus  de- 
mostraciones de  afecto.  |]  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Mostrar  estimación  una  persona  á  otra,  usar 
de  atenciones  con  ella. — Ú.  m.  c.  en  sentido 
negativo,  en  las  dos  aceps. 

<'  El  ingeniero  Emilio  Mitre  desde  una  platea  delan- 
tera hace  geroglílicos  con  su  bastón  apuntando  en 
vano  hacia  el  presidente  Latorre,  quien,  sea  porque 
no  lo  ve  ó  porque  no  entiende  la  telegrafía  sin  hilos, 
no  le  lleva  el  apunte  al  semáforo...»  (Diario  La 
Opinión,  de  Bs.  Aires,  de  21  de  nov.  de  1903 ;  *  Los 
notables  republicanos  ». ) 

«Él  debía  ser  eternamente  un  zonzo  y  allí  estaba  el 
secreto  de  su  empecinada  mala  suerte.  ¡Ni  aquella 


arrastrada  le  llevaba  el  apunte ! »  ( Javier  de  Via- 
na  ;  «Miseria'....»;  en  Caras  y  Caretas,  n.°  370.) 

«Yo  me  voy  de  tu  lao  ;  pero  si  llego  á  saber  que  el 
botellero  denira  á  llevarte  el  apunte,  vengo  un  día 
V  ni  aunque  me  den  de  baja...»  (Cuentos  de  Fray 
Mocho,  1906 ;  «  Tierna  despedida» ;  palabras  de  un 
agente  de  policía. ) 

Esta  frase  está  empleada  en  el  pasaje  de 
«  La  Argentina  »  que  hemos  insertado  en  él 
art.  Boycot. 

APUÑALEAR,  v.  a.  Arg.  Apuñalar,  se- 
gún la  R.  Acad.,  inusitado  en  la  Rep.  Arg. 

«El  Sr.  Saldías,  en  su  panegírico  de  Rosas,  lo  acep- 
ta» (al  hecho  de  haber  éste  remitido  al  gobernador 
López,  de  Santa  Fe,  el  itinerario  que  debía  seguir 
Quiroga),  «explicándolo  como  una  circular  que  se 
había  dirigido  á  todos  los  gobiernos  del  tránsito.  No 
disputaremos  la  forma  ;  pero  el  hecho  es  que  los  ase- 
sinos recibieron  de  Rosas  mismo,  postea  á  posta,  el 
trayecto  en  que  podían  detener  y  apuñalear  á  Qui- 
roga. »  (  Dr.  Vicente  F.  Lopes  ;  Manual  de  la  Hist. 
Arg.  ;  lección  LII. ) 

«En  la  Boca  los  huelguistas  apuñalearon  dos  ca- 
ballos de  carro  de  la  casa  Drysdale  »  (Corresp.  telegr. 
de  Bs.  Aires,  en  el  diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de 
22  de  nov.  de  1902. ) 

«Un  republicano  de  Suiza  criticó  á  Lincoln,  y  á  la 
República  Americana,  sea  por  emulación,  ó  por  el 
simple  deseo  de  usar  de  su  derecho  de  crítica  ;  y  don 
Héctor,  que  sólo  conoce  el  derecho  de  aplaudir,  pues 
su  liberalismo  no  distingue  entre  el  crimen  de  apuña- 
lear y  el  de  criticar,  se  levantó  exaltado  contra  el 
profano  criticón ,  y  le  dijo  :  —  Soy  americano,  es  decir, 
soy  compatriota  de  Lincoln;  es  decir,  soy  la  repúbli- 
ca, soy  la  parte  ofendida!»  {«Várela» ;  en  Escritos 
POSTUMOS  DE  J.  B.  Alberdi,  t.  XIII,  1900,  páginas 
77  y  78.) 

APUÑAR.  V.  a.  Arg  Sobar  la  masa  con 
los  puños  para  que  se  ablande.  En  castell., 
heñir,  voz  desconocida  en  la  Rep.  Arg.  — 
La  Acad.  trae  apuñar  en  estas  aceps..  en 
las  que  lo  usamos  también  nosotros:  «a. 
Asir  ó  coger  algo  con  la  mano,  cerrándola. 
II  n.  Apretar  la  mano  para  que  no  se  caiga 
lo  que  se  lleva  en  ella.  » 

AQUEL,  AQUELLA,  AQUELLOS, 
AQUELLAS,  pron.  dem.  Arg.  Precedido 
del  nombre,  denota  lo  que  ese  en  construc- 
ción idéntica. 

«La  noche  en  que  Garay  venció  á  los  indios 
En  aquel  llano  que  se  ve  á  lo  lejos. 
Vi  muchas  de  esas  sombras 
Que  cruzaban  gimiendo  entre  los  muertos. 
La  flor  y  nata  de  indio>  y  caciques 
Cayó  en  el  lance  aquel.  ¡  Si  los  espectros 
No  se  hubieran  entonces  presentado. 
No  sé  cuándo  lo  hicieran,  voto  al  cielo!» 
{Juan  Zorilla  de  San  Martín;  poema  Tabaré; 
ed.  de  1905,  pág.  98. ) 

<(Un  alarido  inmenso,  pavoroso 

En  los  aires  revienta  ; 
Nadie  á  fauces  humanas  esos  gritos, 
A  escucharlos  de  noche,  atribuyera. 
Un  águila  tranquila,  que  pasaba 

Sobre  la  selva  aquella 
El  vuelo  aceleró,  cambió  de  rumbo, 
Y  se  perdió  en  la  soledad  inmensa.» 

(  Autor  y  obra  citada,  pág.  154. ) 

AQUERENCIADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que 
aquereueia.  (  V.  Aquerenciar.  ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  Yo- 
fruá  inserto  en  el  art.  Conchabo. 


32 


ARE 


ARG 


AQUERENCIAR.  v.  a.  Arg.  Hacer  to- 
mar querencia  á  un  lugar.  Dícese  principal- 
mente de  los  animales.  Ú.  m.  c.  r.  —  La  R. 
Acad.  lo  trae  solamente  como  reflexivo.  (V. 
Aquerenciador.  ) 

AQUILATAR.  (De  quilate.)  v.  a.  Ai^g. 
Acrisolar,  purificar.  Ú.  t.  c.  r. 

«  En  sus  calidades  y  defectos  se  aquilataban  cla- 
ramente los  elementos  étnicos,  constitutivos  de  su  es- 
píritu: tenía  la  energía  desbordante  y  ejecutiva,  el 
pensamiento  vivo  y  coloreado  de  los  fundadores  de 
dinastías  y  repúblicas  del  Renacimiento  italiano.» 
{Lucas  Ayayragaray ;  «  Tributo  —  Carlos  Pellegri- 
ni  —  Esboso  de  su  psicología  »  ;  ert  La  Nación  de  18 
dejul.  de  1906.) 

AQUISQUINADO,  DA.  p.  p.  del  v.  aquis- 
quinar  ó  aquisquinarse.  Arg.  ||  adj.  Arg. 
Dícese  de  la  persona  ó  animal  que  tiene  el 
vientre  estreñido  ó  sin  poder  evacuar. 

AQUISQUINAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Ac- 
ción y  efecto  de  aquisquinar  ó  aquisqui- 
7iarse. 

AQUISQUINAR.  v,  a.  Arg.  Estreñir; 
poner  el  vientre  en  estado  de  no  poder  eva- 
cuar. Ú.  m.  c.  r. 

ARACA  (DE),  expr.  fam.  (Arg.)  que 
indica  oposición  ó  contradicción,  signifi- 
cando que  no  sucederá  lo  que  acaba  de  de- 
cirse. 

ÁRBOL.  —  Árbol  de  frutilla.  Arg. 
Árbol  de  la  familia  de  las  ericáceas. 

ÁRBOL.  —  Árbol  de  leche.  Arg. 
( prov.  Entrerríos . )  Lecherón.  {  V.  este 
nombre. ) 

ÁRBOL  —  Árbol  de  melón.  Arg. 
Papayo.  (  V.  este  nombre.) 

ARCA.  s.  m.  Arg.  (prov.  Tuc.)  Visco. 
(  V.  ViscoTEjí'  Visco.) 

ARCHIVAR  V.  a.  fig.  y  fam.  Arg.  No 
contestar  á  uno  el  saludo  que  ha  hecho.  Han 
archivado  tu  saludo,  ó  te  han  archi- 
vado. 

ARDIDOSO,  SA.  adj.  Arg.  (provs.  del 
centro.)  Mañoso,  astuto,  sagaz.  —  La  Acad. 
lo  da  como  ant. 

«¿Quién  conoce  en  Bs.  Aires  y  en  todo  el  Litoral  las 
voces  aguaitar,  ardidoso,  taita,  cayana,  guagua, 
guampas,  patay,  añapa,  chapeca,  pericote  y  tuntas 
otras  de  igual  estirpe  que  por  las  provincias  cuyanas 
son  corrientes  entre  la  plebe,  y  que  llegan  á  veces 
hasta  la  gente  más  culta?»  Cjuan  B.  Selva;  El 
Castell.  en  Amér.  ;  La  Plata,  19C6,  p.  34.) 

ARDIENTÍSIMO,  MA.  adj.  superl.  de 
ardiente.   Arg.   La  Ácad.  trae  ardentísimo. 

ARDILOSO,  SA.  (De  ardid.)  adj.  Arg. 
(provs.  centrales.)  Ardidoso.  (Véase.) 

ARENGUISTA.  s.  m.  Aj^g.  El  que  está 
habituado  á  pronunciar  arengas  y  tiene  ver- 
ba y  facilidad  para  este  género  de  trabajos. 
Ú.  t.  c.  adj. 


«  Sacado  »  ( el  general  Mitre )  «  de  la  vida  militar,  es 
asimismo  sorprendente  su  acción  en  la  vida  civil,  lo 
mismo  desde  la  más  alta  magistratura  del  país  que  en 
su  actuación  de  simple  ciudadano  ;  lo  mismo  que  como 
legislador  y  académico,  como  historiador  y  poeta, 
como  tribuno  popular  y  areng:nlsta,»...  {José  M 
Niño;  Mitre  ;  Bs.  Aires,  i906,  t.  I,  pág.  12. ) 

ARENILLERO,  s.  m.  Arg.  Vaso  en  que 
se  tiene  la  arenilla  para  enjugar  lo  escrito.  En 
castellano,  autorizado  por  la  Acad.,  salvade- 
ra; sin  uso  en  la  Arg.  También  corre  en  Ve- 
nezuela, según  don  Baldomero  Rivodó. 
(Voces  Nuevas  en  la  Lengua  Caste- 
llana.) 

ARESTÍN,  s.  m.  Arg.  Erupción  de  la 
piel,  tenaz  y  molesta,  que  suele  aquejar  á  los 
niños  y  á  los  animales.  En  Chileno,  según  el 
Sr.  Samuel  A  Lafone  Quevedo,  arestín 
significa  «rascarse  los  cabellos».  —  La  se- 
gunda acepción  que  da  la  R.  Acad.  á  e^ta 
voz  es:  «  Veter.  Excoriación  que  padecen 
las  caballerías  en  las  cuartillas  de  pies  y  ma- 
nos, con  picazón  molesta  ». 

ARFIL.  s.  m.  Arg.  Alfil,  voz  corriente 
también  en  la  Arg. 

ARGENTINISMO,  s.  m.  Arg.  Palabra, 
frase  ó  modismo  propio  del  lenguaje  de  los 
argentinos. 

ARGENTINIZAR.  v.  a.  Arg.  Adaptar 
una  cosa  á  la  índole,  carácter,  costumbres  y 
necesidades  de  la  República  Argentina,  jj 
Arg.  Hacer  tomai  á  uno  las  costumbres  ar- 
gentinas. Ú.  t.  c.  r. 

<<Argrontlnlzar  la  enseñanza,  imprimiéndole  carác- 
ter nacional.»  (La  Nación  de  15  de  mayo  de  1906; 
«.Actualidad  docente  —  La  conferencia  de  ayer».)— 
« Argrentlnizada  la  educación,  sería  necesario  estu- 
diarla, definirla  y  realizarla,  desde  el  punto  de  vista 
regional. »  {Diario  y  lugar  citados. ) 

ARGOLLA.  —  Allá  por  la  argolla  del 
lazo.  fr.  fig.  y  fam.  (Arg.)  que,  aludiendo  á 
la  argolla  de  hierro  que  tiene  en  uno  de  sus 
extremos  el  lazo  de  enlazar,  denota  lo  dis- 
tante que  está  uno  de  ser  pariente  de  otro,  ó 
la  lejanía  del  parentesco  de  ambos.  —  ^  Y  es 
parienta  esa  niña,  de  Julio)  —  Allá  por  la 
argolla  del  lazo.  Ú  entre  la  gente  del 
campo  También  se  dice :  Ser  pariente  por 
lo  Cuevas. 

ARGOT.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg.  Jerga, 
jerigonza  ó  modo  particular  de  comunicarse 
entre  sí  que  usan  los  ladrones.  Más  común- 
mente se  dice  lunfardo.  En  España,  germa- 
nia,  caló;  en  Francia,  argot;  en  Italia,  gergo. 

«Para  emplear  la  f;liz  expresión  de  un  autor,  el 
argrot  es  una  simple  «excrecencia»  del  idioma  ordina- 
rio de  que  deriva.  La  mayor  parte  del  diccionario  de 
la  lengua  matriz,  diremos  así,— sobre  todo  en  lo  que 
respecta  á  ciertas  partes  de  la  oración,  los  artículos, 
las  preposiciones,  las  interjecciones,  las  conjunciones 
—se  conserva  sin  alteración  en  el  arg^ot.  Otro  tanto 
sucede  con  el  tipo  sintáctico,  con  las  asonancias  ge- 
nerales, con  los  modos  de  derivación  de  los  vocablos, 
con  la  pronunciación,  en  una  palabra,  con  todos  aque- 


ARO 


ARRE 


33 


líos  elementos  que  forman  la  índole  }•  que  dan  la  fiso- 
nomía de  la  lengua.  Las  raodiñcaciones  del  argrot  re- 
caen así  sobre  una  parte  relativamente  insignificante 
del  idioma  ordinario,  consistiendo  en  la  sustitución  de 
alg'unos  sustantivos,  adjetivos ,  verbos,  adverbios  y 
participios  por  otros  nuevos,  inventados  con  arreglo 
á  ciertas  leyes  que  estudiaremos  en  seguida,  y  en  la 
adopción  de  algunas  palabras,  locuciones  y  modismos 
originales.»  (,  Antonio  Dellepiatie ;  El  Idioma  del  de- 
lito ;  Bs.  Aires,  1894,  pdgs.  20  y  21 .) 

ARISCO,  CA.  adj.  Ar^-.  Dícese  del  ani- 
mal que  no  se  deja  pillar  fácilmente,  ó  que, 
una  vez  pillado,  quiere  disparar.  ||  fig.  y  fam. 
Ar£:  Api.  á  la  persona  retraída,  que  huye  de 
la  gente.  Ú.  t.  c.  s.  —  ((Arisco,  ca.  (Del la- 
tín y>r«.y.^  adj.  Áspero,  intratable.  Dícese  de 
las  personas  y  de  los  animales. »  (Acaci.) 

ARÍSTIDES.  s.  m.  pr.  A7^g.  Aristides.  Es 
muy  común  hacer  esdrújula  esta  voz  llana. 

ARMADA,  s.  f.  Arg-.  Disposición  de  la 
})unta  del  lazo  al  tiempo  de  arrojarlo  al  ani- 
mal. 

ARMADURA,  s.  f.  Arg-.  Acción  y  efecto 
de  armar  ó  preparar  el  lazo  para  enlazar. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  La 
Opinión  transcrito  en  el  art.  Curialesco. 

ARMAR.  V.  n.  Arg.  Tratándose  de  pren- 
das de  vestir,  particularmente  las  que  han  de 
ir  ajustadas  al  cuerpo,  sentar,  venir  bien. 
Esta  levita  le  arma,  ó  le  arma  muy  bien. 
—  Entre  las  muchas  aceps.  que  da  á  este 
verbo  la  R  Acad.,  figura  esta,  que  tal  como 
está  definida,  no  se  conforma  con  la  aplica- 
ción y  uso  que  hacemos  de  él  en  la  Repú- 
blica Argentina:  «Cuadrar  ó  convenir  una 
cosa  á  alguno  sentarle  bien,  acomodarse  á 
su  genio  ó  dictamen  » . 

ARMAS.  —  De  armas  llevar,  expr.  fig. 
y  fam.  Arg.  Api.  á  la  persona  que  no  teme 
los  lances  difíciles,  aun  cuando  hayan  de  re- 
solverse por  las  armas.  ||  expr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Por  ext.,  ú  t.  para  significar  que  una 
persona,  particularmente  si  es  mujer,  sabe 
campear  por  sus  respetos  y  defender  viril- 
mente y  con  entereza  sus  derechos. 

ARMÓNIUM.  s.  m.  Arg.  Armonio.  Ór- 
gano pequeño,  con  la  figura  exterior  del  pia- 
no y  al  cual  se  da  el  aire  por  medio  de  un 
fuelle  que  se  mueve  con  los  pies.  Ú.  las  dos 
formas,  como  también  harmóninm  y  har- 
monio. 

ARO.  s.  m.  Arg.  Adorno  de  metal,  de 
forma  circular,  que  llevan  las  mujeres  pen- 
diente de  la  parte  inferior  de  la3  orejas,  ho- 
radadas para  este  fin.  También  usan  tal  ador- 
no en  Europa  algunos  hombre»,  y  en  otras 
partes  del  mundo  los  de  ciertas  razas  salva- 
jes. Corresponde  esta  definición  á  la  de 
arillo  y  arete  que  da  la  Acad.  Arete  no 
corre  en  la  Arg. ;  arillo  es  voz  casi  extinta 


ya.  Los  hay  también,  con  el  mismo  nombre 
de  aro,  de  forma  combada  y  con  piedras 
preciosas. 

ARQUÍMEDES.  s.  m.  pr.  Arg.  Arquime- 
des.  Los  argentinos  hacemos  esdrújula  esta 
voz  llana. 

ARREADA,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efecto  de 
arrear,  particularmente  si  esta  acción  es  fur- 
tiva y  violenta  por  tratarse  de  animales 
ajenos. 

ARREADOR,  s.  m.  Arg.  Látigo  que  usan 
los  troperos,  carreros,  arrieros,  etc.,  y  que 
consiste  en  un  cabo  (le  palo,  generalmente 
tosco,  de  cincuenta  centímetros  á  un  metro 
de  largo,  poco  más  ó  menos,  al  cual  va  ase- 
gurada una  argolla  por  medio  de  un  ojal  de 
tiento,  y  á  ella  un  lazo  trenzado,  con  una 
gnasquita  en  la  punta,  cuyo  largo  varía  en- 
tre uno  y  medio  y  dos  metros.  Hay  arrea- 
dores cuyo  cabo  es  de  fierro  ó  verga  de 
toro,  y  otros,  hasta  de  plata,  —  enchapados, 
se  entiende,  con  este  metal. 

«Vino  éste  por  detrás,  y  le  dejó  la  marca  de  un  respe- 
table arreador,  pero  nada  ..  El  lobuno  carecía  de  sen- 
sibilidad.» {Carlos  A.  Estrada;  a  Al  Cuartel  Quinto».) 

D.  Juan  B.  Selva  emplea  esta  voz:  véase  el 
texto  en  el  art.  Mancarrón  de  este  Diccio- 
nario. 

*Se  fué  el  marchante  y  con  él  se  ha  ido  una  nota 
típica  de  Buenos  Aires  y  también  el  arreador  usado 
como  cetro ;  1 1  boina  terciada  sobre  la  oreja  ;  el  chiri- 
pá de  grano  de  oro  cayendo  apenas  sobre  la  bota  de 
becerro  chueca  y  embarrada;  el  tirador,  que  era  una  es- 
pecie de  cafarnaun  en  que  se  hallaban  botones  deser- 
tores, cartas  de  mucamas  aventureras  que  comenza- 
ban con  el  invariable  «cerido,  marchante  digaraé  ci  es 
sierto  que  me  dará  el  haniyito  ci  le  doy  el  veso»,... 
(  Tose  S.  Alvares;  «  El  lecheroy>,  en  Cuentos  de  Fray 
Mocho;  1906,  p.  2.) 

ARREGLAR,  v.  a.  Arg.  Componer, 
nuestra  acep.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Corregir, 
reprender. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  del  ge- 
nerar Mansilla  que  hemos  insertado  en  el 
artículo  Componer. 

ARRELINGARSE,  v.  r.  Arg.  (pr.  Tuc.) 
Resolverse. 

ARRELLENARSE  {T>q  a  y  relleno.  )  v. 
r.  Arg.  Ensancharse  y  extenderse  en  el 
asiento  con  toda  comociidad  y  regalo.  ||  fig. 
Arg.  Vivir  uno  en  su  empleo  con  gusto  y 
sin  ánimo  de  dejarle.  —  Corresponde  exacta- 
mente en  sus  dos  aceps.  á  arrellanarse  (  «  de 
a  y  rellano »),  autorizado  por  la  Acad.  y 
usado  también  en  la  Rep.  Arg.  por  la  gente 
culta . 

También  parece  usarse  en  Bolivia: 

«Un  diputado  pelma  y  bobarrón 
Que  muy  arrellenado  en  su  sillón. 
Ño  sepa  formular  una  moción 
Ó  se  duerma  durante  la  sesión.» 

{Manuel  José  Cortés,  boliviano; «Las  elecciones».] 


ARRÍ 


ARRO 


No  faltan,  empero,  quienes  emplean  la  voz 
castellana  autorizada  por  la  Acad. : 

«Acercáronse  las  siUas,  encendie'ronse  cigarriUos, 
arrellanáronse  en  las  butacas  los  más  perezosos  con 
la  natural  curiosidad  de  oir  la  defensa  de  lo  que  no  la 
tenia. .»  (J  Antolínes;  «  Un  hombre  bien  educado»; 
en  p  B  T,  semanario  de  Bs.  Aires,  de  19  de  mayo  de 
1906,  p.  41.) 

ARRENDAR.  —  V.  su  uso  en  la  Arg.,  en 
el  art.  Cimentar. 

ARREO,  s.  m.  Arg.  Conjunto  de  anima- 
les que  se  llevan  arreando  de  una  parte  á 
otra. 

«Todo  individuo  que  tuviere  bebidas  á  balde  está 
obligado  á  permitir  que  el  transeúnte  saque  el  agua 
necesaria  para  sus  arreos,  no  pudiendo  cobrar  más 
de  dos  centavos  por  cabeza  de  ganado  mayor,  y  me- 
dio centavo  por  ganado  menor. »  (Art.  138  del  Código 
RuR.  DE  LA  Prov.  DE  CÓRD.;  13  dicbre.  de  188S.) 

«  Van  treinta  y  más  años  que  empecé  á  luchar  con- 
tra los  mil  obstáculos  que  á  sus  primeros  pobladores 
opone  todo  desierto:  he  peleado  con  los  indios  arries- 
gando mi  vida;  he  pasado  á  caballo  las  noches  lar- 
gas, frías  ó  tormentosas  de  ronda,  y  de  arreo v... 
(  Yofruá;  «Los  milagros  de  la  Argentina  —  Un  anar- 
quista empedernido»;  en  La  Nación  de  5  de  junio  de 
1906). 

ARREPANTINGARSE.  v.  r.  Arg.  Arre- 
llanarse en  el  asiento,  y  extenderse  para  ma- 
yor comodidad.  Es  la  definición  que  da  la 
Academia  de  los  verbos  repantigarse  y  re- 
panchigarse, únicas  formas  autorizadas  por 
ella,  pero  muy  poco  usadas  en  la  Reptíblica 
Argentina,  particularmente  la  segunda. 

ARREVESADO,  DA.  adj.  Arg.  Difíci', 
enredado,  obscuro  ó  que  con  dificultad  se 
puede  entender.  Revesado,  según  la  Acade- 
mia; su  uso,  muy  raro  en  la  Rep.  Arg.  Len- 
gua arrevesada ;  persona  arrevesada 
para  hablar.  Api.  á  persona,  ú.  t.  c.  s.  —  La 
voz  revesado  no  corre  en  la  Arg.  en  esta 
otra  acep.  que  le  da  la  Acad.  (tampoco 
arrevesado  ) :  « travieso,  revoltoso,  in- 
dócil ». 

ARREVESAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Ca- 
lidad de  arrevesado. 

ARRIA,  s.  f.  Arg.  Muchedumbre  de  acé- 
milas que  van  ó  siguen  unas  tras  de  otras, 
particularmente  en  el  trajín  por  caminos 
montañosos.  —  «  Arria.  ( De  arre. )  i.  Re- 
cua.»  (Dice.  Ac. )  Estas  son  las  aceps.  de 
recua  según  la  Acad. :  «  Conjunto  de  ani- 
males de  carga,  que  sirve  para  trajinar.  ||  fig. 
y  fam.  Muchedumbre  de  cosas  que  van  ó  si- 
guen unas  tras  de  otras.  »  En  la  i.^  acep.  de 
recua,  también  usamos  los  argentinos  esta  y 
la  voz  arria;  pero  en  la  2.^,  solamente  re- 
cua, á  no  ser  que  la  «  muchedumbre  »  sea  de 
acémilas,  en  cuyo  único  caso  decimos  tam 
bien  arria. 

ARRIBA.  —  De  arriba,  m.  adv.  fig.  y 
fam.  Arg.  De  balde,  gratuitamente,  sin  que 


le  cueste  á  uno  nada.  |]  fig.  y  fam.  Arg.  Sin 
razón  ni  motivo  justificado.  |i  fig.  y  fam.  Arg. 
Dícese  de  un  beneficio  ó  provecho  que  re- 
cibe uno  ó  le  viene  por  casualidad  ó  de  un 
modo  imprevisto.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Con  pa- 
labras ó  frases  indicadoras  de  tiempo,  signi- 
fica eti  holgajiza  ó  sin  hacer  nada.  —  «  De 
arriba,  loe  fig.  De  Dios.  Venir  de  arriba 
una  cosa.  »  (Dice.  Ac.)  También  corre  en 
la  Arg.  en  esta  acep.,  y  « de  lo  alto  »,  que 
registra  igualmente  el  léxico  oficial. 

En  el  texto  de  Figarilio  inserto  en  el  ar- 
tículo Caloteador,  está  empleado  este 
m.  adv.  en  la  i.^  acep. 

«M'hé  pasao  una  semana  di  arriba,  acompañando 
á  Mauro,  mi  primo,  que  se  casaba!...»  Cuentos  de 
Fray  Mocho,  1906;  «Entre  amigos»; palabras  pues- 
tas en  boca  de  un  hombre  del  bajo  pueblo. ) 

«Ahora  sí  que  estoy  creyendo  que  va  á  vestirse 
este  invierno  de  arriba.»  (Diariol^os  Principios,  de 
Córd.,  de  30  de  mar.  de  1906;  'El  día  políticos; 
palabras  puestas  en  boca  de  un  interlocutor.) 

ARRIBAR.  V.  n.  fig.  y  fam.  Arg.  Engor- 
dar los  animales  que  estaban  entecados  ó 
flacos.  —  Se  parece  mucho  á  la  nuestra  esta 
acepción  que,  entre  otras,  asigna  la  Acade- 
mia á  este  verbo:  «fig.  y  fam.  Convalecer,  ir 
recobrando  la  salud  ó  reponiendo  la  ha- 
cienda». También  lo  usamos  nosotros  en 
este  sentido. 

ARRIBEÑO,  ÑA.  adj.  Arg.  Dícese  de 
los  naturales  de  las  provincias  argentinas  del 
norte  y  de  los  de  Bolivia.  Ú.  t.  c.  s.  |¡  Arg. 
Nacido  en  alguna  de  las  provincias  del  inte- 
rior de  la  Rep.  Arg.  Esta  denominación  era 
dada  por  los  habitantes  de  Bs.  Aires  (porque 
vivían  aquéllos,  para  éstos,  del  lado  de 
arriba)  en  los  tiempos  de  la  dominación  es- 
pañola y  de  la  guerra  de  la  independencia. 
Usábase  t.  c.  s.  —  La  R.  Acad.  trae  esta  voz 
como  de  Méjico  en  esta  acep.:  «Aplícase 
por  los  habitantes  de  las  costas  al  que  pro- 
cede de  las  tierras  altas.  Ú.  t.  c.  s.  » 

<■<...,  y  de  mozo  del  ganado  ó  matero,  agregado  fué  á 
la  recua  que  en  Younga  prepararon  comerciantes  y 
arribeños  para  transportar  sus  lingotes  y  azogues  á 
tierras  de  abajo.  »  ( Pastor  S.  Obligado;  «  El  primer 
grabado  (Su  tradición)» ;  en  el  áupl.  Jlustr.  de 
La  Nación,  de  15  de  mar.  ele  19 o6,  p.  /.*) 

«  De  esta  costumbre  cordobesa  de  llamarle  abajo  al 
naciente  y  arriba  al  poniente,  viene  la  denominación 
de  Provincias  de  arriba  y  de  abajo  ;  la  de  arribeños 
y  abajeños.  >>  Lucio  V.  Mansilla;  UnaEscursión  .\  los 
Indios  Ranqueles  ;  t.  I,  p.  31. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  del  pa- 
dre Gambón  que  hemos  incluido  en  el  artículo 
Pardo. 

ARROCINA.  (De  arro:3.)  s.  f.  Arg.  Gra- 
nulos del  maíz  molido,  despojados  de  la  cas- 
carilla, del  tamaño  del  arroz  común. 

ARROLLAR,  v.  a.  Arg.  Atropellar,  lle- 
var por  delante  un  vehículo  á  una  persona, 
un  animal  ó  una  cosa. 


ARRU 


ASI 


35 


«  En  la  calle  Callao,  entre  Córdoba  y  Paraguay,  fué 
arrollado  anoche  el  niño  Pedro  Flores  por  el  carrua- 
je que  guiaba  Pedro  de  la  Fuente.»  (La  Phknsa,  de  22 
de  mar.  de  1907;  secc.  «.Xoiicias  de  Foiicia»,  suelto 
titul.  «  Arrollado  por  ten  coche  ».)— «  Un  automóvil  que 
era  dirigido  por  el  chauffer  José  Domínguez,  en  la 
calle  Rivadavia  y  Yapeyú  arrolló  al  barrendero  Alí- 
elo Cabello,  quien,  al  ser  apretado  por  las  ruedas  del 
vehículo,  sufrió  heridas  de  importancia  en  distintas 
partes  del  cuerpo. »  (El  mismo;  sccc.  citada,  suelto 
titul.  «  Accidentes  en  la  via  pública'). 

ARROPE,  s.  m.  Ar£:  (provs.  delinter.) 
Zumo  de  la  tuna  cocido  al  fuego  de  modo 
que  quede  espeso  como  el  almíbar.  || 
Arrope  con  cascos.  Arg.  (provs.  del  ín- 
ter.) El  que  se  hace  con  pedazos  de  tuna.  || 
Arrope  de  tuna  pelada.  Arg.  (provs. 
del  Ínter. )  Como  su  nombre  lo  indica,  el 
que  se  hace  de  la  tuna  quitándole  previa- 
mente la  cascara.  Es  más  claro,  suave  y 
grato  al  paladar  que  el  arrope  común.  — 
Es  famoso  el  arrope  de  Tulumba,  La  Dor- 
mida y  Cruz  del  Eje  ( lugares  de  la  prov.  de 
Córdoba),  donde  abunda  mucho  la  tuna. — 
La  Acad.  define  así  la  voz  Arrope:  «Mosto» 
(zumo  déla  uva)  «cocido  al  fuego  hasta 
que  toma  consistencia  de  jarabe.  ||  pr.  Exír. 
Almíbar  que  se  hace  de  miel  cocida  y  espu- 
mada. II  Farm.  Jarabe  concentrado  hecho 
con  miel  blanca  y  que  contiene  alguna  subs- 
tancia vegetal  y  medicinal.  Arrope  de  mo- 
ras, de  granada,  de  saúco.  »  Entre  los  pro- 
vincianos del  interior,  diciéndose  arrope, 
se  entiende  precisamente  el  de  tuna,  no  el 
de  uva,  que  hay  que  determinarlo. 

ARROZ. — Arroz  con  leche.  Arg.  Dul- 
ce muy  agradable  y  alimenticio,  que,  como  su 
nombre  lo  indica,  se  hace  con  arroz  y  leche, 
los  que  se  hierven  juntos  hasta  que  toman 
cierta  consistencia  de  una  masa  blanda,  la 
que  se  mezcla  luego  con  azúcar. — La  R.  Aca- 
demia, aunque  no  registra  este  nombre,  lo 
trae  como  ejemplo  en  el  art.  Dulce. 

<•<  Cerraba  la  marcha,  con  una  conmovedora  regula- 
ridad, ya  un  plato  de  arroz  con  leche,  ya  una  fuente 
de  orejones.»  {Miguel  Cañé ;  Jüvenilia;  Bs.  Aires, 
1901,  pág.  31.) 

ARROZAL  s.  m.  Arg.  Planta  de  arroz 
Arro3,  según  la  Acad.,  voz  que  designa  así 
la  planta  como  el  fruto.  ||  Arg.  Sitio  poblado 
de  esta  clase  de  plantas ;  plantío  de  ellas. 

«Famaillá  participa  de  los  mismos  encantos  de  toda 
la  región  tucumana,  con  bosques,  hermosísimas  pra- 
deras, cristalinos  arroyos,  extensos  plantíos  de  arro- 
zales »...  (Ricardo  A.  Alvares;  «  Roberto  el  Violinis- 
ta >;  en  la  revista  del  Paraná  La  Actividad  Humana; 
tiov.  de  1901,  p.  34.) 

ARRUGAR.  —  No  arrugues  que  no 
hay  quien  planche,  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Se  dice  á  una  persona  para  significar  que  no 
se  hace  caso  de  sus  bravatas  ó  enojo. 

Esta  frase  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Fray  Mocho  que  hemos  transcrito  en  el 
art.  Murriña. 


ARVEJA,  s.f.  Arg.  Alverja.  (  V.  en 
ALVERJA  la  acep.  que  damos  nosotros  á 
este  nombre.) 

AS.  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg.  Jefe,  superior  ó 
cabeza  de  un  cuerpo  ó  de  un  gremio. 

En  el  texto  de  La  Opinión  transcrito  en 
el  art.  Turista,  está  empleada  la  palabra 
as  en  nuestra  acep.  fig. 

ASCENSORISTA,  s.  m.  Arg.  Hombre 
encargado  de  hacer  subir  y  bajar  á  las  per- 
sonas en  el  ascensor. 

ASCLEPIADÁCEO,  CEA.  adj.  y  s.  f. 
Bot.  (Arg.)  Así  se  encuentra  en  libros  de 
botánica  destinados  á  la  enseñanza  en  la 
Rep  Arg.  En  castell.,  autorizado  por  la  Aca- 
demia, asclepiadeo,  dea. 

ASENTAR.  V.  a.  Arg.  Tomar  una  bebida 
ó  alimento  para  que  otro  siente  bien.  Asen- 
tar el  adobado  cotí  nna  tasa  de  caldo;  —  la 
comida,  con  U7i  pocilio  de  te;  —  el  mate,  con 
una  copíta  de  anisado. 

ASERRUCHAR,  v.  a.  Arg.  Serruchar. 
(  V.  este  verbo. ) 

ASESORAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  asesorar,  dar  consejo  ó  ilustrar 
con  su  parecer  ó  dictamen  una  persona  ó 
corporación  á  otra. 

«  El  Sr.  Zapata  proyectó  un  Consejo  de  Educación 
que  no  tenía  otro  carácter  que  el  de  inspección  amplia. 
Era  un  centro  de  asesoramlento  del  Ministro  de  Ins- 
trucción Pública:  no  era  de  ningún  modo  una  corpora- 
ción independiente;  pero  así  y  todo,  era  un  adelanto.» 
(Dr.  J.  Alfredo  Fcrreyra;  discurso  prcnunc.  en  la 
Cámara  Nací,  de  D.  D.,  en  la  sesión  de  7  de  agosto 
de  1901.) 

ASFALTADO,  s.m  Arg.  Acción  y  efecto 
de  asfaltar. 

«Hoy  también  se  dará  cuenta  del  despacho  de  la 
subcomisión  de  Obras  Públicas,  autorizando  al  Depar- 
tamento Ejecutivo  para  que  saque  á  licitación  el  as- 
faltado de  la  Avenida  de  Mayo,»...  (La  Prensa  de  12 
de  novbre.  de  1907 ;  «  Comisión  Municipal ».) 

ASFALTILA,  s.  f.  Arg.  Composición  de 
arena,  brea  y  bleak,  que  sirve  para  cons- 
trucción de  edificios  higiénicos. 

Según  el  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  13  de  agosto  de  1903  (sección  «Munici- 
pales »  ) ,  se  habían  presentado  á  la  inten- 
dencia los  señores  Isola  y  Crisotti  solicitando 
un  certificado  de  bondad  de  este  artículo, 
informando  la  oficina  de  obras  públicas  favo- 
rablemente, es  decir,  aconsejando  que  se 
otorgase  la  patente  pedida, 

ASÍ.  —  Así  no  más.  m.  adv.  Arg.  Tal 
cual,  medianamente,  así  así.  Indica  confor- 
midad. A  una  persona  se  le  sirve  té,  se 
echan  tres  terrones  de  azúcar  y  se  le  pre- 
gunta :  i  quiere  otro  más  ?  El  servido  con- 
testa elípticamente :  Así  no  más ;  sobreen- 
tendiéndose:  está   bien.  I  m.  adv.   (Arg.) 


36 


ASI 


ASO 


que  contrapuesto  á  una  frase  negativa  signi- 
fica yic^/'/w^w/í?.  No  se  consigue  así  no  más 
captarse  las  simpatías  públicas. 

ASIDERA.  s.  f.  Ai-g.  Presilla  de  cuero 
que  remata  en  una  argolla,  va  prendida  en 
la  argolla  del  extremo  derecho  de  la  enci- 
mera  de  la  cincha  y  sirve  para  asir  el  lazo 
con  que  se  sujetan  á  caballo  los  animales.  — 
La  Acad.  trae  asidero  ( s.  m.)  en  estas  aceps.: 
«  Parte  por  donde  se  ase  alguna  cosa.  ||  fig. 
Ocasión  ó  pretexto.  »  Sin  uso  en  la  Arg.  en 
estos  sentidos.  \  V.  Asidero.  ) 

ASIDERO.  ( í  Del  lat.  sedere,  sentarse  ? ) 
s.  m.  fig.  Arg.  Entrada,  asiento,  aceptación, 
opinión  favorable.  Ú.  c.  con  el  verbo  tener  ó 
contar.  La  idea  tiene,  ó  cuenta  con,  algún 
asidero  en  la  opinión  (V.  Asidera, 
donde  están  las  aceps.  que  da  la  Acad.  á  la 
vos  asidero. ) 

ASIENTO,  s.  m.  Arg.  En  los  coches, 
jardineras  y  otros  vehículos,  cada  uno  de  los 
bancos,  taburetes  ó  canapés  donde  se  sien- 
tan las  personas,  y  que  puede  contener  una 
ó  más  plazas  según  el  número  de  indivi- 
duos á  que  esté  destinado,  ||  Arg.  Cada  una 
de  estas  plazas  ó  espacios,  En  esta  acep. 
toma  la  Acad.  este  nombre  en  la  definición 
que  da  de  la  palabra  lando:  «  Coche  de  cua- 
tro asientos,  cjue  por  medio  de  ciertos 
muelles  se  puede  usar  abierto  ó  cerrado  ». 
Pero  entre  las  muchas  aceps.  que  da  á  la 
voz  asiento,  falta  ésta  en  que  la  usamos 
nosotros,  teniendo  á  nuestro  favor,  como 
acaba  de  verse,  aunque  á  medias,  la  autori- 
dad de  aquella  ilustre  corporación.  ||  Arg. 
En  los  carros  y  carretas,  lo  que  en  España 
se  denomina  cama.  (  V.  Cama  )  También 
le  damos  nosotros,  como  en  la  península,  el 
nombre  de  lecho. 

ASILAR.  V.  a.  Arg.  Dar  asilo,  particular- 
mente á  una  persona  pobre  ó  desamparada. 
li  Arg.  Dar  asilo  á  una  mujer  de  malas  cos- 
tumbres, poniéndola  en  una  casa  de  reclu- 
sión para  que  se  corrija. 

«Fué  un  dia  espléndido  de  alegría  y  expansión  el 
que  pasaron  ayer  los  dos  mil  niftos  asilados  en  los 
distinios  establecimientos  que  auspician  las  damas  de 
caridad. »  (Diario  El  País^  de  Bs.  Aires,  de  6  de  octu- 
bre de  1905;  «  Crónica  social  », ) 

ASIMILAR.  V.  a  fig.  Por  ext.,  apropiar 
un  ser  cualquiera,  individual  ó  colectivo,  los 
elementos  de  otro,  incorporándolos  á  su  na- 
turaleza, organismo  ó  construcción.  Ú.  t.  c.  r. 
—  «  Asimilar.  (Del  lat.  assimilare;  de  ad, 
á,  y  sim-ilis,  semejante. )  a.  Asemejar,  com- 
parar. Ú.  t  c.  r.  II  n.  Ser  semejante  una  cosa 
á  otra.  II  r.  Bot.  y  Zool.  Apropiarse  los  órga- 
nos las  substancias  necesarias  para  su  con- 


servación ó  desarrollo. »  ( Dic.  Acad.)  Sólo 
en  la  última  acep.  corre  en  la  Arg. 

«....;  la  inmigración  fué  para  ella»  (para  Norte 
América )  «un  elemento  de  grandeza,  y  la  naturaliza- 
ción, un  jugo  fuerte  de  avulsiones  proficuas;  nosotros 
procedemos  con  ciertas  lentitudes,  llamamos  al  inmi- 
grante con  su  propia  nacionalidad  y  sin  incitarlo  al 
cambio  por  actos  restrictivosde  su  condición  jurídica, 
esperamos  una  ciudadanía  elaborada  por  las  leyes 
naturales  de  la  generación  ;  el  conjunto  asimilado  es 
menos  denso,  pero  los  vínculos  del  suelo  no  son  menos 
vigorosos, ...>>  {Roque  Sáens  Peña;  discurso  sobre 
el  Sollverein  americano;  Dírecho  Pübl.  Americano; 
Bs.  Aires,  1905,  p.  7.) 

ASISTENCIA,  s.  f.  Ai^g.  Asistencia  Pú- 
blica. II  Asistencia  Pública.  Ai'-g.  Esta- 
blecimiento existente  en  Bs.  Aires  y  á  cuyo 
cargo  está  el  auxilio  de  los  enfermos  menes- 
terosos, la  higiene  y  profilaxia  del  municipio 
y  la  dirección  de  la  casa  central  y  de  las  depen- 
dencias siguientes:  Hospital  San  Roque;  Casa 
de  Aislamiento;  Hospital  Rawson;  Hospital 
Norte;  Hospital  Teodoro  Alvarez,  en  Flores; 
Hospital  vecinal  José  María  Bosch;  Hospital 
vecinal  de  la  Boca;  Estación  Sanitaria,  en  los 
Mataderos  de  Liniers;  un  asilo  nocturno  que 
puede  dar  albergue  por  la  noche  á  cien  nece- 
sitados, y  un  hospital  para  tuberculosos,  en 
las  cercanías  de  la  Chacarita  ( en  construc- 
ción á  principios  de  1906).  Tiene  un  perso- 
nal superior  y  un  servicio  médico  perma- 
nente ayudado  por  practicantes  y  enfermeras. 
La  Asistencia  Pública  cuenta  además 
con  varios  consultorios  de  especialidades. 

«Como  dice  muy  bien  el  Dr.  Manuel  Dellepiane, 
subdirector  de  la  Asistencia  Pública,  el  servicio 
médico  permanente  constituye  la  avanzada  del  ejér- 
cito que  combate  por  la  salud  y  la  vida  de  los  habi- 
tantes del  municipio.  Y,  en  efecto,  por  su  acción  en  la 
vía  pública  con  el  servicio  de  primeros  auxilios,  en 
las  casas  de  enfermos  pobres  con  la  asistencia  domi- 
ciliaria, es  el  primero  que  interviene,  tanto  en  las 
grandes  catástrofes  como  en  los  pequeños  accidentes, 
como  es,  por  regla  general,  el  que  da  el  primer  grito 
de  alarma  cuando  se  introduce  alguna  enfermedad 
exótica  en  la  capital.  Es,  por  otra  parte,  y  como  dice 
también  el  distinguido  facultativo,  el  intermediario 
entre  la  asistencia  domiciliaria  y  la  asistencia  hospi- 
talaria, supliendo  á  ésta  en  muchos  casos.  (La  Nací  Sn, 
de  Bs.  Aires,  de  1.°  defebr:  de  1906;  Suplem.  Ilus- 
trado, 1.°-  pág  )  —  «En  virtud  de  una  ordenanza  mu- 
nicipal, se  hace  también  asistencia  á  domicilio  á  los 
que  no  son  pobres  en  casos  de  urgencia  y  por  una  sola 
vez,  cobrándose  cinco  pesos  por  dicha  visita  }' 
veinte  si  hay  que  hacer  alguna  operación  quirúr- 
gica.«  {El  mismo  diario;  lugar  citado.) 

ASOLAR,  —  V.  su  uso  en  la  Arg ,  en  el 
art.  Toser. 

ASOLEADA,  s.  f.  Arg.  Acción  de  aso- 
learse ó  acalorarse  tomando  el  sol.  —  La 
Acad.  trae  insolación  por  «enfermedad  cau- 
sada en  la  cabeza  por  el  excesivo  ardor  del 
sol».  Es  muy  distinto  el  significado  de  una 
palabra  y  otra:  la  insolación  es  efecto  de  la 
asoleada. 

ASOROCHAR.  v.  a.  Arg.  (provs.  del 
norte. )  Causar  la  enfermedad  llamada  soro- 
cho.  Ú.  t.  c.  r.  (V.  Sorocho.) 


AST 


ATI 


37 


ASPA.  s.  f.  Ar£:  Asta  ó  cuerno  que  tienen 
algunos  animales.  —  La  Acad.  trae  este  nom- 
bre en  otras  aceps. 

ASPA.  —  Hacerle  clavar  á  uno  el  as- 
pa, fr.  fig.  y  fam.  Ar§:  Hacerle  clavar 
el  asta. 

ASPAMENTERO,  RA.  adj.  Ar^.  Que 
hace  aspamentos.  (V.  este  nombre.)  Refe- 
rido á  pers.,  ú.  t.  c.  s.  Según  la  Acad.,  aspa- 
ventero, que  también  corre  en  la  Arg.  El 
importante  diario  La  Prensa,  de  Bs.  Aires, 
de  19  dic.  de  1907,  en  su  primer  artículo 
(2.°  párrafo),  trae  la  frase:  «en  cuchicheos 
aspave?itosos-».  Tan  propio  y  pintoresco  nos 
parece  aspamentero  (que  mienta  aspas, 
ó  mentero  de  aspas;  que  refiere  cuentos  de 
monstruos  o  vestiglos),  como  aspaventero  y 
aspaventoso,  que  trae  la  idea  de  aspas  al 
viento  (del  lat.  ventas,  venti),  y  que  nos  re- 
cuerda la  célebre  y  fantástica  visión  de  Don 
Quijote.  Para  nosotros,  tenemos  que  todas 
estas  voces  afines  son  una  alusión  al  famoso 
cuento  del  inmortal  Cervantes. 

ASPAMENTO.  s.  m.  Arg.  Aspaviento, 
voz  que  también  corre  en  la  Arg.,  y  es  prefe- 
rida por  la  gente  culta.  V.  la  etimología  en 
Aspamentero. 

ASPERÍSIMO,  MA.  adj.  sup.  de  áspero. 
Arg.  Aspérrimo,  voz  sin  uso  en  el  lenguaje 
familiar. 

ASPLDO,  DA.  adj.  Arg.  Que  tiene  las 
aspas  grandes.  (V,  Aspa.) 

«  Viajaba  el  zorro  con  un  cabrón  :  don  Juan,  vivo 
como  él  solo;  el  cabrón  muy  aspudo  y  tan  zonzo 
como  aspudo.»  (  Godofrcdo  Daireaux;  Cada  mate,.  . 
UN  CUENTO  ;  cuento  26 .) 

ASTA.  —  Clavar  uno  el  asta.  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Quedarse  dormido  el  que  no  está 
acostado. 

ASTA.  —  Hacerle  clavar  á  uno  el 
asta.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Derribarlo  en  la 
lucha,  venciéndolo. 

ASTI.  (Nombre  de  una  ciudad  de  Italia.) 
s.  m.  Arg.  Vino  espumante  y  amoscatelado, 
procedente  de  la  ciudad  de  Asti,  que  hace 
de  él  un  activo  comercio. 

«Alberto  echó  mano  á  una  botella  de  Asti  y  llenó 
una  copa  con  el  espumante  vino. 

—  ¡Toma¡  —  dijo  pasándosela  á  Primitivo.  —  Haz 
de  cuenta  que  estás  en  mi  casa. 

—  ¡  Saluud  ! 

—  ¡Saluud  ! 

Una  copa  siguió  á  la  otra,  al  Asti  espumante  un 
Champagne  que  lo  era  de  nombre,  al  Champagne  el 
licor  del  P.  Kerman,  y,  poco  á  poco,  gradualmente, 
de  copa  en  copa,  fué  el  semblante  de  Primitivo  des- 
echando los  tintes  sombríos  de  sus  tristezas,  como  al 
soplo  de  las  ráfagas  hacen  los  cielos  girones  y  giro- 
nes de  sus  nubes.  V  (  Enrique  E.  Rivarola;  Amar  al 
VUELO  ;  Bs.  Aires,  1905,  pág.  183. J 

ASTIL.  Según  la  Acad.,  esta  voz  es  aguda, 


pronunciándose  astii;  nosotros  cargamos  la 
pronunciación  en  la  primera  sílaba:  astil. 

ATACANTE.  Arg.  p.  a.  de  atacar,  en 
la  acep.  de  acometer  ó  embestir.  —  La  Acad. 
trae  el  verbo,  pero  no  el  participio. — Ú.  t.  c.  s. 

CíLos  atacantes  que  venían  de  Arrecifes  se  encon- 
traban cerca  del  Pilar,  cuando  el  coronel  Arana  Salió 
de  aquí  al  amanecer  del  lunes,  para  acampar  por  la 
noche  á  retaguardia  del  arroyo  Morón.»  (semanario 
Caras  y  Caretas,  de  Bs.  Aires,  de  11  dejun.  de  1904; 
«Las  maniobras  militares  ".) 

ATACAR,  v.  a.  fig.  Arg.  Censurar,  com- 
batir franca  y  abiertamente. 

ATAJARSE.  V.  r.  Arg.  Protegerse  de  un 
golpe,  sea  con  la  mano  ó  con  cualquiera 
otra  cosa.  —  La  Acad.  trae  este  verbo  como 
reflexivo,  y  figurado,  en  la  acep.  de  « cor- 
tarse ó  correrse  de  vergüenza,  respeto  ó 
miedo » .  Sin  uso  en  la  Arg.  —  La  acep.  del 
léxico  español  que,  pudiera  comprender  la 
nuestra,  es  esta  del  verbo  atajar,  como  acti- 
vo y  figurado:  «Cortar,  impedir,  detener 
el  curso  de  alguna  cosa.  Atajar  el  fuego, 
un  pleito  »  .  Pero  no  lo  da  como  reflexivo. 

«El  diablo  atajándose  con  la  cruz!»  (<iEl  color 
a3ul'i> ;  art.  piibl.  en  El  Nacional,  de  Montev.;  Escri- 
tos PósT.  de  J.  B.  Alberdi,  t.  XIII,  1900,  p.  210. ) 

ATAQUE,  s.  m.  fig.  Arg.  Acción  de  ata- 
car, en  nuestra  acep. 

ATENACEAR,  v.  a.  fig.  Arg.  Mortificar, 
afligir  extremadamente,  causar  una  gran  pena 
ó  dolor,  ó  una  gran  inquietud  ó  desasosiego 

«...,  incapaz  de  raciocinios  en  la  semi-inconciencia 
en  que  le  había  sumergido  el  trágico  acontecimiento 
de  la  víspera,  y  en  la  ansiedad  que  le  atenaceaba 
por  saber  lo  que  decían  las  palabras  sin  voz  de  la 
muerta,  guardadas  allí,  bajo  un  sobre,  junto  á  su  cora- 
zón, en  un  pliego  arrugado.»  {Javier  de  Viana  ;  «  La 
carta  de  la  suicida  >  /  en  el  semanar.  ilustr.  de  Bue- 
nos Aires  Caras  y  Caretas,  de  28  dejul  de  1906. ) 

ATENERSE.  —  (  V.  Tener.) 

ATINGENCIA,  s.  f.  Arg.  Relación  que 
tiene  un  asunto  con  otro.  Probablemente  se 
deriva  esta  voz  del  verbo  latino  tango,  tan- 
gis,  tetigi,  tactum,  tangere,  tocar.  [|  Arg. 
Relación,  correspondencia,  comunicación, 
comercio  ó  trato  de  una  persona  con  otra. 

«Ninguno  de  los  que  confeccionan  programas,  la- 
bran estatutos  universitarios,  nombran  profesores  y 
manipulan  cuanto  con  la  educación  se  relaciona  ó 
guarda  atingrencla,  se  da  cuenta  del  alcance  de  su 
misión»...  (  La  Razón,  de  Bs.  Aires,  de  27  de  mar.  de 
1907;  1."  art. ) 

«  Un  criterio  en  absoluto  pernicioso,  por  su  notoria 
infantilidad,  ha  atribuido  al  proyecto  de  renovación 
una  atlng^encla  de  política  diplomática, ■»...  (La 
Prensa  de  10  de  enero  de  1908 ;  «  Nuestro  poder 
naval-» ,  1.'^  art.) 

«  Se  hacía  en  los  diarios  una  persecución  implacable 
contra  los  hombres  que  habían  tenido  una  atingren- 
cla  cualquiera  con  la  tiranía  vencida.»  (Dr.  Pedro 
Goyena  ;  <■<  Don  Félix  Frías  » ,•  introd.  á  los  Escr.  y 
Disc.  de  éste;  t.  1, 1884,  p.  XV III. ) 

...,  «sin  tener  atingrenoia  ninguna  con  el  caso  ocu- 
rrente,»... (  Diput.  nac.  Dr.  Pedro  Olaechea  y  Alear- 
ía ;  disc.  pronunc.  en  la  ses.  del  11  de  ag  de  1909; 
interi.  á  Córd.  ) 


38 


ATO 


ATR 


Hasta  en  la  Rep.  O.  del  Uruguay  corre 
esta  palabra.  Véase  la  cita  que  hacemos  de 
El  Día,  de  Montevideo,  en  nuestro  artículo 
Plataforma. 

ATLETISMO,  s.  in.  Ar^^.  Ejercicio  del 
atleta. 

«El  atletismo  y  el  acrobatismo  ofrecen  espectácu- 
los bellísimos.»  (José  Bálsamo;  (^Espectáculos»; 
en  La  Nación  de  20  de  jun.  de  1906 ;  1."  art.) 

ATMÓSFERA .  —  Hacer,  o  formar, 
atmosfera,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Formar  en 
los  círculos  de  la  sociedad  una  opinión  favo- 
rable ó  contraria  á  una  persona.  Suele  ir 
acompañada  del  determinativo  correspon- 
diente. Se  le  hace  tma  atmósfera  pésima. 

«Nombrado  el  consejo  y  prevenido  yo  por  Marifto, 
procuré  con  el  maj^or  empeño  hacer  atmósfera  en 
pro  de  mi  protegido,  viendo  á  los  vocales,  conversán- 
doles  del  suceso  y  diciéndoles  qué  clase  de  hombre 
era  el  acusado,  sus  servicios,  su  valor  heroico  y  el 
amor  que  por  esas  razones  le  tenía.»  (  Lucio  V.  Matt- 
silla  ;  Una  Escurs.  á  los  Indios  RANyuELEs;  Bs.  Aires, 
1870,  t.  I,  p.  63. ) 

Esta  fr.  está  empleada  por  el  mismo  autor 
en  la  obra  y  t.  citados,  p.  268. 

«Respecto  de  la  naturaleza  de  estos  cargos,  se  ha 
hecho  mucha  atmósfera  dentro  y  fuera  de  los  círcu- 
los militares,  aunque  en  realidad  poco  ó  nada  se  sabe 
sobre  el  valor  y  naturaleza  de  los  mismos.»  (La  Pren- 
sa de  8  de  novbre.  de  1907  ;  <<  Ejército  y  Marina-».) 

ATORRANTE,  adj.  Arg.  Que  anda  ó  se 
lo  pasa  atorrando.  ( V.  Atorrar.)  Ú.  m  c.  s. 

«¿Cuál  es  la  razón  del  desuso  de  tantas  palabras 
eficientes  i  sabias  que  yo  oía  repetir  cien  veces  por 
día  en  mi  infancia? —  En  cambio  he  visto  nacer  la 
palabra  atorrante,  con  su  hermosa  figura  de  men- 
digo sin  hogar,  que  desdeña  la  intemperie  i  desafía  el 
menosprecio  de  los  afortunados,  luciéndoles  su  desen- 
fado ó  sus  harapos.»  {Eduardo  Wilde ;  IdiOíMa  y 
Gramática  ;  Bs.  Aires,  1904,  p.  7.) 

«Esta  mañana,  en  la  calle  Piedad,  amaneció  helado 
un  atorrante  que  se  durmió  en  un  umbral.  »  {Corres- 
pondencia telegr.  de  Bs.  Aires;  en  el  diario  Los 
Principios,  de  Córd  ,  de  23  de  ag.  de  1902. ) 

«¿Cuántos  compatriotas  del  Dante  y  Garibaldi  no 
principian  aquí  su  humilde  carrera  con  un  canasto 
enganchado  al  brazo,  gritando  á  laringe  batiente 
¡linda  mañane!  ¡naranque  maquenude !  y  concluj^en 
por  engancharse  una  fortuna  ?  —  Lo  que  sí,  el  hijo  de 
este  hombre,  suficientemente  acriollado,  es  quien  se 
encarga  de  despilfarrar  la  herencia;  pero  el  hijo  no 
acaba  como  principió  el  padre,  vendiendo  naranjas, 
sino  de  atorrante  ó  en  la  cárcel,  lo  que  sí,  de  levita.» 
(  Martin  Gil ;  <•<  Tipos  que  pasan»;  en  La  Nación  de 
6  de  oct.  de  1901.) 

«Una  de  ellas  es  atorrante.  Esta  palabra,  puedo 
asegurarle  al  Sr.  Abeille,  es  de  introducción  relativa- 
mente reciente  en  el  «idioma  nacional  de  los  argenti- 
nos». Después  de  haber  vivido  más  de  un  cuarto  de 
siglo,  la  vi  por  primera  vez  en  mi  tierra,  allá  por  el 
año  188-1,  de  regreso  de  Europa,  donde  había  pasado 
algunos  años.  Y,  no  es  que  hubiera  vivido  en  mi  país 
entre  académicos  y  prosistas,  pues  hasta  cronista  de 
policía  substituto  había  sido  en  la  vieja  Tribuna.  — 
Pregunté  qué  significaba  atorrante  y  de  dónde  venía. 
Se  me  hizo  la  descripción  del  gueux,  del  vagabundo, 
del  chemineux  y  se  me  dijo  entonces  (no  hay  lomo 
como  el  de  la  etimología  para  soportar  carga),  que 
el  vocablo  tomaba  origen  en  el  hecho  de  que  los  indi- 
viduos del  noble  gremio  así  denominado,  dormían  en 
los  caños  enormes  que  obstruían  entonces  nuestras 
calles,  llamados  de  tormenta.  De  ahí  atorrante.» 
{Miguel  Cañé;  Prosa  Ligera;  Bs.  Aires,  1903,  págs. 
56  y  57.) 


C'El  sentimiento  que  guía  á  las  máscaras  es  idénti- 
co, en  ambos  casos,  y  agregaré  que  hay  más  vanidad 
en  el  disfraz  de  los  ricachos  que  en  el  de  los  pobres. 
Visten  de  harapientos,  es  cierto;  pero  sus  harapos 
son  de  seda,  y  toman  las  debidas  precauciones  para 
que  no  se  les  confunda  con  atorrantes  de  veras,»... 
(  Chacarero  Viejo;  «  Vistas  r tírales  »/  en  La  Nación, 
de  17  de  jun.  de  1906  ;  1."  art. ) 

ATORRANTISMO.  s.  m.  Arg.  Gremio 
de  los  atorrantes.  |j  Arg.  Género  peculiar 
de  vida  del  atorrante.  (  V.  Atorrante.) 

«Más  tarde  degeneró  la  especie,  echándose  ahora 
de  menos  á  los  adanes  del  atorrantisiuo,  ex  robustos 
veteranos  de  la  guerra  del  70}'  de  la  invasión  al  Su- 
dán.» {Carlos  A.  Estrada;  «El  atorrante>>;  en  el 
Suplemento  Ilustrado  de  La  Nación,  de  25  de  junio 
de  1903. ) 

«Las  canciones  trascienden  á  olores  tabernarios. 
Decididamente  ese  duque  vestido  de  oro  tiene  una 
tendencia  marcada  al  atorrantismo  .»  {Rubén  Da- 
río, citado  en  el  libro  El  Idioma  del  Dílito,  por 
Antonio  Dcllepiane;  Bs.  Aires,  1894,  p.  45. ) 

ATORRAR,  v.  n.  At^g.  Se  usa  únicamen- 
te en  el  modo  infinitivo,  ó  con  el  auxiliar 
andar,  significando  pasárselo  uno  de  hara- 
gán, desocupado  y  sin  hacer  nada.  Fulano 
no  sat)e  más  qne  atorrar,  ó  qne  andar 
atorrando.  Todo  el  día  se  lo  pasa  ato- 
rrando ó  anda  atorrando. 

«¿Qué  vale  ya  el  estudio,  si  atorrando 

Se  pasará  lo  mismo, 
Y  será  buen  alumno  aquel  que  copie, 
Aunqut:  sea  un  borrico?* 
{Julio  S.  Canuta;  Entre  estudiantes;  en  el  sema- 
nario de  Bs.  Aires,  Caras  y  Caretas,  de  19  de  julio 
de  1902. » 

ATRAER.  —  V.  su  uso,  en  Traer. 

ATRAPAR.  V.  a.  fam.  Arg.  Coger  uno, 
ó  conseguir,  con  maña  ó  por  fuerza  una  cosa 
que  no  le  pertenece,  o  á  la  que  otro  ú  otros 
tienen  mejor  derecho.  Atraparse  nn  ex- 
traño algunas  medallas  de  las  que  estabaii 
destinadas  para  los  convidados  á  mía  fiesta  ; 
atraparse  tm  empleo.  — «Atrapar.  (De 
a  y  trapa,  por  trampa.)  a.  fam  Coger  al 
que  huye  ó  va  de  prisa  |i  fam.  Coger  alguna 
cosa.  II  fig  y  fam.  Conseguir  alguna  cosa. 
Atrapar  n-n  empleo.  ||  fig.  y  fam.  Engañar, 
atraer  á  alguno  con  maña.»  (Dice.  Acad.) 
Sólo  en  la  primera  de  estas  aceps.  lo  usamos 
nosotros.  La  última  corresponderík  á  nues- 
tro uso  corriente,  si  la  definición  estuviese 
completada  así:  Engañar,  atraer  á  alguno 
con  maña  ganándole  la  voluntad  y  consi- 
guiendo de  él  lo  que  se  pretende  » . 

V.  este  verbo  empleado  en  el  texto  de 
Figarillo,  transcripto  en  el  artículo  Calo- 
teador. 

ATRIO,  s.  m.  Arg.  Sitio  cubierto  y  con 
columnas  ó  arcadas,  que  se  construye  delan- 
te de  los  templos.  En  castell.,  pórtico,  voz 
que  también  usamos  los  argentinos.  (V. 
Pretil.)  —  Entre  las  varias  aceps.  que  da 
la  Acad.  á  esta  voz,  tenemos,  análogas  á  la 
nuestra,  pero  distintas,  las  siguientes:  «Es- 


ATT 


AUN 


39 


pació  descubierto  y,  por  lo  común,  cerca- 
do de  pórticos,  que  hay  en  algunos  edifi- 
cios. II  Andén  que  hay  delante  de  algunos 
templos  y  palacios,  por  lo  regular  enlosado 
y  más  alto  que  el  piso  de  la  calle.  ||  Zaguán.» 
En  ninguno  de  estos  sentidos  la  usamos  nos- 
otros. Nuestra  voz  atrio  se  aplica  á  un  sitio 
cubierto,  y  la  i.^  acep.  de  la  Acad.  se  refiere 
auno  descubierto;  luego  no  corresponde  ésta 
á  la  nuestra.  La  2.^  acepc.  es  un  andén  que 
puede  ser  cubierto  ó  descubierto,  pues  no 
hace  la  Acad.  esta  distinción.  Respecto  á  la 
3.%  los  templos  no  tienen  zaguán,  al  menos 
para  nosotros,  aunque  sean  casas  de  Dios. 

«La  portería,  que  da  sobre  el  atrio  de  San  Igna- 
cio...;» {Miguel  CaMfV  Jüve.nilia;  Bs.  Aires,  1901, pá- 
gina 40.) 

«...;  se  encontraban  en  los  atrios  de  los  templos,  en 
las  veredas  de  las  plazas,  se  reconocían,  se  juntaban, 
y  afluían  al  punto  de  cita:  la  Casa  de  Comida. '<>  {Enri- 
que E.  Rivarola;  Amar  al  vuelo;  Bs.  Aires,  1905,  pá- 
gina 159.) 

...«en  la  junta  empadronadora  de  la  sección S.'',  que 
funciona  en  el  atrio  de  la  iglesia  de  Flores.»  (La 
Pre.nsa,  de  2  de  oct.  de  igoj;  «  Movimiento  político  f>. ) 

ATROPELLADA,  s.  f.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  atropellar,  en  las  aceps.  de  la 
Acad.,  de  «Pasar  precipitadamente  por  en- 
cima de  alguna  persona»,  y  «Derribar  ó 
empujar  violentamente  á  alguno  para  abrirse 
paso».  También  usamos  en  estos  sentidos  la 
voz  atropellamiento,  que  trae  la  Acad.,  pero 
no  atropello,  que  empleamos  para  significar 
la  acción  y  efecto  de  atropellar,  tomado  este 
verbo  en  la  acep.  de  pasar  por  sobre  las 
leyes  ó  respetos  debidos,  á  cualquier  costa, 
y  en  la  fig.  de  « Ultrajar  á  uno  de  palabra, 
sin  darle  lugar  de  hablar  ó  exponer  su  ra- 
zón». Referido  á  nuestro  verbo  neutro  atro- 
pellar, decimos  solamente  atropellamiento. 
(V.  Atropellar.)  La  Acad.  da  á  atropello 
y  atropellamiento  un  mismo  sentido:  «Acción 
y  efecto  de  atropellar  ó  atropellarse»,  sin 
hacer  distinción  de  los  varios  significados 
de  este  verbo. 

«Le  busqué  el  puñal,  lo  hallé,  Jo  empujé  vigorosa- 
mente para  que  no  pudiera  hacer  uso  de  él,  y  así  per- 
manecimos un  rato,  él  pugnando  por  sacar.Tie  campo 
afuera,  yo  luchando  por  no  retirarme  de  la  enramada. 
Nos  separábamos,  nos  volvíamos  á  abrazar.  Tornába- 
mos á  separarnos  y  en  cada  atropellada  que  me  hacía 
metíame  las  manos  por  la  cara.  »  (Lucio  V.  Mansilla; 
U.VA  EscuRS.  Á  LOS  liNDios  Ranqueles  ;  1870,  t.  II, 
p.  14.) 

ATROPELLAR.  v.  n.  Arg.  Apresurarse 
demasiado  en  las  obras  ó  palabras  La  Acad. 
lo  trae  como  reflexivo  en  esta  acep.;  no  corre 
en  esta  forma  en  la  Arg.  (V.  Atrope- 
llada.) 

ATTACHÉ.  (Voz  francesa.)  s.  m.  Arg. 
Agregado  á  una  legación. 

«Iniciado»  (el  Dr.  Antonio  del  Viso)  «en  la  carrera 
diplomática  á  los  pocos  meses  de  haber  obtenido  su 
diploma  de  abogado,  fué  nombrado  attacbé  á  la  le- 


gación argentina  en  Roma  el  año  1882»...  (La  Nació.v 
de  Bs.  Aires,  de  14  de  ag.  de  1906;  «Notas  sociales», 
« t  Dr.  Antonio  del  Viso  >>.) 

«.  Todas  las  facultades  y  funciones  que  deberá  ejer- 
cer el  señor  Lamarca,  están  especificadas  y  determi- 
nadas en  la  nota  que  pasé  al  Ministerio,  a%isando  mi 
partida  y  los  encargos  que  dejaba  al  señor  Lamarca, 
attache»  (así  está  equivocadamente  en  el  texto  im- 
preso, sin  acento  en  la  e)  «de  la  Legación.»  {Instruc- 
ciones del  ministro  argentino  en  París,  Dr.  J.  B.  Al- 
berdi,  de  18  de  abr.  de  1856,  á  su  substit.  el  Sr.  Car- 
ios  M.  Lamarca.) 

ATUFAMIENTO!  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  atufarse,  2.^  acep.  de  la  Acad. 
(V^.  Atufar.)  ||  fig.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  atufar  y  atufarse,  nuestras  aceps.  —  Es 
raro  que  la  Acad.  no  traiga  este  nombre  ni 
en  sentido  recto. 

ATUFAR.  V.  a.  fig.  Arg.  Sofocar,  moles- 
tar con  reiteradas  impertinencias.  ||  v.  r.  fig, 
Arg.  Confundirse,  atolondrarse.  —  «  Atu- 
far, a.  fig.  Enfadar,  enojar.  Ú.  m  c.  r.  ||  r. 
Recibir  ó  tomar  tufo.  ||  Tratándose  de  lico- 
res y  especialmente  del  vino,  avinagrarse  ó 
apuntarse.  »  (Dice.  Acad.)  En  la  i.^  y  últi- 
ma aceps.  de  la  Acad.  no  es  voz  corriente 
este  verbo  en  la  Arg. ;  y  decimos,  también, 
en  la  1.'^,  tomando  esta  acep.  en  el  sentido 
lato  que  aquélla  le  da,  la  que,  como  puede 
verse  en  nuestra  primera  definición,  no  co- 
rresponde al  uso  argentino. 

AUCA.  adj.  Arg.  Dícese  del  indio  de 
nuestras  pampas  que  pertenecía  á  la  raza  de 
los  araucanos  y  habitaba  en  las  regiones 
limítrofes  con  la  cordillera,  al  sud  de  Men- 
doza. Ú.  t.  c.  s.  II  Perteneciente  á  esta  par- 
cialidad. 

AUCANO,  NA  adj.  Arg.  Auca.  Api.  á 
pers.,  ú.  t.  c.  s. 

AUDÍFONO.  (Del  lat.  audire,  oír,  y  el 
griego  'fcovy),  voz.)  s.  m.  Arg.  Cada  uno  de 
los  tubos  de  goma  que  tienen  algunos  fonó- 
grafos y  que  se  aplican  á  los  oídos  para  la 
percepción  de  los  sonidos. 

AUJAS  s.  f.  pl.  Arg.  Costillas  que  co- 
rresponden al  cuarto  delantero  de  la  res. 
Carne  de  las  aujas.  Agujas,  segiín  la 
Acad.,  nombre  que  casi  nadie  usa  en  la  Arg. 
en  esta  acep. 

AUNCHL  s.  m.  Arg.  Cascara  y  arista  que 
se  desprende  del  maíz  cuando  se  muele.  || 
Arg.  Afrecho  de  algarroba  úotra  mies  mo- 
lida, y  que  resulta  después  de  cernerla,  se- 
gún el  Sr.  Samuel  A.  Lafone  Quevedo.  (Te- 
soro de  Catamarqueñismos.)  «Es  un  buen 
forraje,  y  para  esto  lo  conservan  las  mujeres 
cuando  hacen  el  patay.  En  Andalgalá  se 
usan  las  dos  primeras  formas  indistintamen- 
te» (de  estas  tres:  amchi^  vel  aunchi,  vel 
hanchi  en  S.  Thomas).  «  En  lengua  del  Cuz- 
co debería  ser  amchi  ó  hamchi.  —  «  Etim.: 


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AUT 


AUT 


Chi,  hacer  á  otro,  am,  lo  que  esta  voz  diga. 
En  Chileno  amchi  es  afrecho,  también,  cosa 
de  la  otra  vida,  como  lo  es  la  radical  am  sin 
más  partícula.  (Véase:  Febres  in  Voc.J 
Todo  esto  algo  debe  tener  que  ver  con  al  - 
guna  divinidad  que  se  le  atribuía  al  maíz. » 
(Autor  citado.)  ||  Arg.  (provs.  Córd.  y  la 
Rioja.)  Ancua  no  hecha  j^(?r. 

AUREOLAR,  v.  a.  Arg.  Coronar  con  au 
reola.  ||  v.  a.  fig.  Arg.  Honrar,  glorificar  á 
una  persona  por  sus  triunfos  ó  méritos. 

«  En  su  primera  acción  se  ciñó  la  faja  de  general,  y 
empezaron  las  hostilidades  del  poder,  que  se  sentía 
herido,  á  aureolar  su  cabeza  con  el  nimbo  de  los  per- 
seguidos.»  (i^/or/awo  Zapata;  «.Dy.  D.  Evaristo  Ca- 
rriego »;  en  la  revista  La  Actividad  Humana;  Paraná, 
nov.  de  1901,  pág.  1.^) 

AURIMELO.  s.  m,  Arg.  Árbol,  variedad 
de  los  durazneros  (ó  duraznos,  como  deci- 
mos nosotros),  y  que  produce  el  fruto  del 
mismo  nombre.  ||  Arg.  Durazno  puntiagudo 
y  muy  pequeño,  del  color  de  la  cera  blanca, 
muy  dulce  y  sabroso.  Probablemente  se  de- 
riva del  latín  aurum,  oro,  y  n^el,  miel. 

AUSPICIAR,  v.  a  Arg.  Escudar,  ampa- 
rar, proteger,  resguardar. 

«Este -término  designa  las  protecciones  jurídicas, 
con  que  el  derecho  de  gentes  confunde  á  débiles  y  á 
fuertes;  y  no  previene  tan  sólo  la  invasión  material 
del  territorio,  sino  que  auspicia  derechos  de  orden 
político  y  moral,  que  emergen  de  la  soberanía  mis- 
ma, V.  .  (O;'.  Roque  Süctts  Peña;  Derecho  Públ.  Ame- 
Ric;  Bs.  Aires,  1905,  p.  191.) 

AUSPICIOSO,  SA.  (De  auspicio.)  adj. 
Arg.  Favorable,  de  buen  augurio  ó  indicio. 

«Sentimos  verdadera  satisfacción  al  ver  que  con 
estos  esfuerzos  se  realiza  un  hecho  auspicioso  para 
el  porvenir  del  país, »...  {Dr.  Cipriano  Soria;  a  El  La- 
tifundio y  la  Ley  de  expulsión  >v  conferencia;  Córd., 
1904,  p.  3.) 

AUTERÍA.  s.  f.  Arg.  Hazañería,  susto  ó 
alarma  fingidos  ó  sin  razón  de  ser. 

AUTERO,  RA.  adj.  Arg.  Que  hace  alha- 
raca de  cualquier  accidente,  por  insignifi- 
cante que  sea,  afectando  susto  y  alarma,  para 
infundirlos  en  el  ánimo  de  los  demás.  Ú.  t. 
c.  s.  Cuasi  equivalente  al  castell.  hazañero, 
sin  uso  en  la  Rep.  Arg. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
general  Mansilla  inserto  en  el  art.  Bandu- 
rria. 

AUTO.  (Apócope  de  automóvil.)  s.  m. 
Arg.  Automóvil.  —  Esta  última  palabra 
es  demasiado  larga  para  expresar  una  má- 
quina tan  Hgera,  y  así  el  pueblo,  de  imagina- 
ción viva  y  sutil,  ha  querido  imitar  con  la 
apócope  la  rápida  supresión  de  la  distancia 
que  esos  vehículos,  impulsados  por  la  fuerza 
locomotriz  de  la  nafta  ó  la  electricidad,  pro- 
ducen en  su  vertiginosa  carrera. 

Hasta  en  España  parece  usarse  ya  esta 


palabra.  El  galano  escritor  don  Miguel  de 
Unamuno,  en  una  correspondencia  que  di- 
rige desde  Salamanca  á  La  Nación  de  Bs. 
Aires  (véase  el  7i.°  del  i¿  de  dic.  de  i pop), 
trae  lo  siguiente: 

«Desde  Bajar  bajamos  á  Extremadura,  en  busca  de 
mejor  temple  de  aire.  El  día  desapacible;  anchos  nu- 
barrones y  á  ratos  llovizna  fría.  Devoraba  el  auto  la 
carretera,  por  entre  frondosos  castañares,  á  la  vista 
de  la  enhiesta  sierra  nevada.  » 

AUTOMATISMO,  s.  m.  Arg.  Cualidad 
de  autómata.  1|  Arg.  Fuerza  ó  energía  que 
reciben  unas  de  otras  las  partes  ó  resortes  de 
un  autómata,  produciendo  un  movimiento 
puramente  mecánico. 

«Bien  se  comprenderá  que  los  dos  caballeritos  que 
así  entretenían  su  tiempo  sin  intervenir  en  la  grave 
conversación  de  los  otros  cuatro,  ocupasen  al  lado  de 
éstos  un  lugar  muy  secundario.  Eran,  en  efecto,  algo 
como  los  rodajes  menores  de  una  máquina  cuyos  prin- 
cipales resortes  se  llamaban  Zolé,  Glow,  Fouchez  y 
Granulillo.  Tenían  su  función  propia  que  llenar,  pero 
estaban  subordinados  á  los  movimientos  impulsores 
de  estos  cuatro  resortes,  de  los  cuales  recibían  el  mo- 
vimiento con  el  automatismo  propio  de  su  rol,  com- 
pletamente mecánico.»  (  Julián  Martel ;  La  Bolsa; 
Bs.  Aires,  1905, págs.  63 y  64.) 

AUTOMATIZACIÓN,  s.  f.  Arg.  Acción 
y  efecto  de  automatizar. 

•  De  otro  modo,  incurriría  en  una  infidencia,  en  una 
claudicación,  arrostrando  torpe  é  impávidamente  los 
peligros  y  las  tribulaciones  que  el  manifiesto  de  nota- 
bles auguraba,  como  una  consecuencia  fatal  del  régi- 
men de  automatización  oficial  del  gobierno  de  la  re- 
pública .  »  (  La  Nación,  lic  2  de  scpb.  de  1906;  <<.  Ecos 
del  día  »  ) 

AUTOMATIZAR,  v.  a.  fig.  y  fam.  Ar¿. 
Hacer  autómata  á  una  persona,  gremio  ó 
institución,  quitándole  su  autonomía  ó  liber- 
tad de  pensamiento  ó  de  acción. 

AUTOMÓVIL,  s.  m.  Arg.  Carruaje  par- 
ticular ó  de  alquiler  que  sirve  para  conducir 
personas,  con  un  mecanismo  que,  mediante 
la  acción  de  la  nafta  ó  la  electricidad,  lo 
pone  en  movimiento. —  «Automóvil.  (Del 
gr.  ajxoq,  uno  mismo,  y  de  móvil. )  adj.  Que 
se  mueve  por  sí  mismo.  Aplícase  principal- 
mente á  los  carruajes  que  tienen  un  riieca- 
nismo  que  los  pone  en  movimiento.  Úsase 
t.  c.  s.  m. »  (Dice.  Ac.)  Nuestra  definición 
difiere  particularmente  de  la  de  la  Academia 
en  que  excluye  los  tranvías  eléctricos. 

AUTOMÓVIL.  —  Automóvil  de  re- 
mise.  Arg.  (  V.  Remise.^ 

«  Detrás  del  coche,  iba  á  regular  marcha  un  auto- 
móvil do  remiso,  guiado  por  el  «chauffeur»  José 
Fornés.»  (La  Nació.n,  de  15  de  nov.  de  1909;  *El  aten- 
tado anarqtnsta  de  ayer — Asesinato  del  jefe  de  po- 
licía V  del  secretario  Lartigau  »,  etc.) 

AUTOMOVILISMO,  s.  m.  Arg.  Profesión 
del  chauffeur .  ||  Arg.  Ejercicio  de  esta 
profesión,  y  en  general  manejo  del  auto- 
móvil. 

Llenos  están  los  diarios  de  la  capital  fe- 
deral, desde  los  más  grandes  hasta  los  más 


AVA 


AVI 


41 


pequeños,  de  artículos  en  que  se  emplean  las 
voces  automovilismo,  ciclismo  y  aun  mo- 
tociclismo,  motocicleta. 

AUTONOMISMO.  s.  m.  Arg.  Doctrina  ü 
opinión  que  sostiene  la  autonomía. 

AUTORITARIO,  RÍA.  adj.  Arg.  Que 
comete  arbitrariedades  abusando  de  la  auto- 
ridad que  inviste  ó  arrogándose  una  que  no 
tiene.  Ú.  t.  c.  s.  Es  wi  autoritario.  ||  Arg. 
Arbitrario,  que  incluye  arbitrariedad.  Dispo- 
sición autoritaria. 

AUTORITARISMO,  s.  m.  Arg.  Calidad 
de  autoritario,  nuestras  aceps. 

«  ..  la  una»  ( tendencia)  «  reaccionaria,  defensora  de 
la  moral  política,  y  la  otra  representativa  del  fraude, 
del  autoritarismo  y  de  la  violencia  en  las  alturas  del 
poder.  »  (Z?/fly-/o  Justicia,  de  Córd.,  de  3  de  sept.  de 
1906;  primer  art.,  en  «Notas  Editoriales».) 

AVALANCHA,  s.  f.  Arg.  Este  nombre, 
tomado  de  la  lengua  francesa,  expresa,  en 
sentido  figurado,  una  idea  colectiva,  signifi- 
cando un  conjunto  ó  una  multitud  de  perso- 
nas ó  cosas  que  se  precipitan  violentamente. 
/Que  aYalanchSi  de  gente!  Una  avalan- 
cha de  peñascos  rodaron  por  la  montaña. 
Hay  bastante  diferencia  entre  avalancha, 
fig->  y  í3:/«í/,  de  sentido  recto,  que  define  asi 
la  R.  Acad.:  «Gran  masa  de  nieve  que  res- 
bala y  se  derrumba  de  los  montes  á  los  va 
lies  con  violencia  y  estrépito  ».  Nadie  diría 
en  la  Rep.  Arg  :  Un  «  alud  »  de  muchachos 
se  precipitó  sobre  la  manchancha;  pero  si, 
una  avalancha... » 

•  ¿De  ese  puñado  de  vecinos  que  tuvo  á  raya  el  poder 
del  más  poderoso  imperio  (imitado  hoy  por  losboers), 
abatiendo  sus  ejércitos,  entre  sus  retoños  injertados 
no  habrá  nueva  savia  para  repeler  avalancha  algu- 
na que  nos  asaltara?  (Sr.  Pastor  S.  Obligado;  Los 
Notables  de  1810.) 

«  Pero  cuando  el  señor...  ha  resistido  impertérrito 
toda  la  avalancha  de  ataques,  denuncias  y  califica- 
clones  poco  halagadoras  de  la  prensa  entera  de  la  ca- 
pital,». .  (La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  8  de  enero  de 
1902.) 

« ...,  se  detienen  absortos  á  contemplar  la  avalan- 
cha de  carruajes  que  desemboca  por  la  Avenida  Al- 
vear,  »  (Julián  Martcl;  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  1905, 
p.142) 

« ...,  la  mordedura  de  los  celos  se  clavaba  en  lo  más 
hondo  de  su  pecho,  y,  gota  á  gota,  derramaba  su  amar- 
go veneno.  Sentía  que  era  una  avalancha  lo  que  lo 
amenazaba,  y  él  permanecía  allí  aguardando  el  mo- 
mento del  peligro,  esperando  la  mole  que  se  derrum- 
baba,»... {Enrique  E.  Rivarola,'  Amar  al  vüelo;  Bue- 
nos Aires,  igo5,  p.  144. ) 

«  Fué  un  arquetipo  de  soldado  ciudadano,  que  ora  se 
lanzaba  con  ímpeiu  irresistible  en  lo  más  duro  del 
combate,  arrollando  con  el  impulso  de  la  avalancha 
cuanto  le  estorbaba  el  paso,  como  en  Curapaligüe,  en 
Gavilán,  en  Talcahuano,  ora,  cauteloso  y  sufrido,  como 
después  de  Rancagua  ó  Cancha  Rayada,  salvaba  los 
ejércitos  á  la  manera  de  un  héroe  del  Anabasis  • ... 
(Discurso  del  ministro  de  relaciones  exteriores  y 
culto,  Dt.  Manuel  A.  Montes  de  Oca,  al  entregar  los 
restos  del  general  Las  Heras;  21  de  oct.  de  1906.) 

AVANT-SCÉNE.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg. 
Palco  cerca  del  proscenio. 


« En  cambio,  el  avant-scéne  balcón  de  la  derecha, 
que  se  destina  también  al  presidente  para  los  días  or- 
dinarios, está  convenientemente  calculado  para  sa  ob- 
jeto. »  (Grifo;  «  El  futuro  gran  teatro  »;  primer  artí- 
culo, en  La  NaciÓiN  de  i5  de  ag.  de  igo6.) 

AVE.  s.  f.  Arg.  (prov.  Bs.  Aires  y  terri- 
torios del  sur.)  Dícese  de  cualquier  animal 
cuadrúpedo  extraño  ó  poco  común.  Es  muy 
general  entre  los  paisanos. 

Esta  voz  está  empleada  en  nuestra  acep- 
ción en  el  pasaje  del  general  Mansilla  inserto 
en  el  art.  Bicho. 

AVEJIGADO,  DA.  adj.  Arg.  En  forma 
de  vejiga  ó  ampolla,  ó  semejante  á  ella. 

AVENIDA,  s  f.  Arg.  Bulevar.  (Véase.) 

—  La  Acad.  define  así  la  voz  avenida: 
«  Creciente  impetuosa  de  un  río  ó  arroyo.  || 
Camino  ó  paso  para  ir  á  un  pueblo  ó  paraje. 

II  fig.  Concurrencia  de  varias  cosas.  ||  pr. 
Ar.  Avenencia.  »  Nosotros  la  usamos  sola- 
mente en  la  primera  acep. 

♦  Estará  atravesado  »  ( el  parque  )  «  por  varias  ave- 
nidas destinadas  á  la  circulación  de  carruajes.... »  (La 
Nación, de  i4dejun.  de  1902;  «Gran  parque  del  sur».) 

—  «Después,  la  fila  de  coches  lanzados  al  galope,  en- 
tra en  las  sombrías  avenidas  de  eucaliptos,  que  cie- 
rran con  sus  ramas  sobre  las  cabezas  una  bóveda  de 
follaje.»  (El  mismo;  17  de  ag.  de  1906,  p.  5,  i.^  co- 
lumna.) 

Esta  voz  la  emplea  el  Sr.  P.  S.  Obligado 
en  el  pasaje  inserto  en  el  art.  Incursionlsta 
de  este  Dice.  También  la  usa  La  Razón  en 
el  párrafo  que  hemos  transcrito  en  el  artículo 
Desbande. 

«La  entrada  en  Salt  Lake  City  es  otra  agradable 
sorpresa.  Las  calles  son  anchas  avenidas  sombrea- 
das por  álamos  soberbios,  acacias  de  follaje  primave- 
ral,»... (P.  Groussac;  carta,  en  La  Nació.\  de  23  de 
nov.  de  1S93.) 

AVENIR  y  AVENIRSE.  —  V.  su  uso,  en 
el  art.  Venir. 

AVENTAR.  —  Véase  cómo  se  conjuga 
este  verbo  en  la  Arg.,  en  el  art.  Cimentar. 

AVERIARSE,  v.  r.  fig.  y  fam,  Arg.  Hacer 
involuntariamente  las  necesidades  corpora- 
les en  la  ropa  ó  en  la  cama. 

AVERÍAS,  s.  f.  pl.  Arg.  Invasiones  y  de- 
predaciones de  los  indios  hechas  en  las  po- 
blaciones de  los  cristia7ios. 

«■  Toda  la  fuerza  de  este  indio»  (el  indio  Blanco)  «  te- 
mido como  ninguno  en  las  fronteras  de  Córdoba  y  de 
San  Luis  y  tan  vaqueano  de  ellas  como  de  las  demás, 
se  componía  en  la  época  á  que  voy  á  referirme,  de 
unos  ocho  ó  diez  compañeros  de  averias.— Con  ellos 
invadía  generalmente,  agregándose  algunas  veces  á 
los  grandes  malones.»(L7tcio  V.  Mansilla;  Una  Escurs. 
Á  LOS  Indios  Ranqusles;  Bs.  Aires,  1870,  t.  I,pag.  104.) 

AVIACIÓN.  ( Del  lat.  avis,  el  ave. )  s.  f. 
Arg.  Acción  y  efecto  de  volar  por  los  aires, 
como  las  aves,  por  medio  de  alguno  de  los 
aparatos  ó  máquinas  que  hay  para  este  ob- 
jeto. Suele  referirse  también  al  mismo  apa- 
rato. 


42 


AYU 


AZU 


«Aparecía  el  Voisin  más  ó  menos  tal  como  se  le  co- 
noció al  principio  de  la  aviación. » (  La  Nación,  de  i6 
de  sept.  de  igog;  «.La  gran  semana  de  aviación  en 
Reims  ».) 

AVIADOR,  RA.  s.  m.  y  f.  ^í;x.  Persona 
que  recorre  el  espacio  sostenida  por  un  aero- 
plano, un  globo  aerostático,  etc. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  párrafo  de 
La  Nación  que  hemos  transcrito  en  el  ar- 
tículo Aeroplano. 

AVIPÓN,  NA.  adj.  Arg.  Abipón.  Re- 
ferido á  persona,  ú.  t.  c.  s. 

Esta  voz,  así  escrita,  está  empleada  en  el 
texto  de  Lyton  que  hemos  insertado  en  el 
art,  Chiriguano. 

AVISPA.  —  Avispa  del  barro.  Arg-. 
Schelifrons  Jigiilus  (Dahlb.)  D.  T.  Avispa 
de  color  negro  y  amarillo,  con  alas  ahuma- 
das. Transporta  bolitas  de  barro,  con  que 
construye  las  celdas  destinadas  á  su  cría.  De 
aquí  le  viene  su  nombre  vulgar. 

AVISPA. —  ¿Con  qué...  pican  las 
avispas?  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Empléase 
para  significar  que  el  que  dice  que  va  á  ha- 
cer una  cosa  carece  de  recursos  para  ello. 

AYACUÁ.  (Delguar.  añaqua,  diablo  pe- 
queño, según  Granada.)  s.  m.  Arg.  «Dia- 
blillo diminuto  é  imperceptible,  que  algunas 
generaciones  de  indios  se  imaginaban  arma- 
do de  arco  y  flechas  y  otros  elementos  de 
destrucción,  y  á  cuyas  heridas  atribuían  la 
causa  de  sus  dolencias.  Creían  que  los  curan- 
deros mágicos  tenían  comunicación  oculta 
con  estos  malignos  liliputienses,  y  que,  mer- 
ced á  esa  circunstancia,  se  daban  maña  para 
extraer,  sajando  y  chupando  la  parte  afecta- 
da, las  flechillas,  uñitas,  dientecillos  y  astilli- 
tas  que  el  doliente  tenía  en  el  cuerpo. » 
{Autor  citado ;  VocAB.  RíoPL.  Raz.) 

AYMARÁ.  Arg.  Aimará.  Ú.  t.  c.  s.;  y 
referido  al  idioma,  c.  s.  m. 

AYUDANTA,  s.  f.  Arg.  Maestra  subal- 
terna ü  especie  de  celadora  en  las  escuelas, 
que  enseña  ó  está  bajo  la  dirección  de  una 
maestra  superior,  y  la  suple  en  ausencias  ó 
enfermedades.  —  La  Acad.  sólo  trae  ayu- 
dante, como  masculino.  Si  hay  sirvienta  y 
presidenta,  no  sabemos  por  qué  no  ha  de 
haber  aytidanta,  pues  ninguno  de  estos 
nombres  son  participios. 

AYUINÉ.  (Del  guar.  ayu'iné,  laurel  he- 
diondo, según  Granada.)  s.  m.  Arg.  «  Espe- 
cie de  laurel,  cuya  corteza,  haciendo  en  ella 
una  incisión,  hiede  á  excremento  humano.» 
{Autor  citado ;  VocAB.  RíoPL.  Raz.) 

AYUIÑxVNDÍ.  (Delguar.  ayuíñandt,  acei- 
te de  laurel,   según  Granada.)  s.  m.  Arg. 


Laurel  de  cuyo  fruto,  y  aun  de  su  corteza, 
se  extrae  el  incienso.  «  Un  emplasto  de  sus 
hojas,  flor,  fruto  ó  aceite,  dice  el  autor  cita- 
do, sirve  de  contraveneno.  El  cocimiento  de 
la  cascara  de  las  extremidades  de  las  raíces 
deshace  las  piedras  de  la  vejiga.  »  (VocAB. 
RÍOPL  Raz.  ) 

A  YUPE  Y.  s.  m.  Arg.  Eichhornia  azu- 
rea.  Planta  acuática  de  la  familia  de  las  pon- 
tederiáceas,  que  crece  en  las  orillas  de  los 
grandes  ríos  y  de  las  lagunas,  en  Bs  Aires, 
Entremos,  Corrientes,  Santa  P'e,  Brasil  y 
Paraguay.  —  «La  infusión  de  las  flores  »  (de 
esta  especie  y  del  aguapey)  «  es,  según  di- 
cen, un  excelente  cordial.  El  cocimiento 
en  vino  colorado  de  las  raíces  ú  hojas  secas, 
se  usa  en  casos  de  disentería,  gonorrea, 
flores  blancas,  etc.  Las  hojas  frescas  aplica- 
das á  la  frente,  calman  el  dolor  de  cabeza.  » 
(Hierónymus.)  —  Esta  planta  y  el  aguapey 
(v.  Aguapey)  son  conocidos  en  castella- 
no con  el  nombre  de  «  camalote  »  ,  que  la 
Acad.  trae  en  su  Dice. 

ÁZOE.  s.  m.  Arg.  Ázoe.  Es  muy  común 
hacer  grave  esta  palabra  esdrújula. 

AZOTE.  — Azote  de  caballos,  s.  m. 
Arg.  Luhea  divaricata.  Mart.,  de  la  familia 
de  las  tiháceas.  «  Árbol  de  diez  á  doce  me- 
tros de  altura  mayor  en  Entrerríos.  (Brasil 
meridional,  Paraguay )  .  —  Su  madera  es 
blanca  y  liviana,  pero  tenaz  y  flexible ;  sirve 
para  hacer  baquetas,  culatas  de  escopetas, 
suelas  de  zapatos,  cabos  de  látigos,  estacas, 
varas  de  carros  y  muchos  otros  trabajos  de 
carpintería.  »  (J.  Hierónymus.)  En  guaraní 
llámase  este  árbol,  ivatitigi. 

AZOTERA,  s.  f.  Arg.  Látigo  de  filamen- 
tos de  cuero  trenzados,  con  cabo.  ¡|  Arg. 
Parte  del  rebenque,  chicote  ó  arreador,  con 
que  se  estimula  á  la  caballería  ó  al  animal 
que  se  arrea.  ||  Arg.  Guasquita  cobada  que 
suele  tener  Rapada  en  la  punta  el  chicote  ó 
el  arreador.  ||  Arg.  Lazo,  generalmente  tren- 
zado, ó  guasca,  que  parte  á  modo  de  apén- 
dice de  la  juntura  de  las  riendas  y  con  que 
se  castiga  ó  estimula  á  la  caballería. 

AZUC.\-PÉ.  s.  m.  Arg.  (pr.  Corr.)  Ma- 
sacote,  nuestra  acep.  En  Cuba  le  llaman 
raspadura,  ó  simplemente  raspa,  según 
Pichardo. 

AZUCARERA,  s.  f.  Arg.  Vaso  para  po- 
ner azúcar;  azucarero  (m.)  según  la  Acade- 
mia. No  corre  entre  nosotros  esta  forma. 

En  el  pasaje  de  Caras  y  Caretas  inser- 
to en  el  art.  Acaparar,  está  empleada  la 
voz  azucarera. 

«  Comía  en  mi  mesa»  ( Achauentrú ) ;  "el  asistente 
que  la  servía  le  pasó  la  azucarera «...  {Lucio  V.  Man- 


AZU 


AZU 


43 


silla;  Una  Escürs.  á  los  Indios  Ranqueles;  1870,  pá- 
gina ig6  del  t.  I.) 

AZUCENA,  s.f.yír^.  (pror.  Tuc.)  Echi- 
tes  fimiformis.  Planta  de  la  familia  de  las 
apocináceas.  Es  conocida  en  Tucumán, 
también,  con  el  nombre  de  sacha  huasca 
blanca,  y  en  Córdoba,  con  el  áQ  jazmín  de 
Jicjuy.  Crece  espontánea  en  Catamarca  y 
Tucumán,  y  se  la  cultiva  en  otras  partes, 
como  en  la  prov.  de  Córd.,  en  el  Brasil  y  el 
Paraguay.  ||  Arg.  (prov.  Tuc.)  Flor  de  esta 
planta. 

AZUL.  —  Azul  eléctrico.  Arg.  Azul 
claro  que  tira  á  verde. 


AZULEJO,  JA.  adj.  Arg.  Dícese  del  caba- 
llo ó  yegua  de  color  blanco  azulino.  Ú.  t.  c.  s 

AZULERO,  RA.  adj.  Arg.  Natural  del 
pueblo  del  Azul  ó  del  distrito  del  mismo 
nombre.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg.  Perteneciente  ó 
relativo  á  este  pueblo  ó  distrito  de  la  pro- 
vincia de  Bs.  Aires. 

«  Prefieren  »  ( los  Indios )  <v  el  »  ( tabaco )  «  negro  del 
Brasil  á  cualquier  otro.  Los  pampas  Azuleros  hacen 
este  comercio,  y  los  chilenos  les  llevan  con  el  nombre 
de  tabaco  una  planta  que  no  he  podido  conocer,  que  he 
fumado,  y  me  ha  hecho  el  mismo  efecto  del  opio.  «  {Lu- 
cio V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles; 
Bs.  Aires,  i87o.  t.  II,  p.  iio.) 


B 


BAC 


BAD 


BABUCHA.  —  A  babuchas,  va.  adv. 
Ar^.  (lit.)  A  COCOCho.  (Véase.)  —  Se- 
gún la  R.  Acad.,  babucha  es  una  «  especie 
de  chinela  morisca  ».  No  corre  en  la  Arg.  en 
esta  acep. 

Este  m.  adv.  está  empleado  en  el  texto  de 
Cañé  transcrito  en  el  art.  Apercibir  de  este 
Diccionario. 

BACALAO.  —  Bacalao  á  la  proven- 
zala.  Arg.  Brandade.  (  Véase.) 

BACARÁ.  (Del  fr.  baccara.)  s.  m.  Arg. 
« Juego  de  cartas  entre  un  banquero  y  un 
número  indeterminado  de  jugadores.  »  ( Fo- 
iie'tico;  «  Poligloterías  »,  en  p  b  T,  «.°  22.) 
Este  autor  escribe  baccara;  nosotros  nos 
hemos  permitido  castellanizarlo,  escribién- 
dolo como  lo  pronunciamos. 

Julián  Martel,  en  su  interesante  libro  La 
Bolsa  (Bs.  Aires,  i(?o¿,  p.  41),  trae 
baccarat : 

«...,  pues  estaba  enviciado  hasta  el  punto  de  que, 
no  contento  con  jugar  en  la  Bolsa,  arriesgaba  también 
grandes  sumas  en  el  baooarat  del  Club,...» 

«Aquel  diputado  que  le  acompaña  es  un  calavera 
deshecho,  que  todas  las  noches  juega  lo  que  no  tiene 
en  la  mesa  de  baooarat  del  Club  del  Prisma,...»  {Obra 
citada,  p.  100. ) 

Esta  voz,  tal  como  nosotros  la  hemos  es 
crito,  está  empleada  en  el  segundo  pasaje  de 
Los  Principios  que  hemos  insertado  en  el 
art  Tururú. 

BACENILLA.  s.  f.  Arg.  (pr.  Tuc.)  Es- 
cupidera, bacín.  Es  probablemente  una  de- 
generación del  diminutivo  castellano  baci- 
nilla. 

BACILO.  (Del  lat.  bacillus,  varilla,  bas- 
toncito. )  s.  m.  Arg.  Género  de  bacterias 
que  se  presentan  en  forma  de  bastoncitos  fi- 


liformes, más  ó  menos  articulados,  móviles  ó 
inmóviles. 

«Ocupándose  luego»  (el  ministro  de  Agricultura, 
Dr.  Ramos  Mexía)  «de  la  crianza  al  aire  libre,  tal 
como  se  practica  en  nuestro  país,  dijo  que  es  poco 
propicia  al  desarrollo  del  baoilo  de  Koch.»  (La  Pren- 
sa, de  Q  de  scpt.  de  igoj;  «Exposicióti  de  Paleivto  — 
Su  inauguración  oficial» . ) 

BACTERIA.  (Del  gr.  /íax-Tjpta,  bastón.) 
s.  f.  Arg.  Vegetal  sencillísimo  y  microscó- 
pico, sin  clorofilo,  de  fórmula  globular,  baci- 
lar, filiforme  ó  en  hélice.  Son  microorganis- 
mos que  no  pueden  vivir  más  que  en  medio 
de  substancias  orgánicas  ya  constituidas,  las 
cuales  absorben  ó  descomponen  haciéndolas 
entrar  en  putrefacción  ó  experimentar  fer- 
mentaciones especiales.  Son  los  parásitos 
vegetales  de  las  materias  orgánicas  del  reino 
animal  y  vegetal. 

BACTERIOLOGÍA.  (Del  gr.  pa/.Tcpía  y 
Xóyoq,  tratado.)  s.  f.  Arg.  Rama  de  la  micro- 
biología que  trata  de  todo  lo  concerniente  al 
estudio  de  las  bacterias. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
Suplem.  Ilustr.  de  La  Nación  que  hemos  in- 
sertado en  el  art.  Parasitología. 

BACHICHA,  s.  m.  fam.  Arg.  Extranjero 
ordinario,  de  baja  estopa  y  que  no  es  espa- 
ñol. Dícese  particularmente  de  los  italianos. 
Tiene  mucha  afinidad  este  nombre  con  el 
taño.  (V.  Tano.^  Ú.  t  c.  adj.,  calificando 
á  grÍ7tgo  como  expresión  de  encarecimiento. 
(  V.  Gringo.  ) 

BADULAQUE,  s.  m.  Arg.  Hombre  ordi- 
nario, grosero,  brusco  en  su  lenguaje  y  ac- 
ciones. Ú.  t.  c.  adj.  —  «Badulaque,  m. 
Afeite  compuesto  de  varios  ingredientes,  que 
se  usaba  en  otro  tiempo.  \  ant.  Chanfaina, 


BAG 


BAG 


45 


primera  acep.  ||  fig.  y  fam.  Persona  de  poca 
razón  y  fundamento.  Ú.  t.  c.  adj.  »  (Dice. 
Acad.)  En  ninguna  de  estas  aceps.  es  voz 
corriente  en  la  Rep,  Arg. 

BAGAJE,  s.  m.  Arg.  Equipaje,  sea  ó  no 
militar.  Bagaje  del  soldado,  del  colegial.  || 
fig.  Arg.  Conjunto  de  elementos,  morales  ó 
materiales,  con  relación  á  un  fin.  No  obs- 
tante jin  bagaje  tan  pobre,  llegó  á  la  pri- 
mera magistratura.  U.  m.  en  esta  acep.  fig. 
que  en  la  primera.  —  «Bagaje.  (Del  celt. 
bag,  carga. )  m.  Equipaje  militar  de  un  ejér- 
cito ó  tropa  cualquiera  en  marcha.  ||  Bestia 
que  para  conducir  el  equipaje  militar  y  en 
ocasiones  algunos  individuos  del  ejército  y 
sus  familias,  se  toma  en  los  pueblos,  por 
vía  de  carga  concejil,  pero  mediante  remu- 
neración. Llámase  bagaje  mayor  al  caba- 
llo y  al  mulo  ó  muía,  y  menor  al  asno. 
Suelen  también  tomarse  para  este  servi- 
cio carros  y  carretas,  con  sus  respectivos 
tiros.  »  (Dice.  Ac.)  Entre  nosotros  no  corre 
en  la  segunda  acep.  de  la  Acad.  En  la  se  • 
gunda  nuestra  se  usa  también  en  España: 
don  E.  Gómez  de  Baquero,  en  su  art.  «  Cró- 
nica Literaria  »,  publicado  en  la  revista  Es- 
paña Moderna  correspondiente  al  año 
1901  (pág.  174),  dice:  «Él  Sr.  Menéndez 
Pidal,  que  va  á  la  Academia  con  este  ba- 
gaje literario,  entra  en  ella  como  técnico, 
por  decirlo  así,  como  gramático  y  crítico, 
no  como  poeta». 

«De  mi  v\da  en  el  árido  desierto 
Que  resignado  atravesando  voj*, 
Tengo  un  oasis  de  verdor  cubierto 
Donde  descanso,  si  cansado  estoy. 

Allí  la  fuente  del  con-uelo  mana 
Su  transparente  y  límpido  cristal, 

Y  de  él  bebe  la  alegre  caravana 

De  que  S03'  guía,  escudo  y  principal. 
Allí  no  llegan  los  mundanos  sones 
Del  alma  á  alterar  la  beatitud, 

Y  el  ardiente  simoun  de  las  pasiones 
No  conturba  su  plácida  quietud. 

La  sórdida  avaricia,  el  egoísmo, 
La  negra  envidia,  la  ambición  febril, 
La  injuria  viperina,  el  servilismo. 
Jamás  sus  plantas  han  sentado  allí. 

Allí  se  duerme  el  apacible  sueño 
A  que  brinda  la  paz  del  corazón, 

Y  como  es  el  bag^aje  tan  pequeño. 
No  nos  desvela  el  miedo  del  ladrón.» 

(/.  Lascano  Colodrcro ;  Oasis.) 

«Andrade  abandonó  el  Colegio  el  año  1857,  sin  lle- 
var más  bag'aje  que  sus  estudios  de  filosofía,  nocio- 
nes generales  de  historia,  y  conocimientos  muy  ele- 
mentales de  literatura.»  (Benjamín  B  asnal  do  ; 
'  Olegario  Víctor  Andrade  • ;  prólogo  de  las  Obras 
Poéticas  de  éste ;  afío  1887 .  ) 

«Hay  que  confesar,  ante  todo,  que  nuestro  léxico  es 
muy  pobre  en  términos  técnicos.  Su  mejor  bag'aje 
viene  á  estar  constituido  por  vo^-cs  derivadas  del  la- 
tín y  más  aún  del  griego,»...  (Juan  B.  Selva;  El 
Castell.  en  Amér.  ;  La  Plata,  1906,  p.  43.) 

«  Con  su  bagaje  de  pensador  y  su  erudición  de  sabio 
todo  lo  ceñía  al  pliegue  de  sus  ilusiones.  »  La  NAcr3.\, 
de  11  de  jun.  de  1906;  «.Dr.  Ángel  Floro  Costa» ; 
pág.  7  ) 


Esta  voz  está  empleada  en  el  primer  pa- 
saje de  Ignotus  que  hemos  insertado  en  el 
art.  Feminismo,  y  en  el  de  Magnasco,  art. 
Educativo. 

«...;  }'  así  como  el  veterano  sólo  se  inicia  en  el  cuar- 
tel y  se  completa  sobre  el  campo  sangriento  de  la  ba- 
talla, así  el  buen  profesional  templa  su  vocación  y 
acumula  bagajes  en  la  escuela,  para  recibir  su  con- 
sagración definitiva  en  la  tarea  diaria  del  trabajo 
productivo.  »  (  Tomás  Amadeo;  «La  cnseñanaa  pro- 
fesional y  agrícola  »;  en  La  Nación,  de  20  de  jun.  de 
1906.) 

«Como  se  ve,  el  bagaje  literario  del  nuevo  acadé- 
mico no  es  muy  grande.»  (Francisco  Grandnion- 
tagne;  correspond.  de  Madrid;  en  La  Prensa  de 
Bs.  Aires  de  8  de  ag.  de  1907.) 

BAGRE,  s.  m.  Ai'-g.  Pez  que  se  encuentra 
en  algunos  ríos  de  América.  ||  fig.  y  fam. 
Arg.  Mujer  fea  y  despreciable.  —  Lo  propio 
en  el  Perú,  según  el  Sr.  Ricardo  Palma.  — 
Veamos  ahora  cómo  define  el  Sr.  Daniel 
Granada  este  animal:  «  Pez  de  los  ríos,  sin 
escama,  de  color  pardo  atigrado,  cabeza 
grande  á  proporción  de  su  cuerpo,  pocas  es- 
pinas y  gustosa  carne,  amarillenta;  armadas 
las  aletas  y  el  lomo  de  sendas  espinas  muy 
agudas,  recias  y  aserradas,  con  los  dientes 
inclinados  hacia  su  raíz,  cuya  herida  se 
reputa  enconosa ;  voraz ;  amigo  de  vivir  donde 
hay  fango,  en  la  costa  y  junto  á  las  barran- 
cas; y  del  cual  hay  varias  especies,  algunas 
de  colosal  tamaño,  distinguidas  por  nombres 
particulares. » 

«Lo  tenía  uno  «ahi.;ito  no  más»,  como  decía  ño 
Pantalión,  y  siempre  se  hallaba  entre  la  resaca  un 
sábalo  asonsao,  una  boga  con  la  jeta  rota  ó  un  bagre 
atorao  con  el  anzuelo.. .>>  {José  S.  Alvares  ;  Cle.ntos 
DE  Fray  Mocho,  i9o6; «.Me  mudo  al  norte», p.  7;  pa- 
labras que  pone  en  boca  de  un  hombre  del  bajo  pue- 
blo. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
mismo  autor  que  hemos  insertado  en  el  ar- 
tículo Vieja  del  agua. 

BAGUAL,  L^.  adj.  Arg.  Api.  al  caballo 
ó  yegua  de  poca  estima,  ó  mañeros.  Úsase 
t.  c.  s.,  y  m.  c.  c.  s.  m.  ||  Arg.  Dícese  del  ca- 
ballo ó  yegua  que  no  son  serranos  (v.  Se- 
rrano), que  no  tienen  como  éstos  los  vasos 
duros  y  resistentes,  por  lo  cual  no  pueden 
andar  en  los  caminos  ásperos  y  pedregosos 
de  las  sierras  sin  estropearse.  Ú.  t.  c.  s.,  y 
m.  c.  c.  m.  II  s.  m.  y  f.  fam.  Arg.  Por  ext.,  dí- 
cese de  cualquier  caballo  ó  yegua.  ||  adj.  fig  y 
fam.  Arg.  Api.  al  hombre  ó  mujer  rudos  ó 
flacos  de  entendimiento.  Ú.  t.  c.  s.  ||  fig.  y 
fam.  Arg.  Dícese  de  la  persona  torpe  y  or- 
dinaria U.  t.  c.  s.  —  «  Bagual,  la.  adj.  Dí- 
cese del  caballo  ó  yegua  salvajes,  —  del  ca- 
ballo ó  yegua  muy  bravos,  —  del  caballo  ó 
yegua  muy  matreros,  —  del  caballo  entero  — 
y  del  potro  cuando  lo  están  domando.  Usase 
t.  c.  s.  —  Dícese  asimismo  de  toda  clase  de 
ganado  salvaje,  particularmente  del  vacuno. » 


46 


BAG 


BAL 


(Granada;  VocAB.  Ríoplat.  Razonado.) 

«Habían  recogido  este  ganado  de  todas  las  tierras 
de  la  estancia,  que  son  siete  leguas,  á  fin  de  matar  al- 
gunos caballos  enteros  (que  acá  llaman  bag^uales).  » 
( Fray  Pedro  José  de  Parras ;  Diario  de  su  viaje 
publicado  por  D.Manuel  Ricardo  Trelles;  citado 
por  Granada.) 

«Los  caballos  cimarrones  viven  en  todas  partes  en 
tropas  tan  numerosas,  que  no  es  exageración  decir  que 
se  componen  algunas  de  12.000  individuos.  Incomodan 
y  perjudican;  porque  sobre  comer  el  pasto  inútil- 
mente, embisten  al  galope  á  las  caballadas  mansas 
siempre  que  las  ven,  y  pasando  entre  ellas  ó  junto, 
las  llaman  ó  acarician  con  bajos  relinchos  de  afecto, 
las  alborotan,  y  ellas  se  incorporan  sin  dificultad, 
yéndose  todas  juntas  para  siempre.  Así  sucede  á  los 
viajeros  que  les  embisten  los  bag^uales,  y  los  dejan 
sin  poder  continuar,  llevándoseles  los  caballos  mansos 
de  respeto  ó  de  remuda,  que  siempre  llevan  suelto^ 
por  delante.  Para  evitar  esto,  al  divisar  la  bagua- 
lada, que  embiste  infaliblemente,  es  preciso  que  ha- 
gan alto  para  rodear  á  sus  caballos  sueltos  y  salir  a 
encontrar  á  los  baguales,  espantándolos  para  que  se 
desvíen  El  modo  de  embestir  no  es  en  línea  de  batalla, 
sino  que  algunos  van  delante  y  siguen  todos  en  co- 
lumna, que  jamás  se  corta  6  interrumpe,  y  á  lo  más 
tuerce  la  dirección  si  la  espantan.  A  veces  dan  mu- 
chas vueltas  antes  de  aumentarse,  al  rededor  de  los 
que  los  desvían;  otras,  pasan  una  sola  vez,  y  no  vuel- 
ven ;  y  otras,  llegan  los  baguales  tan  ciegos,  que  se 
estrellan  contra  las  carretas,  si  las  hay.  »  ( Asara,  ci- 
tado por  Granada.  ) 

«Llaman  baguales  á  los  caballos  salvajes,  de  que 
abundan  estas  campañas,  los  cuales,  cuando  extrañan 
algún  ruido,  se  dejan  venir  en  tropel  en  grandes  por- 
ciones, arrebatando  como  un  torrente  impetuoso 
cuanto  encuentran.»  {Cabrer,  citado  por  Granada. ) 

«En  Chile  llamamos  bagual  ó  gicagual,  y  también 
bausán,  al  hombrote,  máxime  si  á  su  elevada  estatura 
y  muchas  chichas  reúne  la  circunstancia  de  ser  flaco 
de  entendimiento.»  (  Zorobabel  Rodrigues ;  Dicciona- 
rio DE  CniLE.NlSMOS.  ) 

«A  poca  distancia  del  lago»  (Fontana)  «cazamos 
baguales  (vacas  y  caballos  salvajes),  alzados  desde 
la  época  de  la  conquista.  La  caza  de  los  toros  es  muy 
interesante  y  peligrosa.  Andan  en  los  espesos  cañave- 
rales, y  sólo  se  les  ve  cuando  atacan.  —  Podrían  riva- 
lizar por  su  ferocidad  con  el  ganado  Miura  en  cual- 
quier plaza  de  toros  de  España.  Uno  de  nuestros  com- 
pañeros se  salvó  milagrosamente  subiéndose  á  un 
árbol.»  {Aarón  de  Anchorena ;  <■  A  través  de  la 
Patagonia  »  ;  en  el  semanario  de  Bs.  Aires  Caras  y 
Caretas,  de  i  o  de  mayo  de  igo2. ) 

Está  empleada  esla  voz  en  la  quintilla  de 
Ascasubi,  art.  Encelado.  —  También  por 
don  Juan  B.  Selva;  véase  el  texto  en  el  ar- 
tículo Mancarrón,  de  este  Dice. 

«  A  mí  me  ha  sucedido  ir  por  los  campos,  y  decirme 
Camilo  Arias  :  allí  debe  haber  animales  alzados  y  han 
de  ser  baguales,  por  el  modo  como  corre  ese  venado; 
y  en  efecto,  no  tardar  muchos  minutos  en  descubrir 
los  ariscos  animales,  flotando  al  viento  sus  largas 
crines  y  corriendo  impetuosos.  Qué  hermoso  es  un  po- 
tro visto  así  en  los  campos  I  >i  {  Liíci o  V.  Mansilla  ; 
Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles;  1870,  t.  I,  p.  147.) 

«Y  ¿qué  extraño  podría  ser  que  la  tierra  chucara 
quedase  por  ellos  dominada  á  la  par  de  los  bagua- 
les?» f  Yofriiá  ;  «Los  milagros  de  la  Argentina  — 
Linda  cria^';  en 'La  Nacióíí,  de  23  de Jjin.  de  1906 ; 
primer  articulo.) 

BAGUALADA,  s.  f.  Arg-.  Conjunto  ó  mu 
chedumbre  de  baguales,  en  cualquiera  de  las 
aceps.  de  esta  voz.  ||  ñg.  y  fam.  Arg.  Dicho, 
hecho  ú  omisión  propios  de  un  bagual ,  ó 
sea  de  una  persona  torpe  y  sin  educación,  ó 
de  una  ruda  y  falta  de  entendimiento.  (  V. 
Bagual.) 


En  el  art.  Bagual  se  encuentra  un  texto 
de  Azara  donde  se  emplea  la  voz  bagua- 
lada. 

BAHIENSE  adj.  Arg.  Natural  de  Bahía 
Blanca.Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg.  Perteneciente  á  esta 
ciudad  ó  región  de  la  Rep.  Arg. — Pronún- 
ciese  ba-hi-en-se. 

BAIGNOIRE.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg.  Pal- 
co de  platea  en  los  teatros.  Pronúnc.  beñuar. 

«No  comprendo  tampoco  por  qué  á  los  baignoirs, 
cuyos  antepechos  están  al  nivel  de  la  platea,  se  les 
haya  separado  con  tabiques  rectos  en  relación  al  pla- 
no de  su  embocadura,  resultando  de  este  modo  que  las 
personas  que  se  coloquen  en  segunda  fila  detrás  de  las 
que  ocupan  los  primeros  asientos  no  verán  absoluta- 
mente la  escena.  >  (  Grifo;  «  El  futuro  gran  teatro  »; 
primer  art.,  en  La  Nación  de  Bs.  Aires  de  i5  de  agos- 
to de  i9o6. ) 

BAILECITO.  s.  m.fam.  Arg.  Gato, 
nuestra  acep. 

BAJARSE,  v.  r.  fig.  Arg.  (prvs.  del  ñor- 
ie).  Alojarse,  hospedarse,  parar.  Probable- 
mente trae  su  origen  este  verbo  (usado  por 
metonimia,  en  que  se  toma  el  antecedente 
por  el  consecuente)  de  la  costumbre  que 
había,  antes  de  la  existencia  de  los  ferroca- 
rriles en  la  república,  de  bajarse  el  viajero, 
directamente,  en  la  casa  que  le  iba  á  servir 
de  alojamiento,  de  la  diligencia  ó  mensa- 
jería. 

BAJEAR.  V.  n.  Arg.  En  la  malilla,  jugar 
la  mano  una  carta  baja  (voz  de  que  se  deri- 
va este  verbo),  teniendo  del  mismo  palo  la 
malilla  ó  el  as,  para  soltarla  en  otra  vuelta  y 
llevarse  con  ella  cartas  de  más  valor. 

BAJO.  s.  m.  Arg.  Especie  como  de  ena- 
gua, de  tela  de  color,  sobre  la  cual  se  ponen 
las  mujeres  la  falda,  y  les  sirve  de  abrigo,  y 
también  de  adorno,  pues  suelen  descubrirla 
cuando  se  alzan  el  A'estido.  |!  Hacer  los 
bajos  un  hombre  á  una  mujer,  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Festejarla,  galantearla. 

BALA.  s.  f.  Arg.  (pr.  Sta.  Fe.)  Balita, 
nuestra  acep. 

BALANCEO  s.  m.  Arg.  Movimiento  que 
hace  un  cuerpo,  inclinándose  ya  á  un  lado, 
ya  á  otro.  Según  la  Acad  ,  balance;  inusitado 
en  la  Arg.  en  esta  acep. 

...;  «en  el  murmurio  de  las  corrientes,  en  el  balan- 
ceo de  las  hojas  movidas  por  el  viento,  »...  (Ricardo 
A.  Alvares; «Roberto  el  Violinista\>; en  la  revista  del 
Paraná  La  Actividad  Humana;  nov.  de  1901,  p.  34.) 

BALANDRÓN,  NA.  adj.  Arg.  Baladrón, 
fanfarrón  y  hablador,  que,  siendo  cobarde, 
blasona  de  valiente. 

BALAQUEAR,  v.  n.  Arg.  Baladronear. 

— «  Es  el  indio  Blanco,  me  dijo. 
—Y  qué  hay?— repuse. 

—Anda  hablando  de  Vd.;  dice  que  le  va  á  salir  á  la 
cruzada. 


BAL 


BAL 


47 


Si  será  una  composición  de  lugrar  para  asustarme  y 
hacerme  suspender  el  viaje,  rellecsioné,  preguntán- 
dole: 

—Y  que'  piensa  hacerme? 

—  Matarlo,  me  contestó,  sonriéndose. 
—Matarme,  eh! 

—Así  dice  él. 

—  Pues  dígale  que  nos  veremos  las  caras. 

—Le  he  mandado  decir  que  se  deje  de  andar  bala- 
queando; que  si  no  le  gustan  las  paces,  por  qué  se  ha 
Auelto  de  Chile;  que  ya  le  hice  prevenir  el  otro  día 
que  anduviera  derecho. » 

(Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ran- 
QUELEs;  1870,  t.  II,  p.330.) 

BALCONEADOR,  RA.  adj.  Ar^-.  Que 
balconea.  Ú.  t.  c.  s. 

,«...  creemos  oportuno  transcribir,  á  título  de  sim- 
ples balconeadores,  la  siguiente  rectificación.  •>  (La 
Razón,  de  Bs.  Aires,  de  23  de  oct.  de  1907;  «Del  Doc- 
tor Pisarro  >>.) 

BALCONEAR.  (De  balcón.)  v  a.  Ar¿: 
Mosquetear,  observar  á  los  que  juegan,  para- 
dos los  observadores  al  rededor  de  la  mesa 
de  billar.  ||  Arg.  Mirar,  observar  con  curio- 
sidad desde  los  balcones,  ventanas  ó  puerta 
de  una  casa,  ó  desde  un  paraje  público  ó  si- 
tio visible,  lo  que  otro  está  haciendo. 

BALDE,  s.  m.  Arg.  Es  exactamente  lo  que 
la  Acad.  llama  «cubo»  y  que  define  así: 
«  Vaso  de  madera,  metal  ú  otra  materia,  por 
lo  común  de  figura  de  cono  truncado,  con 
asa  en  la  circunferencia  mayor,  que  es  la  de 
encima,  y  fondo  en  la  menor.  Cuando  es  de 
madera,  las  duelas  que  lo  forman  se  aseguran 
con  flejes  de  hierro.  »  Según  la  misma  Acad., 
balde  es  un  «  Cubo  de  cuero,  lona  ó  made- 
ra, más  ancho  por  el  fondo  que  por  la  boca, 
usado  en  las  embarcaciones  para  coger  ó 
sacar  el  agua  ».  Hemos  subrayado  las  pala 
bras  de  esta  definición  que  ponen  de  mani 
fiesto  la  principal  diferencia  entre  lo  que  la 
Acad.  y  nosotrcs  llamamos  balde.  Aun  en 
las  embarcaciones  nuestros  baldes,  que  se 
usan  también  en  ellas  para  sacar  agua,  se 
llaman  baldes.  ||  Arg.  Cantidad  de  agua, 
de  cal,  etc.,  que  cabe  en  un  balde. 

BALDEAR,  v.  n.  Arg.  Sacar  agua  repe- 
tidas veces  con  el  balde,  particularmente  del 
pozo  y  para  echarla  á  una  bebida,  baño  6 
estanque.  —  «  Baldear,  a.  Regar  las  cubier- 
tas de  los  buques  con  los  baldes,  á  fin  de  re- 
frescarlas y  limpiarlas.»  (Acad.)  También 
lo  usa  en  esta  acep.  nuestra  marinería. 

BALEAR.  V.  a.  Arg.  Herir  con  bala  (pro- 
yectil). Ü.  t.  c.  r. 

BALERO,  s.  m.  Arg.  Juguete  que  con- 
siste en  una  esfera  ó  bola  de  madera,  hueso, 
etc.,  suspendida  de  un  hilo  como  de  cuarenta 
centímetros,  á  cuyo  extremo  está  atado  un 
palillo  por  su  parte  media.  El  juego  consiste 
en  embocar  el  extremo  superior  del  palillo, 
que  es  más  delgado,  en  el  agujero  de  la  bola, 


mediante  un  movimiento  impulsivo,  general- 
mente semicircular,  impreso  á  la  bola  hacia 
arriba  con  el  palillo  y  el  hilo.  ||  Arg.  Juego 
con  el  balero.  —  La  R.  Acad.  trae  balero 
en  la  acep.  de  «  Molde,  en  forma  de  tenaci- 
llas, para  fundir  balas  de  plomo  »;  y  Barcia, 
como  voz  de  la  náutica,  en  la  de  «  Cuchara 
grande».  Interesante  es  la  historia  siguiente, 
que  hace  del  balero,  en  pocas  palabras,  el 
diario  I, A  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  17  de 
julio  de  1902,  en  su  sección  Correo,  contes- 
tando á  una  pregunta  que  se  le  dirige  bajo 
el  seudónimo  de  Mico. 
Hela  aquí: 

«  Hay  baleros  de  marfil,  en  la  plaza  ;  pero  si  no  los 
encontrara,  Mico  podría  obtener  uno,  mandándolo  ha- 
cer en  una  tornería  del  ramo.  —  Este  objeto  es  uno  de 
aquellos  muchos  cuyo  origen  se  pierde  en  «la  noche 
del  tiempo  ».  Allá  por  el  siglo  xvi  estaba  muy  en  boga 
en  París.  —  Cuando  el  Rey  salía  á  paseo,  llevaba  con- 
sigo un  balero.  Los  príncipes  y  los  cortesanos  lo  imi- 
taban.— La  moda  del  balero  desapareció  á  ñnes  del 
siglo  XVII,  volvió  á  aparecer  más  tarde,  y,  por  fin,  fué 
relegada  al  olvido.  Hoy  el  balero  figura  sólo  como 
juguete  de  niño;  pero  puede  ser  útil,  durante  el  in- 
vierno, para  las  personas  sedentarias  que  quieran 
hacer  algún  ejercicio. » 

BALITA.  (Dim.  de  bala.)  s.  f.  Arg.  (pr. 
Sia.  Fe.)  Cuerpo  esférico  pequeño,  general- 
mente de  arcilla,  ó  de  cristal,  con  que  jue- 
gan los  muchachos  á  las  balitas.  ||  Las 
balitas,  f.  pl.  Arg.  (pr.  Sta.  Fe.)  Juego 
de  muchachos,  que  consiste  en  tirar  la  ba- 
lita propia  á  la  contraria,  para  pegarle,  lo 
que  se  llama  en  Sta.  Fe  y  Córdoba  dar  que- 
ma, ó  dirigirla,  según  convenga,  á  un  hoyo 
que  para  el  efecto  se  ha  preparado  en  el  sue- 
lo, de  antemano. 

BALIZAMIENTO,  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  balizar.  La  Acad.  sólo  trae  el  verbo 
balizar  (introducido  en  el  Suplem.),  como 
sinónimo  de  abalizar.  Esta  última  forma  no 
corre  en  la  Arg.  Ya  hemos  dicho  en  otro 
lugar  que  en  nuestro  país  se  anda  muy  apri- 
sa :  así  es  que  los  metaplasmos  por  supresión 
son  muy  comunes. 

En  la  secc.  «  Noticias  Varias  »,  de  La 
Prensa  de  26  de  jul.  de  1908,  aparece  un 
suelto  con  este  título :  ((Balizamiento  del 
Paraná ». 

BALÓN,  s.  m.  aum.  de  bala,  nuestra  acep. 
Arg.  (pr.  Sta.  Fe.) 

BÁLSAMO.— Bálsamo  católico,  ^r^. 
De  la  familia  de  las  crasuláceas,  según  el 
Dr.  Carlos  Berg  (Elementos  de  Botá- 
nica ).  Hierónymus  no  registra  esta  planta 
en  sn  obra  Plantae  Diaphoricae  Flo- 
rae  Argentinae. 

BALUMBA,  s.  f.  Arg.  Barullo,  bochinche, 
desorden.  ||  Arg.  Movimiento,  bulla  y  ruido 


48 


BAN 


BAN 


muy  grande.  —  «  Bulto  que  hacen  muchas 
cosas  juntas.»  (  Acad  )  Sin  uso  en  la  Arg. 
en  esta  acep. 

«¡Qué  bochinche  !  ¡Qué  barullo !  ¡  Qué  batuque!  ¡Qué 

I  balumba! 
El  silbato,  la  sirena,  la  bocina,  la  campana  ; 
lo  que  grita,  lo  que  ruje,  lo  que  estalla,  lo  que  zumba, 

lo  que  ronca  y  que  retumba, 
nos  fastidia,  nos  desvela,  nos  obliga  á  madrugar, 
nos  obliga  á  levantarnos  á  las  tres  de  la  mañana 
..  ¡¡qué  agradable  despertar!! 
(Sewíawarí'o  Caras  Y  Caretas,  rfí?   Bs.  Aires,  de  23 
de  jul.  de  1904;  «^Matinal  ».) 

BAMBOLEANTE,  p.  a.  de  bambolearse. 
Arg.  Que  se  bambolea. 

«Fué  el  caudillo-estadista,  el  caudillo  del  orden,  de 
la  ley,  de  las  instituciones  bamboleantes  bajo  el 
eterno  asedio  del  desorden,»...  (  Discurso  del  doctor 
Belisario  Roldan,  cu  la  inluiniación  de  los  restos  del 
Dr.  Carlos  Pellegrini ;  ig  de  jal.  de  1906.) 

BANAL.  (Voz  franc.)  adj.  Ar^^.  Común, 
vulgar,  trivial. 

«Hoy  que  nuestro  país  ha  entrado  definitivamente 
en  la  ruta  banal  de  la  marcha  de  las  sociedades  mo- 
dernas para  las  que  los  problemas  vitales  de  hace 
cincuenta  años  se  han  convertido  en  axiomas  de  ar- 
chivo, que  no  se  discuten,  ese  sitio  de  Montevideo, 
con  sus  antecedentes  y  sus  consecuencias,  toma  cierto 
carácter  de  novela  romántica  que  nadie  lee  ya,  que 
se  recuerda  en  uno  que  otro  texto  de  literatura,  pero 
cuyo  estudio,  como  el  de  los  poemas  clásicos,  tiene 
poca  ó  ninguna  utilidad  á  los  ojos  de  los  que  sólo  ven, 
como  signos  positivos  de  la  grandeza  de  un  pueblo, 
sus  estadísticas  de  aduana  y  el  kilometraje  de  sus 
caminos  de  hierro. »  Miguel  Catic;  Prosa  Ligera  ; 
Bs.  Aires,  igos,  págs.  200  y  201.) 

«  Vino  de  París  durante  el  auge  del  decadentismo 
la  moda  de  renegar  de  nuestra  época  por  banal  y 
mediocre.  »  ( Erasino;  «  Nuevos  ruiiibos  >>;  en  L\  Na- 
ción de  5  de  ag.  de  igo6  ;  primer  art.  ) 

«Nonos  hacemos  eco  de  una  curiosidad  banal.» 
(La  Prensa,  de  25  de  dic.  de  igo6;<í.Ni  sufragio  ni 
intervención  »,  primer  art. ) 

«Lo  que  él  llama  dar  á  conocer  la  América,  su 
América  de  él, »  ...,  «se  compone  de  todo  cuanto  la 
América  atrasada  encierra  en  tontos  3'  necios  que  le 
dan  su  plata  para  que  venga  á  presentarlos,  en  pape- 
les banales  de  la  Europa,  como  sabio><  y  grandes 
personajes,»...  fí.<Varelay>;  en  Escritos  Postumos  de 
J.  B.  A'.BíRní;  t.  XII,  1900,  p.  81 ) 

BANALIDAD.  ( Del  franc.  banalítJ. )  ?.  f. 
Arg.  Trivialidad,  vulgaridad. 

«Hay  en  arte  una  suprema  vulgaridad  triunfante, 
que,  contra  el  viento  y  marea  de  la  crítica,  y  los 
schokings  del  gusto  fino  y  delicado,  planta  su  garra 
atrevida  y  victoriosa  sobre  el  alma  colectiva  de  la 
multitud  »...—«  Modelo  típico  de  esa  aparente  abe- 
rración del  buen  sentido  es  la  célebre  canción  con 
que  Verdi  abre  el  cuarto  acto  de  su  inmortal  «  Rigo- 
leto  »,  esa  página  insuperable  de  inspiración,  ternura, 
dolor  y  sentimiento»..  —  «  Para  no=!otros,  es  la  elec- 
ción del  momento  dramático  lo  que  ha  hecho  marco  á 
esa  verdadera  banalidad  musical,  que  estalla  loca  y 
desatinada  entre  el  trágico  rugir  de  dos  tormen- 
tas,»... i  Mephisto;  <^Ladonna  é  mobilc...>t  ;  en  h,\ 
Nací  ín  de  29  de  mayo  de  1906;  pág.  4.) 

BANANA,  s.  f.  Arg.  Fruto  del  banano. 
De  la  enmienda  introducida  por  la  Acad.  en 
el  Supl.  de  su  Dice,  art.  Banano  ((( Pláta- 
no, primera  acep.  ■»),  resulta  que  el  banano 
es  la  planta,  no  el  fruto  ( lo  que  es  también 
así  entre  nosotros ) ;  pero  como  en  el  cuerpo 


de  la  obra  se  encuentra  banana  como  si- 
nónimo de  banano  ó  plátano,  dedúcese  que 
el  primer  nombre  designa,  como  los  dos  úl- 
timos, la  planta  solamente,  no  el  fruto,  lo  que 
no  es  así  en  la  Rep.  Arg  ,  pues  nosotros  lla- 
mamos banana  al  fruto,  no  á  la  planta.  || 
fig.  Arg.  Cada  una  de  las  dos  almohadillas 
de  forma  de  la  fruta  que  lleva  este  nombre, 
que  se  ponen  las  mujeres  en  ciertos  peina- 
dos. II  Banana  de  crepé.  Arg.  La  de  pelo 
rizado.  Crepé  es  voz  francesa  y  significa 
rÍ2fo,  rizado. 

BANCA.  —  Tener  uno  gran  banca  con 
una  persona  ó  en  una  parte,  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Tener  vara  alta.  Suele  emplearse 
también  algún  otro  verbo,  como  gozar,  ú 
otro  adj.  de  ponderación,  como  mucha,  ma- 
cantida,  etc. 

BANDEAR.  ( De  banda.)  v.  a.  Arg.  Atra- 
vesar un  río,  particularmente  si  es  á  nado  || 
Arg.  Atravesar,  como  un  proyectil  una  ta- 
bla, una  pierna  ó  la  caja  del  cuerpo.  — 
((  Bandear,  (De  banda,  primer  art.)  a.  ant. 
Mover  á  una  y  otra  banda  alguna  cosa,  como 
una  cuerda  floja,  etc.  ||  r.  Saberse  gobernar 
ó  ingeniar  para  satisfacer  las  necesidades  de 
la  vida.»  (Dice.  Acad.)  En  la  primera  acep- 
ción de  la  Acad.  llega  á  usarse  alguna  vez; 
en  la  segunda,  nunca  lo  hemos  visto  emplea- 
do en  la  Arg. 

BANDERA.  —  Parar  uno  bandera,  fr. 
fig  Arg.  Tener  ascendiente  é  iniciativa,  dis- 
tinguiéndose entre  los  demás  por  su  arrojo  y 
resolución  para  hacerse  cabeza  de  bando, 
particularmente  en  una  asonada,  bochinche 
ó  desorden.  Ese  para  bandera  entre  los 
muchachos.  —  Leva^itar,  ó  ahar,  bandera, 
ó  banderas,  frases  que  no  usamos  nosotros, 
trae  la  Acad.  en  las  aceps.  de  «  Convocar 
gente  de  guerra  »,  y  «  Hacerse  cabeza  de 
bando  ». 

BANDEROLA,  s.  f.  fig.  Arg.  Ventana 
larga  y  angosta,  generalmente  de  una  sola 
hoja,  formada  transversalmente  en  la  parte 
superior  de  las  puertas. 

BANDIDAJE,  s.  m.  Arg.  Multitud  de 
bandidos  ó  bandoleros. 

«Las  proporciones  del  bandidaje  en  Apalparais© 
han  obligado  á  redoblarlos  fusilamientos.»  (Diario 
Los  Principios,  de  Córdoba,  de  22  de  ag.  de  1906; 
seco,  telegr.) 

BANDO.  —  De  bando,  m.  adv.  Arg. 
Aplícase  al  peinado  de  las  mujeres  que  for- 
ma como  dos  especies  de  bandas,  una  á 
cada  lado,  que  caen  sobre  las  orejas,  dando 
vuelta  hacia  atrás.  En  castell.  neto  sería  de 
ondas.  El  francés  ha  introducido  al  vocabu- 


BAN 


BAQ 


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lario  de  nuestras  modas  femeninas  esta  lo- 
cución adverbial. 

BANDOLERISMO,  s.  m.  Ar§:  Colectivi- 
dad de  los  bandoleros,  ó  los  bandoleros  to- 
mados en  general.  B¿  bandolerismo 
abunda  en  los  países  bárbaros .  ||  Arg.  Vida 
ú  ocupación  de  ellos.  Esos  gauchos  están 
entregados  al  bandolerismo.  |  Arg.  Sal- 
teo propio  de  bandoleros.  ||  fig.  Arg.  Van- 
dalismo, espíritu  de  destrucción  que  no  res- 
peta cosa  alguna. 

«Llegan  noticias  alarmantes  de  la  campaña  sobre 
€l  desarrollo  que  adquiere  el  cuatrerismo  y  el  bandc- 
lerismo.»  (La  Prensa  de  13  de  oc.  de  1907 ;  <•  Revo- 
lución de  Corrientes  ».) 

«El  moreira  barbudo  que  va  haciendo  resonar  sus 
espuelas,  á  imitación  de  los  que,  en  la  fábula  del  cir- 
co, pelearon  contra  las  partidas,  es  con  frecuencia  el 
empleado  regular  y  modesto,  cuya  vida  ordenada  so- 
bre imprescindibles  horarios  le  veda  toda  tentativa  de 
bandolerismo.»  fS^v/o;  «Caj'««í;a'/>\'  e«  La  Nación 
de  25  de  fehr.  de  19Ó6.) 

La  Prens-a,  de  19  de  julio  de  1907,  trae 
un  telegrama  de  San  Juan  bajo  el  título  «  El 
bandolerismo  en  la  Rioja  ». 

«Y  ocurre  preguntar:  Con  la  muerte  del  «Perna- 
les», ;se  extinguirá  el  bandolerismo  andaluz?»f/)m- 
rio  citado,  2  de  sept.  de  1907;  «  Muerte  del  bandido 
«■Pernales».) 

<-La  conquista  es  la  fuerza,  ley  del  bruto  é  ignomi- 
nia del  hombre,  cuando  no  la  comprimen  el  derecho  y 
la  moderación,  que  es  la  hidalguía  de  la  fuerza  mis- 
ma; es  el  bandolerismo  de  las  naciones,  es  el  asalto 
á  las  soberanías,  despojo  sin  proceso,  crimen  sin  juez, 
que  insulta  al  cielo  y  entojece  la  tierra  con  sangre  y 
con  rubor ! »  (Dr.  Roque  Sácns  Peña;  Dj:r.".cho  Pú- 
Bi.ico  Americano;  Bs.  Aires,  1905,  p.  192.) 

BANDURRIA,  s.  f.  Arg.  Ave  acuática, 
del  orden  de  las  zancudas,  de  color  negro  y 
pico  largo  y  delgado. 

«Las  aves  acuática*,  en  numerosas  bandadas,  hen- 
dían los  aires  con  raudo  vuelo  y  graznando  se  retira- 
ban á  las  lagunas,  donde  anidaban  sus  huevos.  —  Es 
increíble  la  cantidad  de  cisnes,  blancos  como  la  nieve, 
de  cuello  flecsible  y  aterciopelado;  de  gansos  man- 
chados, de  rojo  pico,  de  patos  reales,  de  plumas  azu- 
les como  el  lapizlazuli;  de  negras  bandurrias,  de 
corvo  pico  ;  de  pardos  chorlos,  de  frájiles  patitas  ;  de 
auteras  becacinas,  de  grises  alas,  —  que  alegran  la 
Pampa.  En  cualquier  laguna  hay  millares.  —  Cómo 
gozaría  allí  un  cazador!  —  Imajinaos  que  en  la  «Ra- 
madas los  soldados  recojieron  un  día  ocho  mil  hue- 
vos, después  de  haber  recojido  toda  la  semana  gran- 
des cantidades.»  (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs. 
Á  LOS  Indios  R\nqueles;  Bs.  Aires,  1870,  páe,.  198 
del  t.  II.) 

«  Tiemblan  en  los  vapores  al  perderse 
De  los  cuerpos  las  líneas  esfumadas  ; 
Cruzan  hacia  las  islas  las  bandurrias, 
Los  cisnes,  y  los  patos,  y  las  garzas.  » 
(Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  poema  Tabaré; 
ed.  de  1905,  pág.  114. ) 

BANQUETEAR,  v.  a.  fam.  Arg.  Dar 
banquete  á  uno.  Lo  han  banqueteado.  — 
«  Banquetear,  a.  Dar  banquetes  ó  andar 
en  ellos.  Ú.  t.  c.  n.  y  c.  r.  »  (Dice.  Acad.) 
También  entre  nosotros  erj  estas  aceps. 


BANADERA,  s.  f.  Arg.  Receptáculo  por- 
tátil que  sirve  para  bañar  ó  lavar  todo  el 
cuerpo  ó  parte  de  él. 

«De  diferentes  marcas  se  han  vendido  arados,  tri- 
lladoras, segadoras,  banaderas,  molinos  á  viento, 
máquinas  para  la  fabricación  de  manteca,  queso,  tri- 
turadoras, etc..»  (Diario  El  País,  de  Bs.  AireSj  de 
5  de  oct.  de  1905 ;  <<.  La  feria  rural  ».) 

«  Después,  Sapito  consiguió  que  hiciera  el  gasto  de 
una  banadera  para  curar  las  ovejas  de  la  sarna.» 
(  Yofruá;  «  Los  milagros  de  la  Argentina  —  Las  vi- 
vesas  de  Sapito»;  en  Lx  Nación  de  12  de  jun.  de 
1906;  primer  art.) 

BAÑADERO,  s.  m.  Arg.  Estanque  hecho 
á  propósito  para  bañar  animales  enfermos, 
y  al  cual  se  los  hace  entrar  por  un  brete.  — 
« Bañadero,  m.  Charco  ó  paraje  donde 
suelen  bañarse  y  revolcarse  los  animales 
monteses  »  (Dice.  Acad.)  También  corre 
en  la  Arg.  en  esta  acep.  aunque  no  hay  ne- 
cesidad de  que  los  animales  sean  « monte- 
ses ». 

♦  Anexo  al  desembarcadero  se  construirá  un  baña- 
dero donde  los  animales  infestados  de  garrapatas  se- 
rán sometidos  al  baño  garrapaticida.»  (La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  21  de  mayo  de  1906;  cEl  desembarca- 
dero para  ganado  »  /  p.  6  ) 

BAÑADO,  s.  m.  Arg.  Extensión  más  ó 
menos  vasta  de  campo  bajo  y  anegadizo,  que 
está  casi  siempre  cubierta  de  agua,  sea  por 
la  abundancia  de  las  vertientes,  ó  por  l,a 
inundación  de  los  ríos,  arroyos  y  lagos.  U. 
m.  en  pl.  —  La  R.  Acad.  da  á  esta  palabra 
la  acep.  de  bacín,  por  «  Vaso  de  barro  vi- 
driado, alto  y  redondo,  que  sirve  para  reci- 
bir los  excrementos  mayores  del  cuerpo 
humano».  Completamente  desconocido  en 
la  Rep.  Arg.,  en  este  sentido,  el  nombre 
bañado.  —  Lo  que  nosotros  entendemos 
por  esta  palabra  es  casi  lo  mismo  que  lo  que 
significa  la  voz  balsar  que  trae  la  Acad. 
como  americana,  en  la  acep.  de  «  Sitio  pan- 
tanoso con  alguna  maleza » ;  pero  no  corre 
en  la  Arg  (  V.  Cañada  j'  Estero.) 

En  la  quintilla  de  Ascasubi  inserta  en  el 
art.  Mosquear  de  esta  obra,  y  en  el  texto 
del  hermano  Damián,  en  el  art  Tacurú, 
está  empleada  la  voz  bañado.  También  en 
el  pasaje  de  Hogg,  art.  Churrasquear. 

«  Caímos  á  un  bañado  salitroso,  y  siendo  tantos  los 
rastros  que  lo  cruzaban  y  los  arbustos  espinosos  de 
que  estaba  cubierto,  las  tropillas  se  desparramaron.» 
(Lucio  V.  Mansilla ;  Un\  Escurs  á  los  Indios  Ran- 
QUELEs  ;  1870,  t.  II,  p.  364.)  —  «  La  madrina  había 
perdido  el  cencerro  en  el  carquiejal  del  bañado  sali- 
troso. »  (Obra  y  t.  citados,  p.  368.) 

BAQUEANO,  adj.  ^r^.  Práctico  de  los 
caminos,  trochas  y  atajos  y  hasta  de  la  con- 
dición de  los  campos  y  pastos  y  de  otras 
circunstancias  cuyo  conocimiento,  en  paz  ó 
en  guerra,  ofrece  mucha  utilidad  y  ventajas 
á  los  que  emprenden  un  viaje  ó  una  campa- 


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BAQ 


BAQ 


ña.  Ú.  t.  c.  s.  II  Baqueano,  na.  adj.  Ar£: 
Práctico  en  la  navegación  de  los  ríos  por  el 
conocimiento  de  las  costas.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Ar^^. 
Práctico,  ducho,  diestro  en  una  cosa.  —  ((Ba- 
quiano, na.  adj.  Práctico  de  los  caminos, 
trochas  y  atajos.  Api.  á  persona,  ú.  t.  c.  s.  | 
m.  Guía  para  poder  transitar  por  ellos. » 
(Dice.  Acad.)  —  Sin  entrar  en  las  disquisi- 
ciones de  los  señores  Rufino  José  Cuervo  y 
Zorobabel  Rodríguez,  con  que  pretenden 
probar  que  la  voz  correcta  es  baquiano,  y 
no  baqueano,  por  ser  su  afín  baquía,  y  no 
baquea,  á  lo  que  pudiéramos  contestar  que 
también  tenemos  arrear,  arreador,  adop 
tados  sin  repugnancia  al  lado  de  sus  congé- 
neres arria  y  arriero,  como  igualmente 
ae'reo,  aeronaufa,  etc  ,  en  pacífico  consor- 
cio con  aire;  y  no  entrando  tampoco  á  ter- 
ciar en  debate  con  el  Sr.  Daniel  Granada, 
que  prefiere  la  segunda  forma,  baqueano, 
á  la  primera,  la  cual,  según  él,  « sólo  usa  la 
gente  del  campo  »  (y  así  es  la  verdad,  al 
menos  en  las  regiones  del  Río  de  la  Plata), 
nosotros  creemos  que  las  dos  deben  acep- 
tarse en  Hispano-América,  por  aquello  (Je 
usus...  arbiirium  est,  eíj'us,  et  710 rma  lo- 
quendi,  pues  están  ambas  abonadas  por  es- 
critores de  autoridad,  como  también  va- 
queano.  Baqueano  es  como  generalmente 
se  dice  en  Chile,  según  el  Sr.  Rodríguez,  y 
baquiano  ( «  Conocedor,  práctico,  guía  que 
contratan  los  viajeros  »  ),  en  el  Perú,  según 
don  Ricardo  Palma.  El  Sr.  Domingo  F.  Sar- 
miento, en  CiviLiz.  Y  Barb.  (véase  el  texto 
en  el  art.  Tropero),  trae  arrea,  en  vez  de 
arria,  p)robablemente  por  haberle  chocado 
esta  última  forma,  que  no  tiene  nada  de  pa- 
rienta  de  arriar,  y  sí  de  arrear. 

Baqueano:  «Práctico  de  los  caminos,  trochas  y 
atajos  de  algún  paraje:  es  general  en  toda  la  Améri- 
ca V.  (Alcedo,  citado  por  Granada.) 

«■  Podrá  alguno  ignorar  el  significado  de  la  palabra 
baqueano;  y  asi  es  de  advertir  que  cualquiera  que 
en  estas  partes  (  en  el  Río  de  la  Plata )  sirve  de  guía  ó 
práctico  de  la  tierra,  llaman  con  ese  nombre,  y  en  el 
río  lo  es  el  que  da  el  rumbo  y  manda  las  maniobras  de 
velas  en  la  embarcación,  y  finalmente  el  que  hace  el 
oficio  de  piloto,  y  no  se  llama  así,  porque  en  realidad 
ignoran  todo  lo  que  conduce  á  la  le)'  de  pilotaje  y  su 
profesión,  respecto  de  que  ni  se  observa  el  so),  ni  se 
gobierna  por  la  brújula,  sino  por  el  conocimiento  de 
la  costa  del  río,  que  siempre  está  á  la  vista.»  (Fray 
Pedro  José  de  Parras  ;  Diario  de  su  viaje  publ.  por 
Trelles ;  citado  por  Granada.) 

«Aunque  queríame-^  marchar  esta  tarde,  no  quiso 
el  práctico  ó  baqueano,  porque  el  estero  que  debía- 
mos cortar  no  permitía  andar  de  noche.»  (Asara; 
ViAj. ;  citado  por  Granada.) 

«No  es  menos  admirable  el  tino  con  que  los  prácti- 
cos vaquéanos  >>  (aquí  escribe  con  z;^  «conducen  al 
paraje  que  se  les  pide,  por  terrenos  horizontales,  sin 
caminos,  sin  árboles,  sin  señales  ni  aguja  marítima, 
aunque  disten  cincuenta  y  más  leguas.»  (Asara; 
Apunt.  ;  citado  por  Gran.) 

«  Y  atento  que  los  indios  de  los  pueblos  intermedios 
eran  poco  diestros  en  nadar,  no  muy  prevenidos  de 
cueros,  los  que  nos  servían  de  vaquéanos,  sin  decir- 


me nada  y  sin  saber  yo  por  donde  iba,  determinaron 
coger  y  cogieron  un  rumbo  muy  alto  y  mu}'  distante 
del  Uruguay,  para  tomar,  ó  aun  evitar  totalmente, 
las  cabeceras  de  los  ríos  ó  arroyos.  »  (El  jesuíta  mi- 
sionero que  condujo  la  exp.  de  Ihirapitá-guasú  has- 
ta S.  Domingo  de  Sor.  ;  Rr.v.  ns  la  Bibl.  Púb.  de  Bs. 
AiRKS  ;  Trelles ;  cita  del  mismo  Gran.) 

La  R.  Acad.  no  trae  baqueano  ni  va- 
queano.  —  En  el  Brasil,  según  Beaurepaire- 
Rohán,  citado  por  Granada,  se  usa  ba- 
queano ó  vaqueano.  —  Mansilla,  argenti- 
no, lo  emplea  también  de  los  dos  modos: 

«...y  después  de  algunas  prevenciones  generales  á 
los  que  me  seguían,  tomé  la  dirección  llevando  el  va- 
queano á  mi  izquierda,  yendo  él  por  una  huella,  por 
otra  yo.  (  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ;  Bs. 
Aires,  1870 ;  t.  I,  cap.  /F.)— «Esa  noche  no  pude  salir, 
porque  no  era  baqueano,  y  me  perdí  varias  veces, 
y  me  costaba  mucho  caminar,  porque  me  dolian  los 
balazos,  v  (  El  misino;  obra  citada,  VI.) 

He  aquí  otros  pasajes  del  mismo  autor: 

«  Según  los  cálculos  del  baqueano,  Chamalcó  tenía 
agua.  »  ( /.  I,  pág.  116.  )  —  <>  Le  obedecí,  y  me  puse  á 
visitar  otra  muchacha,  hija  de  un  paisano  amigo  de 
mi  familia,  que  tenia  algunos  animales  y  muchas 
prendas  de  plata,  como  que  era  hombre  de  unas  ma- 
nos tan  baqueanas  para  el  naipe,  que  de  cualquier 
parte  le  sacaba  á  uno  la  cana  que  él  quería.  Era  pei- 
ne como  el  solo.  Nadie  le  ganaba  al  monte,  ni  al  tru- 
co, ni  á  la  primera.  »  (  Tomo  citado,  pág  285. ) 

«Como  jefe  de  máquinas,  estaba  Carlos  Alvarez 
Rodríguez,  empleado  de  la  gobernación,  que  es  aquí 
el  baqueano  del  desierto,  el  piloto  de  altura  que  co- 
noce estos  parajes  piedra  á  piedra,  mata  á  mata.>> 
(  Gabriel  Carrasco  ;  «  De  Bs.  Aires  al  Neuquen  »/  en 
La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  5  de  fcb.  de  1902.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  que 
hemos  transcrito  del  Dr.  Cañé  en  el  artículo 
Cardal. 

...,  «porque  en  las  democracias  sudamericanas,  tra- 
bajadas por  la  anarquía  y  la  ignorancia,  es  á  menudo 
la  astucia  y  no  la  idea  la  que  triunfa,  es  el  baqueano 
y  no  el  estadista  el  que  se  impone  »  (Lucas  Ayarra- 
garay ;  «Tributo — Carlos  Pellegrini  ~  Esbozo  de 
su  psicología» ;  en  La  Nación,  de  18  de  jnl.  de  1906. ) 

«Después  del  Rastreador,  viene  el  Baqueano,  per- 
sonaje eminente  i  que  tiene  en  sus  manos  la  suerte  de 
los  particulares  y  la  de  las  provincias.  El  Baqueano 
es  un  gaucho  grave  i  reservado  que  conoce  á  palmos 
veinte  mil  leguas  cuadradas  de  llanuras,  bosques  i 
montañas!  Es  el  topógrafo  más  completo,  es  el  único 
mapa  que  lleva  un  jeneral  para  dirigir  los  movimien- 
tos de  su  campaña.  El  Baqueano  va  siempre  á  su 
lado.  Modesto  i  reservado  como  una  tapia,  está  ea 
todos  los  secretos  de  la  campaña;  la  suerte  del  ejér- 
cito, el  éxito  de  una  batalla,  la  conquista  de  una  pro- 
vincia, todo  depende  de  él.  El  Baqueano  es  casi 
siempre  fiel  á  su  deber;  pero  no  siempre  el  jeneral 
tiene  en  él  plena  confianza.  Imaginaos  la  posición  de 
un  jefe  condenado  á  llevar  un  traidor  á  su  lado,  i  á 
pedirle  los  conocimientos  indispensables  para  triun- 
far. Un  Baqueano  encuentra  una  sendita  que  hace 
cruz  con  el  camino  que  lleva  ;  él  sabe  á  qué  aguada 
remota  conduce :  si  encuentra  mil,  i  esto  sucede  en  un 
espacio  de  cien  leguas,  él  las  conoce  todas,  sabe  de 
dónde  vienen  i  adonde  van.  Él  sabe  el  vado  oculto  que 
tiene  un  río,  más  arriba  ó  más  abajo  del  paso  ordina- 
rio, i  esto  en  cien  ríos  ó  arroyos;  él  conoce  en  los  cié- 
nagos extensos  un  sendero  por  donde  pueden  ser  atra- 
vesados sin  inconveniente,  i  esto,  en  cien  ciénagos 
distintos.  —  En  lo  más  oscuro  de  la  noche,  en  medio 
de  los  bosques  ó  en  las  llanuras  sin  límites,  perdidos 
sus  compañeros,  extraviados,  da  una  vuelta  en  circulo 
de  ellos,  observa  los  árboles;  si  no  los  hai,  se  des- 
monta, se  inclina  á  tierra,  examina  algunos  matorra- 
les i  se  orienta  de  la  altura  en  que  se  halla;  monta  en 
seguida,  i  les  dice  para  asegurarlos:  «Estamos  en 
dereceras  de  tal  lugar,  á  tantas  leguas  de  las  habita- 
ciones; el  camino  ha  de  ir  al  sud» ;  y  se  dirije  hacia 
el  rumbo  que  señala,  tranquilo,   sin  prisa  de  encon- 


BAQ 


BAR 


51 


trarlo,  i  sin  responder  á  las  objeciones  que  el  temor  ó 
la  fascinación  sujiere  á  los  otros. —  Si  aun  esteno 
basta,  ó  si  se  encuentra  en  la  Pampa  i  la  oscuridad  es 
impenetrable,  entonces  arranca  pastos  de  varios  pun- 
tos, huele  la  raíz  i  la  tierra,  los  masca,  i  después  de 
repetir  este  procedimiento  varias  veces,  se  cerciora 
de  la  proximidad  de  algún  lago  ó  arroyo  salado  ó  de 
agua  dulce,  i  sale  en  su  busca  para  orientarse  fija- 
mente. El  jeneral  Rosas,  dicen,  conoce  por  el  gusto  el 
pasto  de  cada  esrancia  del  sud  de  Buenos-Aires.  —  Si 
el  Baqueano  lo  es  de  la  Pampa,  donde  no  hai  cami- 
nos para  atravesarla,  i  un  pasajero  le  pide  que  lo  lleve 
directamente  á  un  paraje  distante  cincuenta  leguas, 
el  Baqueano  se  para  un  momento,  reconoce  el  hori- 
zonte, examina  el  suelo,  clava  la  vista  en  un  punto  i 
se  echa  á  galopar  con  la  rectitud  de  una  flecha,  hasta 
que  cambia  de  rumbo  por  motivos  que  sólo  él  sabe,  i 
galopando  día  i  noche  llega  al  lugar  designado.  —  El 
Baqueano  anuncia  también  la  proximidad  del  ene- 
migo ;  esto  es,  diez  leguas  i  el  rumbo  por  donde  se 
acerca,  por  medio  del  movimiento  de  los  avestruces, 
los  gamos  i  guanacos,  que  huyen  en  cierta  dirección. 
Cuando  se  aproxima,  observa  los  polvos,  i  por  su  es- 
pesor cuenta  la  fuerza :  «  son  dos  mil  hombres  » ,  dice  : 
«quinientos»,  «doscientos»,  i  el  jefe  obra  bajo  este 
dato,  que  casi  siempre  es  infalible.  Si  los  cóndores  i 
cuervos  revolotean  en  un  circulo  del  cielo,  él  sabrá 
decir  si  hai  jente  escondida,  ó  es  un  campamento 
recién  abandonado,  ó  un  simple  animal  muerto.  El 
Baqueano  conoce  la  distancia  que  hai  de  un  lugar  á 
otro,  los  dias  i  las  horas  necesarias  para  llegar  á  él, 
i  á  más,  una  senda  extraviada  é  ignorada  por  donde 
se  puede  llegar  de  sorpresa  i  en  la  mitad  del  tiempo: 
así  es  que  las  partidas  de  montoneras  emprenden  sor- 
presas sobre  pueblos  que  están  á  cincuenta  leguas  de 
distancia,  que  casi  siempre  las  aciertan.  ¿Creeráse 
exajerado  ?  No  ¡  El  jeneral  Rivera,  de  la  Banda  Orien- 
tal, es  un  simple  Baqueano,  que  conoce  cada  árbol 
que  hai  en  toda  la  extensión  de  la  República  del  Uru- 
guai.  No  la  hubieran  ocupado  los  brasileros  sin  su 
auxilio;  no  la  hubieran  libertado  sin  él  los  arjenti- 
nos.  —  Oribe,  apoyado  por  Rosas,  sucumbió  de>pués 
de  tres  aflos  de  lucha  con  el  jeneral  Baqueano,  i 
todo  el  poder  de  Bs.  Aires  hoi  con  sus  numerosos  ejér- 
citos que  cubren  toda  la  campaña  del  Uruguai,  puede 
desaparecer  destruido  á  pedazos,  por  una  sorpresa 
hoi,  por  una  fuerza  cortada  mañana,  por  una  victoria 
que  él  sabrá  convertir  en  su  provecho  por  el  conoci- 
miento de  algún  caminito  que  cae  á  retaguardia  del 
enemigo,  ó  por  otro  accidente  inapercibido  ó  insignifi- 
cante. El  jeneral  Rivera  principió  sus  estudios  del 
terreno  el  año  1804:  i  haciendo  la  guerra  á  las  autori- 
dades, entonces  como  contrabandista,  á  los  contra- 
bandistas después  como  empleado,  al  rei  en  seguida 
como  patriota,  á  los  patriotas  más  tarde  como  mon- 
tonero, á  los  argentinos  como  jefe  brasilero,  á  éstos 
como  jeneral  arjentino,  á  Lavalleja  como  Presidente, 
al  Presidente  Oribe  como  jefe  proscripto,  á  Rosas,  en 
fin,  aliado  de  Oribe,  como  jeneral  Oriental,  ha  tenido 
sobrado  tiempo  para  aprender  un  poco  de  la  ciencia 
del  Baq.ueano.>  (  Dotntngo  F.  Sarmiento;  Facundo  ; 
4.^  edición  rastcll.,  cap  II,  pág.  23. ) 

BAQUETEAR,  v.  a.  Ar^.  Ejercitar,  adies- 
trar en  una  facultad  ó  negocio. — La  Acade- 
mia trae  el  adj.  baqueteado  en  la  acep.  de 
'<  Acostumbrado  á  negocios  y  trabajos  »,  y 
el  verbo  baquetear  en  las  de  «  Dar  ó  eje- 
cutar el  castigo  de  baquetas  »  y  ( como  figu- 
rado) «Incomodar  demasiado».  En  la  Re- 
pública Arg.  no  coire  este  verbo  en  estas 
aceps. 

BAQUÍA,  s.  f.  Arg.  Destreza,  habilidad 
propia  del  baqueano,  i.^  y  2.^  aceps.  I|  fam. 
Arg.  Destreza,  habilidad,  práctica  en  una 
cosa. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
Dr.  Cañé  transcrito  en  el  art.  Cardal. 

BAQUIANO,  NA.  adj.  y  s.  Arg.  Ba- 


queano.—La  Acad.  irae  esta  voz  baquia- 
no ;  pero  difieren  en  algo  sus  aceps.  de  las 
nuestras.  Véase  esto  en  nuestro  art.  Ba- 
queano, voz  que  no  consta  en  el  Dice,  de 
la  Acad. 

BAR.  s.  m.  Arg.  Casa  donde  se  venden 
bebidas  y  refrescos,  con  un  mostrador  guar- 
necido comúnmente  de  una  ó  más  barras 
de  metal  ( y  este  es  probablemente  el  origen 
de  nuestro  nombre,  de  filiación  inglesa), 
donde  los  parroquianos  pueden  apoyar  los 
brazos  ó  los  pies.  El  plural,  que  debiera  ser 
bares,  forma  una  excepción  de  la  regla:  es 
bars.  En  Córdoba  teníamos  el  bar  « Fé- 
nix», con  una  instalación  de  mesas  al  aire 
libre  destinada  al  servicio  de  las  familias, 
que  lo  frecuentaban  mucho.  De  Bs.  Aires,  no 
se  diga:  son  demasiado  conocidos  y  su  nom- 
bre está  en  boca  de  todo  el  mundo. 

«  Como  un  gran  número  de  vocablos  ingleses,  la  pa- 
labra bar  significa  una  infinidad  de  cosa's.  En  el  caso 
que  consulta  El  curioso,  bar  quiere  decir  «mostrador 
de  taberna»  y,  por  extensión,  taberna.»  (Diario  La 
Nación,  de  Bs.  Aires,  de  14  de  mayo  de  1902;  sección 
«  Correo».) 

«Hacia  el  S.  el  mismo  barrio  europeo,  donde  están 
los  pequeños  negocio-^,  los  talleres  y  los  resiaurants, 
y  los  bars  para  los  obreros,  no  es  nada  simpático.  » 
(Novicio;  <^EI  Viaje  de  la  Sarmiento  —  Goa  y  Bom- 
bay!>;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  12  de  enero  de 

...,  '<  se  producirán  los  eternos  conflictos  esmaltados 
con  fra>es  más  populares  que  parlamentarias  y  que 
luego  se  resuelven  en  el  «  bar»  del  palacio.*  (Diario 
La  R.izón,  de  B.  Aires,  de  2  de  abr.  de  1907  ;  »  Con- 

grcso».) 

BARAJAR,  v.  a.  fam.  Arg.  Capujar. 
(  Véase. )  ||  Andar  ó  estar  uno  bara- 
jando á  otro  las  palabras,  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Andar  ó  estar  capujando  las  pa- 
labras. —  La  R.  Acad.  trae  este  verbo  ea 
otras  aceps.,  no  desconocidas  entre  nosotros. 

¡BARAJO!  interj.  fam.^r^.  ¡CarajolNo 
tiene  la  rudeza  y  ordinarez  de  la  última. 

BARATILLO,  s.  m.  Arg.  Venta  de  efec- 
tos que  se  hace  á  bajo  precio  con  el  fin  de 
despacharlos  pronto;  según  la  Acad.,  bara- 
to, casi  sin  uso  en  la  Arg.  ||  Arg.  Tienda  ó 
casa  de  negocio  en  que  se  venden.  —  «  Ba- 
ratillo, (d.  de  barato.)  m.  Conjunto  de 
cosas  de  lance,  ó  de  poco  precio,  que  están 
de  venta  en  paraje  público. »  ||  Tienda  ó 
puesto  en  que  se  venden.  ||  Sitio  fijo  en  que 
se  hacen  estas  ventas.  ||  Conjunto  de  gente 
ruin  que  á  boca  de  noche  se  solía  poner  en 
los  rincones  de  las  plazas,  donde  vendían 
lo  viejo  por  nuevo  y  se  engañaban  unos  á 
otros.»  (nicc.  Ac.)  La  última  acep.  es  des- 
conocida en  la  Arg. 

«No  cito  una  sola  pieza  de  ropa,  un  solo  alfiler  que 
no  esté  en  el  gran  baratillo. »  ( Gustavo  Martines 
Zuviria;  Ei,  Gran  Cuento  del  Tío  en  la  Liter.  Nac  • 
2.'^  ed.,pá'¿s.27  y  28.) 


52 


BARR 


BAS 


BARBA.  —  Barba  de  tigre.  Ar£^.  Col- 
letia  ferox  Gilí.,  de  la  familia  de  las  rám- 
neas.  Arbusto.  Crece  en  Patagonia,  Mendo- 
za, Córdoba,  Catamarca,  Rioja,  etc.  Véase 
lo  que  se  dice  aplicable  á  este  arbusto, 
en  el  art.  Espina  de  cruz,  segunda  acep- 
ción. 

BARBAREAR,  v.  n.  fam.  Arg.  Dispara- 
tar ;  decir  ó  hacer  despropósitos,  barbari- 
dades. 

BARBARIDAD  s.  f.  fam.  Arg.  Exceso, 
cantidad  excesiva.  Comer  una  barbari- 
dad; costar  una  cosa  una  barbaridad. 
/  ^/¿/barbaridad  de  coches!  de  gente !  |] 
Una  barbaridad,  m.  adv.  fam.  Arg.  Mu- 
cho, excesivamente.  Hemos  trabajado  una 
barbaridad.  — «Barbaridad,  f.  Calidad 
de  bárbaro  ||  fig.  Dicho  ó  hecho  necio  ó  te- 
merario. »  (Dice.  Acad.)  También  en  la  Ar- 
gentina en  estas'  aceps. 

«Que  lo  diga,  sino,  Gallardete,  que  gasta  todos  los 
años  una  barbaridad,  y  eso  que  es  algo  devoto  de 
Nuestra  Señora  del  Pufto.v  (Casimiro  Piieto;  «Sinfo- 
nia>->;  en  Caras  y  Caretas,  de  9  de  abr.  de  1904.) 

«  Aun  hay  más,  y  es  que  estamos  por  creer  que  aqu^ 
no  se  lee  «una  barbaridad»,  como  dijo  el  jocundo 
José  Bálsamo  no  hace  muchos  días,  sino  por  el  con- 
trario, que  se  emplea  tiempo  de  sobra  en  leer  barba- 
ridades.» fPaíí?;-;  <'Bibliotccas  públicas";  en  l^\  Na- 
ción, de  Bs.  Aires,  de  21  de  mayo  de  1906.) 

BÁRBARO,  RA.  adj.  fam.  Arg.  Excesi- 
vo, demasiado,  extraordinariamente  mucho,. 

BARBERA,  s.  m.  Arg.  Vino  barbera. 
(Véase.)  —  ((Barbera,  f.  Mujer  del  barbe- 
ro. »  (Dice.  Ac.) 

BARBIJO,  s.  m.  fam.  A/^g  Barboquejo, 
voz  (^ue  no  corre  en  la  Rep.  Arg.;  barbique- 
jo sí. 

Este  nombre  lo  emplea  Hogg  en  el  texto 
transcrito  en  el  art.  Bota  de  este  Dice, 

BARCO.  —  Barco  de  guerra.  Mar. 
Arg.  Buque  de  guerra,  según  la  Academia. 
También  se  usa  la  segunda  forma  en  la  Ar- 
gentina. 

BARLETA.  s  m.  Arg.  Trigo  barleta. 

BARLETTA.  s.  m,  Arg.  Barleta. 

BARRA,  s  f.  fig.  Arg.  Espacio  más  ó 
menos  extenso  que,  separado  por  una  ba- 
randilla que  cierra  y  limita  la  sala  donde  ce- 
lebra sus  sesiones  un  tribunal  ó  asamblea, 
está  destinado  á  la  concurrencia  del  público. 
I  fig.  Arg.  Público  que  asiste  á  la  barra. 
-^  Entre  las  varias  aceps.  que  da  la  R.  Aca- 
demia á  este  nombre,  la  única  que  tiene  re- 
lación ó  semejanza  con  las  que  acabamos  de 
señalar  es  esta:  «  Especie  de  barandilla  que 
cierra  y  limita  la  sala  donde  un  tribunal  ó 
asamblea  celebra  sus  sesiones;  quedando  un 
espacio  más  ó  menos  extenso  etitre  ella,,  y  la 


puerta  principal )).   No  corre  en  la  Arg.  en 
esta  acep. 

«Es  preciso  pedir  que  la  barra  no  haga  ningún  gé- 
nero de  demostración.  >>  (Sr.  Quintana;  sesión  de  la 
cámara  de  D.  D.  de  la  nación,  de  7  de  ag.  de  1862, 
pdg.  422.) 

BARRACA,  s.  f.  Arg.  Corralón,  con  los 
galpones  y  accesorios  correspondientes,  don- 
de se  compran,  depositan  y  venden  cueros, 
lana,  cerda,  etc.  —  (( Barraca.  ( Del  b  latín 
trabacca;  del  lat.  trabs,  viga. )  f  Caseta  ó 
albergue  construido  toscamente  y  con  mate- 
riales ligeros.  II  Vivienda  rústica,  propia  de 
las  huertas  de  Valencia  y  Murcia,  hecha  con 
adobes  y  cubierta  con  cañas  á  dos  aguas 
muy  vertientes.  »  (Dice.  Ac.)  No  conocida 
en  la  Rep.  Arg.  en  estas  aceps. 

BARRANQUERO,  adj.  Arg.  (V.   Loro 

BARRANQUERO. ) 

B.ARRAQUERO.  s.  m.  Arg.  El  que  tiene 
barraca,  en  nuestra  acep. 

«La  sociedad  titulada  «La  Langosta  »,  que  es  un 
gremio  que  está  compuesto  de  consignatarios,  acopla- 
dores, compradores,  barraqueros,  etc.,  de  frutos  del 
país,  celebrará  el  domingo  próximo  con  un  banquete 
su  fiesta  de  San  Blas.  »  (Diariol^x  Nación,  de  Buenos 
Aires,  de  28  de  enero  de  1902 ;  telegr.  del  corresp.  de 
Bullía  Blanca. ) 

«  Quinientos  barraqueros  y  consignatarios  acorda- 
ron no  acceder  á  las  exigencias  de  los  huelguistas.  » 
{Corresp.  telegr.  de  Bs.  Aires;  en  el  diario  Los  Prin- 
cipios, de  Córd.,  de  22  de  nov.  de  1902. ) 

BARRENEAR,  v.  a.  Arg.  Según  la  Aca- 
demia, barrenar,  voz  sin  uso  en  la  Arg. 

BARRIAL,  s.  m.  Arg.  Barrizal,  según 
la  .Acad.  Nosotros  no  usamos  sino  barrial, 
palabra  que  aquella  corporación  trae  como 
anticuada,  lo  que  prueba  que  ya  no  corre  en 
la  península. 

El  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  15 
de  mayo  de  1903,  bajo  el  título  «Olvidos 
Municipales »,  trae  empleada  la  voz  ba- 
rreal : 

<■<  A  un  lado  y  otro,  el  pantano.  Para  hacerlo  más  vi- 
sible, por  entre  el  barreal  corre  el  desagüe  de  una 
curtiduría,  un  arrCyo  inmundo.»  Es  indudablemente 
un  error  de  imprenta. 

«  El  buen  compañero  había  robado  uno  de  los  caba- 
llos del  quintero,  y  por  hacernos  un  servicio  se  había 
puesto  en  camino  por  entre  barriales  espantosos, 
pues  los  últimos  días  había  llovido  copiosamente.» 
(  Miguel  Cañé  ;  Juvenilia  ;  Bs.  Aires,  1901,  p.  147 . ) 

,...  '•■3'  donde  en  tiempo  de  lluvia  se  forman  pantanos 
y  barriales  intransitables,»  ( La  Prensa,  rfe  26  de 
mar 80  de  1908  ;  «  Por  diversos  barrios  —  Peda  mo- 
ciones de  vecinos  ».) 

BARRO. —  Hacer  ó  cometer  uno  un 
barro,  fr.  fam.  ^r^.  Incurrir  en  Un  yerro  ó 
equivocación  por  descuido  o  inadvertencia. 

—  LaAcad.no  trae  la  palabra  barro  en  esta 
acepción. 

BASTARDEA.R.  V.  a.  Arg.  Adulterar, 
desnaturalizar,  falsear  una  cosa  rebajándola. 

—  La  Acad.  trae  este  verbo  como  neutro: 


BAT 


BAT 


53 


«Bastardear.  {Dq  bastardo. )  n.  Dege- 
nerar de  su  naturaleza.  Dícese  de  los  brutos 
y  plantas,  sj  fig.  Degenerar  una  persona  en 
sus  obras  de   lo  que  conviene  á  su  origen.  » 

'«Hay  quienes,  al  tratar  una  cuestión,  la  desnatura- 
lizan, pasando  las  ideas  y  los  propósitos  por  el  prisma 
personal  de  sus  propias  pasiones  y  resentimientos,  y 
bastardeando  los  móviles,  persiguen  soluciones  ó 
resultados  equívocos.  »  (  Diario  La  N.\ción,  de  Bue- 
nos Aires,  de  19  de  nov.  de  1901. ) 

«  ...  y  si  la  prevalencia  de  unas  asignaturas  cientí- 
ficas sobre  las  otras  ha  bastardeado  los  planes,  y 
por  tanto  la  enseñanza  de  este  carácter,  el  mismo  des- 
equilibrio acarrearía  la  imprudente  absorción  de  que 
quiero  prevenir  á  Vd. »  (  O.  JIag;nasco  ;  circular  á  los 
rectores  de  los  Colegs.  Naos.,  de  28  de  febr.  de  igoi, 
sobre  el  plan  y  progrs.  de  estudios.  ) 

BASTO,  s.  m  Arg.  Aparejo  rústico  para 
montar  á  caballo,  que  consiste  en  dos  almo- 
hadillas o  rollos  unidos  en  sus  extremos  por 
tientos  ó  lazos  y  que  asientan  sobre  las  par- 
tes laterales  del  sillar  de  la  caballería,  dejan- 
do libre  el  lomo;  no  tiene  fustes.  ||  Arg.  Cada 
uno  de  los  dos  rollos  del  recado  ó  del  bas- 
to. II  Basto  albarda.  Arg.  Especie  parti- 
cular de  recado,  sin  arzones,  más  liviano  que 
el  recado  común  y  parecido  á  él  porque  tie 
ne  faldas  de  cuero,  y  al  basto  por  las  almo- 
hadillas ó  rollos,  aunque  están  totalmente 
unidos.  —  La  Acad.  define  así  el  basto : 
o  Cierto  género  de  aparejo  ó  albarda  que  lie 
van  las  caballerías  de  carga  ». 

En  el  art.  Apero  se  halla  un  texto  del 
Sr.  Lafone  Quevedo  en  que  está  empleada 
la  voz  basto  en  nuestra  2.^  acep. 

BATACAZO  s  m.  fig  Arg.  En  las  ca- 
rreras, triunfo  de  un  caballo  que,  por  tener 
pocos  partidarios,  da  un  buen  dividendo.  || 
fig-  Arg.  Golpe  ó  sorpresa  producida  por 
este  triunfo.  Ú.  c.  con  el  verbo  dar. —  «Ba 
tacazo.  (De  bacada,  por  metátesis.)  m. 
Golpe  fuerte  y  con  estruendo,  que  da  algu- 
na persona  cuando  cae.  »  (Dice.  Acad.) 

<•<  El  único  batacazo  de  la  tarde  se  produjo  en  la 
cuarta  carrera  á  cargo  de  San  Jorge,  que  batió  á  Cri- 
niére  y  Quimbo,  después  de  una  hermosa  lucha.  >>  (La 
Pre.nsa  de  13  de  nov.  de  1905;  «  Sport  ». ) 

BATATA,  s.  com.  fig  y  fam.  Arg.  Per- 
sona corta  de  genio,  huraña  y  sin  maneras 
ni  hábitos  sociales.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Perso- 
na tímida,  encogida,  corta  de  ánimo  y  sin 
resolución.  ||  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Apoca- 
miento de  ánimo  por  alguna  impresión  re- 
pentina é  inesperada,  que  lo  deja  á  uno  cor- 
tado, sin  saber  qué  decir  ó  hacer. 

Esta  voz  está  empleada  por  el  Dr.  Cañé : 
véase  el  pasaje  en  el  art.  Sueltista,  de  este 
Diccionario. 

«La  batata  que  me  produjo  el  espectáculo  que  pre- 
sencié, no  se  me  quila  fácilmente.  »  (Diario  Los  Pri.v- 
cipios,  de  Córdoba,  de  24  de  ag.  de  1906;  <<  L'affaire 
Dique  San  Roque  it. ) 


BATATAZO,  s.  m.  Arg.  Golpe  dado  con 
una  batata.  il  fig.  y  fam.  Arg.  En  los  juegos, 
chiripa,  ganada  casual  ó  inesperada.  ||  fig.  y 
fam.  Arg.  Batacazo,  nuestras  aceps. 

BATEA.  —  Taparlo  á  uno  la  batea, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Interrumpirle  inespera- 
damente la  salida  que  deseaba,  la  inoportuna 
visita  ó  presencia  de  alguna  persona.  Esta 
frase  alude  al  modo  de  entrampar  pájaros 
ó  palomas  que  acostumbran  los  muchachos 
por  medio  de  una  batea,  que  colocan  boca 
abajo,  levantado  uno  de  sus  bordes  laterales 
con  un  palito  puesto  verticalmente,  al  cual 
se  ata  un  hilo  largo,  que  se  deja  tendido  en 
el  suelo,  y  cuyo  extremo  se  tira  cuando  el 
pájaro  entra  á  comer  los  granos  ó  afrecho 
que  hay  bajo  de  la  artesa.  El  resultado  final 
es  que  lo  tapa  á  aquél  la  batea. 

BATIBURRILLO,  s.  m.  Arg.  Es  lo  que 
la  Acad.  llama  baturrillo,  que  no  usamos 
nosotros;  ó  batiborrillo,  que  también  corre 
en  la  Arg. 

BATIDA,  s.  f.  Acción  de  batir,  nuestra 
acep. — «Batida.  (De  batir.)  f.  Montería  de 
caza  mayor,  que  se  hace  batiendo  el  monte, 
para  que  todas  las  reses  que  haya  salgan  á 
los  puestos  donde  están  esperando  los  caza- 
dores. »  (Dice.  Acad.) 

«De  su  excursión  al  bosque 
Tornan  Gonzalo  y  diez  arcabuceros. 
Fué  eficaz  la  batida:  un  grupo  de  indios 
Viene  sombrío  caminando  entre  ellos.  » 
( Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  poema  Tabaré; 
1905,  p (i g.  79.) 

«  De  Tostado  avisan  que  la  oficialidad  del  6."  de  ca- 
ballería está  satisfecha  por  la  última  batida  llevada 
á  cabo  contra  los  indios  v...  (Diario  La  Prknsa,  de 
Bs.  Aires,  de  26  de  abr.  de  1907;  corresp.  telegr.  de 
Sta.  Fe.)  —  <•<  Durante  la  batida  »  (de  mujeres  de  mal 
vivir,  en  la  vía  pública)  '<  fueron  presas  sesenta  per- 
sonas. >>  (El  mismo,  22  de  mar.  de  1907;  secc.  c Noti- 
cias de  Policía  ». ) 

Esta  VOZ  está  empleada  en  el  pasaje  del 
Sr.  Astorga  que  hemos  aducido  en  el  art.  Ta- 
curú. 

'<  Se  han  denunciado  como  800  ovejas  más,  y  tal  vez 
200  vacas;  pero  estos  números  no  dan,  en  realidad, 
idea  exacta  de  la  importancia  de  la  batida,  por  cuan- 
to esta  primera  se  ha  limitado  á  uno  de  los  catorce 
cuarteles  del  partido.  Habrá  que  hacer  la  recorrida 
general  y  detenida,  para  saber  á  cuánto  alcanzan  las 
haciendas  cuya  procedencia  no  se  podrá  justificar.» 
(Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  31  de  julio  de 
1902;  correspondencia  del  enviado  especial.) 


s.  m.  fam.  Arg.   Batu- 


BATIFONDO. 
que.  (Véase.) 

«  Producido  el  batifondo 
que  á  San  Luis  puso  en  un  tris, 
se  buscó  un  juez  muy  sabihondo 
y  le  encargaron  á  Iriondo 
de  gacittinr  en  San  Luis  » 
(Semanario  el  p  b  t,  de  Bs.   Aires,  de  14  de  sept. 
de  1Q07;  «Dr.  Manuel  M.  de  Iriondo^;  pág.  65.) 

«No  hubo  batifondo,  bochinche,  ni  cosa  que  se  le 
parezca.  »  (  La  Arge.ntina,  Bs.  Aires,  de  22  de  mar. 
de  1908;  «  Mesa  Revuelta  ». ) 


54 


BEA 


BEN 


BATIR.  V  a.  Arg.  Perseguir,  particular- 
mente entre  muchos  y  en  despoblado,  ha- 
ciendo correrías,  á  hombres  ó  animales,  para 
aprehenderlos  ó  darles  caza.  Batir  á  los 
indios,  á  los  malhechores,  á  las  fieras.  — 
Entre  las  varias  aceps.  que  da  la  Acad.  á 
este  verbo,  la  siguiente  se  asemeja  mucho  á 
la  nuestra :  «  Con  voces  significativas  de  te- 
rreno en  despoblado,  como  campo,  estrada, 
monte,  selva,  soto,  etc.,  reconocer,  registrar, 
recorrer,  ya  para  operaciones  militares,  ya 
para  cazar,  ya  con  otro  motivo.  U.  especial- 
mente en  esta  acep.  como  voz  técnica  de  la 
milicia  y  la  montería  •».  Nosotros  no  decimos 
batir  el  monte,  el  campo,  etc.,  sino  em- 
pleando los  complementos  que  usaríamos 
con  el  verbo  perseguir,  que  es  la  acep.  que 
tiene  en  la  Argentina. 

BATITÚ  s.  m.  Arg.  Ave  del  orden  de 
las  zancudas,  de  cuerpo  chico,  alas  largas  y 
puntiagudas,  y  de  color  pardo  más  claro  que 
el  de  la  becasina,  á  la  cual  se  parece,  y  cuya 
carne  es  muy  exquisita.  Frecuenta  los  baña- 
dos, ríos  y  lagunas.  En  la  ciencia  es  conoci- 
da con  el  nombre  de  bartramia  longicanda 
( Bech  )  Dgl.  et  Gerbe. 

BATUQUE,  s.  m.  fam.  Arg.  Barullo,  bo- 
chinche, desorden. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  La 
Nación  transcrito  en  el  art.  Guarango,  y 
en  el  de  Caras  y  Caretas,  art.  Balumba. 

BAUTISMO,  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  bautizar.  El  bautismo  se  efectuó  ayer. 
Según  la  Acad.,  bautizo,  voz  usada  también 
en  la  Arg.,  así  como  bautismo  en  su  acep. 
genuina  de  uno  de  los  siete  sacramentos  de 
la  Iglesia  Católica. 

BAUTISMO.  —  Romper  á  uno  el  bau- 
tismo, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Romperle  la 
crisma,  herirle  en  la  cabeza  malamente.  Ú. 
t.  el  verbo  como  reflexivo. 

«Veía  por  momentos  el  instante  en  que  daban  una 
rodada  y  se  rompían  el  bautismo.»  (Lucio  V. 
Maiisilla ;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqlei.es;  Bs. 
Aires  1870,  t.  II,  p.  121.) 

BAYARDO,  DA.  s.  m.  y  f.  A^-g.  En  los 
territorios  del  sud,  dase  este  nombre  á  los 
extranjeros  afincados  y  radicados  en  ellos. 
¿  Será  este  nombre  una  alusión  zumbona  al 
célebre  señor  de  Bayardo,  Pedro  de  Te- 
rrail  ? 

BAZA.  —  Ir  parda  la  baza.  fr.  Arg. 
En  el  juego  del  truco,  ir  en  la  baza  dos  car- 
tas del  mismo  valor.  (V.  Empardar.) 

BEATA.  —  De  día  beata  y  de  noche 
gata.  Arg.  fr.  fig.  y  fam  con  que  se  mote- 
ja á  la  mujer  que  frecuentando  mucho  las 
iglesias  y  haciendo  pública  ostentación  de 


muy  devota,  observa  una  conducta  repren- 
sible. 

BEBÉ  s.  m.  fam.  Arg.  (cap.  fed.  y  pr. 
Bs.  Aires).  Niño  de  corta  edad,  nene. 

«  ...,  el  colega  llora  y  grita  como  bebé  que  pide  el 
chupón  de  la  mamadera.»  (Diario  La  Opinión,  de  Bs. 
Aires,  de  13  de  enero  de  1904 ;  <( Notas  Políticas*.) 

BEBIDA,  s.  f.  Arg.  Cualquier  licor  espi- 
rituoso ó  alcohólico,  como  el  anís,  la  gine- 
bra, el  ajenjo,  etc.  Está  embotado  por  la 
bebida.  |¡  Arg.  Cajón  angosto,  más  ó  me- 
nos largo,  generalmente  de  madera,  donde 
se  echa  el  agua,  baldeando,  para  que  beban 
los  animales,  especialmente  la  hacienda. 

BECASINA,  s.  f.  Arg.  Según  la  R.  Acad  , 
chocha,  becada,  sin  uso  en  la  Arg.  Ave  del 
orden  de  las  zancudas,  poco  menor  que  la 
perdiz,  de  pico  largo,  delgado  y  recto,  ca- 
beza comprimida  y  plumaje  gris  rojizo  con 
manchas  negras,  más  obscuro  en  las  partes 
superiores  que  en  las  inferiores.  Vive  de  pre- 
ferencia en  terrenos  sombríos,  se  alimenta 
de  orugas  y  lombrices,  y  su  carne  es  muy 
sabrosa. 

«  Ya  también  las  golondrinas, 
Los  cardenales  y  horneros, 
Calandrias  3'  carpinteros, 
Cotorras  y  becasinas 
Y  mil  loros  barranqueros, 

Los  más  alborotadores 
De  aquella  inmensa  bandada, 
En  la  espadaña  rociada 
Festejaban  los  albores 
De  la  nueva  madrugada.  » 
( Hilario  Ascasuhi  ;  «  La  madrugada  ■». ) 

BELDOSA.  Es  un  barb.  que  llega  á  usarse 
por  el  bajo  pueblo.  Díg  baldosa,  s.  f.  Ladri- 
llo cuadrado,  fino  por  lo  común,  que  sirve 
para  solar. 

BELGRANENSE.  adj.  Arg.  Natural  del 
pueblo  de  Belgrano,  en  el  municipio  de  la 
ciudad  de  Buenos  Aires.  Ú  t.  c.  s.  ||  Af^g. 
Perteneciente  ó  relativo  á  este  pueblo. 

«Reventé  casi  al  infeliz  petizo  trotando  por  estos 
andurriales  belgranenses. »  {Carlos  María  Ocan- 
tos;  Don  P.írfecto;  Barcelona,  1902,  príg.  207.) 

BELLAQUEAR.  (De  bellaco.)  v.  n.  Aj-g. 
Corcovear.  —  «Bellaquear,  n.  Hacer  be- 
llaquerías. »  (Dice.  Acad.)  Sin  uso  en  la 
Arg.  en  esta  acep 

Esta  voz  la  emplea  el  Dr.  Cañé  en  el  pa- 
saje que  hemos  transcrito  en  el  art.  Cardal. 

El  señor  Ricardo  Hogg  la  escribe  con  v: 

«  ...  ;  además,  ningún  chino  de  los  presentes  se  ani- 
maba, porque  al  sujetarlo  después  de  correr  solía 
arrastrarse  á  vellaquear  ».  (  Una  Tropilla  de  mistu- 
raos, pdg.  13.  ) 

BENDICIÓN.  —  Echarle  la  bendi- 
ción á  una  cosa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Darla 
por  perdida,  no  tener  esperanza  de  encon- 
trarla ó  recuperarla.—  «  Echar  la  bendi- 
ción á  una  cosa.  fr.  fig.  y  fam.  Levantar 


BES 


BIC 


55 


mano  en  algún  negocio,  no  querer  ya  mez- 
clarse en  él.  |[  Echar  la  bendición  á  uno. 
fr.  fig.  y  fam.  Renunciar  á  toda  relación  con 
él.»  (Dice.  Ac.')\5.^  en  la  Arg.  en  estas 
aceps  .  particularmente  la  primera  frase. 

BENEFACTOR,  RA.  (Del  lat.  benefac- 
íor.)  adj.  Arg-  Bienhechor.  Ú.  t.  c.  s.  La 
Acad.  lo  trae  como  anticuado.  Los  argenti- 
nos lo  usamos  mucho.  Los  benefactores 

de  la  humanidad. 

BENEFICL\R.  v.  a  Arg.  Referido  á  una 
res,  sacar  de  ella  todo  el  beneficio,  utilidad  ó 
provecho  que  puede  dar  su  carne,  grasa, 
sangre,  etc.,  haciendo,  por  ejemplo,  char- 
qui, chorizos,  morcillas  y  otras  cosas. 

BENTEVEO.  (Voz  onomatopéyica. )  s.  m 
vír^.  «  Pájaro  de  una  cuarta  de  longitud, 
lomo  pardo,  pecho  y  cola  amarillos,  y  una 
mancha  en  la  cabeza.  Su  canto  parece  que- 
rer pronunciar  las  palabras  óieii  te  veo. 
(  Granada:  VocABUL.  Ríoplat.  Raz.  )  Es 
del  suborden  de  los  dentirrostros.  Cono- 
cido es  el  nombre  científico  pitangns  boli- 
vianus  Lafr.  —  También  se  usa  bienteveo, 
y  en  las  provincias  del  interior,  á  más  de 
éstos,  tristefín,  qtdntobé  y  pitoJ7ián,  nom- 
bres que  concuerdan,  ó  con  la  delicadeza 
del  oído  de  ciertas  personas,  ó  con  los  ca- 
prichos de  la  imaginación,  que  encuentran 
en  el  canto  de  nuestro  pájaro  semejanzas 
con  estas  diversas  articulaciones. 

«  Los  españoles  del  Río  de  la  Plata  le  dan  el  primer 
nombre  {bienteveo),  y  los  guaranfs  del  Paraguay  el 
segundo  {puitagiiá  ).>>  (  Asara,  citado  por  Granada.) 

BENUAR  s.  m.  Arg.  Así  pronunciamos  y 
así  aconsejaríamos  que  se  escribiese,  la  pa- 
labra baignoire.  (  Véase  ) 

BESTIA,  s.  com,  fig.  Arg.  Persona  ruda, 
ignorante,  sin  educación,  sin  cultura,  torpe. 
Ú.  t.  c.  adj.  ¡  Qicé Í7idividuo  bestia  !  —  La 
Acad.,  en  la  acep.  fig.  de  «  persona  ruda 
é  ignorante  »,  trae  este  nombre  como  feme- 
nino. Fn  la  Arg.  sólo  se  usa  así  cuando  se 
refiere  á  mujer. 

Felizmente  los  progresos  de  la  cultura  de 
los  argentinos  va  desterrando  ya  esta  palabra 
soez,  tan  en  boga  entre  los  partidarios  de 
Rosas  en  la  época  de  la  tiranía,  como  puede 
verse  en  estos  pasajes  de  los  comentarios  que 
la  Gaceta  Mercantil  de  Bs.  Aires  de  30 
de  sept.  de  1839,  hace  de  una  proclama  del 
general  Lavalle  á  los  entrerrianos: 

«Pero  ven  acá,  bestia  unitario;  ¿di,  por  quién 
viven  hoy  los  salvajes  unitarios?» —  <-£  Con  que  la 
República  toda  profesa  el  sistema  federal  ?  ¿  Con  que 
reconoces,  bestia  parricida,  esclavo  de  los  inmundos 
franceses,  las  voltmtadcs  victoriosas  de  lospuehlos?» 
(  EscR.  PósT.  Di:  J.  B.  Alberdi;  /.  XIIT,1900,pág.  625.) 


BL\BA.  s.  f.  fam.  Arg.  {capit.  feder.) 
Cachetada,  guantón,  sopapo,  trompada. 

BIBLIORATO.  s.  m.  Arg.  Aparato  ma- 
nual que  consiste  en  dos  tapas  duras  unidas 
en  un  lomo  ó  canto,  y  unas  agarraderas  de 
metal,  de  resorte,  en  su  parte  interior;  que 
sirve  para  guardar  papeles  escritos,  que  se 
van  colocando  unos  después  de  otros,  hasta 
formar  un  libro. 

BIBLIOTECA,  s.  f.  Arg.  Armario  gene- 
ralmente cerrado  con  puertas  con  cristales, 
donde  se  guardan  en  orden  los  libros  para 
la  lectura.  —  La  R.  Acad.  define  así  este 
nombre  :  «  Local  donde  se  tiene  considera- 
ble número  de  libros  ordenados  para  la  lec- 
tura. II  Conjunto  de  estos  libros.  ||  Obra  en 
que  se  da  cuenta  de  los  escritores  de  una 
nación  ó  de  un  ramo  del  saber,  y  de  las 
obras  que  han  escrito.  La  Biblioteca  de 
don  Nicolás  Antonio.  ||  Colección  de  libros 
ó  tratados  análogos  ó  semejantes  entre  sí, 
ya  por  las  materias  de  que  tratan,  ya  por  la 
época  ó  nación  á  que  pertenecen.  Biblio- 
teca de  Jurisprtídencia  y  Legislació?z; 
Biblioteca  de  Escritores  Clásicos  Espa- 
ñoles. »  Ú.  t.  en  la  Arg.  en  estas  aceps. 

BICAMARISMO  s.  m,  A7j.  Sistema  de 
organización  del  congreso  legislativo,  por  el 
cual  se  instituye  una  sola  cámara. 

Este  neologismo  está  empleado  en  el 
texto  de  Gancedo  que  hemos  insertado  en 
elart  Unicamarismo. 

BICAMARISTA.  adj.  Arg.  Aplícase  al 
sistema  constitucional,  y  á  la  constitución 
misma,  de  las  asambleas  legislativas,  nacio- 
nales ó  provinciales,  según  el  cual  ellas  se 
componen  de  dos  cuerpos  denominados  ca- 
maina de  senadores  y  cámara  de  diputados . 

«Primer  Vicegobernador  de  la  Provincia  al  esta- 
blecerse el  sistema  bioamarista,  ministro  del  Supe- 
rior Tribunal  de  Justicia,  juez  y  municipal,  en  cuyos 
puestos  dejó  siempre  la  huella  de  su  labor,  de  su  inte- 
lia:encia  y  de  su  honradez  proverbial.»  ( Dr .  José 
Echenique ;  discurso  pronunc.  en  el  acto  de  la  inhu- 
mación de  los  restos  del  Dr.  Ae;,ustín  Patino,  en  Cór- 
doba, el  13  defebr.  de  1900. ) 

...,  <<■  pero  el  hecho  concreto,  innegable,  el  hecho  que 
todos  conocemos  y  palpamos,  es  que  no  funciona  su 
poder  legislativo,  que  consta  de  dos  cámaras,  porque 
tiene  el  sistema  bicamarista:  la  de  diputados  y  sena- 
dores, »...(  Z)í7j«í.  «ac.  Dr.  Pedro  Olacchea  y  Alcor- 
ta;  ses.  de  1 1  de  ag.  de  igog;  interv.  á  Córd. ) 

BICICLISTA,  s.  com.  Arg.  Persona  que 

anda  ó  sabe  andar  en  biciclo  ó  bicicleta. 

«  Coches  llenos  de  muchachas  alegres,  biciclistas, 
casas  en  que.  tocan  el  piano, »...  (Cuentos  de  Fray  Mo- 
cho, José  L.  Alvares  ;  1906;  «  Me  mudo  al  norte  <■>  ; 
pág  8. ) 

BICHADOR.  RA.  adj.  Arg.  Que  bicha. 
Ú.  t.  c.  s. 

BICH.AR.  V.  a.  fam.  Arg.  Ojear,  mirar 
con  atención  á  determinado  punto,   otear. 


56 


BIC 


BIF 


Este  verbo  otear  no  corre  en  la  Arg. — El 
Sr.  Daniel  Granada,  en  su  Vocab.  Ríoplat. 
Razonado,  trae  bichear.  (V.  esta  forma.) 
BICHEAR.  V.  a.  Arg.  Bichar.  Ú.  t.  c. 
n. — « Dícese  generalmente  bichar,  forma,  al 
parecer,  impropia. — El  teniente  gobernador 
de  Yapeyú  ( antiguas  Misiones ),  en  informe 
(M.  S.)  al  virrey  marqués  de  Aviles,  año 
1800,  dice:  «  Fueron  ( los  españoles  )  vichea- 
dos, día  por  día,  de  los  infieles  minuanes. » 
(Daniel  Granada  ;  Vocabulario  Ríoplat. 
Razonado.) 

En  las  provs.  del  inferior,  no  se  usa  este 
verbo  con  la  terminación  ear. 

BICHO,  s,  m.  fig.  y  fam.  Ai'-g.  Dícese  de 
cualquier  animal  extraño  ó  poco  común,  sea 
cuadrúpedo,  ave,  reptil,  etc.  ||  fig.  y  fam. 
Arg.  Dícese  también,  despectivamente,  de 
cualquier  animal  inútil  ó  perjudicial.  Es  lo 
que  nuestra  voz  yuyo  entre  los  vegetales.  || 
fig.  y  fam.  Arg.  Miembro  viril  del  hombre; 
pene. — ((Bicho.  (De  bicha.)  m.  Cualquier 
sabandija  ó  animal  pequeño.  ||  fig.  Persona 
de  figura  ridicula.  ||  viviente,  fam.  Alma 
viviente.  Ya  no  hay  bicho  viviente  que 
no  sepa  tal  cosa.  ||  Mal  bicho,  fig.  Persona 
mal  inclinada  ó  de  perversa  intención.»  (Dic- 
cionario Acad.)  También  en  la  Arg.  en  to- 
das estas  aceps.;  siendo  de  notar  que,  por 
burla,  se  usa  muy  comúnmente  la  expresión 
bicho  feo. 

El  general  Lucio  V.  Mansilla  escribe  esta 
palabra  con  v  : 

«  El  campo  recorrido  es  muy  solo.  No  tiene  vichos 
ó  aves,  como  les  llaman  los  paisanos  á  los  venados, 
peludos,  mulitas,  guanacos,  etc.  »  (Una  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqueles;  Bs.  Aires,  1870,  t.  I,  pág.  84.) 

Hay  un  tango,  que  se  toca  en  las  bandas 
de  música,  conocido  con  el  nombre  de  «  El 
Bichito». 

BICHO.— Bicho  berne.  Arg.  Gusano 
macaco.  |1  Bicho  de  canasto.  Arg.Bi- 
cho  de  cesto.  ||  Bicho  de  candado. 
Arg.  Torito.  ||  Bicho  de  cesto  ó  de  ca- 
nasto. Arg.  Lepidóptero  de  la  familia  de 
los  heteróceros,  cuya  especie  es  conocida 
en  la  ciencia  con  el  nombre  de  Oeceticus 
platensis  Berg.  Dice  el  Dr.  Ángel  Gallardo 
( ZoOLOG.,  i  pop,  págs.  21S  y  216):  «La 
oruga  destroza  las  plantas,  no  sólo  por  lo 
que  come,  sino  también  por  los  materiales 
que  emplea  para  formar  el  estuche  en  que  se 
encierra.  — En  el  verano  las  orugas  sufren  la 
ninfosis. — Las  crisálidas  de  macho  se  trans- 
forman en  mariposas  grises,  que  se  ven  re- 
volotear alrededor  de  la  luz;  pero  las  hem- 
bras son  ápteras  y  quedan  en  el  interior  del 


capullo,  donde  va  á  buscarlas  el  macho  para 
verificar  la  fecundación,  la  cual  no  es  indis- 
pensable, porque  hay  caso:;  de  partenogéne- 
sis. — Los  huevos  pasan  el  invierno  en  el  in- 
terior del  capullo  materno  en  las  mejores 
condiciones  de  protección  y  abrigo,  porque 
los  cestos  de  hembras  son  revestidos  por 
una  fuerte  tela  y  sóUdamente  atados  á  las 
ramas. — En  la  primavera  siguiente  salen  las- 
oruguitas  para  comenzar  sus  destrozos.  »  || 
Bicho  moro.  Arg.  Epicatita  adspersa 
(Klug.)  Dej.  Coleóptero  (íe  la  familia  de  los 
meloideos  ó  cantáridas,  que  posee  las  pro^ 
piedades  vesicatorias  de  la  cantárida,  sin 
tener  acción  sobre  el  aparato  génito  uri- 
nario. 

BICHOCO,  CA.  adj.  Arg.  Dícese  de  los 
animales,  particularmente  de  las  caballerías^ 
que  de  resultas  de  golpes  viejos  y  no  cura- 
dos, ó  por  otras  causas,  tienen  las  manos  nu- 
dosas ó  regordidas.  Ú.  t.  c.  s. 

«....y  por  cabalgadura  alguna  yegua  bichoca  ove- 
ra. »  (  Ricardo  Hogg  ;  Una  Tropilla  de  misturaos  ; 
pág-  14. ) 

«.  Efectivamente,  no  hay  nada  comparable  á  la  des- 
graciada condición  de  lo  que  en  nuestro  lenguaje  ar- 
jentino  se  llama,  —  un  caballo  patrio.  —  Empecemos 
porque  le  falta  una  oreja,  lo  que,  desfigui ándelo,  le 
da  el  mismo  antipático  aspecto  que  tendría  cualquier 
conocido  sin  narices.  Está  siempre  flaco,  y  si  no  está 
flaco  tiene  una  matadura  en  la  cruz  ó  tn  el  lomo  ;  es 
manco  ó  bichoco  »...  (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Es- 
curs. Á  LOS  Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  II,  p.  161. ) 

BIEN.  adj.  fam.  Arg.  La  Acad.  lo  trae 
solamente  como  sustantivo  y  como  adver- 
bio. Pero  en  la  Arg.  son  muy  comunes  estas 
expresiones:  mozo  bien,  niña  bien,  fami- 
lia bien,  para  significar  en  los  dos  prime- 
ros casos,  de  bnena  familia,  y  en  el  último, 
de  buena  posició?i  social. 

BIENTEVEO,  s.  m.  Arg.  Benteveo.  — 
La  R.  Acad.  registra  en  su  Dice,  candelecho 
ó  bienteveo,  en  esta  acep.:  « Choza  cons- 
truida en  alguna  altura  y  levantada  sobre 
cuatro  grandes  estacas,  á  la  cual  sube  el  vi- 
ñador por  una  escalerilla  de  palo,  á  fin  de 
otear  desde  allí  toda  la  viña  é  impedir  el 
robo  de  las  uvas. »  Sin  uso  entre  nosotros. 

BIFE.  s.  m.  Arg.  Rebanadas  de  carne  de 
ternera  ó  de  vaca,  generalmente  de  lomo, 
machacadas,  y  cocidas  en  aceite.  (V.  en 
Churrasco  lo  que  es  biftec.)  ||  Bife  á  ca- 
ballo. Arg.  El  que  lleva  huevos  fritos  en- 
cima. II  Bife  á  la  plancha.  Arg.  El  que 
se  asa  sin  aceite  en  una  superficie  plana  de 
hierro  ó  loza.  ||  Dar,  ó  sacudir,  á  uno  un 
bife.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Darle  una  guanta- 
da, un  puñetazo,  un  revés,  etc. ;  pegarle  con 
la  mano. 

«Entonces  Jacques,  despreciando  los  golpes  artísti- 
cos, comenzó  lisa  y  llanamente  á  hacer  llover  sobre 
Corrales  una  granizada  de  trompadas,  bifes,  revé- 


BIR 


BIS 


57 


ses,  de  filo,  de  plano,  de  punta,  todo  en  confuso  é 
Inextricable  torbellino.»  (Miguel  Cañé;  Juvenilia; 
Bs.  Aires ,  1901,  p  73. )  —  «  Caí  los  recorrió  la  lista, 
recordó  su  experiencia  pasada  y  pidió  un  ingenuo 
bife  oon  dos  de  á,  caballo,  una  botella  de  cerveza 
inglesa  y  queso.  »  (  El  mismo  ;  Prosa  Ligera  ;  1903, 
pág.  104. ) 

BIGAMO,  MA.  adj.  Arg.  Bigamo.  Es 
muy  común  en  la  Arg.  hacer  grave  esta  pa- 
labra esdrújula.  Ú.  t.  c.  s. 

BIGUÁ.  (Del  guar.  m6Í£tiá.)  s.  m.  Arg. 
« Ave  acuática  de  unos  dos  pies  y  medio  de 
longitud,  de  color  negro,  con  alguna  mezcla 
de  blanco  en  la  cabeza  y  cuello. »  (Grana- 
da; VOCABUL.  RíOPLAT.  RAZONADO.) 

«  Don  Antonio  Cruz  Fernández,  teniente  de  proto- 
médico  en  el  Paraguay,  me  dijo  que  habiendo  visita- 
do á  Doña  Petrona  Roa,  postrada  de  asma,  la  encon- 
tró de  repente  sana,  y  que,  admirado,  la  preguntó  el 
motivo,  y  le  contestó  que  había  abierto  vivo  á  este 
pájaro  ( el  big^ná },  y  lo  había  aplicado  al  pecho,  que- 
dando repentinamente  sana.  »  (  Asara,  citado  por  don 
Daniel  Granada.  ) 

<•<  Pasea  cadenciosa  entre  los  juncos, 
Con  su  rítmico  andar,  la  garza  esbelta, 
O  asoma  entre  ellos  el  nevado  cuello. 
Mientras  abre  el  biguá  sus  alas  negras.  >; 
( Juan  Zorrilla  de  San  Martín  ;  poema  Tabaré  : 
ed.  de  1908,  pág.  107. ) 

BILMA,  s.  f.  Arg.  Emplasto  para  confor- 
tar, compuesto  de  estopa,  aguardiente,  in- 
cienso, mirra  y  otros  ingredientes.  ||  Arg. 
Pedazo  de  baldés  ó  lienzo  cubierto  de  em- 
plasto y  cortado  en  forma  adecuada  á  la 
parte  del  cuerpo  á  que  ha  de  aplicarse.  — 
Es,  en  las  dos  aceps.,  lo  que  la  Academia 
llama  biama. 

BILQUE.  s.  m.  Arg.  Birque.  (V.  esta 
voz.) 

BIMENSUAL,  adj.  Arg.  Que  sucede,  se 
repite  ó  aparece  dos  veces  al  mes.  Fiestas 
bimensuales ;  periódico  bimensual. 

BINCHA,  s.  f.  Arg.  Vincha. 

BINOCLE.  (Voz  francesa.)  s.  m.  Arg. 
Binóculo,  gemelos. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  del  se- 
ñor Selva  que  hemos  transcrito  en  el  ar- 
tículo EUFONIZACIÓN. 

BIPLANO.  (Del  lat.  bis,  dos  veces,  y 
plano.)  s.  m.  Arg.  Aeroplano  con  dos  pla- 
nos ó  paletas  para  sostenerlo  en  el  aire. 

«  Los  biplanos  —  Los  Wright,  en  número  de  7,  fue- 
ron construidos  en  Francia.  Hoy,  todo  el  mundo  co- 
noce su  forma,  por  otra  parte  extremadamente  sen- 
cilla ;  para  sostenerse,  dos  planos  rectangulares, 
desviables  ;  adelante  dos  pequeños  planos  horizonta- 
les balanceables  y  desviables  que  dirigen  el  ascenso 
y  el  descenso;  atrás  dos  planos  verticales  que  sirven 
de  timón.  En  vez  de  rodar  para  tomar  el  vuelo,  el 
aparato  se  desliza  sobre  un  carril  por  la  acción  de  un 
contrapeso  cuya  instalación  es  muy  complicada.» 
(La  Nación,  de  16  de  sept.  de  1909;  «La  gran  se- 
mana de  aviación  en  Reims».) 

BIROPLANO.  ( Del  lat.  bis,  dos  veces, 
el  gr.  á/;p,  aire,  y  plano.)  s.  m.  Arg.  Bi- 
plano. 


Bajo  el  subtítulo  de  «  Los  principales  tipos 
de  biroplanos)),  hay  hermosas  ilustracio- 
nes en  el  art.  de  La  Nación  de  i6  de  sept. 
de  1909,  titulado  «  La  gran  semana  de  avia- 
ción en  Reims  ». 

BIRQUE.  s.  m.  Arg.  Barreño  vidriado, 
más  ancho  por  el  borde  que  por  el  fondo,  y 
que  sirve  para  lavar  ropa,  para  baños  de 
pies  y  otros  usos.  En  castell.,  lebrillo,  voz 
más  usada  entre  nosotros  que  birque,  cuyo 
empleo  parece  va  reduciéndose  á  las  bajas 
esferas  de  la  gente  del  pueblo.  Menos  raro 
es  su  equivalente  bilque.  En  Catamarca  se 
usa  bilqui  en  esta  acep. :  «  Una  tinaja  gran- 
de partida  horizontalmente:  la  parte  inferior 
llámase  así ;  también  las  que  se  hacen  en 
esta  forma,  y  se  usan  para  poner  aloja.  — 
Etimología :  La  idea  principal  está  conte- 
nida en  la  partícula  qni,  partida  en  dos, 
huill  ó  bil,  cosa  redonda.  Hay  también  una 
partícula  final  qui  que  en  Mataco  y  lenguas 
del  Chaco,  tipo  Toba,  dice  vaso  continen- 
te. »  ( Lapone  Quevedo;  Tesoro  DE  Cata- 

MARQUEÑISMOS.  ) 

BIS  s.  m.  Arg.  En  los  espectáculos,  ve- 
ladas ó  conciertos,  repetición,  á  pedido  del 
público,  de  la  parte,  trozo  ó  pieza  que  más 
le  ha  gustado.  ||  interj.  Arg.  En  los  casos 
dichos,  es  muy  usado  por  el  público,  que 
grita  entusiasmado:  ¡bis!  ¡bis!;  equiva- 
liendo esta  palabra  á  /  otra  vez  !  /  que  se  re- 
pita !  —  « Bis.  { Del  lat.  bis,  dos  veces. ) 
adv.  c.  Se  emplea  en  los  papeles  de  música 
y  en  impresos  ó  manuscritos  castellanos 
para  dar  á  entender  que  una  cosa  debe  re- 
petirse ó  está  repetida.  »  (Dice.  Ac.) 

Esta  voz  está  empleada  como  sustantivo 
en  el  texto  de  La  Nación  que  hemos  inser- 
tado en  el  art.  Aire.  —  El  mismo  diario, 
correspondiente  al  7  de  sept.  de  1906, 
en  la  secc.  «  Teatros  y  conciertos  »,  artículo 
«San  Martín».  —  «Werther»,  trae  la  frase: 
«que  mereció  los  honores  del  bis»,  refe- 
rida al  tenor  Valores  en  la  romanza  de  «  les 
vers  d'Ossiam  », 

BISCAMBRA.  s.  f.  Arg.  Juego  de  naipe 
en  el  cual  se  dan  al  principio  cinco  cartas  á 
cada  jugador,  y  se  descubre  otra  que  marca 
el  palo  de  triunfo.  Después  de  cada  jugada, 
que  es  de  una  sola  carta  por  cada  jugador, 
toman  éstos  otra  de  la  baraja  para  comple- 
tar el  número  de  cinco  que  antes  tenían,  y 
así  se  sigue  hasta  concluir  el  juego.  Cada  as 
vale  once  puntos,  cada  tres  diez,  cada  rey 
cuatro,  cada  caballo  tres,  cada  sota  dos, 
pudiendo  matar  las  cartas  mayores  á  las 
inferiores,  y  el  siete  al  seis,  el  seis  al  cinco, 


58 


BIS 


BLA 


el  cinco  al  cuatro  y  el  cuatro  al  dos,  siendo 
del  mismo  palo ;  no  siéndolo,  el  de  la  mano 
sigue  con  ella;  pero  las  cartas  de  triunfo 
matan  á  las  otras.  Se  juega  generalmente 
entre  cuatro,  de  compañeros  de  á  dos,  ó  so- 
lamente entre  dos.  Suele  darse  también  á 
cada  jugador  seis  cartas,  en  cuyo  caso  se 
juega  en  dos  vueltas  cada  vez,  pudiendo  ma- 
tar las  cartas  superiores  de  la  segunda  vuelta 
á  las  inferiores  del  mismo  palo  de  la  prime- 
ra ;  y  para  reponer  las  cartas  jugadas,  se  to- 
man dos  del  robo.  |1  Arg.  En  este  juego, 
cualquiera  de  los  ases  ó  de  los  treses.  (  V. 
CALA  y  TARUGO.)  —  La  R.  Acad.  registra 
en  su  Dice,  la  palabra  brisca  (biscambra 
no  está)  en  estas  aceps. :  «  Juego  de  naipes, 
en  el  cual  se  dan  al  principio  tres  cartas  á 
cada  jugador,  y  se  descubre  otra  que  marca 
el  palo  de  triunfo :  después  se  van  tomando 
una  á  una  de  la  baraja  hasta  que  se  conclu- 
ye. Gana  el  que  tiene  al  fin  más  puntos,  y 
éstos  resultan  del  valoi  de  las  cartas.  Cual- 
quier carta  del  triunfo  es  superior  á  todas  las 
de  los  otros  palos.  ||  Cada  uno  de  los  triun- 
fos de  este  juego.  »  —  En  la  Rep.  Arg.  usa- 
mos biscambra  y  brisca  (ésta,  familiar- 
mente )  como  de  idéntica  significación,  pero 
nunca  en  la  segunda  acep.  que  asigna  á 
brisca  la  R.  Acad.;  la  primera  definición 
arroja  muy  poca  luz  sobre  el  verdadero  sen- 
tido de  esta  palabra. 

BISCUÍ  s.  m.  Arg.  Especie  de  porcela- 
na, de  poco  ó  ningún  brillo,  algo  transpa- 
rente y  muy  frágil,  de  que  se  hacen  muchos 
objetos  de  adorno  |i  Arg.  Cualquiera  de 
estos  objetos  de  biscuí. 

BISCUIT.  (Voz  franc:  biscuit,  bizcocho.) 
s  m.  Arg.  Biscuí. 

«  Esto  es  muy  feo  cuando  procede  de  una  mujer 
gorda,  de  aspecto  ordinario,  pero  cuando  —  como  he 
visto  á  menudo  —  sale  de  una  gentil  mujercita,  deli- 
cadamente arreglada,  con  cutis  de  crema,  de  Ibisonlt, 
el  efecto  es  horrible,»...  {« Las  impresioMes  de  tina 
«  American  Girl  »;  en  La  Nación  de  Bs.  Aires  de  9 
dejíd.  de  1906, p.  4.) 

«  Gustábanle  los  pastores  y  pastoras  de  lbiscult,los 
bronces  florentinos,  los  barros  cocidos,»...  {Julio  Ja- 
nin  ;  introduce .  á  la  obra  de  Alejajtdro  Dunias,  hijo, 
La  Dama  de  i.as  Camelias  ;  traduce,  de  Torcuata 
Tasso  Serra,  8.^  tirada,  pág.  18.) 

BISELADO,  DA.  p.  p.  de  biselar.  Arg. 
(  V.  Biselar.  ) 

«...;  aquellos  grandes  espejos,  con  sus  dorados  mar- 
cos de  filigrana  y  sus  jardineras  al  pie,  llenas  de  flo- 
res, como  ofreciendo  un  premio  á  las  hermosas  que 
quisieran  mirarse  en  su  cristal  biselado...»  {Julián 
Martel;  La  Bolsa;  1905,  p.  70.) 

BISELAR.  V.  a.  Arg.  Hacer  bisel,  dar  un 
corte  oblicuo  en  el  borde  ó  en  la  extremidad 
de  una  pieza  limitada  por  dos  caras  parale- 
las ;  como  en  el  contorno  de  un  espejo,  el 
filo  de  una  herramienta,  etc.  Ú.  m.  c.  el  par- 


ticipio pasivo,  empleado  como  adj. :  cristal 
biselado. 

BISEMAMAL.  adj.  Agr.  Que  sucede,  se 
repite  ó  aparece  dos  veces  por  semana. 
Funciones  bisemanales;  revista  bise- 
manal. 

BLANCA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Moneda 
de  plata.  La  R.  Acad.  lo  trae  como  ant.,  y 
como  corrientes  las  frs.  figs.  No  tener  uno 
blanca,  Estar  sin  blanca,  y  el  refrán 
Más  vale  blanca  de  paja  que  maravedí  de 
lana.  Las  prim-íras  se  usan  también  entre 
nosotros. 

«Del  Cuzco  venía  el  indiecito,  ya  platero  de  oficio, 
pero  sin  ninguna  blanca,  aunque  de  la  región  de  la 
plata.»  (Pastor  S.  Obligado;  « El  primer  grabado»; 
en  el  Siipl.  Ilutr.  de  La  Nación-,  de  13  de  mar.  de 
1906, 1.^  pág  ) 

BLANCO.  —  Dar  uno  en  el  blanco, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Acertar,  conseguir  el  ob- 
jeto que  se  persigue. 

«Logró  dar  en  el  blanco  el  día  en  que  Miguel  le 
presentó  á  su  hermana,  pues  como  vestía  bien,  gra- 
cias al  sable,  que  maneja  con  sin  igual  desenvoltura, 
la  chica  se  enamoró  de  mi  hombre,»...  (/.  Antolines; 
«  Un  hombre  bien  educado»;  en  pbt,  de  19  de  mayo 
de  1906,  p.  41.) 

BLANCUZCO,  CA.  adj.  Arg.  Blanquizco, 
blanquecino.  Tiene  un  carácter  despectivo. 

BLANDEAR,  v.  a.  Arg.  Ablandar,  laxar, 
aflojar,  disminuir  la  tensión  del  cuerpo  ó  de 
los  miembros.  Fiihno  blandea  jnncho  el 
cuerpo.  El  vino  me  ha  blandeado  las 
piernas.  Ú.  m.  c.  r.  Se  me  blandean  las 
piernas. — «Blandear.  (De  blando.)  n. 
Aflojar,  ceder.  Ú.  t.  c.  r.  ||  a.  Hacer  que  uno 
mude  de  parecer  ó  propósito.  \  Blandear 
con  uno.  fr.  Contemporizar  con  él  ó  com- 
placerle. »  (Dice.  Acad.)  En  ninguno  de 
estos  sentidos  lo  usamos  nosotros.  —  La  Aca- 
demia trae,  además,  en  otro  artículo,  este 
mismo  verbo,  como  activo,  por  blandir 
en  la  acep.  de  «  Mover  un  arma  ú  otra  cosa 
con  movimiento  trémulo  ó  vibratorio  »;  dán- 
dolo también  c.  n.  y  r.  Entre  nosotros  corre 
en  esta  acep. ;  pero  no  lo  Usamos  nunca  como 
neutro.  También  el  verbo  blandir,  como 
activo  y  como  reflexivo. 

BLANDENGUE,  adj.  fam.  Arg.  Api.  á  la 
persona  sin  carácter,  maleable  y  fácil  de  ma- 
nejar, particularmente  en  política.  Ú  t.  c.  s. 
Se  deriva,  probablemente,  del  verbo  castella- 
no blandear.  Véase  este  verbo,  en  las 
aceps.  dadas  por  la  Acad.  |Mr^.  «(De 
blando.')  m.  Antiguo  lancero  del  Río  de  la 
Plata,  conocedor  muy  práctico  del  país,  des- 
tinado primitivamente  á  guerrear  contra  los 
indios  de  las  pampas  de  Bs.  Aires.  —  A  me- 
diados del  siglo  pasado,  los  indios  pampas, 
que  hasta  entonces  se  habían  contentado  con 


BLA 


BOB 


59 


I 


disfrutar  del  ganado  cimarrón  prodigiosa- 
mente multiplicado  á  raíz  de  la  conquista,  el 
cual  vendían  eñ  Chile,  empezaron,  ya  casi 
extinguido,  á  molestar  á  los  vecinos  de  la 
provincia  de  Bs.  Aires,  invadiendo  sus  es- 
tancias. El  gobernador,  que  era  á  la  sazón, 
del  Río  de  la  Plata,  D.  José  Andonaegui,  or- 
ganizó, para  repelerlos,  un  cuerpo  expedicio- 
nario. Pronto  éste  para  salir  á  campaña  en 
la  plaza  principal  de  Bs.  Aires,  desfiló  ante 
el  representante  de  la  autoridad  soberana, 
blandiendo  sus  lanzas  en  señal  de  homenaje 
y  rendimiento.  La  gallardía  de  los  lanceros 
al  ejecutar  el  reverente  saludo,  arrancó  de  la 
boca  del  concurso  entusiasmado  la  palabra 
blandengue,  cuyo  eco  pasó  en  seguida  á 
la  nomenclatura  militar  de  las  provincias  del 
Plata.  —  Posteriormente,  en  la  época  del  vi- 
rreinato, se  organizaron  también  cuerpos  de 
blandengues  en  Montevideo  y  otros  pun- 
tos. Batallar  con  los  indios  salvajes  ;  perse- 
guir á  los  contrabandistas  y  cuatreros,  á  los 
reos,  vagos,  desertores  y  facinerosos  ;  llevar, 
como  chasques,  comunicaciones  oficiales; 
dar  cuenta  de  cualquiera  novedad  que  inte- 
resase al  orden  público  ;  escoltar  expedicio- 
nes :  tales  eran  los  encargos  propios  del  mi- 
nisterio en  que  los  blandengues  ejercita- 
ban su  pericia  y  esfuerzo.  —  Formábanse 
los  cuerpos  de  blandengues  eligiéndolos 
entre  los  hombres  más  prácticos  del  país,  en- 
tre los  más  baqueanos.  Vestían  lujosamente  ; 
distinguíanse  por  su  gallarda  apostura;  su  va- 
lor y  esfuerzo  eran  proverbiales.  »  (GT-ana- 
da.)  —«Blandengue.  (¿De  blandir  la  lan- 
za?) m.  Soldado  armado  con  lanza,  que  de- 
fendía los  límites  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires. »  (Dice.  Acad.)  Algo  parecida  es  esta 
acep.  á  la  del  Sr.  Granada. 

«  Arbitré  formar  una  compañía  de  cincuenta  blan- 
dengpues  voluntarios,  grente  muy  propia,  como  V.  E. 
sabe,  para  las  marchas  forzadas,  pasaje  de  ríos  y  toda 
clase  de  fatigas.  >.>  (  El  virrey  Arredondo,  citado  por 
Granada,) 

BLANDO,  DA.  adj.  Arg.  Api.  á  la  mate- 
ria en  un  estado  tal  que,  apretándola,  se 
adapta  á  cualquiera  forma,  como  la  arcilla 
cuando  está  en  punto  de  recibir  la  hechura 
que  el  alfarero  le  quiere  dar  ;  ó  que  no  se 
adapta  á  ninguna,  por  hallarse  demasiado 
chirle,  como  el  barro  ó  la  masa  de  harina 
cuando  tiene  mucha  agua  1|  Arg.  Tierno, 
aunque  no  sea  suave  al  tacto.  —  Blando 
significa  en  general  lo  contrario  de  duro.  — 
Según  la  Acad. :  «  Tierno  y  suave  al  tacto.  || 
Tratándose  de  los  ojos,  tierno.  ||  Tratándose 
del  tiempo  ó  la  estación,  templado.  ||  fig.  Sua- 
ve, dulce,  benigno.  ||  fig.  Afeminado  y  que  no 
es  para  el  trabajo.  I|  fig.   De  genio  y  trato 


apacible.  i|  fig.  y  fam.  Cobarde.  ||  Más.  Be- 
molado. II  adv.  m.  Blandamente,  con  suavi- 
dad, con  blandura.  »  Inusitado  en  la  Re- 
pública Arg.  en  la  quinta  y  séptima  q,cep- 
ciones. 

BLEDO.  —  Dársele  á  uno  un  bledo  de 
una  cosa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Según  la  Aca- 
demia, no  dársele  un  bledo  de. . .,  que  tam- 
bién corre  en  la  Arg.  ||  Importársele,  ó  no 
importársele,  á  uno,  un  bledo  de  una 
cosa,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  No  importársele 
nada,  hacer  desprecio  ó  dársele  un  bledo 
de  ella. 

BLOC.  (Del  ingl.  block.)  s.  m:Arg.  Tro- 
zo grande  de  piedra.  ||  Arg.  En  las  cons- 
trucciones de  fábrica,  sillar.  ||  Arg.  En  las 
mismas,  conjunto  de  sillares  ó  piedras  fuer- 
temente unidas  con  argamasa,  tierra  romana 
ú  otra  substancia  semejante,  que  forman  un 
solo  cuerpo  compacto  ||  Arg.  Manojo  de 
hojas  de  papel  de  escribir,  superpuestas  unas 
sobre  otras,  y  pegadas  por  uno  de  sus  már- 
genes de  modo  que  se  puedan  desprender 
fácilmente  para  servirse  de  ellas,  j]  Arg.  Con- 
junto de  las  hojas  de  papel  sobrepuestas  que 
forman  el  moderno  calendario  de  pared.  Se- 
gún la  R.  Acad.,  taco;  sin  uso  en  la  Arg.  — 
((  Bloque.  (  Del  al.  block.)  m.  Trozo  grande 
de  piedra  sin  labrar.  »  (Dice.  Ac.)  También 
corre  esta  voz  en  la  Arg.,  pero  en  una  acep- 
ción más  amplia,  pues  comprende  cualquier 
piedra,  aunque  sea  labrada. 

BLOCK.  ( Voz  ingl. )  s.  m.  Arg.  Bloc. 

BLONDO,  DA.  adj.  Arg.  Crespo,  rizado, 
dicho  de  los  cabellos.  Precede  siempre  al 
sustantivo.  Blonda  cabellera. — La  Aca- 
demia le  da  la  acep.  de  «  rubio  »,  desconoci- 
da en  la  Rep  Arg. 

BOATO,  s.  m.  Arg.  Pompa,  lausto,  apa- 
rato y  ostentación,  así  en  las  personas  como 
en  las  cosas.  Hay  boato  en  el  porte  exterior 
de  las  personas,  en  los  trajes,  en  los  decora- 
dos y  adornos  de  una  casa,  en  el  moblaje  de 
una  sala,  etc.  —  «Boato.  (Del  lat.  boatus, 
grito,  alboroto. )  m.  Ostentación  en  el  porte 
exterior.  ||  ant.  Vocería  ó  gritos  en  aclama- 
ción de  una  persona.  »  (Dice.  Ac.)  La  pri- 
mera acep.  está  comprendida  en  la  nuestra, 
que  tiene  un  significado  más  amplio.  En  la 
segunda  no  corre  tampoco  en  la  Argentina 
esta  voz. 

BOBINA.  (Del  fr.  bobine.)  s.  f.  Arg. 
Broca  ó  rodajuela  donde  va  el  hilo  en  las 
máquinas  de  coser.  ||  Arg.  Ampolla  de  la 
luz  eléctrica.  No  se  usa  en  la  Argentina  la 
voz  ampolla.  ||  Fis.  Arg.  Carrete:  cilindro 
hueco  de  madera  ó  de  metal  al  que  se  arre- 


60 


BOC 


BOC 


Ha  un  hilo  metálico  cubierto  de  seda.  Sirve, 
entre  otros  objetos,  para  imanar,  por  medio 
de  la  electricidad,  una  barra  de  hierro  dulce 
colocada  en  su  interior. 

'<  Bobina  31  compafiia.—c  Oh  tú,  Arpos,  que  erraste 
feo  !  Bobina  no  es  palabra  española.  Bobina  en  f ran- 
ce's  significa  un  tubito  envuelto  en  hilo  ó  seda,  y  cuan- 
do es  para  aplicaciones  eléctricas,  en  alambre.  Pues 
á  esto  mismo  en  español  se  llama  carrete.  Que  auto- 
res más  ó  menos  eléctricos  le  llamen  bobina,  no  le  da 
carta  de  naturaleza,  pues  autores  eléctricos  conozco 
yo  que  llaman  pistón  al  émbolo  y  balón  al  perno,  y 
escritores  de  otro  género  que  llaman  toilette  al  tocado 
y  debut  al  estreno.  Esto  ni  quita  ni  da  nacionalidad  á 
la  palabra.  Decir  bobina  en  vez  de  carrete  es  come- 
ter un  galicismo.  Espero,  iusticiero  Argos,  que  harás 
por  tu  parte  lo  posible  para  que  se  devuelva  la  plata 
á  Hans.  —  Tu  S.  S.  —  S.  »  —  «  ¡Vaya  por  carrete,  aun 
cuando  el  diccionario  de  la  lengua,  que  no  tiene  bobi- 
na, como  no  tiene  otras  cosas,  según  Domínguez, 
tampoco  tenga  c«rreíe  en  tal  sentido.»  (La  Nación, 
de  Bs.  Ai}  es,  de  21  de  mar.  de  1892. ) 

BOCA —Boca  de  tormenta.  Arg-. 
Obra  de  albañilería  que  se  hace  generalmen- 
te en  las  esquinas  de  las  ciudades  para  el 
desagüe  y  limpieza  de  las  calles,  y  que  con- 
siste en  un  pozo  que  comunica  con  el  piso 
de  ellas,  é  interiormente,  con  arcaduces,  ca- 
ñerías ú  otros  conductos  subterráneos. 

«Las  calles  Thames,  Uriarte  y  Castillo  no  tienen 
desagües.  Sería  muy  necesaria  la  construcción  de 
ellos  y  de  bocas  de  tormenta  en  las  esquinas.»  (  La 
Prensa,  de  30  de  nov.  de  1908;  «  Por  diversos  ba- 
rrios —  Reclamaciones  de  vecinos  •>. ) 

BOCA.  — A  boca  de  jarro,  m.  adv.  fig. 
y  fam.  Arg.  De  muy  cerca.  Refiérese  parti- 
cularmente á  la  acción  de  disparar  un  arma 
de  fuego.  Le  tire  á.  boca  de  jarro.  ||  m. 
adv  fig  y  fam.  Arg.  De  repente,  impensa- 
damente, con  proximidad;  de  manos  aboca 
( forma  también  usual  en  la  Arg. )  Me  eitcon- 
tré con  el  á  boca  de  jarro.  —  Según  la 
Acad  ,  es  un  «  m.  adv.  que  denota  la  acción 
de  beber  sin  tasa  »  No  corre  en  la  Argen- 
tina en  esta  acep 

BOCA.  —  Abrir  uno  la  boca.  fr.  fig.  y 
fam.  yír^.  Estar  muy  distraído  y  como  ale- 
lado. Ü  m.  con  los  verbos  andar,  estar  y 
otros  análogos.  Antonio  anda  abriendo  la 
boca.  II  Con  la  boca  y  el  dedo  se 
hace  un  potrero,  fr  f\g.  y  íam.  f  Arg.  J 
con  que  se  moteja  al  que  se  jacta  de  saber 
hacer  una  cosa  de  que  no  ec  capaz,  ó  al  que, 
hablando  de  otro,  atribuye  á  éste  una  apti- 
tud ó  capacidad  de  que  carece.  ||  Darse  de 
boca  dos  personas,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  En- 
contrarse, topar  la  una  con  la  otra  por  casua- 
lidad. II  Duro  de  boca.  fig.  y  fam.  Arg. 
Dícese  del  que  es  muy  respondón  y  no  se 
calla  fácilmente  á  las  advertencias  ó  amones- 
taciones que  se  le  hacen,  ¡j  Estar  uno  con 
la  boca  seca.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Estar  sin 
tomar  bebida  ni  refrigerio  alguno,  particu- 
larmente á  la  hora  y  en  la  circunstancia  en 


que  se  acostumbra  servirlo  y  hay  necesidad 
de  él,  como  en  las  altas  horas  de  la  noche, 
en  una  reunión  ó  tertulia. 

«  A  la  salida  de  la  policía  nos  dimos  de  boca  con 

un  caballero  que  nos  tiene  ofrecido  un  temo  de  saco 
el  día  que  le  comuniquemos»...  {Diario  Los  Principios; 
de  Córd.,  de  3o  de  mar.  de  igo6  ;  «  El  día  político  ». 
siibtit.  <<  La  pesca  de  un  palpito^).) 

BOCADO,  s.  m.  Arg.  Instrumento  com- 
puesto de  dos  piezas  de  hierro  de  forma  de 
una  semicircunferencia,  que  se  abren  y  se 
cierran  por  estar  en  juego  ó  eslabonadas  por 
medio  de  un  ojo ;  sirve  para  sujetar  la  cabal- 
gadura por  la  parte  inferior  de  la  mandíbula 
posterior,  sustituyendo  al  freno.  Puesto  en 
la  boca  del  animal,  se  cierran  y  juntan  las 
dos  piezas  por  sus  otros  extremos,  que  rema- 
tan también  en  un  ojo,  y  se  atan  éstos  con 
un  tiento,  hilo  de  pita,  etc.  A  uno  y  otro  lado 
tiene  otros  dos  ojos  donde  se  prenden,  en 
unos  las  riendas,  y  en  otros  las  correas  del 
cabezal.  —  Entre  las  varias  aceps.  que  la 
Acad.  da  á  esta  voz,  trae  las  siguientes,  que 
son  análogas  á  la  nuestra:  «  Parte  del  freno, 
que  entra  en  la  boca  de  la  caballería.  ||  Fre- 
nos, i.^  acep. »,  ó  sea  el  instrumento  de 
hierro  que  se  pone  en  la  boca  de  las  caba- 
llerías. 

BOCATOMA.  (De  boca  y  toma.)  s.  t. 
Arg.  Abertura  por  donde  se  desvía  de  una 
corriente  de  agua  p.irte  de  su  caudal.  La 
Acad.  define  así  el  nombre  toma,  en  una  de 
sus  aceps.,  en  la  cual  se  usa  también  en  la 
Arg.  I  Arg.  Abertura,  con  su  compuerta,  de 
la  bocatoma,  que  da  salida  al  agua  para  el 
canal  maestro  ó  acequia  principal. 

BOCETO,  s.  m.  fig.  Arg.  Enunciación  ó 
explicación  general  y  sucinta  de  una  obra, 
ó  de  una  idea  ó  concepto.  ||  fig.  Arg.  Fo- 
lleto que  la  contiene.  —  La  Acad  sólo  da  su 
sentido  recto :  «  Borrón  colorido  que  hacen 
los  pintores  antes  de  pintar  un  cuadro,  para 
ver  el  efecto  que  produce  y  corregir  sus 
faltas  » 

BOCINA,  s.  f.  Arg.  Corneta. 

BOCHINCHAR.  v.  n  Arg.  Meter  ho- 
chi7tche.  (V.  Bochinche.)  En  el  litoral  di- 
cen bochinchear  :  bochificheo,  bochincheas, 
etcétera. 

BOCHINCHE,  s.  m  Arg.  Desorden,  con- 
fusión, vocerío,  en  lugar  público  ó  privado.  || 
^rg.  Confusión,  alteración  del  orden,  del 
arreglo  ó  colocación  de  las  cosas.  —  «  Bo- 
chinche, m.  Amér.  Alboroto,  asonada.  » 
(^Dicc.  Ac.)  Ú.  t.  entre  nosotros  en  esta 
acepción. 

BOCHINCHEAR,  v.  n.  Arg.  (lit.)  (Véa- 
se BoCHINCHAR.) 


BOH 


BOL 


61 


BOCHINCHERO,  RA.  adj.  Ar^.  Que 
bochiiicha,  que  produce,  hace  ó  arma  bo- 
chinche. (  V.  Bochinche.  )  Ú.  t.  c.  s.  — 
«  Bochinchero,  ra.  adj  Amer.  Alborota- 
dor, alterador  de  la  tranquilidad  pública. 
Ú.  t,  c.  s.  »  (Dice.  R.  Acad.)  Nosotros  usa- 
mos esta  voz  en  sentido  más  lato,  más  com- 
prensivo. Nuestro  bochinchero  puede  no 
ser  un  alborotador  público :  los  muchachos, 
en  sus  casas,  son  bochincheros  cuando 
las  revuelven  y  las  ponen  en  confusión,  ó 
cuando  arman  gritería  y  chacotean  unos  con 
otros. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  párrafo  de 
La  Razón  que  hemos  insertado  en  el  ar- 
tículo Rumbo. 

BODRIO,  s.  m.  fig.  Arg.  En  un  razona- 
miento ó  discurso,  ensalada,  mezcla  confusa 
de  ideas  ó  especies  inconexas. 

BÓER.  ( Voz  holandesa  que  significa  cam- 
pesino y  se  pronuncia  én  esta  lengua,  en  la 
que  tiene  .y  final,  óurs. )  s  com.  de  dos. 
Arg.  Cada  uno  de  los  colonos  de  origen 
holandés  que  se  establecieron  en  los  estados 
del  Orange  y  el  Transvaal,  en  el  África  me- 
ridional. Dióseles  este  nombre  cuando,  des- 
pués de  1814,  y  por  no  sufrir  la  dominación 
inglesa,  se  trasladaron  á  los  territorios  del 
interior,  abandonando  los  del  litoral.  En  va- 
rias ocasiones  han  manifestado  su  antipatía 
hacia  los  ingleses  y  su  amor  por  la  libertad. 
En  la  última  guerra  contra  aquéllos,  se  han 
hecho  dignos  de  la  simpatía  del  mundo  civi- 
lizado, que  ha  seguido  con  interés  sus  heroi- 
cas campañas. — Nosotros  pronunciamos  esta 
palabra  como  está  escrita,  agregando  una  s 
en  el  pl:  boers. 

<••  En  otro  punto  dos  boers  que,  con  un  caballo  car- 
gado con  equipajes,  marchaban  á  pie,  con  un  wín^  hes- 
ter  cada  uno.  »  (  Santiago  A.  Bello,  inspector  de  tie- 
rras y  colonias;  «El  tcrrit.  del  Neuquen»  ;  en  L,\ 
Nación,  de  Bs.  Aires,  de  18  de  ag.  de  igo6.) 

BOHÁN,  NA.  adj.  Arg.  Dícese  del  indio 
cuya  parcialidad  discurría  por  la  costa  orien- 
tal del  río  Uruguay,  al  norte  del  Negro. 
Ú.  t  c.  s.  II  Arg.  Perteneciente  á  dicha  par- 
cialidad. 

Esta  voz  está  empleada  por  el  eminente 
poeta  uruguayo  Sr.  Zorrilla  de  San  Martín 
en  las  estrofas  que  hemos  transcrito  en  los 
arts.  Yaro  y  Chana. 

BOHEMIA.  (De  bohemio,  errante  y  sin 
domicilio  fijo.)  s.  f.  Arg.  Vida  juvenil  alegre 
é  inquieta  y  generalmente  entregada  á  los 
desórdenes. 

<•  La  bohemia  le  absorbió,  le  hizo  suyo,  le  penetró 
hasta  el  coiazón.  Pasaba  sus  noches,  como  el  «hijo 


del  siglo»,  entre  la  densa  atmósfera  de  una  taberna, 
buscando  la  alegría  que  las  fuentes  puras  le  habían 
negado,  en  la  excitación  ficticia  del  vino,  rodeado  de 
un  grupo  simpático,  ante  el  que  abría  su  alma,  de- 
rramaba los  tesoros  de  su  espíritu  y  se  embriagaba 
en  sueños  artísticos,  en  la  paradoja  colosal,  la  teoría 
demoledora,  el  aliento  revolucionario,  que  es  la  vál- 
vula intelectual  de  todos  los  que  han  perdido  el  paso 
en  las  sendas  normales  de  la  tierra.  El  bohemio  de 
Murger,  con  más  delicadeza,  con  más  altura  moral. 
El  pelo  largo  y  descuidado,  el  traje  raído,  mal  calza- 
do, la  cara  fatigada  por  el  perpetuo  insomnio,  los  ojos 
con  una  desesperación  infinita  en  el  fondo  de  la  pupi- 
la, tal  le  vi  por  última  vez  y  tal  quedó  grabado  en  mi 
memoria.»  {Miguel  Cañé;  Juveniua  ;  Bs.  Aires, 
año  I  gol,  pdg.  17.} 

El  Sr.  Ricardo  Palma,  peruano,  tiene 
un  libro  intitulado  «La  Bohemia  de  mi 
tiempo  » . 

BOHEMIO,  mía.  adj.  Arg.  Pertenecien- 
te ó  relativo  á  la  bohemia.  ||  s.  m.  Arg.  Joven 
pobre,  generalmente  intelectual,  de  vida  ale- 
gre é  inquieta,  sin  domicilio  fijo  por  la  esca- 
sez de  dinero,  y  entregado  comúnmente  á 
los  desórdenes. 

El  genial  y  pintoresco  poeta  Leopoldo  Lu- 
gones  tiene  una  composición  titulada  «  Prosa 
bohemia»,  que  empieza  así: 

«Ya  estoy  en  un  fértil  paisaje  con  lagos. 
Recuerdo  los  versos  del  Byron  de  Haydér, 
Ya  tengo  los  sueños  tranquilos  y  vagos 
Que  exhala  el  caliente  vapor  del  café; 

Que  exhalan  las  pipas  de  corte  chinesco. 
La  gota  de  ajenjo,  que  es  filtro  de  amor. 
Ahí  una  acuarela :  el  cuadro  más  fresco 
Que  han  visto  los  meses  del  viejo  Ecuador.  »> 

«.  .,  sino  también  su  vida  azarosa,  difícil,  un  tanto 
bohemia,  en  la  que  había  tomado  contacto  material 
con  todos  los  bajos  fondos  sociales  —  y  contacto  mo- 
ral con  todos  los  dolores  y  amarguras  de  la  miseria.» 
{Dr.  Miguel  Cuné;  «Fray  Mocho^>;  ag.  24  de  1903.) 

BOL.  s.  m.  Arg.  Vaso  de  cristal,  vidrio  ú 
otra  materia,  generalmente  en  forma  de  cono 
truncado,  por  la  parte  inferior,  que  se  pone 
á  cada  comensal  para  que  se  lave  los  dedos. 
—  ((Bol.  ( Del  ingl.  bo7ü/;  del  célt.  bo/,  boil, 
copa. )  m.  Ponchera.  »  (Dice.  Ac,  primer 
articulo.)  —  «  Bol.  (Del  lat.  bolus,  terrón.) 
m.  bolo,  por  apócope.  ||  arme'nico  ó  de  Ar- 
menia. Arcilla  rojiza  procedente  de  Arme- 
nia y  usada  en  medicina,  en  pintura  y  como 
aparejo  en  el  arte  de  dorar.  »  (El mismo,  se- 
gundo art.) 

BOLA.  —  Bolas,  s.  f.  pl.  Arg.  Bolea- 
doras. (Véase.)  Referido  á  una  de  las  bo- 
las que  componen  este  instrumento,  úsase  en 
singular.  ||  s.  f.  pl.  fig.  y  fam.  Arg.  Tes- 
tículos. II  Bola  arrojadiza.  Arg.  Bola 
pampa.  ||  Bola  charriia.  Arg.  Bola 
pampa.  II  Bola  pampa.  Arg.  «Instru- 
mento ofensivo,  usado  de  muy  antiguo  por 
los  indios  de  ambas  márgenes  del  río  de 
la  Plata  y  actualmente  por  los  de  la  Pata- 
gonia.  Consiste  en  una  bola  de  piedra  muy 


62 


BOL 


BOL 


consistente  y  pesada,  que  lleva  abierto  en 
redondo  un  surco,  en  el  que  se  afianza  un 
cordel,  trenza  ó  guasca  retorcida  de  tiejitos 
(tiritas  de  cuero)  para  manejarla.  Arrójase 
ala  distancia,  volteándola  á  modo  de  honda. 
Peleando  cuerpo  á  cuerpo,  retiénese  asegu 
rada  de  la  mano,  al  dar  el  golpe,  la  extremi- 
dad de  la  cwQx^z.,  guasca  ó  trenza.  Dos  bolas 
de  piedra  sujetas  á  los  extremos  de  un  cor 
del,  trenza  ó  guasca,  sirven,  ora  como  ins- 
trumento de  caza,  arrojadas  á  las  patas  ó  al 
pescuezo  del  animal  que  se  quiere  aprisio- 
nar, ó  ya  accesoriamente  de  arma  ofensiva.» 
(Daniel  Graciada;  VocAB.  Rtoplat.  Ra- 
zonado.) II  Bola  perdida.  Arg.  Bola 
pampa,  arrojadiza  ó  charrúa.  ||  An- 
dar uno  como  bola  sin  manija,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Andar  desperdigado  y 
aburrido,  lejos,  separado  ó  ausente  de  sus 
compañeros  ó  amigos.  |!  Arg.  Andar  ó  vi- 
vir sin  destino  ni  ocupación.  ||  Arg.  Es- 
tar de  más  en  alguna  parte,  no  desempeñar 
papel  ninguno.  ||  Dejad  que  ruede  la 
bola,  vos  no  la  habéis  de  parar.  Arg. 
fr.  tig.  y  fam.  tomada  de  los  versos  de  Flor 
DE  UN  DÍA,  de  Camprodón,  y  muy  usada 
entre  nosotros  en  las  mismas  aceps.  de  esta 
otra,  que  trae  la  Acad.,  y  que  también  corre 
en  la  Arg.,  pero  sólo  en  la  primera  forma  y 
en  el  modo  imperat.  :  «  Dejar  que  ruede,  ó 
dejar  rodar,  la  bola.  fr.  fig.  y  fam.  Dejar 
que  un  suceso  ó  negocio  siga  su  curso  sin 
intervenir  en  él.  ||  fig.  y  fam.  Mirar  con  indi- 
ferencia que  las  cosas  vayan  de  uno  ó  de 
otro  modo  »  También  se  usa  nuestra  frase 
para  significar  que  no  debe  uno  meterse  en 
aquellas  cosas  en  que  no  le  es  dado  interve- 
nir, ó  cuyo  rumbo  ó  giro  no  puede  cambiar. 

'•Sus  armas  eran  lanzas  y  bolas.»  {Lucio  V.  Man- 
silla;  Una  Escursió.n  á  los  Indios  Ranqueles  ;  i8jo, 
t.I.p.  343-) 

'<  La  bola  arrojadiza 

Silba  y  choca  del  blanco  en  la  cabeza  ; 
Cae  al  sepulcro  el  español  herido 
Amortajado  en  su  armadura  negra, 

Y  los  guerreros  blancos 
Huyen  despavoridos  por  las  breñas, 
Dejando  sangre  en  la  salvaje  playa 
Y  una  mujer  en  la  sangrienta  arena. » 
{Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  Tabaré;    igo5, 
pág.  52.) 

<•< Únicamente  los  solterones  de  más  de  sesenta  años, 
pobres  y  enfermos  ó  afligidos  sólo  de  pobreza,  los 
desheredados  del  hogar,  los  huérfanos  de  amoro- 
sa coyunda,  los  que  no  han  saboreado  el  dulce  fruto 
matrimonial  y  andan  desperdigados  como  bola  sin 
manija,  faltos  de  arrimo  compasivo,  tendrán  dere- 
cho á  ingresar,  previa  la  certiñcación  de  nacionalidad 
y  demás  requisitos  que  la  Junta  nombrada  habrá  de 
cumplir»...  {Caries  Marta  Ocantos;  Don  Perfecto; 
Barcelona,  i9o2.  pág.  2Q0.) 

«Jorge  Macias,  condiscípulo  mío  en  la  escuela  del 
respetable  y  querido  señor  don  Juan  A.  de  la  Peña, 
cautivo  hacia  dos  año«,  andaba  el  pobre  como  bola 
sin  manija.»  (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  I,  pág.  253. ) 


BOLADA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Suerte  fa- 
vorable, particularmente  si  es  inesperada.  || 
fig.  y  fam.  Arg.  Negociación  muy  ventajosa 
ó  en  que  le  resulta  á  uno  una  gran  ganancia. 
II  fig.  y  fam.  Arg.  Oportunidad  que  se  le 
ofrece  á  uno  para  poder  gozar  á  poca  costa  ó 
con  poco  ó  ningún  iiQba]o.  Aprovecha  /a  bo- 
lada. Ij  fig.  y  fam.^r^.  El  mismo  gozo  cuya 
ocasión  se  ofrece  del  modo  dicho.  —  «  Bo- 
lada, f.  Tiro  que  se  hace  con  la  bola.  H  Caña 
del  cañón  de  artillería.  »  (Dice.  Academia.) 

«El  principal  inquilino  de  la  mi^ma  quiso  aprove- 
char la  bolada  y  subiendo  al  balcón,  habló  en  estos 
términos.»  {Diario  de  Córd.  La  Verdad,  de  3i  de 
jul.  de  1906;  <La  noche  del  domingo...») 

BOLADEAR.  v.  a.  fam.  Arg.  (provs.  del 
norte).  Afilar,  nuestras  aceps. 

BOLAZO.  s.  m.  Arg.  Disparate. 

BOLE.ADA.  s.  f.  Arg.  Acción  y  efecto  de 

bolear  ó  bolearse,  nuestras  aceps.  ||  Arg. 
Campaña,  jira  ó  excursión  que  se  hace  por 
los  campos  con  el  objeto  de  bolear  anima- 
les salvajes. 

V.  el  texto  de  Anchorena  en  el  artículo 
Bolear,  en  el  que  está  empleado  el  deri- 
vado verbal. 

«...,  y  terminó  pidiéndome  que  las  partidas  corre- 
doras de  campo  de  mi  frontera,  no  avanzaran  tanto  al 
Sud,  como  tenían  co'>tumbre  de  hacerlo,  fundándose 
en  que  eso  alarmaba  mucho  á  los  indios;  por  que  los 
que  salían  á  boleadas,  ci  tizaban  siempre  sus  rastros 
y  venían  llenos  de  temores,  y  i  Lucio  V .  Mansilla; 
Una  Escl'rs.  á  los  Indios  Ranqueles;  Bs.  Aires,  1870, 
t.  II,  pág.  339.) 

BOLEADO,  DA.  p.  p.  de  bolear  y  bolear- 
se, nuestras  aceps.  1|  Estar  ó  ir  uno  bo- 
leado, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Hallarse  en  si- 
tuación muy  desventajosa,  respecto  de  otro, 
en  un  lance,  pretensión  ó  empeño. 

BOLEADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  bolea 
(nuestra  acep.),  particularmente  animales. 
Ü.  t.  c.  s.  — «Boleador,  m.  Germ.  El  que 
hace  caer  á  otro. »  (J)icc.  Acad. )  No  corre 
en  la  Arg.  en  esta  acep. 

—  «Qué  es  aquello?  — El  indio  fijó  sus  ojos  en  el  es- 
pacio, recorrió  rápidamente  el  horizonte  y  luego  me 
contestó:  —  Boleando  guanacos.  —  Efectivamente,  la 
nube  que  por  tanto  tiempo  había  preocupado  nuestra 
atención,  estaba  3^a  casi  encima  de  nosotros,  envol- 
viendo en  sus  entrañas  una  masa  enorme  de  guanacos 
que  estrechada  poco  á  poco  por  los  boleadores,  ve- 
nía á  llevarnos  por  delante  »  {Lucio  V.  Mansilla; 
Una  Escurs.  á  los  I.vdios  Ranqueles;  Bs.  Aires,  1870, 
t  I,  p.  227.)  -«•'Es  domador,  enlazador,  boleador, 
piaiador.»  ('/l?í/o>- jy  obra  citados;  t.  II,  p.  220.) 

«...,  pues  todos  eran  vagos,  intrusos,  desertores, 
gauchos  malos,  boleadores,  sin  más  hacienda  que  la 
tropilla  ni  más  recurso  que  el  aleatorio  producto  de 
la  caza.»  {Godofrcdo  Daircaux;  «Las  veladas  del 
tropero  > ,-  en  el  Suplcui.  Ilustr.  de  La  Nación  de  20 
de  sept.  de  1906.) 

BOLEADORAS,  s.  f.  pl.  Arg  Instrumen- 
to que  sirve  para  bolear  animales  y  que  con- 


BOL 


BOL 


63 


siste  en  tres  ramales  de  lazos  ó  tientos  con 
una  bola  de  madera,  plomo  ó  hueso  en  cada 
uno  de  sus  extremos. 

En  el  texto  de  Martín  Gil  transcrito  en  el 
art.  EsTANXiERO,  se  emplea  esta  voz. 

'< Boleadoras  de  carne,  pasa;  lazo  de  hilo  de  aca- 
rreto, todavía  está  bueno,  por  un  tiempo;  pero  el  cu- 
chillo no  admite  ser  juguete,...»  (Ricardo  Bogg;  Una 
Tropilla  de  misturaos;  p.  9.)— «  Reanimado  el  espíri- 
tu de  los  bordistas  atónitos,  se  desenvainan  los  sables, 
silban  veloces  las  temibles  boleadoras  3^  todos  abo- 
can sus  fusiles  para  castigar  la  inaudita  audacia.» 
{Obra  atada,  p  60.) 

Esta  voz  está  empleada  también  en  el  tex- 
to del  señor  de  Viana  transcrito  en  el  art. 
Retobar. 

«  Cualquiera  maneja  en  poco  tiempo  regularmente 
las  boleadoras.»  (Í7/í,í'o  V  Mansilla;  U.na  Escurs. 
.i  LOS  Indios  Ranqlelks;  7<S70^  p.  2Í>7  rf<?/  t  /.)—<■■•.,  lle- 
vaba un  facón  con  cabo  de  plata  y  unas  boleadoras 
ceñidas  á  la  cintura.»  {Autor,  obra  y  tomo  citados, 
p.  283  ) 

Esta  voz  está  empleada  en  la  cita  que 
hemos  hecho  de  Yofruá  en  el  art.  Repun- 
tar, y  en  el  pasaje  de  Dutari  Rodríguez, 
art.  Guanaquear,  como  asimismo  en  el 
de  Ñanduii,  art.  Lazo. 

«  De  madre  tan  criolla  ¿cómo  htibieran  podido  nacer 
más  que  gauchos  hechos  3'  derechos,  hombres  de  lazo 
y  de  boleadoras?  ¡Para  ellos  sí  que  era  la  bota  de 
potro!»  (  Yo/rnd;  «.Los  milagros  de  la  Argentina- 
Linda  cria»;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  23  de 
jun.  de  1906;  primer  art )   • 

BOLEAR.  V.  a.  A¡^g.  «  Arrojar  las  bolea- 
doras á  las  patas  ó  pescuezo  de  un  animal 
para  aprehenderlo.»  {Granada).  \\  Arg: 
Aprehenderlo  arrojándole  las  boleadoras  del 
modo  dicho.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Enredar,  en- 
gañar á  alguno,  jugarle  una  mala  partida.  || 
V.  r.  Arg.  Enredarse  con  los  pies  en  la  capa, 
el  vestido,  etc.,  cayendo  con  el  cuerpo  enco- 
gido o  arqueado,  como  una  bola,  al  suelo. 

«  Encontramos  al  cacique  Cankel,  tehuelche  de  ilus- 
tre abolengo,  boleando  con  toda  la  tribu.  Los  acom- 
pañamos dos  días  en  la  boleada  »  {Barón  de  Ancho- 
rena;  .\  través  de  la  Patagonia;  en  el  semanario 
Caras  Y  Caretas,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  mayo  de 
1902.) 

Este  verbo  está  empleado  en  nuestra  acep. 
en  el  texto  de  Hogg  transcrito  en  el  art. 
Cimbrón  de  este  Dice. 

«  Les  pregunté  por  sus  maridos,  y  contestaron  que 
hacía  días  andaban  boleando.»  {Lucio  V.  Mansilla; 
Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles;  1870,  t.  I,  pági- 
na 143.)— «^a.áie  bolea,  ni  piala,  ni  sujeta  un  potro 
del  cabestro  como  él.  »  {Autor  y  obra  citados;  t.  II, 
p.  3.)— «...,  á  bolear  avestruces,  guanacos  ó  gamas,»... 
(.  El  mismo;  p,  40. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Yofruá  que  hemos  insertado  en  el  art.  Re- 
puntar. 

BOLEARSE,  v.  r.  Arg.  Guastarse. 
(Véase.)— \^2,  R.  Acad.  trae  bolear  (2.*^  ar- 
tículo) en  estos  sentidos:  « a.  fam.  Arrojar, 
i.^  acep.  II  n.  Germ.  Caer,  i.^  y  2.*  aceps.  » 
Esta  es  la  i.^  acep.  de  arrojar:  «Impeler, 
despedir  con  violencia  una  cosa,  de  moc'o 


que  recorra  una  distancia  en  cualquier  direc- 
ción, movida  del  impulso  que  ha  recibido.  » 
La  I.*  y  2.^  aceps.  de  caer  son  estas:  «Ve- 
nir un  cuerpo  de  arriba  abajo  llevado  ó  arras- 
trado de  su  propio  peso.  Ú.  t.  c  r.  ||  Perder 
un  cuerpo  el  equilibrio  hasta  dar  en  tierra  ó 
cosa  firme  que  lo  detenga.  Ú.  t.  c.  r.  »  No 
corre  en  la  Arg.  el  verbo  bolear  en  estos 
sentidos.  (  V.  Bolear.  ) 

«...,  y  vuelto  en  sí»  (el  potro),  <>  se  encabrita,  se 
abalanza,  se  para  enterito,  bate  el  aire  con  las  ma- 
nos, hasta  se  bolea  á  veces,  ó  se  deja  caer  pesada- 
mente.» {Ricardo  Hogg;  Una  Tropilla  de  misturaos; 
pag.  8.) 

BOLETA.  —  Boleta  de  inscripción. 
Arg.  La  que  habilita  al  ciudadano  para  vo- 
tar en  los  comicios  públicos.  Se  da,  según 
el  caso,  y  en  ciertas  épocas  que  fija  la  ley, 
por  las  mesas  llamadas  de  inscripción  del 
registro  cívico  provincial,  ó  de  inscripción 
municipal,  ó  por  el  Registro  Cívico  Nacio- 
nal establecido  permanentemente  en  cada 
circunscripción.  ( í^.  Boleto.) 

BOLETERLA..  s.  f.  Arg.  Oficina  donde  se 
expenden  boletas  para  diversos  objetos. 
Boletería  del  teatro,  de  una  estación  de 
ferrocarril,  de  tm  hipódromo,  etc.;  bole- 
tería del  sport. 

«Un  paseante  se  aproxima  á  la  boletería  y  pide 
una  delantera  de  paraíso  para  la  «matinée».  (Diario 
La  Opinión,  de  Bs.  Aires,  de  21  de  nov.  de  1903; 
«Los  notables  republicanos». ) 

« Pablo  Podestá  y  su  compañía  han  hallado  con 
esta  obra  una  excelente  «mascotte»  para  las  entra- 
das de  boletería.»  (Diario  La  Razón,  de  Bs.  Aires,, 
de  19  de  dic.  de  1906;  «Arte  teatral».) 

BOLETERO,  s.  m.  Arg.  El  que  vende 
las  boletas  en  los  ferrocarriles,  teatros, 
sports,  etc. 

BOLETO,  s.  m.  Arg.  En  castell.,  boleta; 
voz  que  también  se  usa  en  la  Rep.  Arg.,  me- 
nos en  esta  acep.  de  la  Acad.:  «Papelillo 
con  una  corta  porción  de  tabaco  que  se  ven- 
día por  menor  •>.  Es,  además,  mucho  más 
común,  entre  nosotros,  el  empleo  de  la 
forma  masculina  en  las  expresiones  boleto 
de  entrada,  de  marca,  de  señal,  de  venta. 
(V.  Boleta  de  inscripción.)  ||  Arg.  Cé- 
dula que  se  da  para  entrar  en  un  teatro  ú 
otro  sitio  de  diversión.  —  En  España,  según 
la  Acad  ,  boletín  ;  voz  sin  uso  en  esta  acep., 
en  la  Rep.  Arg.  ||  Arg.  En  el  caso  anterior, 
cédula  que  indica  con  un  número  el  asiento, 
luneta,  palco,  etc.,  que  le  corresponde  al 
portador  de  ella  ||  Boleto  de  entrada. 
Arg.  Boleto,  2.^  acep.  ||  Boleto  de 
marca.  Arg.  El  que,  expedido  por  la  auto- 
ridad competente,  acredita  la  propiedad 
del  animal  con  el  dibujo  de  la  marca  y  otras 
indicaciones  que  fija  la  ley.  ||  Boleto  de 
señal.  Arg.  El  que  acredita  cuya  es  la  po- 
sesión legítima  de  un  animal,  indicando  la 


64 


BOL 


BOL 


señal  que  lleva,  el  nombre  de  su  dueño,  etc. 
II  Boleto  de  venta.  Arg.  Documento  que 
consiste  en  una  nota  firmada  por  el  vende- 
dor y  dirigida  al  escribano,  en  la  que,  ha- 
ciendo constar  la  efectividad  de  la  venta,  el 
precio,  etc.,  le  pide  extienda  la  correspon- 
diente escritura  pública.  ( V.  Boleto.  ) 

«Art.  151.  Los  asientos  en  los  registros  y  los  bo- 
letos» (de  marca  y  de  señal)  «que  se  expidieren  á 
los  interesados,  expresarán  :  —  1.°  El  nombre  del  pro- 
pietario; —  2.°  El  número  de  orden;  —3.°  El  Depar- 
tamento, Pedanía  y  la  estancia  ó  propiedad  rural  en 
que  estuvieren  los  ganados  ;  —4."  El  diseño  de  la  marca 
y  la  descripción  de  la  señal.»  (  Código  Rural  de  la 
Prov.  de  C  írdoba  ;  13  de  dbre.  de  1888.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Martel  transcrito  en  el  art.  Amante,  de  este 
Dice,  y  en  el  de  Tribuna,  art.  Porcen- 
taje. 

El  Diario,  de  Bs.  Aires,  en  el  número  del 
2  de  mar.  de  1906,  secc.  «Asuntos  Munici- 
pales »,  trae  esta  palabra  en  sus  dos  formas; 
el  subtít.  es  «Los  boletos  de  coches»;  en 
el  primer  párrafo  repite  boletos;  en  el  se 
gundo  dice  boleta  y  en  el  tercero  también. 

«...,  contra  los  jefes  de  estación  de  la  línea  que  no 
se  fijan  á  quienes  expenden  los  boletos,»...  (  Diario 
Los  Principios,  de  Córd.,  de  28  de  mar.  de  1906 ; 
«El percance  al  Dr.  Soria».) 

«En  los  quince  días  anteriores  á  la  apertura  de  los 
exámenes  anuales  se  expedirá  á  los  alumnos  que 
hayan  continuado  y  terminado  sus  cursos  con  suje- 
ción á  los  reglamentos  del  colegio,  el  correspon- 
diente boleto  de  prueba  de  curso,»...  (Decreto  del 
gobierno  nacional  de  9  de  febr.  de  1881;  Ministro 
de  Instrucc.  Públ.,  Dr.  Manuel  D.  Pisarro.) 

—  «No  lo  puedo  tener  ahí  aniba  sin  boleto.»  ( Su- 
plemento  Ilnstr.  de  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  21 
de  jun.  de  1906;  «.El  compañero  de  viaje-»,  4.^  pág.) 

«La  cantidad  de  boletos»  (de  tranvías)  «vendi- 
dos» (  en  febrero  de  1907  )  «  alcanza  á  16.348,040».  (  La 
Pressa,  de  Bs.  Aires,  de  17  de  mar.  de  1907; «El  pro- 
ducto de  los  tranvías»;  en  la  secc.  «  Noticias  Muni- 
cipales».) 

BOLICHE,  s.  m.  Arg:  Casa  donde  se 
venden  comestibles,  como  pan,  tortas,  biz- 1 
cochos,  queso,  frutas,  verduras  y  otros  del  | 
consumo  ordinario.  ||  ñg.  y  fam.  Ar^-.  Casa 
de  negocio  al  menudeo  desurtida  y  pobre, 
de  mala  muerte.  A  una  tienda,  á  un  alma- 
cén, hasta  á  una  cigarrería,  en  las  condicio- 
nes dichas,  se  le  llama  despectivamente 
boliche.  (V.  lo  que  entendemos  los  argen- 
tinos por  Tienda  y  Almacén. )  —  «  Bo- 
liche, m.  Bola  pequeña  de  que  se  usa  en  el 
juego  de  las  bochas.  ||  Juego  que  se  ejecuta 
en  una  mesa  cóncava,  donde  hay  unos  ca- 
ñoncillos  que  salen  como  un  palmo  hacia  la 
circunferencia ;  y  echando  con  las  manos 
tantas  bolas  como  hay  cañoncillos,  según  el 
mayor  número  de  bolas  que  entran  por 
ellos,  se  gana  lo  apostado  ó  parado.  ||  Juego 
de  bolos.  II  Lugar  donde  se  ejecuta  este  juego. 
II  Juguete  de  madera  ó  hueso,  que  se  com- 
pone de  un  palo  terminado  en  punta  por  un. 


extremo  y  con  una  cazoleta  en  el  otro,  y  de 
una  bola  taladrada  sujeta  por  un  cordón  al 
medio  del  palo  y  que,  lanzada  al  aire,  se 
procura  recoger  en  la  cazoleta  ó  ensartar  en 
la  punta.  ||  Horno  pequeño  de  reverbero  y 
de  dos  plazas,  para  fundir  minerales  de 
plomo.  II  Germ.  Casa  de  juego.  »  (Dice: 
Ac. )  —  «Boliche.  (  Del  gr.  SóAoq,  red.)  m. 
Jábega  pequeña.  ||  Pescado  menudo  que  se 
saca  del  mar  echando  esta  red  cerca  de  la 
orilla.  II  Mar.  Bolina  de  las  velas  menudas.» 
(  El  mismo  . ) 

«...,  y  aunque  iba  campeando  una  hacienda,  aban- 
doné el  rastro  doblando  rienda  hacia  el  boliche.» 
(Ricardo  i/ogg;UífA  Tropilla  de  misturaos; /)ríg.  13.) 

BOLICHRAR.  v.  n.  fam.  Ai^g.  Ocuparse 
en  negocios  de  mala  muerte  ó  de  escasa  im- 
portancia ó  granjeria. 

BOLICHEO,  s.  m.  Arg.  Comercio  de  es- 
casa impoitancia  y  granjeria. 

BOLICHERO,  RA.  s.  m.  f.  Arg.  Persona 
que  posee  ó  atiende  un  boliche.  ||  fig  y  fam. 
Arg.  Persona  que  se  ocupa  en  negocios 
insignificantes  ó  de  mala  muerte.  —  «  Boli- 
chero, ra.  m.  y  f.  Persona  que  tiene  de  su 
cuenta  el  juego  del  boliche.»  (V.  Boliche.) 

BOLILLA,  s.  f.  Arg.  Cada  una  de  las  bo- 
litas ó  fichas  numeradas  que  mediante  el 
movimiento  de  un  manubrio,  se  hacen  caer 
por  el  agujero  de  una  esfera  hueca  giratoria, 
en  los  exámenes  de  los  colegios  de  segunda 
enseñanza,  universidades,  escuelas  normales 
y  otros  institutos  profesionales.  Los  núme- 
ros que  aparecen  indican  los  de  las  partes  ó 
divisiones  del  programa  sobre  que  ha  de 
versar  el  examen.  ||  fig.  Arg.  Ficha  ó  cedu- 
I  Hila  que  se  saca  de  cualquier  otro  modo, 
I  pero  á  la  suerte,  con  el  objeto  dicho.  ||  fig. 
Arg.  Cada  una  de  las  partes  ó  divisiones 
numeradas  de  los  programas  de  examen  en 
los  establecimientos  de  enseñanza  secunda- 
ria, profesional  y  superior.  La  bolilla  10 
es  «  extracción  de  raíces  » . 

«En  el  segundo  domingo  de  Noviembre,  los  visitan- 
tes de  ambos  bandos  habían  acudido,  como  de  cos- 
tumbre, á  la  cita,  á  pe^^ar  de  que  al  día  siguiente  por 
la  mañana,  á  las  ocho,  poco  después  de  levantado  el 
sol,  los  globos  de  bolillas  de  la  Facultad  de  Derecho 
y  de  Medicina  y  de  Ingeniería,  debían  empezar  á 
girar  y  á  tronar  descargando  sobre  cada  uno  el  fallo 
de  la  propicia  ó  de  la  adversa  fortuna.  »  (  Enrique  E. 
Rivarola;  Amar  al  vuelo  ;  Bs.  Aires,  1903,  páginas 
160  y  161.) 

BOLILLO,  s.  m.  Aj^g.  (pr.  San  J.)  Os- 
lador. (V.  Oslador.)  —  «  Palito  torneado 
que  sirve  para  hacer  encajes :  el  hilo  se  en- 
vuelve en  la  mitad  superior,  que  es  más  del- 
gada, y  queda  tirante  por  el  peso  de  la  otra 
mitad,  que  es  más  gruesa.  ||  En  la  mesa  de 
trucos,  hierro  redondo  dé  diez  á  doce  centí- 
metros de  alto,  puesto  perpendicular  en  una 


BOL 


BOM 


65 


I 


cabecera,  en   frente   de  la   barra.  ||  Horma 
para  aderezar  vuelos  de  gasa  ó  de  encaje.  || 
Cada  uno  de  estos  vuelos.  ]|  Hueso  á   que 
está  unido  el  casco  de  las  caballerías  ||  pl. 
Barritas  de  masa  dulce.  (Dice.  R.  Acad.J 

BOLITA,  s.  f.  Arg.  (pr.  Córd.)  Balita,  || 
Las  bolitas,  f.  pl.  Ai'-g.  (pr.  Córd.)  Las 
I)alitas. 

BOLIVIANISMO.  s.  m.  Arg.  Palabra, 
giro  ó  modo  de  hablar  propio  y  privativo  de 
los  bolivianos. 

BOLO.  s.  m.  Cada  una  de  las  noventa 
fichas  gruesas  y  redondas,  con  su  corres- 
pondiente número  impreso,  desde  uno  hasta 
noventa,  que  se  usan  en  la  lotería  casera.  || 
fam.  Arg.  Bollo  ó  hinchazón  grande.  H  fam. 
Arg.  Cualquier  otra  hinchazón  ó  protuberan- 
cia, ya  sea  natural  ú  ocasionada  por  algiin 
accidente,  y  en  cualquier  parte  del  cuerpo.  || 
fam.  Arg.  Bo'sa  ó  atado  más  ó  menos  duro 
y  repleto,  en  que  se  contienen  varias  cosas, 
particularmente  dinero.  |j  fam.  Arg.  Fardo, 
bulto  ó  lío  demasiado  voluminoso  para  lle- 
varlo uno  consigo.  No  era  posible  andar 
con  el  bolo  á  atestas  por  la  calle.  —  La 
R.  Acad.  trae  este  vocablo  en  varias  otras 
aceps.  casi  completamente  desconocidas  en 
nuestro  país. 

BOLÓN,  s.  m.  aum.  de  bola,  nuestra  acep. 
Arg.  (pr.  Córd.) 

BOLSA,  s.  f.  Arg.  Saco  grande  de  tela 
ordinaria,  en  que  comúnmente  se  transpor- 
tan granos,  semillas,  azúcar  y  otras  cosas. 
Es  exactamente  lo  que  la  Acad.  llama  costal, 
voz  que  no  corre  en  la  Arg.  en  esta  acep. 
i  V.  Chasna.)  La  i.^  acep.  de  bolsa  que 
■da  la  Acad.,  es  la  que  más  se  aproxima  á  la 
nuestra;  es  ésta:  «  Especie  de  talega  ó  saco, 
de  tela  ú  otra  materia  flexible,  que  sirve  para 
llevar  ó  guardar  alguna  cosa »,  |]  Dar  bolsa, 
<3  una  bolsa,  fr.  fig.  yfam.  ^r^.  Bolsear, 
nuestra  acep.  ||  Recibir  bolsa,  ó  una 
bolsa,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Ser  bolseado, 
ó  bolseada. 

BOLSAZO,  s.  m.  Arg.  Goloe  dado  con 
una  bolsa  ||  aum.  de  bolsa,  2.*  acep.  nues- 
tra. Arg.  II  Arg.  Acción  y  efecto  de  bolsear 
ó  dar  bolsa.  (Véase.) 

BOLSEADO,  DA.  p.  p.  del  v.  bolsear, 
nuestra  acep.  Arg. 

'  En  e)  enjambre  consular-  es  otra  cosa.  AUá  van 
tos  turistas  poco  afortunados,  los  'bolseados  por  el 
amor,  ó  los  acogotados  por  la  ruleta,»...  (Grifo; 
«  Acridios  » ,•  en  La  Naciojí,  de,  Bs.  Aires,  de  19  de 
jun.  de  1906;  primer  art.) 

BOLSEAR.  V.  a.  Arg.  Desengañar  una 
niña  á  su  pretendiente,  haciéndole  perder  la 
esperanza  que  tenía  en  su  afecto.  También 


se  dice  del  galán  respecto  de  su  dama, 
cuando  se  retira  ó  deja  de  comunica-se  con 
ella,  ó  empieza  á  festejar  otra,  dejándola  á 
aquélla  chasqueada.  —  «  Bolsear,  n.  pr. 
Arg.  Hacer  bolsas  el  vestido,  las  tapicerías, 
paños,  etc.  »  (Dice.  Acad.)  No  corre  en  la 
Arg.  en  este  sentido. 

BOLSIQUEAR.  (De  bolsico.)  v.  n.  fam. 
Arg.  Buscar  uno  dinero  en  el  bolsillo,  par- 
ticularmente si  es  para  sacarlo  contra  su  vo- 
luntad. 

BOMBA,  s.  f.  yír^.  Ampolla  producida 
en  el  agua  por  el  aire  que  se  le  introduce ; 
en  castellano,  pompa,  que  no  usamos  nos- 
otros. II  Arg.  Especie  de  cometa  ó  barrilete 
de  forma  circular.  ||  Darle  uno  mucho  á 
la  bomba,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Tener  fre- 
cuentemente ayuntamiento  carnal  el  hombre 
con  la  mujer.  ||  Estar  uno  en  bomba,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Estar  borracho,  ó  más  bien, 
achispado.  También  en  Chile,  según  el  se- 
ñor Zorobabel  Rodríguez. 

BOMBACHA,  s.  f.  Arg.  Pantalón  bom- 
bacho. Ú.  m.  c.  en  pl.  (  V.  Bombachas.) 

«.  Los  había  con  botas  de  charol  con  el  escudo  ar- 
gentino en  la  cafla,  de  camisa  planchada  y  bomba- 
cha con  alforcitas.  »  ( Ricardo  Hogg;  Una  Tropilla 

DE  MISTURAOS  ;  p.  14.  ) 

«  Le  habían  cortado  su  larga  cabellera,  le  habían 
encasquetado  ya  el  kepi,  plantificado  la  chaquetilla 
y  la  bombacha.  »  (  Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs. 
Á  LOS  Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  II,  p.  52. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Vélez  insertado  en  el  art.  Culero. 

BOMBACHAS,  s.  f.  pl.  Arg.  Especie  de 
pantalones  ó  calzones  muy  anchos,  plega- 
dos en  la  pretina  y  abajo,  que  alcanzan  has- 
ta los  tobillos  en  los  hombres  y  á  las  rodi  - 
lias  en  los  niños.  ||  Arg.  Calzones  de  las 
mujeres,  por  ser  anchos  y  plegados.  —  Nues- 
tra voz  bombachas,  referida  á  los  hom- 
bres, es  q\ pantalón  bombacho  (nombre  que 
no  usamos  nosotros)  definido  así  por  la  R. 
Acad.:  «  Pantalón  ancho  cuyos  pemiles  ter- 
minan en  forma  de  campana  abierta  por  el 
costado  y  con  botones  y  ojales  para  cerrar- 
la ».  Las  de  nuestros  niños  son  los  llamados 
■^oxXñ.  k.z2idi.  calzones  bombachos  (nombre 
cuasi  sin  uso  en  la  Argentina ) :  « Calzón 
corto,  ancho  y  abierto  por  un  lado,  que  se 
usa  especialmente  en  Andalucía.  Ú.  m.  en 
pl. »  La  voz  zaragüelles,  análoga  á  bom- 
bachas, no  corre  en  la  Arg.  La  define  así 
la  Acad.:  «  m.  pl.  Especie  de  calzones  an- 
chos y  follados  en  pliegues,  que  se  usaban 
antiguamente,  y  ahora  llevan  las  gentes  del 
campo  de  Valencia  y  Murcia  ». 

En  el  art.  Indumentaria,  texto  de  Boui- 
lly,  está  empleada  la  voz  Bombachas. 


66 


BOM 


BON 


BOMBÁSTICO,  CA.  adj.  Arg.  Rumboso, 
tonudo  (i.^  acep.),  ostentoso.  Api.  á  pers., 
ú.  t.  c.  s. 

BOMBEAR.  V.  a.  Arg.  Hacer  funcionar 
una  bomba;  picar,  según  la  Acad.  Ij  v.  a. 
Arg.  (provs.  del  inter.)  Espiar.  I  v.  n. 
Arg.  (provs.  inter.)  Reconocer,  mirar, 
observar  atentamente  de  lejos  ó  á  cierta 
distancia  lo  que  pasa  ó  se  hace.  ( V.  en 
Bombero  la  etimología  de  esta  palabra.)  — 
(( Bombear,  a.  Arrojar  ó  disparar  bombas 
de  artillería.  »  (Dice.  Acad.) 

«  De  las  veintisiete  secciones  de  filtros  hay  tres,  los 
Coghlan,  cuya  agua  no  pasa  á  las  reservas,  y  es  I>oin- 
Ibeada  directamente  por  máquinas  suplentes  á  la  ca- 
ñería destinada  al  servicio  de  la  Avenida  de  Mayo, 
pues  la  eleva  á  una  altura  aproximada  de  cincuenta 
V  siete  metros.  »  (.Sí//>/e»<.  iZzíS/rarfo  de  La  Nación, 
'de  Bs.  Aires,  de  22  de  mar.  de  1906  ;  «  Las  aguas 
corrientes^.) 

BOMBERO,  RA.  s.  com.  de  dos.  Arg. 
(provs.  del  inter.)  Espía,  persona  que  bom- 
bea, 2.^  acep.  nuestra.  ||  s.  com.  de  dos.  Arg. 
(provs.  del  inter. )  Persona  que  bombea, 
3.^  acep.  nuestra.  Ú.  m.  c.  c.  s.  m.  para  sig- 
nificar explorador  del  campo  enemigo.  —  Se- 
gún don  Daniel  Granada  (Vocab.  Ríoplat. 
Raz.)  «Derívase  del  port.  pombeiro  (palo- 
mero), nombre  que  se  dio  antiguamente  álos 
que  en  el  Brasil  se  ocupaban  en  la  compra 
y  venta  de  indios  para  reducirlos  á  cautiverio. 
De  pombeiro  hicieron  los  españoles  prime- 
ramente pombero,  y  por  último  bombero.» 

El  señor  Granada  transcribe  esta  intere- 
sante narración  de  Ruiz  de  Montoya  (Conqu. 
espir.): 

«Tuvo  noticia  (el  padre  Romero')  de  unos  tupís  que 
son  banqueros  ó  cajeros  de  los  vecinos  de  San  Pablo, 
á  quien  en  lengua  portuguesa  llaman  pombcros  y  en 
nuestro  castellano  palomeros,  á  la  similitud  de  los  pa- 
lomos diestros  en  recoger  y  hurtar  palomas  de  otros 
palomares...  Estos  pombcros,  si  bien  profesan  ser  cris- 
tianos, son  los  mismos  demonios  del  infierno...  Tienen 
las  casas  llenas  de  mujeres  gentiles,  compradas  para 
sus  torpezas:  incitan  á  los  gentiles  á  que  se  hagan 
guerra  y  se  cautiven  y  prendan,  y  los  traigan  a)  con- 
traste y  venta.» 

«  Tal  lo  pintaban  los  diarios  que,  con  la  indiscreción 
propia  del  oficio  y  yendo  contra  los  intereses  de  la 
causa  por  la  que  manifestaban  tanta  simpatía,  daban 
cuenta  diariamente  de  todos  los  preparativos  de  la 
expedición,  poniendo  en  serios  apuros  al  Ministerio 
de  Relaciones  Exteriores  y  sirviendo  de  bomberos 
inconscientes  á  la  gente  que  en  Montevideo  tenía  la 
escoba  por  el  mango.»  (Miguel  Cañé;  Prosa  Lig£ra; 
Bs.  Aires,  1903,  pdgs.  143  y  144.) 

BOMBO,  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg.  Elogio  exa 
gerado,  particularmente  el  que  se  hace  por 
la  prensa  periódica.  —  La  Acad.  trae  este 
nombre  en  nuestra  acep.  solamente  en  la 
fr.  dar  bomibo,  muy  en  boga  también  en 
la  Arg. 

«Autor  de  una  mala  obrilla  cuyo  éxito  trataron  en 
vano  de  asegurar  algunos  amigos  periodistas,  había 
caído  en  el  olvido,  de  que  no  pudieron  sacarlo  ni  aun 
los  bombos  escritos  frecuentemente  por  su  propia 
mano.»  (Julián  Martel;  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  1905, 
pág.  133.') 


BOMBO.  —  Irse  una  cosa  al  bombo. 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Sufrir  grave  daño,  arrui- 
narse. Esa  casa  de  negocio  se  va  al  bom- 
bo. II  fig.  y  fam.  Arg.  Frustrarse,  fracasar, 
si  es  una  pretensión  ó  un  proyecto. 

El  Nacional,  de  Bs.  Aires,  de  22  de  ju- 
nio de  1907,  trae  un  art.  titulado  «  Pulpito 
de  actualidad —  La  renovación  parlamenta- 
ria -  Diputados  cesantes  —  Reelecciones 
aseguradas  — Los  candidatos  al  bombo  ». 

BOMBONERÍA.  s.  f  Arg.  Venta,  surtida 
y  variedad  de  bombones. 

En  El  Diario,  de  Bs.  Aires,  de  28  de 
nov.  de  1907,  5.^  pág.,  se  lee  este  aviso: 
«  Corso  de  las  Flores — Últimas  novedades — 
Bombonería  francesa  « Aux  Grandes  Mar- 
ques»—  ..  Gran  surtido  en  bombones  y  re- 
galos ». 

BONAERENSE,  adj.  Arg.  Perteneciente 
ó  relativo  á  la  provincia  de  Bs.  Aires.  —  La 
R.  Acad.  da  estas  definiciones  que  no  com- 
prenden la  nuestra :  «  Natural  de  Bs.  Aires. 
Ú.  t.  c.  s.  II  Perteneciente  ó  relativo  á  esta 
ciudad  de  América. » 

C.  Correa  Luna  empleó  este  adj.  en  el  se- 
manario Caras  y  Caretas,  de  13  defebr. 
de  1904,  en  la  2.^  acep.  de  la  Acad. : 

«Esinútll»,  dice,  «el  fresco  no  llega,  como  no  llegan 
tantas  cosas  esperadas  en  la  vida  bonaerense,  no 
obstante  el  ejemplo  del  duque  de  los  Abruzos,...  » 

«Para  que  no  se  diga  más  adelante  que  hacemos 
críticas  a  posteriori,  y  por  ser  el  caso  de  suma  tras- 
cendencia dentro  de  la  futura  política  bonaerense, 
hemos  de  adelantar  algunas  observaciones  al  sistema 
de  comisionados  provinciales  que  va  á  poner  en  prác- 
tica el  gobernador  Irigoyen  para  las  elecciones  del 
póximo  domingo. »  [Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  28  de  novbre.  de  1901. ) 


BONETÓN.  —  Gran  bonetón.  Arg. 
Juego  de  muchachos  en  el  que  se  distingue 
cada  uno  de  los  jugadores  con  el  nombre 
Bonete  modificado  por  el  de  un  color;  v.  gr.: 
Bonete  Blanco,  Bonete  Colorado,  Bonete 
Verde.  Hay  uno  que  dirige  el  juego,  y  se 
llama  Gran  Bonetón.  Éste  toma  la  pala- 
bra: Al  Gran  Bonetón  se  le  ha  perdido 
un  pajarito  y  dice  que  el  Bonete  tal  lo  tiene. 
El  aludido,  contestando  al  increpador,  enta- 
bla con  él  el  siguiente  diálogo :  —  ^  ^^^'  ^^' 
ñor?  —  Si,  señor.  —  No,  señor.  —  Pues 
¿quie'n  lo  podrá  tener? — El  Bonete ...  (A  ma- 
rillo,  j)or  ejemplo).  Entonces  el  nuevo  inter- 
pelado habla  de  igual  manera  que  el  prece- 
dente, pero  echando  la  culpa  á  su  interpe- 
lante, ó  á  otro  de  los  jugadores,  quien  le 
contesta,  sosteniéndose,  con  este  motivo, 
entre  ambos,  el  mismo  diálogo  anterior.  Los 
que  hablan,  deben  hacerlo  ligero  y  sin  titu- 
bear, y  si  no  lo  hacen  así,  ó  se  equivocan. 


BOR 


BOR 


67 


se  les  saca  prenda  para  imponerles  una  pe- 
niteucia. 

BONHOMIA.  (Del  fr.  bonhomie. )  $.  f. 
Arg.  Bondad  y  hombría  de  bien  ingénitas 
ó  que  son  naturales  en  una  persona. 

BONHÓMICO,  CA.  (De  bonhomia.)  adj. 
Arg.  Peculiar  y  propio  del  hombre  de  bien. 

«Buen  cuidado  hemos  tenido  de  dar  con  la  puerta 
en  las  narices  al  invierno  para  que  entre  el  bien  y  el 
mal  haya  un  tabique  seguro  de  dos  pulgadas,  refor- 
zado con  pasadores.  Sólo  así  podremos  tener  una  ga- 
rantía para  la  integridad  de  nuestro  gesto  'bonhómi- 
co.^>  (Ludíís;  <<  El  frío  amable  y  el  frió  trágico»;  en 
La  Nació.v,  de  Bs.  Aires,  de  25  de  jtm.  de  1906;  pri- 
mer articulo. ) 

BONIFICACIÓN,  s  f.  Arg.  Rebaja  ó  des 
cuento  del  precio  común  de  la  mercadería, 
que  se  hace  á  razón  de  un  tanto  por  ciento, 
particularmente  entre  comerciantes,  á  favor 
del  comprador.  —  Se  deriva  este  nombre  del 
verbo  ant  bonificar,  que,  en  el  sentido  de 
asentar  en  el  libro  de  cuenta  y  razón  cual- 
quier partida  á  favor  de  alguno,  procedente 
de  bonificación ,  ya  empieza  á  correr 
como  moneda  de  buena  ley  en  el  comercio 
de  nuestro  país. 

BOQUEO,  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto  de 
boquear,  tomado  este  verbo  como  neutro. 

«Pero  lo  peor  del  caso  es  que,  á  juzgar  por  lo  que 
sabemos  y  se  está  viendo,  no  tenemos,  entre  tanta 
gente,  un  número  bastante  crecido  de  lectores  que  la 
fomenten  y  prestigien  »  (á  la  biblioteca  ),  «toda  vez 
que  vive  la  pobre  á  duras  penas,  como  quien  dice,  en 
un  boqueo  perpetuo  y  á  todas  luces  inmerecido, «... 
(Patcr;  « Bibliotecas  públicas»;  en  el  diario  La  Na- 
ción, de  Bs.  Aires,  de  21  de  mayo  de  1906.) 

BORATERA.  s.  f.  Arg.  Terreno  donde 
hay  yacimientos  de  bórax  en  estado  natu- 
ral, ii  Arg.  Estos  mismos  yacimientos. 

El  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  6 
de  enero  de  1902,  trae  un  artículo  titulado 
«  BoRATERAS  de  Jujuy  ». 

BORATERO,  RA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  al  bórax. 

<»  La  industria  boratera  va  adquiriendo  cada  día 
mayor  importancia  en  Jujuy,  debido  á  la  excelencia 
del  borato,  conceptuado  en  Europa  como  de  calidad 
superior  al  que  produce  Inglaterra,...  »  i'La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  6  de  enero  de  1902;  «.Barateras  de 
Jujuy.  » 

BÓRDALES  A.  s  f.  Arg.  Cubeto  ó  pipa 
que  sirve  para  traosportar  ó  guardar  vino  ú 
otros  licores,  y  cuya  capacidad  es  regular- 
mente alrededor  de  doscientos  Utros,  poco 
más  ó  menos. 

«...y  la  supresión  de  los  pescantes  Implicaría  la 
necesidad  de  emplear  seis  hombres  para  bajar  las 
bordalesas  del  buque  á  tierra,  y  para  recibirlas  en 
el  muelle  y  en  el  sótano.»  {<<. Puerto  de  la  capital — 
Conferencia  del  ingeniet  o  Carnionan ;  La  Nación  de 
Bs.  Aires,  de  28  de  ag.  de  1906. ) 

BORDEAR  v,  a.  Arg.  Formar  borde  una 
cosa  de  otra.  ||  Arg.  Cubrir  ó  adornar  una 


cosa  á  otra  por  sus  bordes  ü  orillas.  ||  v.  n. 
Arg.  Andar  por  el  borde  ú  orilla. —  «  n. 
Mar.  Dar  bordadas.  »  (Dice.  Acad.) 

«Consiste  simplemente»  (la  forma  sencilla  }'  prác- 
tica )  «en  cubrir  de  césped  la  parte  externa  de  las  ve- 
redas y  colocar  allí  la  línea  de  árboles  que  ha  de  Bor- 
dearlas.» (  Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  7  de 
abr.  de  1902. ) 

«Bordeaban  ambos  lados  de  este  callejón  esplén- 
didos maizales,  erguidos  y  lozanos,  en  toda  la  robus- 
tez adquirida  por  la  prodigalidad  de  las  lluvias.  » 
(  Carlos  .4.  Estrada  ;  ((Al  Cuartel  Quinto». ) 

«Medrosa,  con  su  silbo  cortado  y  estridente, 
—  i  voy  !  dice  á  cada  vuelta  de  la  áspera  pendiente, 
bordeando  los  abismos,  por  evitar  los  choques 
con  las  agrias  aristas  y  los  enormes  bloques.  » 

(  Adán  Quiroga;  «En  la  sierra  ( Viajando  al  dique 
San  Roque)»;  en  el  diario  La  Libertad,  de  Córdoba, 
de  8  de  mar.  de  1902.) 

Este  verbo  está  empleado  en  el  pasaje  de 
Fray  Mocho  inserto  en  el  art.  Milonga  de 
este  Dice. 

BORDO,  s  m.  Arg.  Lomo  de  tierra  ara- 
da que  queda  entre  surco  y  surco,  ¡i  Arg. 
El  que  se  hace  en  las  huertas  con  el  azadón 
para  plantar  las  hortalizas  ó  aporcarlas.  || 
Arg.  El  que  se  dispone  para  contener  las 
aguas  ó  darles  dirección  en  los  riegos.  — 
Corresponden  todas  estas  aceps.  á  la  voz  es- 
pañola caballón,  sin  uso  en  la  Arg.  En  la 
primera  dicen  los  españoles,  también,  caba- 
llete, igualmente  desconocida  entre  los  ar- 
gentinos !|  Arg.  Lomo  de  tierra  con  que  los 
hortelanos  dividen  las  eras,  cuadros  ó  cante- 
ros;  en  castell.,  albardilla,  de  poco  uso  en 
la  Arg. 

BORDONAZO.  s.  m.  Arg.  Pulsación  ó 
golpe  fuerte  dado  con  los  dedos  á  uno  ó  va- 
rios bordones  ó  cuerdas  gruesas  de  un  ins- 
trumento músico,  especialmente  de  la  gui- 
tarra. 

«La  Pampa  le  dé  un  regazo 
Tibio  de  hospitalidad ; 
Y  de  los  vientos  al  paso 
Un  solemne  1>ordonazo 
Estalle  en  la  inmensidad...» 
[Belisario  Roldar ,  hijo ;  «.  Anterasa» ;  en  el  Supl. 
de  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  mayo  de  1906, 
l.^pág.) 

BORDONEAR,  v.  a.  Arg.  Pulsar,  parti- 
cularmente en  una  pieza  cfue  se  toca,  los 
bordones  de  la  guitarra  ó  de  otro  instrumen- 
to. II  Arg.  por  ext.,  tocarla.  j|  v.  n.  Arg. 
Sonar  dicho  instrumento. 

«  No  se  concibe  una  reunión  de  gauchos  sin  que,  en 
algún  rincón,  bordonee  una  guitarra.»  {Ricardo 
Hogg;  Una  Tropilla  de  mistcr.vos;  p.  11.) 

BORDONEO,  s.  ra.  Arg.  En  los  instru- 
mentos músicos  de  cuerda,  combinación  de 
acordes  hecha  con  los  bordones. 

«Las  cuerdas  parecen  sentir,  como  ner\  ios. 
La  cifra  rasgueada,  cantando  parejas, 
Y  en  un  bordoneo  de  acordes  soberbios 
Comienzan  los  tristes  pregones  de  quejas.» 
{Leopoldo  Lugones;  Leyenda  d.;  a.mor.  ) 


68 


BOT 


BOT 


BORNEARSE,  v.  r.  Ar£^.  Hacer  movi- 
mientos afectados  con  los  hombros  y  cade- 
ras; contonearse.  —  La  Acad.  trae  bornear 
en  estas  aceps.:  «a.  Dar  vuelta,  revolver, 
torcer  ó  ladear.  ||  Labrar  en  contorno  las 
columnas.  ||  Arq.  Disponer  y  mover  oportu- 
namente los  sillares  y  otras  piezas  de  arqui- 
tectura, hasta  sentarlos  y  dejarlos  colocados 
en  su  debido  lugar.  ||  n.  Mar.  Girar  el  buque 
sobre  el  ancla  fondeada,  impelido  por  el 
viento  ó  por  la  corriente.  ||  r.  Torcerse  la 
madera,  hacer  combas. » 

BORRICO,  s.  m.  Arg.  Segunda  falange 
de  las  patas  en  el  ganado  de  pesuña  hendi 
da.  (V.  eti  Juego,  Juego  de  los  borri- 
cos. )  II  ¡  Arre,  borrico  !  que  el  que 
nace  para  pobre  no  ha  de  ser  rico. 
Arg.  ref.  que  aconseja  seguir  con  resigna- 
ción en  el  trabajo,  industria  ú  oficio,  aunque 
penoso,  que  uno  tiene,  cuando  la  mala  suerte 
hace  vanos  todos  los  esfuerzos  por  mejorar 
de  fortuna. 

BOSTA,  s.  f.  fam.  Arg.  Excremento  hu- 
mano; mierda. —  La  Acad.  trae  este  nom- 
bre en  la  acep.  de  «Excremento  del  ganado 
vacuno  ó  del  caballar»;  ésta  es  en  la  que 
más  comúnmente  lo  usamos  nosotros;  en  la 
otra,  sólo  en  lenguaje  familiar  y  en  sentido 
despectivo,  como  cuando  decimos:  tenía 
pegada  en  el  taco  una  torta  de  bosta. 

BOSTON,  s.  m.  Arg.  Vals  Boston,  [j 
Arg.  Música  á  cuyo  son  se  baila. 

BOTA.  -  Bota  de  potro.  Arg.  Como 
su  nombre  lo  indica,  es  la  que  se  hace  de 
cuero  de  potro;  tiene  una  abertura,  por 
donde  asoman  las  puntas  de  los  dedos.  Tam- 
bién llegan  á  hacerse  del  cuero  de  otros  ani- 
males, pero  siempre  mucho  más  delgado  y 
flexible  que  el  del  becerro.  1|  Bota  grana- 
dera. Arg.  En  castell.,  bota  de  vtontar,  y 
lambién  bota  fuerte.  Este  último  nombre 
corre  también  en  la  Arg.  ||  No  ser  para 
todos  la  bota  de  potro,  fr.  fig.  y  fam 
Arg.  Da  á  entender  que  hay  papeles  ú  ocu- 
paciones para  los  cuales  carecen  algunos  de 
aptitudes. 

«Tardé  más  en  limpiarme  los  dientes,  que  en  lustrar 
un  par  de  botas  g^ranaderas. »  {Lacio  V.  Mansilla ; 
Una  Escurs.  á  i.os  Indios  Ranquei.es;  1870,  t.  I, 
pág.  346.) 

«...  ;  como  también  de  bota  de  potro  y  chiripá, 
tirador  con  culero,  gacho  de  barbijo. y  {Ricardo  Hogg; 
Una  Tropilla  DE  MISTURAOS  ;/).  i-^.) 

«Los  jinetes  se  habían  puesto  sus  mejores  ponchos 
y  sombreros,  llevando  algunos  bota  fuerte,  otros  de 
potro  y  muchos  la  espuela  sobre  el  pie  pelado. »  {Lu- 
cio V.  Mansilla ;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ; 
1870,  t.  I,  p.  201  )  —  «  Su  traje  era  el  de  un  paisano.  — 
Poncho  y  chiripá  de  tela  pampa;  camisa  de  Crimea, 
calzoncillos  con  fleco,  botas  de  potro  cerradas  en  la 
punta.»  (Obra  citada;  t.  II,  pág.  20c?. )  —  « Resta 
saber  si  seríamos  más  fejic.es,  poniendo  en  la  silla 


curul  de  nuestros  magnates,  pigmeos,  y,  cambiando  el 
coturno  francés  por  la  bota  de  potro.»  (  íd.,  id.;  pá- 
gina 269.)  —  «La  chiquilla  había  sido  vestida  con  su 
mejor  ropa,  con  la  mas  lujosa,  — era  un  vestido  de 
brocato  encarnado  bien  cortado,  con  adornos  de  oro  y 
encajes,  que  parecían  bastante  finos.  A  falta  de  zapa- 
tos, le  habían  puesto  unas  botitas  de  potro,  de  cuero 
de  gato.  La  civilización  y  la  barbarie  se  estaban  dan- 
do la  mano.»  ( Obt'a  y  tomo  citados;  pág.  302. ) 

Bota  de  potro  está  empleado  en  el 
texto  de  Yofruá  inserto  en  el  art.  Boleado- 
ras, y  en  el  del  Dr.  Pastor  S.  Obligado,  ar- 
tículo Picana. 

«Los  amigos  le  decían  á  Cristo,  después  que  se  le 
pasó  la  nerviosidad:  «Compadre,  usted  siempre  dice 
que  no  es  pa  todos  la  bota  é  potro»,  y  aura  le 
dirán  á  usté  que  «la  sandalia  no  es  pa  gaucho». 
{Diario  La  Razín,  de  Bs.  Aires,  de  13  de  abr.  de 
1908 ;  «  El  Cristo  criollo  y  la  Pasión  gaucha»;  secc. 
«Policía». 

BOTAMANGA,  s.  f.  Arg.  Doblez  exte- 
rior, ancho,  del  mismo  ó  de  distinto  género, 
que  tienen  en  la  bocamanga  algunas  prendas 
de  vestir.  El  primer  elemento  componente 
de  esta  palabra  viene,  probablemente,  de  la 
semejanza  de  este  doblez  con  el  de  ciertas 
botas  de  montar. 

BOTAR.  V.  a.  Arg.  Ú  mucho  en  la 
acep  de  echar,  en  las  frases  botar  al  agua 
un  buque,  una  lancha,  etc. 

BOTARATERÍA.  s.  f.  fam.  Arg.  Modo 
de  hacer  ó  decir  las  cosas  propio  de  un  bo- 
tarate.—  LaR.  Acad. trae  «botaratada»  por 
«Acción  propia  de  un  botarate»;  voz  que 
también  corre  en  la  Arg.  en  esta  acep. 

«Dábamos  una  conferencia  de  historia,  filosofía  ó 
retórica  con  sin  igual  botarateria,  mientras  ellos, 
en  general,  poseyendo  la  materia  tal  vez  mejor  que 
nosotros,  se  limitaban  á  una  exposición  sucinta,  pálida 
y  difícil.  »  (  Miguel  Cañé;  Juvenilia;  Bs.  Aires,  1901, 
página  86.) 

BOTE.  s.  m.  Arg.  ( provs.  del  interior. ) 
Especie  de  botella  de  barro  vidriado,  de 
forma  cilindrica  y  cuello  angosto,  que  viene 
del  exterior  con  tinta  ó  licores  alcohólicos, 
particularmente  ginebra.  En  el  litoral  le  lla- 
man porrón.  Hay  botes  ó  porrones  de 
tinta  de  diversos  tamaños. — La  Acad.  da  á 
bote  la  acep.  de  «  Vasija  pequeña  de  barro 
vidriado,  cristal,  vidrio,  Dorcelana,  hoja  de 
lata  ú  otra  materia,  que  sirve  para  guardar 
medicinas,  aceites,  pomadas,  tabaco,  con-, 
servas,  etc.  »  (  V.  Porrón.) 

BOTELLERÍA,  s.  f.  Arg.  Casa  donde  se 
venden  botellas  y  frascos  vacíos.  —  «  Boti- 
llería. {Y)t  botillero.)  f.  Casa  ó  tienda,  á 
manera  de  café,  donde  se  hacen  y  venden 
bebidas  heladas.  |j  Botecario.  ¡|  ant.  Des- 
pensa para  guardar  licores  y  comestibles.  » 
(Dice.  Ac.)  Esta  es  la  definición  que  da  la 
Acad.,  de  bHecario:  «  Cierto  tributo  que  se 
pagaba  en  tiempo  de  guerra».  Es  descono- 
cida en  la  Rep.  Arg.  la  palabra  botillería, 
particularmente  en  estas  aceps. 


BOX 


BOY 


69 


BOTELLERÍO.  s.  m.  Ar^-.  Copia,  multi- 
tud ó  abundancia  de  botellas  vacías. 

BOTELLERO,  s.  m.  Arg:  El  que  compra 
y  vende  botellas  y  botes  vacíos.  —  Según  la 
Acad.,  botillero,  y  botiller,  significa:  « El 
que  hace  bebidas  heladas.  ||  El  que  las 
vende. »  No  corre  en  la  Arg. 

Esta  voz  está  empleada  en  la  cita  que  he 
raos  hecho  de  Fray  Mocho  en  el  art.  Pichi- 
cho de  este  Dice. 

BOTÓN,  s.  m.  Arg.  Botón  eléctrico.  ¡| 
fig.  y  fam.  Arg.  Soldado  ó  agente  inferior 
de  policía.  (V.  Chanfle.  )  ||  Botón  eléc- 
trico. Arg.  Pieza  pequeña,  semiesférica, 
de  metal,  hueso  ú  otra  materia,  de  estructura 
metálica  en  su  parte  interior,  que  en  el  cen- 
tro de  una  redondela  de  madera  se  pone  de 
llamador  en  las  puertas  de  calle,  puertas 
canceles  de  los  zaguanes  y  vestíbulos,  en  las 
paredes,  etc.,  y  el  cual,  apretándolo,  trans- 
mite por  un  alambre  una  corriente  eléctrica 
que  hace  sonar  un  timbre  al  otro  extremo. 
También  hay  botones  eléctricos  que  es- 
tán colocados  en  una  perilla  colgante,  en  los 
comedores  y  dormitorios  ¡j  Al  botón,  m. 
adv.  fam.  Arg.  En  vano.  ||  fam.  Arg.  Sin 
razón,  motivo  ó  justicia.  1|  Al  divino  bo- 
tón, m  adv.  fam.  Arg.  Al  botón.  ||  Ha- 
cer un  botón,  fr.  íig  y  fam.  Arg.  (cap. 
fed.)  En  las  cuentas  tí  operaciones  de 
cálculo,  cometer  un  error. 

Hasta   en    Chile  es  empleada  esta  última 
frase.  El  eminente  lingüista  chileno  don  Zo 
robabel  Rodríguez  la  usa  en  el  art.  Chacra 
de  su  Dice.  DE  Chilenismos: 

«  ... ;  pero  tiene  en  cambio  »  Ha  voz  chacra  )  <•<  la  va- 
riante chácara,  como  suelen  decir  ciertos  puristas  al 
divino  botón,  que  se  imajinan  que  para  fiablar  cas- 
tizo, con  apartarse  siempre  del  vulgo  basta  y  sobra.» 

BOUQUET.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg.  Ra- 
millete ;  manojito  ó  ramo  pequeño  de  flores 
ó  hierbas  olorosas. 

BOX.  (Voz  ingl.)  s.  m.  Arg.  Lucha  con 
los  puños;  pugilato.  1|  Arg.  Parte  de  establo 
reservada  á  un  solo  caballo. 

«El  espíritu,  en  tanto,  se  estaciona,  prevaleciendo 
el  poder  de  los  biceps  y  la  destreza  de  los  golpes  de 
box.»  {Florisel;  «Nuestra  jtíventud-i>;  en  La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  15  de  mayo  de  1906 ;  pág.  4.) 

«  Las  sesiones  privadas  de  box,  hechas  á  espaldas 
de  la  policía,  son  manjar  de  los  dioses,  y  á  ellas  co- 
rrería media  población  si  las  circunstancias  no  obli- 
garan <á  ser  discreto. »  {Riquet;  « Juegos  olímpicos 
criollos»;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  16  de  mayo 
de  1906  ;  pág.4.) 

<'<...  ó á saborear  un  asalto  de  box.»  (José Bálsamo; 
«Espectáculos'»;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  20 
dejtin.  de  1906.) 

Véase  el  texto  de  La  Prensa  inserto  en 
el  art.  Boxeador. 


BOXEADOR,  RA.  (Del  ingl.  box.)  s.  ro. 
y  f.  Arg.  Persona  que  pelea  ó  contiende  á 
puñetazos ;  púgil,  voz  sin  uso  en  la  Arg. 
(V.  Box.) 

«  El  asalto  tenía  por  condición  fundamental  prose- 
guirlo hasta  que  uno  de  los  combatientes  quedara 
completamente  imposibilitado  para  incorporarse  al 
ser  lanzado  por  líltima  vez  sobre  el  ring.  —  Previas 
las  formalidades  del  caso,  á  las  10.55  a.  m.  aparecie- 
ron en  el  ring  los  boxeadores,  sonrientes  y  provo- 
cando el  interés  de  los  espectadores. —  El  ingeniero 
Jorge  Newbery,  que  actuó  de  juez,  los  presentó,  y  en 
seguida  se  procedió  á  colocarles  los  respectivos  guan- 
tes de  combate,  de  cuatro  onzas.  —  El  silencio  se  hizo, 
y  el  doctor  Carlos  Delcasse,  que  actuaba  de  cronome- 
trista, de  acuerdo  con  el  juez  convino  el  comienzo  de 
la  lucha,  —  Puestos  en  guardia  los  boxeadores,  el 
primer  round  fué  de  tanteo,  recibiendo  ambos  furi- 
bundos golpes  de  puño  que  no  ocasionaron  hemorra- 
gia ni  desvanecimiento  alguno.  Sonó  la  campana  para 
el  descanso,  que  duró  apenas  treinta  segundos.  —  El 
segundo  y  tercer  round  fueron  bastante  vivos.  —  El 
cuarto  fué  repugnante.  Puestos  en  guardia  los  boxea- 
dores, Gould,  después  de  un  buen  ataque  al  rostro, 
sorprendió  á  su  adversario,  y  en  menos  de  un  segundo 
le  propinó  no  menos  de  cinco  terribles  golpes  que  de- 
rribaron á  Culpin,  que  tenía  una  continua  hemorra- 
gia por  los  oídos,  boca  y  nariz.  El  doctor  Delcasse 
contó  hasta  seis  segundos  y  Culpin  volvió  á  incorpo- 
rarse y  nuevamente  fué  derribado  de  dos  nuevos  fu- 
ribundos golpes.  —  Culpin,  con  una  fuerza  de  voluntad 
pasmosa,  al  llegar  á  nueve  segundos  el  doctor  Del- 
casse, volvió  á  intentar  levantarse  y  nuevamente, 
por  última  vez,  fué  lanzado  contra  el  tablado,  de  dos 
nuevos  golpes  que  le  privaron  del  conocimiento  :  es- 
taba empapado  en  su  propia  sangre.  —  Esta  vez  el  se- 
flor  Delcasse  consiguió  contar  hasta  diez,  y  como 
Culpin  no  daba  señales  de  vida,  el  ingeniero  Newbery 
proclamó  vencedor  al  seftor  Gould.»  (La  Prensa,  de 
24  de  ag.  de  1908;  «El  asalto  de  box  de  ayer  —  Re- 
pugnante  espectác.  —  Detalles  del  encuentro  ». ) 

BOXEAR.  (Del  ingl.  box.)  v.  n.  Arg.  Pe- 
lear ó  contender  á  puñetazos.  (V.  Box.) 

"Estrada,  que  sabe  boxear,  aplicó  á  uno  de  los  in- 
solentes un  golpe  que  lo  puso  íuera  de  combate  por  un 
momento.  »  (  Diario  La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  22 
de  mar.  de  1907;  «Las  patotas  suburbanas  >í;  secc 
«Noticias  de  policía  ». ) 

Véase  el  interesante  relato  de  la  hoja  arri- 
ba citada,  inserto  en  el  art.  Boxeador,  re 
lato  que  explica  suficientemente  lo  que  sig- 
nifica este  bárbaro  deporte  del  box. 

BOYCOT,  s.  m.  Arg.  Boycott, 

«■  Los  peones  de  los  depósitos  de  la  Boca  y  Barracas 
mantienen  el  boycot  al  vapor  Orisa,  pretendiendo 
que  sean  expulsados  de  su  bordo  varios  obreros  de  la 
«Unión  protectora  del  trabajo  libre».  (Los  Principios, 
de  Córd.,  de  31  de  oct.  de  1906;  secc.  telegr. ) 

«La  pastoral  expedida  por  el  obispo  de  Córdoba 
con  fecha  28  de  Dbre.  último,  es  una  franca  incitación 
al  incremento  de  la  prensa  católica,  y  al  boycot  de 
las  hojas  impresas  que  no  preconicen  sus  principios  ó 
difundan  otros  »  {Informe  de  los  Drs.  Jorge  Arge- 
rich  y  HermÍ7iio  J.  Qtiirós  sobre  la  pastoral  del  obis- 
po de  Córdoba  relativa  á  la  prensa,  presentado  al 
Circulo  déla  Prensa;  enero  de  1908. ■» 

«En  la  capital  del  iniperio  alemán,  los  periodistas 
han  declarado  el  «boycot»  á  los  oradores  parlamen- 
tarios, dejando  de  asistir  á  su  tribuna  en  la  cámara 
para  tomar  nota  de  los  discursos.  —  Es  decir,  que  á 
ios  que  hablan  «  no  les  llevan  el  apunte  ».  —  Obedece 
lal  medida  al  propósito  de  castigar  por  este  medio  á 
los  señores  del  Reichstag,  uno  de  los  cuales,  porque 
los  periodistas  se  rieron  de  las  frases  pronunciadas 
por  un  orador,  se  permitió  llamarlos  «puercos»,  que 
quiere  decir  «chanchos»  en  nuestro  idioma.»  {Dia- 
rio La  Argentina,  de  Bs.  Aires,  de  22  de  mar.  de 
1908;  «  Mesa  Revuelta». ) 


70 


BOY 


BRA 


BOYCOTEAR,  v.  a.  Ar^^.  Dar  boycot 

«Los  estibadores  que  trabajan  en  el  vapor  Riphi- 
land  también  lo  han  boycoteado. »  ( Diario  Los 
Principios,  de  Córd.,  de  31  de  oct.  de  1906;  corres- 
pond.  íelegr.  de  Bs.  Aires. ) 

BOYCOTT.  s.  m  Ar£:  Acuerdo  de  mu- 
chas personas  para  negarse  á  trabajar  por 
otro,  ó  á  comprarle  ó  venderle,  ó  á  auxiliar- 
le, y  para  impedir  á  otros  que  hagan  estas 
cosas.  I  Ar§:  Retiro  ó  negación  de  esta  ayu- 
da ó  auxilio.  —  Obedece  á  desavenencias 
políticas  ó  comerciales  y  se  emplea  como 
medio  de  castigar  ó  intimidar.  La  palabra 
procede  del  nombre  de  la  primera  víctima 
del  sistema,  el  capitán  Boycott,  agricultor 
en  Lough  Mask,  Connemara  (Irlanda),  que 
era  agente  del  propietario  Lord  Erne  Se  in- 
trodujo la  voz  en  Irlanda  el  año  i88o  y  fué 
adoptada  por  la  prensa  europea. 

«Los  carreros  pusieron  en  práctica  el  boyoott 
desde  hoy,  aumentando  este  hecho  la  paralización  co- 
mún, que  abarca  toda  la  zona  del  puerto. »  {Diario 
Los  Principios,  de  6  de  oct.  de  1905,  Córdoba;  «Las 
huelgas»;  ensecc.  íelegr  ) 

«  Es  posible  que  el  comercio  declare  un  boyoott  á 
un  diario  que  publica  inexactitudes... >>  (La  Prensa, 
de  Bs.  Aires,  de  16  de  ag.  de  1908;  corresp.  telegr. 
de  Córd. ) 

BOYEREAR.  v.  n.  Ar¿:  Andar  los  boye- 
ros en  el  campo  cuidando  que  los  bueyes  no 
hagan  daño  en  los  sembrados.  El  uso  de  este 
verbo,  que,  como  es  natural,  debe  andar 
siempre  junto  con  la  acción  que  denota,  es 
muy  común  en  las  colonias  del  litoral,  donde 
las  propiedades  no  están  guardadas  por 
cercos. 

BOYERITO,  s.  m.  Ar£:  Oropéndola;  pá- 
jaro del  suborden  de  los  conirrostros,  y,  se- 
gún algunos  autores,  del  de  los  dentirros- 
tros  :  icterus  pyrrhopterus  (  Vieill. )  D'Orb. 
et  Lafr. 

BOYERO,  s.  m.  Arg.  Cassicus  albir  o  s- 
tris  Vieill.,  del  suborden  de  los  conirrostros, 
y  del  de  los  dentirrostros  según  algunos  au- 
tores. «  Pájaro  pequeño,  negro,  que  acompa- 
ña siempre  al  animal  vacuno  y  caballar, 
cuando  está  pastando,  y  con  el  cual  se  fa- 
miliariza de  tal  manera  que  á  su  sombra  se 
preserva  de  los  rayos  del  sol,  paséase  por  su 
lomo  y  casi  le  quita  de  la  boca  el  alimento. 
Hace  el  nido  en  el  fondo  de  una  bolsa  de 
una  vara  ó  más  de  largo,  pero  angosta,  que 
él  teje  con  cerda  y  filamentos  de  plantas  y 
cuelga  de  una  rama  en  las  lagunas  y  otros 
parajes  semejantes.  »  (^Daniel  Granada;  Vo- 

CABUL.   RfOPLATENSE    RAZONADO   ) 

«  Vio  colprado  á  un  laurel,  sobre  las  aguas, 
Un  nido  de  boyeros.  » 

( Rafael  Obligado,  citado  por  Granada.') 

«  El  boyero  y  el  cardenal,  con  sus  vibrantes  trinos, 
inundaban  alegremente  el  espacio  de  las  hermosas 
islas  que  en  días  apacibles  tranquilamente  lamen  las 


mansas  corrientes  del  Paraná.»  {Gustavo  A.  Cara- 
hallo;  «  Leyendas  del  pago  —  ¡El  pobre  loco  del  Pa- 
raná!» ;  en  la  revista  La  Actividad  Humana  ;  Para- 
ná, sept.  de  1901,  p.  94. ) 

BOZAL,  s.  m.  Arg.  Armadura  de  correas, 
lazos  ó  cuerdas,  que  se  pone  en  la  cabeza  de 
las  bestias,  particularmente  de  las  caballe- 
rías, con  una  abrazadera  del  mismo  material, 
que  rodea  la  boca,  en  cuya  parte  posterior 
va  sujeto  un  lazo  ó  cabestro  para  tirarlas  ó 
atarlas.  |j  Medio  bozal.  Arg.  Lazada  que 
se  hace  en  la  boca  del  animal  con  el  mismo 
lazo  con  que  está  sujetado  del  pescuezo. 

«Fué  menester  ponerles  á  todas»  ( las  muías)  «bo- 
zal y  llevarlas  tirando  del  cabestro.»  {Lucio  V. 
Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqujles  ;  Bs. 
Aires,  1870,  t.  I,p.  36. ) 

En  los  pasajes  de  este  mismo  autor  inser- 
tos en  el  art.  Maneador,  se  halla  empleada 
nuevamente  la  palabra  bozal.  —  En  el  1. 1 
de  la  obra  citada,  pág.  206,  está  bosal,  coi 
s,  probablemente  por  un  error  de  caja. 

«Sabe,  sefíor,  que  me  han  robado  los  estribos  ?  La' 
drones  1  les  he  tirado  todo  y  me  he  venido  en  pelos,  ni 
las  riendas  he  traído,  le  he  echado  al  pingo  un  medio 
bozal.  »  ( Palabras  que  el  entonces  coronel  Mansilla 
pone  en  boca  de  Camargo;  obra  citada,  t.  II,  p.  186. ) 

BOZAL,  adj.  fig.  y  fam.  Arg.  Angola, 
3.*  acep.  C  V.  Angola.  ) 

BRACEADOR,  RA.  adj.  Arg.  Dícese  de 
la  caballería  que  bracea  al  andar. 

«Tordillo  braoeador....»  {Ricardo  Hogg;  Una  Tro- 
pilla DE  .misturaos;  p.  27.) 

BRAGADO,  DA.  adj.  Arg.  Aplícase  al 
animal  caballar,  mular  ó  vacuno,  particular- 
mente á  los  dos  primeros,  que  tienen  el  pelo 
de  color  cebruno  y  con  rayas  más  claras.  Al 
animal  vacuno  de  este  color,  llámasele  más 
comúnmente  azotado.  Ú.  t  c.  s. — Entre  las 
varias  aceps.  que  da  la  Acad.  á  este  adjeti  - 
vo,  figura  la  siguiente:  «  Aplícase  al  buey  y  á 
otros  animales  que  tienen  la  bragadura  de 
diferente  color  que  lo  demás  del  cuerpo». 
No  lo  usamos  nosotros  en  este  sentido,  ni  en 
ninguno  de  los  otros  que  le  asigna  el  léxico 
oficial. 

BRAGUETA.— Estar  uno  como  bra- 
gueta de  fraile,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Estar 
muy  serio,  con  el  semblante  grave  y  adusto. 

BRANDADE.  (Voz  franc.)  s.  Arg.  Pla- 
to muy  exquisito,  semejante  á  la  mayonesa, 
que  se  hace  de  bacalao  bien  remojado  y 
deshecho,  espesado  á  fuerza  de  batirlo  con 
aceite,  y  después  con  un  poquito  de  leche, 
en  fuego  muy  lento;  aceite  y  leche  que  se 
van  echando  de  á  gotas.  Pronúnc  brandad. 
También  se  llama  bacalao  á  la  provensala. 

BRASERITO.  —  Braserito  de  pies. 
Arg.  Braserito  en  forma  de  arquilla  y  con 
enrejado  en  la  tapa,  para  calentarse  los  pies; 


BRE 


BRI 


71 


rejuela,  rejilla,  estufilla,  líbrete,  en  buen  cas- 
tellano, pero  sin  uso  en  la  Arg. 

BRASERO. -Brasero  de  pies.  Arg. 
Braserito  de  pies. 

BRASILERO,  RA.  adj.  Arg.  Natural  del 
Brasil.  Ú.  t.  c.  s.  |1  Arg.  Perteneciente  ó  re- 
lativo á  este  país. — La  Acad.  trae  brasileño, 
voz  que  se  va  generalizando  entre  la  gente 
culta  de  nuestro  país,  no  siendo  menos  co- 
rriente brasilero ,  particularmente  en  el 
lenguaje  callejero  de  la  gente  del  pueblo, 
como  lo  prueba  el  apodo  de  (( El  Brasile- 
ro ))  con  que  uno  de  tantos  que  pululan  en 
las  calles  de  la  capital  federal  era  conocido 
por  todo  el  mundo,  y  de  quien,  por  sindi- 
cársele como  sospechoso,  se  ocupó  la  pren- 
sa periódica,  con  motivo  de  un  crimen,  en 
octubre  de  1902. 

«Compuesto  de  27.000  hombres,  su  ejército»  (el  de 
Urquiza)  «no  contenía  sino  4.000  brasileros.»  (Es- 
critos PósT.  DE  J.  B.  Alberdi;  t.  XIV,  1900,  página 
S50.) 

«Fué  tan  real  este  famoso  hecho  de  armas,  que  la 
guardia  brasilera,  no  pudiendo  impedirlo,  empezó  á 
hacer  disparos  sobre  los  perseguidores....»  (  Ricardo 
Hogg;  Una  Tropilla  de  .misturaos;  p.  46. ) 

«...  y  poco  después  era  presentado»  (el  entonces  co- 
mandante Bartolomé  Mitre)  «por  el  almirante  brasi- 
lero Greenfell  al  Capitán  General  Urquiza,  que  lo  re- 
cibió con  marcadas  muestras  de  distinción.»  {Diario 
El  País,  de  Bs.  Aires,  de  19  de  enero  de  1906;  <i-El  te- 
niente general  don  Bartolomé  Mitrei>.) 

«Me  largué  á  la  ventura,  y  aunque  unos  brasileros 
me  aseguraron  que  no  había  ni  yesca,  topamos  con  la 
casucha  y  nos  convidaron.»  (Lorenzo  Fernándes 
Duque;  «  A  la  sombra  del  ombú»;  en  el  diario  de 
Córd.  La  Voz  del  Interior,  de  30  de  mayo  de  1904; 
palabras  piresias  en  boca  de  un  trompa.) 

—  «¿  Dónde  está  la  alta  ?  pregunté  al  oficial  encar- 
gado de  la  Mayoría.  —  Diómela,  y  notando  que  era  de 
un  hospital  brasilero,  me  dirijf  al  cabo.  —  Que  has 
estado  en  un  hospital  brasilero?  —  Sí,  mi  Coman- 
dante.» (Lttcio  V.  Mansilia;  Una  Escurs.  á  los 
I.>(Dio.s  Ranqlei.es;  Bs.  Aires,  1870,  t.  I,p.  49.)  — «Es 
muy  raro  hallar  un  hombre  que  aborrezca  á  otro  que 
no  sabe  cómo  se  llama.  —  Por  eso,  sin  duda,  los  bra- 
sileros se  mudan  el  nombre.»  (Obra  y  t.  citados, 
p.  240. ) 

El  diario  La  Libertad,  de  Córdoba,  de 
2o  de  oct.  de  1906,  registra  la  frase  «  gobier- 
no brasilero  »,  en  el  suelto  « Impuesto  al 
ganado  argentino  »,  secc.  «  Informativas  ». 

BRAZO.  —  Caérsele  á  uno  los  bra- 
zos, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Desalentarse  por 
las  contrariedades  ó  fracasos  sufridos  en  una 
pretensión  ó  proyecto. 

BREAK.  (Voz  ingl.)  s.  m.  Arg.  Breke. 
Pronúnc.  brek. 

La  Prensa,  de  19  de  oct.  de  1908,  bajo 
el  título  «  Horrible  catástrofe  ferroviaria  », 
trae  lo  siguiente,  en  que  emplea  la  forma 
breack,  con  ck  : 

«Coronel  Brandsen,  octubre  18  —  12  p.  m.  —  A  las 
4,30  de  la  tarde  de  hoy,  el  tren  de  pasajeros  número 
462,  guiado  por  la  locomotora  número  462,  que  condu- 
cía el  maquinista  Domingo  Tricarico,  en  el  segundo 


paso  á  nivel  al  Sur  de  la  estación  Domselaar,  arrolló 
un  breaok,  en  el  que  iban  14  niños.» 

BREKE.  (Del  inglés  break.)  s.  m.  Arg. 
Coche  de  paseo  y  de  caza,  de  cuatro  ruedas 
y  asientos  laterales.  —  La  Acad.  trae  la  voz 
breque  por  breca  en  la  acep.  de  «  variedad 
de  pajel  con  las  aletas  azuladas » ;  sin  uso 
entre  nosotros. 

Julián  Martel,  en  su  libro  La  Bolsa  ( Bs. 
Aires,  ipos,  págs.  144  y  14S)  emplea  la 
forma  inglesa : 

«Allá  van  León  Riffi  y  Juan  Gray,  en  el  pescante 
de  un  break  cargado  de  amigos,  manejando  el  segun- 
do con  habilidad  consumada  cuatro  caballos  obscuros, 
cuyas  chispeantes  guarniciones  cascabelean  con  ar- 
gentino retintín». 

BREVA-POCOCHA.  ^;X-  (prov.  Córd.; 
y  Catam.  ?)  Fruta  del  duraznillo,  segunda 
acep.  (  V.  Duraznillo.  ) 

BRILLANTINA,  s.  f.  Arg.  Especie  de 
pomada  olorosa  que  se  usa  para  lustrar  el 
pelo,  y  especialmente  los  bigotes.  Don  Bal- 
domcro Rivodó  trae  este  nombre  en  su  obra 
Voces  Nuevas  en  la  Lengua  Caste- 
llana. No  es  la  bandolina,  voz  análoga  que 
trae  la  Acad.  y  que  no  corre  en  la  Arg. 

BRILLANTINO,  NA.  adj.  poet.  Arg. 
Brillante,  esplendoroso,  resplandeciente. 

Don  José  Mármol,  en  uno  de  sus  cantos  á 
Rosas,  apostrofando  al  sol  de  Mayo,  empleó 
este  adj. : 

« Y  al  extenderse  hermoso  tu  brillantino  manto, 
Ni  esclavos  ni  tiranos  con  mengua  cubrirá; 
Que  entonces  de  ese  Rosas  que  le  abomina  tanto, 
Ni  el  polvo  de  sus  huesos  la  América  tendrá.» 

BRILLAZÓN,  s.  m.  Arg.  Espejismo.  || 
Arg.  Brillo. 

«Cuando  en  las  siestas  de  estío 
Las  brillazones  remedan 
Vastos  oleajes  que  ruedan 
Sobre  fantástico  río ; 
Mudo,  abismado  y  sombrío, 
Baja  un  jinete  la  falda 
Tinta  de  bella  esmeralda. 
Llega  á  las  márgenes  solas... 
Y  hunde  su  potro  en  las  olas. 
Con  la  guitarra  á  la  espalda.» 

(Rafael  Obligado;  El  Alma  del  Payador.  ) 

«Son  nuestros  esos  llanos  do  caben  mi!  naciones, 
De  pajonal  cubiertos,  que  hermosas  brillazones 

Transforman  en  un  mar; 
Son  nuestros  esos  lagos  que  alternan  con  las  lomas, 
Do  cisnes  y  flamencos,  y  garzas  y  palomas 

Se  miran  juguetear.» 

(Adolfo  Lamarque  ;  Canto  de  guerra  de  los  Que- 

RANDfES.  ) 

«Hay  brillazones  de  pluma  de  tordo  en  la  espesa 

[  mata 
De  pelo,  que  forma  el  marco  de  su  rostro  juvenil, 
Y,  cuando  entreabre  sus  labios  del  más  intenso  escar- 

[lata, 
Muestra  el  blancor  impecable  de  sus  dientes  de  mar- 

[fil.» 

(Aníbal  Alare.  Giménez;  «Idilio  campero»;  en  el 
semanario  Caras  y  Caretas,  de  25  de  jun.  de  1904, ) 


72 


BUG 


BUE 


BRINCOS,  s.  m.  pl.  Arg.  Planta  de  la  fa- 
milia de  las  balsamÍ7iáceas,  según  el  doctor 
Carlos  Berg. 

BRISCA,  s.  f.  fam.  Arg.  Biscambra, 
\.^  y  2.'  aceps.  f  V.  Biscambra.) 

BRÍSTOL.  s.  m.  Arg.  Cartulina  sin  lustre, 
muy  fina. 

«Yo  había  sacado  una  de  mis  flamantes  tarjetas, 
fabricadas  expresamente  en  París,  por  Stern,  en  finí- 
simo 1E>ristol,  vírgenes  aún,  pero  anhelando  entrar  en 
batalla.  Después  de  mi  nombre  se  leía:  «  ministro  de 
la  República  Argentina».  {  Miguel  Cañé ;  Prosa  Li- 
gera ;  Bs.  Aires,  1903, p.  183.) 

BROCATO.  s.  m.  Arg.  Tela  de  seda  te- 
jida con  oro  ó  plata.  —  La  Acad.  trae  esta 
voz  como  ant.  y  provincial  de  Aragón,  equi- 
valente á  brocado ;  palabra,  esta  última,  que 
no  corre  en  la  Rep.  Arg. 

BRODERIE.  (Voz  franc.  que  significa 
bordado.)  s.  m.  Arg.  Bordado.  ||  Arg.  Tela 
de  algodón,  hilo,  lana  ó  seda,  bordada.  — 
Pronúnc.  broderi. 

«Mercedes  Bunge  Guerrico  de  López,  vestido  de 
Ibroderie  blanco  con  valencianas,  cinturón  rosa/)o>;z- 
padotir, »...  (  La  Prensa,  Bs.  Aires,  de  13  de  nov.  de 
1905  ;  «  El  gran  prctnio  internacional ». ) 

BROMA  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Accidente 
que  impide  ó  retarda  el  logro  de  nuestros 
deseos ;  contrariedad.  Esía  lluvia  ka  venido 
¿frustrar  riuestro  viaje  :/  que  lar OVUSi !  || 
fig.  y  fam.  Arg.  Molestia,  particularmente  si 
es  casual  ó  imprevista  su  causa. 

BRONCONEUMONIA.  s.  í.  Arg.  Infla- 
mación de  los  bronquios  y  del  pulmón.  Na- 
die dice  en  la  Rep.  Arg.  bronconeumonía, 
que  sería  lo  correcto.  (  V.  Neumonía.  ) 

BRULOTE,  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg.  Dicho 
torpe,  ordinario  ó  incivil,  y  provocativo.  — 
«Brulote.  (Del  fr.  brulot.)  m  Barco  car- 
gado de  materias  combustibles  é  inflamables, 
que  se  dirige  sobre  los  buques  enemigos  para 
incendiarlos.  »  (Dice.  Acad.) 

«López  siguió  con  sus  Ibrnlotes,  y  en  una  justa 
advertencia  de  Roque  Reale,  aquél  desnudó  una  filosa 
daga,  con  que  lo  atropello  furiosamente  sin  darle 
tiempo  para  defenderse,  asestándole  una  feroz  puña- 
lada en  el  ojo  izquierdo,  que  fué  vaciado  completa- 
mente. »  ( Diario  Córdoba,  de  5  de  abril  de  1904; «  No- 
tas Policiales  •». ) 

BRUTEAR.  V.  n.  fam.  Arg.  Decir  ó  ha- 
cer una  cosa  fuera  de  razón  y  regla;  dispa- 
ratar II  fam.  Arg.  Sufrir  equivocación  ó  pro- 
ceder desacertadamente  en  el  desempeño  de 
un  encargo,  comisión  ó  mandato.  Ya  has 
bruteado  :  te  mande  á  comprar  bizcochos, 
y  compras  pan. 

BUCHADA,  s.  f.  Arg.  Buche,  porción  de 
líquido  que  cabe  en  la  boca.  ||  pl.  Arg.  Bu- 
che que  se  mueve  en  la  boca,  particularmen- 
te para  limpiarla   Se  usa  comúnmente  en  la 


frase  hacer  buchadas.  —  «Buchada, 
f.  Bocanada.  »  (Dice.  Acad.)  —  Tomanda 
«  bocanada »  en  la  acep.  de  «  cantidad  de 
líquido  que  de  una  vez  se  toma  en  la  boca 
ó  se  arroja  de  ella»,  también  usamos  nos- 
otros buchada  en  este  sentido ;  pero  no  en 
el  de  «  porción  de  humo  que  se  echa  cuan- 
do se  fuma  » . 

BUDÍN.  (Del  ingl.  pudding,  pudín,  ó  bu- 
dín, como  decimos  los  argentinos.)  s.  m. 
Arg.  Plato  muy  común  en  la  mesa  argenti- 
na y  que  consiste  generalmente  en  una  mez- 
cla de  leche  con  huevos  batidos  y  azúcar, 
cocida  en  baño  de  maría.  Suele  echársele 
también  zumo  de  naranja.  Los  hay  de  sesos, 
con  aceite  ó  manteca,  harina  y  pan  mojado 
con  leche,  pero  sin  azúcar.  Otros  son  de 
papas,  deshechas,  con  muy  poca  harina. 
Pero  el  elemento  indispensable  del  budín 
es  el  huevo. 

BUDINERA,  s.  f.  Arg.  Molde  para  hacer 

budi?tes. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pintoresco 
pasaje  del  señor  Ignacio  Oyuela,  transcrito 
en  el  art.  Petizo  de  este  Dice. 

BUEÑAS-NOCHES,  s.  f.  Arg.,  (prov.  de 
Córd.)  Buenas  tardes. 

BUEÑAS-TARDES,  s.  f  Arg  (prov. 
Córd.)  Mirabilis  Jalapa  L.,  de  la  familia 
de  las  nictagíneas.  En  castell.,  maravi- 
lla,- voz  que  se  usa  en  Corrientes,  según 
Hierónymus ;  en  Chile,  dengue,  según  el 
mismo.  «  Yerba  indígena  del  Perú.  Se  cul- 
tiva en  la  Rep.  Arg.  á  causa  de  sus  lindas 
flores,  y  á  veces  se  encuentra  espontánea  en 
terrenos  cultivados,  en  cercos  de  quin- 
tas, etc.,  V.  gr.,  Córdoba  y  Corrientes.  —  La 
raíz  es  un  excelente  purgante  ( of  radix 
Nycta^^inis  Mechoacannae ).  En  el  Brasil 
(Para),  se  extrae  de  ella  una  especie  de 
almidón  que,  por  ser  muy  suave,  se  da  como 
laxante  á  los  párvulos.  »  ( J.  Hierónytnus.) 

BUENAZO,  ZA.  adj.  aum.  de  bueno. 
Arg.  II  fam.  Arg.  Dícese  de  la  persona  pa- 
cífica, de  buen  natural.  —  Según  la  Acad.,. 
bonaso,  za,  sin  uso  en  la  Arg. 

BUENÍSIMO,  MA.  adj    sup.    de   bueno. 

Arg.  La  Acad.  trae  bonísimo,  sin  uso  en  la 

Rep.  Arg. 

«....,  era  doña  Dolores  una  mujer  buenisima,  idó- 
latra de  Margarita,...»  Julián  Martel;  La  Bolsa; 
Bs.  Aires,  1905,  p.  127. ) 

BUENITO,  TA.  adj.  dim.  de  btieno.  Arg. 
Nadie  usa  en  la  Rep.  Arg.  buenecito,  buena- 
cita,  que,  á  estar  á  las  reglas  de  la  gramática 
de  la  Acad.,  sería  la  forma  correcta,  ni 
bonito,  bonita,  que  el  léxico  oficial  registra 


BUL 


BUR 


73 


como  dim.  de  buejio.  Nosotros  empleamos 
la  última  forma  para  significar  « lindo,  agra- 
ciado, de  cierta  proporción  y  belleza»,  acep. 
que  también  le  da  la  Acad.,  y  así  decimos  : 
la  gorra,  la  casa,  es  muy  bonita. 

BUEY.  —  El  buey  lerdo  bebe  el 
agua  turbia,  fr.  fig.  y  fam  ( Arg.)  con 
que  se  significa  que  quien  no  hace  á  tiempo 
las  diligencias  conducentes  á  obtener  lo  que 
desea,  no  consigue  nada,  ó  alcanza  muy 
poca  cosa.  ||  Saber  uno  los  bueyes  con 
que  ara,  ó  con  qué  bueyes  ara.  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Conocer  á  la  persona  ó 
personas  á  quienes  se  alude,  y  particular- 
mente su  incapacidad  en  el  caso  de  que  se 
trata. 

BUFARRÓN,  s.  m.  Arg.  Pederasta  ac- 
tivo ;  hombre  que  comete  la  deshonesta  é 
infame  acción  de  servirse  de  otro,  teniendo 
concúbito  con  él.  —  Probablemente  es  de- 
generación del  nombre  castellano  bujarrón, 
sodomita. 

BUFO.  s.  m.  Arg.  Bufarrón. 

BULEVAR,  s.  m.  Arg.  Calle  ó  camino 
ancho,  con  calzada  ó  sin  ella,  y  con  filas  de 
árboles  á  uno  y  otro  lado  que  le  dan  verdor 
y  frescura,  y  sirve  para  pasear  en  carruaje,  á 
caballo  y  de  á  pie,  ó  para  ir  de  un  punto  á 
otro,  sean  éstos  pueblos,  estancias,  cármenes, 
puestos  de  campo,  parques  ó  casas  y  jardi 
nes  urbanos  Ni  carrera  ó  camino  real,  ni 
calzada,  ni  carretera,  dicen  lo  que  bule- 
var ó  avenida.  (V .  Avenida.  ) 

«En  las  intersecciones  del  bulevar  Caseros  y  Ave- 
nida Arena  3'  á  la  extremidad  de  las  calles  Uspallata 
y  24  de  Noviembre,  grandes  plazoletas  circulares  faci- 
litarán el  acceso  al  parque  y  el  tránsito  de  vehículos.» 
(Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  14  de  jun.  de 
1902;  «  Gran  parque  del  sur».) 

Sarmiento  emplea  la  voz  entre  francesa  y 
Castellana  boulevar  en  el  pasaje  que  hemos 
transcrito  en  el  art.  Vereda  de  este  Dice. 

«  Y  en  aquella  noche  fresca  y  húmeda  del  otoño  pa- 
risiense, por  la  Avenida  de  la  Ópera  y  por  los  gran- 
des bulevares  me  narraba  sus  largas  peregrina- 
ciones»... (Martin  Aldao;  «El  errante»;  en  l^.\  Na- 
ció.N,  de  Bs.  Aires,  de  12  de  mayo  de  1906;  p.  5.) 

<''La  planchada  de  la  misma,  el  bulevar  Guzmán  y 
calle  San  Jerónimo  presentaban  el  aspecto  de  una 
gran  ola  humana.»  (La  Razón,  de  Bs.  Aires,  30  de 
ag.  de  1909;  « Interv.  á  Córd.  —  Llegada  del  doctor 
Cantón  » .) 

BULTO.— De  bulto,  fr.  fig.  Arg.  Dícese 
de  una  cosa  inmaterial  de  importancia,  de 
consideración  ó  de  consecuencia.  Una  noti- 
cia de  bulto.  —  La  Acad.  trae  ;  «  Ser  de 
bulto  una  cosa.  fr.  fig.  Ser  muy  manifiesta 
y  clara».  Para  los  argentinos  significa  lo  que 
hemos  dicho. 

«  Corren  rumores  de  bulto  que  dan  muy  cercano  al 
enemigo. »  (iíícflrrfo //bgg;  Una  Tropilla  de  Mistu- 
raos ;  p.  55.) 


BULLANGA,  s.  f.  ^r^.  Alboroto,  bulla,  vo- 
cerío y  confusión  de  mucha  gente.  Cuasi  equi- 
valente á  la  voz  española  bullaje,  no  usada 
entre  nosotros.  —  «  Bullanga,  f.  Tumulto, 
asonada.»  (Dic.  R.  Ac. )  También  se  usa 
en  la  Rep.  Arg.  en  esta  acep. 

BULLARANGA,  s.  f.  Arg.  Bullanga. 
(V.  Bullanga.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  Los 
Principios  que  hemos  transcrito  en  el  art. 
Tenida  de  este  Dice. 

BULLDOG.  (Del  inglés.)  s.  m.  Arg.  Pe- 
rro dogo.  Los  argentinos  pronunciamos  bui- 
do; los  ingleses,  buldog. 

BUÑUELERA.  s.  f.  Arg.  Vaso  ó  molde 
donde  se  cuecen  los  buñuelos. 

BUÑUELERO,  RA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Per- 
sona que  por  oficio  hace  buñuelos.  ||  Arg. 
La  que  los  vende. — Según  la  Acad.,  buñole- 
ro, ra,  sin  uso  en  la  Arg. 

BURGUÉS,  SA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Persona 
rica  y  pudiente,  ó  la  que  pasa  una  vida  aco- 
modada, en  contraposición  de  los  pobres 
que  viven  de  jornal  ó  salario.  ||  adj.  Arg, 
Perteneciente  á  la  burguesía,   nuestra  acep. 

—  {( Burgués  ,  sa  .  adj.  Natural  ó  habitan- 
te de  un  burgo.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Perteneciente  al 
burgo.  II  m.  y  f.  Ciudadano  de  la  clase  me- 
dia.»  (Dice.  Ac.) 

«Estamos  á  pocos  días  del  primero  de  mayo  y  pue- 
de pronosticarse  que  en  París  no  pasará  nada  ;  los 
burgrueses  sólo  serán  ametrallados  á  discursos.» 
(José  Ingegnieros;  corresp.  de  París;  en  el  diario 
La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  31  de  mayo  de  1906.)  — 
«Por  fin  me  encaramé  sobre  la  mesa  y  salvé  la  situa- 
ción repitiendo  algunas  frases  elocuentes  que  le  he 
aprendido  de  Jaurés:  «los  obreros  morimos  de  ham- 
bre y  los  burg^ueses  mueren  de  indigestión»,  «más 
vale  morir  en  la  brecha  que  vivir  en  la  esclavitud», 
«los  destinos  de  la  libertad  y  de  la  civilización  están 
en  nuestras  manos»,  etc.  {El  mismo,  lugar  citado; 
palabras  que  el  Dr.  Ingegnieros  pone  en  boca  de  un 
anarquista.) 

—«Se  lo  quiero  contar,  dijo»  (se  refiere  don  Ramón 
á  cómo  se  había  enriquecido),  «no  por  vanidad  y  para 
alabarme,  ni  por  el  inicuo  placer  de  inspirarle  envi- 
dia, sino  para  mostrarle  que  la  Argentina  es  capaz 
de  hacer  milagros,  tantos  y  tan  grandes  que  si,  á  cada 
rato,  de  algún  pobrete  trabajador  puede  hacer  un  mi- 
llonario, también  la  creo  muy  capaz  de  tornar  en  el 
burg^ués  más  conservador  al  anarquista  más  empe- 
dernido.» (Yofruá;  «  Los  milagros  de  la  Argentina 

—  Un  anarquista  empedernido»;  en  La  Nación,  rf^ 
Bs.  Aires,  de  5  de  jun.  de  1906. ) 

«....un  mal  dfa  sostiene  que  el  hombre  es  un  ser 
«amoral»  y  que  los  estúpidos  preceptos  de  la  ética 
son  trabas  puestas  á  la  libertad  individual  por  los  in- 
fames burgrueses.  »  (José  Bálsamo;  <.<Patriotismo->y; 
en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  jun.  de  1906; 
primer  art.) 

«Y  para  colmo,  en  este  mundo  burgrués  pesado  y 
mediocre,  tan  invadido  de  bienestar  y  de  cultura,  que 
hasta  las  tenderas  ensayan  modales  de  marquesas, 
¡ninguna  guerra,  ninguna  pequeña  conquista!  Nada 
más  que  el  trabajo  vulgar  de  cada  día  y  el  odioso  M. 
Homais  usufructuando  los  descubrimientos  científi- 
cos.» (Erasmo;  «Nuevos  rutnbos»;  en  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  5  de  ag.  de  1906;  primer  art.) 


74 


BUR 


BUT 


BURGUESÍA,  s.  f.  Arg.  Cuerpo  ó  con- 
junto de  burgueses,  nuestra  acep. — «  Bur- 
guesía, m.  Cuerpo  ó  conjunto  de  burgue- 
ses ó  ciudadanos  de  la  clase  media. »  (Dice. 
Ac.)  Los  cajistas  han  hecho  de  las  suyas  al 
poner  este  nombre  en  el  léxico  oficial  como 
masculino. 

«Somos  vecinos  y  cada  ocho  ó  quince  días  entra  en 
nuestra  habitación  para  desahog:ar  sus  iras  contra  la 
«infame  Iburgruesia  »  .  {José  Jn^ggnieros  ;  corres- 
pond.  de  Parts;  en  La  Nvción,  de  Bs.  Aires,  de  31  de 

mayo  de  1906.) 

BURLÓN,  NA.  adj.  Arg.  Burlesco,  festi- 
vo, jocoso,  sin  formalidad,  que  implica  bur- 
la ó  chanza.  Dicho  burlón.  -  «Burlón, 
na.  adj.  Inclinado  á  decir  burlas  ó  hacerlas. 
Ú.  t.  c.  s.  »  (Dice.  Acad.)  También,  en  este 
sentido,  en  la  Arg. 

BURRO  -  Correr  burro  una  cosa.  fr. 
fam.  Arg.  Perderse,  desaparecer.  ||  fr.  fam. 
Arg.  Destruirse,  acabarse,  consumirse,  ago- 
tarse, cuando  la  destrucción  ó  agotamiento 
es  por  indolencia,  falta  de  orden  ó  de  cui- 
dado.—c-'F/cí"  ricos  muebles  que  tenía)  (Y 
la  cuantiosa  fortmia) —  Todo  corrió  bu- 
rro. 

BURUCÜYA.  s.  m.  Arg.  ( provs.  Corr. 
y  Entrerr.)  Passiflora  coerulea  L.  Enre- 
dadera que  crece  en  Entremos,  Corrientes, 
Salta,  Oran,  Jujuy  y  Córdoba,  en  el  Brasil 
austral,  Uruguay  y  Paraguay ;  de  la  familia 
de  las  pasiflóreas.  Preciosa  planta  que  fes- 
tonea en  las  estaciones  de  la  primavera  y  el 
estío  los  cercos  y  los  árboles  con  sus  tallos 
ramosos  y  trepadores,  ostentando  sus  hojas 
pecioladas  y  tripartidas  y  sus  flores  singu- 
lares por  su  estructura  y  la  rara  combinación 
de  sus  colores.  Su  fruta  es  amarilla,  de  cas- 
cara pulposa  y  corazón  encarnado,  algo  más 
grande  que  un  huevo  de  paloma;  el  Dr.  Da- 
niel Granada,  en  su  Vocab.  Ríoplat.  Ra- 
zonado, la  da  como  «  encarnada  »  ;  no  las 
he  visto  nunca  de  este  color.  «  Su  flor,  de 
colores  varios,  señaladamente  azulados,  en- 
cierra particularidades  que  se  asemejan  á  los 
instrumentos  de  la  pasión  de  Jesucristo,  por 
lo  que  lleva  el  nombre  de  pasionaria  ó  flor 
de  la  pasión.-»  (Granada.)  Del  guaraní 
mburucuiá.  En  España  se  conoce  esta  plan- 
ta con  el  nombre  de  pasionaria,  y  entre 
nosotros  también,  y  con  los  de  granadilla, 
pasiflora,  flor  de  la  pasión,  burucuyá  ó 
i7tburucuyá  ;  Hierónymus,  en  su  obra  Plan- 
tae  Diaphoricae  Florae  Argentinae, 
trae  brucuyá,  en  vez  de  burucuyá  :  ¿  será 
una  equivocación  ?  « Lo  más  apropiado  es 
llamar  burucuyá  á  la  planta  y  á  su  fruto, 
y  á  la  flor,  pasionaria  6  flor  de  la  pasión.  » 
(Granada.)  En  la  provincia  de  Córdoba  no 


corren  los  nombres  burucuyá  ni  inburu.- 
cuyá:  la  planta  la  designamos  con  el  de 
granadilla,  que  la  R.  Acad.  aplica  solamen- 
te á  la  flor;  alguna  vez  con  los  de  pasiona- 
ria (este  nombre  es  también  español)  y 
pasiflora  ;  á  la  fruta  la  llamamos  los  cordo- 
beses gra?iadilla ;  á  l.i  flor  pasionaria,  flor 
de  la  pasión,  y  más  generalmente  ^<?r  de  la 
granadilla.  —  Burucuyá  y  mburucuyá 
se  usan  también  en  la  Banda  Oriental : 

«M¿«r?<CM3'íí  simbólico,  que  guardas 
De  la  pasión  cristiana  el  gran  misterio.» 

(D.  A.  Magariuos  Cervantes,  citado  por  Granada.) 

Aquí  parece  referirse  el  poeta  uruguayo  á 
la  flor.  Granada  cita  á  Colmeiro,  que  usó  el 
nombre  murucuyá  ( voz  grave )  del  Brasil  y 
de  las  Antillas,  y  no  expresa  clara  y  distin 
lamente  si  aplicado  á  la  planta  ó  á  la  flor. 
La  R.  Acad.  trae  también  esta  misma  voz, 
murzícuya,  por  «  Granadilla  ó  pasionaria  », 
y  ya  hemos  dicho  que  granadilla  es  el  nom- 
bre que  da  la  Acad.  á  la  flor. — Las  apUcacio- 
nes  de  esta  planta  son  varias.  Se  come  el 
corazón  de  la  fruta  cruda,  y,  según  Hieróny- 
mus, cocida  (debe  de  ser  la  cascara)  en  el 
puchero.  Se  hacen  también,  según  el  mismo 
autor,  con  esta  fruta,  un  almíbar  y  una  bebi- 
da refrescante  que  se  emplea  contra  la  icte- 
ricia y  el  escorbuto.  Se  hace  igualmente  un 
buen  dulce  con  la  cascara.  «  La  infusión  de 
la  raíz  se  administra  en  los  casos  de  sustos, 
contusiones,  caídas,  lombrices,  etc.  Se  pre- 
tende que  el  jarabe  de  la  raíz  es  bueno  para 
la  pulmonía.  Las  hojas  se  consideran  como 
vermífugas.  La  planta  contiene  una  sustan- 
cia particular,  la /íííC/fcr/;?^^,  de  propieda- 
des parecidas  á  las  de  la  morñna. »  (Hieró- 
nymus. ) 

BUSCAR,  v.  a.  fig.  y  fam.  Arg.  Provocar 
una  persona  á  otra,  promoviendo  pendencia 
con  ella ;  también  decimos  ocharla. 

BUSCAVIDA,  adj.  fig.  y  fam.  Arg.  Díce- 
se  de  la  persona  muy  diligente  en  propor- 
cionarse por  todos  los  medios  lícitos  su  sub 
sistencia  y  la  de  su  familia.  Es  un  individuo 
muy  buscavida.  Ú  t.  c.  s.  -^  La  Acad. 
trae  buscavidas,  sin  uso  en  la  Arg.,  en  esta 
misma  acep.,  y  como  s.  com.  de  dos.  Le  da 
también  esta  otra  (es  la  i  ^),  desconocida 
en  nuestro  país:  «  Persona  demasiadamente 
curiosa  en  averiguar  las  vidas  ajenas  ». 

BUTL  (Apócope  de  butifarra.)  —  Hq- 
nerlo  á  uno  para  la  buti.  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Tenerlo  para  la  butifarra.  |1 
Tomar  á  uno  para  la  buti.  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Tomarlo  para  la  butifarra.  (  V. 
estas  frases.) 


BUT 


BUZ 


75 


BUTIFARRA.  —  Tenerlo  á  uno  para 
la  butifarra,  fr.  fig.  y  fam.  Arír,  Tenerlo 
para  la  farra.  1|  Tomarlo  á  uno  para 
la  butifarra,  fr.  fig.  y  ía.m.Ar¿:  Tomar- 
lo para  la  farra.  —  Por  una  prótesis,  el 
espíritu  humorístico  y  ligero  de  la  juventud 
bonaerense,  que  es  la  que  más  usa  estas  fra- 


ses, ha  convertido  chistosamente  la  voz 
farra  en  butifarra ;  así  como,  por  apóco- 
pe, ha  trocado  ésta  en  hutí,  haciendo  des- 
aparecer completamente  la  palabra  madre. 

(  V.  BuTi. ) 
BUZO.  s.  m.  fam.  Arg.  Bufarrón. 


c 


CAB 


CAB 


CAAPAÜ.  s.  m.  Ar^".  Del  guar.  caapaú, 
monte  aislado,  según  don  Daniel  Granada, 
Designa  lo  mismo  que  la  voz  metafórica  isla. 
(V.  Isla.) 

«El  jesuíta  misionero  que  condujo  la  expedición  de 
guaraníes  desde  Ibirapltáguazú  hasta  Santo  Domin- 
go de  Soriano,  cuyo  Diar.  ha  publicado  D.  M.  R.  Tre- 
nes (Rev.  dk  la  BiBr,.  P.  de  B.  A.),  escribe:  Cainina- 
inos  unas  cinco  leguas  hasta  el  Yebucá,  en  donde  en- 
contramos al  cabo  de  un  triste  oaapaú.  —  En  algu- 
nas partes,  como  en  la  República  Oriental  del  Uru- 
guay, hacia  el  norte,  y  en  Misiones,  dicen  capón,  que 
no  es  otra  cosa  que  la  voz  portuguesa  capáo  castella- 
nizada á  favor  del  contacto  inmediato  en  que  están 
con  los  brasileños  los  habitantes  de  aquellas  regio- 
nes.» (Gran.;  Bocab.  Rioplat.  Razonado.) 

CAÁ  PEBÁ.  m.  Ar£^.  Pareira  brava. 

CAB.  (Voz  inglesa.)  s.  m.  Ar£-.  Coche 
ligero,  especie  de  birlocho  ó  de  silla  volante; 
descubierto  y  sin  portezuelas;  de  cuatro  ó  de 
dos  asientos;  en  castell.  autorizado  por  la 
Acad.,  cabriolé. 

«...; carricoches  de  alquiler,  cuyo  aspecto  alicaído 
y  trasnochado  estaba  en  consonancia  con  las  yuntas 
caricaturescas  atadas  á  ellos;  oabs  extravagantes, 
con  su  asiento  atrás,  alto  como  un  trono  y  raro  como 
la  excentricidad  inglesa  á  que  debe  su  origen,  y  otras 
muchas  variedades  de  ese  género  vehículo  que  el  in- 
dustrialismo contemporáneo  va  enriqueciendo  de  día 
en  día  con  nuevos  é  ingeniosos  ejemplares,  se  inter- 
ponían entre  la  vereda  y  el  landolé  del  doctor  Glow. » 
(Julián  Martel;  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  1905,  pág.  13.) 

CABALLADA,  s.  f.  Arg:  Manada  de  ca- 
ballos, ó  de  caballos  y  yeguas.  ||  Arg.  Multi- 
tud de  ellos  con  los  arreos  necesarios  para 
montar.  (V.  Yeguada.) 

«Mientras  esto  pasaba  en  el  recinto  del  fuerte,  en 
sus  alrededores  reinaba  también  gran  animación:  las 
caballadas,  el  ganado,  todo,  todo  cuanto  tenía  cua- 
tro patas  era  sacado  de  sus  comederos  habituales  y 
reconcentrado. »  (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á 
i.os  Lndios  Ranqueles;  Bs.  Aires,  1870,  t.  I,  p.  26. ) 

«En  1797  condujo»  (el  teniente  D.  Lázaro  Gómez) 


«á  través  de  mil  dificultades  las  caballadas,  pertre- 
chos y  elementos  para  los  salineros,»...  (Pastor  S.  Obli- 
gado; «  El  capitán  Gómez  Rospillosty>;  en  La  Nación 
(Supl.  Iltistr.),  de  Bs.  Aires,  de  26  de  jul.  de  1906.\ 

CABALLERIZO,  s.  m.  Arg.  El  que  tiene 
á  su  cargo  el  gobierno  y  cuidado  de  los  ca- 
ballos, estén  éstos  en  el  campo  ó  en  una 
caballeriza.  —  Según  la  Acad. :  «  El  que  tiene 
á  su  cargo  el  gobierno  y  cuidado  de  la  ca- 
balleriza y  sus  dependientes. » 

«  Mandé  tomar  caballos  y  ensillar,  y  como  el  terre- 
no era  muy  quebrado,  durante  la  operación  se  distra- 
jeron los  caballerizos  y  me  robaron  dos  pingos.» 
(Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranque- 
les; Bs.  Aires,  1870,  t.  I,  p.  176.) 

CABALLETE,  s.  m.  Arg.  Utensilio  de 
comedor,  que  consiste  en  una  barrita  de 
metal  horizontal  y  pies  de  la  misma  materia, 
y  sirve  á  cada  comensal  para  colocar  sobre 
él  el  cuchillo  y  el  tenedor,  y  á  veces  la  cu- 
chara, después  de  haberse  servido  de  ellos. 

CABALLO.  —  Caballo  Clydesdale. 
Arg.  El  de  una  raza  inglesa  fina,  que  se  ca- 
racteriza por  el  cuerpo  corto  y  delgado,  la 
cabeza  chica  y  las  patas  largas  con  rela- 
ción al  cuerpo.  ||  Andar  á  caballo  una 
cosa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Haber  carencia 
ó  escasez  de  ella.  ||  Ser  uno  de  á  caballo, 
fr.  Arg.  Ser  diestro  en  la  equitació»^,  ser  buen 
jinete. 

«  Pasaron  los  toros  y  toritos  corpulentos  y  apaci- 
bles, los  gallardos  padrillos  percherones  y  Clydes- 
dale,»... (La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  17  de  agosto 
de  1906;  «  La  visita  de  Mr.  Elihu  Root—En  la  estan- 
cia Vivot...») 

«  La  razón  creo  hallarla  en  la  modestia,  sentimiento 
que  anda  jeneralmente  á,  caballo. »  (Lucio  V.  Man- 
silla ;  Una  Escur.s.  á  los  Indios  Ranqueles  ;  Bs.  Ai- 
res, 1870,  t.  Lp.238) 

«Dice  que  aunque  no  es  muy  de  á  caballo,  quiere 


CAB 


CAB 


77 


ir  montado,  en  vez  de  esperar  el  carro  Dale  uno  de 
buen  andar  y  manso.  »  {Miguel  Cañé ;  Prosa  Ligera  ; 
1903,  pág.  103.) 

La  frase  ser  de  á  caballo  está  em- 
pleada en  el  pasaje  de  Yofruá  que  hemos 
insertado  en  el  art.  Chino. 

CABANA,  s.  f.  Arg.  Estancia,  hacienda  ó 
finca  rural  donde  se  atiende  á  la  cría  del 
ganado  y  mejoramiento  de  su3  razas. 

«En  cuanto  á  los  remates  dieron  el  siguiente  resul- 
tado:— Galbana  El  Rincón,  de  Tomás  Bel),  un  pa- 
■drillo  Clydesdale,  en  4.000  8,  al  comandante  A.  Ur- 
■quiza.»  {Diario  La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  20  de 
sept.  de  1905;  « Exposición- feria  de  Palermo-».) 

«El  Sr.  Llobet,  miembro  de  la  comisión  de  recep- 
ción, explicó  á  Mr.  Root  por  qué  se  había  elegido  la 
estancia  El  Retiro,  de  la  señora  de  Vivot,  para  este 
paseo.  —  Díjole  que  este  establecimiento  era  del  tipo 
de  esa  estancia  argentina  en  que  se  había  desarrollado 
la  ganadería  nacional  desde  hace  30  años,  aun  cuando 
reunía  todos  los  perfeccionamientos  modernos,  tanto 
como  cabana,  como  campo  de  cría,  reflejaba  en  su 
conjunto  la  estancia  nacional,  >...  (La  Nación,  de  Bs. 
Aires,  de  17  de  ag.  de  1906  ;  «  La  visita  de  Mr.  Elihu 
Root  —  En  la  estancia  Vivot...  >>) 

«Hay  quien  afirma  que  las  cabanas  están  atacadas 
■en  más  de  un  20  "lo,». ..(Discurso  del  ministro  de  agri- 
.C2dtura,  Dy.  Ramos  Mexia,  en  la  apertura  de  la  ex- 
posición de  Palermo  veri  fie.  el  8  de  sept.  de  1907.) 

CABARÁ-CAÁ.  s.  m.  Arg.  Salvia  mo- 
rada, i.''^  acep.  II  Arg.  Cámara,  2.^  ácep. 

CABECEADA,  s.  f.  Arg.  Cada  movi- 
mienlo  ó  inclinación  que  hace  con  la  cabeza 
«1  que,  sin  estar  acostado,  se  va  durmiendo. 
Según  la  Acad.,  cabezada,  voz  que  no  corre 
-en  la  Arg.  en  esta  acep.  (V.  Cabezada.  ) 
Sin  embargo,  en  la  composición  «  Nocturno  » , 
•de  Rafael  F.  de  la  Puente,  entrerriano  (re- 
vista La  Actividad  Humana;  sepí.  de 
ipoi,  p.  60J,  encuentro: 

«Con  extraños  bamboleos 
O  continuas  cabezadas 
De  borrachos  que  sucumben 
Del  alcohol  á  las  punzadas,» 


«Se  puso  un  asado!  —  Mientras  se  hacía,  habiendo 
■calentado  agua  en  un  verbo,  se  cebaba  mate  y  se  da- 
ban sendas  cabeceadas.  »  (Lucio  V.  Mansilla;  Una 
EscL'RS.  Á  LOS  Indios  Ra.nqueles;  1870,  t.  I,  p.  83.) 

CABELLO  DE  ÁNGEL,  ^r^.  Dulce  de 
yema  de  huevo,  que  consiste  en  hebras  como 
de  fideos,  empapadas  en  almíbar.  Se  hace, 
echando  poco  á  poco  la  yema  colada  en  el 
almíbar  caliente  y  espeso,  por  medio  de  un 
embudo  con  agujeros,  y  sacándola  luego, 
para  que  no  se  endurezca.  —  «  Cabello,  ó 
•cabellos,  de  ángel.  Dulce  de  almíbar  que 
se  hace  con  la  cidra  cayote.  »  (Dice.  Ac.J 
No  corre  entre  nosotros  en  esta  acep.,  en  la 
cual  decimos  llanamente  dulce  de  cidra. 

CABEZA.  —  Cabeza  de  chorlito,  fig. 
y  fam.  Arg:  Persona  de  mala  memoria,  que 
<le  todo  se  olvida.  Según  la  Acad.,  «  persona 
de  poco  juicio».  II  Cabeza  de  chorlo,  fig. 
y  fam.  Arg.  Cabeza  de  chorlito,  nuestra 


acep.  II  Cabeza  dura.  fig.  y  fam.  Arg. 
Cascos  duros,  jj  Caldearse  uno  la  ca- 
beza, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Calentarse  la 
cabeza.  ||  Calentarse  uno  la  cabeza, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Calentarse  los  cas- 
cos. II  En  cabeza,  m.  adv.  Arg.  Con 
la  cabeza  descubierta,  sin  sombrero,  sin 
toca,  etc.  La  Acad.  registra  estos  otros: 
((En  cabello,  m.  adv.  Con  el  cabello  suel- 
to. »  —  (( En  cabellos,  m.  adv.  Con  la  ca- 
beza descubierta  y  sin  adornos. »  Hasta  este 
último  difiere  del  nuestro  en  su  significado; 
pues  si  una  mujer  tiene  la  cabeza  descubier 
ta  y  adornada  de  cintas  ó  perifollos,  está 
en  cabeza,  mas  no  en  cabellos.  No  se  usa 
en  la  Arg.  ninguno  de  estos  dos  modos  ad- 
verbiales de  la  Acad. 

CABEZADA,  s.  f.  Arg.  Arzón,  delantero 
ó  trasero,  del  recado  ó  silla  de  montar.  (V.  Re  • 
GADO.)  Cuando  no  está  determinada,  en- 
tiéndese generalmente  la  de  adelante. 

«Esta  operación  fué  cumplida  en  las  más  críticas 
circunstancias,  con  los  fusiles  parados  sobre  la  cabe- 
zada de  las  monturas...»  (Ricardo  Hogg;  Una  Tro- 
pilla DK  Misturaos;  p.  65.) 

«Ellos»  (los  indios)  «trabajan  espuelas,  estribos, 
cabezadas,  pretales,»...  {Lucio  V.  Mansilla;  Una 
Escürs.  á  los  Indios  Ranquzles  ;  1870,  t.  II,  p.  371. ) 

CABEZAL,  s.  m.  Arg.  Cada  uno  de  los 
dos  travesanos  que  tiene  la  escalera  del  carro 
ó  carreta  adelante  y  atrás,  y  que  descansan 
en  los  limones.  (V.  Limón).  —  La  Acad.  de- 
fine así  esta  voz :  «  Almohada  pequeña,  co- 
múnmente cuadrada  ó  cuadrilonga,  en  que 
se  reclina  la  cabeza.  ||  Pedazo  de  lienzo  con 
varios  dobleces,  que  se  pone  sobre  la  cisura 
de  la  sangría,  y  que  en  cirugía  sirve  también 
para  otros  usos  análogos.  ||  Almohada  larga 
que  ocupa  toda  la  cabecera  de  la  cama.  ||  Col- 
choncillo  angosto  de  que  usan  los  labradores 
para  dormir  en  los  escaños  ó  poyos  junto  á 
la  lumbre.  ||  En  los  coches,  parte  que  va 
sobre  el  juego  delantero,  y  se  compone  de 
dos  pilares  labrados,  con  su  asiento,  de  dos 
piezas  chicas  llamadas  tijeras,  de  otra  que 
cubre  la  clavija  maestra,  y  de  la  telera .  » 
En  ninguna  de  estas  aceps.  se  usa  en  la  Re- 
pública Arg. 

CABLEGRAMA.  ( De  la  voz  castell.  cable 
y  la  griega  ypá¡x¡i.a,  letra. )  s.  m.  Arg.  Tele- 
grama por  el  cable  eléctrico  submarino  ó 
subfluvial. 

CABO.  s.  m.  Arg.  Cabo  de  pluma.  || 
Cabo  de  pluma.  Arg.  Mango  para  plumas 
de  acero.  En  castell.,  portaplumas,  voz  que 
también  se  usa  en  la  Argentina,  cuando  el 
cabo  tiene  un  hueco  en  forma  de  cañuto 
para  guardar  la  pluma.  ||  Atar  cabos  y 
largar,  ó  soltar,  sargentos,  fr.  fig.  y 


78 


CAB 


CAC 


fam.  ^f^£:  Entrar  á  investigar  la  causa  ú  ori- 
gen de  un  hecho,  6  el  encadenamiento  de 
varios,  reuniendo  especies,  premisas  ó  ante- 
cedentes para  sacar  la  consecuencia,  y 
desechando  otros  por  inconducentes.  —  La 
Acad.  trae  la  fr.  fig.  «Atar  uno  cabos», 
por  «  reunir  especies,  premisas  ó  anteceden 
tes  para  sacar  una  consecuencia».  Esta  acep. 
es  más  comprensiva  que  la  nuestra,  en  la 
cual  también  usamos  los  argentinos  la  frase 
de  la  Acad. 

CABRA.  —  írsele  á  uno  las  cabras, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg:  Vaciarse ;  derramársele 
involuntariamente  el  semen  al  hombre.  1|  La 
cabra  tira  al  monte.  Arg.  ref.  con  que 
se  significa  que  cada  uno  busca  la  compa- 
ñía, los  lugares  ó  el  medio  correspondientes 
á  su  condición  social  y  á  sus  inclinaciones 
naturales. 

CABRESTEAR,  v.  n.  Ar^.  Seguir  sin 
repugnancia  la  bestia  al  que  la  lleva  del  ca- 
bresto ;  cabestrear,  voz  conocida  también 
en  la  Arg.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Seguir  una  per- 
sona fácilmente  el  dictamen  de  otra,  sin 
oponer  la  menor  resistencia.  También  se 
dice,  en  esta  acep.,  figurada  y  familiarmente, 
marcar  el  paso. 

CAB  RESTO,  s.  m.  Arg.  Cabestro,  voz 
conocida  también  en  la  Arg. 

CABRILLONA.  s  f.  Ai-g.  Cabra  de  corta 
edad,  que  aun  no  ha  concluido  de  desarro- 
llarse. 

«Los  otros  niños  se  subían  á  horcajadas  sobre  el 
lomo  de  las  oabrillonas.»  {José  María  Veles  ;  Mon- 
tes Y  Maravillas  ;  1906,  p.  59. ) 

CABRO,  s.  m,  Arg.  Cabrón,  macho  de 
la  cabra.  También  decimos  chivato  y  chivo. 

CABUCHÓN.  (Del  franc.  cabochon.)  s. 
m,  Arg.  Azabache  ú  otra  piedra  que  ador- 
na los  sombreros  de  las  mujeres. 

CÁBULA,  s.  f.  fam.  Arg.  Trampa,  enre- 
do, fraude  con  visos  de  legalidad;  combina- 
ción mañosa  y  artera  puesta  en  juego  para 
conseguir  un  fin,  engañando  y  haciendo  apa 
recer  como  bueno,  razonable  ó  justo  lo  que 
no  es.  Ú.  m.  c.  en  pl. — Este  cábula  que 
nosotros  usamos  debe  de  ser  corrupción  del 
cabala  español,  al  que,  entre  varias  otras 
aceps.,  da  éstas  la  R.  Ac:  «  Arte  vano  y  su- 
persticioso practicado  por  los  judíos,  que 
consiste  en  valerse  de  anagramas,  transposi- 
ciones y  combinaciones  de  las  letras  hebrai- 
cas y  de  la  Sagrada  Escritura  con  el  fin  de 
descubrir  su  sentido.  La  cabala,  servía  de 
fundamento  á  la  astrología,  la  nigromancia 
y  demás  ciencias  ocultas.  ||  ...  ||  fig.  y  fam. 
Negociación  secreta  y  artificiosa. » 


«Sin  embargo,  el  hombre  vivo  representa  la  astucia 
en  todas  sus  fases,  y  la  astucia  ó  arte  de  engañar  co- 
rresponde á  una  facultad  inferior:  á  los  animales  de- 
biéramos aplaudirles  sus  cá.1bulas,  pero  como  se  quie- 
re dar  el  lujo  de  no  ser  animal...»  {Martin  Gil;  Mo- 
dos DE  ver;  cap.  «  ínter messo  ».) 

CABULERO,  RA.  adj.  fam.   Arg.    Que 
usa  de  cábulas.  Ú.  t.  c.  s. 
,  CABULISTA,  adj.  fam.  Arg.  Cabulero. 
Ú.  t.  c.  s. 

CACIQUISTA,  adj.  Arg.  Perteneciente  ó 
relativo  al  caciquismo.  ]|  Arg.  Partidario  ó 
sostenedor  del  caciquismo.  Ú.  t.  c.  s. 

«...  no  dejará  de  ser  consagrada  la  fórmula  caci- 
quista»'. (Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  25  de 
enero  de  1902;  «Ecos  del  día  ».) 

CACTÁCEO,  CEA.  adj.  y  s.  f.  pl.  Bol. 
(Arg.)  Se  halla  en  libros  destinados  á  la  en- 
señanza de  la  botánica  y  escritos  por  profe- 
sores extranjeros  residentes  en  la  Rep.  Arg, 
Corresponde  á  la  voz  castell.  cácteo,  tea. 

CACTUS  s.  m.  Arg.  En  castell.  autori- 
zado por  la  Acad.,  cacto,  voz  casi  inusitada 
en  la  Rep.  Arg.  En  Chile,  quisca,  nombre 
con  que  se  designa  «  á  multitud  de  plantas 
indíjenas  de  la  familia  de  las  cácteas,  (cereus 
qitisco,  cere-us  peruviatius,  cereus  ebur?teus, 
cereus  chilensis,  etc.)»,  según  don  Zorobs- 
bel  Rodríguez.  <í  Quiscas  ■%,  z.gxQg2i  este  au- 
tor, «  son  las  espinas  agudas,  rectas,  de  dos 
á  tres  pulgadas  de  longitud,  de  que  estos 
arbustos  están  cubiertos.  —  Quiscudo,  se 
dice  del  hombre  de  cabellos  gruesos  i  tiesos, 
á  semejanza  de  quiscas.  »  Lo  propio  que  en 
Chile,  en  las  provincias  de  San  Juan  y  Men- 
doza. 

«...;  miles  de  parásitos  incrustados  en  el  árbol  y 
viviendo  de  la  generosa  vida  del  gigante,  especie  de 
cactus  arraigados  en  la  bifurcación  de  sus  brazos,...» 
(Miguel  Cañé ;  en  Literatura  Americana,  centón  de 
don  Martin  Coronado  ;  Bs.  Aires,  1901,  pág.  41.) 

CACUÍ.  (Voz  onomatopéyica.)  s.  m,  Arg. 
(provs.  del  norte.)  Pájaro  nocturno,  cuyo 
canto  triste  parece  decir,  en  un  prolongado 
gemido,  caaa-cuuí,  lo  que  ha  originado  su 
nombre.  «  Oído  con  frecuencia,  rara  vez  ó 
nunca  visto  »,  según  el  Sr.  Samuel  A.  Lafone 
Quevedo.  Este  escribe  cacuy. 

CACHACIENTO,  TA.  adj.  Arg.  Que 
tiene  mucha  cachaza  ó  flema.  Api.  á  per- 
sona, ú.  t.  c.  s.  Es  el  cachazudo  de  los  espa- 
ñoles, que  trae  la  Acad.  y  que  rara  vez  se 
usa  en  la  Arg. 

CACHAFAZ,  ZA.  adj.  Arg.  Picaro,  be- 
llaco, bribón.  Ú.  t  c.  s.  y  más  como  mascu- 
lino. II  Arg.  Descarado,  atrevido,  revoltoso 
y  travieso.  Ú.  t.  c.  s.  y  más  como  masculino. 
Dícese  generalmente  de  los  muchachos. 

CACHE,  s.  m.  Arg.  Prenda  ó  vestido  de 
las  mujeres,  ó  cualquier  adorno,  extravagante 


CAC 


CAC 


79 


ó  muy  mal  hecho.  ||  Estar  una  mujer  hecha 
un  cache,  fr.  fig.  y  fam.  Ar^-.  Estar  muy 
mal  vestida  ó  desarreglada. 

CACHEAR.  V.  a.  Ar^-.  Pegar,  dar  cachos 
á  uno, 

CACHEMIRA  s.  f.  Arg.  Tela  de  lana, 
asargada,  de  la  que  hacen  vestido  las  mu- 
jeres. 

CACHERÍA,  s.  f.  Arg.  Desarreglo  ó  falta 
de  buen  gusto  en  el  traje  ó  atavío  de  las  mu- 
jeres, ó  en  cualquiera  otra  cosa  hecha  por 
vía  de  adorno.  (  V.  Cache.  ) 

CACHETADA,  s.  f.  Arg.  Golpe  dado  en 
el  cachete  ó  carrillo  con  la  mano  abierta. 
Cachete,  según  la  Acad.,  '  oz  que  no  usamos 
nosotros  sino  en  la  acep.  de  carrillo.  La  ca- 
chetada es  un  golpe  recio,  á  diferencia  del 
chirlo,  que  es  suave.  (  V.  Chirlo.  ) 

C ACHILA,  s.  f.  Arg.  (lit.)  Anthus  co- 
rrendera  Vieill.,  del  suborden  de  los  denti- 
rrostros.  «  Pájaro  pequeño,  pardo,  que  hace 
el  nido  en  el  suelo,  de  hierbecillas  y  cerda, 
y  anda  siempre  rastreando  por  el  campo,  de 
donde  el  llamársele  también  correcamino.  » 
(Graiiada.)  (  V.  C ACHILO.) 

CACHILO.  s.  m.  íam.  Arg.  Cualquier  pá- 
jaro pequeño,  común  é  insignificante.  ¡|  fig.  y 
fam.  Arg.  Miembro  ñr'ú,  particularmente  el 
de  los  niños,  f  V.  Cachila.  ) 

CACHIMIRA.  s.  f.  Arg.  Cachemira. 

CACHTRLA.  s.  f.  Arg.  (Bs.  Aires.)  Es- 
pecie de  becasina,  más  pequeña  que  la  co- 
mún, en  cuyo  plumaje  predomina  el  color 
plomizo  y  el  blanco.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  ( Bs. 
Aires.)  Pierna  de  las  personas  cuando  es 
flaca. 

CACHIYUYO.  s.  xíx.Arg.  Planta  de  la  fa- 
milia de  las  chenopodiáceas.  Se  conocen  va- 
rias especies  :  atriplex  imdulata,  que  crece 
en  la  Patagonia  y  en  Bs  Aires;  atriplex 
lampa,  en  Mendoza,  San  Luis,  Rioja  (?)  y 
Corrientes ;  atriplex  patagónica,  en  Pata- 
gonia ;  atriplex  mofitevidensis,  en  Bs.  Aires, 
Entrerríos,  Córdoba,  el  Perú,  el  Brasil  aus- 
tral y  el  Uruguay ;  atriplex  pamparum,  en 
Córdoba  y  Santiago,  y  algunas  otras  espe- 
cies no  clasificadas  científicamente  y  que 
llevan,  con  las  determinadas,  los  nombres 
vulgares  de  cachiyuyo  (en  Catamarca, 
cachiyuyu,  de  cachi,  de  sal,  y  yuyu,  mata, 
según  Lafone  Quevedo ),  zampa,  lampa  y 
matorro.  —  «  Se  crían  en  terrenos  salados  y 
sus  cenizas  contienen  mucho  carbonato  de 
sosa.  Los  campesinos  la  usan  por  esta  razón 
para  la  fabricación  de  jabón,  y,  en  algunos 
parajes,  se  hace   con  ella  una  especie  de 


pasta  (yicta)  que  usan  los  que  mascan  ho- 
jas de  coca  ( Erytroxylum  Coca).  Las  raí- 
ces pulverizadas  se  usan  como  rapé.  »  ( Hie- 
rónymus. )  —  El  Sr.  Carlos  Díaz,  en  carta 
dirigida  al  diario  Los  Principios,  de  Cór- 
doba (véase  n.*^  correspondiente  al  24  de 
enero  de  1900),  de  Mcnteagudo  ( Tucu- 
man),  dice  lo  siguiente:  «  i.*^  Nuestro  ca- 
chiyuyo crece  espontáneamente  en  los  te- 
rrenos más  áridos  de  nuestro  país,  no  nece- 
sita cuidados  de  ningún  género.  —  2.°  Es 
sumamente  conveniente  poseer  esta  planta 
forrajera,  no  solamente  en  Córdoba  sino  en 
cualquier  punto  del  país  donde  sea  imposible 
el  cultivo  de  gramíneas  y  leguminosas.  — 
3.^  Este  vegetal  es  comido  con  avidez  por 
ios  bovinos,  ovinos,  equinos,  etc.  (vacas, 
ovejas,  caballos,  etc. )  en  la  mayor  parte  del 
año.  —  4.^  Esta  planta  no  teme  los  grandes 
hielos  ni  calores,  se  mantiene  siempre  verde 
en  invierno  y  verano  :  el  2  del  corriente  el 
termómetro,  á  la  sombra,  marcó  aquí  44^  5 
c.  (cuarenta  y  ctiatro  y  medio  grados  cen- 
tígrados):  mientras  otras  muchas  plantas  se 
quemaron  por  el  sol,  ésta  se  mantuvo  como 
una  lechuga,  desafiando  al  clima.  Los  riegos 
ó  la  abundancia  de  humedad  le  son  perjudi- 
ciales ;  éstos  son  los  únicos  enemigos  que  le 
acarrean  la  muerte.  —  El  engorde,  que  á 
simple  vista  se  nota  en  los  animales  que 
pastan  en  parajes  que  existe  este  vegetal^ 
aun  en  años  de  grandes  flacuras  en  otros 
campos  que  carecen  de  él,  es  la  mejor  prue- 
ba característica  de  su  bondad.  —  6.*^  Por 
su  tallo  semi-leñoso  y  especial  sistema  de 
raíces  verticales  y  horizontales  en  grandísima 
abundancia,  y  los  gajos  que  hacen  hincapié 
ó  se  extienden  por  el  suelo,  cubriéndose  de 
verdaderas  cabelleras,  hacen  de  esta  planta 
una  de  las  más  resistentes  al  pisoteo  de  los 
animales.  —  Para  que  los  lectores  se  cercio- 
ren mejor,  transcribo  las  palabras  textuales 
que  me  ha  dirigido,  con  motivo  de  esta  planta, 
el  señor  Ronaldo  Tidblom,  director  de  Agri- 
cultura y  Ganadería  del  ministerio  de  Agri- 
cultura, y  dice  así :  —  «  Respecto  al  atriplex 
que  Vd.  denomina  tucumaneiisis,  transcrí- 
bele á  continuación  el  informe  formulado 
por  el  jefe  de  la  sección  botánica,  doctor 
Spigazzini :  —  ( Habla  el  doctor  Spigazzini ) 
—  «  Esta  sección  opina  de  igual  modo  que 
» el  señor  Carlos  Díaz  en  lo  referente  al 
»  atriplex  pamparum,  planta  de  suma  utili  • 
»  dad  y  que,  como  otras  del  mismo  género, 
» pueblan  los  salitrales  de  Salta,  Córdoba, 
»  Santiago,  Mendoza,  etc.,  y  h^sta  de  la  Pa- 
» tagonia,  siendo  los  Salt-Bush  criollos,  los 
» cuales,   una   vez   conocidos,   demostrarán 


80 


CAD 


CAF 


■»  que,  si  no  son  iguales,  son  superiores  á  las 
■»  especies  que  con  tanto  bombo  se  busca  de 
»  introducir  del  extranjero.  —  Sus  aplicacio- 
»  nes  son  nitíltiples  y  no  tan  sólo  pueden  uti 
» lizarse  como  forrajes,  sino  que  pueden 
»  utilizarse  como  plantas  industriales  para  la 
»  extracción  del  carbonato  de  sodio...  etc. » 
CACHIYUYAL.  s.  m.  Ar¿^.  Sitio  poblado 
de  cachiyuyos.  (  V.  Cachiyuyo.  ) 

«Es  una  planta»  (el  cachiyuyo)  «forrajera  de  suma 
■utilidad;  la  prueba  está  que  en  costa  de  salinas  donde 
hay  grandes  oachiyuyales,  por  grande  que  sea  la 
seca  no  se  mueren  las  haciendas.»  (  Carta  de  don  Ole- 
gario Olmos  dirigida  desde  Crus  del  Eje  al  diario 
Los  Principios,  de  Córdoba,  y  publicada  en  el  n."  co- 
rrespondiente al  25  de  enero  de  1900. ) 

«Accedo  con  placer  al  llamado  que  hace  dicho  se- 
ñora los  campesinos  para  tratar  sobre  el  «Salt-Bush» 
australiano  {atriplcx  semibaccata)  y  nuestros  oa- 
chiyuyales . »  ( Carta  de  don  Carlos  Días  desde 
Monteagtido  (  Tucumdn)  al  diario  arriba  citado  y 
publicada  el  24  de  enero  de  1900. ) 

CACHO,  s.  m.  Arg.  Racimo  apiñado  de 
bananas.  En  castellano,  ^íí/c,  que  compren- 
de cualesquiera  otras  frutas ;  voz  inusitada 
entre  nosotros  en  esta  acep.  ||  Ar¿:  Golpe 
no  muy  recio  dado  en  la  cabeza  con  la 
mano.  —  En  la  acep.  de  gacho,  como  adj., 
y  en  la  de  cierto  juego  de  naipes,  como  sus- 
tantivo, en  las  cuales  registra  esta  voz  la 
Acad.,  no  corre  entre  nosotros. 

...  «almaceneros  que  tiran  cachos  de  salchichón!» 
<CuENTOs  D£  FaAY  Mociio  {José  S.  Alvares ) ;  1906, 
pág.8.) 

CACHUMBEAR.  v.  a.  fam.  Arg.  Dar  ca- 
chos á  uno. 

CADENA,  s.  f.  Arg.  Última  parte  del 
baile  denominado  lanceros,  y  de  las  ctia- 
drillas,  en  que  los  hombres  van  en  torno  ó 
formando  corro  con  las  mujeres,  los  unos  en 
dirección  opuesta  á  la  de  las  otras,  dándose, 
al  encontrarse,  alternativamente,  la  mano 
derecha  y  la  izquierda.  ||  Arg.  Figura  que 
hacen  los  bailarines  en  esta  parte  y  que  he- 
mos descrito  más  arriba. 

CADENERO,  RA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
caballería  de  tiro  que  va  atada  al  vehículo 
con  cadena.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Aplícase  al 
gallo  de  mala  calidad,  flojo,  cobarde,  que 
siempre  es  vencido  por  los  otros  en  las  ri- 
ñas. ¡I  Tener  á  uno  de  cadenero,  fr.  fig. 
y  fam.  Arg.  Tenerlo  en  menos,  humillarlo, 
abatirlo  con  actos  frecuentes  de  menos- 
precio. 

«  Allá  va  GranuliUo»,...  «en  lo  altó  de  un  faetón 
tirado  por  dos  yeguas  anglo-normandas,  de  andar 
arrogantes,  y  atadas,  una  en  las  varas  y  otra  de  oa- 
denera,  sola  adelante,  esbelta,  casi  en  pelo,  abriendo 
la  marcha  con  las  orejas  paradas  como  en  señal  de 
azoramiento.»  (  Julián  Martel ;  La  Bolsa;  Bs.  Ai- 
res, 1905,  p.  143.) 

CADILLAL.  s.  m.  Arg.  Sitio  en  que  se 
•crían  muchos  cadillos;  Según  la  Acad.,  cadü 


llar,  voz  sin  uso  en  la  Arg.  —  En  la  prov. 
de  Tucumán  hay  un  lugar  conocido  con  el 
nombre  de  El  Cadillal. 

CAER.  v.  n.  fig.  y  fam.  Arg,  Llegar,  par- 
ticularmente cuando  la  llegada  es  tardía  ó 
se  ha  hecho  esperar.  ||  fig  y  fam.  A7^g.  Ve- 
nir uno  en  conocimiento  de  una  cosa  que 
no  podía  entender  ó  descubrir.  Al  fin  cayó. 
— La  Acad.  trae  la  fr.  fig.  y  fam.  «Caer  en  al- 
guna cosa  »,  por  «  Venir  en  conocimiento  de 
ella  ».  También  empleamos  nosotros  así  este 
verbo,  con  el  complemento  de  ablativo.  || 
fig  y  fam.  Arg.  Dar  en  la  dificultad,  acer- 
tar. En  castell.,  dar  en  la  yema,  frase  que  no 
usamos  nosotros.  |1  Caer  los  animales,  la 
hacienda,  una  vaca,  etc.,  al  agua.  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Bajar  ó  llegar  al  río,  al  arroyo,  á 
la  bebida,  para  beber.  ||  Caerle  uno  á  otro, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Increparle,  darle  una  re- 
primenda. II  Me  caiga  y  no  me  levan- 
te, fr.  fig  y  fam.  Arg.  Equivale  á  la  expre- 
sión castellana  vetiga  lo  que  viniere,  con  que 
se  da  á  entender  la  resolución  en  que  se 
está  de  emprender  ó  ejecutar  una  cosa,  sin 
curarse  de  que  el  éxito  sea  favorable  ó  ad- 
verso. Es  muy  usada  en  la  prov.  de  Bs.  Ai- 
res por  la  gente  de  la  campaña. 

«  Estaba  ocultándose  el  gran  astro  tras  la  línea  de 
los  montes  verdinegros,  frontera  al  lejano  río,  en  el 
Ínstame  en  que  atraídopor  algún  vago  rumora  cayó  x-, 
como  decían  los  lugareños,  el  famoso  don  Santos  al 
lugar  del  homicidio,...»  (Victor  Arregnine ;  art. 
«  Sugestión»;  en  el  semanario  de  Bs.  Aires,  Caras  y 
Caretas,  de  16  de  abr.  de  1904. ) 

«A  la  tarde,  de  cuatro  á  cinco,  empezaban  á  caer 
por  el  estudio,  »...  [Julián  Martel ;  La  Bolsa;  Bs.  Ai- 
res, 1905,  p.  40. ) 

«  Acto  continuo  y  como  es  de  práctica,  cayó  al  lla- 
mado la  ambulancia»...  (La  Razón,  de  Bs.  Aires,  de 
30  de  nov.  de  1907  ;  «  Un  guapo  que  pelea  á  la  auto- 
ridad »  ;  secc.  «■  Policía  ». ) 

CAFÉ.  —  El  pl.  es  cafes,  no  cafees.  — 
adj.  Arg.  De  color  de  café  molido.  Género 
café,  pintas  cafés.  ||  Café  cantante. 
Arg.  Café,  generalmente  con  confitería  y 
venta  de  bebidas  y  Hcores,  donde  se  canta 
con  música  y  se  baila  para  diversión  de  los 
concurrentes,  que  pagan  la  entrada.  Desgra 
ciadamente  suelen  ser  algunas  de  estas  casas 
en  Bs.  Aires  un  ultraje  á  la  moral.  ||  Dar 
ó  echar  á  uno  un  café.  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Retarlo,  echarle  una  raspa. 

CAFETEAR,  v.  a.  fam.  Arg.  Dar  un 
café. 

CAFETERA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Moto- 
cicleta que  hace  mucho  ruido  al  andar,  dan- 
do unos  fuertes  resopUdos  de  golpes  secos  y 
desapacibles. 

CAFÚA.  s.  f.  fam.  Arg.  Encierro,   deten- 


CAÍ 


CAL 


81 


ción,  arresto,  prisión.  Ú.  en  las  frs.  estar,  ó 
ir,  uno  á  la  cafúa,  meterlo  en  la  cafúa, 
y  otras  semejantes. 

CAGAR.  —  Cagarla,  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Echar  á  perder  una  cosa.  ||  fig.  y  fam.  Arg. 
Cometer  un  yerro  ó  equivocación  por  des- 
cuido ó  inadvertencia  ¡1  Cagarse  en  uno 
ó  en  una  cosa.  fr.  fig.  y  íam.  Arg.  No  hacer 
caso  de  ellos,  no  tenerles  ninguna  conside- 
ración; despreciarlos. 

CAÍ.  s.  m.  Arg.  Interesante  es  la  descrip- 
ción que  hace  el  Dr.  Daniel  Granada  en  su 
VocAB.  RÍOPLAT.  Raz.  de  este  curioso  ani 
mal:  «  adj.  Dícese  de  un  mono  que  habita  en 
los  montes  del  Paraná  y  Uruguay  arriba,  así 
como  en  los  del  Paraguay,  y  de  las  vertien- 
tes que  respectivamente  les  tributan,  de  tres 
cuartas  á  una  vara  de  longitud,  color  pardo 
amarillento,  y  el  cual  se  distingue  por  sus 
graciosas  gesticulaciones  y  actitudes.  Ú.  t.  c.  s. 
—  Del  guar.  caí,  vergonzoso,  modesto,  alu- 
diendo á  la  acción  habitual  en  este  mono  de 
taparse  la  cara  con  las  manos,  lo  que  ejecu- 
ta de  un  modo  tan  expresivo,  que  semeja 
cabalmente  á  una  persona  modesta  que  se 
avergüenza.  Es  voz  general,  y  hemos  oído 
referir  á  personas  que  lo  han  presenciado, 
que  cuando  la  hembra  tiene  cría,  y  un  caza- 
dor le  apunta  con  la  escopeta,  llama  clamo- 
rosamente á  sus  hijuelos,  que  en  el  acto  acu- 
den, y,  tomándolos  en  hombros  y  en  los  bra- 
zos, se  los  presenta  angustiada,  para  que,  á 
vista  de  ellos  y  por  ellos,  le  perdone  la  vida. 
Entretanto  el  macho,  confiando  en  los  ruegos 
de  su  compañera  la  salvación  de  ella  y  de  su 
prole,  huye  despavorido. »  Es  de  nariz  ancha 
y  tiene  36  dientes;  su  cola  es  prehensil.  El 
Dr.  Ángel  Gallardo,  en  su  Zoolog.  (1909), 
trae  cíT)'.  —  «  Cai.  (Del  fr.  quai,  muelle.) 
m.  ant.  Cortina  de  muelle.  »  (Dice.  Ac.) 

CAICOBÉ,  s.  f.  Arg.  Sensitiva;  planta 
cuyas  hojas  tienen  la  propiedad  de  plegarse 
ó  contraerse  al  más  mínimo  contacto  exte- 
rior. La  voz  es  guar.,  y  quiere  decir  planta 
qne  vive. 

&En  esos  días  de  las  horas  largas 
En  que  canta  el  sabia, 

Y  al  pie  de  la  barranca  está  el  bañado 

Dormido  en  el  juncal; 
En  esas  noches  en  que  á  ratos  se  oye 

El  canto  del  urú. 
Las  vírgenes  esclavas  del  charrúa 

Brillarán  con  su  luz. 
Sus  cuerpos  son  más  blandos  que  el  venado 

Que  acaba  de  nacer, 

Y  tiemblan  como  tiembla  entre  la  yerba 

La  verde  caicobé. » 
(Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  poema  Tabaré: 
ed.  de  1905,  pág.  133. ) 

CAÍDA. — Hacerle  á  uno  una  caída, 
fr.  fig.  y  fam.  Aj-g.  Caerle.  (Véase.)  Le 

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han  hecho  nna  caída...  ¡Que'  caída  le 
han  hecho! 
CAÍDO.  (V.  Caído  del  nido,  en  Nido.) 
CAJA.  —  Caja  de  rapé.  Arg.  Cajita 
para  guardar  rapé  ó  tabaco  en  polvo  y  que 
se  lleva  generalmente  en  el  bolsillo  para  ser- 
virse de  ella.  (V.  en  Tabaquera  lo  que  la 
Acad.  entiende  por  esta  palabra.) 

CAJETA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  La  vagina 
de  la  mujer.  |i  fig.  y  fam.  Arg.  Su  vulva.  — 
Esta  voz  es  usada  únicamente  por  las  perso- 
nas groseras  y  soeces. 

CAJETILLA,  s.  m.  fam.  Arg.  Hombre 
presumido  y  afeminado,  que  cuida  mucho 
de  su  persona  en  sus  trajes,  compostura  y 
afeite.  r)ícese  particularmente  de  los  jóvenes. 
Es  casi  el  pisaverde  de  los  españoles,  de 
poco  uso  entre  nosotros. 

Esta  voz  la  emplea  Chaqiieño  en  el  pasaje 
que  hemos  insertado  en  el  art.  Indiada. 

CALA.  s.  f.  Arg.  En  el  juego  de  la  bis- 
cambra,  la  acción  de  matar  con  el  as  de 
triunfo  el  tres  del  mismo  palo.  (V.  Biscam- 
bra  y  Matar.) 

CALABAZA,  s.  t.  Arg.  Especie  de  planta 
parecida  al  zapallar  y  de  la  misma  familia, 
y  cuyo  fruto  se  describe  en  seguida.  ||  Arg. 
Fruto  de  esta  planta,  parecido  al  sapallo 
(v.  Zj\pallo),  de  color  verdoso  claro,  y 
que,  formando  una  ó  más  cinturas,  es  más 
ancho  por  la  parte  opuesta  al  pezón.  Es  co- 
mestible, aunque  desabrida;  el  sapallo  le 
aventaja  mucho  en  gusto  y  sabor.  Cuando 
seca,  se  hacen  de  ella  porongos  (v.  esta 
vos),  abriéndole  boca  y  sacándole  la  pulpa 
y  la  semilla.  En  España  es  conocida  con  el 
nombre  perifrástico,  desconocido  en  la  Rep. 
Arg.,  de  calabaza  vinatera. 

CALADURA,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  calar,  en  la  acep.  que  damos  nosotros  á 
este  verbo.  ||  Arg.  Acción  y  efecto  de  calar, 
4.^  acep.  de  la  Acad.,  ó  sea:  « Agujerear 
tela,  papel,  metal  ó  cualquiera  otra  materia 
por  medio  de  tijeras  ú  otros  instrumentos, 
de  forma  que  resulte  un  dibujo  parecido  al 
de  la  randa  ó  encaje  ». 

«Allí,  en  pasmosa  abundancia,  crecían  las  sandías, 
robustas,  enormes,  cuyo  solo  aspecto  apartaba  la  idea 
de  la  caladura  previsora.»  {Miguel  Cañé;  Juvexilia; 
Bs.  Aires,  1901,  pág.  132. ) 

CALAFATE,  s.  m.  Arg.  Calafati. 

CALAFATL  s.  m.  Arg.  ( Patag  )  Planta 
de  la  familia  de  las  berberídeas ;  Berberis 
heterophylla.  Crece  en  la  Patagonia  y  en  la 
sierra  de  Córdoba.  Según  Hierónymus,  los 
indios  de  la  Patagonia  hacen  una  bebida 


82 


CAL 


CAL 


que  embriaga  mucho,  poniendo  en  aguar- 
diente las  bayas  de  este  arbusto ;  y  de  sus 
raíces  se  extrae  una  substancia  tonificante 
para  las  personas  convalecientes  de  enfer- 
medades agudas.  Se  emplea  también  para 
teñir  tejidos  de  lana. 

CALAMACO,  adj.  Arg.  ( V.  Poncho 
calamaco.) 

CALAMBUR,  s.  m.  Arg.  Calembour. 

CALANDRA.  -  Calandria  blanca. 
Arg.  (cap.  fed.)  Mimus  modulator,  que 
en  castell.  significa  cantor  gracioso. 

CALAR.  V.  a.  ^r^.  Sacar  un  pedazo  de  una 
cosa,  como  una  sandía,  un  queso,  una  ma- 
dera, etc.,  por  medio  de  cortes  ó  tajos 
hechos  superficial  ó  profundamente,  y  aún 
hasta  el  otro  lado.  —  Comprende  menos 
que  la  nuestra,  esta  acep.,  que,  entre  varias, 
trae  la  Acad.:  «  Hacer  en  un  melón  ó  en 
otras  frutas  semejantes  los  cortes  necesarios 
para  que  de  ellas  pueda  sacarse  un  pedazo 
con  el  fin  de  probarlas  ».  ||  fig.  Arg.  Fijar  la 
vista  en  un  objeto,  aplicando  juntamente  la 
atención;  mirar.  ¡|  fig.  Arg.  Dar  cala,  nues- 
tra acep.  II  Arg.  Dicho  de  ciertas  prendas  ó 
cabos  de  vestir,  como  el  frac,  el  sombrero, 
los  guante?,  etc.,  y  de  algunas  otras  cosas 
como  lentes,  espuelas,  ponérselos  hacién- 
dolos entrar  bien.  Ú.  m.  c.  con  los  casos 
complementarios  me,  te,  se,  etc  ,  empleados 
como  reflexivos.  —  Esta  acep.  de  la  Acad. 
( la  6  '^ )  se  acerca  mucho  á  la  nuestra,  pero 
es  menos  comprensiva:  «  Dicho  de  la  gorra, 
el  sombrero,  etc.,  ponérselos,  haciéndolos 
entrar  mucho  en  la  cabeza.  Ú.  t.  c.  r. 

«...,  se  caló  las  antiparras,  rasgó  et  sobrescrito  y 
tras  un  momento  de  afanoso  estudio,  confesó  con  ra- 
bia:—  ¡  Nu  entiendo  estus  jarabatus!»  {Javier  de 
Viaiía;  «■  La  carta  de  la  suicida  f;  en  el  seiiiauar. 
ilustr.  Caras  y  Caretas,  de  Bs.  Aires,  de  28  de  jul. 
de  1906.) 

CALAVERA,  s.  m.  fig.  Arg.  Hombre  de 
vida  licenciosa,  vicioso.  —  Según  la  Acad., 
en  su  sentido  figurado,  es  «  Hombre  de  poco 
juicio  y  asiento  ». 

...  «dejando  que  me  grritasen  picaro,  calavera,  po- 
bretón.»  {Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs  á  los  In- 
dios Ranqu£les;  carta  XXVIII.) 

El  segundo  pasaje  de  Martel  transcrito  en 
el  art  Bacará,  donde  está  empleada  la  voz 
calavera,  da  una  idea  aproximada  de  su 
significado. 

«  No  es  seguramente  la  canción  de  un  príncipe,  no  lo 
sería  tampoco  la  de  un  rudo  campesino.  El  calavera 
vulgar  no  la  habría  inventado  para  entonarla  en 
medio  de  la  fiebre  del  libidinoso  festín.»  iMephisto; 
«La  donna  é  tnobile...>-;  en  el  diario  La  Nación^  de 
Bs.  Aires,  de  29  de  mayo  de  1906,  pdg.  4 .) 

«El  sapo  —que  en  el  poema  personifica  la  astucia- 
era  el  más  grande  calavera  de,la  reglón, » ...  (  Cuen- 
tos de  Fray  Mocho  {José  S.  Alvares);  1906;  «Más 
vale  maña  qtte/ttersa»: p.  9.) 


CALAVERADA,  s.  f.  fam.  Arg.  Acción 
propia  de  un  calavera,  en  nuestra  acep.  || 
fam.  Arg.  Acción  desconcertada  de  per- 
sona de  poco  juicio .  —  Según  la  Acad. : 
«  Acción  desconcertada  de  hombre  de  poco 
juicio  ». 

«No  satisfecho  Alberto  con  comer,  bailar  }'  callar, 
procurando  pasar  desapercibido  entre  la  multitud, 
haciendo  sospechar  al  dueño  de  la  ca'^a  que  era  algún 
amigo  de  un  invitado  cualquiera  y  á  los  invitado» 
que  lo  era  también,  concluía  las  más  de  las  veces  — 
sobre  todo  cuando  se  fastidiaba,  —  por  hacer  alguna 
calaverada  que  lo  descubría.»  (Enrique  E.  Riva- 
rola;  Amar  al  vuelo  ;  Bs.  Aires,  1905,  págs.  181 
y  182.) 

«  ...  la  vida,  que,  al  fin,  cualquier  día  la  rifa  uno  por 
una  calaverada,  ó  en  una  trifulca,  en  la  que  los  po- 
bres salen  siempre  mal.»  {Lucio  V.  Mansilla;  Una 
Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  I,  p.  309; 
palabras  que  pone  eii  boca  de  Miguelito.) 

CALAVEREAR,  v.  n.  fam.   Arg.  Andar 
en  juegos,  bailes  ó  diversiones  licenciosas.  || 
Arg.  Divertirse,  gozando  de  libertad  y  hol- 
gura. —  «  n.  fam.  Hacer  calaveradas.  »  (Dice. 
Acad.)  (V.  Calaverada.  ) 

"^  Pues  yo,  i  qué  cargos  no  tendré  derecho  á  hacerle 
á  una  paseandera  muy  buena  moza  que  cono/cco,  cuyo 
marido  viene  de  la  calle  con  deseos  de  darle  un  abra- 
zo, y  se  encuentra  con  que  anda  calavereando  por 
esos  mundos  de  Dios  ?»  (  Julián  Martel;  \^k  Bolsa; 
Bs.  Aires,  1905,  p.  77. ) 

«  Descarte  el  articulista  á  todos  los  viciosos;  busca 
á  los  que  ni  juegan,  ni  andan  en  sucios  negocios,  ni 
calaverean»^..,  (Diario  El  Pueb'.o,  de  Bs.  Aires,  de 
11  de  nov.  de  1906;  «  Notas  del  día  v,  primer  art. ) 

CALCETA,  s.  f.  Arg.  Conjunto  de  plumas 
que  cubren  el  tarso  y  los  dedos  de  cierta  va- 
riedad de  palomas  domésticas.  Palomas  cal- 
zadas llaman  en  la  península  á  las  que  nos- 
otros denominamos  de  calceta. 

CALCHAQUÍ.  adj.  Arg.  Dícese  del  ha- 
bitante de  los  valles  andinos  de  Salta,  Cata- 
marca  y  la  Rioja.  Ú.  t.  c.  s.  i|  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  á  los  calchaquíes.  —  El 
Sr.  Lafone  Quevedo  da  esta  etimología: 
« Kallchac,  el  que  anda  siempre  disgus- 
tado». 

CALCHAQUINO,  NA.  adj.  Arg.  Cal- 
chaqui.  Referido  á  pers.,  ú.  t.  c.  s. 

«  He  dedicado  parte  no  despreciable  de  mi  tiempo  al 
estudio  de  la  vida  y  la  muerte  de  las  razas,  especial- 
mente la  calchaquina,  que  habitaron  las  montañas 
de  estos  países  andinos  del  Norte  de  la  Repiiblica.  » 
{Adán  Qiiiroga;  Calchaquí;  Tttcum.,  1897,  pág.49.) 

CALCHAS,  s.  f.  pl.  fam.  Arg.  Prendas 
del  vestido  de  una  persona.  ||  fam.  Arg. 
Prendas  de  abrigo  ó  que  sirven  para  tapar- 
se, y  que  constituyen  el  ajuar  de  una  cama.  ||  , 
fam  Arg.  Piezas  del  apero  de  montar  á 
caballo. 

«  Una  guasquita  ó  tiento  es  la  prenda  más  milagro- 
sa de  las  calchas  de  un  gaucho  ú  hombre  de  campo 
cualquiera.»  {:samuel  A.  Lafone  Quevedo;  Tesoro 
OÍ  Catamarqus.ñismos  ;  Bs.  Aires,  1898;  art.  Guasca.) 

CALDA.  —  No  se  usa  entre  nosotros  sino 


CAL 


CAL 


en  estas  frases:  Dar  calda,  ó  una  calda, 
á  una  persona  ó  animal,  fr.  fig.  y  fam.  Ar^: 
Ejercitarlos  en  un  trabajo,  particularmente  á 
las  caballerías  en  el  trajín  ó  en  la  marcha, 
hasta  producirles  mucha  fatiga  ó  cansan- 
cio. II  Dar  calda,  ó  una  calda,  á  uno.  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Darle  una  tostada  ó  una 
lata.  (V.  Tostada;  y  Lata,  -2.°  art) 
Según  la  Acad. :  « Acalorarle,  estimularle 
para  que  haga  alguna  cosa.» — Calda  no 
se  usa  entre  nosotros  en  las  aceps.  que  le  da 
la  Acad  :  «  Acción  y  efecto  de  caldear.  ||  pl. 
Baños  de  aguas  minerales  calientes. »  (V. 
Caldeadura.  ) 

CALDEADO,  DA.  p.  p.  (Arg.)  del  v. 
caldearse,  nuestra  acep. 

«Traía  en  la  mano  una  limeta  de  bebida  y  venía 
bastante  caldeado. »  (  Lucio  V.  Mansilla;  Una  Es- 
cuRS.  Á  i.os  Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  II,  p.  321.) 

CALDEADURA.  s.  f.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  caldear.  Según  la  Acad.,  <:¿2;/ií/iíj:/ voz 
que  no  corre  entre  nosotros  en  esta  acep. 
fV.  Calda.)  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  caldearse,  2.^  acep.  nuestra. 

CALDEARSE,  v.  r.  fig.  y  fam.  Arg.  Agi- 
tarse el  ánimo,  entrar  en  calor  ó  ardimiento 
por  efecto  del  alcohol  que  se  ha  bebido;  po- 
nerse algo  ebrio.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Excitar- 
se, agitarse,  enardecerse  por  cualquiera  otra 
causa. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  2.°  pasaje 
del  general  Mansilla  que  hemos  incluido  en 
el  art.  Vuelta. 

«  ViUareal  lo  hizo  hasta  caldearse,  término  que, 
entre  los  indios,  equivale  á  lo  que  en  castellano  casti- 
zo significa  ponerse  calamucano»  {¿calamocano?) 
( Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ran- 
queles ;  1870,  1. 1,  págs.  197  y  198. ) 

«Esto  demuestra  que  no  se  necesita  tener  un  espíri- 
tu apasionado,  que  no  se  necesita  estar  caldeado  por 
las  pasiones  políticas,  para  sostener  que  procede  esta 
intervención.  »  (  Discurso  del  diput.  nac.  Dy.  P.  Olae- 
r/iea  y  Alcorta,  en  la  ses.  de  11  de  ag.  de  1909. ) 

CALDÉN.  s.  m.  Arg.  Cierto  arbusto,  cuya 
leña  y  carbón  son  flojos  y  apagadizos. 

«  La  perspectiva  indecisa 
Del  esfumado  caldén 
El  cuadro  necropoliza  ; 
Y  el  aire  canta  una  misa 
Con  su  introito  y  con  su  Amén...  » 

{Belisario  Ro!dán,  hijo;  «  Ante-rasa»;  en  La  Na- 
ción, de  Bs.  Aires,  de  10  de  mayo  de  1906;  (  Suple- 
mento Ilust. ) 

El  general  Lucio  V.  Mansilla,  en  su  obra 
Una  Escurs.  A  los  Indios  Ranqueles, 
cita  varias  veces  esta  palabra. 

CALDERA.  —  Lo  mismo  es  caldera 
que  tapadera,  ref.  Arg.  Úsase  para  sig- 
nificar que  es  también  culpable  (ó  culpado  ) 
el  que  encubre  maliciosamente  una  falta  co- 
metida por  otro. 


CALEIDOSCOPIO,  s.  m.  Arg.  Calidos- 
copio, según  la  R.  Acad. 

CALEMBOUR.  (Voz  franc. )  s.  m.  Arg. 
Juego  de  palabras ;  artificio  que  consiste  en 
usar  palabras,  por  donaire  ó  alarde  de  inge- 
nio, en  sentido  equívoco  ó  en  varias  de  sus 
aceps.,  ó  en  emplear  dos  ó  más  que  sólo  se 
diferencien  en  alguna  ó  algunas  de  sus  le- 
tras. II  Arg.  Equívoco  ;  palabra  cuya  signifi- 
cación conviene  á  diferentes  cosas.  —  Pro- 
nunciase en  castell.  calembur. 

CALEMBUR,  s.  m.  Arg.  Así  pronuncia- 
mos los  argentinos  la  voz  franc.  calembour . 
(V.  esta  palabra.) 

CALESITAS.  s.  f.  pl.  Arg.  Armadura  de 
maderos  y  fierros  que  sostienen  en  el  aire, 
de  trecho  en  trecho,  caballitos  y  cochecitos 
de  madera,  alternados  unos  con  otros,  la  que 
da. vueltas  alrededor  de  un  madero  grueso 
fijo  en  el  suelo.  Se  colocan  en  ciertos  parajes 
públicos  para  entretenimiento  de  los  niños. 

CALICANTO,  s.  m.  Arg.  Composición 
de  argamasa  y  piedras  en  las  fábricas  de  al- 
bañilería.  Pared  de  calicanto.  La  Acad. 
trae  la  expr.  fig.  y  fam.  de  cal  y  canto,  por 
«  Fuerte,  macizo  y  muy  durable  ».  No  corre 
en  la  Arg.  1|  Arg.  Malecón  de  argamasa  y 
piedras  grandes,  muy  sólido  y  fuerte,  propio 
para  resistir  al  empuje  de  las  crecientes.  — 
El  Sr.  Daniel  Granada,  en  su  Vocabul. 
RÍOPLAT.  Razonado,  segunda  ed.,  trae  lo 
•siguiente:  «En  el  acta  del  cabildo  de  Cór- 
doba del  Tucumán,  fecha  á  14  de  enero  de 
1760,  se  lee:  «expuesta  (la  ciudad)  conti- 
nuamente á  las  inundaciones  de  las  lluvias, 
especialmente  por  la  parte  del  sur  y  ponien- 
te, con  las  avenidas  de  la  cañada,  de  que  la 
defiende  un  calicanto  »,  etc.  En  el  archivo 
municipal  de  Córdoba  existe  el  acta  del  ca- 
bildo de  14  de  enero  de  1760,  pero  en  ella 
no  se  encuentra  el  texto  que  cita  el  señor 
Granada,  ni  nada  parecido :  sólo  se  ocupó 
el  cabildo  de  cuentas  presentadas  por  un  re- 
gidor. Es  muy  posible  que  la  determinación 
de  la  fecha  esté  equivocada.  —  El  señor 
Granada  agrega,  y  así  es  la  verdad :  «  Di- 
ciendo hoy  día  en  Córdoba  el  calicanto, 
todos  saben  que  se  trata  del  sólido  muro 
que  defiende  la  ciudad  de  las  avenidas  de  la 
cañada  que  la  atraviesa  ». 

CALIFORNIANO,  NA.  adj.  Arg.  Natu- 
ral de  la  California,  país  de  Estados  Unidos 
de  América ;  californio,  según  la  Acad.,  voz 
desconocida  en  la  Arg.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg. 
Perteneciente  ó  relativo  á  este  país.  Su  sinó- 
nimo califórnico  no  corre  tampoco  en  la 
Arg. 


84 


CAL 


CALL 


«Y  en  Europa,  el  rico  huerto  matriz  )' renovador 
universal,  fuente  de  lo*;  mismos  gérmenes  califor- 
nianos,...»  (Z);-.  E.  S.  Zeballos ;  carta  de  Caiiforn. ; 
Rey.  de  D¿h.,  HrsT.  y  Letras,  t.  XIV,  p.  529.) 

CALOTE,  s.  m.  Arg.  Engañifa;  chasco 
que  uno  da  á  otro  como  burlándose  de  él, 
obteniendo  alguna  granjeria  ó  provecho  en 
jjago  de  un  servicio  que  no  ha  prestado  y 
que  hace  creer  que  debe  retribuírsele ;  pi- 
diéndole ó  sacándole  dinero  ó  cosas  de  poco 
valor,  ó  imponiéndole  un  servicio  personal, 
ó  gozando  del  usufructo  de  una  cosa,  con 
artificio  y  engaño,  y  con  ánimo  de  no  pagar. 
El  calote  es  como  una  estafa,  pero  de  me- 
nor cuantía.  No  es  difícil  que  esta  voz  haya 
venido  del  Norte,  derivada  del  vocablo  « ca- 
loto  »,  metal  de  las  reliquias  de  la  parroquia 
de  un  pueblo  así  llamado,  en  la  provincia  de 
Popayán,  al  cual  atribuía  el  vulgo  ciertas 
virtudes,  según  la  Academia.  La  verdad  es 
que  el  calote  tiene  la  rara  virtud  de  pro- 
porcionar al  que  desempeña  hábilmente  el 
oficio,  una  buena  vida  sin  gastar  un  centavo 
y  sin  más  molestia  que  apechugar  con  maña 
y  destreza  al  prójimo.  Se  usa  mucho  este 
nombre  con  el  verbo  dar  ó  pegar. 

Véase  el  texto  de  Figarillo  en  el  art.  Ca- 
lotear. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  título  de  un 
suelto  de  Tribuna,  del  cual  hemos  inserta- 
do un  trozo  en  el  art.  Caloteador,  de  este 
Dice. 

«  Ya  efectuado  el  calote  »  (robo  de  una  botella  de 
bebida  efectuado  con  artimaña  y  ayuda  de  otro),  «los 
dos  emigraron  por  calles  distintas,  para  reunirse 
luego  en  un  paraje  solitario,»  ...  f  El  Tiempo,  rfe  5<;. 
Aires,  de  4  de  jun.  de  1907;  secc.  «.Noticias  de 
Policía-». ) 

CALOTEADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  ca- 
lotea. Ú  t.  c.  s. 

«Un  caloteador  de  alma  me  decía  una  vez  que  yo 
le  reprochaba  una  mala  acción  cometida  para  atra- 
par una  entrada  de  teatro  :  —  ¡  Mire  !...  Le  voy  á  con- 
fesar !...  Las  funciones  de  teatro  me  gustan  más  cuan- 
do las  oigo  de  arriba...  Comprar  la  entrada  es  para 
mí  perder  el  sabor  !  »  {Figarillo;  Los  CAi.óTEAnoRís 
DE  RESTAURANT ;  en  lu  rcvísta  de  Bs.  Aires  Caras  y 
Caretas,  de  30  de  agosto  de  1902. ) 

«El  cochero  José  López  denunció  en  la  comisa- 
ría 1.^,  que  tres  individuos  lo  habían  estafado  en 
cinco  pesos,  importe  de  cinco  horas  y  media  de  servi- 
cios que  les  prestó  con  su, carruaje.  —  Los  «calotea- 
dores» no  tan  sólo  se  conformaron  con  no  pagarle, 
sino  también  que  le  cortaron  los  asientos  y  el  cuero 
de  los  almohadones,»...  {Diario  Tribuna^  de  Bs. 
Aires,  de  24  de  ag.  de  1906 ;  secc.  «Policía  »,  suelto 
«  Calote  y  daiio».) 

CALOTEAR,  v.  a.  A>^g.  Dar  calote.  — 
Según  doii  Antonio  Dellepiane  (El  Idioma 
DEL  Delito;  Bs.  Aires,  18 g4),  calotear 
es  « irse  sin  pagar  lo  que  se  ha  gastado  ». 

«  Calotear  ó  rfar  ca/oíe,  es  utilizar  un  servicio  de 
alguien  y  no  abonar  su  importe,  recurriendo  á  cual- 
quier medio,  sea  de  ingenio  ó  de  fuerza,  para  eludir  el 
pago.» (/7garí7/o," «Los  Caloteadores  de  restaurant«; 
en  el  semanario  de  Bs.  Aires  Caras  y  Caretas,  de 
30  de  agosto  de  1902. ) 


CALOTEO,  s.  m.  Arg.  Maniobra  ú  ope- 
ración del  calote. 

CALZAR,  v.  n  fig  y  fam.  Arg.  Obtener 
uno  ó  conseguir  el  puesto  que  pretendía. 
No  creo  que  calzará,  por  más  trabajos 
que  haga.  ||  Calzárselas  uno.  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Obtener  una  bolada.  La  Acad.  trae  la 
fr.  fig.  y  fam.  «Calzarse  uno  alguna  cosa-», 
por  «  Conseguirla  »   No  corre  en  la  Arg. 

«Como  se  las  calzó  el  actual  jefe  del  Estado»... 
{Diario  La  Oplnión,  de  Sta.  Fe,  4  de  febr.  de  1909 ; 
«  El  día  político  ». ) 

CALZÓN,  s.  m.  Arg.  Pantalón  Ú.  t.  en 
plural,  como  calso?icillo.  (V.  esta  palabra.) 
Es  más  usado  pantalón  que  calzón.  —  La 
2.^  acep.  de  calzón,  de  la  Acad.,  es 
esta :  «  Prenda  de  vestir  del  hombre,  que 
cubre  desde  la  cintura  hasta  la  rodilla.  Está 
dividido  en  dos  piernas  ó  fundas,  una  para 
cada  muslo ;  los  hay  de  diferentes  hechuras. 
Ú.  m.  en  pl.  »  Para  los  argentinos,  tanto  este, 
como  el  de  piernas  que  llegan  bástalos  pies, 
es  calzón.  ||  Tener  uno  calzones,  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Ser  valiente  y  esforzado.  La  Acad. 
trae  en  esta  misma  acep.  las  frases  ser  muy 
hombre,  tener  bien  puestos  los  calzones  y 
tener  tnuchos  calzones ;  la  última,  Fin  uso  en 
la  Arg. 

CALZONCILLO,  s  m.  Arg.  Calzoncillos 
( plural ),  según  la  Acad.  Ea  la  Arg.  se  usa 
en  los  dos  números,  según  el  caso.  Un  cal- 
zoncillo, dos  calzoncillos.  También  se 
emplea  el  plural  por  el  singular,  cuando  no 
puede  haber  ambigüedad  de  sentido ;  v.  gr  : 
Me  puse  los  calzoncillos... 

CALZONUDO,  DA.  adj.  fig.  y  fam.  Arg. 
Tonto,  inepto,  incapaz;  cachaciento,  pesado 
para  hacer  alguna  cosa. 

CALLANA,  s.  f.  Arg.  Olla  rota,  particu- 
larmente de  hierro,  donde  se  tuesta  el  ancua. 
Probablemente  se  deriva  de  la  voz  quichua 
coalla,  romper,  taladrar.  ||  Arg.  Especie  de 
crisol  en  que  se  ensayaba  el  metal  para  co- 
nocer su  calidad. 

«Sobre  todo,  se  ha  representado  á  la  superioridad, 
diversas  veces,  lo  necesario  del  establecimiento  de 
fundición  y  callana,  como  de  fondo  destinado  al  res- 
cate, y  aun  avio  de  minas.  »  (  Memoria  escrita  por  el 
Marqués  de  Sobremonte  para  su  sucesor  el  coronel 
de  ingenieros  don  José  Gonsálea;  en  la  Crón'ica  de 
Córdoba,  de  Ignacio  Garsón,  t.  I,  año  1898,  p.  371.) 

CALLE.  —  Tomar  uno  la  calle  del 
medio,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Salir  de  casa 
y  no  volver  más,  ó  volver  muy  tarde. 

CALLEJERO,  RA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  á  la  vida  individual  ó  colec- 
tiva de  un  pueblo  en  las  calles  de  la  ciudad. 
Manifestación  ca\\e]erai  bullicio,  noticias, 
incidentes,  callejeros.  Pero  nunca  se  podrá 


CAiM 


CAM 


85 


decir  empedrado,  iltiminacióii,  ornato,  ca- 
llejeros, pues  este  adj.  no  significa  preci- 
samente lo  que  pertenece  á  las  calles,  sino 
lo  que  es  propio  de  lo  que  pasa  en  ellas. 
Suele  tomarse  en  sentido  despectivo.  —  La 
Acad.  define  así  esta  palabra:  «Que  gusta 
mucho  andar  de  calle  en  calle  por  ociosi- 
dad ».  Muy  usada  también  entre  nosotros 
en  esta  acep.,  y  t.  c.  s. 

«Pero  no  era  en  el  bullicio  de  los  desfiles  calleje- 
ros donde  estaba  Levalle  en  su  verdadero  elemento.» 
{Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  29  de  enero 
de  1902 ) 

«....mientras  Granulillo,  oliendo  sus  inseparables 
violetas,  -silbaba  entre  dientes  un  aire  callejero,...» 
{Julián  Martel:  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  i905;  p.  108.) 

«  ...,  el  humilde  teatro  callejero  nos  ofrece  también 
un  panorama  de  )a  existencia.  »  (Stylo;  «  Carnaval >•; 
en  el  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  25  de  fe- 
brero de  1906.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  párrafo  del 
Dr.  Cañé  (jue  hemos  insertado  en  el  art.  Lun- 
fardo. 

CAMA.  s.  f.  Arg.  Cada  una  de  las  piezas 
de  madera,  en  forma  de  arco,  en  que  van 
encajados  de  á  dos  los  rayos  de  las  ruedas 
de  carros,  coches,  etc.,  y  que,  juntas  unas 
con  otras  y  aseguradas  con  espigas,  forman 
el  aro  principal  de  la  rueda.  —  Es  raro  que 
este  nombre,  que  en  español  designa  el  sue 
lo  ó  plano  del  carro  ó  carreta,  haya  pasado 
á  significar  entre  nosotros  una  parte  tan  di- 
ferente. (V.  Asiento.)  [|  Cama  y  inedia. 
Aj^g.  La  misma  pieza  ó  arco  descrito  ante- 
riormente, cuando  su  medida  es  de  mayor 
número  de  grados  y  van  introducidos  en  él 
tres  rayos,  en  vez  de  dos.  —  La  cama  (y  la 
cama  y  media)  lleva  en  castellano  el  nom- 
bre de  pina,  voz  que  no  corre  en  la  Argen- 
tina. II  Tenderle  uno  la  cama  á  otro, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Ayudar  á  un  galán  para 
que  se  arregle  con  la  dama  y  concierte  el 
enlace.  Suele  referirse  también  á  ambos. 
La  vieja  les  esiá  tendiendo  la  cama.  || 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Disponer,  preparar  con 
artificio  y  disimulo  un  engaño  ó  fraude  para 
hacerle  caer  en  él. 

CAMÁNDULA,  s.  í.  fig.  y  fam.  Arg.  Tri 
quiñuela,  rodeo,  vueltas,  efugio,  artería. 
Ú.  m.  en  pl.  —  Segtín  la  Acad  ,  tiene  esta 
acep.,  entre  otras  que  no  dicen  directa  rela- 
ción con  la  nuestra:  «  fig.  y  fam.  Bellaque- 
ría. Ú.  m.  en  la  fr.  tener  mjichas  camán- 
dulas. »  Bellaquería  (también  según  la 
Acad. )  es :  « Aci:ión  ó  dicho  propio  de  be- 
llaco»; y  bellaco:  «Malo,  picaro,  ruin»; 
«  Astuto,  sagaz  ».  Una  traición,  por  ejemplo, 
es  una  bellaquería,  ó  sea  una  acción  propia 
de  un  bellaco,  de  un  picaro,  de  un  ruin;  pero 
nunca  la  designamos  nosotros,  sin  embargo, 


con  la  voz  camándula :  ésta  se  refiere  á 
los  medios  empleados,  los  cuales  han  de  ser 
de  la  naturaleza  que  hemos  señalado  en  la 
definición  de  dicha  palabra. 

CÁMARA,  s.  f  Arg.  Subterráneo  donde 
se  arreglan  las  máquinas  y  cables  para  la  luz 
eléctrica. 

CÁMARA  s.  m.  Arg.  Salvia  morada, 
i.^  acep.  II  Arg.  Lantana  Cámara.  Arbus- 
to bajo  y  oloroso,  de  la  familia  de  las  verbe- 
náceas. «En  las  islas  Bahamas  se  hace  uso 
de  los  gajos  como  diaforético  y  diurético 
en  la  ictericia;  en  el  Paraguay  y  Corrientes, 
se  empleao  como  digestivo ,  anti-flatulen- 
to  y  antiespasmódico.  Ordinariamente  se 
toma  la  infusión  á  manera  del  mate,  vertien- 
do agua  caliente  sobre  más  ó  menos  dos 
dragmas  de  la  planta  fresca  colocada  en  la 
calabacita  y  aspirando  el  líquido  por  medio 
de  la  bombilla.  La  infusión  teiforme  se  usa, 
además,  para  la  preparación  de  baños  aro- 
máticos contra  reumatismos.»  (Hierónymus.) 
Se  lo  encuentra  en  Bs.  Aires,  Entrerr.  y  Corr. 
y  en  el  Urug.,  Parag.  y  Bras.  austral. 

CAMARADERÍA,  s.  f.  Arg.  Protección 
ó  ayuda  mutua  que  se  dispensan  los  cama- 
radas  entre  sí. 

«  Pero  ya  que  tenemos  una  ley,  una  ley  sana,  de  re- 
generación y  de  higiene  moral,  es  necesario  que  sus 
frutos  se  perciban  y  no  desaparezcan  cubiertos  por  el 
manto  de  las  camaraderías  y  de  la  tolerancia,»... 
{Diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de  3  dejnl.  de  1907; 
«La  ley  contra  el  juego».) 

CAMARERO,  s.  m.  Arg.  En  los  trenes 
y  buques  de  pasajeros,  el  encargado  del  ser- 
vicio de  las  camas  y  de  los  camarotes. 

CAMARILLA. ■  s.  f.  Arg.  Conjunto  de 
hombres  políticos  que  por  su  inmediación  á 
las  personas  del  gobierno  influyen  en  los 
negocios  del  estado.  —  En  nuestro  país  no 
hay  palacios  reales  ni  personas  reales,  por 
lo  que  difiere  nuestra  acep.  de  esta  que  re- 
gistra el  Dice,  de  la  Real  Academia :  «  Con- 
junto de  palaciegos  que,  por  su  inmediación 
á  las  personas  reales,  influyen  en  los  nego- 
cios del  estado  ». 

CAMATÍ.  s.  m.  Arg.  Camoatí.  En  la 
parte  septentrional  de  la  provincia  de  Cór- 
doba y  en  la  de  Santiago  que  colinda  con 
ésta,  sólo  corre  este  nombre,  camatí. 

CAMBÁ,  s.  m.  Arg.  En  aquellas  regiones 
donde  predomina  el  elemento  guaraní,  lla- 
man á  los  negros  cambá. 

«Lo  mataron  los  cambá, 
No  pudiéndolo  lendir  ; 
Él  fué  el  último  en  salir 
De  Curuzú  y  Humaitá  ; 
¡Lo  mataron  los  cambá! » 

(Carlos  Guido  y  Spano;  N.ínia.  ) 


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CAMBALACHAR,  v.  a.  Ar^-.  Yo  cam- 
balacho, /?i  cambalachas,  etc.  La  R. 
Acad.  sólo  trae  cambalachear,  que  alguna 
vez  habrá  llegado  á  usarse  entre  nosotros. 

CAMBALACHO,  s.  m.  Arg.  En  castell., 
según  la  Acad.,  cambalache,  que  no  corre 
en  la  Arg. 

CAMBAMBÚ.  s.  m  Arg.  (prov.  Sía. 
Fe).  Pocote. 

CAMBIAR.  V.  a.  Arg.  Dejar  una  cosa 
que  antes  se  tenía,  y  tomar  en  su  lugar  otra ; 
mudar.  Cambiar  casa,  vestidos,  muebles, 
papeles.  Ú.  c.  con  la  prepos.  de.  ||  v.  r.  fam. 
Arg.  Mudarse ;  dejar  la  casa  que  se  habita, 
y  pasar  á  vivir  en  otra.  Cambiarse  á  los 
barrios  del  sitd.  —  Una  de  las  aceps.  en 
que  trae  la  Acad.  el  verbo  cambiar,  como 
activo,  es  esta,  en  la  que  también  lo  usamos 
nosotros:  «  Mudar  ó  trasladar  á  alguno  de 
una  parte  á  otra  »  ;  pero  no  lo  da  como  re- 
flexivo, que  es  como  se  emplea  generalmen- 
te en  la  Arg 

CAMBISTA,  s.  m.  Arg.  Empleado  ferro- 
carrilero (cambiador),  que  está  destinado  á 
mover  las  agujas  de  los  rieles  para  determi- 
nar los  cambios  de  dirección  que  han  de 
efectuar  sobre  ellos  las  máquinas  y  demás 
vehículos  que  éstas  arrastran.  —  (( Cambis- 
ta, com.  Persona  que  tiene  por  oficio  tomar 
el  dinero  en  una  parte  y  darlo  en  otra,  gi- 
rando letra  por  cierto  interés. »  (Dice. 
Acad.)  Ü.  t.  en  la  Arg.  en  esta  acep. 

.,.,  c<el  Ministerio  de  Hacienda  aprobó  la  suspensión 
del  subinspector  José  S.  Vignart ;  cambista  Salva- 
dor Comelli  3'  maquinista  José  Bossano,  empleados  de 
la  oficina  de  servicio  y  conservación  del  puerto  de  la 
capital.  »  (  La  Prensa,  de  19  de  enero  de  1910  ;  <•. Em- 
pleados siíspend.-»;  secc.  «Noticias  varias  ». ) 

CAMBUCHE,  s.  m.  Arg.  Especie  de 
cantimplora  de  barro,  con  un  asa,  de  cuello, 
boca  y  pico  anchos,  y  que  sirve  para  guar- 
dar agua  y  conservarla  fresca.  Los  hay  de 
diferentes  tamaños. 

CAMELLO,  s.  m.  fig.  y  fam.  y4rg.  Hom- 
bre bruto,  ignorante. 

CAMINAR,  v.  a.  Arg.  Varear,  nuestra 
acep. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
general  Mansilla  que  hemos  insertado  en  el 
art.  Compostura. 

CAMINERA,  s.  (.  Arg  Geositta  cunicu- 
laria  (Vieill.)  Bp.  Cierta  especie  de  pajari- 
11o  de  pico  delgado. 

CAMINO,  s.  m.  Arg.  Tira  larga  y  angos- 
ta de  género  de  lino  ó  algodón,  generalmen- 
te labrada,  que  se  pone  de  adorno  sobre  el 
plano  superior  del  primer  cuerpo  de  los  apa- 
radores y  trinchantes,  y  sobre  las  mesas.  || 


Arg.  Tira  de  estera  ó  tripe  que  se  pone  á 
lo  largo  ó  de  través  en  los  zaguanes,  vestíbu- 
los y  habitaciones  para  caminar  sobre  ella. 

CAMISA.  —  Levantar  la  camisa  á 
uno.  fr.  fig  y  fam.  Arg.  En  el  juego  de  la 
malilla,  obligar  la  mano  con  la  tirada  de  una 
carta  mediana  ó  no  pequeña,  al  que  le  sigue, 
á  jugar  una  grande  del  mismo  palo,  para  que 
el  otro  se  la  mate  con  la  malilla,  lo  cual  suele 
hacerse  para  salvar  el  as  ó  el  rey.  |¡  Me- 
terse uno  á  camisa  de  once  varas,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Pretender  más  de  lo  que 
puede  alcanzar  ó  de  lo  que  corresponde  á 
su  condición  ó  circunstancias.  —  La  Acad. 
trae  la  fr.  fig.  y  fam.  Meterse  uno  en  camisa 
de  once  varas,  por  «  Meterse  en  asuntos  que 
no  le  importan  » ;  sin  uso  en  la  Rep.  Arg. 

Al  consignar  esta  frase,  se  nos  viene  á  la 
memoria  este  precioso  epigrama,  cuyo  autor 
ignoramos: 

«Por  echarla  de  espléndido  Pramón, 
De  once  varas  compróse  un  camisón. 
Salió  á  la  calle,  y  en  la  calle  misma 
Pisó  el  faldón  y  se  rompió  la  crisma. 
A  esto  lleva,  lector,  si  bien  reparas, 
£1  meterse  á  camisa  de  once  varas.  » 

CAMISETA.  —  Camiseta  de  crepé. 
Arg  La  de  un  tejido  rizado  y  muy  elástico, 
que  se  conserva  encogido  en  su  estado  nor- 
mal. 

CAMOATÍ  s  m.  Arg.  Panal  de  una 
cierta  clase  de  avispas,  de  forma  cónica  cir- 
cular, redondeado  en  la  cúspide.  Es  seme- 
jante á  la  lechignana;  lo  propio  su  miel.  Las 
avispas  lo  construyen  en  el  suelo  —  contra 
los  troncos  de  los  churquis,  —  ó  en  la  hor- 
cadura de  las  ramas  de  los  árboles.  —  Según 
Granada,  se  llama  también  camoatí  la 
misma  avispa.  Es  de  color  negro. 

Este  nombre  está  empleado  en  los  versos 
del  Sr.  Zorrilla  de  San  Martín  que  hemos  in- 
sertado en  el  art.  Mamangá. 

CAMORREAR,  v.  n.  fam.  Arg.  Reñir  ó 
armar  camorra.  La  Acad.  sólo  trae  «  ca- 
morra »  y  «  camorrista  ».  (V.  Camorrero.) 

CAMORRERO,  RA.  adj.  fam.  Arg.  Dado 
á  armar  camorras  y  pendencias  Ú.  t.  c.  s. 
En  castellano,  «camorrista»,  voz  no  desco- 
nocida tampoco  entre  nosotros.  (V.  Camo- 
rrear.) Nuestra  voz  camorrero  tiene  un 
carácter  despectivo. 

...«una  propaganda  desaforada,  que  á  no  ser  des- 
autorizada en  nombre  de  la  razón  pública,  haría  creer 
en  el  exterior,  que  este  es  un  país  incivil  y  camo- 
rrero, que  se  alza  hasta  contra  las  fórmulas  que  la 
cultura  y  la  equidad  imponen  á  jueces  investidos  de 
una  autoridad    convencional  y   de  una  justicia  rela- 

Itiva. »  íLa  Nación,    de  Bs.   Aires,  de   19  de  fehr. 

i  de  1902;  «  Ecos  del  día  ».) 


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CAMOTE,  s.  m.  fam.  Arg.  Amor,  pasión 
■que  atrae  con  vehemencia  un  sexo  hacia  el 
otro.  I  fam.  Arg.  Deseo  vehemente  de  una 
<:osa.— (( Camote,  m.  Mej.  Batata.  ||  Me'J. 
Bulbo.  »  (Dice.  Acad.)  También  corre  entre 
nosotros  en  la  i.^^  acep.  de  la  Acad. 

El  poeta  Echeverría  lo  empleó  en  estos 
preciosos  versos : 

«  Tierra  de  los  naranjos  y  las  flores, 
De  las  selvas  y  pájaros  cantores, 
Que  el  Inca  poseyera,  hermosa  joj'a 
13e  su  corona  regia,  donde  crece 
El  Camote  y  la  rica  Chirimoya 
Y  el  naranjo  sin  cesar  florece.  » 

CAMOTEAR,  v.  a.  fam.  Arg.  Quitar, 
arrebatar  una  cosa  ajena. 

CAMOTEO,  s.  m.  fam.  Arg.  Acción  y 
•efecto  de  camotear. 

CAMPANA.  (Voz  lunf.)  s.  m.  Arg.^  El  que 
se  coloca  en  acecho  ó  sigue  á  alguien  con 
el  objeto  de  dar  la  alarma  á  los  que  efectúan 
el  robo. 

«  Pieligero  se  puso  de  campana  frente  al  negocio, 
donde  estaba  el  carrero,  y  Manolarga  trepó  al  carro, 
sacando  una  botella  de  bebida  blanca.  »  (  El  Tiempo, 
Ba.  Aires,  de4  de  jitn.  de  1907 ;  «Noticias  de  Poli- 
cía».) 

CAMPANAZO,  s  m.  Arg.  Es  lo  que  la 
Acad.  llama  campanada  (que  no  usamos 
nosotros,  en  sentido  recto  ni  figurado  ). 

«  El  gobierno  mendocino  ha  dado  un  campanazo  de 
alarma,  denunciando  al  país  un  acto  de  rebelión  con- 
tra las  aiitofidades  constituidas.  »  (  La  Prensa,  de  18 
dedic.de  1906;  secc.  «Actualidad»,  ari.  «.  La  su- 
puesta revolución  en  Mendosa  ». ) 

CAMPEAR.  V.  rx.Arg.  Recorrer  el  campo 
para  darse  cuenta  del  estado,  situación  y  se- 
guridad del  ganado.  ||  v.  a.  Arg.  Buscar  en 
el  campo,  generalmente  á  caballo,  uno  ó  más 
animales  que  se  han  extraviado  ó  alejado.  |1 
fig.  y  fam.  Arg.  Buscar  una  persona  ó  cosa 
que  se  ha  extraviado,  ó  cuyo  lugar  ó  para- 
dero se  ignora.  —  (( Campear.  fDe  campo.) 
n.  Salir  á  pacer  los  animales  domésticos,  ó 
salir  de  sus  cuevas  y  andar  por  el  campo  los 
que  son  salvajes.  ||  Tratándose  de  semente- 
ras, verdear  por  haber  crecido  ya  lo  sufi- 
ciente para  cubrir  la  tierra.  ||  Campar,  i.^ 
acep.  II  ant  Mil.  Estar  en  campaña.  ]]  ant. 
Mil.  Sacar  el  ejército  á  combatir  en  campo 
raso.  |]  ant.  Mil.  Correr  ó  reconocer  con  tro- 
pas el  campo  para  ver  si  hay  en  él  enemi- 
gos. II  a.  ant.  Mil.  Tremolar  banderas  ó  estan- 
dartes. »  (Dice.  Ac.)  En  ninguna  de  estas 
aceps.  corre  entre  nosotros. 

Véase  en  el  art.  Respeto,  Campear  uno 
por  sus  respetos. 


«  Con  la  conversación,  no  nos  fijamos  en  que  había 
llegado  ¡a  oración,  sin  hnber  re'^ojido  las  majadas. 
Salimos  juntos  á  campearlas.»  (/-?íc¿o  V.  Mansilla; 
Una  Escurs.  á  los  Inds.  Ra.vquelf.s;  carta  XVIII, ) 


Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de 
Hogg  transcrito  en  el  art.  Boliche. 

CAMPECHANERÍA,  s.  f.  fam.  ^r^.  Ca- 
lidad de  campechano;  franqueza,  sencillez, 
buen  humor,  disposición  para  cualquier  bro- 
ma y  divertimiento. 

«-El  general,  con  esa  franqueza  ruda  de  los  milita- 
res, nos  advirtió  que  elegia  para  el  tt;t-a-téte  un  co- 
medor carente  de  estiramientos  y  donde  la  campe- 
chanería del  militar  y  la  del  periodista  tuvieran 
ocasión  de  solazarse.»  C Diario  La  Argentina,  de 
Bs.  Aires,  de  17  de  ag.  de  1907 ;  «  El  general  Ricliie- 
ri y  el  ejército  argentino*.) 

CAMPEONATO,  s.  m.  Arg.  Torneo  de 
fuerza  ó  destreza  entre  varias  personas.  || 
Arg.  Conjunto  ó  reunión  de  ellas. 

«Pero  es  un  público  relativamente  reducido  y,  sobre 
todo,  relativamente  indiferente,  si  se  compara  con  el 
que  acude  á  presenciar  un  campeonato  de  lucha 
romana,»...  {José  Bálsamo:  ^(Espectáculos»;  en 'L.k 
Nación,  de  20  dejun.  de  1906 ;  1."  art. ) 

CAMPO.  — Hacérsele  auno  el  campo 
orégano,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Hallar  fácil, 
llana,  sencilla  la  realización  de  una  cosa  que 
se  desea. 

...  «y  así  conseguí  imponerles  respeto  á  aquellos 
desgraciados  ó  pillos,  á  quienes  viéndonos  casi  des- 
armados, se  les  iba  haciendo  el  campo  orégrano.» 

(Lucio   V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  I.ndios  Ran- 
QUELES ;  B.  Aires,  1870,  t.  I,  p.  153. ) 
...;  ^<pero  al  malo  se  le  hizo  el  campo  orégrano 

y  le  levantó  el  gallo  á  la  autoridad.»  (La  Razón,  de 
Bs.  Aires,  de  30  de  nov.  de  1907;  «  Un  guapo  que 
pelea  á  la  autoridad»;  secc.  <.< Policía».) 

CAMUATÍ,  s.  m.  Arg.  Camoatí.  — El 
Dr.  Ángel  Gallardo  ha  escrito  una  monogra- 
fía muy  interesante  titulada:  «Algunas  Ob- 
servaciones Biológicas  sobre  loá  camua- 
tíes»; en  la  cual  expone  sus  observaciones 
personales  sobre  el  modo  como  construyen 
estos  himenópteros  sus  ingeniosos  nidos.  Es- 
tos, segiin  el  Dr.  Gallardo,  son  un  conglome- 
rado de  pelotitas  de  fibras  superficiales  de 
troncos  ó  tallos  de  árboles  secos  ablandadas 
por  una  abundante  secreción  de  saliva;  y 
agrega:  «Observando  al  microscopio  peque- 
ñas porciones  de  un  nido  de  camuatí,  se 
ve  que  está  efectivamente  formado  por  un 
fieltro  apretado  de  fibras  vegetales  que  toma 
la  consistencia  de  un  cartón  fuerte  » .  —  El 
mismo  autor  citado,  en  su  tratado  de  Zoo- 
logía (Bs.  Aires,  1909,  pág.  227),  dice: 
« Al  Norte  de  Buenos  Aires  se  encuentra  el 
Camuatí  (Polybia  scutellaris)  (White, 
Sauss.),  que  constituye  sociedades  numero- 
sas de  individuos  pequeños  y  negros,  que 
edifican,  con  una  especie  de  cartón  de  ma- 
dera, avisperos  voluminosos  con  una  serie 
de  pisos  sobrepuestos  y  cuyo  exterior  está 
adornado  por  púas  »  .  Y  menciona,  además, 
«  ia  Nectarinia  lechegiiana  ( Lat. )  Sauss., 
que  fabrica  una  miel  muy  apreciada  »  . 


CAN 


CAN 


GANABA,  s  m.  Ar^-.  Especie  de  tul  muy 
ralo  y  duro,  que  se  diferencia  del  común  en 
que  sus  ojos  son  cuadrados  y  sus  hilos  van 
de  á  dos.  Sirve  para  bordar  en  él  de  lana, 
seda,  etc.  \\  Ganaba  de  papel.  Arg-.  El 
que  es  de  cartulina  fina,  y  cuyos  ojos  son 
redondos,  imitando  el  tul  común.  Sirve, 
más  ó  menos,  para  los  mismos  destinos  que 
el  anterior. 

CANABÁCEO,  CEA.  adj.  y  s.  f.  pl.  BoL 
(Arg.)  Autores  extranjeros  de  textos  de 
historia  natural,  residentes  en  la  Rep.  Arg., 
usan  esta  voz  peregrina,  en  vez  de  la  castell. 
canabíneo,  nea. 

CANALETA,  s.  f.  Arg.  Canal  pequeño  y 
artificial,  construido  con  cualquier  clase  de 
fábrica,  y  hasta  de  madera,  por  donde  se 
conduce  el  agua  ú  otro  líquido. 

Esta  voz  está  empleada  por  La  Nación 
en  el  texto  que  hemos  transcrito  en  el  artícu- 
lo HlGIENIZACIÓN. 

CANALLA,  adj.  fam.  Arg.  Bajo,  ruin  y 
despreciable,  referido  á  la  conducta  moral  ó 
procederes  de  una  persona  Api.  á  éstas, 
ú.  t.  c.  s.  Es  un  canalla,  una  canalla.  — 
«Canalla.  (De  ca7i.)  i.  ant  Porrería,  pri- 
mera acep.»  («Necedad, tontería»).  |i  «fig. y 
fam.  Gente  baja,  ruin,  de  malos  procede- 
res. II  m.  fig  y  fam.  Hombre  ruin  y  desprecia- 
ble. »  (Dice.  Ac.)  En  la  i.^  acep.  de  la 
Acad.  no  corre  tampoco  en  la  Arg. ;  en  la 
2.%  sí.  La  3.''^  difiere,  en  su  aplicación,  de  la 
nuestra,  como  puede  verse  arriba. 

CANALLESCO,  CA.  adj.  Arg.  Propio  de 
la  canalla  ó  de  una  persona  canalla. 

CANARD,  s.  m.  Arg.  Noticia  falsa  y  des- 
atinada de  un  suceso,  esparcida  entre  el 
vulgo.  Voz  gálica,  equivalente  á  las  castella- 
nas paparrucha  y  papa,  la  primera  de  las 
cuales  no  es  desconocida  entre  la  gente  ilus- 
trada en  la  Rep.  Arg. 

CANASTO.  —  Echar  al  canasto,    fr. 

fig.  y  fam.  Arg.  No  dar  cabida  en  las  colum- 
nas de  un  diario  ó  periódico  á  un  suelto  ó 
artículo  que  se  envía  para  su  publicación.  || 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Referida  á  un  proyecto, 
un  pensamiento  ó  idea,  ú  otra  cosa  semejan- 
te, no  tenerlos  en  cuenta,  no  hacer  caso  de 
ellos. 

^<Los  sentimientos  no  son  tan  despreciables  como 
sostienen  algunos,  ni  merecen  ser  echados  al  ca- 
nasto junto  con  los  papeles  viejos.  »  (José  Bálsamo; 
"■  Patriotismo)') ;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  10  de 
jun.  de  1906  ;  1."  art.) 

CANCÁN.  (Voz  franc. )  s.  m.  Arg.  Baile 
que  se  baila  entre  dos  ó  más  personas,  pero 
siempre  pares,  con  muchas  figuras  y  piruetas, 
chirlos  en  las  piernas  y  levantando  éstas.  H 


Arg.  Música  á  cuyo  son  se  baila,  jj  Can- 
cán furioso.  Arg.  Como  su  nombre  lo 
indica,  éste  se  distingue  del  otro  en  que  los 
movimientos  y  las  levantadas  de  piernas  son 
más  pronunciados  y  violentos. 

«Y  después,  á  una  señal  de  Fouchez,  se  dividieron 
los  cuatro  en  dos  parejas  y  empezaron  á  bailar  un 
can-can  furioso,  frenético,  en  el  cual  las  piernas  del 
ingeniero  y  la  barriga  del  francés  hicieron  un  vis  ad- 
mirable.» { Jtdián  Martel;  La  Bolsa:  Bs.  Aires, 
1905,  p.  123. ) 

Esta  voz  cancán  está  empleada  en  el  pa- 
saje del  general  Lucio  V.  Mansilla  que  hemos 
insertado  en  el  art.  Cancanear. 

CANCANEAR,  v.  n.  Arg.  Bailar  el  cabl- 
ean. II  Arg.  En  araucano,  y  entre  nuestros 
indios  del  sud,  penetrar  en  un  toldo  á  des- 
horas de  la  noche  para  tener  relaciones  ilí- 
citas con  una  mujer. 

«En  lengua  araucana,  el  acto  de  penetrar  en  un 
toldo  á  deshoras  de  la  noche  se  llama  cancanear,  y 
cancán  equivale  á  seducción.  —  Los  filólogos  france- 
ses pueden  averiguar  si  estos  vocablos  se  los  han  to- 
mado los  indios  á  los  galos,  ó  éstos  á  los  indios.  —  Yo 
sólo  sé  decir  que  es  muy  curioso  que  entre  indios  y 
franceses  cancanear  y  cancán  respondan  á  ideas 
que  se  relacionan  con  Cupido  y  sus  tentaciones. » 
{Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ran- 
QUELEs ;  1870,  t.  II,  p.  43. ) 

CANG AÑERO,  RA.  adj.  Arg.  Que  sabe 
bailar  el  cancán  ó  que  es  aficionado  á  él. 
Ú.  t.  c.  s. 

«  Si  se  hallaba  en  un  baile  saltaba  como  un  canea- 
ñero,»...  [Enrique  E.  Rivarola;  Amar  al  vuelo: 
Bs.  Aires,  1905,  pág.  182.) 

CANCILLERÍA,  s.  f.  Arg.  Nombre  que 
se  da  generalmente,  referido  á  cualquier  na- 
ción, al  departamento  de  gobierno  encarga- 
do de  las  relaciones  internacionales.  Can- 
cillería es  lo  que  la  Acad.  llama  Ministe- 
rio de  Estado  ;  pero  su  denominación  ofi- 
cial en  la  Rep.  Arg.,  la  consagrada  y  esta- 
blecida por  la  ley,  es  Miiiisterio  de  Relacio- 
nes Exteriores  y  Ctdto. 

«  Los  incidentes  son  frecuentes  en  las  zonas  fronte- 
rizas de  las  naciones  de  Europa;  pero  jamás  se  les 
ocurre  á  las  cancillerías  hacer  de  ellos  una  cues- 
tión,»... (La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  29  de  novbre. 
de  1901.) 

...«que  pueden  tomarse  como  la  expresión  de  las 
ideas  de  la  cancillería  de  Lima.»  (La  Prensa,  rfe- 
Bs.  Aires,  de  2  de  dic,  de  1905 ;  «Relaciones  chile- 
no-peruanas-».) 

CANCHA,  s.  f.  Arg.  Espacio  llano  y  des- 
embarazado donde  se  ejecutan,  particular- 
mente al  aire  libre,  ciertos  juegos  de  agili- 
dad, fuerza  ó  destreza,  como  los  de  las  ca- 
rreras, las  bochas  y  la  pelota.  ||  Aj^g.  Sitio  ó 
lugar  espacioso,  llano  y  desembarazado  don- 
de se  hacen  ciertos  trabajos;  como  en  los 
mataderos  el  destinado  á  carnear  las  reses, 
y  en  los  hornos  de  ladrillos  aquel  donde  se 
ponen  á  secar  los  adobes.  ||  Arg.  En  gene- 
ral, sitio  ó  lugar  espacioso,  llano,  desemba- 


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razado  y  al  aire  libre.  ||  Ar£:  «  Expresión 
imperativa  con  que  se  anuncia  la  necesidad 
de  dejar  libre  el  paso  ó  un  lugar  cualquiera, 
cuando  hay  aglomeración  de  gente  ó  alguna 
persona  que  estorbe.  ¡  Cancha !  como  en 
lo  tíctííxgxio ¡plaza!  b ¡aparta! ¡aparta!  Abrají 
cancha ;  dejen  cancha  ;  hagan  cancha ; 
den  cancha ;  ¡  cancha  !  es  como  decir : 
despejen  ;  abran  paso  ;  den  ó  hagan  lugar. » 
(Dr.  Daniel  Granada;  Vocab.  Ríoplat. 
Razonado.  )  ||  Arg.  También  significa  en- 
tre nosotros,  al  menos  en  las  provincias  del 
interior,  cierta  enfermedad  ó  clase  particu- 
lar de  eritema,  en  las  personas,  que  consiste 
en  una  especie  como  de  quemaduras  ó  des- 
pellejaduras,  con  comezón,  que  se  extienden 
y  saltan  de  una  paite  á  otra;  y  cancha 
brava,  la  que,  muy  irritada,  se  presenta  en 
forma  de  manchas  rojas,  ocasionando  al  pa- 
ciente mucha  comezón.  En  Bogotá,  entre 
otras  aceps.,  diferentes  de  las  nuestras,  se  da 
á  cancha,  según  el  Sr.  Rufino  José  Cuervo, 
citado  por  Granada,  la  de  «  sarna,  y  en  los 
perros,  usagre  »,  que  no  va  muy  desviada, 
que  digamos,  ni  difiere  en  mucho  de  la  que 
acabamos  de  dar, 

Pues  aquel  á  quien  mal  la  suerte  casca 

Y  á  sufrir  comezón  forzado  está, 

De  la  misma  manera  así  se  rasca 

Con  cancha  en  la  Argentina  ó  en  Bogotá. 

I¡  En  el  Perú  se  denomina  cancha  al 
maíz  tostado,  ancua  entre  nosotros.  —  Tam- 
bién « al  local  donde  se  lidian  gallos  y  al 
destinado  á  las  carreras  hípicas  »  fPahjta). 
De  estas  tres  aceps.,  sólo  la  última  corre  en- 
tre nosotros,  como  se  ha  visto.  —  La  R. 
Acad.,  en  su  dice,  de  1899,  define  esta  voz 
así:  «  Maíz  ó  habas  tostadas  que  se  comen 
en  la  América  del  Sur  »  ;  y  en  el  suplemento 
agrega  esta  otra :  «  Local  destinado  á  juego 
de  pelota,  riñas  de  gallos,  etc.  »  No  sabemos 
que  en  la  Argentina  se  llame  ó  se  haya  lla- 
mado nunca  cancha  á  las  habas  tostadas ; 
parece  que  en  el  Perú  tampoco,  según  el 
Sr  Palma;  igualmente  en  Chile,  según  el 
Sr.  Rodríguez.  Lo  de  cancha  por  maíz  tos- 
tado, es  inaplicable,  ya  lo  hemos  dicho,  á  la 
Rep.  Arg.,  como  también  en  la  acep.  de  re- 
ñidero ó  lugar  destinado  á  las  riñas  de  ga- 
llos ;  pudiendo,  sin  embargo,  en  lo  que  res- 
pecta á  esta  última,  hacerse  uso  de  la  voz 
aludida  en  frases  como  ésta:  ¡Abran  can- 
cha á  los  gallos  !  —  Veamos  lo  que  dice  el 
Sr.  Zorobabel  Rodríguez  en  su  Diccionario 
DE  Chilenismos  :  (( Cancha  es  entre  nos- 
otrcs  el  lugar  parejo  que  se  destina  á  ciertos 
usos  con  cuyo   nombre   se   distingue.   Así 


tenemos  cancha  de  carreras,  que  es  el 
sitio  destinado  á  las  carreras  de  caballos ; 
cancha  de  bolas,  el  que  sirve  para  jugar  á 
éstas;  cancha  de  pelota,  el  preparado  con- 
venientemente para  tirarla,  etc.  No  son  me- 
nos valiosos  los  servicios  que  presta  á  la 
lengua  la  palabra  de  que  escribimos,  en  su 
sentido  figurado.  Abrir  cancha  á  alguien 
es  desembarazarle  de  obstáculos  el  camino ; 
abrirse  cancha,  surjir  mediante  los  pro- 
pios esfuerzos  ;  estar  alguien  en  sus  can- 
chas, estar  en  el  lugar  de  sus  correrías,  re- 
laciones y  triunfos  de  todo  género  ;  » ... 

«  Cielito,  cielo,  eso  sí 
Estamos  en  nuestra  cancha 
Y  hemos  de  desempeñarnos 
Mucho  mejor  que  en  Cagancha.  » 

{ Ascasnbi;  Cielito  gaucho,  citado  por  Rodri- 
gues.) 

«Todo  el  mundo  empezó  á  montar  para  dirigirse  á  la 
cancha,  al  ver  que  los  muchachos  se  acomodaban 
las  vinchas.  »(*)  [Ricardo  Hogg;  U.na  Tropilla  de 
MISTURAOS  ;  p.  15. ) 

«Porque  entonces...  ¡abran  cancha 
Para  mirarnos  mejor, 
Que  en  mi  Pampa  libre  y  ancha 
Sólo  se  lava  esta  mancha 
Con  la  sangre  del  traidor!» 

{Belisario  Roldan,  hijo;  «Ante-rasa»;  en  el  Supl. 
Ilustr.  de  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  mayo 
de  1906. ) 

«Siempre  el  mismo  sistema! ...  ;  restringir  la  circu- 
lación á  ciertas  horas  y  en  ciertas  calles,  suprimir 
caballos,  achicar  los  vehículos,  en  vez  de  abrir  calles 
nuevas  y  anchas  para  dar  cancha  al  bendecido  to- 
rrente humano  que  nos  invade.»  (  Yofruá  ;  «.  Enco- 
miendas postales» ;  ch'Lk'í^ació^,  de  Bs.  Aires,  de 
18  de  jun.  de  1906  ;  primer  art. ) 

«  Se  abren  cancha  las  parejas, 

y  las  sen.  illas  paisanas 
acogen  entre  rubores 

las  frases  tiernas,  galanas.  » 


{Daniel  D  Albornos;  «Aires  criollos»;  en  Caras 
Y  Caretas,  de  20  de  oct.  de  1906. ) 

CANCHADA,  s.  f.  Arg.  (cap.  fed.  y  pr. 
Bs.  Aires.)  Acción  y  efecto  de  canchar. 

CANCHAR.  V.  n.  fam.  Arg.  (cap.  fed.  y 
pr.  Bs.  Aires.)  Vistear  con  las  roanos 
limpias,  con  un  palo  ó  vara,  ó  con  arma 
blanca. 

«Corrales  canchaba  maravillosamente.  Un  pie 
adelante,  con  el  cuerpo  encorvado,  durante  los  re- 
creos, ni  los  grandes  conseguían  tocarle  el  rostro.  » 
(  Miguel  Cañé;  Juvenilia  ;  Bs.  Aires,  1901,  pág.  73.  > 

CANCHEADA,  s.  f.  íam.  Arg.  (cap.  fed. 
y  pr.  Bs.  Aires.)  Acción  y  efecto  de  can- 
chear. II  fam.  Arg.  (cap.  fed.  y  pr.  Bs. 
Aires.)  Partido  que  se  forma  entre  dos  per- 
sonas para  canchear.  —  Esta  voz  se  pro- 
nuncia generalmente  canchada,  suprimiendo 
la  e,  como  es  costumbre  hacerlo  con  otras 
análogas,  como  hachear,  pestañear,  etc. 


(*)    Los  corredores  de  carreras,  en  la  campaña,  sue- 
len ponerse  vincha. 


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CANCHEAR.  (Probablemente  de  can- 
cha.) V.  n.  fam.  Arg.  (cap.fed.  y  pr.  Bs. 
Aires.)  Canchar.  fV.  ¿as  observaciones 
que  hacemos  en  el  art.  Cancheada.  ) 

CANCHENTO,  TA.  adj.  Arg.  Que  tiene 
canchas,  que  padece  de  esta  enfermedad. 
Ü.  t.  c.  s. 

CANCHERO,  RA.  (De  cancha.)  adj. 
fam.  Arg.  Vulgar,  conocido  de  todo  el 
mundo.  Ese  te'rmino,  ese  refrán,  ese  cuen- 
to, es  muy  canchero.  ||  s.  m.  Arg.  «  El 
que  tiene  á  cargo  una  cancha  (  de  pelota,  et- 
cétera). »  (Grajtada.) 

CANDEAL,  s.  m.  Arg.  En  castell.,jv^;«« 
mejida,  ó  simplemente  jj'^^^^ít,  que  es  la  del 
huevo  batida  con  azúcar  y  disuelia  en  leche 
ó  agua  caliente.  Ni  yema  mejida,  ni  yema,  no 
usamos  nosotros. 

CANDELERO.  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg. 
Gremio  de  los  que  viven  de  los  puestos  pú- 
blicos ó  tienen  autoridad  é  influencia  en  el 
gobierno  de  la  nación  ó  de  una  provincia. 
Los  hombres  del  candelero.  Úsase  gene- 
ralmente con  la  preposición  de  ó  en  y  acom- 
pañado de  los  verbos  estar,  ser  y  otros  aná- 
logos. II  fig  y  fam.  Arg.  Posición  de  confian- 
za y  autoridad  en  el  círculo  oficial  del  mismo 
gobierno.  Empléase  comúnmente  del  mismo 
modo  que  el  anterior. —  «En  candelero. 
loe.  fig.  En  puesto,  dignidad  ó  mijisterio  de 
grande  autoridad.  Ú.  con  los  verbos  estar, 
poner,  etc.  »  (Dice.  Acad.)  No  corre  entre 
nosotros  en  esta  forma,  es  decir,  sin  artículo, 
ni  es  indispensable  la  prep.  en,  pues  puede 
tener  la  de. 

«  Comunican  de  Santa  Fe  que  desde  hace  algún  tiem- 
po, la  gente  del  candelero  sostiene  una  activa  corres- 
pondencia privada  con  la  de  Córdoba»...  {Diario 
Los  Principios,  de  Córdoba,  de  16  de  julio  de  1903; 
«Lu  cuestión  presidencial». ) 

CANDIAL,  s.  m.  Arg.  CandeaL 
CANDIDATO.  -  Ser   uno  candidato 
al  hoyo.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Estar  próxima 
su  muerte,  tomado  este  nombre  en  sentido 
recto  ó  figurado. 

...,  «son  candidatos  seguros  al  hoyo  »,...  (  refiérese 
aunas  diputaciones).  (El  Nacionai-,  de  Bs.  Aires, 
de  22  de  jun.  de  1907;  tercer  art. ) 

CANDOMBA.  s.  f.  Arg.  Tamboril  largo  y 
angosto,  generalmente  de  latón,  que  usan  en 
las  fiestas  carnavalescas  los  candomberos. 

CANDOMBERO,  RA.  adj.  Arg.  Dícese 
de  los  negros  y  sus  comparsas  que  en  los 
días  de  carnaval  andan  por  las  calles  vesti- 
dos con  un  traje  especial,  haciendo  piruetas 
y  tocando  la  candomba.  (V.  Caxdomba.) 
Ú.  t.  c.  s.  ¿N3  será  esta  voz  una  corrupción 


de  la  castellana  candonguero?  Esta  última  es 
inusitada  en  la  Rep.  Arg. 

¡  CANEJO !  interj.  fam.  Arg.  \  Caramba ! 
Ü.  t.  la  fr.  fam.  ¡canejo  digo! 

Don  Eduardo  Fació  Hebequer  usa  esta  in- 
terjección ( la  primera  forma  )  en  el  primer 
acto  de  su  drama  «  Bajo  el  ombú». 

CANFL  s.  ra.  Arg.  Canfinflero.  (Véa- 
se.) Voz  corriente  en  Buenos  Aires. 

CANFINFLA.  s.  m.  fam.  Ai-g.  Canfin- 
flero. 

CANFíNFLE.  s.  m.  fam.  Arg.  Esta  voz 
es  apócope  de  canfinflero  y  liene  el  mismo 
significado. 

CANFINFLERO.  s.  m.  Arg.  Dícese  del 
hombre  que  vive  en  concubinato  con  la 
mina.  (V.  Mina.  )  Es  voz  muy  conocida  en 
Buenos  Aires. 

CANFLE.  s.  m.  Arg.  Canfinflero.  || 
Arg.  Dícese  del  compadrito  que  viste  saco 
corto  con  hombreras  altas  ;  pantalón  ajus- 
tado abajo,  exageradamente  largo,  y  abom- 
bachado  arriba;  calza  botines  ó  zapatos 
puntiagudos  con  taco  7ni litar ;  usa  casi 
siempre  sombrero  chambergo,  llevando  ge  - 
neralmente  pañuelo  al  cuello  ;  ostenta  una 
melena  recortada  y  enaceitada  que  se  hace 
más  visible  con  el  afeite  del  cogote ;  al  ca- 
minar, hace  requiebros  y  contoneos  con  el 
cuerpo,  levantando  un  hombro  más  que  el 
otro. 

CANFLINFLERO.  s.  m.  Arg  Canfin- 
flero. 

CANGREJO.— Cangrejo  casco  de  ca- 
ballo. Arg.  (territorios  litorales  del  su7^.) 
«El  cangrejo  «casco  de  caballo  »  es 
uno  de  los  millares  de  animales  que  pueblan 
nuestras  costas  y  que  constituyen  la  riqueza 
de  una  fauna  marítima  tan  curiosa  como 
desconocida.  Toma  su  nombre  de  la  seme- 
janza que,  visto  de  frente,  tiene  con  el 
casco  de  un  caballo,  y  tanto  por  su  origina- 
lidad de  forma  como  par  los  medios  de 
vida  y  la  especie  á  que  pertenece,  ha  lla- 
mado la  atención  de  los  directores  del  Aqua- 
rium  de  Londres,  donde  fué  llevado  como 
un  objeto  de  suma  curiosidad.  Procede  de 
las  costas  de  Villarino,  donde  se  encuentra 
en  cantidades  y  donde  le  acompañan  tantos 
otros  bichos  raros.  »  (Caras  y  Caretas, 
de   i6  de  enero  de  1904;  art.  Cangrejo 

«  CASCO    DE   CABALLO  ».) 

CANILLA,  s.  f.  Arg.  Llave,  general- 
mente de  bronce,  colocada  en  la  boca  de 
las  cañerías  y  en  calderas  y  otros  depósitos 
de  líquidos.  Grifo  y  grifón,  según  la  Acad. 


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—  Entre  las  varias  aceps.  que  da  ésta  á  la 
voz  canilla,  hay  la  siguiente,  análoga  á  la 
nuestra,  y  en  la  que  también  la  usamos  los 
argentinos :  «  Cañón  pequeño  que  se  pone 
en  la  parte  inferior  de  la  cuba  ó  tinaja  para 
el  vino  ». 

CANSADAS  (A  las),  m.  adv.  fam.  ^r^. 
Muy  tarde,  después  de  mucha  demora.  Volvió 
á  las  cansadas.  —  LaAcad.  trae:  «A  las 
mil  y  quinientas,  expr.  fig.  y  fam.  con 
que  se  denota  una  hora  demasiado  tarde». 
También  corre  en  la  Argentina. 

«Hicimos  alto,  se  hizo  fuego,  se  hizo  cama  para 
una  siesta,  se  descansó,  se  tomó  mate,  se  durmió  y  á, 
las  cansadas  llegaron  las  muías  de  carga,  que 
habiendo  caído  en  una  cañada  mojaron  las  petacas 
de  los  padres  franciscanos. » ( Lucio  V.  Mansila;  Una 
EscuRS.  Á  LOS  Indios  Ranquele  í  ;  1870,  t.  I,  p.  85. ) 

CANSADOR,  RA.  adj,  Arg.  Que  causa 
cansancio  ó  fatiga.  ||  yír^.  Que  causa  molestia, 
enfado  ó  aburrimiento.  Hombre,  libro,  con- 
versación, cansadores.  Aplicado  á  per- 
sona, ú.  t.  c.  s.  —  La  Acad.  trae  el  adj.  can- 
sado, da,  en  estas  aceps :  «  Dícese  de  ciertas 
cosas  que  van  perdiendo  ó  han  perdido  las 
cualidades  propias  ó  adquiridas,  como  la 
energía,  la  celeridad,  la  fecundidad,  etc.,  ó 
las  condiciones  necesarias  para  su  uso. 
Vista,  bala,  tierra  cansada;  pluma,  lá- 
mina, letra  cansada.  ||  Aplícase  á  la  per- 
sona que  cansa  ó  molesta  con  su  trato  ó 
conversación.  »  En  el  primer  sentido  lo  usa- 
mos también  nosotros  ;  en  el  segundo,  no. 
Esta  última  acep.  está  comprendida  en  la 
2.^  nuestra  de  cansador,  voz  que  no  trae 
la  Acad 

CANTAR.  -  Cantar  alto.  fr.  fig.  y 
fam  Arg.  Pedir  un  precio  subido  por  una 
cosa.  II  Cantarle  uno  claro  á  otro.  fr.  fig. 
y  fam.  Arg.  Decirle  con  toda  franqueza  y 
sin  ambages  lo  que,  por  ser  contrario  á  sus 
intereses,  amor  propio  ó  conveniencias,  tie- 
ne que  causarle  mortificación  ó  disgusto. 

—  «Y  por  qué  no  los  vende,  D.  Benito?  —  preguntó 
Sapiío.  —  Porque  los  necesitas,  pues,  para  arar. — 
Venda  cuatro,  siquiera,  D.  Benito,  y  enseñaremos 
otros;  lo  que  sí,  cante  alto,  —  agregó  en  voz  baja.» 
(Yofrná;  <~Los  7111 /agros  de  la  Arf^cntina  —  Las 
vtvesas  de  Zapito»;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de 
12  de  jun.  de  1906;  primer  arí.  ) 

CÁNTARO,  s.  m.  Arg.  Vasija  grande  de 
barro,  crudo  ó  vidriado,  angosta  de  boca, 
ancha  por  la  barriga  y  estrecha  por  el  pie, 
que  sirve  generalmente  para  guardar  el  agua. 
Es  lo  que  la  Acad.  define  así: « Vasija  grande 
de  barro,  angosta  do  boca,  ancha  por  la 
barriga  y  estrecha  por  el  pie,  y  con  un  asa 
para  servirse  de  ella.  Rácese  también  de 
cobre  ü  otros  metales.  »  Se  diferencian  nues- 


tros cántaros  del  que  define  la  Acad.,  en 
que  no  tienen  asa.  Tampoco  conocemos 
cántaros  de  metal ;  puede  ser  que  los 
haya.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Sombrero  de 
pelo.  (  V.  este  jiombre.  )  ||  Tanto  va  el 
cántaro  al  agua,  que  al  fin  se  quie- 
bra, ref.  Arg.  Es  equivalente  á  estos  que 
trae  la  Acad.,  sin  uso  entre  nosotros:  Canta- 
rillo  que  muchas  veces  va  á  la  fuente,  ó 
deja  el  asa  ó  la  frente.  —  Tantas  veces  va 
el  cá?itaro  á  la  fuente,  que  alguna  se  quie- 
bra, ó  que  deja  el  asa  ó  la  frente.  Estos  re- 
franes españoles,  excepto  el  segundo  en  su 
primera  forma,  no  podrían  usarse  en  la 
Rep.  Arg.,  pues,  como  hemos  dicho,  nues- 
tros cántaros  no  tienen  asa. 

No  podemos  resistir  á  la  tentación  de 
transcribir  es'e  precioso  texto  que  registra 
el  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  23  de 
dic.  de  1902,  bajo  el  título  «El  calor  »  : 

«La  gente  lo  comprendía  bien,  y  explorando  el 
único  remedio  posible,  se  consolaba  con  mirar  al 
cielo,  á  las  nubes  grises  y  negras,  que  traían  perezo- 
samente sus  cántaros,  como  si  sintieran  también  la 
fatiga  del  ambiente  >.-. 

Estos  cántaros  tampoco  tienen  asa...,  ni 
son  de  metal;  de  barro...,  eso  sí,  cuando  los 
trae  el  huracán  para  vaciarlos  sobre  los 
mortales  y  la  tierra  sedienta  de  agua. 

CANTERO,  ^.xti.  Arg.  Cada  una  de  las 
porciones,  generalmente  de  forma  cuadri- 
longa, en  que  se  dividen  las  sementeras  de 
verduras  y  legumbres,  y  aun  los  almacigos  y 
pequeños  plantíos,  y  que  están  separadas 
unas  de  otras  por  bordos  de  tierra.  Es  sinó- 
nimo de  tabla,  en  esta  acep.  de  la  Acad., 
desconocida  entre  los  argentinos :  «  Cuadro 
ó  plantel  de  tierra  en  que  se  siembran  ver- 
duras ».  ¿  Será  también,  nuestra  voz  can- 
tero, sinónima  de  la  española  amelga  (sin 
uso  en  la  Arg.)?  He  aquí  la  definición  aca- 
démica: «Faja  de  terreno  que  el  labra- 
dor señala  en  una  haza  para  esparcir  la  si- 
miente con  igualdad  y  proporción.  »  En  la 
prov.  de  Aragón  se  llama  cantero  á  una 
parte  ó  pedazo  de  heredad,  según  la  Acad. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Yofruá  inserto  en  el  art.  Quincha. 

«  Tras  los  cercos  se  extendían  canteros  de  coles  ó 
cebolla,  llenos  de  mariposas.^»  (José  María  Veles; 
MoNTjs  Y  Maravillas;  Córd.,  1906,  p.  42.) 

«En  el  suelo  los  canteros  de  verdura  invitan  á 
una  ensalada  matinal.»  {Martin  Gil;  Monos  d.í  ver  ; 
1903,  pág.  13 .) 

CANTONAL,  adj.  Arg.  Perteneciente  ó 
relativo  al  cantón.  —  La  Acad.  trae  esta  pa- 
labra en  el  Suplemento  de  su  Diccionario 
del  año  ^899,  en  estas  aceps.:  «  Partidario  ó 


92 


CAN 


CAP 


defensor   del   cantonalismo  »    ( ó   «  Sistema 
político  que  aspira  á  dividir  el  estado  en 
cantones  independientes  » ).   «  Ú.  t.  c.  s.  || 
Perteneciente  ó  relativo  á  él.  » 

«  Las  autoridades  cantonales  »  (en  Suiza)  «  son  me- 
ros instrumentos  ejecutores  de  las  órdenes  del  poder 
nacional.  »  '  Discurso  del  Sr.  diputado  nacional  De- 
inaria  pronimc.  en  la  sesión  del  5  de  sept.  de  19C1. ) 

CANUTO,  s.  m  Arg.  Envoltura  que 
guarda  como  en  un  paquete  los  numerosos 
huevos  de  la  langosta;  es  dura,  resistente,  y 
está  formada  por  una  substancia  aglutinante 
que  segrega  la  misma  hembra. 

CANA,  s  f.  Ar¿:  Aguardiente  de  caña, 
nombre  que  también  corre  en  la  Arg  ||  Caña 
tacuara.  Arg.  Especie  de  caña,  mucho 
más  duia  y  más  gruesa  que  la  común,  cuyos 
troncos  crecen  á  una  considerable  altura.  || 
Arg.  La  caña  ó  tronco  de  esta  planta.  Se 
usó  mucho  en  las  picanas  de  las  carretas  de 
bueyes,  cuando  las  tropas  de  estos  vehículos 
aun  no  habían  sido  desalojadas  por  la  loco- 
motora, que  hoy  recorre  nuestros  campos, 
antes  desiertos  é  incultos,  cubriéndolos  de 
pueblos  y  de  mieses  y  frutos  opimos. 

«Se  alcoholiza»  (el  compadrito)  «con  caña,  su 
néctar  favorito,  y  es  capaz  de  consumir  docenas  de 
vasos,  pues  chupa  como  una  esponja  reseca.  »  (  Carlos 
Estrada.) 

«En  el  resguardo  de  la  glorieta,  se  amontonaban 
los  paisanos  pobres,  bebedores  de  caña  y  de  gine- 
bra,... »  (  Javier  de  Viana  ;  «  Miseria  .'...  y;  en  Caras 
Y  Caretas,  n.°  370.) 

Esta  voz  está  empleada  en  nuestra  acep 
en  el  texto  de  Coronado  transcrito  en  el  art. 
Llapa. 

CAÑADA,  s.  f.  Arg.  Terreno  bajo  y  ane- 
gadizo en  el  campo,  por  donde,  cuando 
llueve,  corre  el  agua  como  si  fuese  un  arroyo 
ó  un  rio.  — Parécese  á  nuestra  acep.  la  i.^ 
que  señala  á  esta  voz  la  Acad.,  y  en  la  cual 
también  corre  entre  nosotros:  «Espacio  de 
tierra  que  hay  entre  dos  montañas  ó  alturas 
poco  distantes  entre  sí ».  (V.  Bañado  y  Es- 
tero. ) 

«El  campo  estaba  cubierto  de  agua,  y  quebrándose 
en  altos  médanos,  en  cañadas  profundas  y  guadalo- 
sas, nos  obligaba  á  marchar  despacio.»  {Lucio  V. 
Manstlla  ;  U.na  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles;  1870, 
t.  I,  p.  94.) 

«  A  grave  paso  y  lento,  la  cigüeña 
Recorre  las  cañadas, 
O  rozando  los  juncos  al  alzarse 
Los  abanica  con  sus  alas  blancas,  » 


(Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  poema  Tabaré  ; 
1905,  pág.  187.) 

«  Del  lugar  en  que  anida  el  teru-tero 
Con  cuidado  se  aleja. 
Por  evitar  sus  gritos  que  de  Blanca 
El  dulce  sueño  interrumpir  pudieran. 

Y  sigue,  y  sigue,  y  cruza,  unas  tras  otras, 

Las  colinas  desiertas ; 
Se  pierde  en  el  cardal  de  las  cañadas, 

Y  aparece  de  nuevo  allá  en  la  cuesta.  ^> 
(  Obra  citada;  pdgs.  190  y  191.) 


CAÑADÓN.  s.  m.   Arg.    Cañada  honda. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
general  Mansilla  que  hemos  transcrito  en  el 
art.  Accidente. 

También  en  la  cita  que  hemos  hecho  de 
Yofruá  en  el  art.  Carrada. 

CAÑERO,  s.  m.  Arg.  Cultivador  de  caña 
de  azúcar.  ||  Arg.  El  que  la  vende  á  los  azu- 
careros. 

«  Los  fabricantes  azucareros  combaten  el  proyecto 
presentado  en  Tucumán  por  los  cañeros,»...  (  Diario 
Los  Principios,  de  Córdoba,  de  5  de  febrero  de  1903  ; 
correspons.  telegráf.  de  Bs.  Aires.) 

CAPACHA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Encierro, 
prisión.  Úsase  en  las  frases  ir  uno  á  la  ca- 
pacha; estar,  ponerlo,  en  la  capacha,  y 
otras  semejantes. 

CAPARIDÁCEO,  CEA.  adj.  y  s.  i.  pl.  Bot. 
(Arg.)  Autores  extranjeros  residentes  en  la 
Rep.  Arg.  emplean  esta  voz  estragada  en 
tratados  de  botánica  destinados  á  la  ense- 
ñanza, en  vez  de  la  castell.   caparídeo,  dea. 

CAPATAZA,  s  f.  Arg.  Mujer  del  capa- 
taz, en  la  acep.  2."  de  la  Acad.,  de  «  Persona 
á  cuyo  cargo  está  la  labranza  y  administra- 
ción de  las  haciendas  de  campo  ». 

CAPIA,  s.  f.  Arg.  Especie  de  maíz,  cuyo 
grano  es  chato,  dulce  y  tierno.  (V.  Ancua.)  ¡| 
Arg.   Masa  de  harina  de  capia  y  azúcar, 
vidriada  con  una  capa  más  ó  menos  espesa 
de  almíbar.  (V.  Harina  de  capia.) 

CAPIANGO.  s.  m.  Arg.  Animal  terrorífi- 
co y  fantástico,  del  cual  nos  da  una  idea  el 
siguiente  pasaje: 

«Además,  el  jefe»  'Juan  Facundo  Quiroga)  «dispo- 
ne de  unos  hombres  que  se  transfiguran  en  tigres,  au- 
ténticamente. Son  los  capiangos,  animales  misterio- 
sos que  nadie  ha  visto,  pero  que  no  permiten  duda. 
El  jefe  los  suelta  hombres,  de  noche,  y  al  entrar  al 
real  enemigo  son  fieras.  ■»  (  Víctor  Arreguine;  <^  El  ca- 
ballo moro  de  Qniroga^;  en  Caras  y  Caretas,  de  26  de 
agosto  de  1905.) 

CAPISCÚA.  s.  m.  Arg.  En  el  dominó,  el 
acto  de  ganar  el  juego  por  tener  una  ficha 
cuyas  dos  mitades  son  respectivamente  igua- 
les á  las  de  los  extremos  de  la  línea  de  las 
fichas  jugadas.  Así,  habiendo,  por  ejemplo, 
en  la  fila  de  las  fichas  jugadas,  un  dos  en  un 
extremo  y  un  seis  en  el  otro,  gana  el  juego 
el  que,  tomando  la  mano,  está  con  la  ficha 
dos  y  seis.  ||  Arg.  En  el  mismo  juego,  el 
acto  de  sacar  la  ficha  cuyas  dos  mitades  co- 
rresponden como  se  ha  dicho  á  las  de  los 
extremos  de  las  fichas  jugadas. 

CAPITAL.  — Capital  federal.  Arg. 
Distrito  ferloral. 

CAPITÓN nADO,  DA.  p.  p.  de  capito- 
near. Arg.  f  K.  Capitonear.) 


CAP 


CAR 


93 


CAPITONEAR.  (Del  fr.  capitonner.)  v. 
a.  Arg.  Poner  algodón,  seda  cortada,  lana, 
estopa  ó  cerda  entre  dos  telas,  y  después 
bastearlas;  acolchar,  ó  colchar,  según  la 
Acad.,  voces  que  no  corren  en  la  Arg.  en 
esta  acep.  j|  Arg.  Bastear  un  sofá,  una  silla, 
un  sillón  ú  otro  mueble  semejante. 

CAPÓN,  s.  m.  Arg.  (territ.  de  Misiones). 
Caapaú.  ( V.  Caapaú  . )  ||  Arg.  Usada 
esia  voz  sola,  como  sustantivo,  se  entiende 
casi  siempre  referida  ú.  carnero  capón,  par- 
ticularmente al  que  se  engorda  para  comerlo. 
— No  corre  en  la  Rep.  Arg.  en  estas  aceps. 
que  le  da  la  Acad.:  «  Pollo  que  se  castra 
cuando  es  pequeño,  y  se  ceba  para  comer- 
lo, il  Haz  de  sarmientos  que  se  hace  para 
echarle  en  la  lumbre.  ||  fam.  Golpe  dado  en 
la  cabeza  con  el  nudillo  del  dedo  del  cora- 
zón.» 

«  El  sindicato  formado  por  hacendados  capitalistas, 
presidido  por  el  Sr.  José  María  Palma,  prepara  una 
base  de  ensayo  con  el  objeto  de  remitir  á  los  merca- 
dos ingleses  un  lote  de  capones  y  vacunos  conserva- 
dos con  cuero  é  intestinos,  como  animales  á  sacrifi- 
carse.» (La  Voz  DEL  IxTERioH,  cüario  de  Córd.,  de  8 
de  jiin.  de  1904;  sccc.  telegráf.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
Yofruá  inserto  en  el  art.  Repuntar. 

CAPONADA,  s,  f.  Arg.  Conjunto  ó  mu- 
chedumbre de  capones.  (  V.  Capón.  ) 

CAPORREADA.  s.  f.  Arg.  Acción  de 
caporrear.  (V.  Caporrear.) 

CAPORREADURA.  s.  f.  Arg.  Capo- 
rreada.  (V.  Caporreada.) 

CAPORREAR.  v.  a.  Arg.  Tratar  mal  á 
uno  trayéndolo  con  violencia  y  golpes  de 
una  parte  á  otra,  particularmente  entre  va- 
rias personas.  La  Acad.  llama  á  esto,  zama- 
rrear. (  V.  Zamarrear.) 

CAPOTA,  s.  f.  Arg.  (pr.  Córd.)  Man- 
teo. 

«  Aquí  fué  Troya.  El  calabrés  se  defendía  á  punta- 
piés, puñetazos  y  mordiscos,  pe  lo  que  los  curiosos 
resolvieron  darle  una  capota,  sopando  todos  en  el 
cuerpo  del  enfurecido  calabrés  >>,...  (  Diario  Los  Prin- 
cipios, de  Córd.,  de  1.°  de  mar.  de  1906;  secc.  «  Poli- 
ciales  ». ) 

CAPOTEAR.  V.  a.  Arg.  (pr.  Córd.) 
Mantear,  en  nuestra  acep. — De  lastres 
aceps.  en  que  trae  este  verbo  la  Ac,  sólo  es 
conocida  entre  nosotros  la  de  capear  ó  hacer 
suertes  con  la  capa  al  toro  ó  novillo. 

CAPUCHINO,  s.  m.  Arg.  Caí. 

CAPUJAR.  V.  a.  fam.  Arg.  Acertar  uno  á 
coger;  tomar  ó  agarrar  una  cosa  que  viene 
por  el  aire.  Todos  los  ladrillos  que  me  volea- 
ron los  capujé.  Si  no  es  Lucio,  qiie  capu- 
jó la  jarra  en  el  aire,  se  hace  pedazos.  \ 
■  fam.  Arg:   Arrebatar,  quitar  ó  tomar  una 


cosa  con  precipitación  y  violencia.  ||  An- 
dar ó  estar  uno  capujando  á  otro  las 
palabras,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Estar  pis- 
pando y  observando  lo  que  dice,  para  refu- 
tarle ó  contradecirle.  —  Es  fuera  de  duda 
que  este  verbo  se  deriva  del  latino  capere, 
tomar,  agarrar.  —  La  R.  Acad.  no  lo  trae  en 
ninguna  acep.  Es  muy  usado  en  la  Repúbli- 
ca Arg.,  particularmente  entre  la  gente  del 
pueblo. 

CARA.  —  Cara  larga.  Arg.  Como  com- 
plemento de  los  verbos  estar,  poner,  poner- 
se, quedarse,  y  algún  otro,  con  ó  sin  artícu- 
lo, con  preposición  ó  sin  ella,  según  el  caso, 
denota  estado  de  disgusto,  ó  sorpresa,  por 
algún  desengaño  ó  suceso  desagradable.  Lo 
hallamos  á  Fulano  con  la  cara  larga. 

A  esta  frase  hace  alusión  don  Carlos  Ma- 
ría Ocantos  (  Don  Perfecto  ;  Barcelona, 
ipo2.  pág.  pá)  en  las  palabras  que  van  sub- 
rayadas: 

«  Adopté  mi  sistema  favorito,  que  era  el  de  atufar- 
me :  puse  una  cara  de  dos  varas,  me  tragué  la  len- 
gua y  dejé  que  el  caballo  me  llevara  sin  importárse- 
me adonde  ni  por  dónde,  así  fuera  á  los  mismos  in- 
fiernos ». 

II  Echar  á  uno  en  cara  una  cosa.  fr.  fig. 
Arg.  Decirle  sus  defectos.  ||  ñg.  Arg.  Recor- 
darle algún  beneficio  que  se  le  ha  hecho. 
—  En  idénticas  aceps.  trae  la  Acad.  la  fr.  fig. 
«  echar  á  la  cara,  ó  en  la  cara,  á  uno  al- 
guna cosa »  ;  forma  que  no  se  usa  en  la 
Arg.  II  Estar  uno  con  cara  de  brague- 
ta, ó  con  la  cara  como  bragueta, 
fr.  fig  y  fam.  Arg.  Estar  como  brague- 
ta de  fraile.  ||  Estar  uno  con  cara  de 
bragueta  de  fraile,  ó  con  la  cara 
como  bragueta  de  fraile,  fr.  fig.  y  fam 
Arg.  Estar  como  bragueta  de  frai- 
le. II  Estar  uno  con  cara,  ó  tener  cara, 
de  santo  á  quien  se  le  ha  pasado  el 
día.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Mostrar  pena  ó  al- 
guna añigente  preocupación  en  el  semblan- 
te. II  Hacerle  uno  buena  cara  á  una  con- 
trariedad, padecimiento  ó  trabajo,  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Tolerarlos,  sufrirlos.  ||  Hacerle 
uno  mala  cara  á  una  cosa.  fr.  fig  y  fam. 
Arg.^  No  gustarle,  no  ser  ella  de  su  agra- 
do. Ú.  m.  c.  con  negación,  para  significar 
lo  contrario.  No  le  hace  mala  cara  al 
dulce.  La  niña  no  le  hace  mala  cara 
al  mozo.  II  Tener  uno  cara  de  palo.  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Tener  poca  vergüenza, 
te7ier  cara  de  corcho  —  sin  uso  en  la  Arg. 


«El  convencimiento  de  que  la  presidencia  tiene  que 
cerrar  los  ojos  á  sus  manejos,  soportarlos,  hacerles 
buena  cara  «...  (La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  18  de 
enero  de  1908;  primer  art.) 


94 


CAR 


CAR 


CARACARÁ.  (Voz  guar.,  según  el  Dor- 
tor  Granada.)  s.  m.  Arg.  Carancho. 

CARACOLILLO,  s.  m.  Arg.  Fideo  en 
forma  de  caracol.  Ú.  m.  c.  en  pl 

CARACÚ,  s.  m.  Arg.  Tuétano  de  los  ani- 
males, particularmente  el  de  las  reses.  ||  Arg. 
Hueso  que  lo  contiene. 

«Quiere  su  itiercé  que  vuelva  con  el  instrumento?  » 
(era  un  acordeón  con  cuya  música  molestaba  mucho). 
—  «  Le  contesté  con  un  caracú  que  estaba  á  mano,  — 
en  medio  de  una  esplosión  de  risade  los  circunstantes.» 
(Lucio  V.  Mansilla;  Una  Esclrs.  Á  los  Indios  Ran- 
QUELKS ;  1870,  t.  II,  p.  310  ) 

«Uno  va  por  la  vedara  y  camina  trompezando  con 
la  comida.,  un  caracú  aquí,  un  espinazo  allá!...» 
(Cu/c.NTos  DE  Fray  Mocho  (José  S.  Alvares);  1906; 
«Meimido  al  norte»;  palabras  de  un  hombre  del 
pueblo.) 

CARACHA,   s.  f.  Arg.  (inter.)  Sarna, 
particularmente  en  las  personas.  |¡  fig.  y  fam. 
Arg.    Cualquier  erupción  cutánea  con   pi 
cazón. 

CARACHENTO,  TA.  adj.  Arg.  Que  pa- 
dece de  caracha.  Ü.  t,  c.  s.  ||  Arg.  Cubierto 
de  las  vesículas  ó  pústulas  que  produce  esta 
enfermedad  así  en  los  hombres  como  en  los 
animales  Ú.  t.  c.  s.  —  La  Acad.  no  trae  sino 
el  sustantivo  caracha. 

¡  CARACHO  !  interj.  fam.  Arg.  ¡Caray! 

CARAGUATÁ,  s.  m.  Arg.  «  Planta  de  la 
familia  de  las  bromeliáceas,  de  hojas  estre- 
chas, recias  y  espinosas.  Hay  de  ella  varias 
especies :  la  una  de  hojas  largas  de  seis  á 
ocho  cuartas,  cuyas  hebras  sirven  para  hacer 
tejidos  y  cuerdas  muy  fuertes  y  resistentes,  y 
que  da  un  fruto  semejante  al  ananá,  pero 
despreciable  por  lo  que  al  gusto  respecta ; 
otra  de  hojas  menos  largas,  que  echa  un 
tallo  de  unas  tres  cuartas  y  en  él  unas  flore- 
citas  de  cuatro  pétales  blanco-rosados,  y 
unos  frutos  comibles  de  forma  semejante  al 
dátil,  también  textil;  la  otra  parecida  á  la 
segunda;  y  la  parásita,  que  se  cría  en  los 
árboles  más  elevados.  ||  Hilo  de  esta  plan- 
ta. II  Su  fruto.  »  (Daniel  Graciada  ;  VoCAB. 

RÍOPLATENSE     RAZONADO.  )    —  SegÚQ     el 

mismo  autor,  del  guar.  caraguatá.  Según 
don  Samuel  A.  Lafone  Quevedo,  ccura, 
voz  del  Cuzco,  es  cuero,  corteza,  cascara. 

«Sumergido»  (el  indio)  «en  las  aguas  hasta  el 
cuello,  tiene  la  cabeza  escondida  dentro  de  una  cala- 
baza hueca,  con  sus  respectivos  agujeros  que  le  per- 
miten ver  y  respirar.  Esta  calabaza  es  igual  á  otras 
muchas  que  el  cazador  ha  puesto  anticipadamente  en 
la  laguna,  y  á  cuya  existencia  ya  se  han  acostumbra- 
do las  aves.  Apodérase  de  ellas  sumergiéndolas  de 
súbito,  rápidamente,  sin  darles  tiempo  para  gritar, 
de  modo  que  las  otras  no  se  dan  cuenta  de  la  extraña 
desaparición  de  sus  compañeras,  á  las  que  \r\n  luego 
á  juntarse  en  la  bolsa  de  caraguatá.. »  ( Nandnti : 
«  Rasas  autóctonas»;  primer  art.;  en  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  10  de  erg.  de  1906.) 


CARAJEAR. 

Ajo.) 


V.  n  Arg.  Echar  ajos.  (  V. 


¡CARA JO!   interj.  fam.  Arg.  ¡Puta!  |[ 
Arg.    interj.    fam.   que    denota    extrañeza, 
asombro  ó  sorpresa.  Entre  la  gente  culta  es 
tenida  esta  voz  como  muy  ordinaria. 

¡CARAMBOLA!  interj.  fig.  y  fam.  Arg. 
\  Caramba ! 

CARANCHO,  s.  m.  Arg.  Ave  de  rapiña, 
de  vista  perspicaz,  como  de  cincuenta  cen- 
tímetros desde  la  punta  del  pico  hasta  el 
extremo  de  la  cola  y  unos  ochenta  de  en- 
vergadura, poco  más  ó  menos,  de  color 
pardo  obscuro,  en  parte  blancas  las  alas  y  la 
cola,  corvos  el  pico  y  las  uñas.  Aliméntanse 
de  animales  muertos,  sobre  los  cuales  arman 
sus  festines,  congregándose  en  gran  número, 
y  comen  también  insectos,  reptiles,  pája- 
ros, etc. 

Véase  en  el  art.  Chajá  el  texto  de  Obli- 
gado donde  emplea  éste  la  voz  Carancho. 

«Cuando  pasa  el  pampero  junto  á  los  ranchos 
ya  no  lleva  como  antes  notas  bizarras  : 
¡el  fastidioso  grito  de  los  caranchos 
ha  reemplazado  al  trino  de  las  guitarras  !  » 

(  V.  French  Matheu ;  « Los  vencidos » ;  en  La 
Prensa,  de  20  de  sept.  de  Í905.) 

—  «Vos  sabes,  hermano  Policarpo,  que  yo  soy 
como  el  carancho:  ande  hay  carnija  me  abajo.»  (Ja- 
vier de  Viana ;  "  Enlre  púrpuras» ;  en  el  Sup/ein.  de 
La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  15  de  mar.  de  1906,  pri- 
mera pdg.) 

«  En  el  sitio  del  banquete  no  quedaron  más  residuos 
que  las  panzas,  en  las  que  se  cebaron  después  algu- 
nos caranchos  famélicos.  ■•>  (Lucio  V.  Mansiila ;  Una 
EscuRS.  .\  LOS  Lnd.  Ranqueles  ;  1870,  t.  I.  pág.  169.) 

« i  Qué  quieren  esas  gentes  ?  ¿  Por  qué  corren  ? 

¿  Qué  ven  en  las  tinieblas  ? 
4  A  quiénes  amenazan  en  el  aire 

Y  dirigen  sus  bárbaras  arengas  ? 

¡  Quién  no  lo  sabe  !  Espantan  á  las  sombras 

Que  en  bandadas  se  acercan 
Al  indio  muerto,  por  cerrar  sus  ojos 

Y  apagarle  los  fuegos.  Ved:  son  esas, 

Esas  que,  con  sus  alas  de  carancho, 

Entre  las  ramas  vuelan  ; 
Ciirupirá  las  sopla  y  las  revuelve. 
El  negro  Añanguasil  viene  con  ellas.  » 

[Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  poema  Tabaré; 
ed.  de  1905,  pág.  144. ) 

CARAPACHAY,  s.  com.  Arg.  Nombre 
de  los  antiguos  indios  que  habitaban  las  islas 
del  delta  del  Paraná.  -  JNo  es  muy  aventu- 
rado creer  que  se  compone  esta  voz  de  la 
quichua  ccara,  cuero,  y  pacha,  ropa,  con  el 
sufijo  y  — ,  propio  de  ciertos  patronímicos 
indios.  El  Sr.  Samuel  A.  Lafone  Quevedo, 
en  su  precioso  libro  Tesoro  de  Catamar- 
QUEÑisMOS,  trae  lo  siguiente:  ((Carapan- 
chay.  Patronímico  en  y  de  Indios,  en  Pisca 
Cruz,  frontera  de  Bolivia.  —  Etim.  :  Ccara, 
cuero;  apani,  cargar;  cha,  hacer  que;  y, 
partícula  patronímica  equivalente  á  de,  ó  los 
de,  ó  hijo  de.  »  El  mismo  autor,  en  la  obra 
citada,   trae   este   otro   artículo :    «  Pacha. 


CAR 


CAR 


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Tiempo,  ropa  de  indios.  Voz  aun  usada 
cuando  se  quiere  decir  que  ciertos  indios 
se  vestían  á  su  usanza  antigua.  —  Etim.  : 
Ropa  es  Ppachha,  según  González  Hol- 
guín.  » 

«  Al  morador  del  Delta  se  le  designa  con  el  nombre 
de  Carapachay,  y  vive  en  la  isla  con  la  familia  y 
nunca  le  falta  una  canoa.  —  Cuando  las  islas  del  Delta 
se  inundan  en  las  grandes  crecientes,  los  ranchos, 
generalmente  mal  construidos  y  sin  las  precauciones 
y  elevación  necesarias,  son  abandonados  por  la  fami- 
lia del  carapachay,  que  se  refugia  en  tierra  firme  ; 
pero  en  el  Paraná  hay  islas  que  no  se  inundan.»  (  Vi- 
cente G.  Qitesada.) 

¡CARÁSPITA!  interj.  fam.  Arg.  ¡Cas- 
pita ! 

¡  CARÁSPITO!  interj.  fam.  Arg.  Equivale 
á  la  casiell.  /  cáspita  /  <^ne  también  corre  en 
la  Arg. 

CARÁTULA,  s.  f.  Arg.  Frontis  ó  porta- 
da de  un  libro  ó  folleto.  Frontispicio,  fro7i- 
tis  y  portada  son  términos  más  generales, 
pues  se  aplican  así  á  un  edificio,  como  á  un 
libro,  folleto  ú  otra  cosa,  significando  la 
fachada  ó  delantera  de  ellos ;  carátula  se 
refiere  sólo  á  los  libros  ó  folletos.  —  No 
corre  en  la  Arg.  este  nombre  en  las  aceps. 
que  le  da  la  Acad.  Son  éstas :  «  Careta,  i.^  y 
2.^  aceps.  I  fig.  Ejercicio  de  los  farsantes. » 

CARAVANAS,  s.  f  pl.  Arg.  Zarcillos  ó 
pendientes  con  adornos  colgantes.  Esta  voz 
va  desapareciendo  del  lenguaje  corriente  en 
la  Arg.  Ú.  t.  en  sing.,  para  significar  una  de 
las  pendientes. 

CARAYÁ,  s.  m.  Arg.  Mono  de  unas 
cinco  cuartas  de  longitud,  de  color  negro,  el 
pecho  pardo  rojizo,  feísimo  y  torpe,  según 
el  Dr.  Daniel  Granada ;  de  nariz  ancha  y  de 
36  dientes ;  sin  abazones  y  sin  callosidades 
en  las  nalgas ;  de  cola  prehensil ;  «  de  voz 
agria,  lúgubre  y  fuerte  » ,  como  dice  el  autor 
citado,  de  la  que  le  viene  el  otro  nombre  que 
tiene  :  tnono  aullador.  Habita  en  los  montes 
de  las  cuencas  del  alto  Paraná  y  del  alto 
Uruguay  y  en  los  del  Paraguay.  He  aquí  la 
curiosa  descripción  que  hace  el  Dr.  Grana- 
da de  este  animal  y  sus  costumbres  :  «Anda 
en  cuadrilla,  capitaneada  por  un  jefe ;  las 
madres  llevan  el  hijo  cabalgando  á  sus  es- 
paldas. Contrasta,  por  su  fiereza,  con  el 
caí,  no  menos  que  por  su  condición  y  hábi- 
tos. Aseguran  que,  perseguido,  echa  excre- 
mento en  la  mano,  para  lo  que  siempre 
está  dispuesto  (sin  duda  efecto  del  miedo), 
y  se  lo  arroja  al  agresor  ;  que,  herido,  masca 
unas  hojas  y  las  aplica  á  la  lesión :  que  la 
cabeza  de  la  comunidad  anuncia  á  giitos  el 
peligro  para  que  lo  evite,  quedando  expues- 
to sólo  el  jefe,  que  arrostra  la  muerte  con 
estoicismo :  moribundo,  se  acomoda  en  el 


árbol  de  manera  que  su  cadáver  no  vaya  á 

dar  á  manos  del  matador  cayendo  al  suelo.  » 

Agrega  el  mismo  autor :   «  Azara  entiende 

que  carayá  se  deriva  de  caayá,  jefe  del 

bosque,  siéndolo  de  los  diestros  ó  astutos  : 

cara,  destreza,  astucia,  etc.  » 

CARCHAR.  (Probablemente  metátesis  de 

charquear .)  v.  a.  fam.  Arg.  {cap.fed.ypr. 

Bs.  Aires. )  Entre  dos  combatientes  ó  vis- 

teadores,  pegar  el  uno  al  otro  más  ó  menos 

en  la  misma  parte  con  las  manos  limpias, 

con  palo  ó  vara,  ó  con  arma  blanca. 

—  «íY  lo  carchó?— ¡Claro!  Pa  que  otro  lo  ga- 
rrea! a,  lo  hice  yo  mesmo.  ¿No  le  parece?*  (£'í/o.  Fació 
Hebeqtier;  «El  Manchao»;  en  el  Sufl.  Iltistr.  de  La 
Nación,  de  Bs.  Aires,  de  12  dejul.  de  1906. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
mismo  autor  que  hemos  insertado  en  el 
artículo  Humo,  el  que  nos  da  más  luz 
sobre  el  significado  de  este  regionalismo 
platense. 

CARDA,  s.  f.  Arg.  (territorios  del  sur.) 
Lo  que  es  esta  planta,  lo  dice  el  general 
Lucio  V.  Mansilla  en  el  siguiente  pasaje  de 
su  EscuRS.  Á  LOS  Indios  Ranqueles 
(1870,/.  II,  págs.  lípy  120). 

«A  propósito  de  carda,  no  vayas  á  creer,  Santiago 
amigo,  que  me  refiero  al  cardo,  que  no  ecsiste  en  la 
Pampa,  propiamente  hablando.  —  La  carda  se  le  pa- 
rece algo,  es  más  bien  una  especie  de  cactus»  {captns 
esiá  en  el  texto),  acrece  hasta  tres  varas  y  produce 
unas  bellotas  verdes  y  granulentas,  como  la  fruta 
mora,  en  las  que,  cuando  están  secas,  se  encuentra  un 
gusanillo  que  es  la  crisálida  del  tábano.  —  La  carda 
es  un  gran  recurso  en  el  campo.  Su  leña  no  es  fuerte, 
pero  arde  admirablemente.  Es  como  yesca,  y  las  be- 
llotas, cuando  se  queman,  forman  unos  globulitos  pre- 
ciosos que  parecen  fuegos  artificiales  y  distraen  en 
sumo  grado  la  imajinación  «...  —  «La  carda  tiene 
otra  virtud  recóndita.  —  Cuando  el  caminante  fatiga- 
do de  cansancio  y  apurado  por  la  sed,  encuentra  una 
carda  frondosa,  se  detiene  al  pie  de  ella,  como  el 
árabe  en  el  fresco  oasis.  Arranca  el  tallo,  y  en  el  al- 
véolo que  queda  entre  las  hojas,  encuentra  siempre 
gotas  de  agua  cristalina,  fresca  y  pura,  que  son  el 
roció  de  la  noche  guarecido  allí  contra  los  inclementes 
rayos  del  sol.» 

CARDAL,  s.  m.  Arg.  Sitio  poblado  de 
cardos  y  otras  hieibas  inútiles.  Según  la 
Acad.,  cardizal;  completamente  i.in  uso 
entre  nosotros. 

Azara  dice  cardal.  Véase  el  texto  en  el 
artículo  Pajonal. 

«Intentamos  galopar,  pero  en  menos  tiempo  que 
canta  un  gallo  enano  me  encontré  tendido  de  boca  en 
un  cardal  lustroso.»  (Martin  Gil;  Prosa  Rural; 
articulo  «  Una' noche'  de  perros  o . ) 

«  Si  en'  virtud  de  esos  fenómenos  de  derivación  que 
tan  bien  estudia  el  señor  AbelUe,  de  cardo  sacamos 
el  lindo  y  expresivo  cardal,  de  bellaco,  bellaquear  ó 
de  baquía,  baqtieano,  añadamos  sencillamente  esas 
palabras  á  nuestro  léxico  propio,  como  todos  los  otros 
países  americanos  añadirán  á  los  suyos  las  que  for- 
men por  el  mismo  procedimiento»  ..  (Miguel  Cañé; 
Prosa  Ligera  ;  Bs.  Aires,  1903,  p.  35. ) 

...,  «descansando  y  ocultándose  entre  los  cardales 
y  pajonales,»...  {Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs,  á 
LOS  Indios  Ranqoeles  ;  1870,  i,  II,  p.  6. ) 


96 


CAR 


CAR 


...,«unos  alambres  flojos  hallados  allá  en  la  linde 
del  campo,  ó  unos  corderos  muertos  encontrados  á  la 
salida  del  cardal,»...  (Cuentos  de  Fray  Mocho; 
1906 ;  « Enti'e  dos  males »;  p.  15. ) 

«¿Sentís  moverse  ese  cardal  cercano, 
Y  ese  roce  de  cuerpos  escondidos 
Que  se  arrastran,  cual  suele  entre  los  juncos 
Arrastrarse  callado  el  cocodrilo?» 

{Juan  Zorrilla  de  San  Martín ;  poema  Tabaké; 
ed.  de  1905,  pág.  157. ) 

El  mismo  autor  antes  citado  emplea  tam- 
bién esta  voz  en  los  versos  que  hemos  trans- 
crito en  el  art.  Cañada,  2."  cita. 

CARDENAL.  —  Cardenal  azul .  A  rg. 
Cardenal  de  color  azul  turquí.  Este  pájaro 
abunda  mucho  en  Tucumán. 

CARDENILLO,  adj.  Arg.  Aplícase  al  co- 
lor verde,  como  el  de  la  yerba  mate,  y  re- 
ferido á  la  pintura.  ]]  s.  m.  Arg.  El  mismo 
color,  referido  de  la  misma  manera. 

CARDIACO,  CA.  adj.  Arg.  La  voz  espa- 
ñola aceptada  por  la  R.  Acad.  es  cardíaco, 
(esdrújula),  de  cuyo  uso  no  faltan  tampoco 
entre  nosotros  algunos  ejemplos. 

CARDÓN.  — Cardón  de  candelabro. 
Arg.  Cereus  quisco ;  de  la  familia  de  las 
cácteas;  tallos  cilindricos.  También  se  llama 
J^cle;  en  Chile,  quisco,  como  todo  cacto,  se- 
gún don  Zorobabel  Rodríguez.  Su  fruto  lle- 
va el  nombre  de  tuna  peluda  y  el  de  chula; 
es  rojo  cuando  está  maduro.  Crece  en  Cór- 
doba, la  Rioja,  Catamarca,  Salta,  Jujuy,  etc 
«  Árbol  que  alcanza  á  una  altura  de  más  de 
seis  metros,  especialmente  en  los  alrededo- 
res de  las  Salinas  Grandes.  Las  h-utas  son 
comestibles,  y  con  ellas  puede  fabricarse  un 
jarabe,  y  también  aguardiente.  La  madera 
del  tronco,  cuyo  diámetro  tiene  á  veces  me- 
dio metro,  se  usa  en  ciertas  partes,  v  gr.  en 
la  Quebrada  de  Humahuaca  (Jujuy),  á  falta 
de  otro,  para  vigas  de  techos  de  paja,  tablas 
de  puertas,  y,  en  las  minas  de  Catamarca, 
sirve  para  trabajos  de  mampostería;  no  ex- 
puesta á  las  influencias  de  la  humedad,  dura 
siglos;  sirve,  además,  para  combustible.» 
(Jorge  Hierónymus;  Plantae  Diaphori- 
CAE  Florae  Argentinas.) 

CARGUERO,  RA.  adj.  Arg.  Dícese  de 
los  animales  que  llevan  la  carga. — (( Car- 
guero, ra.  adj.  ant.  Decíase  del  que  lleva- 
ba alguna  carga.  »  (Dice.  Ac.) 

...,«las  muías  oargrueras  no  calan  y  levantaban 
acá  y  acullá  como  antes  de  llegar  á  la  Alegre.  »  (Lu- 
cio V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles; 
1870,t.  I/p.82.) 

CARI.  adj.  Arg.  Dícese  de  los  galliná- 
ceos y  su  plumaje,  cuyo  color  es  formado  por 
la  combinación  de  puntitas  blancas  y  ne- 
gras. II  Arg.  De  coíor  plomizo.  Poíicho  cari. 


CARICATURAR,  v.  a  Arg.  Hacer  la  ca- 
ricatura física  ó  moral  de  una  persona.  Ú. 
t  c.  r. 

CARICATURESCO,  CA.  adj.  Ai^g.  Pare 
cido  á  la  caricatura  ó  ridículo  como  ella. 

«Humanidad  caricaturesca  y  deforme,  la  multi- 
tud de  las  máscaras  pululará  esta  noche  en  el  recinto 
de  los  teatros,  en  las  calles  que  alumbrarán  los  arcos 
eléctricos,  que  cruzarán  las  serpentinas  »...  (Stvlo; 
«Carnaval»;  e«  La.  Nación^  de  Bs.  Aires,  de  25  de 
fehr.  de  1906.) 

CARIOFILÁCEO,  CEA.  adj,  y  s.  Bol. 
(Arg.)  Autores  extranjeros  residentes  en 
nuestro  país  traen  esta  voz,  en  lug^r  de  la 
castell.  cario/Íleo,  lea,  en  libros  de  botánica 
destinados  á  la  enseñanza. 

CARIZ,  s.  m.  Arg.  Según  la  Acad.,  caris 
( que  se  pronuncia  cariz). 

CARNADURA,  s.  f.  Arg.  Las  carnes  de 
la  res  en  relación  á  su  mayor  ó  menor  gor- 
dura. II  Arg.  Estado  de  la  res,  en  el  mismo 
sentido  relativo  de  su  mayor  o  menor  en- 
gorde. 

«  El  capataz  informaba  sobre  la  pinta,  carnadura 
y  edad  de  los  animales,  que  desfilaban  al  trote,  por 
delante  de  la  puerta,  sobre  cuyos  listones  se  había 
subido.»  {José  María  Veles  ;  Montes  y  Maravillas  ; 
1906,  p.  63.) 

CARNAVALEAR,  v.  n.  Arg.  Jugar  al 
carnaval. 

CARNAVALERO,  RA.  adj.  Arg.  Que 
carnavalea,  que  juega  al  carnaval.  Ú.  m.  c.  s. 

CARNE.  —  Carne  con  cuero.  Arg. 
Carne  clásica  del  país,  muy  común  en  los 
banquetes  y  paseos  campestres.  Consiste  en 
un  asado  con  el  cuero  del  animal,  que  ha  de 
ser  vacuno,  particularmente  una  baquillotta. 
Constituye  uno  de  los  platos  mas  suculentos 
y  sabrosos  de  la  mesa  criolla. 

CARNEADA,  s.  f.  Arg.   Acción  de  car- 

?iear. 

«Unas  cuantas  manchas  de  sangre  que  tenía  en  la 
manga  de  la  camisa,  cerca  átl  pufio,  dijo  que  debían 
ser  de  la  carneada.  —  Efectivamente,  esa  mañana 
había  estado  en  el  matadero  del  ejército,^)...  (Z,7<c/o  V. 
Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Raxqueles;  1870, 
t.  I,  p.  61. ) 

CARNEADOR,  RA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Per- 
sona que  carjtea.  Hay  mujeres,  en  nuestro 
país,  muy  diestras  en  la  carneada  de  reses 
del  ganado  menor. 

«Uno  le  puso»  (á  la  ternera)  «el  taco  de  la  bota 
labrada  en  el  vientre  y  otro  le  apretó  el  hocico,  mien- 
tras el  carneador  le  hundía  el  cuchillo  hasta  la  vi- 
rola.» {José  María  Veles;  Montes  y  Maravillas; 
1906,  p.  65.  ) 

CARNEAR,  y.  a.  Arg.  Desollar  la  res  y 
descuartizarla.  Ú.  t.  c.  n.  ||  Ai'-j.  Descuarti- 
zarla, aunque  sea  con  cuero.  Ú.  t.  c.  n. 

«...;  montar  alguna  vez  un  caballo  de  su  marca  _y 
carnear.  siquiera  un  día,  una  oveja  de  su  señal ;  ...  » 
{Javier  de  Viana;  <f  Miseria  ! ...  »/  en  Caras  y  Care- 
tas, n."  370.  ) 


CAR 


CAR 


97 


«Habían  enlazado  una  vaca  gorda  3'  se  disponían  á 
carnearla.  »(i^»c/'o  J''.  Mansilla :  U.va  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqürles  ;  1870,  t.  II,  p.  24. ) 

...,<■:  corto  alambrados,  carneó  y  llevó  haciendas 
vacuna,  lanar  y  caballar.  »  (  L.v  Prensa,  de  1°  de  oct. 
ríe  1907  ;  «  Situación  de  Corrientes  ».  ) 

CARNEREAR,  v.  a.  fam.  Arg.  Eliminar, 
descartar  á  una  persona  como  candidato  á 
un  puesto  ó  empleo. — «Carnerear,  a.  Lle- 
var la  pena  de  los  carneros  que  entran  en 
alguna  parte  á  hacer  daño.  »  (Dice.  Acad. ) 
Sin  uso  en  la  Arg. 

«Serán  carnereados  los  restantes,  »  (  se  refiere  á 
unos  diputados).  (  El  Nacional,  de  Bs.  Aires.de  22 
de  jun.  de  1907  ;  «  Palpito  de  actualidad  >>. ) 

CARNERISMO.  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg. 
Cualidad  de  camero,  nuestra  acep. 

CARNERO,  s.  m.  fig  y  fam.  Arg.  Dícese 
del  que,  sin  voluntad  ni  dictamen  propio, 
sigue  las  inspiraciones  de  otra  persona.  Ú. 
c.  en  la  fr.  ser  un  carnero. 

El  diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de 
29  de  dic.  de  1907,  en  su  primer  art.,  trae 
lo  siguiente,  donde  emplea  el  participio  acar- 
nerado como  derivado  de  carnero  en  núes 
tra  acep. : 

...  «porque  el  César  pensaba  que  el  gobierno  es  de 
aquellos  que  han  nacido  naturalmente  acarnerados, 
y  en  manera  alguna  de  los  que  á  diario  sintieron  las 
dulces  seducciones  del  deber  y  de  la  moral  política  ». 

CARNERO.— Carnero  Lincoln.  Arg. 
Comprende  cierta  raza  de  carneros  que  se 
distinguen  por  la  cara  blanca,  su  carencia 
de  cuernos  y  su  lana  esponjosa,  fina,  liviana 
y  suelta.  |i  Carnero  Rambouillé.  Arg. 
Se  caracteriza  por  su  lana  abundante,  pe- 
sada, espesa,  de  pelos  cortos  y  de  gran  ren- 
dimiento, debido  esto  último  á  la  circuns- 
tancia de  tener  estos  animales,  á  diferencia 
de  los  carneros  Lincoln,  la  piel  rugosa.  Su 
cara  está  toda  cubierta  de  lana. 

CARNERO  — Cantar  uno  para  el  car- 
nero, fr.  ñg.  y  fam.  Arg.  Morir.  Dícese  par- 
ticularmente cuando  el  enfermo  no  tiene  ya 
remedio.  ||  Echar  al  carnero  un  artículo, 
una  producción  literaria,  un  suelto  de  cró- 
nica, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Tirarlo  al  canasto, 
desecharlo,  no  darle  cabida  en  las  columnas 
del  diario  ó  periódico  al  cual  lo  ha  remitido 
el  autor. 

«Yo  soy  el  tambor  Garrido...  hasta  dentro  de  un 
rato,  porque  no  tardaré  en  cantar  p' al  carnero.» 

<  Mifíiiel  Jatinsarás  ;  «  La  última  diana  »  ;  en  el  se- 
manario de  Bs.  Aires  Caras  y  Caretas,  de  28  de 
mayo  de  1904. ) 

CARNET.  (Vozfranc. )  s.  m.  Arg.  Li- 
breta ó  cartoncillo  artísticamente  impreso, 
que  se  reparte  entre  los  concurrentes  á  un 
baile,  y  en  el  cual  están  anotadas  por  su  or- 
den todas  las  danzas  que  se  bailarán  en  la 
fiesta;  y  tiene  por  objeto  apuntar  en  el  lugar 
correspondiente,  con  un  lápiz  que  al  efecto 


suele  estar  adherido  al  cartón  por  un  cor- 
doncillo de  seda,  los  nombres  de  las  perso- 
nas con  quienes  se  tiene  compromiso  de 
bailar.  |¡  Arg.  Libreta  de  apuntes. 

«Entre  familias  de  la  buena  sociedad  >>,  dice  el  se- 
ñor V.  Darago,  «  ha  quedado  sancionada  la  costumbre 
de  repartir  á  todos  los  invitados  un  Carnet  de  baile, 
que  consiste  en  un  elegante  cartoncito  que  tiene  im- 
presas por  orden  todas  las  danzas  que  se  bailarán  en 
la  fiesta.  —  En  este  caso,  el  caballero  que  invita  á  una 
dama,  debe  presentarse  y  formular  su  invitación  poco 
más  ó  menos  como  sigue  :  Señorita,  ¿  me  permite  ins- 
cribirme en  su  carnet  para  los  Lanceros  ?  Si  ella 
acepta,  el  caballero  inscribe  sus  iniciales  al  margen 
del  baile  solicitado  en  el  Carnet  de  la  dama,  y  ofrece 
el  suyo  para  que  la  dama  haga  en  él  idéntica  anota- 
ción. Si  el  Carnet  de  la  dama  estuviese  ya  completo, 
así  lo  hará  notar  al  caballero  solicitante,  excusándo- 
se con  gentileza  y  amabilidad.»  (  La  Danza  y  la  Ur- 
banidad ;  Bs  Aires,  1908,  p.  52. ) 

«La  conoció  en  la  calle  Tacuarí,  en  un  baile  de  car- 
naval, y  aprovechando  de  su  disfraz  le  cantó  en  dulce 
guaraní  las  lindas  canciones  de  la  tejedora  de  ñandu- 
ty.— Joven  é  inexperta,  con  su  corazón  libre  de  pa- 
siones, á  pesar  de  sus  quince  abriles  y  de  ser  bonita, 
quedó  extasiada  con  los  últimos  ecos  de  los  versos  de 
Guido  Spano  (  *  ).  Esa  noche  su  carnet  de  baile  sólo 
anotó  el  nombre  de  Manuel  González.  »  (  Diario  Tri- 
buna, c/t' /7  rfe  ag.  de  1906;  secc.  «Policía»,  suelto 
«  Muchos  tejidos  de  ñanduty  ». ) 

«Mientras  él,  cortés  y  frío,  solicitaba  de  ella  el  ho- 
nor de  acompañarla,  y  ella,  por  disimular,  miraba  en 
su  carnet  si  tenía  el  ambigú  comprometido,»...  (  G.  A. 
Martines  Zuviria;  Pequeñas  Grandes  Al.mas  :  1907 , 
p.142.) 

CARONA,  s.  f.  Arg.  Pieza  de  suela  ó  de 
cuero  crudo,  generalmente  labrada,  que  cu- 
briendo las  caronillas  de  la  cabalgadura,  va 
inmediatamente  debajo  del  recado  ó  basto. 
II  Andar  uno  con  las  caronas  ladea- 
das, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Andar  en  desgra- 
cia, irle  mal  en  sus  negocios  ó  asuntos.  Del 
que  pierde  ó  tiene  probabilidades  de  perder 
un  pleito,  se  ha  declarado  ó  está  por  decla- 
rarse en  quiebra,  ó  en  sus  amores  no  es  co- 
rrespondido, se  dice  que  anda  con  las 
caronas  ladeadas. 

«Obtenido  este  resultado  previi^to,  se  presenta  el 
maestro  con  un  cuero  ó  carona  en  la  mano,  y  sin  más 
preámbulos,  acomete  al  discípulo  á  cuerazos,  con  tal 
furia,  que  parece  se  tratara  de  apagar  algún  incen- 
dio. »(  Míí/'í/m  6' ¿7;  Prosa  Rlral;  (f.Doma  criolla»,) 

<<  Les  di  buenos  caballos,  los  vestí,  les  di  carabinas, 
de  las  que  hicieron  recortados,  y  una  lata  de  caballe- 
ría para  llevar  entre  las  caronas.  »  (  Lucio  V.  Man- 
silla; Una  Escurs  á  los  Indios  Ranqueles  ;  1870,  t. 
I,p.  109. )  —  «  Le  hice  dar  un  poncho  calamaco  que 
llevaba  entre  mis  caronas.»  (Obra  y  t.  citados; 
p.173.) 

<•<  Todos  llevan  á  sus  prendas, 
que,  en  la  más  blanda  carona, 
hacen  flotar  sobre  el  anca 
los  lindos  trajes  floreados.  » 

{Daniel  D.  Albornoa;  «Aires  criollos-»;  en  Caras 
Y  Caretas,  de  20  de  oct.  de  1906.  ) 

«Otros»  (llevaban)  «un  recado  viejo  sobre  una 
carona  listada  de  tonos  verdes,  fajado  con  una  cincha 
de  cuero  crudo.»  (ybsí/  María  Veles;  Mostes  y  Ma- 
ravillas ;  1906,  p.  67. ) 

CARONILLA.  s,  f.  Aj^g  Cada  uno  de  los 
pedazos  de  tela  gruesa   acojinados  que  se 


(* )    «  La  Tejedora  de  ñanduti  »  pertenece  al  poeta 
oriental  señor  Victoriano  E.  Montes. 


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CARR 


CARR 


ponen  en  el  sillar  de  la  cabalgadura,  entre 
éste  y  la  carona.  (V.  Carona.  )  Suelen  lle- 
var también  caronillas  las  caballerías  de 
carga.  |1  Caronilla  abajera.  Arg.  La  que 
va  sobre  el  lomo,  á  diferencia  de  las  que  van 
sobre  ella.  En  castellano  es  conocida  con 
el  nombre  de  sudadero,  que  no  corre  en  la 
Argentina, 

«Algunos  peones  se  colocaban  alrededor  de  una 
mesa  que  tenía  por  carpeta  una  oaronllla  bastoneada 
de  rojo  y  verde, >>..  (José  María  Veles;  Montks  y 
Maravillas  ;  Córd.,  1906,  p.  44. ) 

CAROZO,  s.  m.  Arg.  Hueso  ó  cuesco 
grande,  particularmente  el  del  durazno.  —  Se- 
gún la  Acad  :  «  m.  pr.  Gal.  Raspa  de  la  pa- 
nocha ó  espiga  del  maíz.  ||  pr.  Gal.  Corazón 
ó  parte  central  de  las  manzanas,  las  peras  y 
otros  frutos. »  No  corre  en  la  Argentina  en 
estas  aceps. 

CARPINCHO.  ( Acaso  de  las  voces  caca- 
rías ccara,  de  cuero,  y  pintoe,  caña  brava, 
pues  comúnmente  se  confunde  en  esta  len 
gua,  según  el  Sr.  Lafone  Quevedo,  la  t  con 
la  ch.)  s.  m.  Arg.  Cuadrúpedo  de  piel  re- 
sistente y  dura  con  pelos  gruesos  y  puntia- 
gudos como  espinas. 

«Los  zorzales  se  esconden;  á  lo  lejos 
Gritando  el  leru-tero  se  agazapa; 
Sale  á  pacer  la  nutria,  y  el  carpincho 
Deja  su  cueva  al  pie  de  la  barranca. » 
{Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  poema  Tabaré; 
ed.  de  1905,  pág.  115. ) 

Esta  voz  está  empleada  también  en  los 
versos  del  mismo  autor  que  hemos  transcri- 
to en  los  arts.  Chicha  y  Tubichá. 

...  « la  extraña  boda  de  la  nutria  y  el  jabalí,  proge- 
nitores de!  carpincho»...  (Cuentos  de  Fray  Mocho; 
1906;  "  Cada  cual  se  agarra  con  las  uñas  que  tiene  »; 
pág.  17. ) 

CARPIR  V.  a.  Arg.  Arrancar  con  el  es- 
cardillo los  cardos  y  otras  hierbas  de  los 
sembrados  para  que  no  hagan  mal  á  las 
plantas  y  mieses ;  escardar,  voz  corriente 
también  en  la  Arg. —  (( Carpir.  (Del  lat. 
carpere,  arañar. )  n.  Reñir,  pelear,  arañar. 
Ú.  t.  c.  r  »  (Dice.  Ac.)  Completamente  des 
conocido  en  la  Rep.  Arg. 

CARQUIEJAL.  s.  m.  Arg.  Sitio  poblado 
de  carquiejas. 

Esta  voz  carquiejal  está  empleada  en 
el  pasaje  del  general  Mansilla  inserto  en  el 
art.  Bañado. 

CARRADA,  s.  f.  Arg.  Carga  más  ó  menos 
completa  que  lleva  un  carro,  y  particular- 
mente de  cosas  sueltas.  Carrada  de  muebles, 
de  piedras,  de  arena,  etc.;  pero  si  se  lleva  un 
piano,  un  aparador  ó  cualquier  otro  objeto 
solo,  no  se  dice  carrada,  sino  viaje,  por 
la  idea  de  acarreo  ó  transporte  que  envuel- 
ve. —  La   Acad.    trae   carretada   en   estas 


aceps.:  «  Carga  que  lleva  una  carreta  ó  un 
carro.  ||  Medida  que  se  usa  en  Méjico  para 
vender  y  comprar  cal.  Consta  de  doce  car- 
gas de  diez  arrobas  cada  una.  |1  fig.  y  fam. 
Muchedumbre  ó  cantidad  grande  de  cosas 
de  cualquiera  especie.  I|  A  carretadas, 
m.  adv.  ñg.  y  fam.  En  gran  copia  ó  abun  - 
dancia.  »  En  la  2.^  acep.  no  lo  usamos  nos- 
otros ;  en  la  3.^  y  en  el  m.  adv.,  sí.  Respecto 
á  la  i.^,  ya  hemos  dicho  cómo  llamamos  por 
aquí  la  carga  que  lleva  un  carro,  pero  carga 
de  cosas  sueltas,  y  más  ó  menos  completa: 
carrada,  no  carretada.  Si  esta  carga,  tal 
como  la  hemos  determinado,  la  lleva  una 
carreta,  entonces  decimos  carretada.  Tam- 
bién se  usan  estas  expresiones:  media  carra- 
da, media  carretada,  cuando  la  carga  es 
la  mitad.  Media  carrada  de  arena,  media 
carretada  de  sandías. 

<■<...,  y  un  domingo  por  la  mafiana  fué  á  cortar  con 
los  muchachos  una  carrada  de  duraznillo  en  el  ca- 
ñadón. »  (  Yofruá;  <iLos  milagros  de  la  Argentina  — 
Las  vivesas  de  Sapiio  »/  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  12  dej'un.  de  1906 ;  primer  art. ) 

CARRASPEO,  s.  m.  Arg.  Compostura 
que,  á  causa  de  la  molestia  producida  por  la 
carraspera,  se  hace  de  la  garganta,  prefirién- 
dose una  voz  áspera  y  ronca. 

« Enrique,  tras  ligero  carraspeo,  seguido  de  un 
trago  de  aromático  café,  habló  de  esta  manera.  »  (  J. 
Antolines;  <<  Un  ho'iihre  bien  edttcado>> ;  en  p  b  t, 
semanario  de  Bs.  Aires,  de  19  de  mayo  de  1906, 
p.  41. ) 

CARRERISTA,  adj.  Arg.  Aficionado  á 
las  carreras  y  que  especula  en  ellas.  Ú.  m.  c.  s. 

«Toda,  por  supuesto,  gente  de  tono:  socios  del  Club 
del  Progreso,  del  Jockey  Club,  carreristas  distin- 
guidos,»... (Julián  Martel ;  La  Bolsa;  Bs.  Aires, 
1905,  p.  40.) 

CARRETA,  s  f.  Arg.  Especie  de  máqui- 
na de  transporte  que  usan  nuestros  paisanos, 
de  des  ruedas  sin  llanta,  las  cuales  tienen  en 
lugar  de  ésta  otras  camas  ó  pinas  super- 
pue3tas  á  las  comunes.  Es  más  larga  y  mu- 
cho más  alta  que  el  carro  que  se  usa  para  el 
trajín  ó  acarreo  de  mercaderías  en  las  ciu- 
dades; cerrada  por  sus  costados,  y  aún  por 
detrás,  con  quincha  ó  zarzo  tupido,  general- 
mente de  simboles,  y  arriba  con  toldo  ó  cu  - 
bierta  del  mismo  material  en  forma  de  bó- 
veda. Tiene  pértigo,  á  cuyos  lados  van  un- 
cidos los  bueyes.  La  carreta  suele  ir  tirada 
casi  siempre  por  varias  yuntas,  y  sirve  para 
transportar  de  un  lugar  á  otro  productos  del 
país  y  otros  muchos  objetos  de  comercio, 
como  también  personas,  y  hasta  familias  en- 
teras, las  que,  con  aquéllos,  van  defendidos  de 
la  intemperie  (y  antes  lo  eran  de  peligros  ma- 
yores en  los  largos  viajes  y  travesías )  por  la 
construcción  particular  de  estos  vehículos, 
especie  de  cuartos  ó  castillos  movibles,  pues 


CARR 


CARR 


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llevan  muchas  veces  ventanas,  y  puerta  ade- 
lanie.  Probablemente  debido  á  esta  construc- 
ción y  al  doble  destino  que  tuvieron  en  ia 
época  de  las  depredaciones  de  los  indios  y 
salteadores  de  caminos,  se  llamaron  también 
castillos,  nombre  que  aun  todavía  conservan. 
Véase  en  el  art.  Tropa  el  texto  de  Sarmien 
to,  donde  éste  explica  el  importante  papel 
que  estaban  llamadas  á  desempeñar  las  tro- 
pas de  carretas  en  las  vastas  soledades  del 
territorio  argentino.  ||  Arg.  Especie  de  carro, 
que  se  diferencia  de  la  carreta  arriba  descri- 
ta, en  que  no  tiene  toldo,  ni  puertas  ni  ven- 
tanas. En  ellas  traen  los  paisanos  sus  frutas, 
cereales,  cueros,  lana,  cerda,  carbón,  etc. 
Llevan  también  el  nombre  de  castillos.  || 
Arg.  Especie  parecida  á  la  precedente,  tos- 
ca, como  ella,  de  la  cual  se  distingue  en  que 
está  abierta  no  sólo  por  delante  sino  también 
por  detrás,  y  en  los  costados,  sobre  los  vara- 
les, no  hay  más  que  estacas  escuetas.  Las 
carretas  que  usan  los  campesinos  para 
conducir  leña  no  recortada,  son  de  esta 
clase.  También  suelen  llamarse  castillos, 
como  las  anteriores.  ¡|  Carreta  toldada. 
Arg.  Carreta,  i.^  acep  ||  Carreta  tucu- 
mana.  ^r^.  Carreta,  i.^acep.  1|  Picarla 
carreta,  fr.  fig.  Arg.  Picar  los  bueyes  que 
tiran  de  ella  para  hacerla  marchar.  —  «Ca- 
rreta, f.  Carro  largo,  angosto  y  más  bajo 
que  el  regular,  cuyo  plano  se  forma  de  tres 
ó  cinco  maderos  separados  entre  sí,  y  el  de 
enmedio  más  largo,  que  sirve  de  lanza,  don- 
de se  uncen  los  bueyes  que  tiran  de  él.  Tiene 
sólo  dos  ruedas  sin  herrar,  las  cuales  lle/an 
otras  segundas  pinas  de  madera  en  lugar  de 
llantas.  ||  Carro  cerrado  por  los  lados,  que 
no  tiene  las  ruedas  herradas  sino  calzadas 
con  pinas  de  madera.  ||  cubierta.  Galería 
en  la  fortificación,  que  antiguamente  servía 
en  los  ataques  de  plazas  para  llegar  á  cu- 
bierto á  la  muralla.  »  (Dice.  Acad.J 

'<  Un  día,  paseábame  yo  A  lo  largo  de  la  sombra  que 
proyectaba  mi  alojamiento,  que  era  una  hermosa 
carreta.»  {Lucio  V.  Mansüla;  Una  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  I,  p.  41. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  2p  pasaje 
de  Yofruá  inserto  en  el  art.  ¡  Che  !  y  en  el 
del  mismo  autor  transcrito  en  el  art.  Tropa. 

«  Por  el  mismo  caminito  que  el  año  1745,  en  pesada 
carreta  tncnmana,  llegara  de  Córdoba  la  abadesa 
Ana  Arregui,  á  fundar  el  primer  monasterio  en 
ésta,»...  ( Pastor  S.  Obligado ;  <■<  Una  santa  argenti- 
na —  Tradición  de  la  época  del  virrey  Arredondo  »; 
en  el  Supl.  Ilustr.  de  La  Nación,  de  5  de  jul.  de 
1906. ) 

«  Es  cosa  que  pasma  verlos  desde  chiquitos  cruzar 
los  campos  solos,  á  toda  hora  del  día  y  de  la  noche, 
en  un  mancarrón  ó  picando  una  carreta.  «  (  Lucio 
V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranquíles  ; 
Bs.  Aires,  1870,  t.  II,  p.  40.) 


\  CARRETADA,  s.  f.  Arg.  Véase  lo  que 
significa  este  nombre  entre  nosotros,  en  Ca- 
rrada. 

CARRETILLA,  s.  f.  Arg.  Carro  común, 
de  menores  dimensiones  que  la  carreta.  || 
Arg.  Carga  de  una  carretilla,  aun  la  de 
mano.  ||  pl.  fig.  Arg.  Mandíbulas.  Los  mu- 
chachos suelen  hacer  carretillas  de  las 
quijadas  de  los  animales  y  cargarlas  de  leña, 
llevándolas  tirando  con  cuerdas,  de  una 
parte  á  otra,  por  entretenimiento.  Lo  raro 
es  que  este  nombre  haya  pasado  á  significar 
las  mandíbulas  de  las  personas,  con  excep- 
ción de  la  quijada  de  los  animales. 

«Detrás  de  mí  iba  una  carretilla  exprofeso.— 
Acerquéme  primero  á  Linconao  )'  después  á  los  otros 
enfermos ;  habléles  á  todos  animándolos,  llamé  algu- 
nos de  sus  compañeros  para  que  me  ayudaran  á  su- 
birlos al  carro.»  (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs. 
Á  LOS  Indios  Ranqueles  ;  1870,  t.  I,  p.  15.) 

CARRETÓN,  s.  m.  Arg.  Carro  grande, 
pesado  y  sólido,  á  modo  de  un  cajón  abier- 
co,  con  toldo  de  lona  ó  lienzo,  de  dos  ó  cua- 
tro ruedas,  generalmente  con  varas:  los  hay 
también  con  pértigo.  Las  reses  carneadas  en 
los  mataderos,  suelen  transportarse  á  los 
mercados  en  carretones.  —  En  ninguna 
de  las  aceps.  que  da  la  Acad.  á  esta  voz,  la 
usamos  nosotros.  La  x^  se  aproxima  algo  á 
la  nuestra ;  es  ésta:  «  Carro  pequeño,  á  modo 
de  un  cajón  abierto,  que  tiene  dos  ruedas,  y 
lo  puede  tirar  una  caballería,  y  también  suele 
tener  cuatro  y  tirarse  por  dos  ». 

CARRO.  —  Pararle  á  uno  el  carro,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Contenerle,  reprimirle  en 
sus  palabras  ó  acciones  cuando  no  están 
conformes  con  la  razón  ó  la  justicia,  ó  en- 
trañan un  abuso  ó  extralimitación  de  facul- 
tades. II  Tirarle  uno  á  otro  el  carro,  fr. 
fig.  y  fam  Arg.  Acompañar  ó  servir  de  bra- 
cero á  la  persona  que  va  al  cuidado  de  una 
niña,  para  que  el  pretendiente  de  ésta  vaya 
con  ella.  Antonio  le  tiró  el  carro  ájuan. 
—  ((  Tirar  del  carro,  fr.  fig.  y  fam.  Pesar 
sobre  una  ó  mác  personas  exclusivamente  el 
trabajo  en  que  otras  debieran  ó  pudieran  to- 
mar parte.  »  (7Jicc.  Ac.J  No  corre  en  la  Arg. 
en  esta  acep. 

CARROUSEL.  (Vozfranc.)  s.  m.  ^r^. 
Ciertos  juegos  públicos  de  destreza  en  corri- 
das de  á  caballo,  en;  carruaje  ó  de  á  pie,  y 
en  los  que  suele  hacerse  correr  también  á 
animales  que  no  son  de  la  especie  caballar. 
Pronunciase  carusel  (\a  s,  z  franc.) 

«También  la  sociedad  Pro  patria  proyecta  dar  un 
hermoso  carroussel»  (así  está  en  el  impreso,  con 
dos  eses,  por  error)  «  el  12  del  entrante.  »  (  Diario  Los 
Principios,  de  Cord..  de  22  de  sept.  de  1906;  secc. 
"Dia  Social-»;  suelto:  «El  oarroussel  de  la  Pro 
patria  ». ) 


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CAS 


CARRUAJE,  s.  m.  Arg.  Coche,  particu- 
larmente el  de  cuatro  ruedas  y  que  sirve  para 
paseo.  —  ((  Carruaje,  m.  Conjunto  de  ca- 
rros, coches,  calesas,  etc.,  que  se  previene 
para  un  viaje.  ||  Vehículo  que  tiene  ruedas  y 
sobre  ellas  camina,  como  carro,  coche,  etc.  I 
ant.  Trato  ó  trajino  con  carros,  coches,  ca- 
lesas, etc.  »  (Acad.)  En  ninguna  de  estas 
aceps.  corre  en  la  Rep.  Arg. 

En  la  única  acep.  en  que  los  argentinos 
usamos  esta  voz,  está  empleada  en  el  texto 
de  La  Opinión  transcrito  en  el  art.  Tu- 
rista. 

«  Y  el  cochero  inglés,  enfundado  en  su  blanco  ca- 
pote de  goma,  que  le  daba  el  aspecto  de  un  hombre  de 
mármol,  señalaba,  inclinándose  sobre  la  portezuela, 
el  mundo  de  carruajes  que  llenaba  la  plazoleta  de  la 
Bolsa.  »  ( Julián  Mariel;  La  Bolsa  ;  Bs.  Aires,  1905, 
pág.  13.) 

'<  Y  se  dirige  en  su  carruaje,  ansiosa.  »  (  Casimiro 
Prieto,'  «  Sinfoiiia»;  en  Caras  y  Caretas,  n."  370.) 

«  Máximo  iba  á  tomar  su  carruaje,  que  lo  esperaba 
á  la  distancia.  »  (  César  Dnayen  (  Entma  de  la  Barra 
de  de  la  Barra);  Stiílla  ;  Bs.  Aires,  1905,  pág.  178.) 

«  Montiel  y  Primitivo  subieron  á  uno  de  esos  carros. 
Lo  cierto  es  que,  entre  éstos,  los  había  que  eran  me- 
jores y,  sobre  todo,  más  seguros  que  esos  pobres  ca- 
rruajes que  parecían  sombreros  abollados  andando 
sobre  ruedas.»  (Enrique  E.  Rivarola:  Amar  al 
VUELO ;  Bs.  Aires,  1905,  p.  4O.) 

CARTA.  —  A  la  carta,  m.  adv.  Arg. 
Úsase  en  los  hoteles,  restaurants,  etc.,  para 
significar  que  se  cobra  ó  paga  la  comida 
según  el  valor  de  cada  plato.  Comer  á  la 
carta. 

CARTABONEAR.  (De  cartabón.)  v.  n. 
Arg.  Tomar  la  medida  con  el  cartabón.  Ú. 
t.  c.  a.  II  fam.  Arg.  Tomar  una  medida  con 
cualquier  instrumento  que  no  sea  cartabón. 
Ú.  t.  c  a. 

«  Luego  que  me  desocupé  de  ciertos  quehaceres,  hice 
traer  á  mi  presencia  al  nuevo  destinado  para  cono- 
cerle é  interrogarle  sobre  su  falta,  amonestarle,  oar- 
tabonearle  y  ver  á  qué  compañía  había  de  ir.  »  (Lu- 
cio V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  RANyuELES  ; 
1870,  t.  I,p.39.) 

CARTONERÍA  s.  f.  Arg.  Fábrica  de  car- 
tones. II  Arg.  Casa  donde  se  venden 

CARTONERO,  RA.  s.  m.  y  f.   Arg.  Per- 
sona que  tiene  por  oficio  hacer  cartones.  || 
Arg.  La  que  los  vende. 

CARTUCHO,  s.  m  Arg.  Cucurucho,  se- 
gún la  Acad.,  voz  no  usada  en  la  Arg. 

CARURA,  s.  f.  Arg.  Cualidad  de  caro  ó 
subido  de  precio.  Esía  carura  no  tiene  ra- 
zón de  ser .  ¡  Qué  q,2íT\x.V2í\  II  ftg.  Arg.  Cosa 
cara.  No  compraré  esta  carura. 

CASA.— Casa  amueblada.  yír_^.  Aque- 
lla en  que,  mediante  cierto  precio,  se  da  alo- 
jamiento con  muebles,  pero  sin  comida.  || 
Casa  de  Inquilinato.  Arg.  La  que  con- 
tiene muchos  cuartos  reducidos,  por  lo  co- 


mún con  acceso  á  patios  y  corredores,  en 
que  viven  distintas  familias  poco  acomoda- 
das. En  caslell.,  casa  de  vecindad,  corral, 
corral  de  vecindad,  y  en  Murcia,  casa  de 
moradores;  sin  uso  en  la  Rep.  Arg.  ||  Casa 
fuerte.  Arg.  La  de  negocio  en  grande  es 
cala  y  al  por  mayor.  Según  la  Acad.:  «La 
que  se  fabrica  en  forma  de  casa,  para  habi- 
tar en  ella,  con  fortalezas  y  reparos  para  de- 
fenderse de  los  enemigos.  ||  La  muy  acauda- 
lada »  No  se  usa  en  estas  aceps.  en  la  Ar- 
gentina. II  Las  casas.  Arg.  Casa,  en  el 
campo. — La  Acad.  trae  este  nombre  en  plu 
ral  como  ant.  en  la  acep.  general  de  «  edifi- 
cio para  habitar». 

«...,  vi  á  mis  dos  compañeros  correr  en  dirección  á 
las  casas...»  (_ Miguel  Cañé  ;  Juvenilia;  Bs.  Aires: 
1901,  p.  137.) 

...,  «la  cu^l »  (quinta)  «estaba  situada  en  un  bajo,  á 
inmediaciones  de  las  casas.»  (José  María  Veles, 
Montes  y  Maravillas;  Córd.,  1906,  p.  7.) 

CASAL  s.  m.  Arg.  Pareja  de  animales, 
particularmente  domésticos,  macho  y  hem- 
bra.--Nosotrossolemostambién  emplear  esta 
voz  para  significar  pareja  de  hombre  y  mujer. 
En  la  Rep.  O  del  Uruguay,  también.  Ü.  mu- 
cho en  esta  forma  diminutiva :  casalcito. 
—  «Casal,  m.  ant.  Solar  ó  casa  solariega.  |¡ 
ant.  Casería,  casa  de  campo.  »  (Dice.  Ac.) 
No  corre  tampoco  en  la  Arg,  en  estas  aceps. 
— La  Acad.,  en  el  Suplemento  de  su  Dice, 
de  1884,  registra  casar  como  voz  de  Améri- 
ca, en  la  acep.  de  «  Pareja  de  animales  do- 
mésticos, macho  y  hembra,  del  género  epi- 
ceno »  En  la  edición  de  i'^99  suprimió  esta 
acep.  Es  desconocido  este  nombre  en  la 
Rep.  Arg. 

«En  estas  zonas  abundan  los  pumas,  y  en  el  paraje 
denominado  Cerro  de  los  Muertos,  dimos  caza  á  un 
hermoso  casal,  que  nos  proporcionó  exquisito  man- 
jar.» (Aarón  de  Anchorena;  Á  través  de  la  Patac.o- 
nia;  en  Caras  y  Caretas,  semanario  de  Bs.  Aires,  de 
10  de  mayo  de  1902.) 

«Hay  entre  los  casales  de  danzadores 
Uno  que  es  el  primero  de  los  mejores: 
Ella  es  una  morocha  de  labios  rojos 
Que  la  lumbre  del  alba  lleva  en  los  ojos, 
Y  que  al  posar  airosa  su  pie  en  el  suelo 
Suele  mostrar  la  media  color  de  cielo.» 

(Carlos  Roxlo;  «.La  reconciliación  ».) 

«El  sol  iba  subiendo,  iluminando,  calentando.  El 
casal  de  barcines»  (¿barcinos?)  «  rabones  y  ayunos, 
daba  vueltas  en  silencio,  olfateando,  mirando  al  amo 
con  miradas  que  parecían  decir:—»  ¿Hoy  tampoco  car- 
neamos, patrón?»  (Javier  de  Viana;  «La  carta  de  la 
suicida»;  en  el  semana,  ilustr.  de  Bs.  Aires  Caras  y 
Caretas,  de  28  dejul.  de  1906.) 

CASCABELEAR,  v.  n.  Aj^g.  Hacer  ruido 
de  cascabeles  ó  como  de  tales. — «Cascabe- 
lear. {'Dt  cascabel )  a.  fig.  y  fam.  Alboro- 
tar á  uno  con  esperanzas  lisonjeras  y  vanas 
para  alguna  cosa.  ||  n.  fig.  y  fam.  Portarse 
con  Hgereza  y  poco  juicio  ».  (Dice.  Ac.) 


CAS 


CAS 


101 


Esta  voz  está  empleada  en  nuestra  acep 
en  el  texto  de  Martel  transcrito  en  el  artícu- 
lo Breke. 

CASCANUECES,  s.  m.  Ar^-.  Instrumen- 
to, por  lo  común  de  hierro,  que  sirve  para 
cascar  ó  romper  la  cascara  de  las  nueces, 
avellanas  y  almendras. 

CASCARA. — Cascara  rueda,  s.  f.  Ar^-. 
(provs.  Ínter.)  Juego  de  muchachos  en  que, 
tomados  de  la  mano,  dan  vueltas  en  torno, 
estando  uno  en  el  medio.  ||  Dar  á  uno  cas- 
cara de  novillo,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Cas- 
tigarle con  lazo,  chicote  ú  otra  cosa  seme- 
jante. 

CASCARILLA,  s.  f.  Arg.  Contar ea  alba 
Gr.  Arbusto,  ó  árbol,  de  la  familia  de  las  ru- 
biáceas, de  tres  á  cuatro  metros  de  altura; 
crece  en  Jujuí,  Oran  y  Bolivia.  Su  corteza  es 
remedio  contra  la  fiebre  intermitente  y  las 
indigestiones ;  es  emética  y  laxante.  ||  Arg. 
Pogo/iopus  febrifugics.  De  la  familia  de  las 
rubiáceas.  Árbol  de  mediana  altura;  crece 
en  Jujuí,  Oran  y  Bolivia.  La  corteza  se  em- 
plea como  remedio  eficaz  para  fiebres  inter- 
mitentes, según  Hierónymus. 

CASCARRIA,  s.  f.  Arg.  Pringue,  mugre, 
suciedad  ó  porquería  seca  y  endurecida,  pe- 
gada en  la  lana  de  las  ovejas  ó  en  la  piel  del 
cuerpo  de  las  personas,  particularmente  en 
las  extremidades  y  en  las  rodillas. — El  señor 
Daniel  Granada  trae  cascárrea  (forma  inu- 
sitada entre  nosotros)  en  la  acep.  de  «  ex- 
cremento del  ganado  ovejuno»,  acep.  menos 
comprensiva  que  la  nuestra. — Es  posible  que 
se  derive  esta  voz  de  cascara,  ó  que  sea  el 
vocablo  español  cascarria,  que  habrá  cam- 
biado entre  nosotros  su  genuino  sentido, 
pues  lo  define  así  la  Acad.:  «Lodo  ó  barro 
que  se  coge  y  seca  en  la  parte  de  la  ropa 
que  va  cerca  del  suelo.  Ú.  m.  en  pl.  »  Reco- 
mendaría á  mis  compatriotas,  que,  en  esta 
acep  ,  empleasen  más  bien  la  voz  :¡arpa,  que 
es  equivalente  á  la  cascarria  española,  pues 
así  evitarían  la  hilaridad  que  causaría  el  uso 
de  este  término,  que,  aunque  diferenciado 
del  nuestro  por  la  s,  traería  á  la  memoria 
una  cosa  tan  baja  y  distinta  de  lo  que  se 
querría  significar. 

CASCARRIENTO,  TA.  adj.  Arg.  Que 
tiene  cascarria.  Ú.  t.  c,  s.  —  La  Acad.  trae 
cascarriento,  ta  como  adj.  fam.,  en  esta 
acep. :  «  Que  tiene  muchas  cazcarrias  »  . 
Pero  véase  en  nuestro  artículo  Cascarria 
lo  que  dicha  corporación  entiende  por  su 
voz  cascarria,  con  z. 

CASCO,  s.  m.  Arg.  Cada  una  de  las  di- 
visiones interiores  de  la  naranja.  En  caste- 


llano, gajo,  voz  que  no  usamos  nosotros  en 
esta  acep.,  y  que  en  España  se  aplica  tam- 
bién á  las  partes  en  que  se  dividen  interior- 
mente varias  otras  frutas,  como  la  granada, 
la  nuez,  etc.  También  dicen  los  españoles 
cacho.  II  Arg.  Pedazo  de  una  fruta,  particu- 
larmente hecha  dulce,  no  siendo  de  naranja, 
en  cuyo  caso  se  entenderá  siempre  en  nues- 
tra i.^  acep.  Un  casco  de  durasno,  de 
7nansana,  de  tuna.  (V.  Arrope  de  cas- 
cos.) II  Casco  de  caballo.  Arg.  (V.  Can- 
grejo CASCO  DE  CABALLO.)  ||  CaSCOS  du- 
ros.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Rudeza,  dificultad 
grande  para  aprender  lo  que  se  estudia  ó 
para  comprender  las  cosas.  Es  nii  individuo 
de  cascos  duros.  Tiene  cascos  mtiy  du- 
ros.  II  Calentarse  uno  los  cascos,  fr.  fig. 
y  fam.  Arg.  Equivale  á  la  frase  castell.  rom- 
perse uno  los  cascos,  que  también  corre  en 
la  Arg.  y  que  define  así  la  Acad.:  «Fatigarse 
mucho  con  el  estudio,  ó  procurando  investi- 
gar alguna  cosa » . 

CASCOTAZO.  s.  m.  Arg.  Golpe  dado 
con  un  cascote.  ||  Arg.  Acción  de  tirar 
con  él. 

«  Los  muchachos,  al  verlo  »  ( al  paredón  de  las  aguas 
corrientes) ,  «  han  hecho  lo  que  hacen  siempre  que  no 
saben  lo  que  hay  detrás  de  una  pared:  tirar  casco- 
tazos  al  vacío.»  {Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  6  de  septbre.  de  1903 ;  «.El  paredón  de  las  aguas 
corrientes». ) 

CASCOTE,  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg.  Hom- 
bre casado,  de  auien  las  niñas  solteras  no 
pueden  abrigar  esperanzas  amorosas. 

<>La  dueña  de  la  casa  accedió  gustosísima  al  pedido 
que  le  hiciera  Montiel,  tanto  más  cuanto  que  algunas 
niñas  acababan  de  presentarle  sus  quejas  porque  no 
había  invitado  á  Fulanito  y  á  Zutanito,  y  la  sala  esta- 
ba llena  de  cascotes  y  de  viejos.  »  (  Enrique  E.  Ri- 
varola;  Amar  al  vuelo;  Bs.  Aires,  i905,  págs.  54 
y  53.) 

CASCOTEAR.  v.  a.  Arg.  Tirar  ó  arrojar 
cascotes  á  una  persona  ó  cosa.  ||  A7^g.  Por 
ext.,  apedrear. 

«Una  fábrica  de  cigarrillos  fué  oasooteada  por  el 
gremio  en  virtud  de  las  medidas  notoriamente  injus- 
tas tomadas  por  parte  del  patrón.»  (  Telegr.  de  Bue- 
nos Aires  ;  en  el  diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de 
4  de  oct.  de  1903. ) 

CASCHI,  s.  m.  Arg.  {pr.  Cat.  y  Sant. 
Est.)  Cusco. 

CASERITA,  s.  f.  Arg.  (provs.  del  Ín- 
ter.) Hornero. 

CASI.  —  De,  ó  por,  casi  nadie  se 
muere,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Se  usa  para  sig- 
nificar la  notable  diferencia  que  exiite  entre 
la  inminencia  de  un  hecho  y  el  hecho  mismo. 

Ricardo  Hogg  pone  en  boca  de  unos  pai- 
sanos las  siguientes  palabras: 

«...,  la  cuestión  es  que  ha  ganao  el  mío  y  refale  lo 
que  debe,  que  por  casi  nadie  se  muere. v  (Una 
Tropilla  de  misturaos,  póg.  16. ) 


102 


CAS 


CAT 


CASIMBA,  s.  f.  Arg.  Pozo  de  poca  pro- 
fundidad, abierto  en  la  vera  de  un  río  para 
tener  agua  potable.  También  significa  cuasi 
lo  mismo  en  Cuba,  según  Pichardo,  con  la 
única  diferencia  que  no  hay  necesidad  de 
que  esta  cavidad  sea  en  la  orilla  del  río.  Pi- 
chardo escribe  esta  voz  con  s,  como  nos- 
otros. La  Acad.  ha  introducido  este  neolo- 
gismo en  su  Diccionario  de  1899;  pero  lo 
escribe  con  c,  haciéndolo  derivar  de  cazo, 
y  lo  define  así :  «  Hoyo  que  se  hace  en  la 
playa  para  buscar  agua  potable.  |¡  Balde,  pri- 
mer art. »  (  V.  Balde. )  Ignoramos  si  se  ha 
usado  entre  nosotros  en  la  2.^  acep.  —  Pa- 
rece ser  voz  importada  del  África.  —  En  la 
Rep.  del  Uruguay  dicen  cachimba,  en  el 
Brasil  cacimba;  y  en  el  Perú,  casimba, 
como  en  Cuba  y  la  Rep.  Arg. 

CASINETE,  s.  m.  Arg.  Especie  de  casi- 
mir, de  mala  calidad,  mezcla  de  lana  y  algo- 
dón. Dice  casi  lo  mismo  que  la  voz  española 
pañete,  en  una  de  las  aceps.  que  le  da  la 
Acad.,  y  es  ésta:  «Paño  de  inferior  calidad». 

CASTAÑAZO,  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg.  Pu- 
ñetazo. 

CASTILLADA  s.  f.  Arg.  Carga  más  ó 
menos  completa  que  lleva  un  castillo,  y  par- 
ticularmente de  cosas  sueltas.  Castillada 
de  zapallos,  de  leña,  etc. 

CASTILLO,  s.  m.  Arg.  Carreta,  nues- 
tras aceps.  (Véase.)  \\  Arg.  Carro  sin  llanta 
ó  carreta  sin  toldo.  —  Una  de  las  aceps.  que 
da  á  esta  voz  la  Acad.  y  que  tiene  alguna 
analogía  con  la  última  nuestra,  es  esta:  «Par- 
te de  capacidad  de  un  carro,  desde  la  esca- 
lera hasta  lo  alto  de  los  varales  ». 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
señor  Pastor  S.  Obligado  que  hemos  trans- 
crito en  el  art.  Picanear. 

CASUALIDAD.  —  Dar  la  casualidad, 
ir.  Arg.  Ocurrir  un  caso  ó  acontecimiento 
imprevisto. 

«  Pero  dló  la  casualidad  que  en  el  momento  de  pi- 
sar el  umbral,  no  podían  resistir  las  ganas  de  mirar  á 
don  Eufemio,  y  como  si  una  mirada  atrajese  la  otra, 
se  encontraron  con  su  ojito  risueño  y  burlón  fijo  en 
los  suyos,  »...(  Gorfo/rcíío  Daireaux  ;  «Las  veladas 
del  tropero  »;  en  el  Supletn.  Ilustr.  de  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  20  de  sept.  de  1906.) 

CASUARINA.  s.  f.  Arg.  Árbol  de  adorno, 
de  la  familia  de  las  casuarináceas,  llamadas 
así  «  por  tener  alguna  semejanza  con  las 
plumas  del  casuar  y,,  según  Berg ;  del  ca- 
suario ha  de  haber  querido  decir,  —  ave  co- 
rredora, de  menor  tamaño  que  el  avestruz. 
Crece  este  árbol  con  extraordinaria  rapidez: 
trasplanté  uno  que  tenía  un  metro,  y  á  los 
dos  años  no  cumplidos  rebasaba  de  cinco. 


No  he  hecho  una  elección,  entre  varios,  para 
citar  el  de  mayor  fuerza,  pues  planté  uno 
solo. 

CATA.  s.  f.  Arg.  Cotorra,  ave  trepadora, 
especie  como  de  papagayo,  como  de  quince 
centímetros  desde  la  cabeza  hasta  el  extremo 
de  la  cola,  de  color  verde  muy  subido.  Las 
hay  muy  habladoras,  y  suelen  serlo  las  lla- 
madas catas  de  los  manzanos.  |[  Ha- 
cerse uno  la  cata.  fr.  fam.  Arg.  Rehacerse 
el  que  está  perdiendo  en  el  juego,  con  lo 
poco  que  le  ha  quedado. 

CATALINA.  —  ¡Agárrate,  Catalina! 
expr.  interj.  fam.  Arg.  ¡  Al  diablo  ! 

CATAMARQUEÑISMO.  s.  m.  Arg.  Voz 
propia  y  peculiar  de  la  provincia  argentina 
de  Catamarca.  El  Sr.  Samuel  A.  Lafone  Que- 
vedo  ha  publicado  una  obra  interesante  titu- 
lada Tesoro  de  Catamarqueñismos. 

CATAMARQUEÑO,  ÑA.  adj.  Arg.  Per- 
teneciente ó  relativo  á  la  ciudad  ó  provincia 
de  Catamarca.  ]|  Arg.  Natural  de  esta  ciudad 
ó  provincia  de  la  Rep.  Arg.  Ú.  t.  c.  s. 

CATANGA,  s.  f.  A7'g.  Coleóptero  pe- 
queño, semiesférico  y  de  color  verde  me- 
tálico, con  reflejos  irisados  fPhatieus  spleu- 
didulus  (  Fabr.  Lap. )  Se  le  encuentra  debajo 
de  los  excrementos  del  ganado  vacuno.  Pro- 
bablemente se  deriva  de  cata  (  V.  Cata.)  |I 
fig  y  fam.  Arg.  Especie  de  sulky,  que  se 
diferencia,  del  común  en  que  es  bajo. 

CATAPLASMA,  s.  f.  fig.  y  fam  Arg. 
Persona  importuna,  pesada  ó  molesta  con 
sus  visitas  ó  su  conversación.  ¡|  fig.  y  fam. 
Arg.  La  que  está  siempre  llena  de  acha- 
ques, enfermedades  y  dolencias.  ||  Cata- 
plasma sinapisada.  Arg.  »Dícese  de  la 
cataplasma  de  lino  polvoreada  con  mos- 
taza. 

CATARATO.  s.  m.  {2,m.Arg.  (pr.  Mend.) 
Vigilante,  agente  policial. 

CATEADOR,  s.  m.  Arg.  El  que  catea.  || 

—  ra.  s.  m.  y  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Averigua- 
dor, pesquisante. 

CATEAR.  V.  a  Arg.  Buscar  vetas  ó  mi- 
nas de  minerales  preciosos,  haciendo  un 
registro  ó  examen  prolijo  del  suelo,  obser- 
vando las  piedras,  etc.  ||  Arg.  Descubrirlas. 

—  La  Acad.  trae  este  verbo  como  anti- 
cuado, dándole  un  sentido  más  general: 
(( Catear.  ( Del  lat.  ¿^a/wi-,  diestro,  astuto.) 
a.  ant.  Buscar,  descubrir.  »  Nosotros  lo  usa- 
mos también  en  esta  acep.,  pero  familiar- 
mente y  en  sentido  figurado ;  el  recto  es  el 
que  le  hemos  dado,  y  es  voz  muy  conocida, 
particularmente  entre  los  mineros. 


CAU 


CAY 


103 


CATINGA,  s.  f.  fam.  Ar^.  (provs.  del 
Ínter.)  Excremento  humano  jegado  á  las 
ropas  interiores.  ||  fam.  Arg.  (provs.  del 
Ínter.)  Por  ext ,  cualquier  porquería  seme- 
jante á  la  mierda  y  que  está  adherida  á  una 
cosa.  II  fam.  Arg.  Olor  fuerte  de  la  traspira- 
ción, particularmente  la  de  los  negros.  — 
Del  guar.  cati,  catinga,  olor  fuerte  y  des- 
agradable. 

CATINGOSO,  SA.  adj.  Arg.  «Que  tiene 
catinga.  »  (Gran.) 

CATINGUDO,  DA.  adj.  Arg.  «Catin- 
goso, especialmente  en  sentido  fam.  ó  des- 
pectivo.» (Granada.)  Aplicado  á  persona, 
ú.  t.  c.  s. 

CATITA.  s.  f.  Arg.  (provs.  del  ínter.) 
Vaquita  de  San  José. 

CATITEAR.  V.  a.  Arg.  Tomar  ó  coger 
uno  la  cometa  de  otro,  enredándola  en  el 
aire  y  recogiéndola  con  el  hilo  de  la  que  está 
haciendo  volar,  ó  con  una  cuerda  atada  á 
una  piedra,  un  hueso,  etc.  ||  v.  n.  ^/'^.Tem- 
blequear con  la  cabeza,  por  la  avanzada 
edad.  Ú.  m.  con  el  verbo  estar.  ||  Andar, 
ó  estar,  uno  catiteando  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Estar  muy  necesitado  ó  escaso  de  una 
cosa,  particularmente  de  dinero.  Ayer  me 
pagaron  el  sueldo,  y  ya2iT\.ú.o  catiteando. 

CATRE,  s.  m.  fig.  Arg.  Jangada,  nues- 
tras aceps. 

CAUDILLAJE,  s.  m.  Arg.  Caudillos  de 
mala  ley,  tomados  en  general.  ||  Arg.  Con- 
junto ó  multitud  de  caudillos  de  mala  ley. 

<•<  El  gobernador»...  «parece  que  retrocede  espan- 
tado de  su  propia  obra  política  en  la  provincia,  que 
fatal  ó  deliberadamente  la  ha  conducido  á  enajenarse 
la  opinión  conservadora  y  representativa,  fomen- 
tando el  predominio  del  caudillaje  de  barrio  que  hoy 
se  ha  confabulado  para  imponer  á  la  provincia  un  go- 
bierno de  su  hechura,  de  sus  apetitos  y  de  sus  tenden- 
cias utilitarias.  »  (  Diario  La  Nación,  de  Buenos  Ai- 
res, de  21  de  novbre.  de  1901.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
señor  Aldao,  que  hemos  transcrito  en  el  art. 
Desconcertador,  de  este  Dice. 

«  Sarmiento  apareció  en  la  hora  crítica  en  que  el 
caudillaje  empezaba  á  declinar  y  en  que  las  dos 
grandes  manifestaciones  de  la  nacionalidad,  la  fuerza 
de  cohesión  y  la  fuerza  de  expansión,  el  centralismo 
y  la  anarquía  ó,  según  su  fórmula  famosa,  «  la  civili- 
zación y  la  barbarie  »,  dejaban  de  estar  en  equilibrio.  » 
(Stylo;  «Una  defensa  de  Qiiiroga»;  en  La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  28  de  mayo  de  1906,  pág.  4.) 

CAUDILLESCO,  CA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  al  caudillo,  nuestra  acep. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
La  Prensa  que  hemos  insertado  en  el  art. 
Personalista. 


CAUDILLISMO,  s.  m.  Arg.  Caudillaje, 
i.^  acep.  II  Arg.  Predominio  o  influencia  de 
los  caudillos  de  mala  ley. 

La  Prensa  de  Bs.  Aires  de  23  de  Junio 
de  1907,  en  un  artículo  titulado  «  Las  comu- 
nas bonaerenses  »,  emplea  la  palabra  cau- 
dillismo. 

CAUDILLO,  s.  m.  Arg.  Jefe  de  bando  ó 
facción  entre  el  elemento  gaucho,  que  ejerce 
sobre  éste  mucha  influencia  y  predominio  y 
está  siempre  al  servicio  de  gobiernos  ó  par- 
tidos reñidos  con  los  principios  de  la  civili- 
zación.—  La  Real  Acad.  trae  caudillo  en 
estas  aceps.  en  que  también  lo  usamos  nos- 
otros: «El  que,  como  cabeza  y  superior, 
guía  y  manda  la  gente  de  guerra.  ||  El  que 
es  cabeza  ó  director  de  algún  gremio,  comu- 
nidad ó  cuerpo.  » 

«Ya  hemos  pronosticado  que  los  caudillos  coali- 
gados de  la  campaña  echarán  el  resto  de  sus  mafias 
en  los  comicios  del  domingo.  »  (La  Nación  de  28  de 
noviembre  de  1901.) 

CAUTCHOUC.  (Vozfranc.)  s.  m.  Arg. 
Caucho  ó  goma  elástica.  Pronúnc.  en  la  Arg. 
cauchuc. 

CAVIAR,  s.  m.  Arg.  Sángüich  de  pan 
negro.  —  Caviar,  ó  cavial,  según  la  Acad.: 
«  Manjar  compuesto  de  huevas  de  esturión 
saladas  y  prensadas.  Expórtase  principal- 
mente de  Rusia. » 

CAVUR.  s.  m.  Arg.  Especie  de  sobre- 
todo que  usan  los  hombres,  y  que  se  dife- 
rencia del  común  en  que  tiene  alas  en  vez 
de  mangas.  Tiene  la  ventaja,  comparado  con 
el  sobretodo,  que  no  arruga,  como  éste,  el 
frac,  levita,  etc.,  que  va  interiormente.  He- 
mos adoptado  la  voz  cavour  á  la  índole  pro- 
sódica de  nuestro  idioma,  dándole  la  forma 
castellanizada  cavur. 

CAY  s.  m.  Arg.  Caí. 

CAYANA,  s.  f.  Arg.  Callana. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  del  se- 
ñor Selva  que  hemos  transcrito  en  el  art.  Ar- 
didoso. 

CAYASCHAR.  v.  n.  Arg.  (provs.  San/. y 
la  Rio  ja.)  Recoger  el  cayascho  (v.  Ca- 
YASCHo),  operación  que  hace  generalmente 
la  gente  pobre,  con  el  permiso  de  los  viña- 
dores. (V.  Cayaschir.  ) 

CAYASCHI.  s.  m.  Arg.  (provs.  Sant. 
Est.  y  Córd.)  Restos  que  quedan  en  la  chacra 
después  de  recogido  el  maíz.  ||  Arg.  {provs. 
Sant.  Est.  y  Córd.)  Acción  de  cayaschir, 
ó  recolección  de  estos  restos  de  maíz.  (V- 
Cayaschir.)  Es  muy  usado  entre  los  cam- 
pesinos. 


104 


CEB 


CED 


CAYASCHIR.  V.  n.  Arg.  (provs.  Sa^it. 
Est.  y  Córd.)  Recoger  el  cayaschi;  lo  que  ha- 
cen generalmente  los  pobres,  previo  permiso 
del  dueño  ó  encargado  de  la  chacra,  para  en- 
trar al  cayaschi,  que  es  la  frase  consagrada 
por  la  costumbre  de  esta  pobre  gente  del 
campo.  Hay  veces  que  no  hay  cayaschi^  y 
esto  sucede  cuando  se  descubre  ó  sospecha 
que  los  recogedores  del  maíz,  en  conniven- 
cia con  los  que  han  de  pedir  el  dicho  per 
miso,  han  dejado  en  la  chacra,  intencional- 
mente,  una  jDarte  de  la  cosecha.  Es  muy  usa- 
do por  los  campesinos  de  las  provincias  de 
Córd.  y  Santiago.  ( V.  Cayaschi,  Cayas- 
CHO,  Cayaschar,  Cuncún  j^'  Cuncunear.) 

CAYASCHO.  s  m.  Arg.  (provs.  SanJ.y 
la  Rioja.)  Restos  de  racimos  de  uva  que  ha- 
biendo escapado  á  la  vista  de  los  vendimia- 
dores, quedan,  después  de  la  cosecha,  pen- 
dientes de  las  cepas  ó  vides.  ||  Arg.  (provs. 
San  J.  y  la  Rioja.)  Acción  de  cayaschar,  ó 
recolección  del  cayascho,  i.^  acep.  (V. 
Cayaschar.) 

CAZATORPEDERO,  s.  m.  Mar.  Arg. 
Embarcación  pequeña  que,  como  su  nombre 
lo  indica,  sirve  para  dar  caza  á  los  torpede- 
ros, desempeñando  también  el  oficio  de  es- 
tos últimos. 

«.  El  cazatorpedero  «  Espora  »  zarpó  ayer  de  Río 
Santiago  con  destino  al  puerto  de  Bs.  Aires,...»  (Dia- 
rio El  País,  de  Bs.  Aires,  de  26  de  oct.  de  1905; 
«  Guerra  y  Marina  »  ) 

CEBADA,  s.  f.  Arg.  Cebadura;  acción  y 
efecto  de  cebar  mate. 

CEBADOR,  RA.  s.  m.  y  f  Arg.  Persona 
que  ceba  mate. 

«  El  gaucho,  socarrón  y  malicioso,  saborea  en  silen- 
cio el  primer  mate,  observando  como  al  descuido  la 
cara  de  la  cebadora  v.  .  (Cuentos  ds  Fray  Mocho  ; 
1906;  «  Entre  dos  mates  »,  p.  15. ) 

CEBAR.  V.  a.  Arg.  Dícese  del  mate  cuan 
do  se  lo  prepara  con  la  yerba  y  la  azúcar,  ó 
con  la  primera  solamente,  si  es  cimarrón,  y 
el  agua  caliente.  Muchos  acostumbran  ce- 
bar el  mate  agregándole  cascara  de  naranja 
ó  de  lima,  albahaca,  cedrón  ú  otras  hierbas 
aromáticas.  También  se  ceban  mates  de 
café,  y,  generalmente  por  remedio,  de  hierba 
buena,  doradilla,  etc. 

«Por  eso  casi  siempre  debía  resignarse  á  pasar  la 
noche  cebando  mate,  y  observando  el  juego  de  los 
demás.  »  {Javier  de  Viana;  <■■  Miseria/...  >■>/  en  Caras 
Y  Caretas,  n."  370.  ) 

<v  Hizo  severas  é  iguales  sus  costumbres.  Se  levan- 
taba con  el  alba,  tomaba  mate,  que  él  mismo  ceba- 
ba, »...  i  Julio  Llanos;  «  El  Dr.  Francia  >\-  en  La  Na- 
ció.v,  de  Bs.  Aires,  de  29  de  mayo  de  1906. ) 

La  frase  cebar  mate  está  empleada  en  el 
pasaje  de  Chacarero  Viej'o  que  hemos  in- 
sertado en  el  art.  China. 


CEBIL.  s.  m.  Arg.  Piptadenia  Cebil  Gr. 
Árbol  de  la  familia  de  las  leguminosas,  que 
abunda  en  Catarr.arca,  Tucumán,  Salta,  Ju- 
juy,  Oran  y  el  Chaco.  Tiene  hasta  veinte  me- 
tros de  altura,  y  su  diámetro  alcanza  á  uno. 
«  Las  hojas  que  se  caen  durante  el  invierno 
y  se  secan  en  el  suelo,  son,  en  años  de  esca- 
sez de  otro  pasto,  un  buen  alimento  para  los 
animales,  especialmente  los  vacuno;-.  La  cor- 
teza ofrece  un  material  muy  bueno  para  las 
curtiembres,  pues  contiene  hasta  diez  por 
ciento  de  tanino.  La  madera  es  de  un  valor 
secundario,  debido  á  que  se  raja  mucho,  y 
se  usa  para  rayos  y  pértigos  de  carretas, 
marcos  de  puertas,  horcones  ó  pilares  para 
galpones  con  techo  de  paja,  arados  y  otros 
fines,  principalmente  para  combustible.  Se- 
gún una  nota  añadida  por  1.  T.  (Inocencio 
Torino )  al  Catálogo  raz.  de  las  plantas  me- 
dicinales de  Catamarca  por  F.  Schicken- 
dantz  en  Anal,  del  Círculo  Méd.  Arg.,  t.  V, 
p.  12  2,  el  cebil  (las  semillas?)  ocasiona  el 
aborto,  y,  según  dicen,  impide  el  desarrollo 
del  huevo  en  las  gallinas  y  lo  hace  expulsar 
antes  del  término.  El  tronco  y  los  ramos  se- 
gregan una  goma  resinosa,  á  veces  en  abun- 
dancia. »  (J.  Hierónymits.)  ||  Cebil  blan- 
co. Arg.  Sacha-cebil.  (V.  Sacha-ce- 
BiL.)  II  Cebil  colorado.  Arg.  Cebil. 

CEBOLLERO,  RA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  á  la  cebolla. 

...,  «  en  cuyo  paí-s  »  (  en  España  )  '<  la  producción  ce- 
bollera es  de  120,000  kilos  por  hectárea.  »  (La  Ar- 
gentina, de  Bs.  Aires,  de  13  de  jun.  de  1907;  <.<  Lite- 
ratura y  cebollas  >>. ) 

CEDER.  V  n  Arg.  Consentir  en  una  cosa 
ó  condescender  en  ella. 

« ¿Por  qué  eres  tan  cruel  que  á  nuestra  instancia 
Tus  válvulas  no  cedes  en  abrir. 
Cuando  los  compafíeros  de  la  infancia 
Quieren  también  el  viaje  proseguir?» 

( Tobías  Garsón ;  «.  En  el  tren...  » ) 

CEDRO.  —  Cedro  colorado.  Arg. 
Cedrela  brasiliensis  St.  Hil.  De  la  fami- 
lia de  las  meliáceas  Árbol  que  llega  hasta 
una  altura  de  treinta  metros,  y  su  tronco  á 
cuatro  de  diámetro.  Crece  en  Tucumán, 
Salta,  Oran,  Jujuí,  Chaco,  Corrientes  y  Bra- 
sil austral.  «  El  extracto  de  la  madera  y  de 
la  corteza  se  usa  contra  fiebres.  La  madera, 
cuando  fresca,  tiene  una  fragancia  agrada- 
ble ;  el  olor  de  la  seca  es  desagradable ;  es 
excelente  para  muebles,  puertas,  pisos  de 
tabla,  tirantes,  etc.  Ninguna  de  las  maderas 
de  árboles  indígenas  en  la  Rep.  Arg.  se  deja 
labrar  tan  fácilmente  como  éste  por  el  car- 
pintero; ella  es  durable  y  de  bastante  soli- 
dez, aunque  no  sea  compacta;  sólo  tiene 
una  mala  propiedad,  y  es  ser  muy  sensible  á 


CEI 


CEI 


105 


las  influencias  atmosféricas:  según  el  aire 
contiene  más  ó  menos  agua  en  forma  de 
vapor,  se  dilata  ó  se  contrae  considerable- 
mente la  madera ;  pero  las  tablas  se  hinchan 
ó  deshinchan  en  grado  uniforme  en  todas 
sus  partes,  de  suerte  que  no  se  encorvan. 
Cuando  se  trabaja  algún  mueble  de  madera 
de  cedro,  debe  tomarse  en  cuenta  este  ca- 
rácter propio  de  ella:  las  tablas  no  deben 
entonces  encolarse  demasiado,  para  que  no 
se  rajen  cuando  al  secarse  se  contrae  la  ma 
dera.  »  ( J-  Hierójiymus.)  —  La  R.  Acad. 
trae  estas  definiciones :  «  Árbol  de  la  familia 
de  las  coniferas,  de  unos  cuarenta  metros  de 
altura,  Ironco  grueso  y  derecho,  ramas  hori- 
zontales, hojas  persistentes  casi  punzantes, 
flores  rojas  al  principio  y  después  amarillas, 
y  cuyo  fruto  es  la  cédride.  Vive  más  de  dos 
mil  años,  y  su  madera,  de  color  más  claro  que 
la  del  caobo,  es  aromática,  compacta  y  de 
larguísima  duración  |I  de  la  India,  ó  deo- 
dara.  El  de  ramas  inclinadas  y  hojas  no 
punzantes.  Cultívase  como  árbol  de  adorno.» 

CEIBAL,  s.  m.  Arg.  Terreno  poblado  de 
ceibos. 

CEIBO,  s.  m.  Arg.  Erythrina  crista 
galli  Linei.  Árbol  de  la  familia  de  las  legu- 
minosas, que  llega  á  veces  á  ocho  metros  de 
altura,  y  cuyo  tronco  alcanza  á  un  grosor 
máximo  de  medio  metro  de  diámetro.  Se 
cría,  según  Hierónymus,  en  Bs.  Aires,  En- 
trerríos,  Santa  Fe,  Tucumán,  Salta,  el  Chaco 
y  Corrientes  ;  abundando,  especialmente  en 
las  costas  del  río  Paraná,  del  Uruguay  y  de 
sus  afluentes,  y  en  sus  islas.  Su  flor  es  ama- 
riposada.  Por  la  hermosura  de  ésta,  se  le 
cultiva  también  como  árbol  de  adorno.  «  De 
tronco  escabroso  y  lindas  hojas  aovadas  y 
venosas  en  cruz,  á  saber,  dos  opuestas  y  una 
en  el  ápice  de  cada  raraito,  algunas,  no 
todas,  con  una  espinita  encorvada  hacia 
abajo  en  el  nervio  por  el  lado  del  envés,  es- 
pinas que  asimismo  se  hallan  diseminadas 
con  irregularidad  por  los  ramos.  Al  acer- 
carse la  primavera,  cúbrese,  á  la  par  con  las 
hojas,  de  largos  racimos  de  aterciopeladas 
flores  de  hermoso  color  de  lacre  ó  granate 
claro  sombreado,  henchido  de  miel  el  cáliz. 
Forma  en  sus  ramas  una  sustancia  blanca 
espumosa,  semejante  á  la  clara  de  huevo 
batida,  donde  cría  tábanos.  Mas  esto  no  es 
condición  peculiar  del  ceibo,  pues  hemos 
visto  idéntica  espuma  y  tábanos  en  las  rama- 
del  curupí.  De  la  espuma  que,  liquidada, 
cae  á  gotas  constantemente  al  suelo,  engen- 
dra asimismo  cierta  especie  de  mosquito 
bobo,  que,  cuando  quiere  picar,  se  pega  al 
cuerpo  sin  acertar  á  huir,  molestando  más 


que  irritando  la  piel.  A  manera  del  árbol 
que  después  de  un  aguacero  continúa  go- 
teando durante  un  rato,  así  el  ceibo  envía 
á  la  tierra,  día  y  noche,  el  susodicho  licor 
de  sus  ramas,  como  si  quisiese  repartir  su 
jugo  nutricio  con  las  plantas  que  deja  crecer  á 
sus  pies.  »  (Granada.)  El  cocimiento  de  la 
corteza  del  tronco  cura,  según  el  Dr.  Grana- 
da, las  heridas  y  llagas  gangrenosas :  lava- 
das con  él  y  espolvoreadas  luego  con  los 
residuos  secos  y  pulverizados  de  la  cascara, 
sécase  la  carne  mala.  Según  el  mismo  autor,, 
cocida  y  molida  la  parte  interior  de  la  cor- 
teza, limpia  los  dientes,  y  hasta  se  pretende 
que  cura  el  escorbuto.  También,  con  el  co- 
cimiento de  la  corteza,  se  hacen,  según  el 
Dr.  Hierónymus,  gárgaras,  que,  por  pu  pro- 
piedad astringente,  cura  las  llagas  de  la  gar- 
ganta. De  la  corteza  fresca  machacada,  dice 
el  mismo  autor,  se  hacen  cataplasmas  con 
que  se  curan  las  heridas  causadas  por  los 
jaguares  y  otros  animales.  Las  flores  encar- 
nadas dan  color  al  lienzo  y  á  la  lana.  De  su 
madera,  porosa,  acuosa  y  liviana,  hacen  los 
ribereños  balsas  improvisadas  para  el  paso 
de  pequeños  ríos ;  siendo  inútil,  según  Hie- 
rónymus, por  estas  cualidades,  para  aplicar- 
la á  otras  construcciones.  Sin  embargo,  dice 
el  Dr.  Granada  que  de  ella  se  hacen  bateas 
y  ruedas  de  carretones ;  y  Hierónymus  :  «  En 
tiempo  del  Padre  Lozano  (conf.  Conquista 
del  Río  de  la  Plata,  ed.  A.  Lama?,  I,  p.  218), 
trabajaron  además»  (los  ribereños),  «con 
la  madera,  rodelas  y  broqueles  muy  livia- 
nos ».  —  La  R.  Acad.  trae  ceiba  (s.  f. )  ó 
ceibo  (  m  )  en  esta  acep.:  «  Árbol  america- 
no, de  la  familia  de  las  bombáceas,  de  irnos 
treinta  metros  de  altura,  con  tronco  grueso, 
limpio  y  de  color  ceniciento,  copa  extensa 
casi  horizontal,  ramas  rojizas  y  espinosas, 
hojas  .palmeadas,  flores  rojas  axilares,  y  fru- 
tos cónicos  de  unos  treinta  centímetros  de 
largo,  que  contienen  seis  semillas  pequeñas 
envueltas  en  gran  cantidad  de  una  especie 
de  algodón,  usado  para  rellenar  almohadas». 
Como  se  ve,  este  ceibo  descripto  por  la 
Acad.,  no  es  el  de  la  Rep.  Arg.  —  D.  Rafael 
Obligado  opina  que  este  nombre,  aplicado 
á  nuestro  árbol,  debe  escribirse  seibo  ó  seibo, 
que  son  los  dos  modos  como  lo  pronuncia- 
mos, no  ceibo ;  el  Dr.  Carlos  Berg,  en 
sus  Elementos  de  Botan.,  escribe  del  se- 
gundo modo;  don  Daniel  Granada,  en  su 
VocAB  RíOPL.  Raz.,  admite  los  tres  modos; 
Hierónymus,  en  su  obra  Plantae  Diapho- 
RiCAE  Florae  Argentinae,  solamente 
ceibo,  y,  mucho  antes  que  éste,  Azara  es- 
cribió lo  mismo. 


106 


CEL 


CEN 


«  Y  el  negro  cabello 
Sin  nioftos  ni  rizos, 
Cayendo  abundoso, 
Brillaba  ceñido 
Con  una  guirnalda 
De  flor  de  seibo.  > 

( Rafael  Obligado;  La  flor  dsl  SEIBO. ) 

Don  Adolfo  Lamarque,  en  su  Canto  de 

GUERRA     DE     LOS     QuERANDÍES,     escribe 

seibo : 

«Los  médanos  son  nuestros  do  el  águila  se  posa, 
La  copa  de  las  palmas,  la  arena  deliciosa, 

La  sombra  del  ombú; 
De  la  calandria  el  canto  que  el  ánimo  enajena, 
El  seibo  de  flor  roja,  los  prados  de  verbena. 
Las  ondas  del  Guazú !  >> 

A.  Lozano,  en  su  composición  «América», 
prefiere  ceiba,  como  algunos  otros : 

«  Pueblan  sus  altos  robles  y  sus  ceibas 
En  bandos  pintorescos  los  turpiales, 
Y  ostentan  los  mitrados  cardenales 
La  púrpura  de  Tiro  en  su  color.» 

Don  Juan  Zorrilla  de  San  Martín,  en  su 
poema  Tabaré  (ed.  de  1905,  pág.  104), 
escribe  ceibo: 

«  Los  dilatados  ojos 
Clavó  el  salvaje  en  ellos. 
Escondido  en  la  sombra  proyectada 
Por  un  grupo  de  ceibos». 

CELASTRÁCEO,  CEA.  adj.   y  s.    BoL 
Arg.  Textos  de  botánica  escritos  por  pro 
fesores  extranjeros  residentes  en  el  país  usan 
esta  voz  ea  vez  de  la  castell.  autorizada  por 
la  Acad.,  celastríneo,  nea. 

CELEBRAR.  —  Este  verbo  y  anegar, 
aprender,  desertar,  enhebrar,  enredar, 
desenredar,  entregar,  pretider,  desprender, 
prestar,  templar,  destemplar,  que  son  per- 
fectamente regulares,  suele  hacerlos  irregu- 
lares (de  la  i.^  irregularidad  común)  la 
gente  del  pueblo,  agregando  una  i  delante 
de  la  e  de  la  última  sílaba  de  la  raíz,  en  todas 
las  personas  del  sing.  y  la  3.^  del  pl.  de  los 
presentes  de  indic,  imperat.  y  subj. ;  y  así 
dicen:  celiebro,  celiebras,  celi^ra, 
celiebran;  celiebre,  celiebres,  etc.;  en 
vez  de  celebro,  celebras, ..,,  que  es  lo  correcto. 
En  cambio,  al  verbo  quebrar  y  sus  compues 
tos,  que  son  irregulares,  los  hace  esta  misma 
gente  regulares,  diciendo:  quebró,  qiíebras, 
etc.;  por  quiebro,  quiebras,...  ||  v.  a.  Arg. 
Tratándose  de  un  cuerpo  ó  congreso  y  refe- 
rido este  verbo  al  sustantivo  sesión,  ó  re- 
unión, significa  tenerla,  particularmente  con 
la  mayoría  reglamentaria. 

Esta  voz  está  empleada  en  nuestra  acep. 
en  el  texto  de  La  Nación  transcrito  en  el 
art.  Confeccionar  de  este  Dice. 

«...,  ampliada  por  el  señor  senador  Láinez»  (la  mo- 
ción del  señor  senador  Macla  )  «en  el  sentido  de  cele- 
brar sesión  esta  noche,  »...  (  Diario  de  sesiones  de  la 
cámara  de  senadores  de  la  Rep.  Arg.;  sesión  de  29 
de  sept.  de  1905;  Sumario  V.) 


CELEBRIDAD,  s.  f.  Ai^g.  Persona  céle- 
bre, de  fama  y  renombre,  por  sus  obras  ó 
producciones,  ó  por  sus  hazañas,  hechos  ó 
acciones.  Cervantes  es  una  celebridad  en 
el  mundo  de  las  letras.  San  Martín  y  Bolívar 
son  dos  celebridades  en  la  historia  de  la 
emancipación  sudamericana. 

CELESTINO,  s.  m.  Arg.  (pr.  Tuc.)  Pá- 
jaro cantor,  de  tamaño  un  poco  mayor  que 
el  canario,  de  color  amarillo  claro  y  las  alas 
verde  nilo  y  azul  eléctrico. 

«El  Celestino  que  en  los  montes  canta, 
La  calandria,  la  viuda  y  los  turpiales 
Llenaron  de  armonías  su  garganta. 
Más  dulces  que  el  trinar  de  los  zorzales.  » 

(Aníolin  R.  Lassus ;  'María  Sofía  Terán»;  en 
El  Orden,  de  Tucumdn,  de  27  de  dic.  de  19O4. ) 

CELOS.  —  Dar  celos  el  galán  á  la  da- 
ma, ó  viceversa,  fr.  Arg.  Hacerle  cargo  de 
haber  mudado  de  cariño  y  puéstolo  en  otra 
persona.  Según  la  Acad.,  esto  qs  pedir  ce- 
los, fr.  inusitada  en  la  Rep.  Arg.  Dar  celos, 
según  la  misma  autoridad,  es  «Dar  una  per- 
sona motivo  para  que  otra  los  sienta».  No 
corre  entre  nosotros  en  esta  acep. 

CEMENTO.  —Cemento  portland. 
Arg.  Portland. 

CEMITA,  s.  f.  Arg.  Harina  gruesa  ó  con 
mezcla  de  afrecho.  ||  Arg.  Pan  sin  levadura 
que  se  hace  de  esta  harina,  con  grasa  ó  chi- 
charrón. —  La  Acad.  trae  acemita  por  «  Pan 
hecho  de  acemite  » ;  y  á  acemite  da,  entre 
otras,  esta  acep. :  «  Afrecho  con  alguna  corta 
porción  de  harina  » .  Ni  una  ni  otra  voz  se 
usan  entre  nosotros.  Ni  acemita,  ni  perruna 
(«Especie  de  pan  muy  moreno  y  grosero, 
que  ordinariamente  se  da  á  los  perros  »),  co- 
rresponden exactamente  á  nuestra  cemita. 
Perruna  es  completamente  desconocido  en 
la  Rep.  Arg. 

CENCERREO,  s  m.  Arg.  Acción  y  efec- 
to de  cencerrear. 

«Oíase  de  cuando  en  cuando  el  relincho  de  los  caba- 
llos, y  constantemente  el  cencerreo  de  las  madri- 
nas.» {Lucio  V.  Mansilla:  U.\a  Escurs.  á  los  I.ndios 
Ranqueles  ;  1870,  t.  I,  p.  138.) 

CENSADOR,  RA.  s.  m.  y  f  Arg.  El  ó  la 
que  censa,  2.*  acep. 

CENSAR.  V.  n.  Arg.  Levantar  el  censo 
de  una  población.  ||  v.  a.  Arg.  Apuntar  en 
la  lista,  ó  en  el  boletín  parcial  del  empadro- 
namiento, para  los  efectos  del  censo,  á  una 
persona,  una  propiedad,  etc.  Referido  á 
pers.,  ú,  t.  c.  r. 

CENSISTA,  s.  com.  Arg.  El  que  censa. 
Llega  á  usarse  también  como  adj. 

En  este  pasaje,  nuestra  voz  está  empleada 
como  adj. : 


CER 


CERR 


107 


«Verá  V.:  cuando  llegué  á  la  oficina  municipal  del 
censo,  alcancé  á  oir  la  voz  afónica  del  Director  cen- 
sista,»... (  Diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de  12  de 
sept.  de  1906  ;  «  El  censo  de  Córdoba  »  . ) 

CENTIGRAMO,  s.  m  Aj^g.  Es  muy  co- 
mún hacer  esdrújula  esta  palabra  grave. 

CENTÍLITRO.  s.  m.  /Ir^^.  Los  argentinos 
hacemos  esdrújula  esta  voz  llana. 

CENTRO,  s.  m  Arg.  Club,  nuestras 
aceps.  II  Arg.  Centro  de  mesa.  ||  Cen- 
tro de  mesa.  Ai-g.  Objeto  de  metal  ó  de 
otra  materia  que  se  pone  de  adorno  en  el 
centro  de  una  mesa,  particularmente  en  la 
del  comedor. 

CENTROAMERICANO,  NA.  adj.  Arg. 
Natural  de  Centro-América.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg. 
Perteneciente  ó  relativo  á  esta  región  de 
América. 

CEPILLO  —Cepillo  de  dientes.  Arg. 
El  que  se  usa  para  limpiarse  los  dientes.  — 
La  Academia  trae  cepillo  ó  escobilla  en  la 
acep.  de:  «Instrumento  hecho  de  manojitos 
de  cerda,  ó  cosa  análoga,  metidos,  apreta- 
dos y  sujetos  en  agujeros  formados  con  pro 
porción  en  una  tabla,  de  modo  que  queden 
iguales  las  cerdas.  Sirve  para  quitar  el  polvo 
á  los  vestidos .  »  Estos  nombres  designan, 
como  se  ve,  cosa  muy  distinta  de  lo  que  el 
cepillo  de  dientes.  También  los  usamos 
nosotros  en  esta  misma  acep.  de  la  Acad. — 
Entre  las  varias  que  da  ésta  á  la  voz  escobi- 
lla, hallamos  la  de  « Escobita  formada  de 
cerdas,  de  que  usan  los  plateros  y  otras  per- 
sonas para  limpiar  cosas  delicadas  >^ .  Esta 
no  es  nuestro  cepillo  de  dientes,  del 
cual,  también,  se  sirven  nuestros  joyeros  para 
limpiar  las  alhajas. 

CERCO.  —  Leñar  el  cerco,  fr.  A7-g. 
Sacar  de  él  ramas  ó  postes  para  el  fuego, 
particularmente  si  es  de  modo  subrepticio  y 
contra  la  voluntad  del  dueño.  |i  Leñarle  el 
cerco  á  uno  fr.  fig.  y  fam,  Arg.  Hacerle 
mal  tercio,  especialmente  en  asuntos  de 
amor  y  con  el  objeto  de  obtener  para  sí  lo 
que  el  otro  pritende.  Ú.  m.  con  el  verbo  an- 
dar: Fulano  le  anda  leñando  el  cerco 
á  Zutano.  —  «  Leñar,  a.  pr.  Ar.  Hacer  ó 
cortar  leña.  »  (Dice.  Acad.)  Muy  usado  tam 
bien  entre  nosotros  en  esta  acep.;  y  así  deci- 
mos: Están  leñando  el  monte,  para  significar 
que  están  cortando  los  árboles  ó  gajos  secos 
para  leña,  ó  los  verdes  para  dejarlos  que  se 
sequen,  destinados  al  mismo  fin.  ||  Saltar 
uno  el  cerco,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Hacer 
frente  á  una  dificultad  ó  peligro,  jugar  el 
todo  por  el  todo. 

...«cabe,  sin  embargo,  esperar  que  los  autonomistas 
reaccionen  y  se  decidan  á  saltar  el  oeroo. »  ( Ei. 


Nacional,  de  Bs.  Aires,  de  13  dejiin.  de  1907;  «La 
nota  del  día».) 

CERDEADA,  s.  f  Arg.  Acción  y  efecto 
de  cerdear,  nuestra  acep. 

CERDEAR,  v.  a.  Arg.  Tusar  ó  cortar  la 
cerda  de  los  animales,  particularmente  de 
los  del  ganado  cabal'ar  y  mular. 

...  «y  al  acercarse  la  columna,  tropillas  de  yeguas 
con  las  colas  cerdeadas,  en  arco,  huían  por  entre  el 
rRmRJe.»  ( José  María  Vélea;  Mohtes  y  Maravillas; 
1906,  p.  70.) 

CEREALISTA,  s.  com.  Arg.  Persona 
que  trata  en  cereales.  Ú.  t.  c  adj. 

«  Que  una  fuerte  casa  cerealista  de  esta  ha  subido 
el  precio  del  trigo,  »...  {Diario  La  Argentina,  de  Bs 
Aires,  de  6  de  enero  de  1908;  secc.  «Lo  que  se 
dice  » .) 

CERNER.  —  f  V.  Cernir.  ) 

CERNíDERO.  s.  m.  Arg.  Cernedero; 
lienzo  que  se  pone  por  delante  la  persona 
que  cierne  algún  polvo,  para  conservar  la 
hmpieza.  ||  Arg,  Paraje  ó  sitio  destinado 
para  cernir  la  harina.  —  En  ninguna  de 
estas  aceps.  se  usa  cernedero  en  la  Arg. 

CERNIDOR,  s.  m.  Arg.  Torno  de  cernir 
harina.  Cernedor,  según  la  Acad.  ;  voz  inu- 
sitada en  la  Arg.  Pero  tan  castiza  nos 
parece  una  forma  como  la  otra,  desde  que 
lo  mismo  es  cerner  que  cernir  según  la 
misma  Acad. 

CERNIR.  —  Es  general  en  la  Rep.  Arg. 
hacer  irregular  este  verbo  y  su  sinónimo 
cerner  en  las  terceras  personas  del  pret. 
de  indic,  en  la  primera  y  tercera  forma  del 
pret.  imperf.  de  subj.,  en  el  futuro  del  mismo 
modo  y  en  el  gerundio,  cambiando  la  e 
radical  en  i,  como  en  nuestro  verbo  vertir. 
(  V.  Vertir  )  Es  cernió,  cernieron  ;  cer- 
niera, cerniese,  etc.;  cerniere,  etc.;  cer7iien- 
do;  no  cirnió,  cirnieron ;  cirniera, 
cirniese,   etc.,  etc. 

CERQUILLO,  s.  m.  Arg.  Semicírculo 
de  cabello  recortado  que  las  mujeres  dejan 
caer  sobre  la  frente  por  adorno.  —  (( Cer- 
quillo. ( d.  de  cerco.)  m.  Círculo  ó  corona 
formada  de  cabello  en  la  corona  de  los  reli- 
giosos. »  {Dice.  Ac.)  También  en  la  Arg. 
en  esta  acep. 

«Dieron  algunos  pasos,  adelantándose  á  un  her- 
moso grupo  de  muchachas  que  en  una  de  las  esquinas 
de  la  salita  hacían  agitar  los  cerquillos  de  sus  fren- 
tes meciendo  sus  abanicos.»  c  Enrique  E.  Rivarola; 
Amar  al  vuelo;  Bs.  Aires,  1905,  p.  187.) 

CERRERO,    RA.  adj.   fig.  Arg.  Testa- 
rudo, porfiado.  Ú.  t.  c.  s.  —  ((  Cerrero,  ra. 
adj.  Que  vaguea  ó  anda  de  cerro  en  cerro, 
libre  y  suelto.  ||  ant.  fig.  Altanero,  soberbio. 
II  Ame'r.  Cerril,  2.^  acep.  ||  fig.  Ame'r.  Tra- 


108 


Cíe 


cíe 


tándose  de  personas,  inculto,  brusco.  » 
(Acad.)  Esta  es  la  2.^  acep.  de  «cerril»  en 
el  Dice,  de  la  Acad. :  «  Dícese  del  gariado 
mular,  caballar  ó  vacuno  no  domado  »  En 
todas  estas  aceps.,  aun  la  que  trae  la  Acad. 
como  anticuada,  corre  entre  nosotros. 

CERRILLADA.  s.  f.  Arg.  Cadena  de  ce- 
rros de  poca  elevación. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  Hogg 
transcrito  en  el  art.  Chilca  de  este  Dice. 

CESALPINIÁCEO,  CEA.  adj  y  s.  Bot, 
(Arg.)  Leguminoso.  (V.  PapilionAceo.  ) 

CICERONE,  s.  m.  Arg.  Guía  que  mués 
tra  á  ios  forasteros  las  curiosidades  de  una 
ciudad  La  R.  Acad.  ha  suprimido  esta  voz 
en  las  últimas  ediciones  de  su  Dice. 

«He  realizado  tres  ó  cuatro  excursiones  al  ya  tiis- 
temente  famoso  barrio  de  Valdivia  (departamento  de 
Desamparados  ó  Puyuta),  unas  veces  solo,  otras 
acompañado  de  un  «  oioerone  »  que  me  decía  :  «  Aquí 
se  paraban  los  soldados  de  Laciar...  bajo  aquellos 
sauces,  en  el  Bajo,  se  les  ha  visto  también  en  ace- 
cho...» {Ashavcrus  ;  «.  De  San  Juan—  losé  E.  Echeva- 
rría y  sil  familiay  ;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de 
24  defebr.  de  1902 ;  pimcr  art. ) 

«Para  salvar  la  negra  honrilla  ante  nuestro  son- 
riente olcerone,^>...  {Grifo;  «.  El  futuro  gran  teatros; 
en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  15  de  ag.  de  i906  ; 
primer  art.  "> 

CÍCLICO,  CA.  adj.  Arg.  Perteneciente  ó 
relativo  al  ciclo.  Método  cíclico,  enseñanza 
cíclica.  (V.  Ciclo.) 

CICLISMO  s.  m.  Arg.  Arte  de  correr  en 
bicicleta.  ||  Arg.  Ejercicio  del  ciclista. 

«Un  raspa  afecto  al  oiolismo  hurtó  anoche  á  Car- 
los Velazco  una  bicicleta»...  (Diario  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  4  defebr.  de  1902. ) 

Véase  nuestra  observación  en  el  art.  Auto- 
movilismo. 

CICLÍSTICO,  CA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  al  ciclismo.  Ejercicios  ci- 
clísticos. 

En  Bs.  Aires  hay  un  Club  Ciclístico 
italiano,  al  cual,  en  la  sección  «Sports», 
bajo  el  subtítulo  « Ciclismo »,  refiérese  el 
diario  La  Nación,  de  21  de  mayo  de  1906, 
á  propósito  de  una  fiesta  realizada  en  dicho 
centro. 

CICLO,  s.  m.  Arg.  En  los  planes  de  es- 
tudios de  los  establecimientos  de  educación, 
cada  uno  de  los  períodos  de  tiempo  en  que 
se  leen  ciertas  y  determinadas  materias  se- 
giin  la  capacidad  ó  desarrollo  intelectual  de 
los  discípulos,  los  estudios  hechos  y  los  fines 
ulteriores  de  la  enseñanza.  ||  Arg.  Período 
de  tiempo. 

«Poeta  á  su  manera.  Sarmiento  personificó  en  Qui- 
roga  el  ciólo  belicoso  y  heroico  del  caudillaje,  como 
las  crónicas  del  siglo  xiii  simbolizaron  en  Roldan  el 
empuje  del  feudalismo  caballeresco.»  (  Stylo  ;  «  Una 


defensa  de  Qiiiroga  »  ;  en  La  Nación,  de  28  de  maya 
de  1906. ) 

«Ahora  bien,  circunscripto  este  axioma  de  educa- 
ción al  olclo  de  nuestra  enseñanza  secundaria,  resul- 
ta»... (La  Razón,  de  Bs  Aires,  de  27  de  mar.  de  1907; 
«El  exceso  de  profesores  ». ) 

CIEGO,  GA.  adj.  Arg.  En  los  juegos  de 
naipe  donde  hay  triunfos,  dícese  del  jugador 
que  está  sin  ninguno. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de 
Viana  transcrito  en  el  art.  Lomo  de  este  Dice. 

CIEGUITO,  TA.  adj.  y  sustant.  dim.  de 
ciego.  Arg.  Según  regla  de  la  Acad  ,  ciegue- 
cito,  cieguezuelo,  etc. 

CIELITO,  s  m.  dim.  de  cielo.  Arg.  Se- 
gún las  reglas  de  la  Acad.,  cielecito,  sin  uso 
en  la  Arg.  ||  s  m.  Arg.  Baile  popular  que  se 
lleva  á  efecto  entre  muchas  parejas,  general- 
mente seis :  cinco  se  toman  de  la  mano,  ex- 
tendiendo los  brazos  y  formando  una  circun- 
ferencia, dentro  de  la  cual  queda  la  otra  pa- 
reja haciendo  bis  abis:  el  mozo  dirige  una 
relación  ala  niña,  dan  en  seguida  unas  vuel- 
tas, como  en  el  gato,  seguidas  de  un  zapateo 
y  mudanzas,  y  otra  relación  con  que  contesta 
la  moza  al  mozo.  Con  esto  se  concluye  la 
primera  tanda  del  baile,  yendo  la  pareja  á 
ocupar  un  lugar  en  la  circunferencia.  Entra 
otra  á  hacer  lo  mismo  que  la  primera,  y  así 
continúan  las  demás  hasta  finalizar  el  baile. 
Está  en  boga  todavía  entre  la  gente  del  pue- 
blo, particularmente  en  la  campaña.  ||  Arg. 
Música  y  canto  á  cuyo  son  se  baila. 

«  AI  sonar  un  cielito  con  relaciones 
Se  chocan  en  el  aire  sus  dos  pasiones 
En  coplas  tan  sentidas  y  bien  templadas 
Que  hieren  como  el  filo  de  dos  espadas. » 

( Carlos  Roxlo;  La  Reconcu.iaciÓíN..) 

«Sin  duda  esa  guitarrra»  (la  de  Esteban  Echeve- 
rría) «había  sido  llevada  muchas  veces  oculta  como 
un  delito,  bajo  la  capa  del  hijo  del  Alto  y  sonado 
acompañando  el  cielito  en  los  bailes  equívocos  y 
ultra  familiares  de  los  suburbios  del  Sur,  en  la  prime- 
ra juventud  de  nuestro  poeta.»  {Juan  María  Gutie- 
rres; en  el  diario  La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  11  de 
sep.  de  1905. ) 

CIERNES.  —  Estar  en  ciernes  una 
cosa,  fr  fig.  Arg.  Estar  muy  á  sus  princi- 
pios; faltarle  mucho  para  su  perfección.  Es- 
tar en  cier7ie,  según  la  Acad.  No  corre  esta 
forma  en  la  Arg. 

«  El  hecho  es  que,  á  pesar  de  las  lecturas  y  repasos 
que  se  han  dado  al  voluminoso  pro3'ecto  de  presupues- 
to, aun  está  en  ciernes,  »  ...  (Diario  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  7  de  nov.  de  1901.) 

CIERTÍSIMO,  MA,  adj.  superl.  de  cierto. 
Arg.  Certísimo,  voz  sin  uso  entre  los  argen- 
tinos. 

CIERTITO.  adj.  afirm.,  neutro,  dim.  de 
cierto.  Arg.  Es  una  nota  de  encarecimiento. 


CIM 


CIN 


109 


—  {Es  cierto  lo  que  dices)  —  Ciertito. 
Según  regla  de  la  Acad.,  debe  decirse  cier- 
tecito ;  pero  no  se  usa  en  la  Arg. 

CIGARRILLO.  —  Cigarrillo  de  cha- 
la. Arg.  Cigarro  de  chala.  (  Véase). 

CIGARRO.— Cigarro  de  chala.  Arg. 
El  de  mortaja  ó  envoltura  de  esta  hoja.  (  V. 
Chala.)  II  Cigarro  de  hoja.  Arg.  Según 
\sl  Xcdiá.,  cigarro pnr o,  ó  simplemente ^z^rc», 
nombres  que  también  se  usan  en  la  Rep. 
Arg. 

Véase  en  el  art.  Corte  el  texto  de  Ro- 
dolfo Romero,  en  que  está  empleada  la  frase 
sustantiva  cigarro  de  hoja  elípticamente. 

CIGOFILÁCEO,  CEA  adj.  y  s.  f.  Bot. 
(Arg.)  Esta  voz,  degeneración  de  la  caste- 
llana, cigofileo,  lea,  se  encuentra  hasta  en  li- 
bros de  historia  natural  destinados  á  la  en- 
señanza en  la  Rep  Arg. 

CIMARRÓN,  adj.  Arg.  Dícese  del  mate 
que  se  ceba  sin  una  pizca  de  azúcar.  Para 
que  no  se  queme  la  yerba,  se  le  echa  prime- 
ro, en  el  mismo  mate,  agua  fría;  se  vuelca 
ésta  y  en  seguida  se  empieza  á  echar  el 
agua  caHente.  Es  muy  usado  el  mate  cima- 
rrón en  la  campaña  del  litoral.  Ú  t.  c.  s. 

En  el  texto  de  Caras  y  Caretas  inserto 
en  el  art.  Acaparar,  está  empleado  este 
adj,  cimarrón  en  nuestro  sentido. 

También  en  el  soneto  de  Lorente  que  fi- 
gura en  el  art.  Chaludo. 

«La  fotografía  que  reproducimos,  ya  de  alguna  an- 
terioridad, lo  representa»  (á  Mnsiña)  «  menos  enve- 
jecido que  lo  decaído  desde  el  fallecimiento  de  la 
buena  esposa  que  lo  ha  cuidado  tantos  años,  obtenida 
en  el  acto  que  le  alcanzaba  el  cimarrón,  tomando  el 
sol  á  la  puerta  de  su  viejo  rancho,  quinchado  de  nue- 
vo.» (Pastor  S  Obligado  ;  «^  Mnsiña  —  El  loco  de 
San  Fernando» ;  en  el  Suplein.  Ilustr.  de  La  Na- 
•ciÓN,  de  Bs.  Aires,  de  6  de  sept.  de  1906. ) 

CIMBRADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que  cim- 
bra. 

«  Ciñan  tu  inmensa  frente  por  diadema 
Ejércitos  de  palmas  cimbradoras. 
Siempre  altivas  y  eternas  moradoras 
Del  llano,  el  bosque,  el  valle,  el  arenal.» 

(  A.  Losano;  América.  \ 

CIMBRÓN,  s  m.  Arg  Acción  y  efecto 
■de  cimbrar,  vibrar  ó  agitar  una  vara  larga, 
un  cordel  ú  otra  cosa  flexible,  impelidos  por 
una  tensión  violenta. 

...  «lo  bolean  por  el  pescuezo;  pero  su  buena  estre- 
lla quiso  que  al  bajar  la  cabeza  á  impulso  del  brutal 
cimbronazo,  las  piedras  paliaran  su  violencia  gol- 
peando las  tablas  del  pecho  del  caballo  que  monta- 
ba.» (Ricardo  Hogg;  \5s\  Tropilla  de  Misturaos; 
pág.  60. ) 

CIMENTAR.  No  obstante  ser  éste  uno  de 


los  verbos  de  irregularidad  común  que  to- 
man una  i  delante  de  la  e  de  la  penúltima 
sílaba  en  todas  las  personas  en  que  esta 
letra  lleva  el  acento  prosódico  (cimiento, 
cimientas,  cimienten,  etc. ),  es  muy  común 
entre  la  gente  culta,  en  la  Rep.  Arg.,  hacerlo 
regular.  —  Lo  mismo  sucede  con  los  verbos 
apretar,  desapretar ;  arrendar,  desarren- 
dar, subarrendar;  aventar;  dentai^,  desden- 
tar; desmembrar;  empedrar,  desempedrar; 
engrosar  ;  m,elar,  enmelar  ;  plegar,  desple- 
gar,  replegar;  soterrar,  que  siguen  el 
mismo  género  de  irregularidad  que  ci- 
mentar. 

La  Nación  de  12  de  agosto  de  1903, 
sección  «Ecos  del  día»,  bajo  el  subtítulo 
«Los  programas  políticos», emplea  la  forma 
regular. 

El  decreto  de  Plan  de  Estudios  de  los  Co- 
legios Nacionales  y  Escuelas  Normales,  de 
4  de  marzo  de  1905,  en  el  penúltimo  párra- 
fo de  los  considerandos,  dice : 

«  ...,  y  sus  instituciones  libres  mantenidas  al  abrigo 
de  vicisitudes  anárquicas  ó  sangrientas,  protejan  la 
obra  y  el  obrero  y  aseguren  la  paz  y  el  bienestar  de 
los  hogares,  que  cimentan  los  de  la  Nación.  » 

CINACINA.  s.  f.  Arg.  Parkinsonia  acii- 
leata.  L.  Arbusto,  ó  árbol  pequeño,  de  la 
familia  de  las  leguminosas  ó  cesalpiniáceas, 
indígena  en  Entrerríos  (r).  Corrientes,  Oran, 
Chaco,  y  en  general,  en  las  regiones  cálidas 
de  América  Se  cultiva  para  la  formación  de 
cercos  vivos,  pues  es  muy  esposo.  La  hoja 
es  menuda  y  estrecha,  y  la  flor,  amarilla. 
Ésta  y  las  semillas  se  emplean  contra  la  fie- 
bre intermitente. 

CINCHADA,  s.  f.  Arg.  Acción  de  cin- 
char; cinchadura,  según  la  Acad.,  voz  que 
también  corre  en  la  Arg. 

Este  nombre  está  empleado  en  el  texto  de 
Dutari  Rodríguez  que  hemos  incorj^orado 
en  el  art.  Tehuelche. 

CINEMATOGRÁFICAMENTE,  adv.  m. 
Arg.  Por  medio  del  cinematógrafo. 

« Si  fuera  posible  reproducir  oinematog:ráfíca- 
mente  la  escena  de  la  asamblea  reciente,  »...  (  Diario 
La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  3  de  enero  de  1902.  ) 

CINEMATOGRÁFICO,  CA.  adj.  Arg. 
Perteneciente  ó  relativo  al  cinematógrafo. 

...  «  no  queda  sino  la  impresión  vaga  y  fugaz  de  un 
espectáculo  cinematogrráfico.»  (Diario  La  Nación, 
de  15  de  octubre  de  1903 ;  «Ecos  del  día  »,  «En  el 
vacio  ». ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  La 
Razón  que  hemos  insertado  en  el  art.  Ti- 

TEAD0R. 


no 


CLA 


CLA 


CIÑUELO,  s.  m.  Ar£:  Conjunto  de  ani- 
males vacunos  mansos,  uno  de  los  cuales 
lleva  un  cencerro,  que  se  echan  en  un  gana- 
do arisco  para  reunirlo,  ó  para  que  pueda 
entrar  á  un  corral,  un  callejón,  etc.  El  ci- 
ñuelo puede  ser  también  un  sólo  animal 
manso,  pero  no  se  echa  sino  á  la  hacienda 
que  no  es  arisca. 

CIPO.  (Del  guar.  c'tpó.)  s.  m.  Arg.  Isipó. 

«Rompiendo  del  oipó  las  duras  hebras, 

Y  esquivando  las  blancas 
Ramas  del  ñapindá  que  con  sus  dientes 
Muerde  los  troncos  y  los  pies  desgarra ; » 

(  Juan  Zorrilla  de  San  Martin  ;  poema  Tabaré  ;  ed. 
de  1905,  pág.  168. ) 

CIRCULISTA.  adj.  Arg.  Perteneciente  á 
un  círculo,  facción  ó  parcialidad ;  que  res- 
ponde á  ella. 

«La  situación  de  la  presidencia  de  la  República, 
con  relación  á  los  partidos  politices  que  la  rodean, 
revela  que  la  serie  de  trabajos  realÍ2ados  por  poner- 
los al  servicio  de  un  definido  pensamiento  de  gobierno, 
han  escollado  y  siguen  escollando  en  ostensibles  pre- 
tensiones de  predominio  oiroulista.  »  (La  Prensa,  de 
18  de  enero  de  1908;«LaPresidenciay  sus  circuios»; 
primer  art. ) 

CÍRCULO,  s.  m.  fig.  Arg.  Facción  ó  par- 
cialidad, particularmente  de  carácter  polí- 
tico. II  fig.  Arg.  Reunión,  referido  á  perso- 
nas. Eft  un  círculo  de  personas  me  conta- 
ron esto. 

CIRCUNSTANCIAR,  v.  a.  Arg.  Deter- 
minar las  circunstancias  ó  accidentes  de  un 
hecho.  Ú.  m.  en  finitivo. 

CIRIRÍ.  s.  m.  Arg.  (pr.  Sta.  Fe.)  Bati- 
tú.  En  las  noches  húmedas  atraviesa  el  es- 
pacio gritando  repetidamente  con  esa  nota 
delgada  y  característica  que  parece  un  sil- 
bido cortado. 

CISCALUDO.  R.  m.  Arg.  Fruta  comesti- 
ble de  QÍex\.Si  penca  indígena. 

CISNE,  s.  m  fig.  Arg.  Especie  de  plume 
rillo  de  cobijas  blancas  con  que  se  alza  el 
I)olvo  de  arroz  ó  la  velutina  para  suavizar  y 
componer  el  cutis. 

«Hundió  un  cisne  en  el  paquete  de  polvos,  le  le- 
vantó de  nuevo,  cargado  de  velutina,  se  miró  nueva- 
mente al  espejo,  como  si  quisiese  verse  por  última  vez 
tal  cual  era,  antes  de  someterse  á  la  transforma- 
ción,»... {Enrique  E.  Rivarola;  «Amar  al  vuelos- 
Bs.  Aires,  1905,  p.  135. ) 

CITAR.  V.  n.  fig.  y  fam.  Arg.  Tener 
abierta  la  bragueta.  Ú.  c.  en  la  frase  estar 
citando. 

CÍVICO,  s.  m.  fam.  Arg.  Chop.  Úsase 
mucho  en  Bs.  Aires. 

CLANDESTINISMO.  s.  m.  ^r^.  Proce- 
dimiento clandestino  ú  oculto  que  se  sigue 
para  eludir  una  ley.  —  La  Acad.  trae  c/an- 
destinidad "^01  «calidad  de  clandestino  ». 


«Sabemos  que  el  olandestlnismo  ha  comenzado  ya 
á  burlar  la  vigilancia  policial,  habiéndose  organizado 
en  la  noche  del  lunes  numerosas  y  amenas  tertulias 
alrededor  de  la  verde  carpeta»...  (  Diario  Los  Princi- 
pios, de  Córd.,  de  3  de  Jul.  de  1907 ;  (^  La  ley  del 
juego».) 

CLAUSURA,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  clausurar,  nuestras  aceps. 

«  La  clausura  del  actual »  ( edificio )  «  se  hace  nece- 
saria. ^>  (El  Tiempo,  de  Bs.  Aires,  de  30  de  mar.  de 
1907  ;  «  El  Colegio  Nacional  Central  ».) 

CLAUSURAR,  v.  a.  Arg.  Cerrar  o  termi- 
nar el  período  de  sesiones  ó  trabajos  de  un 
congreso,  un  gremio,  una  sociedad  ó  un  ins- 
tituto. Clausurarse  tos  tat/eres,  las  ciases, 
etc.  II  Arg.  Cerrar  la  casa  donde  funcionan 
estos  establecimientos  ó  instituciones,  ya  sea 
por  haber  terminado  el  período  de  sus  tra- 
bajos, ó  por  haberse  suspendido  éstos.  — 
«Clausular.  {De  cláusuta.)  a.  Cerrar  ó 
terminar  el  período ;  poner  fin  á  lo  que  se 
estaba  diciendo.  »  (Dice.  Ac.J  No  se  usa 
entre  nosotros  este  verbo,  cuyo  significado 
es  muy  diferente  del  que  tiene  el  nuestro 
clausurar,  pues  el  periodo  á  que  ambos  se 
refieren  está  tomado  en  muy  distinto  sen- 
tido: uno  es  período  de  tiempo,  y  el  otro, 
período  ó  cláusula ;  por  lo  que  á  primera 
vista  aparece,  al  menos  para  nosotros,  me- 
dio confusa  la  definición  de  la  Acad.  Que- 
daría clara  y  distinta  así:  «Cerrar  ó  terminar 
el  período  ó  cláusula,  poniendo  fin  á  lo  que 
se  estaba  diciendo». 

CLAVADOR,  RA.  adj.  fig.  y  fam.  Arg. 
Que  clava  ó  engaña,  empleando  malicia  ó 
fraude  en  los  tratos  y  contratos.  Ú.  t.  c.  s. 

CLAVO.  —  Meter,  ó  meterse,  uno  un 
clavo,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Causar,  ó  cau- 
sarse, involuntariamente,  un  mal  ó  perjuicio 
que  no  puede  remediarse.  ||  Remachar  el 
clavo,  fr.  fig  y  fam.  Arg.  Agregar  á  un 
mal,  daño  ó  contrariedad  otro  que  viene  á 
agravar  en  uno  la  situación  penosa  ó  moles- 
ta en  que  se  encontraba. — «Remachar 
uno  el  clavo,  fr.  fig.  y  fam.  Añadir  á  un 
error  otro  mayor,  queriendo  enmendar  el 
desacierto. »  (Dice.  Ac.)  Esta  acep.  está 
comprendida  en  la  nuestra,  que  es  más  ge- 
neral, II  Un  clavo  saca  otro  clavo,  ó,  si 
no,  quedan  los  dos.  expr.  proverb. 
(Arg.)  con  que  se  significa  que  á  veces  las 
muchas  precauciones  y  el  excesivo  cuidado 
no  evitan  un  mal,  y  que,  por  el  contrario, 
suele  ser  innocuo  lo  que  se  temía  como  cau- 
sa de  él. —  «  Un  clavo  saca  otro  clavo, 
expr.  proverb.  con  que  se  da  á  entender  que 
á  veces  un  mal  ó  un  cuidado  hace  olvidar  ó 
no  sentir  otro  que  antes  molestaba.  »  (Dice. 
Ac.) 


CLU 


COB 


111 


«Compró  no  más,  sin  oir  los  consejos,  sin  querer 
creer  ni  por  un  momento  que  se  hubiese  metido 
tanto  olavo,  como  se  lo  decían  algunos,  con  aires  de 
compasión,  verdadera,  quizás. »  (  Yofruá;  «  Los  mila- 
gros de  la  Argentina  —  Linda  c>'iay>;  en  La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  23  de  jun.  de  1906;  primer  art.) 

<<  Aquí  fué  Granulilloel  que  casi  perdiólos  estribos. 

— ;No  me  vengas  con  esas  ! 

—Y  volviendo  al  tema  que  ha  provocado  esta  discu- 
sión —  dijo  Glow  remachando  el  olavo  —  ¿  crees  que 
es  patriótico  que  te  asocies  á  extranjeros  i  suponga- 
mos que  no  son  judíos)  que  vienen  á  nuestro  país  A 
especular  con  el  oro,  á  substraerlo  en  perjuicio  de  la 
comunidad  que  tanto  lo  necesita  ?»  (Julián  Martel; 
La  Bolsa  ;  Bs.  Aires,  1905,  págs.  121  y  122. ) 

CLERICAL,  adj.  Arg.  Partidario  del 
clero.  Ú.  t.  c.  s.  Los  clericales  de  la  cáma- 
ra. I  Arg.  Perteneciente  al  clericalismo. 
(V.  Clericalismo.)  Diario  clerical. — 
La  Ac.  le  da  esta  acep  ,  en  la  que  también 
llega  á  usarse  en  la  Arg. :  «  Perteneciente  al 
clérigo.  Hábito,  estado,  clerical.  » 

CLERICALISMO,  s.  m.  Arg.  Sentimien- 
to de  adhesión  ó  partidarismo  á  favor  del 
clero.  ¡I  Arg.  Bando,  facción  ó  partido  que 
lo  defiende.  —  La  R.  Acad.  sólo  trae  cleri- 
cal. (V.  esta  palabra.) 

«  ...  la  prédica  y  la  acción  tenaz  del  clericalismo 
contra  la  escuela  pública,»...  (./.  B.  Zuhiaur;  Las 
Escuelas  del  Sud  ;  Bs.  Aires,  1906,  p.  54. ) 

CLERICÓ.  s.  m.  Arg.  Bebida  compuesta 
de  vino,  agua  helada,  tajadas  ó  jugo  de  li- 
món, y  azúcar. 

CLICHÉ.  (Vozfranc.)  s.  m.  ^r^.  Plan- 
cha clisada  y  especialmente  la  que  repre- 
senta algún  grabado.  En  castell.,  clise'.  Pro- 
nunciase la  ch  como  en  francés. 

« Si  existe  un  cliché  corriente  y  socorrido  en  la 
oratoria  de  parroquias,  es  el  relat'.vo  á  la  prescinden- 
cia  absoluta  del  general  Mitre  en  la  contienda  de  su 
propia  sucesión.  »  ( P.  Groussac;  Roque  Sáenz  Pe.ña 
candid.  para  presid.  de  la  repúbl.  ;  1909,  p.  24.) 

CLINUDO.  DA.  adj.  Arg.  Dícese  del 
animal  que  tiene  las  clines  largas.  ||  fig.  y 
fam.  Arg.  Que  tiene  los  cabellos  largos. 
Úsase  comúnmente  referido  á  varón,  y  tam- 
bién como  sustantivo. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  primer  pasa- 
je del  general  Mansilla  incluido  en  el  art. 
Rastreador. 

CLOQUILLAS  (  EN  ).  m.  adv.  Arg.  En 
cuclillas,  forma  en  uso,  también,  en  la  Arg. 

CLOWN,  ( Voz  ingl..)  s.  m.  Arg.  Payaso. 

CLUB.  s.  m.  Arg.  Asociación  de  muchas 
personas  que  tienen  su  reglamento,  bases  ó 
estatutos  propios,  y  su  local  donde,  según 
sea  el  carácter  que  la  distinga,  se  reúnen  con 
el  objeto  de  divertirse,  ó  con  ñnes  políticos 
ó  literarios,  ó  para  tratar  asuntos  comercia- 
les. II  Arg.  Local  donde  se  reúnen. — «Club. 
(Del  ingl.  club.)  m.  Junta  de  individuos  de 
una  sociedad  política,  por  lo  común  clan- 


destina. »  (Dice.  Ac.)  Nuestra  i.^  acep.  es 
mucho  más  comprensiva  que  ésta. 

CLYDESDALE.  s.  com.  Arg.  Caballo, 
potro,  ó  yegua,  Clydesdale,  (V.  Ca- 
ballo. ) 

€  Cruzamos  al  pasar  una  tropa  de  Clydesdale. » 

(  La  Naclón,  de  Bs.  Aires,  de  17  de  ag.  de  1906; i  La 
visita  de  Mr.  Elihti  Root— En  la  estancia  Vivot...>; 
pág.  3,  1.^  r.olum. ) 

COALICIONISMO.  s.  m.  Arg.  Partidis- 
mo coalicionista,  opinión  favorable  á  la  coa- 
hción.  II  Arg.  Partido  que  está  por  ella. 

«  En  la  reunión  se  trató  largamente  sobre  la  situa- 
ción creada  al  ooalicionismo  por  los  republicanos.» 
(  El  Nacional,  de  Bs.  Aires,  de  28  de  jnn.  de  1907  : 
(i.  La  coalición  ». ) 

COALICIONISTA,  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo^  á  la  coalición.  ||  Arg.  Par- 
tidario de  ella.  Ú.  t.  c.  s. 

.  La  misión  coalicionista,  movimiento  común  y 
supremo  de  defensa  y  rehabilitación,»...  (Diario  La 
Nación,  de  Bs  Aires,  de  13  de  mar.  de  1906  ;  «Ecos 
del  día» ;  subtit.:  «.  Froyecciones  del  movim.  de  opi- 
nión». ) 

«  La  discordia  coalicionista  ha  dado  días  de  tribu- 
lación á  la  presidencia,  que  no  han  concluido  de  pa- 
sar.» (La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  19  de  jun,  de 
1907 ;  primer  art. 

COALIGARSE.  v.  r.  Arg.  Coligarse; 
voz  corriente  también  en  la  Arg.  Si  tenemos 
coalición  (del  supino  latino  coalitum),  no 
sabemos  por  qué  no  ha  de  aceptarse  el  ver- 
bo como  una  derivación  de  coalesco,  is, 
lui,  litum,  scere,  unirse,  juntarse,  convenirse. 

COARTADA.—  Preparar  uno  la  coar- 
tada, fr.  For.  Arg.  Concertar  de  antema- 
no un  plan  con  el  propósito  de  eludir  la  cul- 
pabilidad de  un  acto  punible  que  está  por 
cometer  ó  que  ha  cometido  ||  fr.  For.  Arg. 
Ingeniarse  el  modo  de  defender  una  causa 
que  está  en  abierta  oposición  á  los  dictados 
de  la  conciencia  y  á  las  disposiciones  lega- 
les.—  «Probar  la  coartada,  fr.  For. 
Hacer  constar  el  presunto  reo  haber  estado 
ausente  del  paraje  en  que  se  cometió  el  de- 
hto  al  mismo  tiempo  y  hora  en  que  se  supo- 
ne haberse  cometido.  »  (Dice.  Ac.)  La 
simple  palabra  coartada  no  está  definida 
por  la  Acad. 

COBIJA,  s.  f.  Arg.  Frazada,  manta  pelu- 
da que  se  pone  de  abrigo  en  la  cama.  ||  pl. 
Arg.  Conjunto  de  las  mantas  que  se  ponen 
en  la  cama,  aunque  no  sean  frezadas  ni  pe- 
ludas.—  «Cobija.  (De  cobijar.)  f.  Teja 
que  se  pone  con  la  parte  hueca  hacia  abajo 
abrazando  sus  lados  dos  canales  del  tejado.  [] 
Mantilla  corta  de  que  usan  las  mujeres  en 
algunas  provincias,  para  abrigar  la  cabeza.  Il 
Cada  una  de  las  plumas  pequeñas  que  cu- 
bren el  arranque  de  las  penas  del  ave.  ||  Cu- 
bierta, i.^  acep.  II  Méj.  Manta,  3.^  acep.  |t 


112 


COC 


COCH 


pl.  Méj.  Ropa  de  la  cama.  »  (Dice.  Ac. ) 
La  I  '^  acep.  de  cubierta  es ;  «  Lo  que  se 
pone  encima  de  una  cosa  para  taparla  ó 
resguardarla.  Cubierta  de  cama,  de  mesa.  » 
Esta  es  la  3.^  acep.  de  manta:  «  Ropa  suel- 
ta que  usa  la  gente  del  pueblo  para  abrigarse, 
y  en  algunas  provincias  es  considerada  como 
parte  del  traje  y  se  lleva  en  todo  tiempo. » 
Fuera  de  la  i.^  y  3.^  aceps.  dadas  por  la 
Acad.  á  cobija,  todas  las  demás  son  des- 
conocidas en  la  Rep.  Arg. 

COCACHO,  s.  m.  Arg.  Golpe  dado  con 
la  mano  en  la  cabeza. 

COCEAR.  V.  a.  Arg.  Dar  coces.  ||  fam. 
Arg.  Maliciar,  advertir,  sospechar.  —  (( Co- 
cear, n.  Dar  ó  tirar  coces.  ||  fig.  y  fam.  Re- 
sistir, repugnar,  no  querer  convenir  en  al- 
guna cosa.»  (Dice.  Ac.)  —  «Cocear. 
Dar  coces.  ||  fig.  y  fam.  Abatir,  hollar, 
ultrajar. »  (-Et  mismo. )  Como  se  ve,  la 
Acad.  da  el  verbo  cocear  como  neutro,  y 
acocear  como  activo ;  podrá  decirse,  según 
ella:  te  va  á  acocear  el  caballo ;  pero  no,  te 
va  á  cocear...,  pues  este  verbo,  como  neu- 
tro, no  puede  tener  complemento  —  todo 
segtín  la  autoridad  citada.  Nosotros  usamos 
indistintamente  como  activo  ó  como  neutro 
el  verbo  cocear,  en  la  i.^  acep.  de  la 
Acad.,  pues  la  2.^  es  desconocida.  Acocear 
no  se  usa  en  ningún  centido. 

COCO.  s.  m.  fam.  Arg.  Coscorrón, 
nuestra  acep.  (  V.  Coscorrón.  )  Ú.  m.  c. 
complemento  directo  del  verbo  dar.  Es  el 
coca  de  los  peninsulares,  que,  como  hemos 
dicho  en  el  artículo  Coscorrón,  no  corre 
entre  los  argentinos.  ||  fam.  Arg.  Puñetazo. 
Úsase  lo  mismo  que  en  la  acep.  anterior. 

COCOCHO.  —  Á  cococho.  m.  adv. 
Arg.  Con  los  verbos  attdar,  montar  y  otros 
análogos,  denota  la  postura  del  que  va  con 
el  cuerpo  y  la  horcajadura  abierta  sobre  los 
lomos  de  otro,  el  cual  le  toma  las  piernas ; 
la  parte  superior  del  cuerpo  va  sostenida 
por  los  brazos,  asidos  del  cuello  ó  del  pecho 
de  esta  paciente  y  humana  cabalgadura.  — 
En  la  capital  federal,  Bs.  Aires  y  Entrerríos, 
se  dice  andar  á  babucha  ;  en  Mendoza,  an- 
dar á  peteco,  y  en  Santa  Fe,  á  cogollo. 

COCOLICHE,  adj.  Arg.  Perteneciente  al 
cocoliche,  il  s.  m.  Arg.  Lenguaje  híbrido 
que  usan  los  extranjeros,  particularmente  los 
italianos  ignorantes  de  nuestra  lengua,  en  el 
que  emplean  voces  muy  incorrectas,  maca 
Trónicas  y  heteróclitas.  ||  fam.  Arg.  Italiano 
que  habla  de  este  modo. 

«Esta  jerea  cocoliche  brilla  igualmente  en  prosa.» 
{Ernesto  Quesada;  El  «Criollismo»  en  la  litera- 
tura ARGENTINA  ;  Bs.  Atrcs,  1902,  pag.  59.) 


«Hay  que  reconocer  entre  los  gérmenes  corrupto- 
res que  obran  en  Buenos  Aires,  un  factor  que  no  es 
tan  poderoso  en  España:  el  habla  popular  que  nace 
de  la  mezcla  de  extranjeros,  el  «cocoliche>>,  curiosa 
hibridización  que  aportad  inmigrante  cuando  se  afa- 
na en  usar  nuestra  lengua;  algunos  dan  en  imitarlo 
por  lo  mucho  que  mueve  á  risa,  y  ha  llegado  á  tener 
su  literatura,  ya  en  libracos,  ya  en  hojas  periódicas, 
ya  en  los  celebrados  dramas  criollos;  sus  palabras 
podrán  ser  tomadas  en  uso  por  la  clase  culta  en  algu- 
naN  ocasiones  para  mejor  inteligencia  en  las  indispen- 
sables relaciones  con  los  vendedores  ambulantes, 
«changadores»  y  demás  gente  que  pueda  usar  tal 
jerga;  pero  con  todo  eso  se  está  muy  lejos  de  llegar  á 
concederles  arraigo,  como  lo  demuestra  el  hecho  de 
que,  á  pesar  de  constituir  el  italiano  la  gran  mayoría 
del  elemento  inmigrante,  sean  tan  escasas  las  voces}' 
giros  de  esta  procedencia  que  registra  nuestra  habla 
culta.  »  (/«aw  i?.  .Se/iia;  El  Castell.  en  Amér.  ;  La 
Plata,  1906,  pdgs.  35  y  36. ) 

Esta  voz  esta  empleada  en  el  pasaje  del 
Dr,  Cañé  que  hemos  insertado  en  el  art. 
Lunfardo. 

COCOTE.  (  Del  fr.  cocote.)  s.  f.  fam.  Arg. 
(cap.  fed.)  Mujer  pública  de  lujo  y  alto 
rango,  «■¡¡¡■■■■■■■■■nHHaMl 
No  están  en  casa  de  prostitución;  el  hombre 
las  lleva  á  hoteles,  casas  amuebladas,  etc.  — 
((  Cocote.  (De  coca,  cabeza.)  m.  Cogote. » 
(Dice.  Acad.)  Desconocida  en  la  Arg.  en 
en  esta  acep. 

El  Dr.  Miguel  Cañé  escribe  esta  palabra 
con  dos  tes: 

«Sólo  se  supo  á  punto  fijo  que  el  joven  se  llamaba 
Carlos  Narbal,  que  pertenecía  á  una  distinguida  fa- 
milia de  Bs.  Aires,  que  tenía  fortuna  y  que  había  es- 
tado muchos  afíos  ausente.  Y  esto,  gracias  á  tres  ó 
cuatro  oocottes  que  venían  á  Río,  contratadas  para 
el  Alcázar,  segiín  decían,  que  se  daban  suntuosos 
aires  de  artistas,  pero  que  el  comisario  de  á  bordo, 
que  debía  conocerlas  á  fondo,  amenazaba  con  enviar- 
las á  perorar  stir  le  gaillard  d'avant  cada  noche  que 
el  alboroto  promovido  por  las  ninfas  se  hacía  inso- 
portable. '>  (  Prosa  Ligera  ;  1903,  pdgs.  94  á  96. ) 

COCHABAMBINO,  NA.  adj.  Arg.  Natu 
ral  de  Cochabamba.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg.  Per- 
teneciente á  este  departamento  de  Bolivia  ó 
á  la  ciudad  del  mismo  nombre. 

«Este  cuerpo  era  todo  de  peruanos  (principalmente 
coohabamblnos),  y  lo  mandaba  el  coronel  Arena- 
les,»... (M.cMORiAS  Postumas  del  General  José  María 
Paz;  2.^  ed.,  t.  1, 1892,  pág.  248. ) 

COCHE,  s.  m.  Arg.  Vehículo,  particular- 
mente lustrado,  con  elásticos,  de  cuatro  ó 
dos  ruedas,  con  asientos  para  una,  dos  ó 
más  personas.  Todo  carruaje  es  coche; 
pero  no  todo  coche  es  carruaje.  (  V.  Ca- 
rruaje).— La  Acad.  define  así  la  voz  co- 
che: «  Carruaje  de  cuatro  ruedas  con  una 
caja  dentro  de  la  cual  hay  asientos  para  dos, 
cuatro  ó  más  personas  ».  Según  esta  defini- 
ción, no  hay  coches  de  dos  ruedas;  entre 
nosotros  sí.  Una  tartana,  un  quitrín  ( estas 
voces,  que  trae  la  Acad.,  son  desconocidas 
entre  nosotros),  coches  de  dos  ruedas,  no 
son  coches,  ajustándonos  al  sentido  del 
léxico  oficial.  I  Coche  de  remise.  Arg. 


GOG 


COL 


113 


{V.  ReiMISe.)  II  Coche-motor,  s.  m.  Arg-. 
El  que  lleva  tras  sí  un  acoplado  ó  cucara- 
cha. II  Pararle  á  uno  el  coche,  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Contenerlo  en  un  desmán,  atre- 
vimiento ó  insolencia,  no  dejándole  seguir 
adelante. 

El  nombre  coche-motor  está  empleado 
en  el  pasaje  de  La  Nación  inserto  en  el 
art.  Acoplado. 

COCHERA,  s.  f.  Arg.  Sitio  ó  lugar  don- 
de se  guardan  exclusivamente  uno  ó  más 
coches  de  uso  particular. — ((Cochera,  adj. 
V.  Puerta  cochera.  ||  f.  Paraje  donde  se  en- 
cierran los  coches.  II  Mujer  del  cochero.  » 
(Dice.  Ac.)  (V.  Cochería.) 

COCHERÍA,  s.  f.  Arg.  Paraje  donde  se 
guardan  los  coches  para  el  servicio  público. 
C  V.  Cochera.) 

COCHI.  s.  m.  Arg.  (litoral.)  Cuchi. 

CODO.— Empinar  el  codo.  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Beber  mucho  licor  fuerte,  como 
anisado,  ginebra,  etc.,  y  aun  vino. — La  R. 
Acad.  trae  simplemente  empinar  ( como 
activo),  que  también  se  usa  en  la  Rep.  Arg., 
aplicado  á  la  botella,  al  frasco,  etc.,  en  la 
acep.  de  «  beber  mucho  ». 

COGER.  V.  a.  Arg.  Hacer  uso  el  hombre 
de  la  muier,  teniendo  con  ella  ayuntamiento 
carnal.  U.  t.  c  n.,  aplicado  así  al  hombre 
como  á  la  mujer,  ó  á  ambos.  La  inmoralidad 
y  malicia  precoces  de  la  juventud  han  llega- 
do á  tal  extremo,  que  no  puede  uno  hacer 
uso  de  este  verbo  tan  castizo,  en  las  aceps. 
que  le  son  propias,  sin  exponerse  á  provo- 
car la  risa  de  los  que  lo  toman  en  doble  sen- 
tido. 

COGNAC.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg.  Co- 
ñac.) 

«Tráigame  un  poco  de  cog'nao  con  agua.»  (  Miguel 
Cañé;  PaosA  Ligera;  1903,  pdg.  92.) 

COGOLLO,  s.  m.  Arg.  Tympanoterpis 
gigas.  Chicharra  grande,  de  canto  con  gor- 
goritos, aunque  seco  como  el  de  la  chicha- 
rra comiín.  En  Catamarca,  coyuyu,  respecto 
de  cuyo  nombre  dice  el  Sr.  Lafone  Queve- 
do:  «Acaso  sea  de  cuyu,  sacudir,  menear, 
porque  así  parece  que  este  insecto  produce 
su  ruido,  haciendo  vibrar  las  secciones  anu- 
lares del  abdomen».  Es  el  anunciador  de 
las  altas  y  secas  temperaturas  del  estío  en 
las  regiones  del  interior.  Prefiere  los  árboles 
altos,  particularmente  los  algarrobos,  para 
-cantar,  y  las  horas  del  día  en  que  más  aprie- 
tan los  ardores  del  sol.  ||  A  cogollo,  m. 
adv.  fam.  Ar£.  (pr.  Sta.  Fe.)  A  cococho. 

COGOTERA,   s.  f.  Arg.   Parte  carnosa 


que  rodea  el  cogote  de  la  oveja  ó  capón  y 
que  suele  destinarse  generalmente  para  bife 
ó  asado.  —  Segiin  la  Acad.  ( ant. ),  «  pelo 
que,  rizado  y  compuesto,  caía  sobre  el  co- 
gote ».  Tampoco  se  usa  en  la  Arg. 

COGOTUDO,  DA.  adj.  fam.  Arg.  Dícese 
de  la  persona  ó  animal  que  tiene  el  cogote 
grueso.  Ú.  t.  c.  s.  ||  ñg.  y  fam.  Arg.  Api. 
también  á  la  persona  entonada  ó  engreída, 
vanidosa  ó  soberbia.  Ú.  t.  c.  s. 

COHETE.  —  Cohete  volador.  Arg. 
El  que  tiene  una  caña  y,  cuando  se  enciende, 
sube  y  revienta  arriba.  ||  Al  cohete,  m.  adv. 
fam.  Arg.  En  vano,  iniítilmente. 

COIMA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Paga  que 
cobra  ó  acepta  abusivamente  un  magistrado 
ó  funcionario  público  por  haber  (despachado, 
ó  puesto  su  empeño  é  influencia  para  que  se 
despache,  favorablemente  ó  con  brevedad 
un  asunto  que  se  relaciona  con  la  adminis- 
tración del  estado. 

El  diario  La  Razón,  de  Bs.  Aires,  de  19 
de  marzo  de  1907,  trae  un  artículo  editorial 
bajo  el  título  «  El  imperio  de  la  coima  ». 

COIMERO,  RA.  adj.  fig.  y  fam.  Arg.  Dí- 
cese del  magistrado  ó  funcionario  público 
que  pide  ó  acepta  coima.  ( V.  CoiMA. ) 
Empleado  coimero,  gente  coimera.  Ú. 
m.  c.  s. 

« ¡  Quién  reconocería  en  él  á  Peñas,  el  ladrón  de  ca- 
dáveres, el  coimero,  el  licorista  de  marras!»  {Julián 
Martel;  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  1905,  p.  100. ) 

COIRÓN,  s.  m.  Arg.  Stipa  Tchu.  Hierba 
de  la  familia  de  las  gramíneas.  Crece  en 
Cord.  y  Tuc.  (en  las  sierras),  en  el  Perú  y 
Bolivia. 

COJINILLO,  s.  m.  Arg.  Cuero  blando, 
generalmente  peludo  ó  lanudo,  que  se  pone 
encima  del  basto  ó  recado  y  debajo  del  so- 
brepuesto. Suele  ser  muchas  veces  una  espe- 
cie de  cojín  delgado,  de  que  le  viene  proba- 
blemente su  nombre.  En  Córdoba  y  otras 
provincias  del  interior  se  le  conoce  también 
con  el  nombre  de  pellón. 

Esta  voz  está  empleada  por  el  Sr.  de  Via- 
na  en  el  texto  transcrito  en  el  art.  Picana 
de  este  Dice. 

COLA.  —  Con  la  cola  entre  las  pier- 
nas, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Corrido,  avergon- 
zado, confundido.  Ú.  c.  con  el  verbo  salir. 

COLCHADO,  DA.  p.  p.  de  colchar,  nues- 
tra acep.  Arg.  ||  s.  m.  Arg.  Acción  de  col- 
char, nuestra  acep.  ||  Arg.  Cobertura  col- 
chada de  cama.  (V.  Colchar.) 

COLCHAR.  V.  a,  Arg.  Acolchar,  nues- 
tra acep. 


114 


COL 


COLL 


COLCHONERÍA,  s.  f.  Arg.  Casa  donde 
se  hacen  colchones.  1|  Arg.  Tienda  donde 
los  venden. 

COLEAR.  V.  n.  Arg.  Moverse  los  vago- 
nes ó  coches  traseros  de  un  tren  en  marcha 
á  uno  y  otro  lado  de  la  vía,  haciendo  ziszás ; 
lo  cual  sucede  generalmente  cuando  el  tren 
es  muy  largo  y  la  línea  férrea  es  curva. 

«Entre  nosotros,  creemos  que  las  causas  más  fre- 
cuentes de  los  descarrilamientos  sean  en  primer  tér- 
mino las  interposiciones  de  ganado  en  las  vías;  y  en 
segundo,  el  largo  extraordinario  de  nuestros  trenes, 
que  los  hace  colear,  estando  expuestos  los  últimos 
vagones  y  el  furgón  á  salir  de  los  rieles.»  {Suple- 
mento Ilustrado  del  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  27  de  agosto  de  1903 ;  <iLos  peligros  del  ferroca- 
rril »  . ) 

COLECCIONAMIENTO.  s.  m.  Arg.  Ac- 
ción de  coleccionar. 

COLECTIVIDAD,  s.  f.  Arg.  Conjunto 
de  personas  de  una  clase  ó  gremio,  ó  consi- 
deradas bajo  cierto  punto  de  vista  común,  ya 
reunidas  ó  separadas.  Colectividad /ríz/z- 
cesa,  colectividad  po/í/ica.  ||  Arg.  La  so- 
ciedad. Lo  hizo  en  6ie?i  de  la  colectivi- 
dad. —  La  Acad.  da  á  este  nombre  la  acep. 
de  «  Conjunto  de  personas  reunidas  para  un 
fin»;  definición  que  no  tiene  toda  la  exten- 
sión de  significado  que  las  nuestras. 

COLEGA,  s.  m.  Arg.  Colega  (voz  grave), 
también  usada  en  la  Arg. 

COLEGIADO.  Arg.  (V.  Cuerpo  Cole- 
giado . ) 

COLIFLOR,  s  f.  Arg.  Conjunto  de  talli- 
tos  y  grumitos  blancos  y  tiernos  de  la  col 
del  mismo  nombre,  que  cocidos  y  condi- 
mentados de  diferentes  modos,  constituyen 
un  manjar  delicado.  En  castellano,  «  pella  » , 
voz  que  no  corre  entre  nosotros  en  esta 
acep.  Nosotros  llamamos  coliflor  á  la  plan- 
ta y  á  la  «pella»;  la  R.  Acad.,  solamente  ala 
planta.  Ú.  t.  c.  masculino. 

COLINDANTE,  p.  a.  del  verbo  colindar. 
Arg.  —  "  Colindante,  adj.  Dícese  de  los 
campos  ó  edificios  contiguos  uno  de  otro.  » 
(Dice.  Acad.)  (V.  nuestro  verbo  CoLIN 
DAR.) 

COLINDAR.  (De  con  y  lindar.)  v.  n. 
Arg.  Lindar,  estar  contiguos  dos  territorios, 
terrenos  ó  fincas. 

COLMA,  s.  f.  Arg.  Porción  de  cosas  que 
sobresale  por  encima  de  los  bordes  del  vaso 
que  las  contiene.  En  español  castizo,  colmo 
(m. ),  que  nosotros  también  usamos,  pero 
en  sentido  figurado,  como  cuando  decimos : 
Esto  es  el  colmo  de  la  desvergüenza.  En 
este  caso  no  decimos  nunca  colma. 

COLONIENSE.  adj.  Arg.  Natural  de  la 
Colonia.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg.  Perteneciente  á 


esta  ciudad  ó  departamento  de  la  Rep.  O.  del 
Uruguay. 

COLOR.— Color  cardenillo. ^r^.  Car- 
denillo, 2."  acep.  II  Color  marrón.  Arg. 
Marrón,  2.^  acep.  |¡  Color  mordoré. 
Arg.  Mordoré,  2."  acep  [  Color  patito. 
Arg.  Dícese  del  amarillo  claro,  como  el  de 
los  patitos  recién  nacidos,  aplicado  particu- 
larmente á  guantes,  telas,  sombreros  y  otras 
cosas  semejantes.  ||  Color  punzó.  Arg. 
Punzó,  2.^  acep. 

«Apretáronse  las  manos  forradas  en  cabritilla  de 
color  patito,...»  (y/í/ia;í  it/ar/e// La  Bolsa;  i?s.  Ai- 
res, 1 903,  p.  135.  ) 

COLORADO,  s.  m.  Arg.  Llamábase  así, 
en  la  época  del  gobierno  de  Rosas,  al  par- 
tidario de  éste  ó  al  soldado,  clase  tí  oficial 
que  estaba  á  su  servicio,  por  el  color  del 
distintivo  que  solían  llevar.  Usábase  también 
c.  adj. 

«Hubo  una  patriada,  en  la  que  salieron  corridos  los 
colorados  con  quienes  yo  me  fui,  porque  me  arrió 
D.  Felipe,  —  se  refería  á  Saa,  —  anduve  á  monte 
mucho  tiempo  por  San  Luis,  y  cuando  las  cosas  se 
sosegaron  me  volví  á  mi  casa.  Los  colorados  nos 
habían  saqueado.»  {Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escürs, 
Á  LOS  LvDios  RANQUELh.s;  1870,  t.  I,pág  184; palabras 
puestas  en  boca  de  un  gaucho). 

COLUDO,  DA.  adj.  Arg.  De  cola  larga. 
Dícese  particularmente  de  los  animales. 

...,í<y  caballos  coludos,  como  las  ovejas  argentinas 
en  1820  !>•>  {Dr.  E.  S.  Zcballas;  carta  desde  San 
Franc.  de  Cali/.;  Rev.  de  D.ír.  Hist.  y  Letr.,  t. 
XIV,p.529.) 

COLUMBEAR  v.  a.  Arg.  Mover,  impe- 
ler al  que  está  puesto  en  la  coliimbera.  Ú. 
t.  c.  r.  También  usamos  el  verbo  español 
columpiar  autorizado  por  la  Acad.,  como 
activo  y  como  reflejo. 

COLUMBERA.  s.  f.  Arg.  Columpio,  voz 
que  también  corre  en  la  Rep.  Arg. 

COLLA,  adj.  Arg.  Coya.  Ú.  t.  c.  s. 

«Los  indios  siempre  llevan  bolsitas  con  vainas  de 
algarroba,  y  en  sus  marchas  la  chupan,  lo  mismo  que 
los  collas  del  Perú  mascan  la  coca.  »  (  Lucio  V.  Wan- 
silla;  UíiA  EscuRS.  Á  los  Indios  Ranquelüs;  ^<S70,  í. 
II,  p.  110.) 

COLLERA,  s.  f.  Arg.  Conjunto  de  dos 
animales  acollarados.  —  (  V.  Acoll.a.- 
rar.  )  II  fig.  y  fam.  Arg.  Dícese  de  dos  per- 
sonas que  andan  siempre  juntas.  ||  pl.  Arg. 
Juego  de  dos  botones  iguales  ó  de  algunos 
otros  objetos  de  esta  clase ;  gemelos,  voz 
usada  también  en  la  Arg. 

COLLÓN,  NA.  adj.  fam.  Arg.  Mezquino, 
miserable  ó  avaro.  Ú.  t.  c.  s.— ((Collón, 
na.  (Del  ital.  coglione,  tonto,  majadero.) 
adj  fam.  Cobarde,  i.^  acep.  Ú.  t.  c.  s.  » 
(Dice.  Ac.)  La  i.^  acep.  de  cobarde,  según 
la  Acad.,  es:   «  Pusilánime,  sin  valor  ni  espí- 


COM 


COM 


115 


ritu  ».  No  corre  en  la  Arg.  el  adj.  collón  en 
este  sentido. 

COMADREAR.  (De  comadre.)  v.  n.  fam. 
Arg.  Holgar,  divertirse.  Ú.  c.  con  las  expre- 
siones ajidar,  vivir,  pasárselo  y  otras  seme- 
jantes. 

«  Me  daba  rabia  y  no  volvía  en  muchos  días,  me  lo 
llevaba  comadreando  por  ahí,  y  era  peor.»  (Lucio 
V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ; 
1870,t.I,p.293;  palabras  puestas  en  boca  de  tm 
gaucho.) 

Esta  voz  está  empleada  también  en  el  pa- 
saje del  mismo  autor  inserto  en  el  art.  Com- 
padrear. 

COxMECHINGÓN,  NA.  adj.  Arg.  Dícese 
del  indio  cuya  parcialidad  habitaba  en  las 
quebradas  y  valles  de  la  Sierra  Chica  de  la 
provincia  de  Córdoba.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg.  Per- 
teneciente ó  relativo  á  ellos. 

<•<  El  señor  Milla  fué  uno  de  los  agentes  más  activos, 
más  incansables,  más  celosos  de  la  conquista  espiri- 
tual de  los  Comechlngrones.  »  (Dr.  Babia  Cabrera; 
«  Fastos  del  episcopado  del  limo.  Trejo  »;  en  el  diario 
Los  Principios,  de  Córd.,  de  8  de  dic.  de  1903. ) 

COMEDERO,  s.  m.  Arg.  Sitio  ó  lugar 
donde  suele  dárseles  de  comer  á  los  anima- 
les. II  Arg.  Terreno  gredoso  donde  se  reúne 
el  ganado  para  comer  tierra. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  párrafo  del 
general  Mansilla  que  hemos  transcrito  en  el 
art.  Caballada. 

COMEDIDO,  DA.  p.  p.  (Arg.)  del  verbo 
comedirse,  nuestra  acep.  ||  adj.  Arg.  Ofi- 
cioso ;  solícito  por  servir  y  ser  útil  á  uno.  — 
«Comedido,  da.  (De  comedirse.)  adj. 
Cortés,  atento,  moderado.  »  (IJicc.  Ac.)  No 
corre  en  la  Arg.  en  esta  acep. 

COMEDIMIENTO,  s.  m.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  comedirse,  nuestra  acep. — ((Come- 
dimiento, m.  Cortesía,  moderación,  urba- 
nidad. »  (nicc.  Ac.)  Sin  uso  en  la  Arg.  en 
esta  acep. 

COMEDIRSE.  V.  r.  Arg.  Servir,  ayudar, 
por  atención  ó  cortesía.  —  La  acep.  que  da 
la  Acad.  á  este  verbo  reflex.,  es:  «  Arreglarse, 
moderarse,  contenerse  » ;  desconocida  en  la 
Arg. 

COMENTARIO  PÚBLICO.  Arg.  Conje- 
turas, juicios  ú  opiniones  que  se  emiten  en 
corrillos  ó  parajes  públicos,  ó  en  conversa- 
ciones detenidas,  las  más  veces  con  crítica 
ó  censura,  sobre  personas  ó  sucesos  de  la 
vida  contemporánea.  —  (( Comentario. 
(Del  lat.  comfneuíarium.)  m  Escrito  que 
sirve  de  explicación  y  comento  de  una  obra, 
para  que  se  entienda  más  fácilmente.  ||  pl. 
Título  que  se  da  á  algunas  historias  escritas 
con  brevedad.  Los  comentarios  de  Cesar; 
los  del  marques  de  San  Felipo.  ||  fam,  Con- 


versación detenida  sobre  personas  ó  sucesos 
de  la  vida  ordinaria,  por  lo  común  con  algo 
de  murmuración.  »  (Dice.  Ac.)  También  en 
la  Rep.  Arg.  en  estas  aceps. 

«Nada  nuevo  ocurrió  ayer  en  la  cuestión  interna- 
cional, que,  no  obstante  las  seguridades  y  versiones 
tranquilizadoras  que  se  bandado,  sigue  siendo  objeto 
del  comentario  público,  »...  (  Diario  La  Nación  de 
Bs.  Aires,  de  26  de  oct.  de  1901.) 

COMEPIOJO.  s.  m.  Arg.  {provs.  Córd. 
y  Sant.  del  Esi.)  Insecto  de  color  vario,  se- 
gún su  distribución  geográfica  —  ya  de  color 
paja  verdoso,  ya  ceniciento,  —  cuerpo  largo 
y  muy  delgado,  así  como  las  patas,  de  ojos 
salta(ios  y  boca  grande,  muy  inquieto  y  vi- 
vaz.—  En  Misiones  y  provincias  circunveci- 
nas se  conoce  con  el  nombre  de  mamboretá, 
y  en  Santiago  del  Estero  y  Catamarca,  con 
el  de  usamico.  (  V.  Usamico.)  —  El  Dr.  Da- 
niel Granada,  en  su  VocAB.  Ri'oplat.  Ra- 
zonado, art.  Mamboretá,  hace  esta  inte- 
resante pintura  de  este  animal:  «  Mira  fija- 
mente, moviendo  hacia  una  y  otra  parte  la 
cabezR  con  expresivo  ademán.  No  huye  de 
la  gente,  y  los  niños  se  entretienen  pregun- 
tándole: ¿dónde  está  Dios?  porque  suele  le- 
vantar una  de  las  patas  delanteras,  apuntando 
al  cielo,  y  ellos  suponen  que  lo  hace  respon- 
diendo á  la  pregunta.  Por  eso  le  llaman  X^axi- 
h\én  profeta.  » 

COMINILLO,  s.  m.  Arg.  Bebida  alcohó- 
lica ó  licor  muy  agradable. 

Esta  voz  está  empleada  por  el  general 
Mansilla  en  el  pasaje  que  hemos  insertado 
en  el  art.  Pegar. 

COMISARÍA,  s.  f.  Arg.  Empleo  del  comi- 
sario, nuestra  acep.  ||  Arg.  Casa  donde  fun- 
cionan las  oficinas  ó  dependencias  del  comi- 
sario. II  Arg.  Oficina  del  mismo.  -  ((Co- 
misaría, f.  Empleo  del  comisario.  ||  Oficina 
del  comisario. »  (Dice.  Ac.)  (V.  en  Comi- 
sario lo  que  entietide  la  Acad.  y  lo  que  en- 
tendemos nosotros  por  esta  palabra.) 

COMISARIO,  s.  m.  Arg.  Empleado  poli- 
cial que  tiene  á  su  cargo  la  superintendencia 
del  servicio  de  seguridad  de  una  de  las  sec- 
ciones en  que  se  divide  el  municipio  de  una 
ciudad,  ó  el  territorio  de  un  departamento  ó 
distrito  de  campaña  en  las  provincias  y  go- 
bernaciones.— ((Comisario.  (De  comisión.) 
m.  El  que  tiene  poder  y  facultad  de  otro 
para  ejecutar  alguna  orden  ó  entender  en 
algiin  negocio. »  (Dice.  Ac )  También  en  la 
Arg.  en  esta  acep. 

«Por  tanto:  deseando  que  todo  lo  dispuesto  tenga 
su  más  puntual  cumplimiento,  y  que  dentro  de  cada 
barrio  encuentren  los  vecinos  de  él  un  sujeto  autori- 
zado á  quien  recurrir  en  aquellas  materias  que  pueda 
componer  verbalmente,  he  resuelto  dividir  esta  Ciu- 


116 


COM 


COM 


dad  en  seis  quarteles  principales,  ó  barrios,  poniendo 
cada  uno  al  cuidado  de  un  Alcalde  ó  Comisario  de  él, 
en  la  misma  forma  que  con  conocida  utilidad  se  hallan 
establecidos  en  todas  las  ciudade-.  principales  de  Es- 
paña, en  la  capital  de  Buenos  Aires  y  otras  de  estos 
dominios».  (  Reglamento  de  policía  dictado  en  Córd. 
por  el  Marqués  de  Sobremonte  el  12  aefebr.  de  1785; 
Crónica  d.;  Córd.  por  Ignacio  Garsón;t.  I,  1S98. ) 

Las  atribuciones  consignadas  en  este  Re- 
glamento son,  más  ó  menos,  las  que  tienen 
los  actuales  comisarios  de  policía  y  los 
municipales. 

COMITÉ,  s.  m.  Arg.  Junta  de  gobierno 
de  un  partido  político  ó  de  una  sección  del 
mismo.  No  toda  junta  es  comité  ;  la  pri- 
mera voz  es  genética,  y  la  segunda  espe- 
cífica. Ya  es  tiempo  de  que  la  Acad.  intro- 
duzca en  su  léxico  esta  palabra  de  origen 
francés,  como  ha  introducido  otras  del  mis- 
mo carácter,  como  quepis,  clise,  corsé,  etc. 
No  hay  persona  en  la  Rep.  Arg.  que  no  use 
este  vocablo ;  la  prensa  periódica  lo  emplea 
diariamente. 

«Con  este  objeto  fui  llamado  por  el  jefe  político  j' 
como  apreciábamos  la  situación  creada  con  igual  cri- 
terio, resolvimos  constituirnos  en  comité  de  media- 
ción, conjuntamente  con  el  presidente  de  la  cámara 
de  Comercio,  cuyos  buenos  oficios  obtuvimos.  »  {Juan 
B.  Quintana,  presidente  de  la  Bolsa  de  Comercio 
del  Rosario  ;  telegr.  al  Ministro  del  Interior ;  en  el 
diario  El  País,  de  Bs.  Aires,  de  6  de  oct.  de  1905. ) 

»  A  las  ocho  de  la  mañana,  fatigado  ya,  fui  á  la  Con- 
federación para  parlamentar  con  los  jefes  de  las  otras 
huelgas  ;  allí  pasé  más  de  una  hora  escribiendo  notas 
para  los  comités  y  circulares  para  los  diarios.  »  (  Co- 
rrespondencia de  París,  del  Dr.  José  Ingegnieros; 
en  La  Nación^  de  Bs.  Aires,  de  31  de  mayo  de  1906  ; 
palabras  puestas  en  boca  de  un  huelguista  y  anar- 
quista. ) 

El  señor  Miguel  de  Unamuao,  escritor  es- 
pañol muy  recomendable,  también  usa  esta 
voz  En  una  correspondencia  suya  publicada 
en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  8  de  agosto 
de  1506,  dice: 

«  ...,  y  esta  labor  he  de  hacerla  solo,  sin  comités  ni 
juntas,  sin  programa  ». 

COMO.  —  Como  si  tal  cosa.  fr.  fam. 
Arg.  Sin  la  turbación  ó  intranquilidad  de 
ánimo  consiguiente.  Lo  insultó  hasta  que 
más  710 pudo,  y  se  quedó  como  si  tal  cosa. 
Frase  elíptica  que  equivale  á  como  si  tal 
cosa  no  hubiera  sucedido. 

«Los  ladrones,  sin  demostrar  el  mayor  apuro,  lo 
f  ecogieron  »  (al  cajón  que  se  les  había  caído  del  carri- 
to ),  «lo  afianzaron  mejor,  y  prosiguieron  su  marcha 
como  si  tal  cosa. »  (La  Prensa,  de2deoct.  de  1908; 
«  El  robo  andas  »,  en  «  Noticias  de  Policía  ». ) 

COMPADRE,  adj.  fam.  Arg.  Propio  del 
compadre,  nuestras  aceps.  ||  s.  m.  fam. 
Arg.  Compadrito.  (V.  Compadrito.)  || 
fam.  Arg.  Cajetilla.  (V.  Cajetilla.) 
Ú.  t.  c  adj  m.  —  La  Acad.  da  á  esta  pala- 
bra otras  aceps.,  no  desconocidas  entre  los 
argentinos .  H  La    cagamos ,     compa- 


dre Ramos,  fr.  ñg  y  fam.  (Arg.)  con 
que  se  significa  que  se  ha  echado  á  perder 
una  cosa  ó  ha  salido  deslucida.  ||  Arg.  Ú.  t. 
para  denotar  el  fracaso  real  ó  probable  de 
una  pretensión  ó  negocio. — Estas  dos  aceps. 
de  nuestra  frase  son  análogas  á  la  fig.  y  fam. 
que  la  R.  Acad.  señala  al  verbo  cagar : 
«  Manchar,  deslucir,  echar  á  perder  alguna 
cosa  ». 

«  Su  primera  educación  fué  la  de  todos  nosotros,  su- 
perficial, arrancada  á  trozos  á  la  debilidad  de  la  ma- 
dre, con  sus  largas  estadías  en  el  campo  predilecto, 
los  numerosos  años  recomenzados  en  el  curso  univer- 
sitario y  en  la  adolescencia,  la  vida  vagabunda,  un 
tanto  compadre,  que  hoy  se  ha  perdido  felizmente 
por  completo.  »  ( Miguel  Cañé  ;  Prosa  Ligera  ;  1903, 
pág.  116.)  —  <• ...  y  hasta  mete  pullitas  compadres  al 
compañero  que,  como  Sarmiento,  se  queda  lelo.  »  (  El 
mismo  ;  obra  citada ;  págs.  203  y  209. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
p  B  T  inserto  en  el  art.  Orillero  de  este 
Dice. 

COMPADREAR,  v.  n.  fam.  Arg.  En 
castell.,  baladronear.  ||  fam.  Arg.  Coquetear, 
presumir,  aplicado  á  hombre  generalmente.  || 
fam.  Arg.  Hacer  ostentación  de  riquezas, 
buenas  relaciones,  etc.  En  castell.,  autori- 
zado por  la  Kca.á.,  fachendear,  que  no  corre 
en  la  Arg. 

«  El  viejo  había  sido  tan  bueno  y  tan  cariñoso  con- 
migo !  Juntos  habíamos  andado  trabajando,  compa- 
dreando, comadreando  en  jugadas  y  en  riñas.  »  {Lu- 
cio V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles; 
1870,  t.  I,  p.  309  ;  palabras  puestas  en  boca  de  Mi- 
guelito. ) 

COMPADRITO,  s.  m.  Arg.  Hombre  del 
bajo  pueblo,  vano,  engreído  y  fachendoso.  I| 
fig.  y  fam.  Arg.  Hombre  de  cualquier  con- 
dición social,  que  tiene  las  cuaUdades  di- 
chas. II  adj.  Arg.  Perteneciente  al  compa- 
drito ó  que  condice  con  su:,  hábitos  y  cos- 
tumbres. 

En  el  texto  de  La  Opinión  inserto  en  el 
art.  Gaucho,  está  empleada  esta  voz  com- 
padrito. 

«  ...  de  todas  partes  y  bajo  todas  las  formas,  acudió 
el  patriotismo,  el  gaucho  montaraz  y  compadrito 
indolente,  hombres,  niños  y  mujeres.»  {Pastor  S. 
Obligado  ;  «  El  que  arrebató  la  primera  bandera  — 
Tradición  ». ) 

«  Vení  no  más,  compadrito, 
Cuchillito  á  la  cintura  : 
Salí  p'al  medio  é  la  calle 
Si  qiierés  comer  basura.  » 

( Cantar  popular. ) 

He  aquí  el  fragmento  de  un  Estudio  So- 
cial notable  que  hace  el  Dr.  Carlos  A.  Es- 
trada: 

«¿Qu'én  no  lo  reconoce?  ¿Quién  no  recuerda  ha- 
berle encontrado  en  los  barrio-i  apartados  de  las  ciu- 
dades?—Vano  sería  abrir  el  diccionario  para  buscar 
su  nombre  en  sus  columnas;  es  necesario  encontrar  su 


COM 


COM 


117 


sentido  en  el  lenguaje  del  pueblo,  pues  él  lo  usa  con 
el  omnímodo  derecho  del  inventor.  El  compadrito  es 
á  la  ciudad  lo  que  el  gaucho  al  campo  ;  el  representa 
el  elemento  netaiVicnte  criollo  en  su  primera  evolución 
hacia  la  civilización.  De  aquí  que  en  la  formación  de 
la  nacionalidad  que  puede  sintetizarse  en  la  historia 
de  las  luchas  de  los  hombres  rurales  contra  los  urba- 
nos, el  oompadrito  ha  sido  el  brazo  armado  de  é>tos, 
como  el  gaucho  de  aquéllos.  —  U>a  siempre  cham- 
bergo —  un  sombrero  blando  de  castor  —  para  poder 
echar  el  ala  delantera  sobre  los  ojos.  Fumador  de  ta- 
baco negro,  tiene  la  dentadura  impregnada  de  nico- 
tina, y  escupe  por  entre  dientes  y  colmillo,  lanzando  á 
la  distancia  salivazos,  que  podrían  servir  de  antisár- 
nicos,  con  preferencia  á  muchos  de  importación.  — 
Camina  pavoneándose,  como  si  tuviera  desgonzadas 
las  articulaciones  de  piernas  y  caderas  y  los  anillos 
de  la  espina  dorsal.  Su  mirada  es  provocadora  y  des- 
deñosa como  la  de  i;n  perdonavidas  de  oficio.»  ..  «Hay 
otra  clase  de  oompadrito,  mucho  más  antipático. 
Me  refiero  á  esos  jóvenes  de  familias  distinguidas  que 
se  afanan  por  asimilarse  el  traje  y  las  hazañas  del 
que  acabo  de  describir.  Felizmente  son  rarísimos  es- 
tos ejemplares  de  desequilibrio  mora);  tienen  todos 
sus  defectos  y  carecen  de  sus  nobles  cualidades.  Son 
más  insolentes,  imitan  sus  modales,  todo,  menos  el 
coraje.  —  La  inmigración  que  trae  en  sus  entiañas 
el  aliento  europeo,  va  destiñendo  ya  este  tipo  genui- 
namente  nacional,  y  quizá  para  nuestros  hijos,  será 
un  personaje  de  leyenda,  como  seguramente  ocurrirá 
con  el  gaucho.  La  civilización,  á  su  vez,  lo  invade 
todo,  y  su  ola  gigantesca  arrebata  lo  que  le  es  exótico, 
y  hace  flotar  sobre  sus  crestas  espumosas  y  movedi- 
zas, á  manera  de  resaca,  la  corteza  semibárbara  de 
nuestro  bajo  pueblo,  con  sus  hábitos  de  incurable 
holganza,  su  desprecio  por  la  propia  y  ajena  vida...  » 
<•< ...  ;  aparte  del  lenguaje  &oe3,  lenguaje  bárbaro  que 
sale  á  rodar  á  cada  paso  y  por  cualquier  nimiedad, 
sin.  consideración  por  las  damas  ó  demás  circunstan- 
cias casuales  que  tienen  que  escandalizarse  ;  está  el 
habla  '<  sui  géneris»  del  compadrito,  como  se  tiene 
en  Madrid  la  del  chulo.  »  (Juan  B.  Selva;  Ei.  Casteli.. 
E.\  América  ;  La  Plata,  1906,  p.  35. ) 

COMPADRÓN,  s.  m.  fam.  despect.  Ar^. 
Hombre  que  trata  de  imitar  al  compadrito, 
pero  que  carece  de  la  relativa  cultura  y  bue- 
nas maneras  de  él. 

...,  «y  así  se  ve  al  ratón,  que,  haciéndose  el  distraí- 
do, revuelve  un  montón  de  raíces  olorosas,  mirar  im- 
pasible al  sapo  compadrón,  que  con  el  sombrero  so- 
bre la  oreja  y  las  manos  en  los  bolsillos,  se  pasea  ner- 
vioso, lanzando  miradas  de  soslayo  á  una  víbora  viu- 
da y  coquetona,  que  luce  su  agilidad  sobre  tina  rama 
seca,»...  (Cuentos  de  Fray  Mocho;  1906;  «  Cada  cual 
se  agarra  con  las  uñas  que  tiene  »;  p.  18.) 

COMPAGINACIÓN,  s.  f.  yJrf.  Acción  y 
efecto  de  compaginar,  nuestra  acep.;  según 
la  Acad.,  «paginación»,  voz  sin  uso  entre 
los  argentinos.  Le  da  esta  acep.:  «  Acción 
y  efecto  de  compaginar  ó  compaginarse .  » 
Pero  á  este  verbo  le  da  aquella  corporación 
un  significado  distinto  del  nuestro.  (V.  Com- 
paginar. ) 

COMPAGINAR,  v.  a.  Arg.  Numerar  pá- 
ginas ó  planas;  «paginar»  según  la  Acad.  ¡j 
Arg.  Ordenar  unos  con  otros  los  pliegos 
ó  páginas  de  un  impreso  ó  escrito  siguiendo 
la  numeración  correspondiente. — La  Acad. 
lo  trae  sólo  en  esta  acep.  figurada:  «  Orde- 
nar algunas  cosas  con  otras,  con  las  cuales 
tienen  relación  ó  conexión  » ;  dándolo  tam- 
bién como  reflexivo. 

COMPAÑA,  s.  f.  Arg.  Compañía;  perso- 


na ó  personas  que  acompañan  á  otra  ú  otras. 
—  La  R.  Acad.  lo  trae  como  ant.  en  cual- 
quiera de  sus  aceps.,  y  agrega:  «  Úsase  hoy 
en  algunas  partes.  A  Dios,  Pedro,  y  la 
compaña  .  »  En  esta  frase  no  usaríamos 
nunca  los  argentinos  la  palabra  compañía. 
Y  al  contrario,  con  la  prepos.  e7i,  se  emplea 
generalmente  esta  forma ;  v.  gr  :  en  compa- 
ñía del  marido . 

COMPARTIMENTO,  s.  m.  Arg.  Cada 
una  de  las  partes  en  que  se  divide  un  edifi- 
cio, un  vehículo,  una  caja,  una  máquina,  una 
fábrica,  etc.  En  castell.,  según  la  Acad., 
compartimiento ;  voz  que  define  así  esta  ilus- 
tre corporación:  « Acción  y  efecto  de  com- 
partir. ||  Departamento ,  i.^  acep.»  La  i.'' 
acep.  de  departamento,  en  el  Dice,  de  la 
Acad.,  es:  «  Cada  una  de  las  partes  en  que 
se  divide  un  territorio  cualquiera,  un  edifi- 
cio, un  vehículo,  una  caja,  etc.  »  En  la  Arg. 
se  usa  también  compartimiento  en  las  aceps. 
dichas, si  se  exceptúala  de  «departamento», 
por  parte  de  un  territorio,  en  cuyo  sentido 
no  empleamos  jamás  ni  la  palabra  compar- 
timiento, ni  compartimento. 

COMPELENTE.  p.  a.  del  verbo  compe- 
ler. Arg. 

COMPLEJIDAD,  s.  f.  Arg.  Calidad  de 
complejo. 

«Basta  pensar  en  la  complejidad  de  las  necesida- 
des humanas,  siempre  crecientes,  para  comprenderla 
innumerable  cantidad  de  trabajos  obligatorios  para 
el  hombre. » (José  Ingegnieros;  correspond.  de  París; 
en  el  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  31  de  mayo 
de  1906.) 

COMPLEMENTAR,  v.  a.  Aj^g .  Dar  á 
una  cosa  abstracta  el  complemento  que  le 
faltaba  Es  distinto  de  completar ;  menos 
comprensivo  que  éste:  se  completa  un  gabi- 
nete, un  mobiliario,  un  traje,  etc.,  mas  no  se 
complementa. 

'<  Complementada  en  el  campo  de  Mayo  la  campa- 
ña de  instrucción  comenzada  en  el  colegio  militar,  »... 
(Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  4  de  febrero  de 
1903;  «Administración  Nacional ->>;  subtittdo:  «Ins- 
trucc.  de  cadetes  ».) 

...  «de  una  honorabilidad  á  toda  prueba,  comple- 
mentada por  la  firmeza  de  un  carácter  inquebranta 
ble.»  (Diario  citado,  11  de  nov.  de  1906;  « D.  Alberto 
Casares— i  Ayer».) 

COMPLETO,  s.  m.  Arg.  Letrero  que  se 
pone  en  la  parte  superior  de  la  delantera  de 
los  tranvías  para  avisar  al  público  que  no 
hay  dentro  de  ellos  lugar  disponible,  por 
estar  todos  ocupados. 

...  «y  viendo  pasar  con  el  aviso  de  << completo»  co- 
ches que  en  Nueva  York  serían  considerados  relati- 
vamente como  vacíos.»  (« Las  impresiones  de  una 
«American  Girh);  en  La  Nació.v,  de  Bs.  Aires,  de  9 
de  jul.  de  1906.) 

COMPONER.—  K  su  uso  en  el  art.  Po- 
ner. II  V.  a.  Arg.  Preparar  cuidadosamente 


118 


COM 


CON 


y  con  anticipación  un  caballo  para  la  carrera 
ó  un  gallo  para  la  riña. 

.-.,  «dice  que  cuanto  es  y  sabe  se  lo  debe  á  él,  que 
después  de  Dios  no  ha  tenido  otro  padre  mejor  ;  que 
por  él  sabe  cómo  se  arregla  y  compone  un  caballo 
parejero»...  (Lucio  V.  Maitsi  la;  Una  Escurs.  á  los 
Indios  Ranqueles;  J870,  p.  7  del  t.  II. )  —  «Mi  \ie]o 
era  un  gaucho  lindo  ;  nadie  pialaba  como  él,  ni  oom- 
ponia  gallos  mejor.  »  (  Of>ra  citada;  1. 1,  p.  284;  pa- 
labras puestas  en  boca  de  Míguelito. ) 

...«y  es  cierto  lo  que  dice  que  con  todos  sus  patro- 
nes ha  perdido  el  tiempo,  lo  mismo  cuidando  ovejas 
que  ordeñando  vacas,  6  componiendo  caballos,  que 
sembrando  trigo.»  (  Yofruá;  «Los  Milas:ros  de  la 
Argentina»; primer  art.  en  L\  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  9  defebr.  de  1907. ) 

COMPORTAR.  V.  a.  Arg:  Llevar,  traer, 
producir;  ser  causa,  ocasión  ó  motivo  de 
una  cosa.  Esto  no  comporta  ningún  bene- 
ficio.—((Covci^OTlcHV.  (Del  lat.  compor- 
tare; de  cnm,  coa,  y  portare,  llevar.)  a.  ant. 
Llevar  juntamente  con  otro  alguna  cosa.  ¡| 
fig.  Sufrir,  tolerar.  ||  r.  Portarse,  conducirse.  » 
(Dice.  Ac.J  No  se  usa  en  la  Arg.  en  estas 
aceps.  Don  Jaime  Balmes  y  don  Rufino  José 
Cuervo  lo  han  empleado  en  la  2.^  acep.  de 
la  Acad. 

«Ese  movimiento  reformador  del  idioma,  múltiple 
y  violento  como  toda  innovación  radical,  comporta- 
ba una  responsabilidad  permanente  para  los  profeso- 
res de  la  enseñanza  pública,»,..  {  Aeverus;  «.La  len- 
gua castell.»;  primer  art.  de  La  Nació.n,  de  Buenos 
Aires,  de  13  de  ag.  de  1906. ) 

...,  «esos  derechos,  esas  prerrogativas,  esos  atribu- 
tos, comportan  la  obligación  y  los  deberes  recípro- 
cos de  los  demás  estados  á  respetar  el  fuero  interno 
de  la  soberanía  y  del  territorio,  que  es  el  hogar  In- 
franqueable de  los  pueblos.»  (  Dr.  Roque  Sáenz  Peña; 
Derecho  Públ.  Americ  ;  Bs.  Aires,  1905,  p.  192.) 

COMPOSITOR,  s.  m.  Arg.  El  que  com- 
pone  un  caballo  ó  un  gallo.  (V.  Componer.  ) 

«  Enojado,  despidió  al  compositor  y  mandó  echar 
á  la  manada  al  parejero.  »  (  Yo/rúa;  «.  Los  Milagros 
de  la  Argentina»;  primer  art.  de  La.  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  9  defebr.  de  1907. ) 

COMPOSTURA,  s.  f.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  componer  gallos  ó  caballos. 

«Mi  padre  y  yo  no  parábamos;  él,  por  sus  gallos, 
yo,  por  los  caballos  que  tenía  en  compostura.  —  To- 
dos los  días,  tarde  y  mañana,  tenía  que  caminarlos.  » 
(Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  losI.\dios  Ranque- 
les; 1870,  t.  I,  p.  285;  palabras  que  pone  en  boca  de 
un  gaucho.  ) 

COMPROBATORIO,  RÍA.  adj.  Ar^. 
Que  comprueba. — En  esta  acep.  la  Acad. 
trae  comprobante  como  p.  p.  de  comprobar 
y  como  sustantivo.  —  «  Pongo  á  la  disposi- 
ción de  la  Rectoría  todos  los  documentos 
comprobatorios  de  las  aseveraciones  con- 
tenidas en  esta  nota. » 

COMUNA,  s  f.  Arg.  Conjunto  de  veci- 
nos de  una  población,  representado  por  su 
ayuntamiento.  Es  lo  que  la  Acad.  ( y  nos- 
otros también)  llama  municipio. — ((Co- 
muna. (  De  común.)  f.  pr.  Mure.  Acequia 
principal  de  donde  se  sacan  los  brazales. » 


(Dice.   Ac.J  No  corre  en  la  Arg.  en  esta 
acep. 

«  La  importancia  política  del  Cabildo  desapareció 
con  la  instalación  de  la  Asamblea,  quedando  reducido 
su  papel  á  la  simple  administración  de  los  intereses 
económicos  de  la  comuna.  »  ( Ignacio  Garzón;  Cró- 
nica DE  Cóadoba;  /.  II,  año  1901,  pág.  6.  ) 

«La  comuna  es  la  primera  manifestación  de  la 
vida  pública,  y  la  escuela  de  la  democracia.»  {Dr  En- 
rique García  Síérou;  Curso  de  Inst.  Cívica;  año  1900; 
cap.  36.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  trans- 
crito de  Los  Prlncipios,  en  el  art.  Ubicar. 

COMUNAL,  adj.  Arg.  Municipal,  perte- 
neciente ó  relativo  á  la  comuna  ó  municipio. 
(y.  CoMUxNA.)  —  ((Comunal.  (Del  lat. 
communalis.)  adj.  Común,  i.^  acep  ||  ant. 
Mediano,  regular,  ni  grande  ni  pequeño.  || 
m.  Común,  7  ^  acep.»  (Dice.  Ac.J  La  i.^  acep. 
de  común,  según  la  Acad.,  es  ésta:  «  Dícese 
de  lo  que,  no  siendo  privativamente  de  nin- 
guno, pertenece  ó  se  extiende  á  varios  ».  Y 
la  7.^  acep. :  «  Todo  el  pueblo  de  cualquiei 
provincia,  ciudad,  villa  ó  lugar  ».  En  ningu- 
no de  estos  sentidos  corre  en  la  Arg.  la 
palabra  comunal. 

CON  ANA.  s.  f.  Arg.  Pilón,  mortero  ó  al- 
mirez de  piedra  que  solían  usar  los  indios 
para  moler  minerales  y  granos.  Muchas  con- 
sisten en  hoyos  hechos  en  las  grandes  pie- 
dras, á  la  orilla  de  los  ríos  y  arroyos,  donde 
llaman  todavía  la  atención  del  viajero.  ||  Arg. 
Piedra  fija  que  servía  de  solera  en  los  moli- 
nos de  los  indígenas,  según  el  Sr.  Lafone 
Quevedo.  —  «Voz  Quichua,  át  Konana,  pie- 
dras de  moler.  »  (El mismo.)  —  «  Hoy  hay 
alguna  confusión  entre  Conana  y  Pecana 
en  el  lenguaje  vulgar,  aunque  no  sean  exac- 
tamente la  misma  cosa.  Unas  son  bien  nive- 
ladas, como  piedra  de  molino;  otras  burdas 
como  mortero  ó  almirez  :  en  ambas  se  proce- 
de por  fricción,  más  bien  que  por  golpe. 
Preguntados  los  indios  cuál  sea  conana  y 
QMíA  pecana,  son  contradictorias  sus  contes- 
taciones. »  (El  mis77to.)  La  i.^  acep.  que 
hemos  dado  á  esta  voz  conana,  es  la  co- 
nocida en  la  campaña  de  Córdoba. 

CONCEPTO,  s.  m.  Arg.  Renglón  ;  parte 
de  renta,  utilidad  ó  beneficio  que  tiene  uno 
ó  del  gasto  que  hace. 

«  Para  dar  cumplimiento  á  esto,  sólo  basta  que  la 
Intendencia  deposite  semestral  ó  anualmente  en  el 
Banco  Municipal  de  Préstamos  las  rentas  que  percibe 
por  los  conceptos  antes  mencionados.  »  (La  Prensa, 
de  Bs.  Aires,  de  14  de  mar.  de  1907  ;  «  La  ley  de  pa- 
vimentación >>. } 

CONCUÑADO,  DA.  s  m.  y  f.  Arg.  Se- 
gún nuestro  lenguaje,  son  concuñados 
entre  sí,  ó  concuña(ias,  los  maridos  de 
dos  hermanas,  ó  las  mujeres  de  dos  herma- 
nos.  Según  la  Acad.,  es  concuñado,    ó 


CON 


CON 


119 


concuñada,  de  una  persona,  el  marido  de 
la  hermana,  ó  la  mujer  del  hermano ;  lo  que 
es  para  nosotros  ainado,  ó  cuñada.  ( V. 
Cuñado.)  La  Acad.  define  así  concuña- 
do, da  :  «  Cónyuge  de  una  persona,  respec- 
to de  otra  persona  hermana  de  aquélla  ».  En 
Venezuela  corre  en  la  misma  acep.  que  nos- 
otros le  damos. 

CONCHA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Partes 
pudendas  en  la  mujer,  particularmente  el 
pubis  con  la  vulva. 

CONCHABAR,  v.  a.  Arg.  Dar  ó  propor- 
cionar acomodo,  empleo  ú  ocupación  á  una 
persona;  acomodar.  Ú.  t.  c.  r.  Refiérese  gene- 
ralmente á  empleos  serviles,  como  el  de 
peones  y  mucamos.  Cuando  se  aplica  á  otras 
ocupaciones,  úsase  en  sentido  fig.  y  fam.  — 
«Conchabar.  (De  conclave.)  a.  Unir,  jun- 
tar, asociar.  ||  Mezclar  la  suerte  inferior  de 
la  lana  con  la  superior  ó  mediana  después 
de  esquilada,  en  vez  de  separar  las  tres  ca- 
lidades, como  debe  hacerse.  |1  r.  fam.  Unirse 
dos  ó  más  personas  entre  sí  para  algún  fin. 
Tómase  por  lo  común  en  mala  parte.  » 
(Dice.  Acad.)  Inusitado  en  la  Arg.  en  es- 
tas aceps. 

«  Pronto  se  había  conchabado  en  un  tambo  de  los 
suburbios,...  »  (  Godofvedo  Daireatix;  «  Los  Milagros 
de  la  Argentina  ■> ;  en  el  diario  La  Nación,  de  Bs. 
Aires,  de  18  de  enero  de  1906.) 

CONCHABO,  s.  m.  Arg.  Acomido,  em- 
pleo ó  ocupación  humilde  ó  servil.  ||  fig.  y 
fam.  Arg.  Cualquier  otro  acomodo  ó  em- 
pleo. —  La  Acad.  trae  conchabanza  por 
«  Acomodación  conveniente  de  una  persona 
en  alguna  parte  » ;  y,  como  fam.,  por  «  Ac- 
ción y  efecto  de  conchabarse  » .  Sin  uso  en 
la  Arg.  (  V.  eít  Conchabar  las  aceps.  que 
da  la  Acad.  á  este  verbo.) 

«  En  aquel  tiempo,  los  indios  eran  los  verdaderos 
dueños  de  la  mayor  parte  de  la  pampa  y  á  menudo 
teníamos  en  nuestros  viajes  que  hacerles  frente  y  pe- 
lear con  ellos ;  no  por  esto  pagaba  más  á  sus  peones  el 
dueño  de  la  tropa,  pues  el  riesgo  del  pellejo  tácita- 
mente entraba  en  el  trato  de  conchabo,  pero  es  ofi- 
cio aquerenciador  el  de  tropero  y  me  gustaba. »  (  Yo- 
frná;  «.Lo%  Milagros  de  la  Argentina  —  Un  anar- 
quista empedernidos) ;  en  el  diario  La  Nación,  de  Bs. 
Aires,  de  5  de  jtin.  de  1906.) 

CONCHAVAR,  v.  a.  Arg.  Conchabar. 
Ü.  t.  c.  r. 

«Le  escribí  á  mi  amigo  D.  Pastor  Hernández,  co- 
mandante militar  del  Departamento  del  Río  4.°,  hom- 
bre tan  penetrante  como  laborioso  y  constante,  —  que 
necesitaba  oonchavar  media  docena  de  picaros,  sien- 
do de  advertir  que  prefería  la  destreza  á  la  audacia, 
en  una  palabra,  ladrones.  »  {Lucio  V.  Mansilla  ;  Una 
EscuRS.  Á  1,03  Indios  Ranqueles  ;  1870,  1. 1,  p  105.) 

CONCHAVO,  s.  m.  Arg.  Conchabo. 

«Se  convencieron  de  que  no  había  en  el  oonchavo 
más  riesgo  que  el  de  la  vida,  y  se  arregló  todo.  ■»  (  Lu- 
cio V.  Mansilla  ;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ; 
1870,  t.  1,  p.  108. )  —  «Yo  era  pobre,  señor,  y  mis  pa- 


dres también.  Mi  madre  vivía  de  su   coüchavo  >■>... 

(  Obra  y  t.  citados,  p.  284  ; palabras  puestas  en  boca 
del  cristiano  Miguelito.) 

CONDOLENCIA.  (Del  franc.  condoléan- 
ce. )  s.  f.  Arg.  Sentimiento,  dolor,  lástima, 
compasión  de  lo  que  otro  sufre  ó  padece.  || 
Arg.  Pésame.  —  Si  existe  condolerse  y  es 
tan  generalmente  usado  condolencia,  no 
encuentro  razón  para  que  no  se  incluya  en 
el  diccionario  de  la  lengua  este  derivado. 

CONDOLERSE.  —  V.  su  uso,  en  el  art. 
Doler. 

CONDUCIR.  Este  verbo,  como  producir 
y  los  demás  terminados  en  ducir,  se  conju- 
ga mal  en  la  Arg.  f  V.  Producir.  ) 

CONDUCTOR,  s.  m.  Arg.  En  las  gale- 
ras, diligencias  y  otros  carruajes,  el  que  go~ 
bierna  el  tiro  de  muías  ó  caballos.  En  cas- 
tellano, mayoral,  voz  que  usamos  nosotros 
en  otra  acep.  (  V.  Mayoral.) 

CONEJO.  —  Conejo  de  las  ramas. 
Arg.  Especie  de  rata,  de  color  gris,  algo 
delgada,  más  baja  que  ésta  y  sin  más  cola 
que  una  pequeña  apófisis,  menor  que  la  del 
conejo.  Su  pelo  es  casi  tan  fino  como  el  del 
ultutuco. 

CONFECCIÓN,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efec- 
to de  confeccionar,  en  las  aceps.  que  en  la 
Rep.  Arg.  damos  á  este  verbo.  Contposición, 
según  la  Acad.,  para  significar  la  acción  de 
componer  ó  producir  una  obra  científica  ó 
literaria,  ó  algunas  de  las  artísticas.  También 
es  conocido  entre  nosotros  este  nombre  en 
esta  acep. 

El  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  13 
de  febr.  de  1902,  trae  bajo  el  título  de  «  El 
tratado  chilenobrasileño  »,  la  frase  « con- 
fección de  tratados  comerciales».  El  mismo 
diario,  en  su  número  de  20  de  oct.  de  1902, 
registra  este  título :  «  Conscriptos  para  dos 
años  —  Confección  de  listas ». 

«¡Con  cuántas  dificultades  no  he  tenido  que  luchar 
por  esta  causa  en  la  confección  de  mi  nuevo  Diccio- 
nario manual  francés-español  y  español-francés ! » 
{Miguel  de  Toro  y  Gomes;  El  Arte  de  escribir  en 
veinte  lecciones  ;  París,  1907,  pág.  42. ) 

CONFECCIONAR,  v.  a.  Arg.  Hacer, 
componer,  tratándose  de  prendas  de  vestir 
y  aun  de  obras  que  participan  de  cierta  ín- 
dole inmaterial.  Confeccionar  tm  traje, 
una  gorra,  un  par  de  botines,  un  bordado  ; 
u-n  texto,  un  programa.  Pero  no  decimos 
confeccionar  un  ropero,  una  biblioteca, 
una  reja,  tina  estatua.  —  « Confeccionar. 
(De  confecció?t.)  a.  Hacer,  preparar,  com- 
poner, acabar,  tratándose  de  obras  materia- 
les. II  Farm.  Hacer  confecciones,  preparar 
según    arte    los    medicamentos.  »    (Dice. 


120 


CON 


CON 


Acad. )  En  la  2.^  acep.  de  la  Acad.  se  usa 
también  en  la  Arg.  La  i.^  no  corresponde, 
como  hemos  victo,  á  nuestro  uso  corriente. 

f<Esta  comisión  se  encargará  de  oonfecoionar  el 
programa  para  los  demás  trabajos.  »  (  Diario  La  Li- 
bertad, de  Córd.,  de  24  de  tnarso  de  1903  ;  corresp. 
telegráf.  de  Bs.  Aires. ) 

...,«pues  ya  hasta  las  niñitas  de  primer  grado  de 
nuestras  escuelas  comunes  saben  de  memoria  aquello 
de  ^<la  bandera  que  robó  sus  colores  al  firmamento», 
de  «  nuestros  gigantes  padres  »  y  demás  frases  expre- 
samente confeccionadas  para  los  aniversarios  pa- 
trios. »  ( José  Bálsamo  ;  «  Patriotismo  » ,•  en  La  Na- 
ción, de  Bs.  Aires,  de  10  de  jttn.  de  1906  ;  primer 
art. ) 

...  «  confeccionar  una  larga  perífrasis  al  estilo  de 
cada  uno,  »...  {Dr.  Francisco  Lopes ;  Filología  Eti- 

MOLÓG.  Y  FlLOSÓF.  DB  LAS  PALABRAS  GRIEGAS  DE  LA  LeNG. 

Castell.  ;  1884,  p.  6.  ) 

CONFERENCIANTE,  s.  com.  Ar^.  Per- 
sona que  da  una  conferencia,  tomado  este 
nombre  en  la  2.'  y  3."  acep.  de  la  Acad. :  «  En 
algunas  universidades  ó  estudios,  lección 
que  llevan  los  estudiantes  cada  día.  ||  Diser- 
tación en  público  sobre  cualquiera  materia. » 
—  No  puede  considerarse  esta  voz  como 
participio  de  conferenciar,  pues  ni  la  Real 
Acad.  ni  los  argentinos  asignamos  á  este 
verbo  el  significado  de  dar  conferencia,  sino 
el  de  «"Platicar  una  ó  varias  personas  con 
otra  ú  otras  para  tratar  algún  punto  ó  ne- 
gocio » . 

«El  10  de  junio,  en  el  salón  del  periódico  ilustrado 
francés  L'Iltistration,  Augusto  Lumiére  dio  una  inte- 
resante conferencia  sobre  ese  invento.  El  conferen- 
ciante, dando  pruebas  de  gran  modestia,  comenzó»... 
(La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  11  de  ag.  de  1907;  «La 
fotografía  de  los  colores-» . ) 

CONFERENCISTA,  s.  m.  y  f.  yír^.  Per- 
sona que  da  conferencias  ó  que  se  distingue 
ó  descuella  en  este  género  literario. 

«Entre  las  ramas  intelectuales  y  literarias  en  que 
descuella,  figura  la  de  conferencista.»  (La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  8 de  ag.  de  1906 ;  «Nuestros  corres- 
ponsales —  D.  Miguel  de  Unamuno  —  i>u  colabora- 
ción » . ) 

CONFERIR.  V.  a.  Ar^-.  Referido  á  un 
premio,  título  ó  diploma,  concederlo,  otor- 
garlo, darlo. 

CONFIANZUDO,  DA.  adj.  fam.  Ar^-.  Dí- 
cese  del  que  se  toma  cieitas  confianzas  que 
no  debe.  Ú.  t  c.  s.  —  Los  adjetivos  audaz, 
atrevido,  resuelto,  autorizados  por  la  Real 
Acad.,  no  significan  lo  mismo  que  confian- 
zudo. 

CONFÍTEOR,  s.  m.  Arg.  Oración  que 
empieza  por  esta  palabra  y  que  dicen  el 
sacerdote  y  el  ayudante  al  empezar  la  misa.  || 
Arg.  Parte  de  ésta  en  que  se  reza  dicha 
oración. 

CONFLAGRAR,  v.  a.  fig.  Arg.  Producir 
conflagración,  perturbación  repentina  y  vio- 
lenta de  pueblos  ó  naciones. 


CONFORME,  adv.  relat.  de  t.  Arg.  In- 
mediatamente que,  así  que,  tan  luego  como, 
al  punto  que.  Conforme  amanezca,  sal- 
dremos. 

«  Le  venían  deseos  de  expresarle  lo  que  sentía,  pero 
no  se  atrevía.  Conforme  se  alejaba  de  su  presencia, 
se  encontraba  con  el  ánimo  dispuesto.»  (José  Marta 
Veles;  Montes  y  Maravillas;  1906, p.  57. ) 

CONFORT.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg.  Con- 
junto de  elementos  que  constituyen  el  bien- 
estar material  y  las  comodidades  de  la  vida. 
Es  equivalente  la  voz  castellana  conforte, 
que  define  así  la  Acad. :  « Confortación.  |1 
Confortativo»;  al  menos  en  su  2.^  acep., 
pues  cotifortativo  es  lo  que  conforta,  da  vi- 
gor, espíritu  y  fuerza;  lo  que  reanima  y 
alienta. 

«  Allí,  junto  á  la  lámpara,  bondadosa  y  serena  como 
una  abuela,  saturados  de  un  total  enervamiento  de 
deliquio,  como  si  todo  lo  mejor  de  la  vida  se  concen- 
trara en  aquel  rato  de  confort  doméstico,  v...  {  Ludus; 
«El  frío  amable  y  el  frió  trágico-»;  en  La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  25  de  jun.  de  1906  ;  primer  art. ) 

«Este  procedimiento,  tan  expeditivo  como  extremo, 
parte,  sin  duda,  del  error  de  creer  que  las  interven- 
ciones se  reconocen  y  se  ejercen  para  solaz  y  uonfort 
de  los  gobiernos  intrusos.»  {Dr.  Roque  Sáetis  Peña; 
Derecho  Públ.  Amer.;  Bs.  Aires,  1905,  p.  200.) 

CONFORTABLE.  ( Voz  franc.)  adj.  Ar£. 
Confortativo,  confortante.  ||  Arg.  Api.  á  los 
edificios,  habitaciones,  etc.,  cómodos,  rodea- 
dos de  todas  las  cosas  necesarias  para  vivir 
á  gusto  y  con  descanso.  —  No  recomenda- 
ríamos el  uso  de  este  galicismo. 

CONFRATERNIZAR.  (De  con  y  del 
lat.  frater,  fratris,  hermano.)  v.  n.  Arg. 
Unirse  y  tratarse  como  hermanos ; /ríT/^r— 
nizar,  según  la  Acad.,  voz  que  también  corre 
en  la  Arg.,  pero  con  menos  generalidad. 

«Bajo  las  dos  grandes  banderas  que  hoy  flotan  con- 
fraternizando, se  penetraba  en  el  espacioso  salón  .» 
(La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  17  de  ag.  de  1906  ;  «La 
visita  de  Mr.  Elihu  Root  —  En  la  estancia  Vivot.,.») 

CONFUNDIBLE,  adj.  Arg.  Dícese  de 
las  cosas  que  pueden  confundirse  con  otras 
ó  encontrarse  iguales  ó  muy  semejantes  á 
éstas. 

CONGRESAL.  s  m.  y  f.  Arg.  Miembro 
de  un  congreso,  particularmente  el  definido 
en  nuestra  i.*^  acep. 

«Es  bueno  recordar  que  el  gran  argumento  presen- 
tado en  favor  de  las  dietas  parlamentarias  ha  sido 
precisamente  el  que  ellas  aseguran  esa  independencia 
délos  conKresales.»  {Diario  La  Nación,  de  Bs. 
Aires,  de  21  de  mayo  de  1906;  «  Ecos  del  día  »  —  «La 
acumulación  de  empleos» .) 

La  Prensa  de  2  de  oct.  de  1909,  en  su 
primer  art.,  emplea  también  la  voz  con— 
gresal. 


CON 


CON 


121 


CONGRESO,  s.  m  Ar^.  Cuerpo  legisla- 
tivo de  la  Nación,  compuesto  de  la  cámara 
de  senadores  ( los  cuales  son  treinta,  dos 
por  la  capital  federal  y  dos  por  cada  una  de 
las  catorce  provincias),  y  la  de  diputados, 
que  son  ciento  veinte,  á  razón  de  un  dipu- 
tado por  cada  treinta  y  tres  mil  habitantes  ó 
fracción  que  no  baje  de  dieciséis  mil  qui- 
nientos. II  Ar£:  Edificio  destinado  á  la  ce- 
lebración de  las  sesiones  de  las  dos  cáma- 
ras del  congreso,  y  de  éste  cuado  pe  reúne 
en  asamblea  general,  con  todas  sus  depen- 
dencias. El  antiguo,  situado  en  la  plaza  de 
Mayo,  en  la  esquina  de  las  calles  Victoria  y 
Balcarce,  haciendo  cruz  con  la  esquina  S.  O. 
de  la  Casa  Rosada,  y  donde  no  hace  cuatro 
años  funcionó  el  congreso,  está  hoy  ocu 
pado  por  el  Archivo  General  de  la  Nación. 
El  nuevo  es  un  soberbio  monumento  de  la 
arquitectura  moderna.  Ocupa  una  manzana 
en  la  gran  plaza  que  lleva  su  nombre,  y 
tiene  su  frente  principal  hacia  el  extremo 
oeste  de  la  Avenida  de  Mayo,  la  que  une 
dicha  plaza  con  la  de  Mayo.  \\  Congreso 
de  Tucumán.  Ar£:  El  que  se  reunió  en 
1816  en  la  ciudad  de  Tucumán  y  declaró  el 
9  de  Julio  de  ese  año  la  independencia  de 
las  Provincias  Unidas  del  Río  de  la  Plata. — 
((  Congreso.  (  Del  lat.  con^-ressus;  de  con- 
gredi,  conferenciar,  conversar.)  m.  Junta 
de  varias  personas  para  deliberar  sobre 
algún  negocio,  y  más  comúnmente  la  que  se 
hace  para  tratar  asuntos  de  gobierno  y 
ajustar  las  paces  entre  naciones.  ||  Ayunta- 
miento, últ.  acep.  II  De  los  diputados.  Con 
arreglo  á  la  Constitución  española,  y  á  las 
de  algunas  repúblicas  americanas,  cuerpo 
legislativo  compuesto  de  personas  nombra- 
das directamente  por  los  electores  y  que 
forma  parte  de  las  Coites.  »  (Dice.  Ac.J  — 
La  última  acep.  de  ayuntamiento,  según  la 
Acad.,  es  «  cópula  carnal  »  ;  lo  que  vendría 
á  signficar,  también,  la  palabra  congreso. 
Seguramente  es  un  lapsus  visus.  La  Acad. 
se  ha  querido  referir  á  la  penúltima  acep. 
dt  ayuntamiento:  «Casa  consistorial»:  «Casa 
de  la  villa  ó  ciudad,  adonde  concurren  los 
capitulares  de  su  ayuntamiento  á  celebrar 
sus  juntas».  Este  nombre  congreso  sólo 
se  usa,  entre  los  argentinos,  en  nuestras 
aceps.  y  en  la  de  congreso  internacional, 
y  también  para  significar  el  cuerpo  legisla- 
tivo de  las  otras  naciones,  particularmente 
las  que  están  gobernadas  bajo  el  sistema 
republicano. 

CONIRROSTRO,  TRA.  (  Del  lat.  conum, 
ó  conus,  coni,  cono,  y  rostrum,  rostri,  el 
pico  de  las  aves,  adj,  Zool.  Arg.  Dícese  de 


las  aves  que  tienen  el  pico  de  forma  cónica, 
como  el  boyero,  la  corbatita,  etc. 

CONOCIDO,  DA.  (V.  en  Ser,  Ser  uno 
conocido  en  su  casa.) 

CONOCIMIENTO.  —  Real  conoci- 
miento, fam.  Arg.  Dinero,  valor  que  se 
debe  entregar  como  precio  de  una  cosa. 
Ú.  c.  en  el  complemento  circunstancial  de 
modo  por  su  real  conocimiento.— jAf-? 
darás  el  libro  ?  —  Si,  pero  por  su  real 
conocimiento. 

CONQUIBUS,  s.  m.  fam.  Arg.  Plata, 
dinero.  —  Esta  voz  se  compone  de  la  pre- 
pos.  castellana  con  y  el  ablativo  latino  de 
plural  quibus. 

El  Sr.  Rivarola  separa  los  dos  elementos 
componentes  de  esta  palabra : 

—  «i  Quiénes  más  se  van  el  sábado  ^ 

—  Montiel  y  mi  hermano  Frollán. 

—  Superior. 

—  Será  una  buena  partida.  Tú  debías  animarte, 
Alberto. 

—  No  he  recibido  con  qnlbns. » 

( Enrique  E.  Rivarola;  Amar  al  vuelo  ;  Bs.  Aires, 
1905,  p.  201.  ) 

CONSAGRAR,  v,  a.  Arg.  Aceptar,  san- 
cionar, autorizar. 

«V .  H.  tiene  á  estudio  un  proyecto  del  gobierno  an- 
terior, que  consagra  algunas  ideas  de  las  que  pue- 
den constituir  el  programa  completo  que  el  Poder 
Ejecutivo  se  propone  proyectar  con  el  concurso  de 
una  comisión  debidamente  constituida.»  {Mensaje 
del  presidente  de  la  república  Dr.  José  Figiieroa 
Al  cor  t  a,  pr  omine,  en  la  apertura  del  congreso  el  12 
de  mayo  de  i906;  parte  relativa  al  «Centenario  de 
la  independeneia  ».) 

CONSEJO.  —  Consejos  no  ayudan  á 
pagar,  refr.  (Arg.)  que  previene  que  no 
se  ha  de  contribuir  sólo  con  el  consejo  al 
remedio  del  prójimo,  sino  también  con  el 
socorro  de  los  medios  posibles.  Esta  defini- 
ción es  la  que  da  la  R.  Acad.  del  ref.,  sin 
uso  en  la  Arg.,  Dar  el  consejo  y  el  vencejo. 

CONSENTIDO,  DA.  p.  p.  del  v.  consen- 
tirse, nuestra  acep.  Arg.  Ú.  t.  c.  adj.  y  c. 
sust. — ((Consentido,  adj.  Dícese  del  ma- 
rido que  sufre  la  afrenta  que  le  hace  su  mu- 
jer. »  (Dice.  Acad.)  Sin  uso  en  la  Arg.  en 
esta  acep. 

CONSENTIRSE,  v.  r.  Arg.  Sentir  pre- 
sunción ó  vanidad;  engreírse,  desvanecerse, 
entoldarse.  Estos  dos  últimos  verbos  no  co- 
rren en  la  Arg.  en  esta  acep. 

CONSERVABLE,  adj.  Arg.  Que  puede 
ó  debe  ser  conservado. 

«Según  lo  tengo  dicho  más  arriba,  conservaré  del 
bosquejo  primitivo  todo  lo  conservable,»...  (P. 

Grottssac;  Roque  Sáenz  Peña    ca.ndidato  para  Pre- 
siD.  DE  la  Rep.;  1909,  p.  4.) 

CONSIDERACIÓN,  s.  f.  Arg.  Valor  (> 
importanc'a  de  una  cosa.  Obsequio,   alhaja. 


122 


CON 


CON 


juguete,  de  poca  consideración. —«  Ac- 
ción y  efecto  de  considerar.  ||  En  los  libros 
espirituales,  asunto  ó  materia  sobre  que  se 
ha  de  considerar  y  meditar.  [|  Urbanidad, 
respeto.»  (Dice.  R.  Ac.J  Y  por  considerar 
trae  la  Acad  estas  definiciones:  «Pensar, 
meditar,  reflexionar  una  cosa  con  cuidado  y 
atención.  ||  Tratar  á  una  persona  con  urba- 
nidad ó  respeto . »  En  todas  estas  aceps. 
úsanse  en  la  Rep.  Arg.  verbo  y  nombre. 

CONSIGNA,  s.  f.  Arg.  Instrucciones  li 
órdenes,  generalmente  reservadas,  según  las 
cuales  queda  convenido  ó  resuelto  lo  que  se 
ha  de  hacer  cuando  llegue  el  caso  previsto. 
—  «Consigna.  (De  cottsignar.)  f.  Mil. 
órdenes  que  se  dan  al  que  manda  un  pues- 
to, y  las  que  éste  manda  observar  al  centi- 
nela.»  (Dice.  Ac.)  También  se  usa  en  la 
Arg.  en  estas  aceps. 

<v  Ayer  había  en  las  antesalas  del  congreso  suficien- 
te número  para  sesionar,  retirándose  algunos,  obede- 
ciendo á  una  consigrna,  con  el  objeto  de  evitar  el  de- 
bate,...» (Diario  La  Libertad,  de  Córd.,  de  1."  de  oc- 
tubre de  1901;  corresp.  tclegr.  de  Bs.  Aires.) 

CONSOMÉ.  (Voz  franc:  consommé'.)  s, 
m.  Arg.  Caldo  puro  de  substancia  de  carne 
ó  huesos,  sin  mezcla  de  otra  cosa. — Esta 
voz  hace  falta  en  nuestro  vocabulario,  por- 
que no  todo  caldo  es  consomé. 

CONSTANCIA.  (De  constar.)  s.  f.  Arg. 
Prueba,  particularmente  escrita,  de  la  ver- 
dad ó  falsedad  de  un  hecho.  Hay  constan- 
cia de  qtie  recibió  el  dinero. — También  co- 
rre en  la  Arg.  en  la  acep.  que  le  dala  Acad.: 
«Constancia.  (Del  lat  constantia.)  f.  Fir- 
meza y  perseverancia  del  ánimo  en  las  reso- 
luciones y  en  los  propósitos.  » 

CONSTATACIÓN,  s.  f.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  constatar.  (  V.  Constatar.  ) 

CONSTATAR,  v.  a.  Arg.  Poner  de  mani- 
fiesto la  verdad  de  un  hecho;  probarlo,  en 
la  acep.  que  da  la  Acad.,  entre  otras,  á  este 
verbo,  de  «Justificar,  manifestar  y  hacer  pa- 
tente la  verdad  de  una  cosa  con  razones, 
instrumentos  ó  testigos».  La  homonimia,  el 
vario  sentido  de  este  verbo  probar  y  la  de- 
rivación natural  de  constatar  (epéntesis  de 
constar)  abonan  en  favor  de  este  neologis- 
mo tan  en  boga  en  la  Rep.  Arg. 

CONSTELAR  v.  a.  Arg.  Formar  cons- 
telaciones; adornar  con  ellas  el  cielo,  el  es- 
pacio, etc.  Ya  empieza  á  usarse  en  poesía. 

En  el  art.  Indumentarla,  texto  de  Boui- 
lly,  está  empleado  el  participio  pasivo  del 
verbo  constelar. 

«  Tú,  la  maga,  que  al  rasgar 
Las  sombras  donde  te  velas, 
Con  gotas  de  iris  constelas 
Las  espumas  de  la  mar.» 

{Leopoldo  Lngones;  De  amores.) 


CONSTITUIRSE,  v.  r.  Arg.  Establecer- 
se ordenadamente,  organizarse.  —  La  Acad. 
trae  este  verbo  solamente  como  activo.  La 
última  de  sus  cuatro  aceps.  es  ésta,  afín  de 
la  nuestra:  «Establecer,  ordenar  ». 

«Esta  comisión,  en  uniforme  de  gala,  se  consti- 
tuirá, en  la  casa  mortuoria  el  día  de  hoy  á  las  9'3U  a. 
m.^\..  {Orden  general  de  viariiia  de  17  de  i  tú.  de 
1906;  art.  1.° ) 

CONTAR.— No  contarle  á  uno  de 
nuevo  nada  una  molestia,  trabajo  ó  con- 
trariedad, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Estar  acos- 
tumbrado á  ellos. 

«La  noche  era  fría;  pero  Torcuato  y  su  overo  tenían 
la  piel  curtida,  resistente  á  todos  los  rigores  del  cli- 
ma; helada,  sol,  lluvia,  granizo...  ¿qué  les  iban  á  con- 
tar de  nuevo?*  {Javier  de  Viana;  'La  carta  de  la 
suicida»;  en  el  scmaiiar.  ilttstr.  de  Bs.  Aires,  Cakas 
Y  Caretas,  de  28  dejtil.  de  1906.) 

CONTENER.— V.  su  uso,  en  el  art.  Te- 
ner. 

CONTINENTAL,  adj.  Arg.  Que  se  ex- 
tiende á  todo  un  continente ,  que  abarca 
todos  los  países  comprendidos  en  él. — 
((  Continental .  adj .  Perteneciente  á  los 
países  de  un  continente. »   (Dice.  Ac.) 

...,  «y  los  discursos  de  Río  de  Janeiro  y  de  Montevi- 
deo han  sido  una  exposición  completa  de  su  pensa- 
miento, á  la  vez  que  un  verdadero  programa  de  polí- 
tica continental .  »  (  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  14 
de  ag.  de  1906;  «AI.  Elihu  Root».) 

CONTRA,  prepos.  Arg.  Cabe,  cerca  de, 
junto  á. 

«  Contra  un  pilar  del  corredor,  el  criado  fiel,  perdi- 
do en  ese  mundo  nuevo  para  él,  dejaba  vagar  su  mi- 
rada por  el  cielo  gris.  »  (Miguel  Cañe';  Prosa  Ligera; 
1903,  príg.  110.) 

CONTRACCIÓN,  s.  f.  fig.  Arg.  Acción 
de  contraerse. 

CONTRAER  —  V.  su  uso  en  Traer. 

CONTRAERSE,  v.  r.  fig.  Arg.  Limitar  el 
empleo  de  las  propias  fuerzas  á  un  género 
de  trabajo  ú  ocupación,  con  exclusión  de  los 
otros.  Contraerse  d  las  labores  del  cam- 
po. II  fig.  Arg.  Dedicarse  empeñosamente  á 
un  trabajo ;  consagrarse,  aplicarse.  Ú.  m. 
con  negación.  Este  discípulo  no  se  con- 
trae. El  participio  pasivo  es  muy  usado: 
Ahora  está  muy  contraído, 

CONTRALOR,  s.  m.  Arg.  Control.  — 
((Contralor.  (Del  ix2.ViC.controleur) m. Ofi- 
cio honorífico  de  la  casa  real,  segtin  la  etiqueta 
de  Borgoña,  equivalente  á  lo  que,  según  la 
de  Castilla,  llamaban  veedor.  Intervenía  las 
cuentas,  los  gastos,  las  libranzas,  los  cargos 
de  alhajas  y  muebles,  y  ejercía  otras  funcio- 
nes importantes.  ||  En  el  cuerpo  de  artillería 
y  en  los  hospitales  del  ejército,  el  que  inter- 
viene en  la  cuenta  y  razón  de  los  caudales  y 
efectos. »  (Dice.  Ac.)  Como  se  ve,  con- 


CON 


CON 


123 


tralor,  según  la  Acad.,  es  un  oficio,  ó 
cuando  más,  el  que  lo  ejerce,  pero  no  el 
ejercicio  mismo.  No  sabemos,  pues,  por  qué 
razón  se  ha  dado  en  aplicar  á  éste  dicho 
nombre,  entre  nosotros. 

...,  <  por  las  dificultades  para  establecer  el  contra- 
lor é  inspección  bastante  que  el  caso  requiere.  ' 
(Mensaje  del  señor  presidente  de  la  repúhl.  Doctor 
José  Figueroa  Alcorta.  leído  en  el  acto  de  la  apertu- 
ra del  congreso  el  12  de  mayo  de  1906;  « Instrucción 
secundaria  ». ) 

«  No  es  posible  que  el  contralor  —  así  parece  que 
se  dice  ahora  —  de  la  acción  del  intendente  sea  reali- 
zada por  una  comisión  que  tenga  la  misma  emanación 
que  él.»  {Dr.  Manuel  A.  Montes  de  Oca,  ministro 
del  interior ;  sesión  de  la  cámara  de  D.  D.  de  22  de 
jnl.  de  1907. ) 

«Se  presentarán  algunos  casos  excepcionales  en 
que  se  requiera  meditación  serena  y  profunda  uni- 
da al  contralor  más  estricto  de  vuestra  conciencia 
sobre  las  propias  deliberaciones,  y  la  amenaza  de  las 
responsabilidades  probables  os  hará  vacilar  en  vues- 
tra resolución,»...  {  Discurso  proniuic.  por  el  señor 
Rector  de  ¡a  Univers.  Nací  de  Córd..  Dr.  Julio  De- 
hesa, en  la  colación  de  grados,  el  8  de  dic.  de  1909.  ) 

CONTRALOREADOR,  RA.  adj.  Arg. 
Que  contralorea.  Ú.  t.  c.  s. 

«  ...  que  figuramos  como  verdaderos  oontralorea- 
dores  de  poder.  »  { Palabras  que  el  diario  La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  8  de  mayo  de  1906,  pone  en  boca 
del  diputado  nacional  Dr.  Caries; pág.  3,  4.^  coluni.) 

CONTRALOREAR,  v.  a  Arg:  Con- 
trolar.— «Contralorear,  a.  ant.  Poner  el 
contralor  su  aprobación,  ó  refrendar  los  des- 
pachos de  su  oficio.  »  (Dice.  Acad.) 

«Creyó,  cuando  se  organizó  la  coalición,  que  ven- 
ciendo llegaría  al  congreso  para  contralorear  la 
marcha  administrativa.»  (Palabras  que  I^a  Nack^í^. 
de  Bs  Aires,  de  9  de  mayo  de  1906,  pone  en  boca  del 
diputado  Dr.  Dentaria.) 

CONTRAPRUEBA,  s.  f.  Arg.  Prueba  en 
oposición  á  otra  que  se  ha  puesto  como  ar- 
gumento. —  Según  la  Acad. :  «  f.  Impr.  Se 
gunda  prueba  que  sacan  los  impresores  ó 
estampadores  ». 

CONTRAPUNTO. -De  contrapunto, 
m.  adv.  Arg.  Con  emulación,  á  porfía  ó  á 
competencia.  Los  payadores  cantaro?t  tma 
hora  de  contrapunto,  si7i  salir  vencedor 
ninguno.  -  «Contrapunto.  (Del  b.  lat. 
cantus  contrapuncius . )  m.  Más.  Concor- 
dancia armoniosa  de  voces  contrapuestas. » 
(Dice.  R.  Ac.) 

CONTRARIO,  ría.  —  De  lo  contra- 
rio, fr.  Arg.  Equivale  á  «  no  haciéndolo 
así »,  ó  «  no  sucediendo  así,  del  modo  ante- 
riormente dicho»... 

CONTRASEÑA,  s.  f.  Arg.  En  los  teatros 
y  otros  lugares  donde  se  dan  espectáculos, 
tarjeta  que  reciben  de  los  porteros  los  con- 
currentes, al  salir  en  los  entreactos,  para  que 
la  presenten  á  ellos  cuando  quieran  volver  á 
entrar. 

CONTRAVENIR.—  V.  su  uso,  en  Venir. 


CONTRINCANTE,  s.  m.  Arg.  Cada  uno 
de  los  que  sostienen  una  discusión  ó  polé- 
mica, sea  cual  fuere  el  número  de  ellos.  — 
«Contrincante.  (De  con  y  trinca.)  m. 
Cada  uno  de  los  que  forman  parte  de  una 
misma  trinca  en  las  oposiciones.  ||  El  que 
pretende  una  cosa  en  competencia  de  otro 
ú  otros.  »  (Dice.  Acad.)  No  corre  en  la 
Rep.  Arg.  en  la  2.^  acep.  La  i.^  está  com- 
prendida en  la  nuestra. 

CONTRITA,  prep.  fam.  Arg.  Seguida  de 
la  prep.  de  y  un  nombre  que  indica  el  lugar, 
equivale  á  muy  cerca.  Es  muy  usado  por  la 
gente  del  campo. 

«  Me  dio  mucha  rabia  oir  los  cohetes  del  casorio  que 
-se  había  hecho  en  la  capilla  «ie  San  Bartolo,  que  está 
contrita  de  la  sierra.  »  (  Palabras  que  el  general 
Lucio  V.  Mansilla  pone  en  boca  del  paisano  Crisós- 
tomo;  U.N-A  EscuRS.  Á  los  Indios  Ranqueles;  1870,  t.  I, 
p.187.) 

CONTROL,  s.  m.  Ai-g.  Acción  y  efecto 
de  controlar.  (V.  Controlar.)  i|  Arg. 
Visto  bueno;  frase  que  también  se  usa  mu- 
cho ent'-e  nosotros. 

«La  reorganización  de  la  mayor  parte  de  las  repar- 
ticiones del  Ministerio  de  la  Guerra  y  con  ella  la  am- 
pliación de  servicios  que  para  su  mejor  administración 
y  control  hubo  que  introducir  en  las  mismas,  deter- 
minaron la  necesidad  de  proveer  varios  puesto-;  indis- 
pensables,...» (Mensaje  del  Sr.  presidente  de  la  rep. 
Dr.  Manuel  Quintana,  dirigido  al  congreso  con  fe- 
cha 18  de  mayo  de  1905  ;  sesión  del  Senado  de  5  de 
sept.,pág.  7.) 

«  Rosas  en  el  poder,  sin  control  alguno,  se  entregó 
á  los  mayores  excesos  á  fin  de  sostenerse,»...  (Juan 
L.  Cuestas;  Páginas  Sueltas;  í.  II,Montev.,  1898, 
p.  124. ) 

«Estas  exigencias  que  han  sido  sometidas  á  rigu- 
roso control,  ha  originado  el  retiro  de  la  incorpora- 
ción aun  crecido  número  de  colegios  privados»...  (De- 
creto del  gobierno  nacional  sobre  exámenes  de  los 
alumnos  de  colegios  incorporados,  de  2  de  abr.  de 
1906;  considerando  5.° ) 

CONTROLADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que 
controla,  nuestras  aceps.  Ú.  t.  c.  s. 

...,«  porque  tras  de  ese  gobierno  cuya  política  acep- 
tamos, está  la  acción  tranquila,  .severa  y  controla- 
dora  de  la  opinión.»  (Discurso  del  diputado  Dr.  Ma- 
nuel Caries  en  la  sesión  de  la  cámara  nacional  de  18 
de  sept.  de  1907. ) 

CONTROLAR.  (Del  franc.  controler.) 
V.  a.  Arg.  Tratándose  de  cuentas,  exami- 
narlas y  censurarlas  con  autoridad  suficiente 
para  esto,  formando  juicio  sobre  ellas,  ya 
aprobándolas,  ya  reprobándolas,  ó  corri- 
giendo y  haciendo  notar  lo  que  no  estuviese 
en  la  forma  y  modo  debidos.  Esto  í>e  llama 
en  castell.,  según  la  Acad.,  intervenir,  verbo 
que,  como  activo,  define  ella  así :  «  Tratán- 
dose de  cuentas,  examinarlas  y  censurarlas 
con  autoridad  suficiente  para  ello».  Nosotros 
no  usamos  el  verbo  intervenir  en  esta  acep., 
ni  como  activo  :  no  decimos  nunca  interve- 
nir las  cuentas,  sino  intervenir  (v.  n.)  en 
el  examen  de  ellas;  empleando  este  verbo  en 


124 


CON 


COQ 


el  sentido  de  «tener  parte  en  un  asunto», 
que  también  le  da  la  Acad.  ¡|  Arg:  Ver  con 
cuidado  y  atención  una  cosa,  leyéndola  ó 
examinándola,  para  descubrir  si  es  ó  no 
como  debe  ser,  ó  si  está  ó  no  en  la  forma  y 
orden  requeridos  por  la  ley  o  por  ias  reglas 
de  buena  administración. 

«  Y  lo  que  asombra  es  que  un  parlamento  que  de- 
biera controlar  la  marcha  del  poder  ejecutivo  en 
cuestiones  tan  graves  como  la  que  nos  ocupa,  haya 
permanecido  indiferente,...»  {  Diario  \^\  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  22  de  ag.  de  1903  ;  *  La  selección  del 
ejército  y. ) 

...«se  coincide  en  que  la  forma  republicana  de  g:o- 
bierno  consiste  esencialmente  en  que  las  autoridades 
emanan  de  la  voluntad  del  pueblo,  en  el  contrapeso, 
en  la  coexistencia  de  tres  poderes,  segrún  la  teoría  más 
moderna  y  más  aceptada,  que  se  controlan,  que  se 
relacionan,  que  se  contrapesan»...  {Dipiit.  nac.  Dr. 
Pedro  Olaechea  y  Alcorta  ;  discur.  pronunc.  enla 
ses.  de  11  de  ag.  de  1909  ;  interv.  á  Córd. ) 

^<  El  Congreso  Federal  desestimó  las  proposiciones 
de  aquella  conferencia,  rechazando  toda  solidaridad 
política  con  los  estados  del  sud,  que  no  fueron  admi- 
tidos á  apoyar  ni  á  controlar  una  política  que  los 
comprometía  como  estados  libres.»  (Dr.  Roque  Sáens 
Peña;  Derecho  Pi^bl.  Au¿k.;Bs.  Aires,  1903, p.  198.) 

CONVENCIONALISMO,  s.  m.  Ai-g.  Na- 
turaleza, índole  ó  carácter  convencional  que 
envuelve  una  disposición  ó  un  acto,  particu- 
larmente gubernativo.  ||  Ar£^.  Conveniencia 
ó  acomodamiento  relativo.  ||  Arg.  Tenden- 
cia, inclinación  ó  predisposición  del  espíritu 
á  que  se  resuelva  una  cuestión,  particular- 
mente de  interés  público,  por  convención  ó 
acuerdo  entre  las  partes  contendientes. 

«  Las  aproximaciones  de  brasileños  y  argentinos  y 
de  argentinos  y  chilenos,  babadas  en  convenciona- 
lismos de  ideales  levantados  y  generosos,..,  »  (  Ángel 
Floro  Costa;  «  Visita  internacional f ;  en  el  diario 
La  Nació.n,  de  Bs.  Aires,  de  30  de  mayo  de  1903. ) 

«En  sus  inspiradas  producciones,  mézclanse  con 
exquisita  y  dulce  suavidad  la  ternura  con  la  tristeza, 
la  luz  con  el  misterio,  la  inspiración  y  el  estro  con  la 
verdad,  formando  de  tal  suerte  un  conjunto  tal  que  no 
se  cansa  de  admirarlo  el  entendimiento,  fatigado  ya 
por  el  arbitrario  convencionalismo  de  artificiosa^ 
escuelas  »  (  Diario  La  Libertad,  de  Córd.,  de  7  de 
dic.  de  189 j  ;  <!  Adán  Quiroga  ». 

«  Cada  día  iba  dejando,  sin  darse  cuenta  de  ello,  un 
nuevo  jirón  de  su  sentido  moral  en  la  peligrosa  pen- 
diente por  la  que  se  deslizaba,  aunque  con  esto  no  ha- 
cia más  que  seguir  la  corriente  general,  pues  en 
aquellos  tiempos  de  fabulosa  memoria,  el  convencio- 
nalismo social  permitía  muchas  cosas  reñidas  con  la 
moral  ordinaria.  »  (  Julián  Martel;  La  Bolsa;  Bs.  Ai- 
res, 1905,  p.  53.) 

CONVENIR.  —  V.  su  uso,  en  Venir. 

CONVENTILLO,  s.  m.  Ar^.  Casa  de  in- 
quilinato At.  ínfima  clase.  (V.  Casa  de  in- 
quilinato.) 

«Es  una  especie  de  guión  tirado  desde  la  elegante 
casa  de  familia  ha^sta  el  modesto  cuarto  de  conventi- 
llo,»... ( ,/bse' S  Alvares;  Cuentos  d.-;  Fray  Mocho; 
«■  Pascalino  »  (  un  verdulero  )  ;  1906,  p.  3. ) 

«En  marcha  la  partida,  llegó  á  las  puertas  déla 
casa  en  cuestión.  Golpeo  de  puerta.  Por  orden  del  ofi- 
cial, el  trompa  tocó  :  atención  !  —  fuego  de  tiradores 
contra  caballería  !  — á  300  metros!  —  Remolineó  la 
gente  del  conventillo,  algunas  disparadas  y  tropezo- 
nes, tres  desmayos  femeninos. »  (La  Razón,  de  Bue- 
nos Aires,  de  23  de  sept.  de  1908;  «  Desacato  á  la 
autoridad  ». ) 


CONVERSADOR,  RA.  adj.  Arg.^  Dícese 
de  la  persona  que  conversa  mucho.  Ú.  t.  c.  s. 

COPA.  —  Empinar  uno  la  copa.  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Beber  mucho  vino  ú  otros 
Hcores.  En  castell.  autorizado  por  la  Acad., 
alzar  de  codo,  ó  el  codo;  empinar  de  codo,  ó 
el  codo;  de  las  cuales  sólo  la  última,  sin  pre- 
posición y  con  artículo,  corre  en  la  Arg.  || 
Tomar  la  copa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  To- 
mar ó  beber  el  gaucho  ó  paisano,  el  obrero 
ó  trabajador,  en  una  pulpería,  almacén,  res- 
laurant,  etc.,  una  ó  más  copas  ó  vasos  de 
aguardiente  ú  otro  licor  espirituoso,  particu- 
larmente cuando  lo  hace  por  costumbre.  Ha 
ido  á  tomar  la  copa. 

COPETE.  —  De  copete,  loe.  Arg.  Dí- 
cese del  que  hace  vanidad  de  su  nacimiento 
ó  de  otras  circunstancias  que  le  distinguen  ; 
copetudo,  voz  que  también   corre  en  la  Arg. 

...,  «recordando  que  alguna  vez  había  tenido  envi- 
dia de  ciertos  perritos  de  larga  lana  y  lúbricos  ojos, 
que  algunas  damas  de  copete  y  otras  que  no  lo  son, 
adoran  con  locura,  durmiendo  hasta  con  ellos,»... 
{Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  I.vdios  Ran- 
QüELES  ;  1870,  t.  II,  p.  400. ) 

COPLERO,  s.  m.  Ar^.  El  que  compone 
coplas  ó  combinaciones  métricas  breves  que 
sirven  de  letra  para  las  canciones  populares 
acompañadas  en  la  guitarra. — «Coplero, 
ra.  m.  y  f  Persona  que  vende  coplas,  jáca- 
ras, relaciones  y  otras  poesías.  ||  fig.  Mal  poe- 
ta. »  (Dice.  Acad.) 

«  Ya  no  alienta  el  coplero  de  alegre  numen 
dominador  galano  de  corazones  ; 
¡  las  grandezas  antiguas  hoy  se  consumen 
bajo  el  rigor  profano  de  los  patrones  !  ■» 

(  V.  French  Mathen;  <íLos  vencidos»  ;  en  La  Pren- 
sa, de  20  de  sept.  de  1905. ) 

COPO.  s.  m.  Arg.  Nimbo  ó  montón  de 
nubes  acumuladas. 

<<  Las  siluetas  de  las  lomas. 
Con  iluminadas  líneas, 
Poco  á  poco  comenzaron 
.\  dibujarse  indecisas. 
Sobre  ellas,  formando  copos 
De  formas  todas  distintas, 
Se  encendió  un  hermoso  grupo 
De  plateadas  nubéculas. » 

( Juan  Zorrilla  de  San  Martin;  El  ángel  de  los 

CHARRÚAS.  ) 

COQUELUCHE.  (Voz  fr. )  s.  f.  A7^g.  Tos 
convulsa. 

COQUETA,  adj.  Arg.  Dícese  de  la  mu- 
jer que  tiene  mucha  gracia  y  donaire,  mu- 
cha gallardía,  gentileza,  soltura  y  agilidad, 
airosa  de  cuerpo  para  andar,  danzar,  etc  || 
fig.  Arg.  Dícese  también  de  las  cosas  que  tie- 
nen lucimiento,  arte  y  primor.  —  «Coque- 
ta. (Del  fi-.  coquetee.)  adj.  Dícese  de  la  mu- 
jer que  por  vanidad  procura  agradar  á  mu- 
chos hombres.  Ú.  t.  c.  s.  »  (Dice.  Ac.)  Tam- 
bién en  la  Rep.  Arg.  en  esta  acep. 


COR 


COR 


125 


...  «hasta  la  plaza  de  Nuestra  Señora,  iluminada  á 
gas  y  bordada  de  estas  tiendas  de  París,  envueltas  en 
cristales  como  gasas  transparentes,  graciosas  y  co- 
-quetas  como  una  novia  ».  (  Mt^itel  Caiié;  Prosa  Lige- 
ra ;  Bs.  Aires,  1903,  pd^s.  207  y  208.) 

COQUETAMENTE,  adv.  m.  Ar^.  Con 
coquetería.  ||  Arg  Con  gracia,  gallardía  y 
donaire.  ||  Arg.  Con  picardía,  viveza  é  in- 
tención, referido  á  las  mujeres. 

«Una  colaboradora  gentil,  que  coquetamente  se 
■escondí  tras  el  pseudónimo  Junza,  »...  (  Diario  Nuevo, 
de  Bs.  Aires,  de  12  de  jiil.  de  1904 ;  secc.  «  Vida  so- 
cial '. ) 

COQUETERÍA,  s.  f.  ñg,  Ar§:  Arte,  gusto 
exquisito,  primor,  en  las  cosas  materiales  y 
en  el  orden,  arreglo  y  adorno  de  las  mis- 
mas. II  s.  f.  Ar^-.  Vals  de  compás  lento,  cuyo 
modo  de  bailar  nos  lo  explica  el  Sr.  V.  Ba- 
rago del  inodo  siguiente:  «  /  compás:  El 
caballero  desliza  el  pie  izquierdo  hacia  ade- 
lante. —  1  compás :  Lleva  el  pie  derecho 
cruzado  adelante  del  izquierdo,  el  talón 
levantado.  —  i  compás:  Cambia  de  mano, 
y  con  media  vuelta  viene  hacia  atrás,  eje- 
cutando un  paso  con  el  pie  derecho.  — 
1  compás:  Lleva  el  pie  izquierdo  adelante 
del  derecho,  cruzado,  con  el  talón  levantado. 
— j  ¿rc/w/ííí-^^'.-Da  una  vuelta  lentamente  sobre 
sí  mismo,  á  derecha,  quedando  en  el  mismo 
sitio. —  /  compás:  Cambia  un  saludo  con  su 
dama.  —  8  compases:  Toma  la  postura  de 
los  bailes  girados  y  ejecuta  ocho  compases 
de  Boston  ó  Vals  común.»  (La  Danza  y 
LA  Urbanidad,  pág.  8o.) 

«Aseguraba  haber  visto  rasas  soberbiamente  pues- 
tas en  Francia,  Alemania,  Inglaterra;  pero  él  encon- 
traba en  la  de  Margarita  un  encanto  inexplicable,  una 
refinada  coquetería  en  los  menores  detalles,  que  la 
hacía  poder  figurar  al  lado  de  las  mejores  y  más  es- 
pléndidas» {Julián  Martel;  La  Bolsa;  Bs.  Aires, 
1905,  p.  131. ) 

Esta  voz  está  empleada  en  nuestra  acep. 
en  el  trozo  de  los  Cuentos  de  Fray  Mo 
CHO  que  hemos  transcrito  en  el  art.  Enra- 
mada. 

COQUILLA.  (Del  franc.  coquille,  con- 
cha, cascara.)  s.  f.  Arg.  Cada  una  de  las 
conchillas  en  que  se  preparan  ciertos  man- 
jares para  servirlos  en  ellas  á  cada  co- 
mensal. 

CORAJUDO,  DA.  adj.  Arg.  Animoso, 
esforzado,  valeroso ;  que  tiene  coraje  ó  va- 
lor. Corresponde  al  adj.  ant.  corajoso,  que 
no  corre  tampoco  en  la  Arg.  Ú.  t.  c.  s.  — 
«Corajudo,  da,  adj.  Colérico,  últ.  acep.» 
(Dice.  Acad.)  La  últ.  acep.  de  colérico  es: 
«  que  fácilmente  se  deja  llevar  de  la  cólera». 
No  tiene  este  significado  en  la  Arg  la  voz 
corajudo. 

'<  Conságrele  un  buen  recuerdo  en  Et,  Día,  que  bien 
se  lo  merece  ese  criollo  corajudo  que  ha  ido  á  luchar 
á  París  y  ser  artista  á  golpes  de  garra,  >>... 


(  Dr.  Martiniano  Lcguisamón;  carta  sobre  Martin 
A.  Malharro;  enla  revista  del  Paraná  La  Actividad 
Humana,  sept.  de  1901,  págs.  43  y  44. ) 

CORCOVITA.  —  Al  que  da  y  quita 
se  le  hace  una  corcovita.  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Al  que  da  y  quita  se  le  hace 
una  quisquita  (Véase.) 

CORDIAL,  adj.  Arg.  V.  Muela  cor- 
dial. La  voz  correcta  es  cordal  ( de 
cuerdo  ). 

CORDILLERA,  s.  f.  Arg.  Serie  de  mon- 
tañas enlazadas  entre  sí  y  generalmente  cu- 
biertas de  nieve  perpetua.  Cuando  se  habla 
entre  nosotros  de  la  cordillera,  sin  otra 
determinación  que  la  del  artículo,  se  en- 
tiende siempre  la  de  los  Andes.  Las  otras 
cadenas  de  montañas,  que  son  como  los 
primeros  escalones  de  la  cordillera,  y  que 
están  separadas  de  ésta  por  valles,  las  llama- 
mos los  argentinos  sierra,  distinguiéndola 
con  los  nombres  propios  de  Sierra  Grande 
y  Sierra  Chica,  pero  sin  confundir  ni  la 
una  ni  la  otra  con  la  cordillera  de  los 
Andes,  que  está  más  al  oeste.  —  Veamos 
ahora  cómo  defitie  la  Acad.  esta  voz :  «Cor- 
dillera. (De  cordel. )  f  Serie  de  montañas 
enlazadas  entre  sí.  ||  ant.  Lomo  que  hace  una 
tiera  seguida  é  igual;  que  parece  ir  á  cor- 
del. » 

«Mas,  hay  otra  sublime  cordillera 

De  más  grandioso  giro. 
Más  altiva,  más  bella  y  majestuosa, 

Que  á  un  tiempo  amo  y  admiro: 

Son  del  genio  del  hombre  las  supremas, 

Inmortales  alturas, 
Vertiginosos  picos  que  escalaron 

Excelsas  criaturas.» 

{Domingo  Arteaga  Alempartc,  chileno;  «.Los  An- 
des del  genio. » 

CORDILLERANO,  NA.  adj.  Arg.  Per- 
teneciente ó  relativo  á  la  Cordillera  de  los 
Andes. 

«  Que  se  mandarán  hacer  los  estudios  de  una  línea 
férrea  cordillerana  que,  pasando  por  Pérez  Rosales, 
llegue  á  Puerto  Mont.  »  (La  Argentina,  de  Bs.  Ai- 
res, de  1.°  de  enero  de  1908;  «  Lo  que  se  dice  ».) 

CORDOBÉS,  SA.  adj.  Arg.  Natural  de  la 
provincia  argentina  de  Córdoba.  Ú.  t.  c.  s.  || 
Arg.  Natural  de  la  capital  de  esta  provin- 
cia del  mismo  nombre.  Ú.  t.  c.  s.  Los  mis- 
mos cordobeses  de  la  campaña  suelen 
llamar  así  á  los  de  la  ciudad.  ||  Arg  Perte- 
neciente á  esta  ciudad  ó  provincia.  —  «  Na- 
tural de  Córdoba.  Ú.  t.  c,  s.  ||  Perteneciente 
á  esta  ciudad.  ^  ( R.  Acad.)  Indudable- 
mente la  Acad.  no  sale  de  España  en  su 
referencia,  á  juzgar  por  otros  gentilicios  ho- 
mónimos con  algunos  nuestros,  ó  con  otros 
americanos,  como  riojajto,  valenciano,  etc., 
donde  explícitamente  lo  significa  así,  y  por 


126 


COR 


CORR 


la  omisión  que  hace  de  otros,  por  no  ser 
aplicables  á  la  península. 

CORDOBESADA.  s.  f.  Arg.  Acción  ó 
dicho  propio  de  las  costumbres,  carácter  ó 
usos  de  los  cordobeses.  (V.  Cordobés.  ) 
Tómase  en  mala  parte  ó  por  el  lado  ri- 
dículo. 

CORDÓN,  s.  m.  fig.  Arg-.  Orilla  exterior 
de  la  vereda,  que  generalmente  consiste  en 
piedras  ó  ladrillos  colocados  en  línea  y  de 
canto. 

«  Glow  los  miraba  hablar,  parado  en  el  cordón  de 
la  vereda,...  ■•>{  Julián  Martel;  La  Bolsa  ;  Bs.  Aires, 
1905,  p.  201.) 

CORNETA,  s.  f.  Arg.  Parfe  saliente  del 
fonógrafo,  en  forma  de  una  corneta  ( de  que 
le  viene  su  nombre),  de  metal  esmaltado, 
níquel,  aluminio,  etc.,  y  por  cuya  abertura 
salen  las  voces  y  sonidos  cuando  se  pone  en 
movimiento  el  aparato. 

CORO.  —  Hacer  uno  coro.  fr.  Arg. 
En  el  rosario  y  otras  distribuciones  re  igio- 
sas  en  que  se  reza  á  coros  ó  alternativa- 
mente entre  varias  personas,  empezar  cada 
rezo,  como  el  paternóster  ó  el  avemaria, 
para  que  las  otras  respondan. 

La  R.  Ac.  registra  esta  voz  coro  en  mu- 
chas aceps.  no  desconocidas  entre  nosotros. 

«Habla  edificado  (el  estanciero)  una  capilla,  en  la 
que  los  domingos  por  la  tarde  rezaba  él  mismo  el 
rosario,  para  suplir  al  sacerdote  y  al  oficio  divino  de 
que  por  años  habían  carecido.  Era  aquel  un  cuadro 
homérico :  el  sol  llegaba  al  ocaso  ;  las  majadas  que 
volvían  al  redil,  hendían  el  aire  con  sus  confusos 
balidos;  el  dueño  de  casa,  hombre  de  sesenta  años,  de 
una  fisonomía  noble,  en  que  la  raza  europea  pura  se 
ostentaba  por  la  blancura  del  cutis,  los  ojos  azules,  la 
frente  espaciosa  y  despejada,  hacia  coro,  á  que  con- 
testaban una  docena  de  mujeres  y  algunos  mocetones, 
cuyos  caballos,  no  bien  domados  aún,  estaban  ama- 
rrados cerca  de  la  puerta  de  la  capilla.  >>  (  D.  F.  Sar- 
miento.) 

«Claritase  multiplicaba.  Daba  de  comer  á  estos 
pájaros  ó  hacia  coro  á  su  tía  en  una  novena  á  Santa 
Rita.»  (fosé  María  Vélea;  Montes  y  Maravillas; 
19í06,  p.  56. ) 

CORONA.— Corona  de  novia.  Arg. 
Planta  de  la  familia  de  las  rosáceas. 

CORONILLO.  s.  m.  Arg.  (Oran).  Qui- 
llay d  paripueta,  en  Bolivia;  espina  de  co- 
rona Cristi  ó  espinillo  amarillo,  en  Corrien- 
tes. (V.  Espina  de  corona  Cristi  en 
el  artículo  Espina.)  ||  Arg.  Scutia  buxi- 
folia  Reiss.,  de  la  familia  de  las  rámneas. 
«  Árbol  de  diez  metros  de  altura,  y  cuyo  tron- 
co tiene  cinco  decímetros  de  diámetro;  en 
Entrerríos,  Tucumán,  Salta,  Jujuí,  etc  Su  ma- 
dera no  es  de  buena  clase ;  sin  embargo, 
sirve  para  combustible  y  para  hacer  carbón. 
En  la  tintorería  se  hace  uso  de  su  corteza  y 
de   sus  frutas,  que  dan  un  color   punzó.  » 


( Hierónymus . )  ||  Coronillo    colorado. 
Arg.  Coronillo,  2.^  acep. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  que 
hemos  transcrito  á&J^ray  Mocho  en  el  art. 

MOLLE. 

CORONTA,  s.  f.  Arg.  (pr.  San  J.  y 
Mend.)  Corazón  de  la  mazorca  de  maíz ; 
en  castell.,  autorizado  por  la  Acad.,  znro  — 
voz  desconocida  en  la  Rep.  Arg.  (  V.  Mar- 
LO. )  —  Es  también  corriente  en  Chile,  según 
el  Sr.  Zorobabel  Rodríguez. 

CORRAL,  s.  m.  Arg.  Sitio  cerrado  con 
cerco,  de  ramas  ó  pirca,  ó  con  palos  planta- 
dos verticalmente  en  tierra,  donde  se  encie- 
rra los  animales  del  ganado  mayor  ó  me- 
nor. II  Corrales  de  abasto.  Arg.  Los  que 
hay  en  las  afueras  de  las  ciudades,  destina- 
dos á  guardar  y  poner  en  observación  el  ga- 
nado que  viene  para  el  consumo  públi- 
co. II  Los  corrales.  Arg.  Corrales  de 
abasto. 

«A  su  inmediación»  (del  matadero) ,  «con  acuerdo 
de  este  Cabildo,  se  establecieron  los  corrales  de  la 
Ciudad,  en  los  quales  entra  el  ganado  del  abasto,  paga 
un  real  por  cabera,  aunque  esté  varios  días,  y  es  uno 
de  los  propios  de  ella:  consulta  el  beneficio  de  no  ad- 
mitir reses  robadas,  ni  vacas,  cuya  matanza  es  prohi- 
bida, ni  las  tocadas  del  mal  que  llaman  del  grano, 
cuya  carne  es  conocidamente  nociva  á  la  salud  públi- 
ca.» (Memoria  del  Marqués  de  Sobre  Monte  como 
gobernador  de  Córdoba;  Crónica  de  Córd.^  por 
I.  Garsón ;  t.  1, 1898,  pág.  363. ) 

CORRALÓN,  s.  m.  Arg.  «  Corral  grande, 
cercado  de  material,  en  los  pueblos,  y  (Gra- 
nada. )  Tales  son,  por  ejemplo,  los  de  nues- 
tras barracas.  (  V.  Barraca.  )  i|  Corra- 
lón de  cal.  Arg.  Aquel  donde  se  vende 
este  artículo.  ||  Corralón  de  leña.  Arg. 
El  en  que  se  deposita  y  vende  ésta,  ¡j  Corra- 
lón de  madera,  ó  de  maderas.  Arg. 
Almacén  ó  corralón  con  sus  galpones  corres- 
pondientes, donde  se  guarda  y  vende  la 
madera.  La  Acad.  trae  corral  de  madera, 
que  no  usamos  nosotros. 

<>He  aquí  lo  que  hemos  podido  reunir  hasta  este 
momento:  160  remington,  cuarenta  carabinas,  éstas, 
como  los  primeros,  con  su  correaje  correspondiente, 
ochenta  sables  y  otras  tantas  lanzas.  Se  han  adquiri- 
do 20,000  cartuchos.  Todo  está  depositado  en  un  co- 
rralón de  mi  propiedad.»  (Miguel  Cañé;  Prosa  Li- 
gera ;  Bs.  Aires,  1903,  p.  149. ) 

«Don  Eugenio  Traverso,  dueño  de  un  corralón  de 
maderas  establecido  en  la  calle  Cabia,  205,»...  (La 
Prensa,  de  Bs.  Aires,  de,  15  de  enero  de  1908 ;  •  El 
anarquismo  en  Bs.  Aires»;  seca.  «Noticias  de  Po- 
licía » . ) 

CORREA,  —  Salir  todo,  ó  una  cosa, 
de  las  mismas  correas,  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Empléase  cuando  del  bolsillo  del  mis- 
mo que  recibe  una  dádiva  ó  regalo,  se  sufra- 
ga, directa  ó  indirectamente,  el  gasto  que  él 
demanda. 


COR 


COR 


127 


CORRECAMINO.  s.  m.  Arg.  (lit.)  Ca- 
chua. (  Véase.) 

CORRELACIONAR,  v.  a.  Arg.  Poner 
en  relación  ó  mutuo  enlace  unas  cosas  con 
otras,  generalmente  inmateriales  ó  abstrac- 
tas, como  pensamientos,  ideas,  proyectos, 
etc.  Ü.  t.  c.  r. 

«El  cuarto  capítulo  declara  que  el  Poder  Ejecutivo 
correlacionará  los  ires  grados  de  la  enseñanza,  pri- 
maria, secundaria  3'  superior,»...  {Dr.  J.  Alfredo 
Ferreyra  ;  discurso  pronunc.  en  la  Cámara  Nací,  de 
D.  D.,  en  la  sesión  de  7  de  agosto  de  1901.) 

CORRENTADA.  s.  f.  Arg.  Corriente  im- 
petuosa de  un  río,  de  un  arroyo,  ó  del  mar. 

«...  él,  que  era  la  vida  misma,  la  rica,  la  intensa,  la 
febril,  la  que  se  derrama  en  actividades  interminables 
como  correntada  copiosa  y  resonante!»  i  Discurso 
del  Dr.  BeHsario  Roldan,  en  la  inhumación  de  los 
restos  del  Dr.  Carlos  Pellegrini. ) 

CORRENTINO,  NA.  adj.  Arg.  Natural 
de  la  ciudad  de  Corrientes  ó  de  la  provincia 
del  mismo  nombre,  en  la  Rep.  Arg.  Ú. 
t.  c.  s.  II  Arg.  Perteneciente  á  esta  ciudad  ó 
provincia. 

CORRER.  V.  a.  fig.  Arg.  Hacer  á  uno  en- 
trar en  temores,  recelos  ó  sospechas  de  una 
cosa,  como  de  perder  una  apuesta  ó  aceptar 
una  propuesta  que  se  le  hace,  etc.  ||  Correr 
á  uno  con  la  vaina,  fr  fig.  y  fam.  Arg. 
Hacerle  entrar  en  temor  ó  recelo  con  un 
amago  fingido  ó  una  amenaza  ó  prevención 
simulada  y  sin  fundamento  serio. 

«...  pretende  de  nuevo  correrHOs  con  la  vaina,...» 

(  Diario  La  Opinión,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  marzo  de 
1904. ) 

CORRESPONSAL  s.  com.  Arg.  Perso- 
na que  envía  correspondencia  á  un  diario, 
revista  ó  periódico. 

CORRESPONSALÍA,  s.  f.  Arg.  Oficio  ú 
ocupación  de  corresponsal  de  un  diario  ó 
periódico. 

CORRIDO,  DA.  adj.  Arg.  Sostenido,  ca- 
bal y  completo,  referido  á  un  bochinche,  al- 
gazara ú  otra  manifestación  semejante.  || 
De  corrido,  m.  adv.  Arg.  Ligero,  con  pres- 
teza ó  velocidad,  referido  solamente  al  verbo 
leer.  En  los  demás  casos  empleamos  el  equi- 
valente castell.  de  corrida,  aunque  de  poco 
uso:  Te  vas  de  corrida  y  vuelves.  —  La 
Acad.  da  á  este  m.  adv.  (de  corrida')  la  acep. 
general  de  « aceleradamente,  con  presteza 
ó  velocidad » . 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  de 
La  Razón  que  hemos  insertado  en  el  ar- 
tículo Titeo. 

CORSETERÍA,  s.  f.  Arg.  Casa  donde  se 
hacen  y  venden  corsés.  Está  tan  generaliza- 
da esta  palabra  como  las  casas  que  llevan  su 


nombre,  particularmecte  en  Bs.  Aires.  —  Si 
la  Acad.  registra  la  voz  corsetera,  no  sabe- 
mos por  qué  no  ha  de  incluir  corsetería. 
Corso,  s.  m,  fig.  Arg.  Hilera  o  hileras 
de  coches  en  que  van  de  paseo  hombres  y 
mujeres  por  calles  ó  sitios  públicos  determi- 
nados, formando  una  ó  más  líneas  cerradas 
y  encontrándose  los  carruajes  que  van  con 
los  que  vuelven,  por  el  lado  contiguo.  |1  Cor- 
so de  las  flores.  Arg.  Corso  donde  los 
caballeros,  desde  los  coches,  arrojan  flores  á 
las  damas,  y  éstas  á  aquéllos. 

«Pintarrajeada  de  negro,  de  rojo,  de  amarillo,  á  se- 
mejanza de  los  vendimiadores  báquicos,  oculta  por  la 
careta  á  imitación  de  los  héroes  de  la  tragedia,  la 
máscara  que  regocija  la  ronda  de  los  corsos  nos  pro- 
cura emociones  análogas,»...  {Stylo;  «Carnaval •»,  eit 
el  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  25  de  fehr.  de 
1906.) 

«Corso.— No  sabemos  si  este  es  el  nombre  que  co- 
rresponde al  desfile  de  vehículos  efectuado  ayer  en  la 
Avenida  Argentina,  porque  era  tal  la  nube  de  tieria 
levantada  por  aquéllos,  que  nada  absolutamente  pu- 
dimos distinguir  de  las  personas  que  en  ellos  iban,  6 
si  estaban  desocupados.»  i  Diario  Los  Principios^  de 
Córd.,  de  1."  de  dic.  de  1907;  secc.  «  Día  Social».) 

«El  corso  de  las  flores  efectuado  esta  tarde  en  la 
plaza  -5  de  Mayo,  estuvo  muy  animado. «  ( Diarto  La 
Nación,  de  Bs.  Aires,  de  20  de  nov.  de  1901;  corresp. 
de  San  Juan) 

CORTADERA,  s.  f.  Arg.  Gramínea  gi- 
gantesca ( Gynerium  Seloi ,  Ascherson  et 
Graebner),  de  hojas  filosas  y  cortantes;  flo- 
res en  panojas  de  dos  metros  de  largo,  y  aun 
más. 

En  el  itinerario  glorioso  del  ejército  liber- 
tador hacia  el  norte,  figura  un  lugar  denomi- 
nado Abra  de  Cortaderas,  donde,  según 
refiere  el  general  don  José  María  Paz  en  sus 
Memorias  Postumas  (2.'^  ed.,  La  Plata,. 
18 p2,  t.  I,  p.  28 j),  perdió  aquél  «.algunos 
negros,  helados  de  frío  ». 

«  Pero,  ¡  vaya  lo  que  es  no  tener  suerte  !  le  tocó  urí 
lote  de  mucha  cortadera:  tierra  flor,  claro,  como  de 
cortadera  >;..  (  Yofriiá;  «  Los  Milagros  de  la  Argen- 
tina»; privier  att.;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  9 
defebr.  de  i907.) 

«Formando  encrucijadas  veo  los  gajos 
De  ásperas  y  aserradas  cortaderas. 
Cuando  era  pequefíuelo,  ¡cuántos  tajos 
Me  dieron  sus  espadas  carnicera^!  » 

{Tobías  Garzón;  «En  el  tren») 


CORTADERAL.  s.  m, 

do  de  cortaderas. 


Arg.  Sitio  pobla- 


«  Esos  oortaderales  emboscadas 
.\  mi  ánimo  exaltado  parecían, 
Y  el  ruido  de  sus  hojas  agitadas 
Pisadas  por  detrás  que  me  seguían. » 

(Tobías  Garsón;  <iEn  el  tren».} 

CORTAPAPEL,  s.  m.  Arg.  Instrumento- 
cortante,  de  hueso,  marfil,  metal  ú  otra  mate- 
ria, con  mango,  que  sirve  para  dividir  o  cor- 
tar por  la  dobladura  exterior  las  hojas  de  los 
libros  ó  folletos.  Según  la  Acad ,  plegadera, 


128 


eos 


eos 


voz  que  no  corre  en  la  Arg.  Los  hay  con 
corte  por  ambos  lados  ó  por  uno  solo. 

CORTAPLUMA,  s.  m.  Arg.  Cortaplu- 
mas (pl.).  También  corre  esta  forma. 

CORTAR.  V.  a.  Arg.  Referido  al  campo, 
atravesarlo,  transitar  ó  caminar  por  él,  des- 
viándose del  camino  y  sin  seguir  otro.  ||  v. 
n.  fig.  y  fam.  Arg.  Murmurar,  decir  mal  de 
una  persona,  criticarla.  Ú.  t.  c.  a.  Corres- 
ponde á  la  fr.  fig.  y  fam.  que  trae  la  R.  Aca- 
demia, y  que  no  corre  en  la  Arg.,  cortar 
de  vestir.  |¡  v.  r.  fig.  Arg.  Dar  la  última  bo- 
queada, expirar.  ||  fig.  Arg.  Separarse  de 
los  demás  compañeros  en  el  camino. 

...,  «seguí  la  marcha,  cortando  eUos  para  sus  tol- 
dos.» (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios 
Ranqueles;  1870,  t.  II,  p.  120.) 

«Contesté  con  malísimo  modo,  que  antes  que  hacer 
lo  que  se  me  exigía,  me  cortaría  con  mi  jente;  que 
hicieran  la  junta  sin  mí,  si  querían,  que  yo  no  estaba 
para  bromas. »  (  Obra  y  t.  citados,  p.  236.) 

CORTE,  s.  m.  fam.  Arg.  Gallardía,  soltu- 
ra y  agilidad  airosa  del  cuerpo  para  andar, 
danzar,  etc.;  donaire.  ||  Arg.  Movimiento  ó 
contoneos  que  se  hacen  con  el  cuerpo  en 
ciertos  bailes.  Ú.  m.  en  el  m.  adv.  con 
corte.  II  Al  corte,  m..  adv.  Arg.  Dícese 
cuando  se  saca  del  rodeo  hacienda  no  ele- 
gida, ó  en  que  entran  toros,  novillos,  vacas, 
vaquillonas  y  ternero?,  ||  Darse  uno  corte, 
fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Hacer  ostentación;  darse 
imp  )rtancia,  darse  tono.  Se  daba  mucho 
corte. 

«...  y  lodo  por  darse  corte  sin  que  se  lo  dé  el  cue- 
ro!... Así  son!  con  tal  de  decir  que  fuman  de  hoja,  son 
capaces  de  tragarse  un  arsenal!..  ■>>  (Rodolfo  Romero; 
«Personita»;  en  Caras  y  Caretas,  de  13  dea?.,  de 
1904;  palabras  que  pone  en  boca  de  un  hombre  del 
pueblo.) 

CORTINADO,  s.  m.  Arg  Juego  ó  con- 
junto de  cortinas,  particularmente  cuando 
están  ya  colgadas. — «Cortinado,  da.  adj. 
ant.  Que  tiene  cortinas.  »  (Dice.  Acad.) — 
«  Cortinaje,  m.  Conjunto  ó  juego  de  corti- 
nas. »  (El  mismo.) 

«...;  aquellos  cortinados  espesos  que  colgaban  ma- 
jestuosamente de  las  altas  calerías... »  {Julián  Mar- 
tel\  La  Bolsa;  Bs.  Aires,  1905,  p.  69.) 

COSA. — Quedarse  uno  como  si  tal 
cosa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Quedarse  muy  se- 
reno é  indiferente  ante  un  hecho  ó  un  dicho 
que  debiera  de  causarle  impresión.  Lo  pu- 
sieron por  el  suelo,  y  se  quedó  como  si 
tal  cosa.  II  Ser  cosa  de  nunca  acabar, 
fr.  fam.  Arg.  Dícese  de  aquello  cuya  enu- 
meración ó  realización  es  muy  larga  y  fati- 
gosa. 

«Voy  á  pasar  por  alto  una  infinidad  de  detalles.  Se- 
ria cosa  de  nunca  acabar.»  {Lucio  V.  Mansilla; 
UNA  EscuRS.  Á  LOS  Indios  Ranqueles;  1870,  t.  I,p.  61 ) 

COSCOJA,  s.  f.  Arg.    Especie  de  penca 


indígena,  que  segrega  una  goma.  Se  cría  en 
ella,  como  en  el  nopal  y  el  quichaludo,  la 
cochinilla  ó  grana.  —  La  R.  Acad.  trae  este 
nombre  en  otras  aceps. 

COSCORRÓN.  S-.  m.  Arg.  Golpe  dado 
en  la  cabeza  con  los  nudillos  de  los  dedos  y 
la  mano  cerrada. —  «Golpe  en  la  cabeza, 
que  no  saca  sangre  y  duele.  »  (Dice.  Acad.) 
Si  el  golpe  es,  por  ejemplo,  con  un  palo,  ó 
en  el  suelo,  en  la  pared,  etc.,  aunque  duela  y 
no  saque  sangre,  no  le  llamaremos  nosotros 
coscorrón,  sino  palo  ó  porrazo,  respecti- 
vamente. (V.  Porrazo.  )  Más  se  acerca  á 
nuestro  coscorrón  la  voz  familiar  española 
capón  (  s.  m. )  en  la  acep.  que  le  da  la  Acad., 
desconocida  en  la  Rep.  Arg.:  «  Golpe  dado 
en  la  cabeza  con  el  nudillo  del  dedo  dei  co- 
razón». El  que  tiene  un  significado  idéntico 
es  coca  ( s.  f. ),  que  como  empleado  en  len- 
guaje familiar  define  así  aquella  corpora 
ción:  «Golpe  dado  con  los  nudillos  del 
puño  sobre  la  cabeza  de  uno  ».  Tampoco 
se  usa  entre  nosotros  en  esta  acep.  (V. 
Coco.) 

«Al  que  se  me  acercaba,  algo  le  hacía,  —ó  le  daba 
un  tirón  de  narices,  ó  le  aplicaba  un  coscorrón,  ó  le 
pegaba  una  fuerte  palmada  en  las  posaderas.  •>  (Lucio 
V.  Mansilla;  Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles; 
1870,  1. 1,  p.  270.) 

COSER.  —  V.  la  forma  incorrecta  como 
suele  conjugarse  este  verbo,  en  el  art.  Toser. 

COSMOPOLISMO.  s.  m.  Arg.  Cosmo- 
politismo. 

COSMOPOLITA,  adj.  Arg.  Dícese  de  un 
pueblo,  nación,  sociedad  ó  gremio  en  que 
hay  muchos  elementos  de  distintas  naciona- 
lidades. II  Arg.  Propio  de  un  pueblo  ó  co- 
lectividad que  tiene  este  carácter.  Costum- 
bres cosmopolitas.  —  Según  la  Acad., 
■i  Dícese  de  la  persona  que  considera  á  todo 
el  mundo  como  patria  suya.  Ú.  t.  c.  s.  » 

«Porque  estaban  dotados  estos  destructores  del  pa- 
sado de  aquella  indiferencia  cosmopolita  para  todas 
las  creencias  religiosas,»...  (Dr.  Bernardo  Frías; 
HrsT.  DEt,  Grl.  Güemes  y  de  la  Prov.  de  Salta  ;  cap. 
XII,  t.  II.) 

COSMOPOLITISMO,  s.  m.  Arg.  Calidad 
de  cosmopolita,  nuestras  aceps.  y  la  de  la 
Acad.  II  Arg.  Conjunto,  reunión,  multitud 
de  elementos  cosmopohtas.  ||  Arg.  Usos  y 
costumbres  cosmopolitas. 

«  Además  de  eso,  el  cosmopolitismo,  que  tan  gran- 
des proporciones  va  tomando  entre  nosotros,  hasta  el 
punto  de  que  ya  no  sabemos  lo  que  somos,  si  franceses 
ó  españoles,  ó  italianos  ó  ingleses,  nos  trae,  junto  con 
el  engrandecimiento  material,  el  indiferentismo  polí- 
tico, ...»  (Julián  Martel ;  La  Bolsa  ;  Bs.  Aires,  1905, 
p.  109.) 

«No  perdamos  de  vista,  ni  un  momento,  que  el  cos- 
mopolitismo que  nos  rodea,  si  es  un  bien,  puede  ser 
al  mismo  tiempo  un  mal.»  (Fonsvetus:  «El  patrio- 
tismo en  la  escuela»;  e«  La  Nación,  de  Bs.  Aires, 
de  5  dejul.  de  1906; primer  art.) 


eos 


COT 


129 


«¡La  patria!...  Sin  amenguar  nuestro  hermoso 
«osmopolitismo,  ha}'  que  pensar  más  en  ella :  ha}' 
■que  mirar  más  hacia  la  vieja  patria  heroica,  sencilla, 
fuerte,  noble  ->...  (  Biscí/rso  del  presid.  de  la  repúbl. 
Dr.  José  Ftguei'oa  A/corta  en  el  acto  de  desniharcar 
los  restos  del  general  Las  Heras,  20  de  oct.  de  1906.) 

«  Méjico,  á  pesar  de  su  vecindad  con  la  gran  repú- 
blica anglo-sajona,  es  ciertamente  el  país  de  nuestra 
América  que  ha  resistido  más  victoriosamente  á  la 
invasión  del  cosmopolitismo. »  (ElHog\r,  revista 
quincenal  de  Bs.  Aires,  de  20  defebr.  de  1908;  «  Mé- 
jico pintoresco  ». ) 

COSO.  s.  m.  fam.  Arg.  Sirve  para  desig- 
nar una  cosa  cuyo  nombre  se  ignora  ó  no 
se  recuerda.  Un  coso;  este  COSO. 

COSQUILLA,  s.  f.  Arg.  Cosquillas  (pL), 
forma  también  en  uso  en  la  Arg. 

COSQUILLEAR,  v.  n  Arg  Producir 
cosquilleo,  ó  una  sensación  semejante  al  de 
las  cosquillas.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  Mover  á 
curiosidad,  poniéndolo  á  uno  intranquilo  y 
desazonado. 

«  ...  cosquillábame  »  (falta  la  e  en  el  texto)  «  tam- 
bién en  el  mate  la  afirmación  ministerial...  »  {Diario 
Los  Pri.ncipios,  de  Córd.,  de  24  de  ag.  de  1906; 
«  L'affaire  Dique  San  Roque  ». ) 

COSTA,  s.  f.  Arg.  Orilla  del  mar,  río, 
arroyo  ó  lago  y  toda  la  tierra  que  está  cerca 
de  ella.  —  La  acep.  de  la  Acad.  comprende 
menos  que  la  nuestra.  Es  ésta  (2."  art.): 
«  Orilla  del  mar  y  toda  la  tierra  que  está 
cerca  de  ella  ». 

COSTAL,  s.  m.  Arg.  Véase  en  el  artículo 
Chasxa,  la  acep.  que  damos  nosotros  á  este 
nombre  costal,  distinta  de  esta  de  la  Acad.: 
«  Saco  grande  de  tela  ordinaria,  en  que  co- 
múnmente se  transportan  granos,  semillas  ú 
otras  cosas  ».  Según  esta  definición,  se  puede 
decir  un  costal  de  azúcar,  de  yerba,  de 
arroz,  para  significarlas  bolsas  que  se  trans- 
portan en  carros  ó  en  los  vagones  de  tren 
de  ferrocarril:  nosotros,  en  tales  casos,  no 
decimos  nunca  costal,  sino  bolsa. 

COSTEADA,  s.  f  Arg.  El  acto  y  efecto 
de  costearse,  en  la  acep.  que  nosotros  damos 
á  este  verbo.  (V.  Costearse.) 

COSTEAR,  v.  a.  Arg.  Ir  por  la  costa  de 
un  mar,  río,  arroyo  ó  lago  sin  separarse  de 
ella  ó  sin  perderla  de  vista.  ||  Arg.  Dícese 
de  un  bosque  ó  soto,  hilera  de  árboles,  ca- 
mino ú  otra  cosa  análoga,  para  significar 
que  están  en  la  costa  (nuestra  acep.).  —  La 
acep.  de  la  Acad.  (2."  art.)  es  menos  com- 
prensiva :  (( Costear,  a.  Ir  navegando  sin 
peider  de  vístala  costa  ».  ||  Costearla  con 
uno.  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Divertirse  á  costa 
de  él,  burlándole  ó  haciéndole  bromas.  — 
Según  el  Sr.  Enrique  Teófilo  Sánchez  (  Vo- 
ces Y  Frases  Viciosas  ),  el  verbo  reflexivo 
costearse  es  un  peruanismo,   en  la  acep.  de 


«  builarse  »,  «  hacer  burla  de  personas  ó  co 
sas  » ;  ó  en  la  de  «  mofarse  »,  «  hacer  irrisión 
ó  mofa».  Trae  también  el  sustantivo  costeo 
como  peruanismo,  en  el  sentido  de  burla  ó 
mofa.  —  El  Sr.  Ricardo  Palma,  en  su  libro 
Recuerdos  de  Españ^i,  en  un  vocabul. 
americano  que  trae  al  fin,  registra  lo  siguien- 
te: ((Costeo.  —  Burlarse  de  una  persona. 
Por  ampliación  se  dice  costeársela  de  ó  con 
fulano.  » 

«La  luna  no  se  ocultaba  tras  ningún  celaje,  y  de 
vez  en  cuando,  al  acercarnos  á  las  barrancas  del  Río 
5.°,  que  corre  tortuoso  costeándolo  el  camino,  la 
veíamos  retratarse  radiante  en  el  espejo  móvil  de  ese 
río,»...  (Lucio  V.  Mansilla;  Una  Esciirs.  á  los  Indios 
Ranqüeles  ;  Bs.  Aires,  1870,  t.  I,  pág.  20.) 

COSTEARSE,  v.  r.  Arg.  Ponerse  uno  en 
el  costo  ó  trabajo  de  ir  de  un  punto  á  otro.  — 
Según  la  Acad.,  «  Producir  una  cosa  lo  sufi- 
ciente para  cubrir  los  gastos  que  ocasiona». 
También  entre  nosotros  en  esta  acep. 

COSTILLA,  s.  f.  fig.  Arg.  Cada  uno  de 
los  palos  ó  listones  de  las  puertas  de  basti- 
dor. (  V.  el  art.  Puerta.)  |¡  A  mis,  á  tus, 
á  sus,  á  nuestras,  á  vuestras,  costi- 
llas, m.  ady.  fig.  y  fam.  Arg.  A  mi,  tu, 
su,...,  costa.  Ú.  t.  á  costillas  de  (fulano  ó 
zutano),  y  á  costilla  ajena.  Significa,  con 
el  verbo  al  cual  sirve  de  complemento,  vivir, 
divertirse,  etc.,  según  el  caso,  á  costa  de 
otro  ú  otros,  sin  dar  por  ello  retribución 
alguna. 

<•<  .\sí  empezaba:  «  Sepan  los  mulatos  tinterillos  que 
pretenden  atacarme  hablando  de  cosas  que  no  entien- 
den y  escribiendo  con  los  pies,  por  no  decir  con  las 
patas,  que  si  les  hago  el  honor  de  contestarles  es  por- 
que estoy  de  buen  humor  y  quiero  divertirme  un  rato 
á  sus  costillas.»  (José  Bálsamo ;  «.El  ministro 
Fracasos;  en  el  diario  L\  Nación,  de  Bs.  Aires,  de 
10  de  mayo  de  1906  ;  pág.  4.  ) 

COSTO,  s.  m.  Arg.  Trabajo,  fatiga  ó  dis- 
pendio que  cuesta  una  cosa.  —  La  Acad. 
trae  costo  en  la  acep.  de  costa,  ó  sea, 
«  Cantidad  que  se  da  ó  se  paga  por  una 
cosa »,  y  en  la  cual  también  lo  usamos  nos- 
otros; pero  no  corre  el  m.  adv.  á  costo  y 
costas,  como  tampoco  su  equivalente  á  cos- 
te y  costas. 

COSTURERÍA,  s.  f.  Arg.  Taller  donde 
ejerce  su  oficio  y  atiende  á  sus  clientes  la 
costurera. 

COTÍN.  s.  m.  Arg.  Es  lo  que  la  Acad. 
llama  cotí. 

COTIZARSE.  V.  r.  Arg.  Convenirse  va- 
rios en  un  propósito  común,  obligándose  á 
contribuir  al  pago  de  una  cantidad  para 
realizarlo. 

«  Por  iniciativa  del  Dr.  Pablo  J.  Rodríguez,  banse 
cotizado  los  miembros  de  la  Cámara  Federal  y  va-' 
ríos  otros  distinguidos  abogados  de  nuestro  foro,  á 
objeto  de  costear  ropas  de  abrigo  para  los  numerosos 


130 


CRE 


CRI 


presos  que  hay  en  la  Penitenciaría.»  (Diario  Los 
Principios,  de  Córdoba,  dc28  de  jun.  de  1903 ;  «Mun- 
do Social ». ) 

COTUDO,  DA.  adj  Arg.  Dícese  de  la 
persona  que  tiene  coto  ó  bocio.  Ú.  t.  c.  s. 

COYA.  adj.  Arg.  Dícese  del  indio  ó  mes- 
tizo de  Bolivia.  Ú.  t,  c.  s.  —  El  Sr.  Daniel 
Granada  trae  colla ;  la  verdad  es  que  nos- 
otros pronunciamos  coya.  Creemos  que  el 
citado  autor  está  equivocado  al  dar  á  su  voz' 
colla  la  acep.  de  indio  ó  mestizo  de  las  pro- 
vincias argentmas  de  Jujuy  y  Salta ;  al  me- 
nos, así  me  han  inducido  á  juzgar  noticias 
de  sáltenos  y  jujeños  calificados.  —  «Coya, 
f.  Mujer  del  emperador,  señora  soberana  ó 
{Drincesa,  entre  los  antiguos  peruanos.»  (Dice. 
Acad.)  (  V.  Simpudo.  ) 

Véase  esta  voz  en  el  texto  de  Obligado 
transcrito  en  el  artículo  Achuchar. 

CRÁPULA,  adj.  Arg.  Impúdico,  desver- 
gonzado, sin  honor  y  sin  decoro.  Ú.  t.  c.  s.  || 
s.  f.  Arg.  Gente  ó  reunión  de  personas  que 
tiene  esta  condición.  La  crápula  de  la  so- 
ciedad. Allí  estaba  la  crápula  más  desen- 
frenada. II  Arg.  Acción  impúdica,  desho- 
nesta, infamante.  —  Según  la  Acad. :  «  Em- 
briaguez ó  borrachera»,  y  crapuloso,  sa 
(adj.)  «  Dado  á  la  crápula»;  sin  uso  en  la 
Arg. 

« ...  proletariado  crápula  é  incapaz.  »  (L.  Lttgones; 
El  Imperio  Jesuítico  ;  Bs.  Aires,  1904,  pág.  34.) 

«  Yo  tengo  un  neg^ocio  más  seguro  —  dijo  cierto  ca- 
ballerete de  pelo  rubio  y  cara  de  muchacho  precoz- 
mente depravado  en  las  secretas  or&pnlas  de  la  es- 
cuela. »  (Julián  Martel ;  La  Bolsa  ;  Bs.  Aires,  1905, 
p. 133  ) 

CREEDERAS,  s.  f.  pl.  fam.  Arg.  Torpe- 
za de  una  persona  que  la  induce  á  creer  todo 
lo  que  se  le  dice  ó  cuenta. 

Este  nombre,  de  uso  tan  corriente,  no 
figura  en  el  Dice,  de  Ja  Acad.,  aunque  está 
«entendederas»,  de  sentido  análogo,  pues 
denota,  como  dice  aquélla,  escasez  ó  tor- 
peza de  entendimiento :  ambos  son  términos 
despectivos. 

El  general  Lucio  V.  Mansilla,  en  seguida 

de  las  palabras  citadas  en  el  artículo  Chusco 

(véase  este  artículo),  dice: 

«  Las  creederas  de  la  humanidad  suelen  tener  unas 
proporciones  admirables.» 

CREMA,  adj.  Arg.  Del  color  del  dulce 
conocido  con  este  nombre.  !|  s.  f.  Arg. 
Substancia  espesa,  blanda,  untuosa,  blanca, 
que  forma  una  capa  sobre  la  leche  cruda 
dejada  en  reposo.  Batida,  produce  la  man- 
teca. La  Acad.  llama  crema  á  la  nata  de  lu 
leche,  sin  hacer  distinción  alguna.  |i  fig  Arg. 
La  flor,  lo  más  escogido,  lo  sobresaliente,  lo 
más  distinguido  de  un  gremio.  La  crema 


de  la  sociedad ;  de  la  marina ;  de  la  magis- 
tratura, etc. 

«Flora  Labougle,  vestido  crema  con  bordados  ro- 
jos, »...  (  La  Prensa,  de  13  de  nov.  de  1905 ;  o.El  Gran 
Premio  Internacional  ».J 

...,  «pensábamos  que  allí  estaba  refugiada  la  crema 
de  nuestros  hombres  públicos,  »...  (Diario  Sarmiento, 
de  Bs.  Aires,  de  23  de  sept.  de  1907  ;  «  La  situación 
de  Corrientes  ». ) 

CREMERÍA,  s.  f  Arg.  Establecimiento 
agrícola  donde  se  preparan  algunos  de  los 
productos  de  la  leche,  como  la  crema  con- 
densada,  la  manteca,  los  quesos  y  quesillos. 

«  También  se  inaugurará  una  cremería  que  princi- 
piará la  elaboración  de  manteca,  queso  y  embutidos.» 
(  La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  nov.  de  1907 ; 
corrcsp.  tclcgráf.  de  Venado  Tuerto,  Santa  Fe. ) 

CREPÉ.   V.  Banana,  y  Camiseta,  de 

CREPÉ. 

CRETINISMO,  s.  m.  Aj-g.  Cualidad  de 
cretino;  falta  de  pundonor  y  de  vergíienza, 
carencia  de  todo  escrúpulo.  ||  Arg.  Acción 
propia  de  un  cretino,  nuestra  acep.  —  «En- 
fermedad propia  de  ciertas  comarcas,  en  la 
cual  se  unen  á  las  alteraciones  de  la  inteli- 
gencia vicios  de  la  conformación  del  cuer- 
po. »  (Dice.  Acad. ) 

CRETINO,  NA.  adj.  Arg.  Api.  á  la  per- 
sona sin  vergüenza,  sin  pundonor  y  sin  es- 
crúpulos. Ú.  m.  c.  s.  — « (Del  grisón  cretin.) 
adj.  Que  padece  de  cretinismo.  Ú.  t.  c.  s.  » 
(Dice.  Acad. )  Véase  en  el  artículo  Creti- 
nismo la  acep.  que  da  la  Acad.  á  esta  voz. 

CRIAR.  —  A  la  que  te  criaste,  fr. 
fam  Arg.  Por  rutina  ó  costumbre,  sin  seguir 
los  métodos  o  procedimientos  modernos  ó 
aconsejados  por  la  prudencia. 

«  Don  Benito  cuidaba  sus  intereses  á  la  que  te 
criaste,  sin  saber  siquiera  que  de  otro  modo  lo  hu- 
biera podido  hacer.  »  (  Yofritá  ;  «  Los  Milagros  de  la 
Argentina  —  Las  vivesas  de  Sapito^> ;  en  el  diario 
La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  12  de  jun.  de  1906  ;  pri- 
mer art.) 

CRICKET.  (Voz  ingl.)  s.  m.  Arg.  Juego 
que  consiste  en  lanzar  por  el  aire  con  ayuda 
del  vilorto  una  bola  de  madera  que  ha  de 
pasar  á  través  de  la  fila  de  pinas  ó  estacas 
colocada  entre  los  dos  bandos  de  jugadores. 
Es  lo  que  la  Acad.  llama  vilorta. 

CRIMINALOGÍA,  s.  f.  Arg.  Ciencia  que 
estudia  al  criminal,  investigando  los  diver- 
sos agentes  que  influyen  en  la  perpetración 
del  delito. 

«Este  instituto»  (el  de  medicina  legal)  <<  tendrá, 
como  los  de  anatomía  normal  y  patológica,  su  museo 
propio,  el  de  medicina  legal,  que  constituirá  algo 
como  la  documentación  histórica  y  científica  de  la 
oriminalog:ia  argentina. »  (  Suplemento  Ilustr.  de 
La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  5  de  jul.  de  1906 ;  «.Fa- 
cultad de  Cieñe.  Médicas  —  El  nuevo  edificio  ». ) 

CRINOLINA.  (Del  franc.  crinoline.)  s.  f. 
Arg.  Tela  rala  y  muy  engomada  ó  almido- 


CRI 


CRU 


131 


nada,  lo  que  la  hace  rígida  como  si  fuese  de 
crin,  —  voz,  ésta,  de  que  tomó  primitiva- 
mente su  nombre. 

CRIOLLISMO,  s.  m.  Ar¿:  Los  criollos, 
tomados    en    general.  |¡  Arg.    Lenguaje    ó 
modo    de  hablar  propio  de  los  criollos.  || 
Arg.  Palabra,  frase  ó  giro  que  les  es  pecu- 
liar. 

«  No  soy  un  entusiasta  delirante  por  el  «  criollis- 
mo» en  nuestra  liteíatura.  La  razón  fundamental  es 
que  siempre,  ó  casi  siempre,  las  producciones  «crio- 
llas» no  son,  á  mis  ojos,  ^ino  reproducciones  de  viejos 
temas,  viejas  pasiones,  viejas  intrigas,  sin  ubicación 
necesaria,  pero  revestidas  de  un  lenguaje  vulgar,  tri- 
vial y  de  una  repetición  de  símiles,  lugares  com,unes 
y  otros  recursos,  realmente  agobiadora.  »...  —  «  Álva- 
rez  no  entendía  asi  el  «  criollismo  »  ;  mejor  dicho,  nt) 
se  preocupaba  de  ninguna  manera  de  entenderlo  ó  co- 
mentarlo. Como  todos  los  artistas  verdaderos,  se  ocu- 
paba sólo  en  producir,  }'  esto  de  la  única  manera  que 
podía  hacerlo,  mirando  y  pintando.  Sus  personajes 
no  sólo  hablaban  como  estamos  habituados  á  oir  en 
nuestros  campos,  calles  y  casas,  sino  que  sentían  y 
concebían  las  cosas  como  las  sienten  y  las  conciben 
necesariamente,  por  educación,  por  herencia  y  por  la 
influencia  del  medio,  los  diversos  tipos  sociales  de 
nuestro  país,  y  (  Miguel  Cañé ;  «  Fray  Mocho  »/  24  de 
ag.  de  1903. ) 

CRIOLLO,  LLA.  adj.  Arg.  Nacional, 
vernáculo,  propio  y  peculiar  de  nuestro  pnís, 
y  por  extensión,  de  cualquiera  otro  de  His- 
pano América.  Comida  criolla;  costumbres, 
trajes  criollos.  (V.  el  texto  de  Granada 
en  Churrasco,  dotide  está  empleada  esta 
voz.)  II  A  la  criolla,  m.  adv.  Arg.  De  un 
modo  criollo  (nuestra  acep.)  —  «Dícese 
del  hijo  de  padres  europeos,  nacido  en  cual- 
quiera otra  parte  del  mundo.  Ü.  t.  c.  s.  || 
Aplícase  al  negro  nacido  en  América,  por 
oposición  al  que  ha  sido  traído  de  África. 
Ú.  t.  c.  s.  II  Dícese  de  los  americanos  des 
cendientes  de  europeos.  Ú  t.  c.  s.  ||  V.  Cam- 
bur CRIOLLO.»  (Dice.  R.  Acad.)  En  todas 
estas  aceps.  corre  en  la  Arg. 

«  Ahora  ha  presentado»  (el  Sr.  Torróme)  «otra 
obra  en  la  exposición  de  bellas  artes  de  Londres:  «  El 
domador»,  cuadro  de  carácter  genuinamente  criollo.» 
( Suplemento  Ilustrado  del  diario  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  de  2  de  Julio  de  1903;  art.  «El  domador».) 

"  Pero  aquellos  agasajos  y  aquellas  comidas,  esos 
platos  criollos  especiales  del  día,...»  (Brocha  Gor- 
da; <•<  Todos  los  Santos  y  los  Fieles  Difuntos  »/  en  el 
diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  1.°  de  noviembre 
de  1901.) 

«.hX  lenguaje  ramplón  del  campesino  castellano, 
viene  á  corresponder  entre  nosotros  el  criollo  ó  len- 
gua gauchesca,  con  su  admirable  provisión  de  arcaís- 
mos... y  son  tantas  las  gradaciones  que  podrían  esta- 
blecerse entre  las  diversas  maneras  de  hablar  que  se 
escuchan  en  todo  momento,  que,  como  hemos  dicho, 
por  poco  que  se  sutilizara  el  análisis,  llegaría  á  clasi- 
ficarse por  gremios.  »  (  Juan  B.  Selva:  El  Castei.l. 
E.N  A.MÉR.  ;  La  Plata,  1906,  pág.  35.) 

Este  mismo  autor  trae  la  frase  «  dramas 
criollos ))  en  el  pasaje  que  hemos  transcri- 
to en  el  art.  Cocoliche. 

Esta  voz  la  emplea  el  Dr.  Juan  Balestra; 
el  pasaje  se  registra  en  el  art.  Gringo. 


«...,  ante  la  pujanza  de  aquel  Pellegrini,  á  quien  el 
extranjero  miraba  como  la  garantía  más  sólida  de  las 
instituciones  conservadoras  del  orden  social  y  á  quien 
el  criollo  aclamaba  con  el  frenesí  delirante  que  las 
justicias  delirantes  disciernen  á  todas  las  bravuras 
patrióticas.  »  (  Discurso  del  Dr.  Manuel  Caries,  en  la 
inhumación  de  los  restos  del  Dr.  Carlos  Pellegrini. ) 

«  En  un  banquete  á  la  moda,  con  mentí  á  Ja  france- 
sa, seria  seguramente  extravagante  ocurrencia  la  de 
un  comensal  que  se  hiciera  servir  un  churrasco  á,  la 
criolla.  »  (Joaquín  Castellanos;  «  Prólogo  al  libro 
de  Martin  Gil>-';  en  el  diario  Los  Principios,  de  Cór- 
doba, de  11  dejul.  de  1903. ) 

CRIQUET,  s.  m.  Arg.  Cricket. 

CRISPÍN.  s.  m.  Arg.  Diplopte7--us  naevius 
(L.)  Eoie.  Ave  trepadora.  Lleva  este  nombre 
por  su  grito,  que  parece  decir  crispín. 

CRISTAL.  —  Cristal  bacará.  Arg. 
Cristal  grueso,  opaco  y  de  diversos  colores, 
con  vetas  semejantes  á  las  del  mármol,  el 
ópalo  ü  el  ágata. 

CRISTALERA,  s.  f.  Arg.  Estante  ó  ar- 
mario cerrado  que  sirve  para  guardar  y  te- 
ner á  la  vista  en  los  comedores  la  vajilla  de 
cristal,  por  lo  que  sus  puertas  y  costados  son 
de  esta  materia. 

CRISTIANO,  NA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Nom- 
bre usado  en  contraposicion.de  indio  ó  sal- 
vaje, para  distinguir  de  éstos  á  los  que  no 
lo  son. 

Viénesenos  á  la  memoria  esta  octava  de 
una  hermosa  canción  que  hemos  oído  cantar 
en  el  campo,  acompañada  en  la  guitarra,  la 
que  es  un  himno  de  libertad,  á  la  vez  que  un 
grito  de  guerra,  de  los  pobres  indígenas,  es- 
trechados por  la  corriente  avasalladora  de  la 
conquista  del  desierto : 

«Indios,  ¡  alerta  ! 
Que  los  cristianos 

Quieren  dejarnos 
En  la  opresión... 
;  Flechas  al  arco. 
Mano  á  la  lanza, 
Que  si  hay  tardanza 
No  hay  salvación  !  >> 

Esta  voz  está  empleada  en  nuestra  acep. 
en  el  pasaje  del  Dr.  Lehmann  Nitsche  que 
hemos  insertado  en  el  art.  Chiriguano. 

CRUZ.  s.  f  Arg.  Parte  del  cabo  del  pu- 
ñal donde  arranca  la  hoja,  por  el  travesano 
que  tiene  y  que  forma  una  especie  de  cruz. 

«Se  enriquecen  de  fulgores 
Las  dagas  bajo  la  luz 
Del  sol,  cuyos  resplandores 
Las  ensangrienta  en  colores 
Desde  la  punta  á  la  cruz...» 

( Belisario  Roldan,  hijo;  «,  Ante-rasa-»;  en  el  Supl. 
IJustr  de  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  mayo 
de  1906;  1.°-  pág. ) 

CRUZA,  s.  f.  Arg.  Acción  y  efecto  de 
cruzar,  de  dar  machos  de  distinta  proceden- 
cia á  las  hembras  de  los  animales,  para  me- 
jorar las  castas.   Según  la  Acad.,    « cruza- 


132 


CUA 


CUA 


miento  »,   voz  corriente  también  en  la  Rep. 

Arg. 

«Es  una  ornza»  (la  novela  y  la  historia)  «  que  fa- 
talmente tendrá  que  dar  productos  híbridos.  »  (  Mar- 
tin Gil; Mooos  D¿  ver;  cap.  «Intermezzo». ) 

CUADRA,  s.  f.  Arg.  Cuadragésima  parte 
de  una  legua,  ó  sea,  ciento  cincuenta  varas.  || 
Arg.  En  las  ciudades  ó  pueblos,  la  parte  de 
una  calle  que  media  entre  dos  esquinas  de 
una  misma  maníana,  cuando  no  es  una  dia- 
gonal. —  Entre  las  aceps.  que  da  la  Acad.  á 
esta  voz,  figuran  las  siguientes,  análogas  alas 
nuestras,  pero  desconocidas  en  la  Rep.  Arg.: 
«Cuarta  parte  de  una  milla.  ||  Amér.  Man- 
zana de  casas.  »  —  Según  Rivodó,  venezola- 
no, cuadra  es  « La  parte  de  una  calle  que 
media  de  una  esquina  á  la  otra  inmediata  »: 
nuestra  2.°  acep. 

CUADRILLAS,  s.  f.  pl.  Arg.  Cierto  bai- 
le, muy  en  boga  en  el  siglo  pasado,  pareci- 
do á  los  lanceros,  que  es  el  que  está  hoy  de 
moda  y  con  el  cual  le  ha  reemplazado  la 
coreografía  moderna.  Ú.  t.  en  sing.  Es  una 
especie  de  contradanza,  de  ocho  parejas, 
como  el  rigodón,  pero  también  de  cuatro. 

«...,  pues  las  damas  se  negaban  á  una  secunda  edi- 
ción de  la  primera  cuadrilla,  que,  á  la  verdad,  había 
permitido  al  cojo  Videla  desplegar  calidades  coreo- 
gráficas desconocidas.. .V  {Miguel  Cañé;  Juvexima; 
Bs.  Aires,  1901,  p.  145.f, 

CUADRO,  s.  m.  Arg.  La  pieza  de  tela 
bordada  (jue  con  la  lisa  forma  la  cubierta, 
forro  ó  tapiz  de  los  almohadones  sin  funda 
que  adornan  los  sofaes  y  confidentes  de  las 
salas,  ó  que  ponen  en  los  reclinatorios  á 
ciertos  dignatarios  de  la  iglesia  ó  del  esta- 
do. II  Arg.  En  los  cabezales  ó  almohadones 
cuadrados  con  funda,  la  parte  de  ésta,  la- 
brada, que  forma  la  cara  principal,  contra- 
puesta á  la  lisa. — La  R.  Acad.  trae  este  nom- 
bre en  otras  diversas  aceps. 

CUALICHU.  s.  m.  Arg.  (territ.  de  Sta. 
Crua.)  Gualicho. 

Esta  voz  está  empleada  y  explicada  en  el 
pasaje  del  Sr.  Dutari  Rodríguez  que  hemos 
insertado  en  el  art.  Gualicho,  de  este  Dice. 

CUALQUIER.  Cualquiera,  cuales- 
quier,  cualesquiera. — Es  vicio  muy  cot 
mün  usar  las  formas  del  plural  cuales- 
quier,  cualesquiera,  en  singular;  v.  gr.: 
cualesquier  individuo,  un  individuo  cua- 
lesquiera; en  vez  de  cualquier  individuo, 
uft  individuo  cualquiera. 

CUANTITO,  adv.  m.  dim.  fam.  de  cuan- 
do. Arg.  Al  punto  que,  tan  luego  como; 
cuanto,  en  cuanto.  Fs  muy  usado  entre  la 
gente  del  pueblo  como  expresión  de  encare- 
cimiento. 


CUARTA,  s.  f.  Arg.  En  el  tiro  par,  muía 
ó  caballo  que  va  tirando  delante  y  á  la  iz- 
quierda.— Entre  las  varias  aceps.  que  da  la 
Acad.  á  esta  voz,  trae  la  siguiente  como  pro- 
vincial de  Andalucía:  « Muía  de  guía  en  los 
coches».  Como  se  ve,  difiere  de  la  nuestra. 
—La  misma  Acad.  define  así  el  nombre  con- 
Iraguia,  sin  uso  en  la  Rep.  Arg.:  «  En  el  tiro 
par,  muía  que  va  delante  á  la  izquierda  ». 
;Mula  ó  caballo?  No  lo  dice.  ¿Que  va  tiran- 
do? Tampoco;  pero  parece  sobrentenderse. 
Desde  luego,  también  es  otro  el  sentido  de 
este  nombre  respecto  del  que  nosotros  da- 
mos á  la  voz  cuarta  y  que  está  comprendi- 
do en  la  definición  que  encabeza  este  artícu- 
lo. II  Arg.  Dícese  de  las  caballerías  engan- 
chadas inmediatamente  delante  de  las  de 
tr  )nco.  —La  Acad.  trae  las  expresiones  de, 
ó  en,  cuartas,  como  aplicadas  á  «las  caba- 
llerías enganchadas  inmediatamente  delante 
de  las  de  tronco,  cuando  llevan  en  el  tiro 
otra  ú  otro  par  delante  ».  Equivaldría  esto  á 
nuestra  cuarta  en  esta  2.^  acep.,  si  no  aña- 
diese la  Acad.  la  condición  de  que  ha  de 
haber  otra  caballería  ú  otro  par  delante.  No 
corren  entre  nosotros  estas  expresiones.  || 
Andar  uno  de  la  cuarta  al  pértigo,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Andar  muy  necesitado  de 
una  cosa,  particularmente  de  dinero.  ||  En- 
redarse en  las  cuartas,  fr.  fig,  y  fam. 
Arg.  Aturrullarse,  turbarse,  confundirse,  no 
acertar  á  explicarse,  ó  á  hacer  una  cosa. — 
Cuentan  de  uno,  que,  sin  hábitos  de  hablar 
en  público,  tomó  la  palabra  para  pronunciar 
un  discurso.  Apenas  había  empezado,  el  ora- 
dor se  cortó,  no  pudiendo  articular  palabra. 
Un  amigo  que  tenía  á  su  lado  le  dijo  en  voz 
baja,  en  lenguaje  burdo:  «  Toma;  metete...  » 
El  orador  se  había  enredado  en  las 
cuartas. 

CUARTEADOR,  s.  m  Arg.  (Bs.  Aires.) 
Cuartero,  2.^  acep.  (V.  eslavos  empleada 
en  el  primer  texto  transcrito  en  el  articulo 
Guarda.) 

«Ya  te  lo  he  dicho,  Natalia,  y  no  me  obligues  á  que 
te  lo  repila...  Vos  estabas  güeña  pa  mujer  de  cuar- 
tiador,  no  digo  que  no,  pero  pa  mujer  de  vigilante  te 
falta  laya...!>>  (Cuentos  d:  F.^ay  Mocho  ;  José  S.  Al- 
vares); 1906;  «-Tierna  despedida  »,  p.  11.) 

CUARTEAR,  v.  n.  Arg.  En  las  cuestas  y 
malos  pasos  de  los  caminos,  dirigir  la  cuar- 
ta el  jinete  que  va  montado  en  ella.  ||  Arg. 
Tirar  la  muía  ó  caballo  cuartero. — «Cuar- 
tear, a.  Partir  ó  dividir  una  cosa  en  cuartas 
partes.  ||  Por  ext.,  dividir  en  más  ó  menos 
partes.  ||  Descuartizar.  ||  Echar  la  puja  del 
cuarto  en  las  rentas  ya  rematadas:  lo  cual  se 
podía  hacer  dentro  de  los  noventa  días  pri- 
meros de  cada  año  de  los  del  arrendamien- 


CUB 


CUCH 


133 


to,  y  no  después.  ||  Entrar  á  cumplir  el  nú- 
mero de  cuatro  para  jugar  algún  juego.  ¡¡  En 
las  cuestas  y  malos  pasos  de  los  caminos, 
dirigir  los  carruajes  de  derecha  á  izquierda, 
y  viceversa,  en  vez  de  seguir  la  línea  recta. 
jj  Me)'.  Azotar  repetidas  veces  con  la  cuar- 
ta. ¡I  r.  Henderse,  rajarse,  agrietarse  una  pa- 
red, un  techo,  etc.  »  (Dice.  Ac.)  No  corre 
en  la  Rep.  Arg.  en  estas  aceps.  La  6.^  se  pa- 
rece á  la  i.^  nuestra;  pero  difiere  de  ella:  i.°, 
en  que,  para  nosotros,  se  puede  cuartear 
siguiendo  la  línea  recta,  y  según  la  Acad.  no; 
2.",  en  que  ésta  no  dice  qué  caballería  ha  de 
ser  dirigida  en  esta  operación,  y  entre  nos- 
otros ha  de  ser  precisamente  la  que  llama- 
mos cuartera.  (V.  Cuartero.) 

CUARTEL,  s.  m.  Arg.  (pr.  Bs.  Aires.) 
(  V.  Distrito.) 

CUARTELERA,  adj.  f.  Arg.  Dícese  de 
la  mujer  que  frecuenta  los  cuarteles,  tenien- 
do relaciones  ilícitas  con  los  soldados.  Ú. 
t.  c.  s.  —  La  Acad.  trae  cuartelero  (s.  m.) 
como  voz  de  la  Milicia,  en  la  acep.  de  «sol- 
dado que  en  cada  compañía  cuida  del  aseo 
y  seguridad  de  la  cuadra  que  ocupa  ». 

CUARTERO,  RA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
caballería  conocida  entre  nosotros  con  el 
nombre  de  cuarta.  \\  Arg.  Dícese  también 
del  jinete  que  la  dirige.  Ú.  m.  c.  s.  —  «  Cuar- 
tero, ra.  m.  y  f.  pr.  And.  Persona  á  quien 
se  encarga  la  fieldad  y  cobranza  de  las  ren- 
tas de  granos  de  los  cortijos.  Dícese  así, 
porque  suele  ser  la  cuarta  parte  la  que  se 
paga  al  dueño  de  la  tierra.  »  (Dice.  Acad.) 
Sin  uso  entre  nosotros. 

CUATRERISMO.  s.  m.  Arg.   Plaga  de 
cuatreros.  \\  Arg.  Propagación  de  ellos.  i| 
Arg.  Vida  ú  ocupación  de  los  cuatreros. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  texto  de  La 
Prensa  que  hemos  insertado  en  el  art.  Ban- 
dolerismo. 

CUATRERO,  s.  m.  Arg.  Ladrón  de  bes- 
tias —  La  Acad.  trae  lo  siguiente :  « Cua- 
trero, ra.  ( De  cuatro,  aludiendo  á  los 
pies  de  las  bestias.)  adj.  f.  Ladrón  cua- 
trero. Ü.  t  c  s. »  Pero  no  está  ladrón 
cuatrero.    ^ 

CUBANISMO,  s.  m.  Arg.  Palabra,  frase 
ó  modismo  propio  del  lenguaje  de  los  cu- 
banos. 

CUBIJA,  s.  f.  Arg.  Cobija,  manta  ó  abri- 
go de  la  cama.  Ú.  mucho  por  la  gente  rústi- 
ca. La  Acad,  trae  cubijar,  por  cobijar,  pero 
no  cubija. 

CUBILETE,  s.  m.  fam.  Arg.  Subterfugio. 

«..  ,  en  quien  se   suponen,  con  excesivo  desenfado, 
las  mismas  aptitudes  para  el  manejo  del  cubilete.  » 


{Diario  La  Opinión,  de  Bs.  Aires,  de  22  de  iiov.  de 
1903 ;  «  Escamoteo  singular»  .) 

CUBILETEAR,  v.  n.  fam.  Arg.  Esquivar 
ó  eludir  un  compromiso,  zafarse  de  él,  con 
cierta  maña  ó  astucia.  —  Este  verbo,  de  ca- 
rácter figurado,  se  deriva  seguramente  de  la 
voz  cubilete,  que,  entre  otras  aceps.,  signifi- 
ca un  vaso  de  cobre  ú  hoja  de  lata,  de  forma 
redonda  ó  abarquillada,  del  cual  se  valen  los 
que  hacen  juegos  de  manos.  Es  casi  equiva- 
lente al  veibo  castellano  regatear  (hacer 
regates),  que  nó  usamos  nosotros. 

CUBILETEO,  s.  m.  fam.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  cubiletear.  (  V.  Cubiletear.)  En 
castell.,  regate,  sin  uso  en  la  Rep.  Arg. 

«Sea  el  sentimiento  de  su  impopularidad,  sea  el  cu- 
bileteo de  la  política  de  gabinete,  la  manifestación 
se  postergó  tantas  veces  como  fue'  anunciada.»  (Dia- 
rio La  Opinión,  de  Bs.  Aires,  de  19  de  novhre.  de 
1903,  primer  artículo. ) 

CUBILETERO,  RA.  adj.  fig.  y  fam.  Arg. 

Dícese  de  la  persona  que  tiene  habilidad  y 

astucia  para  zafarse  de  compromisos;  que 

cubiletea.  Ú.  t.  c.  s.  (  V.  CUBILETEAR.)  — 

«Cubiletero,  m.  Jugador  de  cubiletes.  || 

Cubilete,  i.^  acep.  »  (Dice.  Acad.) 

...  Apolítica  incierta,  dé  intrigas,  cubiletera,»... 
La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  19  dejun.  de  1907 ;  pri- 
mer art.  ) 

CUBO.  s.  m.  Arg.  Especie  de  taza,  gene- 
ralmente de  vidrio,  que  se  pone  con  agua  en 
la  mesa,  al  lado  de  cada  cubierto,  y  sirve 
para  lavarse  las  manos. 

CUCARACHA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg  (cap. 
fed.)  Coche  de  tranvía  que  va  por  detrás 
acoplado  á  otro.  Es  más  bajo  que  éste.  ||  fig. 
y  fam.  Arg.  (cap.  fed.)  Coche  feo  ó  de 
mal  aspecto. 

...  «y  la  cucaracha  de  la  institución,  vulgo  carrito 
de  presos.  »  La  Razón,  de  Bs.  Aires,  de  23  de  sep- 
tiembre de  1908  ;  «  Desacato  á  la  autoridad  »  . ) 

CUCARACHO.  s.  m.  Arg.  Coleóptero  de 
gran  tamaño,  de  la  familia  de  los  tetráme- 
tros, qUe  causan  mucho  daño  en  las  plantas. 

CUCURUCHA.  s.  f.  Arg.  Pájaro  pequeño, 
de  color  pardo,  que  tiene  un  grito  repetido, 
monótono  y  chillón.  Hacen  sus  nidos  en  los 
aleros  de  las  casas. 

«Afuera,  la  luz  del  sol  levantaba  vahos  ardientes  y 
las  oucuruchitas  ardillaban  por  las  viguetas  del 
techo  de  la  casa.»  (  [osé  María  Veles ;  Montes  y  .Ma- 
ravillas ;  Córd.,  1906,  p.  39. ) 

CUCHARA,  s.  f.  Albañ.  Arg.  Llana  ó 
trulla  en  español.  ||  Cuchara  de  albañil. 
Arg.  Cuchara,  en  la  acep.  anterior.  ||  Me- 
ter uno  su  cuchara,  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
Tomar  parte  oficiosamente  en  la  conversa- 
ción de  otros.  La  Acad.  trae  en  este  mismo 
sentido  las  frases,  sin  uso  entre  nosotro*; : 
Meter  uno  su  cucharada,  y  Echar  su  cuar- 


134 


CUE 


to  á  espadas.  \\  fr.  fig.  y  fam.  Aí^g.   Entre- 
meterse. 

...,«pue.s  entonces  la  perspectiva  no  mete  su  fan- 
tástica ouohara.  »  (  Martin  Gil ;  «Las  perturbacio- 
nes solares»;  en  La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  15  de 
febr.  de  1907. )] 

«  Glow,  en  su  calidad  de  bolsista  y  hombre  de  mun- 
do, de  doctor  en  derecho  y  ex-periodista,  pensó  que  las 
mujeres  no  deben  meter  su  cuchara  en  los  asuntos 
formales,...  y  (Julián  Martel ;  La  Bolsa  ;  Bs.  Aires, 
1905,págs.79  y  80.  ) 

CUCHI  s.  m.  Arg-.  Cochino,  chancho, 
cerdo  ó  puerco.  |¡  fig.  y  ísim.  Arg.  Dícese  de 
la  persona  muy  sucia  y  desaseada.  —  En 
Bs.  Aires  no  se  conoce  esta  palabra  cuchi; 
en  Entrerríos  se  dice  cochi.  —  La  R.  Acad 
trae  aichi,  con  acento  en  la  i,  como  voz  del 
Perú. 

CUCHILLA,  s.  f.  fig.  Arg.  Cima  de  una 
sierra  ó  cordillera  que  á  cierta  distancia  pa- 
rece un  corte  afilado  como  el  de  una  cuchilla. 

«  El  sol,  que  tantas  veces  en  las  cuchillas 
reverberó  en  las  hojas  de  los  puñales, 
hoy  quiebra  sus  reflejos  en  las  gavillas 
que  llenan  los  rastrojos  de  los  trigales.  » 

(V.  French  Matheu;  «■  Los  vencidos  v;  en  La  Pren- 
sa de  20  de  sept.  de  1905.) 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
señor  Roldan  que  hemos  transcrito  en  el 
art.  Majada. 

CUCHILLERO,  RA.  adj.  Arg.  Penden- 
ciero, peleador  á  cuchillo,  propens  )  á  reñir 
de  este  modo.  Ú.  t.  c.  s. 

CUECA,  s.  f.  Arg.  Zamba.  (Véase.) 

<f  La  banda  de  marina  armonizó  la  fiesta  con  gatos, 
pericones,  cuecas,  etc.  »  (  Diario  Los  Principios,  de 
Córdoba,  de  30  de  mayo  de  1903  ;  corresp.  telcgr.  de 
Bs.  Aires. ) 

CUENTA.  —  Caer  uno  en  cuenta,  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  Venir  en  conocimiento  de 
una  cosa  que  no  lograba  comprender,  o  en 
que  no  había  parado  la  atención.  —  Según 
la  Acad.,  caer  uno  en  la  cuenta  —  sin  uso 
en  la  Rep.  Arg.  ||  Hacer  uno  de  cuenta, 
fr.  fam.  Arg.  Figurarse  ó  dar  por  supuesto. 
—  Según  la  Acad.,  hacer,  ó  hacerse,  uno 
cuenta,  ó  la  cuenta  —  sin  uso  en  la  Arg. 

CUENTAHILOS,  s.  m.  Arg.  Instrumento 
que  sirve  para  distinguir  y  contar  los  hilos  y 
observar  la  trama  de  los  tejidos.  Consiste  en 
tres  láminas  ó  chapas  de  metal  unidas  por 
medio  de  pequeñas  bisagras,  que  permiten 
doblarlas  ó  desdoblarlas,  teniendo  una  de 
las  chapas  de  los  extremos  un  lente  en  su 
centro,  y  la  otra  una  abertura,  y  quedando 
ambas  horizontalmente  y  la  del  medio  verti- 
cal cuando  está  armado  el  instrumento. 

CUENTITA.  s.  f.  dim.  de  cuenta.  Arg. 
Ú.  t.  cuentecita. 


CUE 

CUENTITO  s.  m.  dim.  de  cuento.  Arg. 
Ü.  t.  la  forma  castell.  cjie?itecito . 

CUENTO.  —  El  cuento  del  tío.  fam. 
Arg.  Estafa  hecha  á  un  individuo,  crédulo 
y  de  mala  fe  al  mismo  tiempo,  por  medio  de 
una  historia  fingida  tramada  con  habilidad 
y  astucia.  i|  fig  y  fam.  Arg.  Cualquiera  otra 
estafa  análoga  á  la  anterior  ||  El  cuento 
del  tocomocho.  fig.  y  fam.  Arg.  Estafa 
por  medio  de  un  billete  de  lotería  aparen- 
temente premiado  con  una  suma  conside- 
rable. (V.  Tocomocho.)  ||  Ir,  ó  irle,  á  uno 
con  el  cuento,  fr.  fam.  Arg.  Llevarle  un 
chisme  ó  enredo  para  ponerlo  mal  con  otro. 

El  chispeante  literato  y  poeta  Dr.  Gustavo 
Martínez  Zuviría  tiene  un  libro  crítico  titu- 
lado El  Gran  Cuento  del  Tío  en  la 
LiTERAT.  Nac,  que  ha  alcanzado  en  muy 
breve  tiempo  una  2.^  edición. 

«... ;  y  ya  que  son  tantos  los  que  entretienen  en  sa- 
carnos á  la  vergüenza  publicando  los  disparates  que 
sin  querer  soltamos  á  cada  paso,  y  le  van  con  el 
cuento  á  la  madre  patria  »...  (  R.  Monner  Sans  ;  No- 
tas Lexicogr\kicas,  en  ¡a  Revista  de  Derecho,  Hist. 
Y  Letras,  /.  XII,  año  IV,  Bs.  Aires.  1902. ) 

CUERAZO,  s.  m.  Arg.  aum.  át  enero.  [¡ 
Arg.  Golpe  dado  con  un  cuero. 

En  el  tcxto  de  Martín  Gil,  artículo  Caro- 
na, está  empleado  este  nombre  en  la  2.^ 
acep. 

CUERDA.  —  Por  bajo  de  cuerda,  m. 

adv.  fig.  Arg.  La  frase  consagrada  por  la 
R.  Acad.,  pero  sin  uso  en  la  Rep.  Arg.,  es 
por  debajo  de  ctierda,  equivalente  al  m.  adv. 
fig.  á  la  sordina,  que  autoriza  también  aque- 
lla respetable  corporación  y  es  corriente  en- 
tre nosotros, 

CUERDERÍO.  s.  m.  Arg.  Multitud  de 
cuerdas.  —  La  R.  Acad.  trae  cordería  (  f. ), 
sin  uso  en  la  Arg..  y  lo  define  así :  «  Conjunto 
de  cuerdas  t,.  (  V.  Encordado.  ) 

CUERDITA.  s.  f.  dim.  de  cuerda.  Arg. 
Ú.  t.  cuerdecita. 

CUEREAR.  V.  a.  Arg.  Desollar,  quitar  la 
piel  á  un  animal,  particularmente  de  ganado 
y  cuando  ha  muerto  ó  está  inutilizado  por 
una  enfermedad  ú  otro  cualquier  acci- 
dente II  fig.  y  fam.  Arg.  Causar  á  uno  gran 
daño  en  su  persona  ú  honra. 

«  En  el  sudeste  y  costa  sud  de  la  provincia,  algunos 
estancieros  cuerean  á  causa  de  la  seca.»  (Diario 
Los  Principios,  de  Córdoba,  de  10  de  enero  de  1903; 
correspond.  telegráf.  de  Bs.  Aires. ) 

<<No  dejaba  de  sufrir,  á  veces,  epidemias  como  cual- 
quier hijo  de  vecino,  pero  fuera  por  prolongada  se- 
quía ó  por  inundaciones,  nunca  llegaba  á  cuerear  lo 
que  los  demás  estancieros  de  la  región.  «  (  Yofruá: 
«Los  Milagros  de  la  Argentina  —  El  ojo  del  amo^> ; 
en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  1.°  de  jul.  de  1906  ; 
primer  art.) 


CUE 


CUE 


135 


CUERO.  —  Exponer  uno  el  cuero, 
fr.  fig.  y  fam.  Ar^-,  Exponer  el  pelle- 
jo. II  No  darle  á  uno  el  cuero  para 
una  cosa.  fr.  fig.  y  fam.  Arg:  No  poder  al- 
canzar ó  conseguir  lo  que  pretende,  por  falta 
de  capacidad  ó  de  los  recursos  necesa- 
rios para  ello. 

«  No  se  trabaja  }'  se  e»pone  el  cuero  sin  prove- 
cho, discurren  los  menos  calculadores.»  {Lucio  V. 
Mansilla  ;  U.\a  Escurs.  k  los  Indios  Ranqleles;  Bs. 
Aires,  1870,  t.  I,  p.  109  .) 

—  «  Hoy  se  les  habían  calentao  las  tabas  á  los  locos, 
y  se  querían  hacer  juertes;  pero  no  les  da  el  cuero, 
es  al  ñudo  que  se  empeñen...  nosotros  somos  más  por- 
fíaos... Hubiera  visto  á  mi  mesmo  hermano  El  Man- 
<:hao,  cómo  tiraba...»  ( Edo.  Fació  Hehequer;  «El 
Manchao»  ;  en  el  Supl.  Iltistr.  de  La  Nación,  de  Bs. 
Aires,  de  12  de  jul.  de  1906;  palabras  puestas  en 
boca  de  un  chino. ) 

CUERPAZO.  Ar^.  s.  m.  fam.  aum.  de 
cuerpo. 

CUERPEADA,  s.  f.  fam.  Arg.  El  acto  y 
efecto  de  cuerpear,  i.*  acep.  ||  fig.  y  fam. 
Arg.  El  acto  y  efecto  de  cuerpear,  2.' 
acep. ;  rodeo,  triquiñuela,  efugio. 

CUERPEADOR,  RA.  adj.  fam.  Arg. 
Que  cuerpea  ó  sabe  cuerpear,  i.^  acep.  Ú. 
t  c.  s.  II  fig.  y  fam.  Arg.  Que  cuerpea  ó 
sabe  cuerpear,  2.^  acep.  Ú.  t.  c.  s. 

«Hasta  el  suelo  se  estremece 
Al  choque  de  tanto  ardor; 
Y  entre  la  saña  que  crece, 
Cada  gaucho  es  una  S 
Elástico  y  cuerpeador !  » 

( Belisario  Roldan,  hijo;  «  Ante-rasa»;  en  el  Supl. 
Ilustr.  de  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  10  de  mayo  de 
1906;  l.^pá?..) 

CUERPEAR.  V.  n.  fam.  Arg.  Sacar  el 
cuerpo,  i.^acep.  ||  fig.  y  ía,m.  Arg.  Esquivar 
ó  eludir  un  compromiso,  zafándose  de  él  con 
cierta  maña  ó  astucia,  ó  con  algún  pretexto. 
En  castell.,  capotear,  uno  de  cuyos  sentidos 
es  éste,  según  la  Acad. :  «  Evadir  mañosa- 
mente las  dificultades  y  compromisos  ».  No 
corre  en  la  Arg.  en  esta  acep. 

«Se  retiró  á  tiempo»  (la  candidatura),  «cuer- 
peando el  fracaso. »  (  La  Nación,  de  Bs.  Aires;  «  Po- 
lítica nacional  —  Senadores  cesantes  y  futuros  »; 
art.  transcr.  en  Los  Principios,  de  Córd.,  de  10  de 
x)ct.  de  1906.) 

'    Aquí  está    usado    el  verbo    cuerpear 
como  activo. 

CUERPO.  -  Cuerpo  colegiado,  fr. 
sust.  Arg.  Corporación  constituida  ú  orde- 
nada bajo  un  cierto  régimen,  como  el  ayun- 
tamiento ó  municipalidad,  las  cámaras,  etc. 
—  La  Acad.  no  trae  esta  palabra  en  ningún 
sentido;  pero  entre  las  varias  aceps.  que  da 
á  la  voz  colegio,  hay  ésta,  análoga  á  la  nues- 
tra :  «Sociedad  ó  corporación  de  hombres  de 
la  misma  dignidad  ó  profesión.  Colegio  de 
abogados,  de  médicos.  »  Nosotros  sólo  usa- 
mos esta  palabra  en  la  fr.  colegio  electoral. =^ 


En  cuerpo  y  alma.  m.  adv.  fig.  y  fam.  Arg. 
Totalmente,  sin  reserva  ni  restricción.  Se  en- 
tregó á  el  en  cuerpo  y  alma.  La  Acad.  trae 
en  cuerpo  y  en  abna,  que  no  usamos  los  ar- 
gentinos, por  «Totalmente,  sin  dejar  nada».  || 
Muy  suelto  de  cuerpo,  fr.  fig.  y  fam. 
Arg.  Da  á  entender  el  despejo,  resolución 
y  desfachatez  en  decir  ó  hacer  una  cosa 
que  otro  no  podría  sin  tener  estas  cualida- 
des, li  Sacar  uno  el  cuerpo,  fr.  Arg.  Tor- 
cerlo ó  encorvarlo  para  guardarse  de  un 
tiro  ó  golpe.  La  Acad.  trae  en  esta  acep.  la 
íx.  falsear  el  cuerpo,  inusitada  en  la  Rep. 
Arg.  II  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Evitar  el  entrar 
en  una  dificultad  ó  empeño.  La  Acad.  re- 
gistra en  su  léxico,  en  esta  acep  ,  las  frs. 
«  echar  uno  el  cuerpo  fuera  »,  «  huir  el 
cuerpo  »,  «  hurtar  el  cuerpo  »,  de  las 
quo  sólo  la  2.*  corre  entre  nosotros. 

« Nada  comparable  á  aquella  comida  en  la  que, 
delante  del  ministro  francés  y  otras  personas  cultas, 
Rivera  cuenta,  muy  suelto  de  cuerpo,  que  don 
Pedro  I  del  Brasil  le  quiso  casar  con  su  hija  doña 
María  da  Gloria,  pero  que  él  se  había  resistido.  »  {Mi- 
guel Cañé;  Prosa  Ligera;  Bs.  Aires,  1903,  p.  203.) 

CUERVO,  s.  m.  fig.  y  fam.  Arg.  (cap. 
feder. )  Dícese  particularmente  del  sacerdote 
que  trafica  con  las  cosas  sagradas,  ó  de 
aquel  cuya  conducta  no  está  de  acuerdo  con 
las  exigencias  de  su  estado  de  ministro  de 
Jesucristo.  El  fanatismo  antirreligioso  ( que 
lo  hay  también  en  este  sentido,  como  en  el 
opuesto)  ha  hecho  extensivo  este  estigma  á 
cualquier  sacerdote.  ||  fig.  y  fam.  Arg.  (cap. 
fed.)  Voz  lunfarda  con  que  se  designa  al 
capellán  de  prisión. 

CUESQUEAR.  v.  n.  fam.  Arg.  Tirarse 
cuescos.  Ú.  t.  c.  r. 

CUESTIÓN,  s.  f.  Arg.  Negocio  ó  asunto. 
Es  cuestión  de  tiempo.  ||  Hacer  de  una 
pretensión  cuestión  de  honor  ó  de 
honra,  fr.  Arg.  Tomarla  por  caso  de 
honra,  y  no  desistir  de  ella  hasta  conse- 
guirla. —  Según  la  R.  Acad. ,  «  hacer  punto 
de  una  cosa  ».  Inusitada  en  la  Arg. 

CUESTIONADOR,  ,RA.  adj.  Arg.  Que 
cuestiona  ó  dispula.  Ú.  t,  c.  s.  |  Arg.  Que 
tiene  el  vicio  de  cuestionar  ó  disputar,  aun 
en  las  materias  más  evidentes.  Ú.  t.  c.  s.  — 
Esta  voz  corresponde  exactamente  á  la  cas- 
tellana disputador,  ra,  autorizada  por  la 
Acad. 

CUESTIONAR,  v.  a.  Arg.  Altercar,  con- 
tender, discutir,  disputar  sobre  una  cosa.  Se- 
gún la  Acad.,  debatir,  disputar,  verbos  que 
también  usamos  en  la  Arg  ,  aunque  el  pri- 
mero sólo  tratándose  de  cuestiones  de  inte- 
rés público  sostenidas  por  los  órganos  de  la 
prensa   ó  en  congresos  o  asambleas  popula- 


136 


CUI 


CUL 


res.  Ú.  el  verbo  cuestionar  generalmente 
c.  n.  y  cuando  la  disputa  es  en  conversacio- 
nes ó  reuniones  familiares.  —  a  Cuestio- 
nar. (Del  lat.  quaestionare.)  a.  Controver- 
tir un  punto  dudosoy  proponiendo  las  razo- 
oes,  pruebas  y  fundamentos  de  una  y  otra 
parte.  »  (Dice.  Ac.)  También  corre  en  la 
Rep.  Arg.  en  esta  acep. 

CÜESTITA.  s.  f.  dim.  de  cuesta.  Arg.  Ü. 
t.  cuestecita,  aunque  mucho  menos  que  la 
primera  forma. 

CUETE.  La  voz  correcta  es  cohete.  ||  Al 
cuete,  m.  adv.  fam.  Arg.  Al  cohete. 

CUEVAS.  —  Ser  uno  pariente  de  otro, 
ó  ser  ambos  parientes,  por  lo  Cuevas, 
ir.  fig.  y  fam.  Arg.  Tener  Un  parentesco  muy 
lejano,  ó  no  ser  parientes. 

CUEVITA.  s.  f.  dim.  de  cueva.  Arg.  La 
forma  cuevecita,  autorizada  por  la  gramática 
de  la  Acad.,  es  muy  poco  usada.  Covacha  se 
usa  más,  aunque  no  tanto  como  cuevita, 
que  es  voz  común  del  lenguaje  familiar. 

CUL  (Del  quich.  ccoue,  conejo.)  s.  m. 
Arg.  Conejo  pequeño,  muy  parecido  á  la 
rata.  Su  carne  es  comestible. 

cuíco,  adj.  Arg.  Dícese  del  indio  ó 
mestizo  del  Perú  y  Bolovia.  Ú.  m.  c.  s.  ||  fig. 
Arg.  Persona  aindiada,  baja  y  retacona.  U. 
m.  c.  s. 

«  En  Perú  y  Bolivia,  se  les  llama  «  ouicos»  á  los  de 
sangre  mezclada  de  indio  y  europea.  Por  la  misma 
cansa  se  ha  denominado  así  á  los  soldados  del  general 
Tristán,  que  llegaban  del  Alto  y  Bajo  Perú. »  (  La  Na- 
ción, de  Bs.  Aires,  de  26  de  octubre  de  1902;  sección 
«  Correo  ». ) 

CUIDADO.  Arg.  Entre  las  varias  aceps. 
que  da  la  Acad.  á  este  vocablo,  se  halla  la 
siguiente :  «  Seguido  de  la  preposición  cou 
y  un  nombre  significativo  de  persona,  deno- 
ta enfado  contra  ella.  ¡  Cuidado  con  el 
hombre /  SxxqXq  ir  esta  expresión  acompañada 
de  otra  que  complete  ó  aclare  el  concepto. 
¡  Cuidado  con  el  7iiño^  que  no  se  le  puede 
aguantar!  ¡Cuidado  co7t  Antonio,  y  que 
terco  es/ •»  También  lo  usamos  los  argenti- 
nos en  un  sentido  análogo,  aunque  no  siem- 
pre del  mismo  modo,  pues  anteponemos  el 
sustantivo  cuidado  á  la  preposición  con  y 
un  nombre  significativo  de  persona  ó  cosa, 
y  denota,  no  enfado,  sino  advertencia  de  la 
proximidad  de  un  riesgo  ó  peligro,  ó  la  con- 
tingencia de  caer  en  error.  ¡  Cuidado  con 
esa  piedra  /  ¡  Cuidado  con  las  zalame- 
rías!  II  Salir  una  mujer  de  cuidado,  fr. 
fig-  ^^'X-  Parir,  voz  que  no  se  usa  entre  la 
gente  culta,  pues  se  la  tiene  por  muy  ordi- 
naria é  incivil. 


<s  Ya  poi  que  Juana  ha  salido 
De  cuidado,  verso  ó  prosa 
Pide  su  álbum  maldecido 
Para  ese  recién  nacido 
Que  Hora  por  otra  cosa. » 

(Estanislao  del  Campo;  «El  álbum».) 

CULANQUEAR.  v.  n.  Arg.  Levantar  el 
anca  las  caballerías  cuando  las  castigan. 
Probablemente  se  deriva  de  culo. 

CULEAR.  V.  n.  fam.  Arg.  Tener  ayunta- 
miento carnal  el  hombre  con  la  mujer ;  y 
así  se  dice  también  de  ésta,  y  de  ambos. 
Esta  voz  la  usa  sólo  la  gente  muy  desver- 
gonzada y  soez,  y  que  á  la  falta  de  educa- 
ción reúne  la  más  desenfrenada  inmorali- 
dad. Su  derivación  está  de  manifiesto. 

CULEBREO,  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  culebrear.  Si  admite  la  R.  Acad  el  verbo 
culebrear,  no  hay  razón  para  que  no  figure 
culebreo,  de  uso  tan  común. 

El  general  Mansilla  emplea  este  nombre 
en  su  obra  Una  Escurs.  á  los  Indios 
RanQUELES.  (  V.  el  texto  en  el  artículo 
Esplnarse.  ) 

CULERA,  adj  Arg.  En  el  juego  de  la 
taba,  dícese  de  la  que  hace  siempre  culo. 

CULERO,  s.  m.  Arg.  Tirador.  (  Véa- 
se.) II  Arg.  «  Pieza  de  cuero  que  los  hom- 
bres de  campo  se  aplican  exteriormente  por 
la  parte  de  los  muslos,  para  evitar  el  roce  de 
los  instrumentos  de  trabajo  con  la  ropa.  » 
(Granada.)  —  En  Chile,  según  don  Zoro- 
babel  Rodríguez :  «  Pieza  del  vestido  de 
nuestros  mineros  que  á  modo  de  una  faja 
ancha  les  cubre  los  riñones  i  la  barriga.  Los 
hay  también  más  ordinarios,  de  cuero  sin 
curtir,  que,  cubriéndoles  por  detrás  las  asen- 
taderas, les  sirven  para  sentarse  sobre  las 
piedras  i  cascajo,  sin  daño  de  los  pantalo- 
nes. »  —  «  Culero,  ra,  adj.  Perezoso,  que 
hace  las  cosas  después  que  todos.  ||  m.  Es- 
pecie de  cucurucho  de  lienzo  que  se  pone  á 
los  niños  en  la  parte  posterior  para  su  lim- 
pieza. ||  Helera.  »  (Dice.  Acad.)  No  corre 
entre  nosotros  en  estas  aceps. 

«Antes  de  decir  cualquier  cosa,  echaba  una  mirada 
á  la  puntera  de  las  botas  y  metía  las  dos  manos,  con 
los  pulgares  hacia  fuera,  en  los  bolsillos  del  culero, 
que  sostenía  sus  bombachas  de  merino.  »  (José  María 
Veles ;  Montes  y  Maravuj.as  ;  Córd.,  1906,  p.  45. ) 

CULMIN.AR.  V.  a.  Ar£.  Terminar,  dar 
cima  á  una  obra,  trabajo  ó  empresa  impor- 
tante. Nosotros  lo  usamos  en  esta  acep. 
como  activo,  tal  como  es  el  verbo  originario 
culminare  (levantar,  elevar).  La  Acad.  lo 
trae  solamente  como  neutro,  asignándole 
estos  dos  sentidos :  «  Llegar  una  cosa  á  la 
posición  más  elevada  que   puede  tener,  || 


CUM 


CUÑ 


13: 


Astron.  Pasar  un  astro  por  el  meridiano  su 
perior  del  observador ». 

«Con  esos  protafronlstas  onlmiiió  su  drama.» 
(Discurso  del  Dy.  Belisario  Roldan  en  la  inhuma- 
ción de  los  restos  del  Dr.  Carlos  Pellegrini. ) 

CULO,  s,  m.  fig.  y  fam.  Ar§^.  Sujeto  ca 
paz  de  ejecutar  ó  llevar  á  cabo  una  cosa 
que  se  considera  difícil.  Se  usa  siempre  con 
el  verbo  ser  y  con  negación,  ó  modificado 
con  el  adj.  que  en  tono  admirativo.  Ese  no 
es  culo  para  hacer  lo  que  dice.  \  Qué 
culo  para  hacerle  fre?ite  á  Fulano  !  (  V. 
Sujeto.  )  ||  ¿  Qué  tiene  que  hacer  el 
culo  con  las  témporas?  expr.  fig.  y  fam. 
( Arg. )  con  que  se  da  á  entender  que  una 
cosa  no  tiene  relación  alguna  con  otra. 
Equivale  á  la  castell.,  sin  uso  entre  nosotros, 
esos  son  oíros  Lopes. 

CULPABLE,  adj.  Arg.  Que  ha  cometido 
culpa.  Ü.  t.  c.  s.  En  castell.,  según  la  Acad., 
culpado,  da,  que  no  corre  en  la  Rep.  Arg 
en  esta  acep.  —  «Culpable.  (Del  lat.  cul- 
pabilis.)  adj.  Aplícase  á  aquel  á  quien  se 
puede  echar  ó  se  echa  la  culpa.  Dícese  tam- 
bién de  las  acciones  y  de  las  cosas  inanima- 
das. Api.  á  pers.,  ú.  t.  c.  s.  »  (Dice.  Ac. ) 
No  se  usa  entre  nosotros  en  este  sentido. 
Aplicado  á  aquel  á  quien  se  echa  la  culpa, 
aunque  no  la  tenga,  decimos  culpado,  da, 
empleando  esta  voz  como  adj.  y  como  sus- 
tantivo. 

El  Sr.  Jaime  Balmes,  español,  en  su  ÉTICA, 
cap.  XII,  emplea  este  adj.  en  la  misma  acep 
que  nosotros  le  damos : 

«Culpa»,  dice  este  filósofo,  «es  la  misma  responsa- 
bilidad por  una  mala  acción.  Es  culpable,  no  es  cul- 
pable; esto  es,  ha  obrado  mal,  ó  no;  es  responsable 
de  un  mal,  ó  no.  » 

Y  más  adelante  repite  esta  voz  en  el  mis 
mo  sentido. 

<•<  No,  no  lo  dudo  :  culpable 
sé  que  no  soy  ;  pero  en  cambio 
aun  probada  mi  inocencia, 
¿dejaré  de  ser  bastardo?» 

f  Julio  Figueroa;  Carlos  el  Presidario;  drama, 
acto  II,  esc.  II. ) 

<•<  Todos  ellos  pueden  recriminarse  recíprocamente, 
sin  poderse  defender,  porque  todos  son  culpables.» 
(La  Prensa,  de  Bs.  Aires,  de  5  de  oct.  de  1907;  pri- 
mer art.) 

'<  Si  la  justicia  es  una,  los  gobiernos  que  se  hacen 
culpables  de  ese  abuso  criminal,  deben  ser  conside- 
rados y  tratados,  en  las  personas  que  los  ejercen, 
como  criminales  ordinarios,»...  i^Juan  Bautista  Al- 
herdi ;  Escritos  Postumos  ;  t.  III,  1896,  pág.  32.) 

CULPADO,  DA.  adj.  Arg.  Véase  lo  que 
significa  entre  nosotros  este  adjetivo,  en  el 
artículo  Culpable. 

CUMA.  s.  f.  fam.  Arg.  Comadre.  |1  fam. 
Arg.  Por  ext ,  amiga  íntima.  —  Es  voz  muy 
usada  entre  la  gente  del  campo. 


CUMBARÍ.  Arg.  (  V.  Ají  cumbarí.) 

CUMBRERA,  s.  f.  Arg.  Viga  superior  del 

techo  de  dos  aguas.  ||  Arg.   La  que  sirve  de 

base  á  la  tijera  de  esta  clase  de  techos. 

«Sobre  la  cumbrera,  que  atravesaba  la  pieza,  se 
balanceaba  una  cincha  de  argollas  doradas.»  (José 
María  Veles;  Montes  y  Maravillas;  Cúrd.,  1906, 
p.  46.) 

CUMPA,  com.  fam.  Arg.  Compinche,  ca- 
marada,  compañero  y  amigo  queiido.  Muy 
común  entre  la  gente  del  pueblo ;  también 
en  Chile,  en  la  misma  acep.  —  ¿  Será  esta 
voz  apócope  de  compaño,  en  que  se  haya 
conservado  el  prefijo  latino  cum?...  Nuestra 
gente  del  bajo  pueblo  es  la  que  más  se  acer- 
ca en  su  lenguaje  á  las  formas  arcaicas  y 
primitivas. 

CUMPINCHE.  s.  com  fam.  Arg.  La  voz 
correcta,  autorizada  por  la  Acad.,  es  com- 
pinche, que  también  se  usa  en  la  Arg.  (  V. 
Cumpa  ) 

CUNC.\LO,  LA.  (;Del  quich.  cunea, 
cuello?)  adj.  fam.  Arg.  (pr.  Sant.  del  Rst.) 
Fresco,  orondo.  Ú.  solamente  en  la  fr.  que- 
dar muy  cunéalo. 

CUNCÚN.  s.  m.  Arg.  (pr.  Córd.  y  Sant. 
Est.)  Cayaschi.  Muy  usado  entre  la  gente 
del  campo.  (  V.  Cayaschl  ) 

CUNCUNEAR.  v.  n.  Arg.  (pr.  Córd.  y 
Sant.  Est.)  Cayaschir.  Muy  usado  entre 
la  gente  del  campo.  (V.  Cayaschir.) 

CUÑA  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Persona  de 
influencia  de  que  uno  se  vale  para  conseguir 
un  puesto  ó  empleo.  ||  La  cuña,  para  ser 
buena,  ha  de,  ó  debe,  ser  del  mismo 
palo.  ref.  Arg.  Según  la  Acad.:  «  No  hay 
peor  cuña  que  la  de  la  misma  madera,  ó 
del  mismo  palo.  ref.  que  expresa  que,  de 
ordinario,  ninguno  es  peor  para  enemigo 
que  el  que  ha  sido  amigo,  compañero,  etc., 
ó  del  mismo  oficio  ó  familia  »  También 
corre  esta  forma  en  la  Arg.,  pero  no  con  la 
frase  «  de  la  misma  madera  ». 

«Ya  veremos  cómo  la  diplomacia  es  igual  en  todas 
partes,  lo  mismo  en  Londres  que  en  Viena,  en  Bs.  Ai- 
res que  en  Leubucó  ;  que  la  cuña  para  ser  buena 
ha  de  ser  del  mismo  palo.  Y  lo  que  es  más  ñlosó- 
fico  aún,  —  que  la  gratitud  anda  á  caballo  en  casa  de 
aquellos  que  creen  merecérselo  todo.»  {Lucio  V. 
Mansitla;  Una  Escurs.  \  los  Indios  Ra.nqueles;  1870, 
t.  IJpágs.  7  y  8.) 

CUÑADO,  DA.  s  m.  y  f.  Arg.  Es  cuña- 
do, ó  cuñada,  de  una  mujer,  el  hermano, 
ó  hermana,  de  su  marido;  y  de  un  hombre, 
el  hermano,  ó  hermana,  de  su  mujer.  Esta 
es  la  acep.  de  la  Acad.,  según  la  cual  sólo 
los  casados  pueden  tener  cuñados.  Tam- 
bién corre  en  la  Arg.  en  este  sentido.  Pero, 
además,  es,  entre  nosotros,  cuñado,  ó  Cu- 


138 


CUR 


CUR 


nada,  de  una  persona,  el  marido  de  la  her- 
mana, ó  la  mujer  del  hermano ;  y  esto  es  lo 
que  la  Acad.  llama  concuñado,  da,  voz  que 
no  corre  en  la  Arg.  en  esta  acep.  (  V.  Con- 
cuñado.) 

CUÑO.  —  De  nuevo  cuño.  fig.  y  fam. 
Arg.  De  nuevo  sistema  ó  invención.  Dícese 
para  significar  la  rareza  ó  extravagancia  de 
una  cosa  material  ó  inmaterial.  Sombreros 
de  nuevo  cuño ;  exámenes  de  nuevo 
cuño. 

CURACA,  s  m.  Arg.  La  Acad.  trae  esta 
voz  en  el  Supl.  de  su  Dice,  como  del  Perú. 
Es  muy  conocida  y  corriente  entre  nosotros. 

CURADO.  —  V.  Estar  curado  de  una 
cosa,  en  Estar. 

CURANDERISMO.  s.m.Arg  Oficio  ó 
profesión  de  curandero.  ||  Arg.  Su  ejerci- 
cio, il  Arg.  Extensión  ó  propagación  del 
mismo. 

«  Garzón  MacedA  presentó  otro  extensísimo  y  minu- 
cioso proyecto,  reglamentando  el  ejercicio  de  la  me- 
dicina, farmacia  y  demás  profesiones  con  ellas  rela- 
cionadas, estableciendo  las  medidas  que  cohiben  el 
curanderismo  en  la  campaña  3' el  charlatanismo.» 
(Diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  22  de  agosto 
de  1902 ;  correspond.  telegr.  de  Córdoba.) 

«.  Día  á  día  aumenta  el  contingente  de  adhesiones  de 
doctores  en  medicina  y  de  alumnos  de  esa  facultad,  á 
una  solicitud,  que  será  elevada  al  Congreso  con  el  fin 
de  obtener  la  pronta  sanción  del  proyecto  de  ley  con- 
tra el  curanderismo,. ■■»  (Diario  El  País,  de  Bs. 
Aires,  de  9  de  sept.  de  1905;  «  Contra  el  curande- 
rismo V.) 

La  Razón,  de  Bs.  Aires,  de  27  de  marzo 
de  1907,  trae  un  artículo  titulado:  «  Contra 
el  curanderismo». 

CURCUNCHO,  CHA.  adj.  Arg.  (provs. 
Cat.,  Saní.  del  Est.  y  Córd.)  Gibado,  cor- 
covado. Ú.  t.  c.  s. 

CURIALESCO,  CA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  á  los  curiales.  Dícese  de  su 
estilo  ó  modo  de  hablar  ó  de  proceder. 

«Dentro  del  curialesco  estilo  de  la  nota,  con  ten- 
dencias á  la  chicana,  se  vislumbra  el  afán  del  ganado 
chucaro  por  sacarle  la  «  armadura»,  cuando  por  pri- 
mera vez  entabla  relaciones  íntimas  con  el  lazo.» 
(  Diario  La  Opinión,  de  Bs.  Aires,  de  2  de  mar.  de 
1904;  «  La  cuestión  obrera  •». ) 

CURIALISMO.  s.  m  Arg.  Empleo  del 
curial,  del  que  se  ocupa  en  agitar  en  los  tri- 
bunales los  negocios  ajenos.  ||  Arg.  Multitud 
de  individuos  que  ejercen  este  oficio.  ||  fig. 
Arg.  Procedimiento  propio  de  pleitistas  chi- 
caneros  y  de  mala  ley. 

En  la  tiltima  acep.  está  empleado  en  el 
texto  de  La  Nación  transcrito  en  el  art. 
Chicanero. 

CURIOSEAR,  v.  n.  Arg.  Ver,  mirar,  ob- 
servar con  curiosidad  las  cosas  que  están  á 
la  vista.  Una  persona  que  parada  en  una  vi- 


driera, mira  curiosamente  los  objetos  que 
hay  en  ella,  está  curioseando.  Ú.  i.  c.  a.  — 
La  Acad.  trae  este  verbo  en  una  acep.  en 
que  no  lo  usamos  nosotros :  «  Ocuparse  en 
averiguar  lo  que  otros  hacen  ó  dicen  ».  Algo 
se  parece  ésta  ala  nuestra  que  sigue.  ||  Arg. 
Meterse  en  los  corrillos  y  manifestar  interés 
y  curiosidad  en  lo  que  no  le  toca,  haciendo 
averiguaciones  sobre  un  hecho  que  acaba  de 
suceder,  particularmente  si  es  en  el  mismo 
teatro  del  suceso. 

«...,  abrimos  apenas  una  hendija  del  postigo  para 
echar  una  mirada  trémula  hacia  las  calles  tan  negras 
y  tan  solas,  donde  no  se  ve  ni  un  alma.  Escudriñamos, 
curioseamos,  esperamos...»  (Ltidtis;  «.El frió  ama- 
ble y  el  frió  trágico»;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires 
de  25  de  jim.  de  1906;  primer  art.) 

''Sabido  es  que,  habiendo  s'alido  bien  don  Pedro  de 
Portugal  en  la  aventura  de  arrebatar  la  corona  y  la 
mujer  á  su  hermano  Alfonso  y  pretendiendo  hacer  lo 
mismo  en  sus  dominios,  mandó  al  maestro  de  campo 
Lobo  (mal  lobo  en  el  Plata),  á  que  fundara  esta  po- 
blación» (la  Colonia  del  Sacramento)  «(1680),  como 
ventanita  abierta  para  curiosear  el  vecindario.  » 
(Pastor  S.  Obligado;  «  Visita  de  vecindad  >■>;  en  el 
Stiplem.  Ilustr.  de  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  25  de 
oct.de  1906.) 

CURIOSEO,  s.  m.  fam.  Arg.  Acción  y 
efecto  de  curiosear,  nuestras  aceps.  y  la  de 
la  Acad. 

«.  No  es  esta  una  crítica,  que,  por  cierto,  poca  auto- 
ridad tendría  viniendo  de  quien,  mucho  menos  que  el 
señor  AbelUe,  ha  llevado  sus  curioseos  lingüísticos 
á  esas  profundidades.  »  (  Miguel  Cañé;  Prosa  Ligera; 
Bs.  Aires,  1903,  págs.  52 y  53.) 

CURRINCHE,  s.  m.  Arg.  Churrinche. 

f  Véase.  J 

«En  los  alambrados  de  los  costados,  e\ jilguero  y  el 
currinche  se  detenían  á  cantar,  ó  bajando  del  cielo, 
se  escondían  entre  los  matorrales  que  crecen  junto  á 
los  cercos.  »  (  Enrique  E.  Rivarola:  Amar  ai-  vuelo; 
Bs.  Aires,  1905,  p.  37. ) 

CURRO,  s.  m.  Arg.  Currumanuel,  de 
cuya  voz  es  ésta  una  apócope.  —  La  Acad. 
trae  curro,  curra  como  adj.  fam.,  por 
TTiajo,  i.^  acep. 

CURRUMANUEL.  s.  m.  Arg.  Voz  con 
que  se  designa  en  las  regiones  del  sud  un 
árbol  que  crece  hasta  cuatro  metros,  y  cuya 
madera,  que  es  muy  resistente,  se  destina 
para  leña. 

CURTIEMBRE,  s.  f.  Arg  Sitio  ó  barraca 
donde  se  curten  y  trabajan  las  pieles.  La  R. 
Acad.  trae  curtiduría,  casi  completamente 
inusitado  entre  nosotros.  La  Nación,  de 
Bs.  Aires,  emplea  esta  última  forma  en  el 
número  de  21  de  julio  de  1902:  «  En  la  ctir- 
tiduria  de  los  Srs.  Lauíet  y  Gallini,  General 
Urquiza,  2241,  el  peón  de  la  misma,  Miguel 
Martucho, »... 

CURUCUCHA.  .=.  f.  Arg.  (pr.  Cord.) 
Cucurucha. 

CURÚ-MAMOEL.  s.  m.  Arg.  Curú- 
mamuel. 


CUY 


CUZ 


139 


CURÜ-MAMUEL.  s.  m.  Arg.  Colletia 
cruciata  Gilí.,  de  la  familia  de  las  rámneas. 
Crece  este  arbusto  en  Bs.  Aires,  Entremos 
y  Rep.  O.  del  Uruguay.  (V.  Espina  de  cruz, 
2.^  acep.) 

CURUPÍ.  s.  víi.Arg.  (provs.  de  Corrieit- 
ies  y  Enírerríos.J  Lecherón.  (V,  este 
nombre.) 

«  La  Doche  sin  auroras  y  sin  cantos, 

Donde  corren  sin  fin 
Las  almas  perseguidas  que  aspiraron 

La  flor  del  ourupi.  >> 

{Juan  Zorrilla  de  San  Martín;  poema  Tabaré;  ed. 
de  1905,  pág.  182.  ,i 

CURUFÍ-CAY.  s.  m  Arg.  (prov  Co- 
rrientes.) Lecherón.  (V.  este  nombre.) 
También  llaman  en  Corrientes  al  lecherón, 
pega-pega;  y  en  Corrientes  y  Entrerríos, 
ciirnpi. 

CURUZCJCUATIENSE.  adj.  Arg.  Natu- 
ral de  Curuzú  Cuatiá.  Ú.  t.  c  s.  ||  Arg.  Per- 
teneciente ó  relativo  á  este  departamento  de 
la  provincia  argentina  de  Corrientes  ó  á  su 
capital,  del  mismo  nombre. 

CUSCO,  s.  m.  Arg.  (pr.  Cat.)  Perro  or- 
dinario, según  don  Samuel  A.  Lafone  Que 
vedo.  En  su  Tesoro  de  Catamarqueñis- 
MOS,  dice :  «  Tal  vez  corruptela  de  cusca, 
dado,  entregado;  por  lo  que  más  ó  menos 
son  falderos  estos  perros.  Podría  también 
atribuirse  á  que  los  primeros  vinieron  del 
Cuzco. »  (V.  Cuzco. ) 

CUTACO,  CA.  adj.  Arg.  (pr.  Córd.) 
Muy  lleno,  repleto,  henchido.  Un  baúl  cu- 
taco  de  ropa.  ||  Arg.  (pr.  Córd.)  Lleno,  cu- 
bierto, cargado.  El  perro  cutaco  de  ptil- 
gas;  los  árboles  CUtacos  de  fruta. 

CUYANO,  NA.  adj.  Arg.  Perteneciente 
ó  relativo  á  la  región  argentina  de  Cuyo, 
que  la  forman  las  provincias  de  San  Juan, 
Mendoza  y  San  Luis.  ||  Arg.  Natural  de  al- 
guna de  estas  provincias.  Ú.  t.  c.  s. 


Esta  voz  la  emplea  el  señor  Selva  en  el 
pasaje  que  hemos  transcrito  en  el  art.  Ardi- 
doso. 

CUZCO,  CA.  s.  m  y  f .  Arg.  Perro  peque 
ño  y  con  pelos,  generalmente  muy  autero  y 
ladrador;  gozque,  en  buen  castell.  f^F".  Pe- 
lado. )  Este  nombre  comprende  los  perros 
«falderos»  ó  <  de  lanas»,  los  «gozques» 
(perros  pequeños,  muy  auteros  y  ladrado- 
res), y  los  «  de  aguas  »,  que  también  llaman 
en  España  «  de  lanas»  (de  pelo  abundante 
y  rizado,  generalmente  blanco),  denomina 
ciones  todas  estas,  á  excepción  de  « falde- 
ros »,  que  no  corren  entre  nosotros.  (V .  Cus- 
co.) II  Hacerse  uno  la  cuzca,  fr.  fig.  y 
fam.  Arg.  Masturbarse,  procurarse  solitaria- 
mente goce  sensual  Es  de  un  sentido  más 
general  que  hacerse  la  puñeta.  (V.  esta 
frase.) 

«Y  asi  como  los  grandes  metéoros  suelen  ir  siem- 
pre seguidos  de  otros  menores,  así  también  el  nuestro 
llevaba  por  séquito  un  enjambre  de  cuzcos  ociosos 
que  íbanle  saliendo  al  cruce  detrás  de  cada  puerta, 
con  el  laudable  propósito  de  garronear  al  tordillo.  >> 
( Martin  Gil;  «.  Tipos  que  pasan  ». ) 

CUZQUEAR.  (De  cusco.)  v.  n.  fam.  Arg. 
(provs.  del  ínter.)  Afilar,  nuestra  acep. 

CUZQUEÑO,  ÑA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  á  la  ciudad  peruana  del 
Cuzco  ó  al  departamento  del  mismo  nom- 
bre. II  Arg.  Natural  de  la  ciudad  ó  del  de- 
partamento del  Cuzco.  Ú.  t.  c.  s. 

«Rastros  se  encuentran  del  célebre  cuzqueño  en 
ésta  desde  1787,  Juan  de  Dios  Rivera,  que  comenzó 
burlando  bonaerenses,  en  la  proclamación  de  Car- 
los IV,  ■»...  (  Pastor  S.  Obligado;  «  El  primer  graba- 
do (Su  tradición)»;  en  el  Supletn.  Ilustr.  de  La  Na- 
cióiN,  de  Bs.  Aires,  de  15  de  mar.  de  1906. ) 

CUZQUERO,  RA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Perso- 
na que  habla  la  lengua  quichua. 

«  A  la  Quichua  aun  hoy  la  gente  del  país  la  llama 
« lengua  del  Cuzco  »  y  á  los  que  la  hablan,  «  Cnzqne- 
ros  »,...  (  S.  A.  Lafone  Qnevedo;  Tesoro  de  Catamar- 
QUE.ÑisMos;  Bs.  Aires,  1898, pág.  XXIII.) 


CH 


CHAB 


CHAC 


CHA.  s.  m.  ■^^£'-  Nombre  común  con  que 
se  designa  al  emperador  de  Persia. 

«Esta  noche  llegó  á  esta  capital»  (París)  «el  cha 
de  Persia.»...  «El  soberano  de  Persia  fue  aclamado 
al  pasar  por  las  calles.»  (LaNació.v,  de  Bs.  Aires, 
de  26  de  agosto  de  1902 ;  corresp.  íelegr.) 

Otros  escriben  sha: 

«El  conde  de  San  Cristóbal,  delegado  de!  rey  de 
España,  entregó  al  S/ía  de  Persia  el  gran  collar  del 
toisón  de  oro.  »  (  Diario  Los  Principios,  de  Córdoba, 
de  7  de  se pt.  de  1902.) 

CHABACANAMENTE,  adv.  m.  Arg:  Con 
chabacanería.  Esta  definición  es  igual  á  la 
de  la  Acad.;  pero  el  sentido  no  es  el  mismo, 
pues  la  acep.  que  da  á  chabacanería  diñere 
de  la  nuestra.  (  V.  Chabacanería.) 

CHABACANEAR,  v.  n.  Arg:  Cometer 
chabacanerías. 

CHABACANERÍA,  s.  f.  Arg.  Ordinariez, 
grosería ;  falta  de  urbanidad  y  cultura  en  el 
porte  exterior,  acciones  ó  palabras.  ||  Arg. 
Acción  ü  dicho  bajo,  ordinario,  grosero.  — 
Según  la  Acad. :  «  Falta  de  arte,  gusto  y  mé- 
rito estimable.  ||  Dicho  bajo  ó  insustancial.  » 
Entre  nosotros,  esta  palabra  puede  signifi- 
car «  un  dicho  bajo  »,  pero  no  uno  «  insus- 
tancial »  que  no  es  bajo  ó  torpe.  La  i." 
acep.  de  la  Acad.  es  inaplicable  en  la  Rep. 
Arg.  (V.  Chabacano.) 

Don  José  Zahonero,  en  su  discurso  pro- 
nunciado en  la  sesión  de  2  de  noviembre  de 
1892  en  el  Congreso  Literario  Hispano- 
Americano,  de  Madrid,  (pág.  47  ),  trae  cha- 
vacanada,  con  v,  en  nuestra  i.^  acep.  de 
chabacanería. 

CHABACANO,  NA.  adj.  Arg.  Api.  á  los 
modales  de  las  personas,  á  su  lenguaje,  y 


hasta  á  su  modo  de  llevar  el  vestido,  propios 
de  gente  ordinaria  y  sin  educación.  ||  Arg. 
Dícese  también  de  la  persona  ordinaria  en 
el  sentido  arriba  expresado.  Ú.  t.  c.  s.  —  La 
R.  Acad.  da  á  este  adj.  una  acep.  en  que  no 
lo  usamos  los  argentinos:  «Sin  arte,  gusto 
ni  mérito  alguno».  —  No  se  descubre  bien 
claro  el  sentido  en  que  lo  tomó  don  Lean- 
dro Fernández  de  Moratín  en  esta  referen- 
cia á  la  comedia  de  don  Eugenio  Gerardo 
Lobo  intitulada  Los  Mártires  de  Toledo 
Y  tejedor  Palomeque  :  «  Cuchilladas,  de- 
voción, resistencias  á  la  justicia,  celos,  apar- 
tes, escondites,  salir  y  entrar  sin  saber  á  qué, 
requiebros,  locuras,  chocarrerías,  bravatas, 
naufragio,  martirio,  bautismo  ridículo.  La 
escena  es  en  Toledo,  en  Málaga  y  en  Argel. 
El  estilo  desigual,  nunca  oportuno,  á  veces 
energúmeno,  á  veces  ratero  y  chabaca- 
no.))  (Discurso  Preliminar  de  que  están 
precedidas  sus  Comedias  Escogidas. )  Pue- 
de interpretarse  indistintamente  en  el  senti- 
do de  la  Acad.  ó  en  el  de  nuestra  i.^  acep. 

«-  Pero  no  basta  la  decencia  ;  el  decoro  exige  además 
que  se  evite  toda  expresión  chabacana  ó  grosera, 
baja  ó  vulgar.  «  (Calixto  Oytiela ;  Elementos  de 
Teoría.  Lit£raria.  ;  5^  ed.,  Bs.  Aires,  1906,  pág, 
199.) 

CHACARERA,  s.  f  Arg.  Baile  entre  dos, 
parecido  al  gato  y  muy  en  boga  entre  la 
gente  del  campo  ;  empieza  por  el  escobillado 
ó  zapateo  (al  revés  del  gato,  que  principia 
por  las  vueltas),  en  el  que  el  guitarrista  can- 
ta. II  Arg.  Música  y  canto  á  cuyo  son  se 
baila. 

CHACARERO,  s.  m.  Arg.  El  que  tiene 
ó  cuida  una  chacra,  nuestras  aceps.  — 
«Chacarero,    ra.    (De    chácara.)    adj. 


CHAC 


CHAG 


141 


Ame'r.  Dícese  del  hombre  ó  mujer  que  tra- 
baja en  el  campo.  Ú.  t.  c  s. »  (Dice.  Acad.) 

El  Sr.  Godofredo  Daireaux,  en  su  art.  titu- 
lado «  Los  Milagros  de  la  Argentina  »  y  pu- 
blicado en  La  Nacióx  de  i8  de  enero  de 
1906,  emplea  esta  voz. 

CHACOTERÍA,  s.  f.  Arg.  Acción  propia 
de  un  chacotero,  burlón  ó  bromista.  ||  Arg. 
Chacota. 

CHACOTÓN,  NA.  adj.  Chacotero,  que 
también  usamos  nosotros.  Ú.  t.  c.  s.  I  fam. 
Arg.  Alegre,  festivo,  chistoso,  retozón. 
Api.  á  pers.,  ú.  t.  c.  s. 

CHACRA,  s.  f.  Arg.  Sementera  o  haza  de 
maíz,  legumbres,  zapallos  ó  sandías  y  melo- 
nes, y  aun  de  todas  estas  clases  de  plantas  á 
la  vez.  II  Arg.  Sementera  de  trigo.  ||  Arg. 
En  las  colonias  ó  pueblos  recién  fundados, 
cada  una  de  las  divisiones  de  tierra  destina- 
das á  la  labranza,  á  diferencia  de  las  man- 
zanas señaladas  para  la  formación  del  pue- 
blo. —  (( Chacra,  f.  Amér.  Vivienda  rústica 
y  aislada.»  (Acad.)  No  así  entre  nosotros. 
<(  Chacra,  f.  Finca  rural  destinada  á  la  la- 
branza. Es  lo  que  en  España  cortijo  ó  gran- 
ja. !¡  Sementera.  »  (Gran.  ;  VoCAB.  RÍOPLA- 
TEXSE  Razonado.)  —  c  Chacra.  Una 
sementera  de  maíz ;  también  una  mata  de 
esta  mies. »  ( Lafone  Quevedo ;  Tesoro  de 
Catamarqueñismos.)  —  A  propósito  de 
esta  voz,  que  también  se  usa  en  Chile,  dice 
el  Sr.  Zorobabel  Rodríguez  en  su  Dice  de 
Chilenismos  :  «  Según  lo  atestigua  D.  Gon- 
zalo Hernández  de  Oviedo  i  Valdés  en  el 
vocabulario  de  voces  americanas  que  adjun- 
tó á  su  Historia  j  ene  ral  de  las  Indias, 
charca  es  una  voz  aimará  que  significa 
cercado  de  piedras  ó  árboles  para  señalar 
la  extensión  de  cada  hacienda.  —  Dando 
por  verdadera  esta  etimolojía,  es  fácil  imaji- 
narse como  en  su  traslación  del  aimará  al 
castellano,  charca  dejó  de  significar  el  con- 
tinente i  pasó  á  signiíicar  el  contenido,  de- 
notando, ya  la  heredad  mi^ma,  ya  las  semen- 
teras que  era  costumbre  hacer  en  ella.  En 
efecto,  chacra  en  nuestro  uso  corriente 
significa  dos  cosas  :  i.^,  las  propiedades  rús- 
ticas que  por  su  extensión  ocupan  un  lugar 
intermedio  entre  las  quintas  i  las  haciendas ; 
i  2  ^ ,  las  sementeras  de  legumbres,  en  con- 
traposición á  las  de  trigo  i  cebada.  »  Casi 
lo  mismo  que  en  la  Rep.  Arg.;  con  la  única 
diferencia  que  entre  nosotros  también  se 
llaman  chacras  las  sementeras  de  trigo  y 
de  maíz. 

Esta  voz  se  halla  empleada  en  nuestra 
acep.  en  el  texto  del  Dr.  Cañé,  art.  Nostal- 


gia de  este  Dice .,  y  en  el  de  Daireaux,  art. 
Tirador.  —  También  en  el  pasaje  de 
Erasmo,  art.  Latifundio,  y  en  el  de  El 
Naciojtal,  art.  Engañapichanga. 

«Esta»  (la  colonia  Roca)  «ha  sufrido  muclio  con 
las  crecientes  y  sus  pobladores  han  luchado  de  una 
manera  increíble  para  conservar  sus  chacras,  tanto 
los  concesionarios  como  aqueUos  que  no  lo  son  —  «in- 
trusos» —  que  han  ocupado  las  chacras  libres,  po- 
blándolas, cercándolas,  donde  tienen  plantaciones 
diversas  y  buenos  alfalfares.»  {Santiag,o  A.  Bello, 
I  inspector  de  tierras  y  colonias  ;  «  El  territ.  del  Nen- 
'  quen  »  ;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  18  de  ag.  de 
1906.) 

CHACUACO,  CA.  adj.  Arg.  Ordinario, 
grosero  en  los  dichos  ó  acciones.  Ú,  t.  c.  s.  || 
Arg.  Dícese  de  los  dichos  ó  acciones  pro- 
pios de  un  chacuaco. —  «Chacuaco. 
(  Voz  americana. )  m.  Min.  Horno  de  man- 
ga para  fundir  minerales  de  plata.  »  (Dice. 
Acad.) 

CHACUAQUERÍA,  s  f.  Arg.  Grosería, 
ordÍ7tarez  propia  de  un  chacuaco. 

CHACHA  s.  f.  fam.  Arg.  Dícese  cariño- 
samente de  la  ropa,  prenda  ó  adorno  nuevo 
ó  lucido  de  un  nene  ó  una  nena,  cuando  se 
habla  con  éstos. 

CHAFALONÍA,  s.  f.  Arg.  Prendas,  ó 
fracciones  de  prendas,  de  plata  ú  oro,  que 
()or  no  usarse  ya,  ó  por  estar  inutilizadas,  se 
venden  íí  los  joyeros,  que  las  utilizan  en  la 
confección  de  nuevos  objetos.  ||  Comprar 
ó  vender  estas  prendas  ó  fracciones  de 
prendas  por  chafalonía,  fr.  Arg.  Com- 
prarlas ó  venderlas  según  su  peso,  desesti- 
mando la  confección.  —La  R.  Acad.  ha  intro- 
ducido en  el  Supl.  de  su  Dice,  de  1899  esta 
palabra  como  voz  del  Perú,  en  la  acep.  de 
'c  plata  ú  oro  que  se  emplea  para  labrar  va- 
jilla, cubiertos,  etc.  »  También  se  usa  en  la 
Rep.  Arg.  en  este  sentido. 

«  Fundei  »  ( los  indios  )  « la  plata,  la  purifican  en  el 
crisol,  la  ligan,  la  baten  á  martillo,  dándole  la  forma 
que  quieren,  y  la  cincelan.  —  En  la  chafalonía,  pre- 
fieren el  gusto  chileno  ;  porque  con  Chile  tienen  co- 
mercio y  es  de  allí  de  donde  les  llevan  toda  clase  de 
prendas,  que  cambalachean  por  ganado  vacuno,  la- 
nar y  caballar.  » (  Lucio  V.  MansiUa  ;  Una  Escurs.  á 
i.os  Indtos  Ranqusi.es  ;  t.  II,  p.  371. ) 

CHAFALOTE,  TA  adj.  Arg.  Ordinario, 
grosero  en  sus  modales.  Ú.  t.  c.  s.  y  más 
c.  s.  m. 

En  la  Rep.  Oriental  del  Uruguay  hay  unas  islas 
llamadas  del  Chafalote,  á  las  que  hace  referencia 
Ricardo  Hogg  en  su  opúsculo  Una  Tropilla  de  Mis- 

TU  lAOS,  p.  52. 

CHAFE,  s  m.  fam.  Arg.  Vigilante  poli- 
cial, agente  inferior  de  policía. 

CHAFFE.  (lunf.)  s.  m.  Arg.  Chafe. 

CHAFO,  (lunf.)  s  m.  Arg.  Chafe. 

CHAGUANCA.  adj.  Arg.  Chiriguano. 
Ú.  t.  c.  s.,  referido  á  pers. 


142 


CHAG 


CHAL 


Esta  voz  está  empleada  como  equivalente 
de  chiriguano  por  el  Dr.  Lehmann  Nische. 
( V.  el  pasaje  en  el  art.  Chiriguano  de 
este  Dice.) 

CHAGUAR.  V.  a.  Arg.  Exprimir  la  ropa, 
esponja  ú  otra  cosa  semejante,  para  quitarles 
el  agua  ó  líquido  que  contienen.  «  Etim.  : 
González  Holguín  da  Chhagua  ó  Chhirhua, 
estrujar,  ordeñar.  La  r  es  final  que  hace 
verbo  castellano.  »  ( Lafone  A.  Quevedo; 
Tesoro  de  Catamarqueñ.) 

CHÁGUAR,  s.  m.  Arg.  Bromelia  serra. 
Planta  de  la  familia  de  las  bromeliáceas,  que 
crece  en  Córdoba,  Santiago,  Tucumán,  Sal 
ta,  Oran,  Jujuy  y  Chaco.  «  Se  usan  las  he- 
bras de  las  hojas  para  hacer  hilo,  cuerdas, 
tejidos,  y  los  indios  del  Gran  Chaco  saben 
con  ellas  trabajar  bolsas,  ponchos  y  camisas, 
en  las  que  pretenden  no  pueden  penetrar 
las  flechas.  Los  rizomas  tostados  en  la  ceniza 
sirven  de  alimento  á  los  indios  en  caso  de 
penuria. »  (J.  Hierónymus.)  Llámase  tam- 
bién, según  este  autor  citado,  chaguara; 
Granada  trae  solamente  chaguar,  sin  acen- 
to, pronunciándose,  por  consiguiente,  cha- 
guar. II  Cháguar  de  las  peñas.  Arg. 
JDyckia  floribimda,  de  la  misma  familia  que 
la  anterior.  Crece  en  las  sierras  de  Córdoba, 
San  Juan,  Rioja  y  Catamarca.  ||  Cháguar 
del  monte.  Arg.  Tillandsia  rubra.  De  la 
misma  familia.  Se  encuentra  en  Tucumán, 
Salta,  Jujuy  y  en  el  Peni.  «Epífita  en  árboles 
de  los  bosques  subtropicales.  Los  rizomas 
tostados  en  la  ceniza  son  comestibles.  Den- 
tro de  las  vainas  de  las  hojas,  el  agua  llovida 
se  conserva  en  cantidad  considerable  y  por 
mucho  tiempo,  así  es  que  los  viajeros  pueden 
aprovecharse  de  esta  agua  al  atravesar  los 
terrenos  en  que  no  se  halla  otra  agua  pota- 
ble, pero  se  dice  que,  tomada  en  cantidad 
considerable,  esta  agua  enferma  y  produce 
la  fiebre  intermitente  ó  el  chuchu.  »  (Hieró- 
nymus.) 

CHÁGUARA,  s  f.  Arg.  «Piola  con  que 
se  hace  bailar  el  trompo. »  (Granada.)  || 
«  Dar  cháguara,  expr.  proverb.  Alimentar 
en  otro,  por  burla  ó  pasatiempo,  un  propó- 
sito vano.  »  (El  mismo.)  —  Véase  en  el  ar- 
tículo Cháguar,  lo  que  dice  Hierónymus 
de  los  usos  de  esta  planta,  de  cuyos  hilos, 
probablemente,  se  hace  la  cháguara,  voz 
que  evidentemente  es  una  derivación  de 
aquélla. 

«En  él»  (en  el  lecho  de  una  carreta  tucumana)  «iba 
sentado  un  mancebo  de  rostro  pintado  con  carmín. 
Era  j'o!  Manejaba  la  ecuestre  recua  con  un  látigo  de 
ohágrnara  que  no  tenía  fin,»...  (Lucio  V.  Mansüla; 
Una  Escurs.  á  los  Indios  Ranqueles  ;  1. 1,  p.  343. ) 

CHAGUARAZO,  s.  m.  Arg.  Azote  dado 


con  cháguara.  ||  Arg.  Por  extensión,  azote 
con  piola,  lazo  ú  otra  coáa  semejante.  ||  fig.  y 
fam.  Arg.  Reprimenda  inesperada  y  vio- 
lenta. 

CHAJÁ.  (Voz  guar.  onomatopéyica,  ori- 
ginada del  graznido  de  este  animal.)  s.  m. 
Arg.  Ave  del  orden  de  las  zancudas,  del 
tamaño  de  la  pava  común  y  de  un  metro 
setenta  centímetros  de  envergadura;  de  color 
pizarra;  vientre  y  pecho  gris  claro;  golilla 
blanca  alrededor  del  cuello  y  una  faja  negra 
debajo  de  ella;  un  penacho  en  la  cabeza; 
avejigadas  las  partes  laterales  y  superiores 
de  ésta;  pico  corto;  dos  púas  en  e!  borde 
anterior  de  las  alas;  tarsos  y  piernas  desnu- 
das y  de  color  rosáceo;  muy  abultada  la 
parte  correspondiente  á  la  rótula.  Este  ani- 
mal es  sumamente  hviano.  En  su  andar,  se 
nota  un  gracioso  contoneo  ó  movimiento 
alternado  de  retroceso  del  lado  derecho  ó 
del  izquierdo  de  la  nalga,  según  que  saque 
en  la  marcha  la  pata  del  lado  contrario.  El 
grito  del  chajá  anuncia  á  los  viajeros  la 
proximidad  de  algún  río,  arroyo  ó  laguna, 
pues  no  frecuenta  este  simpático  animal  sino 
los  parajes  donde  abunda  el  agua.  Se  domes- 
tica fácilmente,  y  toma  tal  cariño  al  corral  ó 
sitio  que  se  le  ha  destinado  para  su  vivienda, 
que  cuesta  mucho  trabajo  trasladarlo  á  otro. 
(  V.  Pelícano.  ) 

«Las  grandes  plumas  cansadas 
Tiende  el  chajá  corpulento  ; 

Y  con  veloz  movimiento, 

Y  como  silban  las  balas, 
Bate  el  carancho  las  alas 
Hiriendo  á  hachazos  el  viento.» 

(Rafael  Obligado.) 

«Cuando  explora»  (el  indio)  «el  bosque  ó  se  acerca 
al  animal  que  ha  descubierto  á  la  distancia,  avanza  á 
pasos  cortos  para  evitar  el  ruido  de  las  hojas  secas  al 
pisarlas  y  de  las  ramas  caídas  al  quebrarse,  con  el 
cuidado  de  no  ir  nunca  del  lado  donde  sopla  el  viento, 
alerta  siempre  para  no  asustar  á  otros  vichos  más 
pequeños  cuya  fuga  descubriría  en  el  acto  á  los  otros 
la  existencia  del  peligro,  y  salvar  el  grito  delator  del 
chajá,  pájaro  que  desempeña  en  las  selvas,  sin  cohe- 
cho posible,  las  funciones  de  guardián  del  orden, 
dando  la  alarma  á  grandes  voces  con  su  pico.»  (JVan- 
duíi:  «Rasas  autóctonas-)); primer  art.,  en  La  Nación, 
de  Bs.  Aires,  de  10  de  ag.  de  1906.) 

...,  «imitando  al  chajá  de  nuestras  pampas,  renun- 
ciaba á  las  seguridades  de  su  potente  vuelo  para  ro- 
dear á  la  familia  herida,  aun  á  trueque  de  .'■ucumbir 
con  ella.»  {Discurso  del  Dr.  Honorio  Lequisamón 
pronunciado  el  2  de  abril  de  1908  en  el  acto  de  colo- 
car una  placa  de  bronce  en  la  tumba  del  esclarecido 
y  eminente  patricio  Dr.  Luis  Sdens  Peña. ) 

CHALA,  s.  f.  Arg.  Espata  de  la  mazorca 
de  maíz,  verde  ó  seca.  ||  Arg.  Cualquiera  de 
las  hojas  en  que  se  divide  la  chala.  Seca 
ésta,  se  eligen  las  hojas  más  delgadas,  se  las 
corta  y  afina  con  un  cuchillo  y  se  forman  con 
ellas  atadifcos  ó  manojos,  que  se  venden  en 
el  comercio  para  los  fumadores  de  cigarros 
de  chala.  II  Ser  una  cosa  una    chala. 


CHAM 


CHAM 


143 


fr.  fig.  y  fam.  Ar^-.  Ser  muy  delgada,  como 
la  chala. 

«Pasamos  á  la  enramada,  que  quedaba  unida  al 
toldo.  Este  es  siempre  de  cuero;  aquélla  de  paja,  ge- 
neralmente de  chala  de  maíz.  »  (Lucio  V.  Mansilla; 
Una  Escurs.  á  los  I.vdios  Ranqueles;  t.  I,p.  267.) 

Esta  voz  está  empleada  también  en  el  últi- 
mo pasaje  del  general  Mansilla  que  hemos 
insertado  en  el  art.  Enramada. 

i  CHALAY !  Ar^-.  interj.  con  que  se  ma- 
nifiesta la  grata  impresión  producida  por 
una  fragancia.  Equivale  á  /^ue  rico,  qué 
agradable,  qíie  exquisito  olor  ! 

CHALET.  (Voz  franc  )  s.  m.  Arg.  Casa 
de  campo,  generalmente  de  piso  alto,  de 
arquitectura  suiza,  cuyos  techos  y  parte  supe- 
rior de  les  paramentos  son  de  forma  prismá- 
tica y  triangular,  constituyendo  sus  habita- 
ciones un  solo  conjunto,  por  lo  común  cua- 
drado, sin  patio  ninguno  entre  ellas,  con 
corredores  en  sus  costados. 

« ...  y  los  descendientes  de  esos  siervos  viles  osaron 
poblar  de  cómodos  chalets  el  antiguo  bosque  seño- 
rial retaceándolo  en  simétricos  jardines  !  »  {Erasnto; 
«.Nuevos  rumbos»  ;  en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de 
5  de  ag.  de  1906  ;  pt  imer  art. ) 

«Y  mientras  tanto.  Alegre,  clavado  en  el  muelle  de 
Cruz  Chica,  no  hacía  más  que  mirar  hacia  el  chalet, 
como  si  sus  ojos,  dotados  del  don  de  traspasar  las  ar- 
boledas y  las  paredes,  contemplaran  á  la  niña  ten- 
dida en  su  camita  de  colgaduras  azules,  como  un  cielo 
de  primavera.  «  (G.A.  Martines  Ziiviria  ;  Alegre; 
/.  //,  1905,  págs.  193  y  194. ) 

CHALINA,  s.  f.  Arg.  Especie  de  chai, 
más  angosto  que  éste  y  más  ancho  que  la 
boa,  que  sirve,  particularmente  á  los  hom- 
bres, para  abrigar  la  garganta,  el  pescuezo  y 
el  pecho,  y  á  veces  la  espalda.  —  (( Cha- 
lina. ( De  chai.)  f.  Corbata  de  caídas  largas 
y  de  varias  formas,  que  usan  los  hombres  y 
las  mujeres. »  (Dice.  Ac.)  No  corre  en  la 
Arg.  en  esta  acep. 

CHALUDO,  DA.  adj.  Arg.  Que  tiene 
mucha  chala.  Mazorca,  cigarro,  chalu- 
dos. II  fig.  y  fam,  Arg.  Plañido,  que  tiene 
mucho  dinero ;  referido  particularmente  á 
los  billetes  nuevos  y  flamantes,  por  su  pare- 
cido á  la  chala.  Ú.  t.  c.  s. 

«En  flete  pangaré,  muy  parejero, 
que  llevaba  á  berijas  el  recado, 
cayó  á  la  pulpería,  muy  mamado, 
un  compadrito  raspa  y  sencillero. 
Pitaba  en  el  palenque  el  bolichero 
un  pucho  del  más  chaucho  colorado, 
y  al  pisparle  chaludo  y  tan  chupado 
le  ofertó  un  cimarrón  chingado  y  fiero. 
Mandábanse  mudar  unos  marchantes 
de  puyo  y  chiripá,  vincha  y  osota  ; 
al  choclón,  ahí  no  más,  seis  atorrantes 
á  un  zonzo  se  fumaban  su  patota... 
y  de  este  hermoso  idioma  de  Cervantes 
no  hay  en  España  quien  entienda  jota.  » 
(  Severiano  Lórente;  «  Comunidad  de  la  lengua  ». ) 

CHAMBAO,  s.  m.  Arg.  (territ.  del  sur.) 
Jarrito  de  aspa. 


«  Trajeron  agua  en  vasos,  jarros  y  chambaos  (es 
un  jarrito  de  aspa).»  {Lucio  V.  Mansilla;  Una  Escurs. 
Á  LOS  Indios  Ranqueles  ;  1. 1,  p.  270. ) 

CHAMBERGO.  Arg.  El  blando  de  cas- 
tor; sombrero  chambergo.  Véase  el  texto 
del  Sr.  (.larlos  Estrada,  donde  está  empleado 
este  nombre  en  la  última  forma,  en  el  artículo 
Compadrito  .  —  «  Sombrero  Cham- 
bergo. El  de  copa  más  ó  menos  campa- 
nuda y  de  ala  ancha  levantada  por  un  lado 
y  sujeta  con  presilla,  el  cual  solía  adornarse 
con  plumas  y  cintillos  y  también  con  una 
cinta,  que,  rodeando  la  base  de  la  copa,  cala 
por  detrás.  (Dice.  Acad. ) 

CHAMBÓN,  NA.  adj.  fam.  Arg.  Que  no 
sabe  desempeñarse  ó  hace  mal  alguna  cosa. 
Ú.  t.  c.  s.  —  «  adj.  fam.  De  escasa  habilidad 
en  el  juego.  Ú.  t.  c.  s. »  (Dice.  Ac. )  Esta 
definición  es  menos  comprensiva  que  la 
nuestra. 

CHAMBONADA,  s.  f.  fam.  Arg.  Acción 
ú  omisión  propia  de  un  chambón;  desacierto, 
error  que  se  comete  por  inhabiHdad.  — 
«Chambonada,  f.  fam.  Desacierto  propio 
del  chambón.  »  (Dice.  Ac. )  Esta  acep.  di- 
fiere de  la  nuestra  por  el  distinto  significado 
que  da  la  Acad.  á  la  palabra  chambón.  (V. 
Chambón.  ) 

«  La  Prensa  de  hoy  registra  un  articulo  á  propósito 
del  proyecto  de  Palacios  que  ordena  la  derogación  de 
la  ley  de  residencia.—  Enrostra  al  gobierno  la  culpa- 
bilidad de  su  sanción,  diciendo  que  fué  una  chambo- 
nada v...  (  Corresp.  telegr.  de  Bs.  Aires,  en  el  diario 
La  Voz  DEL  Interior,  de  Córd.,  de  30  de  mayo 
de  1904.  ) 

CHAMBÓN  AMENTÉ,  adv.  m.  Arg.  De 
un  modo  propio  de  un  chambón,  nuestra 
acep. 

CHAMBONEAR,  v.  n.  fam.  Arg.  Come- 
ter chambonadas .  (  V.  CHAMBONADA.  ) 

«  Dormía  su  buena  siesta,  iba  un  rato  á  la  pulpería 
á  chambonear  al  billar  ó  á  lucir  astucias  al  truco, 
daba  un  repunte  á  la  majada,  »...  ( Yofrud;  «  Los  Mi- 
lagros de  la  Argentina  —  Las  vivesas  de  Sapito  »  ; 
en  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  12  de  jun.  de  1906, 
primer  art.) 

CHAMBONERÍA.  s.  f.  ñim.  Arg.  Calidad 
de  chambón  ( nuestra  acep. ),  inhabilidad 
para  una  cesa. 

CHAMPA.  ( Probablemente  del  quichua 
lampa,  enredo,  porque  la  t  se  confunde  con 
la  eh,  en  esta  lengua,  según  el  Sr.  Lafone 
Quevedo. )  s.  f.  Arg.  Masa  compacta  de  tie- 
rra ó  barro,  muy  trabada  con  raíces  de  hier- 
bas, que  se  saca  con  la  pala,  azada  ú  otro 
instrumento,  y  sirve  para  reforzar  los  bordos 
de  las  acequias,  tapar  las  aberturas  de  éstis, 
etc.  Es  el  tepe,  ó  césped,  español,  voces  que 
no  usamos  los  argentinos  y  que  define  así  la 
Acad.:  «  Pedazo  de  tierra  cubierto  de  césped 
y  muy  trabado  con  las  raíces  de  esta  hierba, 


144 


CHAM 


CHAN 


que,  cortado  en  forma  prismática,  sirve  para 
hacer  paredes  y  malecones».  —  En  Chile 
se  usa  también  champa  en  el  sentido  del 
iepe  español.  —  En  la  rica  lengua  de  Cas- 
tilla tenemos  también  la  voz  mota,  que,  como 
tepe  y  césped  (esta  última  en  la  acep.  dicha), 
ho  ido  á  parar,  sin  más  acá  ni  más  allá,  á  los 
entresijos  del  zaquizamí,  arrojada  con  sobe- 
rano desdén  por  el  uso  americano.  Este 
nombre  mota,  en  una  de  sus  varias  aceps., 
dice  casi  lo  mismo  que  el  nuestro  champa, 
pero  no  es  enteramente  sinónimo:  «Pella  de 
tierra»,  dice  la  Acad.,  «  con  que  se  cierra  ó 
ataja  el  paso  del  agua  en  una  acequia  ». 

CHAMPAGNE.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg. 
Champaña.'  En  francés,  se  pronuncia 
champan  ( ch  franc.)  Ú.  t.  c.  adj.:  vino 
champagne. 

Esta  voz  está  empleada  en  el  pasaje  del 
señor  Rivarola  que  hemos  transcrito  en  el 
art.  AsTi. 

«  Los  corchos  de  cerveza  y  limonada  gaseosa,  con 
su  falso  ruido  de  champagrne,  saltaban  á  cada  ins- 
tante. >;  (  Miguel  Callé;  Prosa  Ligera  ;  1903,  pág.  91. ) 

CHAMPAÑA,  s.  m.  Arg.  Vino  espumoso 
y  de  color  topacio,  muy  estimado,  que  lleva 
el  nombre  de  una  antigua  provincia  de  Fran- 
cia, indicando  su  procedencia.  Ú.  t.  c.  adj  : 
vino  chamipaña.  Se  dice  también  vino  de 
Champaña,  como  puede  verse  en  el  pa- 
saje transcrito  en  el  art.  Sorbetera. 

«  En  el  momento  del  champaña,  se  pronunciaron 
brindis,  saludando  el  comienzo  de  las  obras  y  desean- 
do prosperidad  á  la  empresa.  »  (  La  Prensa,  de  9  de 
jan.  de  1906;  «Primey  ferrocarril  económico  de  Bs. 
Aires  —  Inaugur.  de  las  obras  ». ) 

CHAMPAR  v.  n.  Arg.  Sacar  champas 
de  la  tierra  para  reforzar  los  bordos  de  las 
acequias  y  canales.  En  Chile  se  dice  cham- 
pear, según  el  Sr.  Zorobabel  Rodríguez.  (V. 
("hampa.)  II  V.  a.  Arg.  Reforzar  los  bordos 
de  las  acequias  y  canales,  ó  tapar  sus  aber- 
turas, con  champas. 

CHAMPÍ,  s.  m  Arg.  Coleóptero  de  color 
negro,  más  grande  que  el  tuco  y  que  fre- 
cuenta los  rincones  de  las  habitaciones  y 
los  sitios  donde  hay  despojos  de  animales. 
II  Hacerse  el  chamipi.  fr.  fig.  y  fam.  Arg. 
«  Fingirse  muerto,  como  lo  hace  este  insecto 
cuando  lo  tocan.»  ( Lafone  Quevedo;  Teso- 
ro DE  Catamarqueñismos  )  II  Hacerse 
uno  el  champí,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Apa- 
rentar ignorancia,  distracción  ó  inadverten- 
cia cuando  le  conviene.  En  castellano,  «  ha- 
cerse el  zorro»,  frase  que  también  corre  en 
la  Rep.  Arg.  (V.  Mosca  muerta.) 

«  El  champí  existe  en  todo  el  norte  de  la  república, 
y  no  solamente  devora  los  huevos,  sino  á  la  langosta 
misma,  siempre  que  la  encuentra  á  su  alcance,  muer- 


ta ó  viva.  Es,  además  de  insectívoro,  carnívoro,  pues 
se  nutre  también  de  despojos  animales,  como  pelo,  la- 
na, carne,  etc.— La  razón  de  la  desaparición  periódi- 
ca de  la  langosta,  observada  hasta  hace  poco  tiempo, 
es  el  aumento  progresivo  del  champí,  que,  en  man- 
gas considerables,  vuela  de  noche  en  persecusión  de 
aquélla,  para  empezar  el  ataque  con  el  desove  de  la 
misma.  l2a  tan  difundida  creencia  de  la  desaparición 
de  la  langosta  cada  siete  años  tiene  su  origen  en  el  he- 
cho que  acabo  de  indicar.— Sin  que  se  haya  hecho  in- 
vestigaciones científicas  incontestables,  las  observa- 
ciones prácticas  de  gran  número  de  personas  de  saga- 
cidad analítica  experimentada,  demuestran  que  mien- 
tras hay  champis  en  gran  cantidad,  la  langosta  no 
aparece.  Pero  el  champí  conspira  contra  su  propia 
existencia  en  su  obra  de  exterminio:  la  langosta  )',  es- 
pecialmente, sus  huevos,  constituyen  su  alimento 
principal,  y  cuando  ha  concluido  con  él,  empieza  á  pe- 
recer, hasta  reducirse  á  los  pocos  que  pueden  vivir 
délos  despojos  animales.  Además,  parece  que  el  cham- 
pí deposita  sus  gérmenes  en  las  envolturas  de  los  hue- 
vos del  acridium  ó  en  el  cuerpo  muerto  del  mismo,  pa- 
ra asegurar  á  la  descendencia  su  alimento,  y  faltán- 
dole este  medio  de  propagación,  la  especie  disminuye 
seguramente  en  mayores  proporciones. -El  champí 
se  reproduce  en  una  zona  muy  limitada,  pues  no  va 
tan  al  sud  como  la  langosta,  y  necesita  de  seis  á  diez 
años  y  condiciones  excepcionalmente  ventajosas  para 
llegar  á  la  proporción  numérica  capaz  de  ingerir  la 
enorme  cantidad  de  huevos  de  langosta,  en  el  corto 
tiempo  que  precede  á  su  eclosión...  No  hay  peón  en  la 
provincia  de  Santiago  que  no  haya  observado  en  las 
zanjas  en  donde  se  ha  enterrado  langosta,  y  mientras 
quedan  restos  de  ésta,  millares  de  champis.  Los  des- 
pojos de  animales  vacunos,  yeguarizos,  etc.,  son  otros 
tantos  criaderos  espontáneos  de  champis,  lo  que  de- 
muestra cuan  fácil  sería  su  propagación,  una  vez  co- 
nocidos -SUS  hábitos  y  demás  condiciones  de  vida.» 
(  Carlos  A.  Fernándes,  ingeniero  agrónomo;  en  el 
diario  Los  P.<i.\cipios,  de  Córd.,  de  29  de  mar.  de 
1899.) 

La  Prensa  de  Bs.  Aires  de  2^  de  nov. 
de  1  goj  («El  Champí  —  Un  gran  langos- 
ticiday>)  trae  una  correspondencia  del  Sr.  Ra- 
món Chaulot,  residente  en  Oliva,  Córdoba, 
que  da  noticias  muy  interesantes  de  este 
animal. 

CHAMPURREAR,  v.  a.  fam.  Arg.  Ha- 
blar con  dificultad  un  idioma,  pronuncián- 
dole mal  y  usando  en  él  vocablos  y  giros 
exóticos.  Es  lo  que  se  llama  en  buen  castell. 
chapurrar,  chapurrear  y  champurrar;  no 
siendo  desconocidas  las  dos  últimas  formas 
en  la  Rep.  Arg. 

CHANA,  adj.  Arg.  «  Dícese  del  indio  que 
habitaba  las  islas  del  Uruguay,  en  la  desem- 
bocadura del  río  Negro.  Ü.  t.  c.  s.  ||  Pertene- 
ciente á  dicha  p.nrcialidad.  »  (Gra?t.;  BoCA- 
BUL.  RíoPLAT.  Razonado.  )— En  el  pl.  sue- 
le decirse  chañas;  pero  es  preferible  cha- 
naes,  como  usa  el  Dr.  Daniel  Granada  en 
el  libro  citado. 

<■<  La  he  clavado  en  el  bosque  donde  encienden 
Los  caciques  chañas, 
Y  los  ininiianos,  tapes  y  holiancs 
Los  fuegos  de  su  hogar,  v 

{Juan  Zorrilla  de  San  Martín;  poema  Tabaré;  ed. 
de  1903,  pág.  150.) 

CHANCACA.— Saber  uno  lo  que  es 
chancaca,  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Conocer 
por  propia  experiencia  lo  que  es  un  trabajo, 
dolor  ó  molestia. 


CHAN 


CHAN 


145 


CHANCELACIÓN,  s.  f.  Ar^.  Acción  y 
efecto  de  chancelar;  canceladura  ó  cance- 
lación, según  la  Acad.;  de  cuyos  nombres  el 
primero  es  inusitado  en  la  Arg. 

«  Esta  escritura  sigue  inmediatamente  á  la  de  ohan- 
oelaolón  otorgada  este  día  por  doña  Petrona  y  doña 
Felipa  Bracho  á  don  Carlos  Cunio  al  folio  sesenta  y 
siete.»  (Escritura  de  donación  al  teniente  general 
Bartolomé  Mitre,  de  la  casa  que  éste  habitó  en  la 
calle  San  Martin  de  la  ciudad  de  Bs.  Aires;  23  de 
enero  de  1869.) 

CHANCELAR.  v.  a.  Ar^^.  Api.  á  las  deu^ 
das,  cuentas,  etc.,  pagar  su  saldo  ó  abonar- 
las en  su  totalidad. — La  Acad.  trae  cha?tce- 
llar  (que  nadie  usa  en  la  Arg.)  como  activo 
y  anticuado,  en  la  acep.  de  cancelar ,  que 
define  así:  «  (Del  lat.  canee  liare.)  a.  Anu- 
lar, borrar,  truncar  y  quitar  la  autoridad  á 
un  instrumento  público,  lo  cual  se  hace  cor 
tándolo  ó  inutilizando  el  signo.  ||  fig  Borrar 
de  la  memoria,  abolir,  derogar. »  No  deja  de 
usarse  entre  nosotros  en  la  i.^  acep.,  y  aun 
en  la  de  chancelar,  aunque  mucho  menos 
que  éste. 

«El  gobernador  Ugarte  propónese  chancelar  el  dé- 
ficit»... (Diario  Los  Principios,  de  Córd.,  de  15 de  ma- 
yo de  1902;  corresp.  telegr.  de  La  Plata.) 

CHANCISTA.  adj.  Ar¿:  Que  hace  chan 
zas  ó  bromas.  Ú.  t.  c.  s. 

CHANCUA,  s.  f.  Arg.  El  maíz  de  la  ma- 
zamorra cuando  está  chirle  ó  muy  poco  me- 
cida. II  Arg.  Maíz  molido  y  despojado  de  la 
cascarilla  y  arista  ||  Hacer  chancua  una 
cosa,  fr  fig.  y  fam.  yírg.  Hacerla  añicos. 

CHANCUDO,  DA.  adj.  Arg.  Aplícase  á 
la  tnazamorra  ó  el  lo  ero  que  tienen  mucha 
chancua. 

CHANCUÍ.  s.  m.  fam.  Arg.  Changüí. 
Véase  el  uso  de  esta  voz,  en  Changüí- 

CHANCUITA.  s.  f.  dim.  de  chancua. 
Arg.  Véase  el  uso  de  esta  voz,  en  Chan- 
güí. 

CHANCHADA,  s.  f.  fig.  y  fam.  Arg.  Ac- 
ción propia  de  un  chancho. 

CHANCHERÍA,  s.  f.  Arg.  Casa  ó  puesto 
donde  se  venden  carne  de  chancho  y  prepa- 
raciones culinarias  que  se  hacen  con  ella.  || 
Arg,  Acción  propia  de  un  chattcho,    i.^  y 
2.^  aceps. 

CHANCHERO,  RA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Per- 
sona que  tiene  venta  de  carne  de  chattcho. 

CHANCHO,  CHA.  s.  m.  y  f.  Arg.  Cochi- 
no, cochina,  puerco,  cerdo ;  mamífero  pa- 
quidermo doméstico  muy  conocido  con  estos 
nombres.  |1  adj.  fig.  y  fam.  Arg.  Dícese  de 
la  persona  muy  sucia  y  desaseada.  Ú.  t.  c.  s.  || 
fig  y  fam.  Arg.  Egoísta,  miserable,  mezqui- 
no. Ú.  t.  c.  s.  II  fig.  y  fam.  Arg.  Picaro,  bajo, 

10 


ruin,  sinvergüenza.  Ú.  t.  c.  s.  ||  ¡  Qué  sabe 
el  chancho  de  freno,  y  el  avestruz 
de  rienda,  ó  de  bozal !  fr.  fig.  y  fam. 
(Arg.)  con  que  se  significa  ó  moteja  la  in- 
capacidad de  una  persona  para  entender  en 
ciertos  asuntos.  ||  ¡  Qué  sabe  el  chancho 
de  freno,  y  el  burro  de  caramelo  !  fr. 
fig.  y  fam.  Arg.  (lit.)  \  Qué  sabe  el  chan- 
cho de  freno,  y  el  avestruz  de  rien- 
da!  |1  ¡  Qué  sabe  el  chancho  de  freno, 
y  el  burro  de  caramelo,  si  nunca  ha 
sido  confitero  !  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  (lit.) 
\  Qué  sabe  el  chancho  de  freno,  y  el 
burro  de  caramelo !  ||  ¡  Qué  sabe  el 
chancho  de  freno,  y  el  pericote  de 
rienda !  fr.  fig.  y  fam.  Arg.  \  Qué  sabe 
el  chancho  de  freno,  y  el  avestruz 
de  rienda ! 

—  «Güen  gringo  chancbo!...  Mira,  ni  me  nombres 
á  ese  gringo,  Natalia,  si  no  querés  que  haga  una  bar- 
baridá...  »  (  Cuentos  dk  Fray  Mocho  ;  1906  ;  «  fiema 
despedida  »;  palabras  de  un  milico  á  su  mujer,  ó 
querida.) 

CHANFLE,  s.  m.  fam.  Arg.  Polizonte, 
agente  de  policía,  gendarme,  vigilante.  En 
el  lenguaje  lunfardo,  según  el  señor  Antonio 
Dellepiane,  se  dice  chafo  ó  cha/fe. 

CHANGA,  s.  f.  Arg.  Servicio  que  presta 
el  changador  y  que  es  propio  de  su  olicio.  !¡ 
Arg.  Retribución  que  recibe  por  él.  (  V. 
Changador.)  II  fig.  y  fam.  Arg.  Negocio 
de  poca  entidad.  ¡¡  fig.  y  fam.  Arg.  Emolu- 
mento, sueldo  ó  retribución  que  uno  recibe 
en  una  ocupación  ó  empleo,  ó  por  haber 
prestado  un  servicio.  —  Esta  voz  se  usa  mu- 
cho así  en  el  litoral  como  en  Córdoba,  y  los 
cordobeses  la  han  llevado  á  los  ingenios  de 
azúcar  de  Tucumán,  donde  está  en  todo  su 
vigor  y  lozanía  entre  las  plantaciones  de  ta- 
baco y  de  caña,  y  seguirá  muy  pronto  al 
lado  de  las  del  algodón.  Está,  pues,  en  error 
el  ilustrado  filólogo  Sr.  Samuel  A.  Lafone 
Quevedo  cuando  afirma  que  esta  palabra 
«  no  se  usa  en  el  Interior».  —  Según  este 
autor,  «  En  las  lenguas  del  Chaco  es  lo  más 
común  que  la  t  se  vuelva  ch  ».  (Tesoro  de 
Catamarqueñismos  ;  art.  Ch.  )  Y  añade 
lo  siguiente :  «  El  Aymará  usa  la  t  en  mu- 
chas voces  en  que  suena  ch  en  Quichua ; 
ex.  gr. :  Cota  por  Cocha,  laguna  ».  En  el  art. 
Aca-tanca  de  la  misma  obra,  trae  la  pala- 
bra tanca  como  voz  quichua  y  con  la  acep. 
de  «  empujar  ».  Entonces  changa  (=  tan- 
ga) será  empujar,  mover,  remover,  trasladar 
una  cosa,  que  es  precisamente  la  tarea  ó  el 
trabajo  del  changador.  Y  hemos  hecho  tan- 
ca =  tanga,  porque  el  sonido  ga,  que  se 
halla  en  la  región  cacana,  «  en  algunos  ca- 
sos »,  según  el  Sr.  Lafone,  «  representa  una 


146 


CHAN 


CHAN 


c,  ^  ó  «7  ».  —  El  mismo  autor  da  la  siguiente 
etimología  á  esta  palabra :  «  La  voz  suena  á 
Quichua,  lengua  en  que  Chancea  es  un  verbo 
que  significa  dar  principio  á  una  obra.  La  ce 
es  una  fuertísima  gutural,  que  después  de  la 
II  tiene  tendencia  á  volverse  g.  Los  indios 
Quilmes  muy  bien  pudieron  usar  esta  pala- 
bra y  legarla  con  una  variante  léxica  que 
nos  desoriente.  Es  muy  de  la  lengua  Qui- 
chua que  un  solo  tema  sirva  para  raíz  de 
verbo  y  nombre  sustantivo :  así  huarcu  es 
pesar,  el  peso  y  la  cosa  pesada.  » 

CHANGADOR,  s.  m.  Arg.  Ganapán; 
hombre  que  gana  la  vida  llevando  y  trans- 
portando de  á  pie  cargas,  o  lo  que  le  man 
dan,  de  un  punto  á  otro,  ya  sea  él  solo  ó 
ayudado  por  otros..  l|  Arg.  (lit. )  «  El  peón 
suelto  sin  trabajo  ñjo  ».  ( Lajone  Quevedo.) 

...«encontróse  en  la  estación  del  Rosario  sin  tener 
con  qué  pagar  á  los  changradores. »  (Diario  hos 
Principios,  de  Córd.,  de  28  de  mar.  de  1902 ;  «El 
percance  al  Dr.  Soria  ». ) 

Esta  voz  está  emoleada  en  el  pasaje  del 
señor  Selva  que  hemos  transcrito  en  el  art. 
Cocoliche. 

«Y  en  el  momento  en  que  pisa  el  deseado  umbral, 
un  chang^ador  corpulento,  de  camiseta  sucia  y  de 
boina  grasienta,»...  (  Yofritá;  <i Encomiendas  posta- 
les» ;  en  el  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  18 
de  jun.  de  1906;  primer  art, ) 

CHANGAR,  V.  n.  Arg.  Hacer  changas, 
ejercer  el  oficio  de  changador.  (  V.  Chan- 
ga y  Changador,  eri  la  primera  de  las 
cuales  está  la  etimología  de  estas  voces.) 

CHANGO,  s.  m.  Arg.  (provs.  Tuc.  y 
Catam.J  Muchacho  que  presta  servicios  en 
la  casa  y  para  mandados  fuera  de  ella.  || 
Arg.  (provs.  Tuc.  y  Catam.)  Por  ext.,  mu 
chacho,  porque  puede  servir  en  los  oficios 
dichos.  (  V.  Muchango,  y  la  etimología, 
en  Changa.  ) 

CHANGÜÍ,  s.  m.  fam.  Arg.  Dice  el  Dr. 
Daniel  Granada  en  su  Vocabulario  Río 
platense  Razonado  :  «  Antepuesto  el 
verbo  dar  ( que  es  el  único  modo  con  que 
se  usa  esta  voz),  entretener  á  uno  como  fa 
cilitándole  su  intento,  aparentar  que  se  con- 
desciende con  lo  que  desea  ó  ejecuta,  por 
vía  de  pasatiempo  ó  para  sacar  ventaja  de 
su  inocencia,  particularmente  en  el  juego. — 
Cosa  semejante  en  el  Brasil  (Beaurepaire- 
Rohán). »  —  También  se  usa  con  el  verbo 
echar.  En  las  provincias  del  interior  se  em- 
plea la  voz  chancui  (apócope  del  diminutivo 
chancuita,  de  chajicua),  acompañada  de 
los  mismos  verbos  dar  y  echar ;  y  también 
chancuita.  Le  está  echando  chancui,  ó 
chancuita,  para  agarrarlo  mejor.  — 
« Changüí,  m.  fam.  Chasco,  engaño,  vaya. 


Ú,  m.  con  el  verbo  dar.  »  (JJtcc.  Acad.J 
También  entre  nosotros. 

•  Se  les  ha  prometido,  á  guisa  de  changüí,  la  dero- 
gación de  la  ley  de  residencia,»...  {Diarto  Sarmiento, 
de  Bs.  Aires,  de  20  de  ag.  de  1909  ;  «  Lo  que  faltaba 
á  la  ensalada  ». ) 

CHANGUITO.  s.  m  Arg.  (provs.  Tuc. 
y  Catam.J  Es  un  diminutivo  de  chango.  (V. 
Chango.  ) 

CHANTAGE.  s.  m.  Arg.  Acción  de  obli- 
gar á  una  persona  á  dar  dinero,  so  pena  de 
que,  si  no  lo  hace,  se  revelará  alguna  cosa  ó 
especie  escandalosa,  ó  se  difamará  á  aqué- 
lla, etc.  La  voz,  aunque  francesa,  no  consta 
en  muchos  dicciocarios  de  esta  lengua. 
Littré  la  trae  y  la  define  así:  «  Action  de  f ai- 
re chanter  quelqu'un,  c'est-á—dire  de  luí 
extorquer  de  l'argent  en  le  menagant  de  re'- 
ve'ler  quelque  chose  de  scandaleux,  ou  de  le 
diffamer,  etc  »  —  Es  muy  usada  en  la  Rep. 
Arg.  y  no  tiene  equivalente  en  castellano. 
Extorsión  es  un  término  muy  general,  en 
que  está  comprendido  el  nombre  chanta- 
gCj  sin  decir  precisamente  lo  que  éste. 

«La  marcha  irregular  de  un  medidor  puede  moti- 
var justificadamente  un  reclamo,  pero  de  ningún 
modo  cxcu>>ar  un  ataque  á  la  Compañía.  .  á  menos  de 
que,  como  ha  sucedido  ya  en  algún  caso,  se  trate  de- 
molestar  á  la  Compañía  para  ver  si  se  consigue  alum- 
brado gratuito  como  precio  del  silencio,  lo  que  no  es 
más  que  una  especie  de  chantagre.»  (Diai  io  Justicia,. 
de  Córdoba,  de  16  de  sept.  de  1903. ) 

«Autor  de  una  mala  obrilla  cuyo  ¿xito  trataron  en> 
vano  de  asegurar  algunos  amigos  periodistas,  había 
caído  en  el  olvido,  de  que  no  pudieron  sacarlo  ni  aun 
los  bombos  escritos  frecuentemente  por  su  propia 
mano.  Vivía  del  ohantagre,  de  esa  infamia  que  es  la 
forma  de  estafa  más  indigna  que  se  conoce,»...  (Ju- 
lián Martel;  La  Bolsa  ;  Bs.  Aires,  1905,  p.  135.) 

CHANTAR.  V.  a.  fam.  Arg.  Tirar  á  uno> 
con  violencia  alguna  cosa,  particularmente 
si  le  cubre  ó  moja  con  ella  el  vestido  ó  el 
cuerpo,  ó  parte  de  él.  Le  chantó  un  pu- 
ñado de  almidón,  un  balde  de  agua.  Ú.  t.  c. 
r.  I  fam.  Arg.  Echar  precipitadamente,  6 
sin  cuidado  ni  miramiento,  una  cosa  sobre 
otra,  particularmente  cuando  de  esto  resulta 
ó  puede  resultar  algún  daño.  Chantar  la 
valija  sobre  el  vestido  planchado.  Ú.  t.  c. 
r.  11  V.  r.  fam.  Arg.  Ponerse  uno  alguna 
prenda  de  vestir,  ú  otra  cosa,  que  no  corres- 
ponde, ya  por  su  destino,  ó  ya  por  otra  ra- 
zón ó  circunstancia.  L21  niño  se  chantó  et 
vestido  de  su  hermana ;  ó  el  bacín  en  la  ca- 
beza. Ya  te  chantaste  mi  frac  ;  ó  la  ca- 
misa limpia  antes  de  lavarte.  —  LaR,  Acad. 
trae  chantar  en  estas  aceps.:  «  Vestir  ó  po- 
ner. II  fam.  Decir  á  uno  una  cosa  cara  á  caía 
sin  reparo  ni  miramiento.  Se  la  chantó.  || 
pr.  Gal.  Cercar  con  chantos  una  heredad.  || 
pr.  Gal.  Cubrir  con  ellos  el  suelo.  »  Nos- 
otros lo  usamos  mucho  en  la  2.^  de  estas 
aceps.;  en  las  otras,  no  corre  en  la  Rep.  Arg. 


CHAP 


CHAP 


147 


CHANTILLÍ.   fV.   Merengue    Chan- 

TILLÍ.) 

CHAÑAR,  s.  m.  Ar¿.  Árbol  pequeño, 
ralo,  ó  sea,  de  gajos  separados  unos  de 
otros,  espinoso,  y  que  da  una  fruta  dulce, 
pequeña,  muy  grata  al  paladar,  con  una  pepa 
dura;  su  nnadera  es  muy  eslimada  como 
leña,  porque  arde  con  facilidad  y  sin  consu- 
mirse pronto.  De  la  fruta  se  hace  un  arrope 
exquisito,  y  así  éste  como  aquélla  se  reco- 
miendan como  remedio  para  la  tos  y  otras 
afecciones  bronquiales.  ||  Ar^-.  Fruto  de  este 
árbol. 

<•<  No  pisaré  ya  más  esos  lugares 
Do  crecen  los  chañares, 
Ese  árbol  de  la  fruta  bendecida, 
Desnudo  y  secular  cual  la  palmera, 
Que  así  como  ella  en  el  desierto  impera 
Dando  al  viajero  con  su  miel  la  vida.  •» 

(  Rosayio  Orrego  de  Urihe,  chilena  ;  «  A  Copiapó  — 
Recuerdos  ». ) 

«  Hoy  paso  por  allí  mismo, 
Pero  la  planta  no  existe : 
Sólo  chañares  se  ven 
Que  dan  una  sombra  triste.  » 

(  Tobías  Garsón ;  a. El  asaltar ».) 

«.  Mandé  hacer  un  buen  fogón,  con  asientos  para  to- 
dos. Proclamé  cariñosamente  á  los  asistentes,  para 
que  trajeran  leña  gruesa  de  chañar  y  carda.  »  ( Lucio 
V.Mansitla;  Una  Escurs.  á  los  Inb.  Ranq.  ;  t.  IJ, 
p.  135  )  —  V.  Una  vez  en  tierra,  le  colocaron  un  par  dt- 
muletas  hechas  de  tosca  madera  de  chañar.  »(Za 
misma  obra  y  t.  citados,  págs.  208  y  209.) 

CHAÑARAL.  s.  m.  Ar^;.  Sitio  poblado 
de  chañares.  Hay  lugares  conocidos  con 
este  nombre. 

CHAPA,  s.  f.  Ar£^.  Cerradura  de  las  puer- 
tas, tapas  de  cofre,  arcas,  cajones,  etc. 

CHAPALEADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que 
chapalea,  nuestra  acep.  y  la  i.^  déla  Acad. 
(V.  Chapalear.  )  Ú.  t.  c.  s. 

CHAPALEAR,  v.  n.  Arg.  Revolver  un 
manjar  ó  meter  en  él  la  cuchara,  los  dedos, 
etcétera,  para  probarlo  ó  comer  antes  de 
servir  á  los  demás.  Ú.  t.  c.  a.  Chapalear  el 
dulce,  la  sopa,  la  olla.  —  «  Chapalear. 
(De  chapaleteo.)  n.  Chapotear,  2.*  acep.  || 
Chacolotear.  »  (Dice.  Acad.)  La  2.^  acep. 
de  chapotear,  en  el  Dice  Acad.,  es:  «  Gol- 
pear el  agua  con  los  pies  ó  las  manos  de 
modo  que  salpique  ».  Este  es  el  úoico  sen- 
tido de  la  Acad.  en  que  corre  en  la  Rep. 
Arg.  el  verbo  chapalear. 

CHAPALEO,  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  chapalear,  en  las  aceps.  que  nosotros  le 
damos  á  este  verbo.  —  Según  la  Acad., 
también  :  «  Acción  y  efecto  de  chapalear  »  ; 
pero  véase  lo  que  significa  chapalear,  entre 
nosotros  y  según  la  Acad. 

CHAPEADO,  s.  m.  Arg.  Montura  y 
arreos  de  la  caballería  guarnecidos  de  cha- 


pas, virolas  y  cañutos  de  metal,  particular- 
mente de  plata.  Suelen  abundar  en  estos 
adornos  las  monedas.  ||  Arg.  Estos  mismos 
adornos  con  que  se  guarnece  el  apero  ó 
montura  del  hombre  del  campo.  —  El  cha- 
peado es  de  uso  muy  frecuente  entre  los 
gauchos  acomodados  de  nuestra  campaña. 
—  La  Acad.  trae  el  verbo  chapear  como  ac- 
tivo en  la  acep.  de  «  adornar  ó  guarnecer 
con  chapas»,  y  como  neutro,  en  la  de 
«Chacolotear»;  teniendo  uso  entre  nos- 
otros, solamente,  en  la  primera. 

«El  segundo»  (el  gaucho),  «ama  la  tradición,— 
detesta  al  gringo;  su  lujo  son  sus  espuelas,  su  cha- 
peado, su  tirador,  su  facón.  »  (  Lucio  V.  Mansilla  ; 
Una  Escurs.  á  los  Ind.  Ranqueles;  t.  II, p.  222.) 

CHAPECA,  s.  f.  Arg.  (provs.  de  S./tmii, 
Mend.  y  S.  Litis.)  Trenza  de  cabello.  — 
«  Chape,  Chapecán.  Del  araucano  chape, 
trenza  de  cabello,  ó  de  chapecán,  trenzar- 
lo. —  Hacerse  los  chapes  es  peinarse  de 
trenzas.  —  El  chape  único  y  largo,  colgante 
por  detrás,  era  signo  de  autoridad  entre  los 
indíjenas;  al  menos  del  centro  y  Norte  de 
Chile,  pues  nos  inclinamos  á  pensar  que 
nunca  lo  trajeron  los  más  famosos  loquis 
araucanos.  De  ahí  la  frase />«/<?  de  chape, 
para  significar  jente  rica,  de  respeto,  de 
pro.  »  (Zorobaóel Rodríguea ;T)icc.T>l^  CHI- 
LENISMOS. ) 

El  señor  Juan  B.  Selva  cita  esta  palabra 
en  el  pasaje  que  hemos  transcrito  en  el  art. 
Ardidoso. 

CHAPETONADA.-  Pagar  uno  la  cha- 
petonada, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Sufrir  las 
consecuencias  ó  el  perjuicio  ó  molestias  con- 
siguientes, por  encontrarse  en  una  situación 
nueva  ó  desconocida.  —  (( Chapetonada. 
f.  Primera  enfermedad  que  padecen  los  eu  - 
ropeos  después  de  haber  llegado  al  Perú, 
ocasionada  de  la  mudanza  de  clima. »  (Dice. 
Acad.) 

CHAPINO,  NA.  adj.  Arg.  Dícese  de  la 
cabalgadura  que  al  andar  roza  una  mano  con 
la  otra,  lo  que  suele  producirle  lastimadu- 
ras. Ú.  t.  c.  s.  —  El  caballo  chapino  es  lo 
contrario  del  toro  ó  vaca  sambas.  (V.  Zam- 
bo. )  —  ¿  No  se  derivará  esta  voz  de  chapa, 
por  la  peladura  que  forma  el  roce  en  las 
manos  del  animal  ? 

CHAPONA,  s.  f.  ant.  Arg.  Saco  corto 
que  usaban  los  hombres.  Ahora  sólo  corre 
esta  voz  en  el  lenguaje  de  la  gente  del  bajo 
pueblo.  —  ((Chapona.  (¿De  capona,  ^ox 
lo  corto  de  su  falda?)  f.  Chambra.  »  (Dice. 
Acad.)  La  voz  chambraX^  define  asila  Acad.: 
« Vestidura  á  modo  de  blusa,  blanca  y  cor- 


148 


CHAR 


CHAR 


ta,  que  usan  las  mujeres  sobre  la  camisa». 
Ni  chapona  en  esta  acep.,  ni  chambra  en 
ninguna,  las  he  visto  jamás  empleadas  en  la 
Rep.  Arg. 

El  señor  José  S.  Álvarez,  en  su  artículo 
«  Tierna  despedida  »  (  Cuentos  de  Fray 
Mocho;  ipo6,  p.  12),  pone  estas  palabras 
en  boca  de  una  mujer  del  bajo  pueblo,  diri- 
gidas á  su  marido : 

«Mira...  llévate  tus  cosas  de  una  vez  y  mándate 
mudar  :  a'hi  al  lado  de  la  tina  están  tus  chancletas  y 
abajo  é  la  cama  tu  chapona  y  la  única  camisa  que 
tenes  ». 

CHAPUZÓN,  s.  m.  Arg.  Acción  y  efecto 
de  chapuzar  ó  chapuzarse,  sin  uso  en  la  Arg. 
En  vez  de  estos  verbos,  se  emplea  la  frase 
dar,  ó  darse,  un  chapuzón  —  meter,  ó 
meterse,  de  cabeza,  en  el  agua. 

«  Apuesto  lo  que  quieras  á  que  esta  mañana  no  pen- 
sabas lo  mismo,  y  es  que  estabas  triste,  y  ahora, 
como  si  te  hubieran  dado  un  chapuzón  de  dicha,  es- 
tás alegre  y  con  más  ^anas  de  jugar  que  un  delfín.» 
(G.  A,  Martines  Znvirla;  Alegre;  II."  t  ,  1905, 
p.  223. ) 

CHAQUEÑO,  ÑA.  adj.  Arg.  Pertene- 
ciente ó  relativo  al  Chaco.  ||  Arg.  Natural 
de  esta  región  de  la  Rep.  Arg.  Ú.  t.  c.  s. 

«El  Diario,  en  un  extenso  artículo,  pide  el  inme- 
diato sometimiento  de  los  indígenas  sublevados,  y  cri- 
tica al  gobierno,  que  ha  tenido  abandonadas  las  fron- 
teras chaqueñaa  durante  mucho  tiempo.»  (La  Voz 
DEL  Interior,  diario  de  Córd.,  de  24  de  abr.  de  1904; 
secc.  telegr. ) 

«La  empresa  « Quebrachales  chaqueños»,  está 
para  instalar  otro  gran  aserradero,  para  elaboración 
sólo  de  durmientes.  »  (  Diario  Los  Principios,  de  Cór- 
doba, de  22  de  sept.  de  1905;  corresp.  telegr.  de  San- 
tiago del  Estero. ) 

En  La  Argentina  (Bs.  Aires),  de  4  de 
junio  de  1907,  hay  una  correspondencia  di- 
rigida por  un  Chaqueño,  de  Resistencia. 

La  Prensa,  de  i  i  de  ag.  de  1907,  en  la 
secc.  «Noticias  Varias»,  trae  un  suelto  bajo 
el  título  «  Expedición  chaqueña  ». 

CHAQUETUDO,  DA.  adj;  Arg.  Que 
viste  ó  lleva  chaqueta  grande.  Ú.  m.  c.  s. 

CHARA,  s.  m.  Arg.  Avestruz. 

CHARABÓN.  s.  m.  Arg.  Pollo  del  aves- 
truz. 

CHARCÓN,  NA.  adj.  Arg.  Api.  al  ani- 
mal vacuno  que,  pareciendo  flaco,  no  lo  es. 
Quizá  se  derive  de  charqui.  (V.  Charqui.) 

Véase  el  texto  de  Gil  en  el  art.  Sobre- 
paso, donde  está  empleada  esta  voz  char- 
cón. 

CHARLADOR,  RA.  adj.  fam.  Arg.  Que 
conversa  mucho  sin  un  objeto  determinado 
y  sólo  por  mero  entretenimiento.  Ú.  t.  c.  s. 
—  La  R  Acad.  trae  esta  palabra  como  sinó- 
nima de  charlatán  en  las  aceps.  de:  «  Que 


habla  mucho  y  sin   substancia»,  y   «Habla 
dor  indiscreto».  También  entre  nosotros. 

CHAROL.  —  Calzarse  uno  las  de  cha- 
rol, fr.  fig.  y  fam.  Arg.  Obtener  una  gran 
bolada;  ponerse  las  botas. 

CHAROLA,  s.  f.  Arg.  Bandeja,  voz  que 
va  desalojando  ya  casi  completamente  á  la 
primera. 

CHARQUE,  s.  m.  Arg.  Charqui.  (V. 
Charqui.  )  Contra  lo  que  dice  el  Sr.  Daniel 
Granada  en  su  Vocab.  Ríoplat.  Razona- 
do, me  atrevo  á  afirmar  que  aun  en  las  pro  - 
vincias  argentinas  no  arribeñas,  es,  si  no  más 
general,  por  lo  menos  igualmente  usado 
charqui  que  charque.  En  la  Rep.  O.  del 
Uruguay  se  dice  charque.  (Granada.)  || 
Charque  de  manzana.  Arg.  CharquL 
manzana.  ||  Charque  de  zapallo.  Arg. 
Charquizapallo. 

CHARQUEADA,  s.  f.  Arg.  Acción  de 
charquear .  ||  Arg.  «  Operación  general  del 
charqueo.  »  (Granada.) 

CHARQUEADOR,  RA.  s.  m.  y  f.  Arg. 
Persona  que  ejecuta  la  operación  de  char- 
quear. 

CHARQUEAR,  v.  n.  Arg.  Hacer  char- 
qui, aun  el  de  zapallo,  manzana,  etc.  ||  v.  a. 
Arg.  Cortar  la  carne  en  lonjas  y  tajearla  en 
láminas  delgadas  para  hacer  el  charqui.  || 
Arg.  Tajear  mucho  la  carne,  asada  ó  cruda, 
y  á  veces  cocida,  con  instrumento  cortante, 
lo  cual  suele  hacerse  para  que  se  pueda 
mascar  con  facilidad.  ||  Arg.  Cortar  ó  tajar 
el  zapallo,  y  aun  otros  frutos,  como  las  man- 
zanas, peras  y  duraznos.  También  en  Chile, 
como  se  verá  por  la  cita  que  hacemos  más 
adelante,  j]  fig.  y  fam.  Arg.  Despedazar  las 
carnes  de  una  persona  ó  animal,  ó  herirlo 
mucho,  con  instrumento  cortante.  (V.  Char- 
qui j^'  Charque.) 

«  En  el  Paragua)^  donde  hay  más  economía,  apro- 
vechan la  carne  charqueándola,  que  es  cortarla  á 
tiras  delgadas  como  el  dedo  para  secarla  al  sol  y  al 
aire  ;  así  las  conservan  3'  comen  cuando  les  acomoda.» 
( Asara,  citado  por  Granada. ) 

«  También  damos  á  charquear  la  acep.  más  com- 
prensiva de  despedazar  la  carne,  ya  de  las  frutas,  ya 
de  los  animales.  Así  decimos :  Ya  es  tiempo  de 
charquear  las  peras  ó  los  tomates.  Los  salteadores 
no  se  dieron  por  satisfechos  con  robar  al  infelis 
cnanto  tenia;  después  de  robarle  lo  charquearon.  » 
{Zorobabel  Rodrigues;  Dice,  de  Chilenismos.) 

CHARQUEO,  s.  m.  Arg.  Acción  de 
charquear.  ■ —  Lo  propio  en  Chile,  según  el 
Sr.  Rodríguez.  /^F.  Charqui  y  Charquear.) 

CHARQUI,  s.  m.  Arg.  Carne  cortada  en 
lonjas  y  tajeada  en  láminas  delgadas,  seca- 
das al  aire  y  al  sol.  —  Lo  propio  en  el  Perú, 
y  es  derivado  del  quechua,  según  el  Sr.  Ri- 
cardo Palma;  «Del  araucano  charqui,  ce- 


CHARR 


CHAS 


149 


ciña,  tasajo  »,  según  el  Sr.  Zorobabel  Rodrí- 
guez, «  y  más  originariamente  del  quichua 
ccharqiii,  tasajo,  y  también  seco  y  flaco  ». 
Véase  lo  que  significa  qui,  en  el  art.  Ghür- 
QUi.  El  Sr.  Samuel  A.  Latone  Quevedo 
dice :  «  Char,  raíz  aun  no  determinada,  y 
ki  ó  qui,  que  yo  supongo  equivalga  á  nues- 
tro bis  en  bizcocho,  6  re  en  recocido,  re- 
cortado. La  voz  es  del  Cuzco.  »  :  No  habrá 
alguna  analogía  entre  el  char  de  charqui  y 
charamasca,  y  el  chtir  de  churqui?  Estas 
tres  palabras  envuelven  las  mismas  ideas  de 
ligero  ó  liviano  y  seco,  frágil  ó  quebradizo.  [| 
Charqui  de  manzana.  Arg.  Charqui- 
manzana.  ¡I  Charqui  de  zapallo.  Arg. 
Charquizapallo.  (V.  Charqui  jy  Char- 
que ) . 

<< Excusado  parece,  puesto  que  escribimos  en  la 
tierra  del  valdiviano  i  del  charqnicán,  digamos  que 
charqui  es  la  carne  seca  al  sol ;  que  charquear  es 
separar  en  tajadas  la  carne  de  la  res  para  que  pueda 
fácilmente  secarse;  que  charqueo  es  la  acción  de 
charqitear,  i  que  charqiiicán  es  un  guiso  cuyo  ele- 
mento predominante  es  el  charqui.»  (  Zorobabel  Ro- 
drigues; Dice.  DE  Chilenismos.) 

^<Adviértase,  sin  embargo,  que  tasajo  no  corres- 
ponde exactamente  á  charqui,  porque  aquél  es  la 
c&vne.  salada  y  acecinada,  \  é^t^  la  carne  sasonada 
no  más  y  secada  al  sol.»  (  El  mismo.) 

«Trascribamos  ahora  un  curioso  párrafo  sobre 
nuestra  voz,  de  un  articulo  del  Times,  de  Londres, 
firmado  W.  ÍJridges  Adams,  que  se  publicó  en  el  nú- 
mero 2896  de  El  Ferrocarril  de  Santiago.  —  Las 
primeras  noticias  de  que  tenemos  memoria  nos  fue- 
ron suministradas  por  los  viajes  i  correrías  de  los 
piratas  americanos,  quienes  daban  á  este  articulo 
el  nombre  de  jerked  beef  {carne  asolada  ).  Los  pira- 
tas fueron  en  su  origen  secadores  de  carne,  no  sólo 
de  huei  sino  también  de  puerco,  preparada  por 
medio  del  humo  i  llamada  asi  en  francés  con  la 
palabra  boucaner  (  secar  con  humo)  como  lo  harían 
los  caribes  con  los  prisioneros  que  caían  en  sus  ma- 
nos. La  expresión  jerked  beef  es  una  corrupción  de 
la  vos  americana  charqui,  que  á  su  ves  parece  ser 
también  una  corrupción  de  chair  cuite  ó  carne  co- 
cida de  los  piratas  (bo\ica.niers)  franceses.  Hasta 
ahora  se  llama  entre  los  franceses  charcutier  al  que 
vende  carne  de  puerco,  porque  en  los  primeros 
tiempos  se  vendía  el  puerco  seco  bajo  la  forma  de 
jamón  ó  tocino.  —  De  manera  que  si  el  Sr.  Bridges 
Adams  estuviese  en  la  verdad,  charqui  no  sería  ni 
araucano  ni  quichua,  sino  de  procedencia  francesa.» 
(ídem). 

CHARQUICÁN.  s.  m.  Arg.  (prov. 
Cuyo. )  Sastaca.  Lo  propio  que  en  Cuyo, 
en  Chile  ( Zorob.  Rodríguez )  y  el  Perú 
(Palma  ). 

CHARQUIMANZANA.  s.  m.  Arg.  Re- 
banadas ó  tajadas  de  manzana  sin  cascara  y 
secadas  al  sol. 

CHARQUIZAPALLO.  s.  m.  Arg.  Taja- 
das angostas  de  pulpa  de  zapallo  despojadas 
de  la  cascara  y  secadas  al  sol. 

CHARRÚA,  adj.  Arg.  Dícese  del  indio 
perteneciente  á  una  raza  intrépida  y  gue- 
rrera que  habitaba  la  costa  septentrional 
del  río  de  la  Plata.  El  descubridor  de  este 
río,  Juan  Díaz  de  Solís,  fué  muerto  á  flecha- 
zos por  dichos  indios,  cerca  de  un  arroyo 


que  hoy  lleva  su  nombre,  á  unas  cuantas 
leguas,  al  Este,  del  lugar  donde  se  fundó  la 
ciudad  de  Montevideo.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Arg. 
Que  pertenece  ó  se  refiere  á  estos  indios. 

El  exterminio  de  los  charriias  se  llevó 
duramente  á  efecto  el  año  1832.  A  él  se 
refiere  don  Juan  Zorrilla  de  San  Martín  en 
su  canto  «  El  ángel  de  los  charrúas  »  : 

«  De  la  visión  de  la  loma 
La  transparente  armonía 
Entre  la  luz  que  se  apaga 
Por  grados  casi  se  infiltra  ; 
Se  extinguen  y  se  dilatan 
De  su  contorno  las  líneas, 

Y  en  su  lugar  en  la  loma 
Una  leve  nubécula 
Quedó  sólo  iluminada 
Por  las  últimas  caricias 
Del  astro  que  adoró  el  indio 

Y  que  ahora  solo  iba 

Sin  que  un  aullido  charrúa 
Culto  salvaje  le  rinda. 
La  última  crencha  de  luz 
Absorbió  á  la  nubécula 
Como  á  una  niebla  en  verano 
Una  ráfaga  disipa ; 
Se  apagó  la  luz  del  mundo, 
Se  ahogó  la  dulce  armonía, 
Volvió  la  sombra  á  envolver 
Los  muertos  en  la  campiña. 
Volvió  el  silencio  á  reinar 
Entre  las  selvas  indígenas, 

Y  á  lo  lejos,  en  el  río. 

En  los  buques  de  la  orilla, 
Se  oyó  el  rodar  de  cadenas 
de  una  maniobra  marina. 
¡  Cadenas  !  ¡  Pobies  charrúas! 
i  Ay  de  la  raza  vencida !  » 

«Es  sin  duda  á  cauí^ade  nuestra  humillante  indigen- 
cia marítima,  rellena  de  puro  flato  charrúa,  que, 
cuando  se  habla  de  alianzas  internacionales  no  se  nos 
toma  en  cuenta  para  nada,>>...  {Ángel  Floro  Costa; 
«  Visita  internacional^;  en  el  diario  La  'Ñ.\ción,  de 
Bs.  Aires,  de  30  de  mayo  de  1903. ) 

CHARTRÉS.  (Del  franc.  charfreuse,  car- 
tuja.)  s.  m.  Arg.  Cierta  especie  de  vino 
generoso,  de  fama  universal,  que  se  fabrica 
en  Francia.  —  Nosotros  nos  hemos  permi- 
tido castellanizarlo,  adaptando  su  forma  á  la 
índole  prosódica  y  ortográfica  de  nuestro 
idioma.  Es  muy  general  entre  los  argentinos 
darle  la  estructura  francesa. 

CHARTREUSE.  s.  m.  Arg.  (  V.  Char- 

TRÉS.) 

CHASCO,  CA.  adj.  Arg.  Dícese  del  ca- 
beUo  naturalmente  crespo  y  recio,  que  forma 
como  una  especie  de  ondas  ó  motas  estira- 
das, y  de  las  personas  que  lo  tienen.  Un 
pelo  fino,  aunque  sea  crespo,  no  es  chas- 
co. II  Arg  Dícese  también  del  pelo  de  los 
animales  que  tiene  esta  cualidad,  y  de  los 
mismos  animales.  Lana  chasca ;  pelaje, 
carnero,  chasco.  ||  Arg.  Aplícase  á  las 
aves  de  plumaje  crespo.  Gallina  chasca. — 
El  Sr.  Samuel  A.  Lafone  Quevedo,  en  su 
Tesoro  de  Catamarqueñismos,  define 
así  este  adj. :  «  Crespo,  pa,  de  persona,  ani- 
mal ó  ave  »;  y  lo  hace  derivar  de  la  voz  qui- 


150 


CHAS 


CHAT 


chua    chhasca,    « melena    enmarañada    sin 
peinar  ». 

CHASNA.  s,  f.  Arg.  Atado  de  cualquier 
cosa  que  se  lleva,  colgado  sobre  las  espal- 
das, ó  á  uno  y  otro  lado  de  la  caballería,  á 
modo  de  alforjas.  —  Según  el  Sr.  Samuel  A. 
Lafone  Quevedo  (  Tesoro  de  Catamar- 
QUEÑISMOS ),  chasna  es :  «  Un  poco  de, 
un  algo  de  algarroba  ú  otra  cosa».  Inusi- 
tado en  esta  acep.,  al  menos  en  Córdoba. — 
Costal  es,  entre  nosotros,  sinónimo  de 
chasna,  con  la  única  diferencia  que  ésta 
no  puede  ser  sino  un  atado  ( ó  dos  en  un 
todo,  como  las  alforjas),  y  aquél,  ó  un 
atado,  ó  un  saco  ó  bolsa  de  tela  ó  cuero. 
(  V.  Costal  y  Bolsa.  )  —  El  Sr.  Lafone 
Quevedo,  en  su  obra  citada,  trae  chajuá  por 
«  Poncho  hecho  maleta  » ;  y  agrega:  «  Etlm.: 
Si  viniese  de  chaca,  atravesar,  explicaría  el 
uso  de  la  chajuá,  que  se  pone  haciendo 
cruz  con  la  montura.  La  forma  de  la  voz  es 
de  un  derivado  verbal  Quichua  ». 

CHASQUE,  s.  m.  Arg.  El  que  conduce  á 
caballo  una  comunicación  ó  lleva  un  encargo 
urgente.  |1  Arg.  Correo  á  caballo. — Del  qui- 
chua chasqui,  voz  que  también  se  usaba  antes 
en  la  Argentina  y  que  la  Acad.  trae  como  co- 
rriente en  el  Perú,  en  la  acep.  de  «Indio  que 
sirve  de  correo». —  El  Sr.  Samuel  A.  Lafone 
Quevedo,  en  su  Tesoro  de  Catamarque- 
ÑISMOS,  incluye  la  forma  chasqui  en  la  acep. 
de  «Correo». —  También  chasque  en 
Chile,  según  don  Zorobabel  Rodríguez,  aun- 
que no  expresa  éste  claramente  en  su  Dice 
de  Chilenismos  si  es  correo  de  á  pie  ó 
de  á  caballo.  He  aquí  sus  palabras :  «  Se 
llamó  así  en  tiempo  de  la  conquista  i  de  la 
colonia  al  mensajero  extraordinario  que  se 
mandaba  para  conducir  papeles  importantes 
ó  noticias  de  bulto.  -  En  la  actualidad  es 
de  poquísimo  uso  en  Chile.  » —  Según  Solar, 
citado  por  Granada,  también  se  usa  en  ese 
])aís  la  voz  chasqui.  Rodríguez  no  la  incluye 
en  su  Dice. 

«El  último  parte  recibido  por  el  grobierno  había 
sido  mandado  por  chasque.  »  {Diario  La  Opinión^  de 
Bs.  Aires,  de  18  de  enero  de  1904;  «.Sucesos  del 
Uruguay».) 

Véase  el  empleo  de  esta  voz  en  el  pasaje 
de  Cuestas  transcrito  en  el  art.  Unitario. 

El  general  Lucio  V.  Mansilla,  en  su  obra 
Una  Escursión  á  los  Indios  Ranque- 
les  (año  1870),  hace  uso  de  las  dos  for- 
mas —  la  de  la  R.  Acad.,  chasqui,  y  la  otra, 
chasque. 

CHASQUI,  s.  m.  ant.  Arg.  Chasque. 
Véase  la  acep.  que  le  da  la  Acad.,  en  el  ar- 
tículo Chasque. 


CHATA,  s.  f.  Arg.  Embarcación  baja,  de 
cubierta  Hsa,  sin  casillaje,  sin  medios  de  lo- 
comoción propia,  y  generalmente  con  bode- 
ga. Anda  siempre  á  remolque.  |1  Arg.  Carro 
de  cuatro  ruedas,  grande,  pesado,  fuerte  y 
sin  estacas.  ||  Arg.  Vagón  de  carga,  de  dos 
ó  cuatro  ejes,  descubierto  y  con  tabla  en  sus 
costados,  la  que  puede  girar  hacia  abajo  para 
facihtar  la  carga  y  descarga. 

«También  aprobáronse  los  planos  para  la  construc- 
ción de  500  vagones  chatas,  para  el  ferrocarril  Bs. 
Aires  y  Rosario.»  (Diario  l^os  Phi.vcipios^  de  Córd,, 
de  3  de  abr.  de  1906;  corresp.  telcgr.) 

«Poseía  elementos  suficientes  de  trabajo,  un  regu- 
lar capital  disponible  y  dos  chatas,  que  eran  ocupa- 
das en  fletar  cereales,»...  (Diario  L,a  P^ensa^  de  Bs. 
Aires,  de  11  de  sept.  de  1907;  «El  crimen  del  Perga- 
tnino»,  secc.  <i Noticias  de  Policía».) 

CHATO,  TA.  adj.  Arg.  Api.  á  ciertas 
cosas  que  naturalmente,  ó  por  alguna  cir- 
cunstancia particular,  ó  por  haber  sido  he- 
chas así  de  propósito,  tienen  poco  espesor, 
altura  ó  elevación,  relativamente  á  las  de  su 
mismo  género  ó  especie.  Maís  chato,  higo 
chato,  regla  chata,  torre  chata.  |¡  fig.  y 
fam.  Arg.  Pobre,  insignificante;  entre  per- 
sonalista y  vulgar;  sin  ideales,  miras  ó  pro- 
pósitos elevados.  Política  chata,  gobierno 
chato.  — «  adj.  Que  tiene  la  nariz  casi  llana 
y  como  aplastada.  Ú.  t.  c.  s.  ||  Dícese  tam- 
bién de  la  nariz  que  tiene  esta  figura.  ||  Aplí- 
case á  algunas  cosas  que  de  propósito  se  ha- 
cen sin  punta  y  con  menos  elevación  que  la 
que  regularmente  suelen  tener  las  de  la  mis- 
ma especie.  Clavo  chato,  embarcación 
chata.))  (Dice.  Acad.)  También  lo  usamos 
nosotros  en  estas  aceps.,  pero  dando  á  la  úl- 
tima mayor  extensión ,  como  puede  verse 
por  nuestra  primera  definición. 

«Sin  embargo,  en  los  momentos  de  flujo  5'  reflujo  de 
su  alma  chata  — el  espíritu  tambie'n  liene  sus  ma- 
reas»... (Martin  Gil;  «Tipos  que  pasan»;  en  'La. 
Nación,  de  Bs.  Aires,  de  6  de  oct.  de  1901.) 

«De  trecho  en  trecho,  un  pilar  de  hierro,  erguido 
como  un  centinela  colocado  en  su  puesto  para  impe- 
dir el  avance  de  la  ob-icurídad,  sostiene  su  globo  de 
cristal  opaco,  que  difunde  suave  resplandor  por  el 
parque  inglés  chato,  lleno  de  macizos  de  flores  sin 
más  árboles  que  unas  cuantas  palmeras  mecidas  por 
el  viento  de  la  noche.»  (Julián  Martel;  La  Bolsa; 
Bs.  Aires,  1905,  p.  71.) 

«Buena  y  robusta  tierra  de  España,  que  guardas 
en  tu  seno  los  huesos  de  mis  abuelos  y  en  medio  de  tus 
penas  y  dolores,  en  este  mundo  chato  que  la  civiliza- 
ción nivela  y  hace  cada  día  más  banal,  conservas  aún 
tu  altiva  fisonomía  y  los  rasgos  soberanos  de  tu  enér- 
gica personalidad. y  (^Miguel  Cañé:  Prosa  Ligera;  pá- 
gina 29.) 

«Ancho  el  rio  cabrillea 
conturbado  por  la  brisa, 
y  en  él  la  forma  indecisa 
de  un  monstruo  se  balancea. 
Verdoso,  enorme,  voltea 
el  cuerpo,  se  hunde,  se  oculta, 
resurge,  el  líquido  abulta, 
borbollando  por  sí  mismo, 
y  de  nuevo  en  el  abismo 
el  chato  lomo  sepulta.» 

(Rafael  Obligado;  «El  Yagnarón  »,) 


CHE 


CHIC 


151 


CHATRE,  s.  m.  Ar^^.  Bizcocho,  general- 
mente delgado,  bañado  en  almíbar. 

¡CHAU!  interj.  fam.  (Arg-.J  que  se  em- 
plea para  despedirse,  ó  para  saludar  á  los 
que  pasan;  ¡  á  Dios ! 

CHAUCHA,  s.  f.fam.  Ar¿:  Cualquier  mo- 
neda pequeña  de  plata  ó  de  níquel. 

CHAUCHAS,  s.  f.  pl.  Arg-.  Las  vainas  del 
poroto  con  la  semilla,  cuando  ésta  aun  no  ha 
concluido  de  desarrollarse. 

CHAUCHO,  CHA.  adj.  fam.  Ar£:  Ordi- 
nario, de  mala  clase.  ||  fam.  Arg.  Chirle, 
frión,  insípido  y  sin  gracia.  Un  cuento  chau- 
cho.  il  fam.  Arg.  Deslucido,  sin  animación 
y  sin  atractivos.  Tertulia  chauclia. 

Esta  palabra  está  empleada  en  nuestra 
i.^  acep.  por  Lorente,  en  el  soneto  que  he- 
mos insertado  en  el  art.  Chaludo. 

CHAUFFEUR.  (Voz  franc.)  s.  m.  Arg. 
Cochero  que  gobierna  el  automóvil.  Pro- 
núnc.  en  castell.  chofer. 

«La  comisión  que  designó  el  intendente  para  redac- 
tar un  programa  de  examen  para  los  conductores  de 
automóviles,  ha  terminado  su  cometido,  después  de  un 
estudio  detenido  del  asunto  y  teniendo  en  cuenta  la 
utilidad  que  reporta  á  la  seguridad  pública  la  compe- 
tencia de  los  chauffeurs.»  (La  Prensa,  de  Bs.  Aires, 
de  16  de  iiiar.de  1907 ;  secc.  «Noticias  municipales»; 
suelto,  «  Exámenes  de  ohanffeurs  ». ) 

CHAUNCA,  s.  f.  Arg.  (Catam.)  Chan- 
cua. Don  Samuel  A.  Lafone  Quevedo,  en 
su  Tesoro  de  Catamarqueñismos,  em- 
plea la  voz  chaunca  en  los  artículos  Chu- 
choca y  y  Logro;  y  trae  uno  especial  bajo 
los  nombres  Chamca  ó  Chaunca  que  de- 
fine así:  «  Maíz  ú  otro  grano  que  se  muele 
para  hacer  locro  ó  í?// (mazamorra)». 

CHAYA  s.  f.  Arg.  (pr.  Mend. )  Moja- 
dura, jl  Arg.  (pr.  Mend.)  Acción  de  jugar 
■carnaval  \íiO]dj).áo.  Jugar  la  chaya. 

CHAYAR.  V.  a.  Arg.  (pr.  Mend.)  Mojar. 

¡CHE!  Arg.  interj.  con  que  se  llama,  se 
hace  detener  ó  se  pide  atención  á  una  per- 
sona.— La  Acad.  registra  en  su  léxico  «¡ce!» 
en  esta  misma  acep.;  voz  completamente 
desconocida  entre  nosotros  como  interjec- 
ción. 

¡Che!  está  empleado  en  el  texto  de  Figa- 
rillo  transcripto  en  el  artículo  Calotear. 

El  diario  La  Nación,  de  Bs.  Aires,  de  8 
-de  octubre  de  1902,  en  su  sección  «Policía», 
pone  en  boca  de  un  cartero  estas  palabras: 

«  Che,  anoche  han  pegado  golpe  los  muchachos;  me 
voy  en  busca  de  la  propina». 

«—Adiós,  ohe  -me  contestó  Clara:— D.  Perfecto  de 
baratillo,  santo  de  palo,  babieca  celestial.  >  (Carlos 
María  Ocantos;  Do.v  Pr:RFKCTo;  Barcelona,  1902,  pá- 
mina  26.  J 


<•<  {Che!  capitán:  ¿j^o  soy  teniente,  ó  no  soy  téflíente?» 
(  Javier  de  Viana;  "Entre  púrpuras^;  en  el  Siiplem. 
de  La  Nació.\,  de  Bs.  Aires,  de  15  de  mar.  de  1906; 
l.^pdg.) 

CHELCO.  s.  m.  Arg.  Matuasto.  (Peca- 
se.) 

CHESCHE.  adj.  Arg.  Dícese  del  caballo 
cuyo  pelo  es  de  un  color  fondo  blanco  con 
pintas  rosáceas  claras  y  muy  tupidas.  Ú. 
t.  c.  s. 

CHIC.  adj.  fam.  Arg.  Bien  parecido,  ele- 
gante, vestido  á  la  moda.'  ||  íaxn.  Arg.  Lucido, 
á  la  moda.  Sombrero  chic.  Vestido  chic.  || 
s.  m.  fam.    Arg.    Elegancia,  buen   tono. — 
La  ch  pronúnc.  como  francesa. 

«Se  viaja  por  gastar  el  dinero,  adquirir  un  porte  y 
un  aire  chio,  comer  y  beber  bien.»  (Lticio  V.  Mansi- 
lla:  Una  Escurs.  á  los  Lsdios  Ranqueles  ;  Bs.  Aires, 
t.  I,p.  80.) 

...,  «pues  la  cofia  almidonada  de  esta  señorita  en 
nada  desdice  de  los  colosales  sombreros  que  son  el 
supremo  chlo  de  nuestra  moda  bonaerense.»  (El 
Hogar,  de  Bs.  Aires,  de  20  de  fehr.  de  1908  ;  «  Méji- 
co pintoresco  >¡ . ) 

CHICANA.  s.  f.  Arg.  Embrolla,  sofisma, 
adulteración  maliciosa  de  la  verdad.  |¡  Ar£. 
En  los  trámites  judiciales,  incidente  injustifi- 
cado ó  cualqiúer  otro  subterfugio  ó  pretexto 
que  crea  maliciosamente  una  de  las  partes 
para  alargar  el  pleito.  ¡|  Arg.  Por  ext.,  cual- 
quier medio  ó  ardid  empleado  para  hacer 
aparecer  una  cosa  por  otra,  ó  para  ocultar 
los  defectos  de  ésta. 

CHICANEADOR,  RA.  adj.  Arg.  Que 
chicanea,  ó  que  tiene  la  costumbre  de  chi- 
canear.  Ú.  t.  c.  s. 

CHIC  ANEAR,  v.  rv.  Arg.  Embrollar,  so- 
fisticar, encubrir  ó  adulterar  maliciosamente 
la  verdad.  ||  Arg.  En  los  trámites  judicia- 
les, tratar  intencionalmente  una  de  las  par- 
tes de  alargar  el  pleito,  creando  incidentes 
injustificados  ó  valiéndose  de  otros  subterfu- 
gios ó  recursos  de  mala  ley. 

CHICANEO